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Crea para que el Espíritu Santo
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< Mateo 25:1-12 >
“1Entonces el reino de los cielos
será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir
al esposo. 2Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6Y
a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque
nuestras lámparas se apagan. 9Mas las prudentes respondieron diciendo:
Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden,
y comprad para vosotras mismas. 10Pero mientras ellas iban a comprar,
vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y
se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes,
diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo: De
cierto os digo, que no os conozco.”
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¿A quien viene el Espíritu Santo? |
Él viene a aquellos que son perdonados de
sus pecados creyendo en el bautismo de
Jesús y Su sangre |
¿Quiénes están representados por las vírgenes que tienen la
vida en el Espíritu Santo?
En el pasaje de arriba, hay cinco vírgenes prudentes
y cinco vírgenes insensatas. Las cinco insensatas piden a las cinco prudentes
compartir algo de su aceite. Pero las sabias le dijeron a las insensatas, “Para
que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad
para vosotras mismas.” Así que, las insensatas salieron para comprar el
aceite, las cinco vírgenes sabias que tenían el aceite con sus lámparas entraron
en la ceremonia de la boda. ¿Cómo podemos preparar el aceite para el Señor?
La única cosa que necesitamos hacer es esperar por Él con el perdón de pecados
en nuestros corazones.
Podemos encontrar dos tipos de fe entre las personas.
Una es la fe en el evangelio del perdón de pecados. Esto lleva a recibir el
Espíritu Santo. La otra simplemente es ser fiel a los propios credos religiosos
de uno, indiferentes a si el Señor ha perdonado los pecados de uno o no.
Para aquellos que son fieles a sus propios credos,
el bello evangelio se les hace pesado. Como las vírgenes insensatas que salieron
para comprar el aceite cuando el novio llegaba, aquellos que se mueven de una
casa de culto a otra con la esperanza de recibir el Espíritu Santo se están
engañando a sí mismos. Tales personas son ignorantes del hecho que ellos deben
tener fe en el bello evangelio en sus corazones antes que en el Día de Juicio.
Ellos desean recibir el Espíritu Santo impresionando a Dios con su fervor. Miremos
la confesión de un diácono que hizo grandes esfuerzos para recibir el Espíritu
Santo. Esta confesión le será útil a usted.
“Yo hice todo para recibir el Espíritu Santo.
Pensé que si yo me consagraba fervorosamente a mi propia fe, yo podría recibir
el Espíritu Santo y para lo cual me movía de una casa de oración a otra. En
una de estas casas la oración las personas tocaban el órgano eléctrico y tambores
como parte del servicio. El pastor que dirigía la reunión llamó aquellos que
deseaban recibir el Espíritu Santo uno por uno y cuando él palmoteaba en la
frente de la persona, ésta empezaba a hablar en lenguas. Él corría alrededor
con un micrófono y gritaba “Reciba el fuego, fuego, fuego” y ponía sus manos
en las cabezas de las personas, encausando algunos de ellos a tener ataques
y desmayos. Yo tenía mis dudas acerca de sí esta práctica era como se recibía
el Espíritu Santo pero yo ya era adicto a estas reuniones. A pesar de todo esto,
yo no tenía éxito para recibir el Espíritu Santo.
Después de esa experiencia yo subí a la montaña
e intenté llorar y orar toda la noche junto a un árbol de pino. Incluso probé
el orar en una cueva pero eso o no sirvió. Después de eso, yo probé el orar
toda la noche durante 40 días pero nunca recibí al Espíritu Santo. Entonces
un día fui invitado a un seminario en el Espíritu Santo. El seminario duró siete
semanas.
El seminario fue acerca del amor de Dios, la Cruz,
la resurrección de Jesús, la imposición de manos, el fruto del Espíritu, y el
crecimiento espiritual. En el momento cuando el seminario estaba casi por terminar,
el predicador en el seminario impuso sus manos sobre mi cabeza y oró por el
Espíritu Santo, yo hice cuanto él me dijo que hiciese. Me relajé y levanté mis
palmas hacia el cielo y clamé “la-la-la-la” una y otra vez. De repente, mientras
clamaba “la-la-la-la,” empecé hablando fluidamente en un idioma extraño. Muchas
personas me felicitaron por recibir el Espíritu Santo. Pero cuando yo estaba
solo en casa, tuve miedo. Así que, empecé a trabajar como obrero voluntario
para el seminario. Yo pensé que debía ofrecer todo el trabajo posible para viajar
alrededor del país para dar mis servicios. Y cuando yo pusiera mis manos en
algunos pacientes, su enfermedad fuera sanada, aunque ellos recayeran poco después.
Y entonces yo tenía visiones ante mis ojos y encontré que también podía profetizar.
Sorprendentemente, mis profecías siempre se hicieron realidad. Desde ese entonces,
yo era invitado a toda clase de lugares y era tratado como una celebridad. Pero
aun yo continuaba con miedo. Entonces un día, oí una voz decir, “no vagues de
un lugar a otro como hasta ahora, en cambio, ve a ayudar a tu familia para que
reciba la salvación.” Sin embargo, yo no sabía a que salvación se refería. Sólo
sabía lo qué otros me habían dicho – que si yo no usaba estos dones del Espíritu
Santo, me serían quitados. Por un lado, yo tenía temor de usar mis habilidades
y por el otro no podía dejar de hacerlo.
Un día, escuché que una mujer shaman deseó creer
en Jesús así que yo la visité con mis amigos. Nosotros no le informamos de antemano
que estaríamos visitándola. Pero la mujer shaman ya nos estaba esperando fuera
de su verja y dijo, “yo supe que ustedes vendrían.” ¡Entonces de repente ella
comenzó a tirarnos agua y dijo, “no hay ninguna diferencia entre el shamanismo
Oriental y el shamanismo Occidental!” Ella nos llamó “shamanes de Jesús” señalándonos
dijo, “Este tipo es espantoso, pero ése no lo es.” Lo que la mujer shaman me
dijo fue como un soplo a mi cabeza. Yo empecé a pensar que todo lo que yo había
estado haciendo no eran en nada diferente a lo que el shaman hace. Nada de lo
que yo había hecho trajo el Espíritu Santo a mí vida debido a yo todavía tenía
el pecado en mi corazón.”
De esta confesión, aprendemos que recibir el Espíritu
Santo va más allá de nuestras habilidades. Debido a que tal fe no está basada
en el evangelio de Dios, aquellos que viven este tipo de vida religiosa no tienen
el aceite en su lámpara.
La lámpara en la Biblia se refiere a la iglesia
y el aceite se refiere al Espíritu Santo. La Biblia quiere decir que aquellos
que asisten a la iglesia, sea iglesia de Dios o no, sin recibir el Espíritu
Santo son insensatos.
Los insensatos queman sus emociones y sus cuerpos
día a día. Estúpidamente queman sus sentimientos junto con sus cuerpos fervorosos
ante Dios. Si dijéramos que nuestras emociones suman 20cm y que toma un día
para quemar 1cm, entonces tomaría sólo 20 días para consumir en el fuego todo
nuestras emociones. Las emociones detrás de su fe ganan nuevas fuerza a través
de las oraciones matutinas, oraciones de toda la noche, ayunos y las reuniones
del avivamiento, pero sus emociones también se queman a lo largo de sus vidas.
Ellos son adictos a este proceso interminable de quemar sus propias emociones.
Sus emociones se queman en el nombre de Jesús.
Ellos asisten a la iglesia y queman sus emociones pero sus corazones todavía
están desconcertados y buscan algo más. La razón para esto es que su fe viene
de las experiencias corporales; por consiguiente, ellos tienen una necesidad
constante de reforzar estos sentimientos para que la llama no se apague. Sin
embargo, ellos no pueden recibir el Espíritu Santo con este tipo de fe. Quemar
sus emociones no los llevarán a recibir el Espíritu Santo.
Todos nosotros debemos apropiarnos a la fe correcta
para recibir el Espíritu Santo en la presencia plena de Dios. Entonces y sólo
entonces seremos dignos de recibir el Espíritu Santo. ¿Cómo ganamos la fe que
nos hace dignos de recibir el Espíritu Santo? La verdad descansa en el bello
evangelio que fue cumplido con el bautismo de Jesús en el Jordán y el derramamiento
de Su sangre en la Cruz.
Dios se refirió a nosotros como “generación
de malignos” (Isaías 1:4). Debemos admitir esto de nosotros mismos. Las
personas nacen con 12 tipos de pecados (Marcos 7:21-23). Los seres humanos no
pueden sino pecar desde el día que ellos nacen hasta el día que mueren.
En Juan 1:6-7, está escrito, “Hubo un hombre
enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio,
para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.”
¡Juan el Bautista bautizó a Jesús y pasó todos los pecados del mundo sobre Él,
diciendo, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan
1:29). Nosotros nos salvamos de todos nuestros pecados gracias al bautismo
de Juan en Jesucristo. Si Juan no hubiera bautizado a Jesús y no hubiera proclamado
que Él era el Cordero de Dios que se llevó los pecados del mundo, nosotros no
podríamos saber que Jesús llevó todos nuestros pecados con Él a la Cruz. Ni
hubiésemos podido conocer la manera de recibir el Espíritu Santo. Pero gracias
al testimonio de Juan, nosotros vinimos a entender que Jesús se llevó todos
nuestros pecados y pudimos recibir el Espíritu Santo.
Con esta fe, nosotros nos convertimos en las novias
que están completamente preparadas para recibir a Jesús, el novio. Nosotros
somos las vírgenes que creen en Jesús y están totalmente preparadas para recibir
el Espíritu Santo.
¿Usted cree en el evangelio del agua y el Espíritu
con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo se llevó todos sus pecados con Su
bautismo por Juan? La Biblia dice, “Así que la fe es por el oir, y el oir,
por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Nosotros debemos creer que Jesús
fue bautizado por Juan y que murió en la Cruz, para recibir el Espíritu Santo.
Debemos comprender que recibir el Espíritu Santo sólo pueden proceder de creer
que Jesús vino a la tierra como un ser humano y fue bautizado por Juan, que
Él se murió en la Cruz y resucitó.
Incluso hoy, hay dos grupos de creyentes, así
como las diez vírgenes en la historia, eran de dos tipos. ¿En qué lado está
usted? Usted debe recibir el Espíritu Santo creyendo en el agua y el Espíritu.
¿Usted asiste a la iglesia, pero todavía se encuentra esperando que el Espíritu
Santo venga a usted? Usted debe conocer la verdadera manera para recibir el
Espíritu Santo.
¿Con qué creencias podemos recibir el Espíritu
Santo? ¿Usted puede recibir el Espíritu Santo a través del entusiasmo extático
de Shamanismo? ¿Usted puede recibir el Espíritu Santo en estado de coma? ¿Puede
recibir el Espíritu Santo creyendo en las religiones fanáticas? ¿Tiene usted
que orar de forma consistente a Dios para el perdón de sus pecados? La Biblia
dice que cuando Jesús había sido bautizado y emergió del agua, el Espíritu de
Dios descendió sobre Él como una paloma. Él fue bautizado para llevar todos
nuestros pecados, y para decirnos que Él sería crucificado para llevarse todas
nuestras transgresiones.
Jesús fue bautizado por Juan para llevar el pecado
del mundo y fue a la Cruz para que nosotros pudiéramos salvarnos y poder recibir
el Espíritu Santo. Ésta es la verdad. Jesús fue bautizado por Juan, fue juzgado
por todos nuestros pecados en la Cruz y resucitó. Nosotros debemos creer en
el bautismo de Jesús por Juan y Su sangre en la Cruz para recibir el perdón
por nuestros pecados. Nosotros podemos ver en el bautismo de Jesús (Mateo 3:13-15)
que el Espíritu Santo viene apaciblemente como una paloma en aquellos de nosotros
que hemos sido limpiados creyendo en Su bautismo.
Para recibir el Espíritu Santo, es esencial creer
en el bautismo de Jesús por Juan y en Su sangre en la Cruz. El Espíritu Santo
viene en una persona tan apaciblemente como una paloma cuando él cree en el
perdón de pecado. Aquellos que ya han recibido el Espíritu Santo deben reconocer
que esto ha sido la posible debido al perdón de pecado mediante la fe. El Espíritu
Santo desciende en aquellos que creen en el perdón de pecado con todo su corazón.
Jesucristo fue el pan y el vino de vida eterna
(Juan 6:53-56). Cuando Jesús emergió del agua en Su bautismo, hubo una voz del
cielo, diciendo, “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo
3:17).
Es fácil de creer en Dios como la Trinidad. Dios
es el Padre de Jesús y Jesús es el Hijo de Dios. El Espíritu Santo también es
Dios. El Trinidad es un solo Dios para nosotros.
Usted debe saber que nunca recibirá el Espíritu
Santo sólo creyendo en la Cruz o intentando santificarse con hechos justos.
Usted sólo puede recibir el Espíritu Santo cuando cree que Juan bautizó a Jesús
para poner todos nuestros pecados en Él, y que Él fue crucificado para llevarse
todos nuestros pecados. ¡Qué simple y clara es la verdad! No es difícil recibir
el perdón de pecado y el Espíritu Santo.
Dios nos habló en términos simples. Un hombre
ordinario tiene un coeficiente Intelectual promedio alrededor de 110 a 120.
Su evangelio es lo suficientemente sencillo para que lo entienda la gente ordinaria.
Aun para los niños cuyas edades van de los 4 a los 5 años, el bello evangelio
nunca les será difícil de entender. Pero si Dios nos hubiera hablado sobre el
vivir en el Espíritu Santo de una forma más sofisticada, ¿Le hubiéramos entendido?
Dios perdonó todos nuestros pecados justamente y nos dio el Espíritu Santo como
un regalo a aquellos que creyeron en Él.
Dios nos dice que nosotros no podemos recibir
el Espíritu Santo a través de la imposición de manos u oraciones de arrepentimiento.
El Espíritu Santo no viene debido a los ayunos o por nuestra devoción o incluso
por orar toda la noche en las montañas. ¿Qué tipo de fe resulta para la recepción
del Espíritu Santo dentro de nosotros? Es la fe en el hecho que Jesús vino a
este mundo, fue bautizado para llevarse todos nuestros pecados, se murió en
la Cruz, y resucitó.
¿Tenemos realmente que creer en esto?
¿Por qué tenemos que recibir perdón de pecados
y así recibir el Espíritu Santo? Para ser los ciudadanos del Reino de Dios,
nosotros necesitamos Su Espíritu. Por consiguiente, para recibir el Espíritu
Santo, necesitamos creer en Jesús como nuestro Salvador, en Su bautismo y sangre,
y finalmente, debemos ser perdonados de nuestros pecados.
¿Por qué Dios concede el Espíritu Santo a aquellos
cuyos pecados han sido perdonados? La razón es para sellarlos como Su pueblo.
Sella a aquellos que creen en Jesús basados en la Palabra de Dios, Él les da
el Espíritu Santo como garantía.
Muchas personas mantienen tipos de fe erradas.
Es tan fácil creer en el bautismo de Jesús y recibir el Espíritu Santo. Es fácil
para aquellos de nosotros que ya hemos recibido el Espíritu Santo, pero es imposible
para aquellos que no han recibido el perdón de pecados. Ellos no conocen la
verdad y en cambio buscan otras formas de recibir el Espíritu Santo, como hundirse
en el coma religioso a través de acciones fanáticas. Ellos son tan ignorantes
que son confundidos por las simientes que Satanás les muestra y caen bajo la
influencia de religiones supersticiosas.
El Espíritu Santo mora en aquellos que creen en
el bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz y quién recibe el perdón de pecado.
Sólo aquellos que creen en la salvación de Dios pueden confesar, “yo no tengo
ningún pecado.” Si una persona no cree en el evangelio del agua y el Espíritu,
entonces ellos no puede decir que no tiene ningún pecado. De la misma manera,
Dios ha concedido el Espíritu Santo como una prenda a Sus hijos que creen en
el bautismo de Jesús y sangre en la Cruz y han recibido el perdón de pecado.
¿Quién testificó que el bautismo de Jesús y Su
sangre se llevó todos nuestros pecados? Jesús, Sus discípulos, y el Espíritu
Santo lo testificaron así. ¿Quién planeó salvar a todas las personas de sus
pecados? El Santo Padre lo hizo. ¿Quién llevó a cabo este plan? Jesucristo lo
hizo. ¿Finalmente quién garantizó que este plan se llevara a cabo? El Espíritu
Santo lo hizo.
Dios quiso hacernos Su pueblo y por consiguiente
determinó salvarnos de todos nuestros pecados a través del bautismo de Jesús
y sangre. Por lo tanto, la Divina Trinidad garantiza nuestra última salvación
y aprueba el perdón de nuestros pecados.
En Mateo 3:17, está escrito, “Y hubo una voz
de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
Aquellos que tienen el Espíritu Santo de Dios son el pueblo de Dios. Ellos son
Sus hijos. “Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” Originalmente
Jesús es Dios. Dios el Padre nos dice, “Si usted quiere recibir el perdón por
sus pecados, crea que los pecados de toda la humanidad fueron llevados para
siempre por Jesús, Mi Hijo Unigénito, reciban el Espíritu Santo, y vuélvanse
Mis hijos.” Aquellos que creen en esto recibirán el perdón por sus pecados y
se volverán los hijos e hijas de Dios. Él les dará el don del Espíritu Santo
para sellarlos como Sus hijos. Nosotros sólo recibimos el perdón por nuestros
pecados cuando creemos en el bautismo de Jesús y Su sangre.
Cuando las personas no vacían sus corazones y
no creen en el evangelio del perdón, ellos tienden a creer que el pecado original
ya se ha ido, pero que no obstante ellos deben orar incesantemente oraciones
de arrepentimiento para traer el perdón por sus pecados actuales. Si ellos caen
víctima de pensamientos así, la Biblia se vuelve incomprensible y confusa. Por
consiguiente, ellos vienen a tener creencias diferentes de las de los discípulos
de Jesús.
Algunos dicen que el Espíritu Santo viene a ellos
“a través de las oraciones.” Pero esto no es estrictamente verdad desde el punto
de vista Bíblico. Esto puede parecer creíble, pero la Biblia dice que cuando
Jesús emergió del agua después de ser bautizado por Juan, el Espíritu Santo
descendió en Él como una paloma. Lo que esto demuestra es que si nosotros deseamos
recibir el Espíritu Santo, sólo necesitamos creer que Jesús vino a este mundo,
fue bautizado por Juan para llevarse todos los pecados del mundo, fue juzgado
en la Cruz por ellos y resucitó para volverse nuestro Salvador.
¿Qué nos dice Dios cuándo creemos en esta verdad
y recibimos el Espíritu Santo? Él dice, “Usted es mi Hijo amado, en quien
tengo complacencia.” Dios dirá lo mismo a aquellos que llegan a creer en
Jesús y son perdonados de sus pecados en el futuro. Esta verdad es la promesa
de Dios para hacernos Sus hijos.
Sin embargo muchas personas todavía piensan que
hay otras maneras de recibir el Espíritu Santo. ¿Usted piensa que el Espíritu
Santo viene a través de sus lamentos y esfuerzos terrenales? Los obras de Dios
sólo se dictan por Su voluntad y Él sólo da el Espíritu Santo a aquellos que
reciben el perdón por sus pecados. Él dice, “Yo hice bautizar a Mi Hijo para
que Él pudiera llevarse todos sus pecados y permití que fuera juzgado y crucificado
por ellos. Yo hice a Mi Hijo su Salvador. Si usted acepta el perdón de pecado
que Mi Hijo cumplió, entonces yo le enviaré el Espíritu Santo.”
Nuestro Padre hace Su voluntad. Aun cuando un
hombre permanece arrodillado toda la noche y se lamenta ante Él, hasta que sus
pulmones estén listos para estallar, Dios no necesariamente le enviará el Espíritu
Santo. Él sólo lo reprenderá, diciendo, “Usted no ha aceptado el verdadero conocimiento
todavía y ha continuado aferrándose a las creencias equivocadas. El Espíritu
Santo no vendrá a usted mientras que usted se niegue a la verdadera fe.”
En este mundo, las decisiones de los seres humanos
pueden cambiar según las circunstancias, pero la ley que Dios estableció para
perdonar los pecados y conceder del Espíritu Santo permanece inmutable. Si usted
cae bajo el hechizo de las creencias equivocadas, será difícil encontrar el
camino correcto de nuevo. La Biblia dice que Jesús es piedra de tropiezo a aquellos
que son desobedientes (1 Pedro 2:8).
Las personas que creen en Jesús pero que todavía
no saben por qué Él fue bautizado, solo creen la mitad del evangelio de redención
y ciertamente entrarán en el Infierno. Por consiguiente, cuando usted cree primero
en Jesús, usted debe conocer el bautismo de Jesús y Su sangre el cual está compuesto
el evangelio de perdón de pecado. Y si usted recibe el perdón de pecado, entonces
usted también recibirá el Espíritu Santo.
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Pensemos sobre la vida de Jesús en
la tierra. Jesús se hizo hombre y se llevó todo el pecado de este
mundo con Su bautismo. Él también murió en la Cruz y fue juzgado
por nuestros pecados para salvarnos del fuego del Infierno. Aquellos
que creen en Él reciben el Espíritu Santo como un regalo.
Por consiguiente, todos nosotros debemos seguir
el verdadero camino para recibir el Espíritu Santo. Lo que se necesita es pensar
según las palabras de la verdad. Cuando nosotros hacemos esto, Jesús lo guardará
y lo bendecirá. Aquellos que vacían sus corazones y creen en Sus palabras pueden
vivir en la verdad recibiendo el perdón de pecado, y ser guiados por el Espíritu
Santo. Es más, ellos pueden guiar a otros a lo largo del camino correcto con
la ayuda del Espíritu Santo.
Crea en la redención completada por el bautismo
de Jesús y Su sangre. Sólo entonces lo podemos seguir con fe y recibir la bendición
del perdón de pecado, de vida eterna y la vida en el Espíritu Santo. Jesús es
el Señor del perdón, quien se llevó todos los pecados del mundo a través de
Su bautismo y muerte en la Cruz. Jesús limpió todos nuestros pecados y dio el
Espíritu Santo a aquellos que creyeron en el evangelio de la verdad. Usted puede
recibir el Espíritu Santo adoptando la verdadera fe.
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