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Aquellos que tienen la
misma fe de los Discípulos
<Hechos 3:19>
“Así que, arrepentios y convertios,
para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia
del Señor tiempos de refrigerio.”
¿Que tipo de fe que
tenían los Apóstoles? |
Ellos creían en ambos, en el
Bautismo de Jesús y Su sangre
en la Cruz. |
Mirando a los discípulos de Jesucristo,
la magnitud de su fe cuando ellos tenían que vivir en el Espíritu
Santo era claramente diferente de su fe cuando ellos no hacían así.
Su carne no parecía ser diferente, pero después de recibir el Espíritu
Santo, sus vidas fueron totalmente cambiadas por la luz de Jesucristo.
El pueblo en donde vivo tiene o montañas
y lagos bonitos. Mirando tal paisaje increíble, me lleno de satisfacción
y me maravillo, que no puedo mas que agradecer al Señor por tales
creaciones. El brillo del agua clara como cristal que se refleja
con el sol hace mi corazón palpitar y el mundo alrededor de mí parece
como de oro.
Pero hay lugares donde tal belleza
no se manifiesta. Hay lugares donde el cielo es de cristal claro,
pero el agua bajo la luz del sol se parece más a un pantano. No
hay brillo en una vista así. Mirando un lago como este, yo agradezco
al Señor Su bello evangelio que limpió mis pecados y que obtuvo
para mí el vivir en el Espíritu Santo.
Como la superficie del lago pantanoso
no puede reflejar la luz, nosotros también podemos ser removidos
de la luz de Dios y podemos encaminarnos hacia un destino desconocido
debido a nuestra naturaleza pecadora. Pero si el Espíritu Santo
mora en nuestros corazones, nosotros nos revelaremos como los hijos
de Dios y seremos guiados para enseñar el evangelio a otras personas.
Debido a que nosotros aceptamos Su luz, vendremos a brillar como
luces.
De la misma manera en que después
de la resurrección de Jesús, Sus discípulos recibieron el Espíritu
Santo y se volvieron los hijos y apóstoles de la luz. La luz del
Espíritu Santo es una gran bendición a todos y por consiguiente
la mayoría de la gente desea recibir el Espíritu Santo.
La Fe del Apóstol Pablo
¿Qué tipo de fe tenía Pablo? Pablo,
en su confesión de fe, dijo que él fue educado y entrenado estrictamente
bajo Gamaliel según la ley de sus padres. Pero él confesó aun con
la ley, él no pudo salvarse de sus pecados y que él era, de hecho,
un perseguidor de Jesús nuestro Salvador. Un día él se encontró
a Jesús en el camino a Damasco y se convirtió en predicador de Su
evangelio. Él tenía la fe en Jesucristo como el Hijo de Dios que
vino a este mundo, fue bautizado por Juan para limpiar todos los
pecados del mundo, y derramó Su sangre en la Cruz para tomar con
Él todo el juicio por esos pecados. En otras palabras, Pablo tenía
en su fe de corazón en el perdón de pecados.
Los discípulos de Jesús creyeron que
el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre en la Cruz fue para perdonarlos
por todos sus pecados. Pablo compartió la misma fe con los discípulos
y por consiguiente fue salvado de todos sus pecados.
Pablo dijo en Gálatas 3:27, “Porque
todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis
revestidos.” Y reconoció su fe en el bautismo de Jesús como
su salvación. También, Pedro dijo en 1 Pedro 3:21, “El bautismo
que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias
de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia
Dios) por la resurrección de Jesucristo” y él demostró el bello
evangelio del bautismo de Jesús a través de este versículo. Los
discípulos de Jesús creyeron que Su bautismo hecho por Juan limpió
todos los pecados del mundo. Ellos fueron perdonados de sus pecados,
y así no estuvieron ya más bajo la ley creyendo en esta verdad.
Ellos creyeron en ambos el bautismo
de Jesús y Su sangre en la Cruz. Es evidente que esta fe era necesaria
para la calificación exitosa de los discípulos. En Hechos 1:21-22,
dice, “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado
juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y
salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta
el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho
testigo con nosotros, de su resurrección.” Volverse un discípulo
de Jesús comienza con la creencia en el bautismo de Jesús por Juan.
La verdad que nosotros necesitamos
para ser perdonados de nuestros pecados es la fe en el bautismo
de Jesús y Su sangre en la Cruz. “Porque todos los que habéis
sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas
3:27). Así Pablo también creyó en el bautismo de Jesús por Juan
y Su sangre en la Cruz.
Miremos Tito 3:5. “Nos salvó, no
por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación
en el Espíritu Santo” Aquí la frase, “el lavamiento de la
regeneración” significa que todos los pecados del mundo se limpiaron
cuando Juan bautizó a Jesús. De la misma manera, si usted quiere
ser perdonado de sus pecados, usted necesita creer en el bello evangelio
que dice que sus pecados se pasaron a Jesús a través de Su bautismo
por Juan. La razón por la que Jesús fue crucificado y derramó Su
sangre y murió, es que Él se había llevado todos nuestros pecados
a través del bautismo que Él recibió de Juan. Creyendo en este hecho
es suficiente para obtener el vivir en el Espíritu Santo. Pablo
confesó que él también creyó en el bautismo de Jesús hecho por Juan
y Su sangre en la Cruz.
Veamos Hebreos 10:21-22, dice, “Y
teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con
corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones
de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” Aquí,
“lavados los cuerpos con agua pura” se refiere al bautismo
de Jesús por Juan que limpió todos los pecados de la humanidad.
Por consiguiente, en ambos: Antiguo
y Nuevo Testamentos, nosotros podemos encontrar que la médula de
los componentes del bello evangelio son Su bautismo y Su muerte
en la Cruz. Usted también, debe compartir la misma fe como Pablo.
Hoy, la mayoría del Cristianos creen
en Él en vano, sin conocer que cuando Juan bautizó a Jesús, se limpiaron
todos los pecados del mundo. Algunos teólogos defienden que las
personas por si mismas deben bautizarse en agua para ser perdonados
de sus pecados. Esta afirmación es hecha probablemente sin conocer
el verdadero y bello evangelio del agua y el Espíritu, como está
escrito en la Biblia. Nuestros pecados no pueden perdonarse en una
simple ceremonia cuando somos bautizados en agua. La fe en el bautismo
de Jesús y Su sangre nos limpian de todos nuestros pecados. Sólo
aquellos que creen en el bello evangelio son perdonados de sus pecados.
Y creyendo en Su sangre, ellos han pagado todo su juicio. Sólo aquellos
que tienen esta fe pueden recibir el Espíritu Santo.
“Acerquémonos con corazón sincero,
en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia,
y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22). El autor
de Hebreos nos dice que nos acerquemos con corazón sincero a Dios
en plena certidumbre de fe. Usted también debe acercarse a Él con
una convicción verdadera de fe y de corazón al bello evangelio.
Hoy, los Cristianos sinceramente esperan
lograr vivir en el Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo sólo mora
en aquellos cuyos pecados han sido perdonado. Muchos no saben esto
y por consiguiente desean recibir el Espíritu Santo sin creer en
el bello evangelio del bautismo de Jesús y Su sangre. Aquellos que
creen en Jesús pero que todavía no creen en Su bautismo y Su sangre
en la Cruz no pueden recibir el Espíritu Santo. La razón es que
ellos no tienen los corazones puros.
Pablo creyó en el bautismo de Jesús
y Su sangre en la Cruz y por consiguiente recibió el Espíritu Santo.
Es más, él extendió esta creencia y fue perseguido por ser “hereje”.
Pero debido a que el Espíritu Santo moraba en su corazón, él pudo
extender el evangelio del agua y el Espíritu hasta su fin. “Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Gracias
a que vivía en el Espíritu Santo, él sirvió a Dios y vivió bajo
la protección del Espíritu Santo hasta que él partió hacia Dios.
Sólo aquellos que tienen la misma fe como Pablo pueden recibir el
Espíritu Santo.
Veamos la fe de Pablo. En Colosenses
2:12, dice, “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis
también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que
le levantó de los muertos.” Él fue perdonado de todos sus pecados
creyendo en Jesús que fue bautizado por Juan.
¿Cómo ha cambiado el Cristianismo desde los tiempos
antiguos?
Ahora, miremos la confesión de una
hermana que se volvió una discípula después de recibir el Espíritu
Santo en Jesucristo.
“Yo estaba envejeciendo no podía tener
un bebe, así que para recibir Su bendición a través de la oración
fui de una iglesia a otra. Incluso cuando yo estaba sola en casa
oraba por un niño por lo menos una o dos horas y este patrón religioso
se volvió una parte de mi vida diaria.
Mientras llevaba este tipo de vida
religiosa, conocí a una mujer líder. Ella me dijo que si yo quería
pedirle un niño a Dios, yo debía intentar recibir la oración de
la imposición de manos por ella. Yo oí en alguna parte que esta
mujer era mensajera de Dios así que yo le permití poner sus manos
en mi cabeza. En ese momento, tuve una experiencia que antes nunca
había sentido. Mi lengua empezó a moverse y yo estaba hablando en
un idioma diferente y sentía una energía extraña y caliente que
me empujaba.
Yo tomé esta experiencia como el significado
de que yo había recibido el Espíritu Santo y era Su respuesta a
mis oraciones. La mujer que había puesto sus manos en mi cabeza
parecía tener el don del Espíritu Santo y podía profetizar y sanar.
Ella nunca había recibido una educación en la Palabra de Dios, pero
usando el poder del Espíritu Santo, ella había ayudado a muchos
pastores y los había educado para recibir el Espíritu Santo a través
de la imposición de manos.
La verdadera renovación
es una parte natural y necesaria de la vida cristiana,
evidenciada mediante el fruto del Espíritu Santo. Sin
embargo en años recientes, algunos movimientos han redefinido
el término "renovación" de forma tal que este no lleva
a una resemblanza del proceso de madurez espiritual descrito
en las Escrituras. Su "renovación" que produce emociones
descontroladas, está marcada por todo tipo de manifestaciones
sospechosas, y está acompañada por enseñanzas y prácticas
extra-bíblicas o no-bíblicas.
Estas son algunas de las enseñanzas y prácticas problemáticas
promovidas dentro de los controversiales movimientos de
renovación y avivamiento: énfasis excesivo en experiencias
carismáticas por encima de la Escritura, manifestaciones
falsas, falsas enseñanzas, profecías falsas, falsas señales
y maravillas, etc. Sin embargo, el aspecto más peligroso
de estos movimientos es que han hecho que mucha gente
mal entienda la verdad acerca de recibir el Espíritu Santo
y que haga a un lado el bello evangelio. |
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Desde aquel momento, yo empecé a asistir
a esas reuniones, una de las cuales se llamaban así “3
Movimiento de Renovación/Avivamiento Carismática.” Durante una
de mis oraciones en esta reunión, sentí un escalofrío a lo largo
de mi cuerpo y mi corazón ardió de amor por Dios y por mis vecinos.
Esto mismo le pasó a otros y las personas se desmayaban y hablaban
en las lenguas. Había allí personas poseídas por demonios, y el
líder de esta reunión expulsó a los demonios. El propósito de este
reavivamiento era ayudar a las personas a experimentar el Espíritu
Santo a través de cosas tales como, estremecerse, profetizar, expulsando
demonios, y hablando en lenguas. Pero a pesar de todas estas experiencias,
yo tenía todavía el pecado, y los pecados en mi corazón me hicieron
sentir temor y vergüenza.
Por lo tanto, cada vez que yo oraba,
lo hacía seriamente pensando que así yo podía resolver el problema
de pecado. Yo confesé que yo había pecado sin embargo las gentes
todavía me consideraban como si yo fuera un ángel. Yo pensé que
yo tenía una fe muy buena, pero estaba equivocada. Si yo no hubiera
reconocido mi error, yo no hubiera tenido la oportunidad de recibir
el Espíritu Santo.
Después de eso, conocí a aquellos
que extendieron el evangelio del agua y el Espíritu y recibí el
perdón de todos mis pecados creyendo en las palabras de Dios. Ahora
yo estoy verdaderamente contenta. Creo en el evangelio del agua
y el Espíritu y he recibido el Espíritu Santo. Yo doy gracias a
Dios. Y deseo que todos los Cristianos alrededor del mundo crean
en el bello evangelio y reciban el gozo de vivir en el Espíritu
Santo. Yo le agradezco a nuestro Señor.”
Aquí aprendimos que para recibir el
Espíritu Santo, nosotros necesitamos el evangelio del agua y el
Espíritu. Si usted quiere ser perdonado por todos sus pecados, usted
debe tener la fe en el bautismo de Jesús por Juan. Veamos Efesios
4:5. “Un Señor, una fe, un bautismo.” Aquí dice que hay un
sólo Señor y un bautismo, en el cual nosotros creemos. Nosotros
debemos todos creer en el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre
en la Cruz para vivir en el Espíritu Santo. Si nosotros no lo hacemos
así, entonces el Espíritu Santo nunca morará en nosotros.
Hubo alguna vez personas que enseñaron
y creyeron que la Santidad y el Movimiento de Pureza les ayudarían
a recibir el Espíritu Santo. Sin embargo, ¿Piensa usted que el Espíritu
Santo mora en nosotros si nos unimos a tales movimientos? ¿Ha recibido
usted el Espíritu Santo debido a la Santidad y al Movimiento de
Pureza? Si esto fuera posible, entonces usted sería sabio guardando
esta fe. Pero si el Espíritu Santo viniera a usted por esta razón,
entonces Jesús no habría tenido que bajar y salvarnos de nuestros
pecados y no habría necesitado ser bautizado por Juan ni hubiera
sido crucificado en la Cruz.
La recepción de la vida en el Espíritu
Santo es un regalo de la fe en el evangelio del bautismo de Jesús
y Su sangre que trajeron para usted perdón por sus pecados. El vivir
en el Espíritu Santo es un regalo concedido a aquellos cuyos pecados
han sido limpiados y perdonados por el verdadero evangelio.
Estos días, entre aquellos que se
complacen en el Movimiento de la Renovación Carismática, hay algunos
que creen, que las oraciones exhaustivas de arrepentimiento pueden
ayudarles a recibir el Espíritu Santo. Ellos dicen que aunque una
persona tiene el pecado en su corazón, si él ora por el arrepentimiento,
entonces él recibirá el Espíritu Santo.
El Movimiento Carismático que se ha
extendido por el mundo empezó en los Estados Unidos en 1800s. Este
movimiento ocurrió después de la Revolución Industrial, cuando la
ética y la moral de las personas se habían derrumbado. El Movimiento
alcanzó su auge cuando los corazones de muchas personas se desolaron
debido a la Gran Depresión. Desde ese tiempo, la fe basada en las
palabras de Dios declinó y un nuevo movimiento religioso empezó
a crecer. Era el Movimiento Carismático que se perfilo a experimentar
el Espíritu Santo (Dios) físicamente– viendo las obras de Dios con
los ojos y experimentando el poder de las palabras de Dios con el
cuerpo y la mente.
Pero una falla fatal en este movimiento
es que los creyentes fuera de las palabras de Dios y más allá existen
como una religión que se esfuerza por las bendiciones corporales.
Como una consecuencia, los seguidores de esta nueva religión se
volvieron abogados del Shamanismo. Incluso hoy, aquellos que se
complacen en el Movimiento Carismático creen que si uno tiene fe
en Jesús, él será rico, sus enfermedades se curarán, será prosperado
en todo, recibirá el Espíritu Santo y hablará en lenguas y tendrá
el poder para sanar a otros. El Movimiento Carismático se ha extendido
alrededor del mundo. Este movimiento se ha vuelto una barrera para
la fe de las personas en el bello evangelio y su habilidad para
obtener la vida en el Espíritu Santo.
El Cristianismo moderno se originó
hace aproximadamente 500 años basados en las creencias de Lutero
y Calvino. Pero dentro de los límites del Cristianismo, el estudio
bíblico del “vivir en el Espíritu Santo” no está firmemente establecido.
El problema es que desde el principio del Cristianismo moderno,
la mayoría de los Cristianos ha creído en Jesús sin reconocer la
importancia de Su bautismo y muerte en la Cruz. Para hacer esto
aun peor, las gentes empezaron a acentuar doctrinas equivocadas
del Cristianismo y darle énfasis a las experiencias corporales exclusivamente.
Todos los Cristianos deben creer el bello evangelio que dice que
Jesús fue bautizado por Juan para llevarse todos los pecados del
mundo y que Él fue crucificado al ser juzgado por esos pecados.
Esta fe hará que usted reciba el Espíritu Santo.
Hoy, la razón que el Cristianismo
se ha venido a estar tan desolado, es que las personas tienden a
ignorar la verdad del bautismo que Jesús recibió de Juan y de Su
sangre en la Cruz. Jesús nos dice que conozcamos la verdad. Creyendo
en el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre significa creer en
el evangelio del agua y el Espíritu. Si usted quiere recibir el
Espíritu Santo, entonces crea que cuando Juan bautizó a Jesús, sus
pecados se pasaron sobre de Él y que Su sangre era el juicio y el
perdón por todos sus pecados. Entonces usted recibirá el Espíritu
Santo.
Muchos Cristianos sólo creen en la
sangre de Jesús como el evangelio de la redención. ¿Pero pueden
ustedes quiénes sólo creen en Su sangre, ser libres del pecado?
¿Pueden? Si usted piensa que esto si puede ser, quizá usted sólo
tiene un conocimiento vago del verdadero significado del bautismo
de Jesús. En ese caso todavía hay pecado en su corazón. Sólo cuando
usted conecta el bautismo de Jesús y sangre juntos como una sola
fe, usted puede ser salvo de sus pecados y recibir el Espíritu Santo.
La Biblia dice que éste es el único verdadero evangelio que nos
ayuda a vencer al mundo. “Y tres son los que dan testimonio en
la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”(1
Juan 5:8). Por consiguiente, nosotros debemos conocer esto,
que en Su deseo de salvarnos de nuestros pecados, Dios hizo que
Juan bautizara a Jesús y después permitió que fuera crucificado.
La razón por la que la mayoría de
los Cristianos no tiene perdón de pecados a pesar de su creer en
Jesús que es que ellos no creen en el bello evangelio que fue cumplido
con el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre en la Cruz. Aquellos
que creen en estas dos cosas serán perdonados de sus pecados y el
Espíritu Santo morará en sus corazones.
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Cuando las personas comprenden que
sus pecados han sido limpiados, sus corazones se ponen en paz y
llenos de generosidad como agua quieta. En el momento en que el
Espíritu Santo mora en algún corazón, la paz fluye como un río por
dentro y fuera de su corazón. Nosotros nos encontramos a nuestro
Señor creyendo en esta verdad y caminamos con el Espíritu cuando
extendemos el evangelio de recibir el Espíritu Santo. Nuestros corazones
nunca antes han tenido este tipo de paz. Desde el momento en que
nosotros empezamos a creer en el evangelio del agua y el Espíritu,
nuestras vidas se serenaron y nuestros corazones se llenaron de
gozo. Nosotros no podemos volvernos atrás de este bello evangelio.
El Espíritu Santo siempre está en nuestros corazones, animándonos
para extender Su palabra y permitir a las personas que creen en
Él, recibir el Espíritu Santo.
Debido a que nosotros creímos en el
bello evangelio del bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz, nosotros
fuimos bendecidos con el Espíritu Santo. Ahora usted debe tener
fe en el bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz para recibir el
Espíritu Santo. Es importante que las personas alrededor del mundo
comiencen con el proceso de creer en la palabra de Dios que Jesús
fue bautizado por Juan para llevarse todos los pecados del mundo
y que Él se murió en la Cruz por ser juzgado por nuestros pecados.
Cuando la gente haga esto, ellos finalmente recibirán el Espíritu
Santo.
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