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Debemos Saber que la Predestinación
Estaba Planeada Dentro de la Justicia de Dios
< Romanos 9:9-33 >
“Porque la palabra de la promesa es ésta: Por
este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también
cuando Rebeca concibió de un hombre, de Isaac nuestro padre y aunque todavía
no habían nacido sus hijos ni habían hecho bien o mal-para que el propósito
de Dios dependiese de su elección, no de las obras sino del que llama-, a ella
se le dijo: “El mayor servirá al menor”,como está escrito: A Jacob amé, pero
a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Acaso hay injusticia en Dios? ¡De ninguna
manera! Porque dice a Moisés: Tendré misericordia de quien tenga misericordia,
y me compadeceré de quien me compadezca. Por lo tanto, no depende del que quiere
ni del que corre, sino de Dios quien tiene misericordia. Porque la Escritura
dice al Faraón: Para esto mismo te levanté, para mostrar en ti mi poder y para
que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. De manera que de quien quiere,
tiene misericordia; pero a quien quiere, endurece. Luego me dirás: “¿Por qué
todavía inculpa? Porque, ¿quién ha resistido a su voluntad?” Antes que nada,
oh hombre, ¿quién eres tú para que contradigas a Dios? ¿Dirá el vaso formado
al que lo formó: “¿Por qué me hiciste así?” ¿O no tiene autoridad el alfarero
sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para
uso común? ¿Y qué hay si Dios, queriendo mostrar su ira y dar a conocer su poder,
soportó con mucha paciencia a los vasos de ira que han sido preparados para
destrucción? ¿Y qué hay si él hizo esto, para dar a conocer las riquezas de
su gloria sobre los vasos de misericordia que había preparado de antemano para
gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de entre
los judíos, sino también de entre los gentiles? Como también en Oseas dice:
Al que no era mi pueblo llamaré pueblo mío,
y a la no amada, amada.
Y será que, en el lugar donde se les dijo:
“Vosotros no sois mi pueblo”,
allí serán llamados hijos del Dios viviente.
También Isaías proclama con respecto a Israel:
Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar,
el remanente será salvo.
Porque el Señor ejecutará su palabra pronto y con vigor sobre la tierra.
Y como dijo antes Isaías:
Si el Señor de los Ejércitos no nos hubiera dejado descendencia,
habríamos llegado a ser como Sodoma
y seríamos semejantes a Gomorra.
Qué, pues, diremos? Que los gentiles, quienes
no iban tras la justicia, alcanzaron la justicia, es decir, la justicia que
procede de la fe; mientras que Israel, que iba tras la ley de justicia, no alcanzó
la ley. Por qué? Porque no era por fe, sino por obras. Tropezaron en la piedra
de tropiezo,
He aquí pongo en Sion una piedra de tropiezo
y una roca de escándalo;
y aquel que cree en él no será avergonzado.”
¿Cuál es la verdadera predestinación planeada por Dios?
Volvamos nuestra atención a lo que es la ‘predestinación
planeada por Dios.’ Para entender con precisión lo que es la predestinación
debemos considerar la Palabra escrita como la Palabra de Dios y corregirnos
si existe algo equivocado en nuestra fe. Para esto, primero debemos entender
porque Dios amó a Jacobo mientras que Él odió a Esaú. También necesitamos descubrir
si el entendimiento de los Cristianos contemporáneos se desvía o no de la Escritura.
Todos debemos tener un entendimiento preciso de la predestinación establecida
por Dios.
Para recibir las bendiciones de Dios, nosotros
los Cristianos necesitamos descubrir como encaja la predestinación en Su plan.
Cuando pensamos en el plan de Dios, muchos Cristianos contemporáneos piensan
que sus destinos fueron predeterminados antes de su nacimiento, sin considerar
su fe, como si la fe de Jacobo y de Esaú fueran incondicional y unilateralmente
determinadas por Dios. Pero este no es el caso. Si somos amados por dios o no
se determina por el hecho de si creemos o no en Su justicia. Esta es la verdad
que Dios nos ha dado en Su plan.
Si tú quieres entender correctamente la predestinación de Dios,
necesitas arrancar tú propio pensamiento y enfocarte en la justicia de Dios
Debido a que mucha gente no puede pensar y creer
en la justicia de Dios manifestada a través de Jesucristo, tienden a pensar
en el amor de Dios en cualquier forma que ellos escojan, y algunos aún piensan
que el amor de Dios no es justo. Deben darse cuenta que esta no es la forma
correcta de pensar. Debemos sacar aquellas conclusiones de fe a las que llegamos
equivocadamente, al no considerar el justo plan de Dios manifestado a través
de Jesucristo. Si tú simplemente crees que Dios ama a algunos y odia a otros,
debes entender que esta clase de fe está equivocada, confeccionada por tu propio
pensamiento erróneo.
Las mentes humanas están plagadas por pensamientos
equivocados. Muchos Cristianos contemporáneos no tienen la fe correcta debido
a que sus mentes constantemente están desbordándose con pensamientos erróneos.
Es por eso que necesitas arrojar tus pensamientos inútiles y poner tu fe en
el camino correcto siguiendo la Palabra de Dios y creyendo en Su justicia.
Debido a que la predestinación esta planeada dentro
de la justicia de Dios, puede ser entendida y creída correctamente solo cuando
creemos en Su justicia. Por lo tanto, debemos tener fe en Su plan y en Su justicia.
El plan de Dios es vestir a aquellos que creen en Su amor, dentro de Su justicia
en justicia.
Así, Su predestinación es que Él convertiría a
los creyentes en Su pueblo, vistiéndolos con Su salvación de la remisión de
pecados, pagada por el bautismo de Jesús y Su crucifixión. Debemos establecer
la relación correcta con Dios, teniendo fe en la verdad planeada por Él dentro
de Su justicia. Dios ha hecho a aquellos que son como Jacobo los objetos de
Su amor, mientras que aquellos que son como Esaú son objeto de Su ira.
La predestinación de Dios no es fatalista
La predestinación dentro del plan de Dios fue
establecida dentro de Su justicia. El amor de Dios no es algo impuesto arbitrariamente
sin un plan. Si todos fueran elegidos incondicionalmente antes de su nacimiento,
como si su vida fuera impuesta por el destino, ¿cómo alguien podría ser liberado
de sus pecados por creer en la justicia de Jesús? Si el destino de alguien fuera
puesto antes de su nacimiento de tal manera que si él / ella fueran a ser amados
por Dios fuera un resultado planeado y predeterminado por Dios, ¿quién pensaría
que Dios es justo? ¿y quién creería en un Dios así? Nadie desearía creer en
un Dios arbitrario y dictatorial.
Pero el plan de nuestro Dios no es ni arbitrario,
ni dictatorial, sino solo para liberarnos de nuestros pecados dentro de Su justicia
y para hacernos Su pueblo. Dios nos dio Su justicia dentro de Su plan y dentro
de esta justicia de amor, Él nos dio su perdón. Él ha preparado vestir a aquellos
que creen en el amor de Su justicia, con amor, y a aquellos que no creen en
ella, con ira.
Me gustaría decir lo siguiente a aquellos que
están resentidos por la predestinación de Dios bajo un mal entendido. El plan
de Dios es convertirnos, quienes fuimos creados por Él, en Su propio pueblo.
Por lo tanto, debemos estar agradecidos por Su predestinación. Es mejor para
nosotros ser gente agradecida que cree en la justicia de Dios, que ser los que
viven con resentimiento y reprochándole a Él. Cualquiera que cree en Jesús como
su Salvador debe tener un entendimiento y una fe precisa en la predestinación
de Dios, planeada dentro de Su justicia.
La verdadera predestinación de Dios fue establecida por Él que
llama
El pasaje de hoy dice, de Romanos 9:9-13, “Porque
la palabra de la promesa es ésta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.
Y no sólo esto, sino que también cuando Rebeca concibió de un hombre, de Isaac
nuestro padre y aunque todavía no habían nacido sus hijos ni habían hecho bien
o mal-para que el propósito de Dios dependiese de su elección, no de las obras
sino del que llama-, a ella se le dijo: “El mayor servirá al menor” como está
escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.”
Este pasaje nos dice que la predestinación de
Dios es por amor, planeada dentro del amor de la justicia de Dios. Como es mostrada
en Génesis 18:10, aunque era humanamente imposible que Sara diera a luz, Abraham
creyó en la promesa de Dios debido a que Él le había dado Su palabra. Así es
como dios justifico a Abraham: Dios le dio a él a su hijo Isaac por que le creyó
a Él y Dios aprobó su fe.
Así que cuando hablamos acerca de fe en la justicia
de Dios, estamos hablando acerca de fe en la Palabra de Dios. Nuestra discusión
del plan y de la predestinación de Dios debe estar guiada por nuestra fe Su
Palabra. Aquellos que lo hacen de otra forma–por ejemplo, la gente confunde
su búsqueda de la justicia de Dios con ilusiones o señales que afirman haber
visto mientras oraban o soñaban–están cometiendo un gran error con su fe.
Pablo además dice
que, “Rebeca concibió de un hombre, de Isaac nuestro padre y aunque todavía
no habían nacido sus hijos ni habían hecho bien o mal-para que el propósito
de Dios dependiese de su elección, no de las obras sino del que llama-, a ella
se le dijo: “El mayor servirá al menor.””
La Escritura nos dice que Isaac, no teniendo un
hijo propio, oró a Dios y Dios le respondió dándole gemelos. Podemos ver que
la predestinación planeada dentro de la justicia de Dios tiene una cierta relación
con la fe de aquellos que son amados por Él.
Aquí vale la pena repetir el versículo 11 de nuevo:
“y aunque todavía no habían nacido sus hijos ni habían hecho bien o mal-para
que el propósito de Dios dependiese de su elección, no de las obras sino
del que llama.” La clave para entender la verdad de la predestinación y
la elección dentro del plan de Dios es que el propósito de Dios se establece
en “del que llama.” Entre Jacobo y Esaú, de acuerdo a la predestinación dentro
del plan de Dios, Dios llamó y amó a Jacobo.
Cuando Dios llama a la gente y las ama, en otras
palabras, Él llama y ama a la gente que como Jacobo esta lejos de ser justo.
Dios no llamó a Esaú, quién pensaba de sí mismo como justo y estaba lleno de
orgullo. En la predestinación de Dios puesta dentro de Su plan, es un asunto,
desde luego, de que Dios llamará y amara a gente como Jacobo. El propósito de
Dios al llamar a gente como Jacobo fue convertir a los pecadores en Sus propios
hijos, libres de pecado. Él que llama para vestir a los llamados en amor es
Dios, y entre Jacobo y Esaú, él que fue llamado fue Jacobo.
Debemos saber y creer en la justicia de Dios dentro
de Su plan. Jacobo representa la típica figura de un pecador a quien Dios le
ha mostrado Su misericordia dentro de Su justicia, mientras que Esaú representa
a aquel que se vuelve en contra de Dios ignorando Su justo amor y persiguiendo
su propia justicia. Es por eso que la clave para descubrir la Palabra de Dios
sobre la predestinación puesta dentro de Su plan es entender que el propósito
de Dios permanece sobre “Del que llama.”
Debemos liberarnos de la fe ilusoria creada por
nuestros propios pensamientos. Dios podría, dentro de Su justicia solo amar
a Jacobo y aborrecer a Esaú. La explicación de Dios de Su plan y predestinación
es proporcionada a todos a través se Su declaración de que el propósito de Dios
permanece “Del que llama.” El plan de Dios es la verdad de amor cumplida dentro
de Su justicia. Cuando Dios amó a Jacobo pero aborreció a Esaú, la predestinación
fue para cumplir la justicia de Dios, de acuerdo a Su plan para la salvación.
No es, como lo afirman muchas otras religiones,
por buenas obras que tú eres amado y salvado por Dios, sino solo por creer en
Su plan y Su justicia que puedes convertirte en Su hijo, redimido de tus pecados.
¿Está Dios equivocado?
Dios ama a aquellos que creen y aman Su justicia.
No existe, en otras palabras, nada malo con el hecho de que nuestro Padre decidió
amar y convertir a aquellos que creen en la justicia de Dios en Jesucristo Sus
hijos. Dios no planeó amar a todos en Jesucristo, sino amar a gente como Jacobo.
Entonces debemos preguntarnos si somos Jacobo
o como Esaú. Pero aun aquellos que están llenos de sus propias obras llenas
y su propia justicia aún deseen ser amados por Dios, pero nadie los puede detener
de su apresuramiento hacia el camino equivocado. Así que estas dos clases de
personas siempre están ahí, amadas o aborrecidas por Dios, aun ahora mientras
hablamos.
Debemos dar gracias a Dios y alabar su Gloria
creyendo en Su justo amor y Su plan para nuestra salvación. También debemos
darle gracias a El por el hecho que el evangelio del agua y el Espíritu, en
el cual creemos, refleja gloriosamente sobre la justicia de Dios. Todo mundo
debe darse cuenta de que para estar vestido en el amor de Dios, el / ella primero
deben reconocer sus propias debilidades y pecados ante Dios, y creer en Su justicia.
El problemas es que muchos Cristianos, incapaces
de creer en el bautismo de Jesús y la verdad de la Cruz que cumplieron la justicia
de Dios, equivocadamente creen que Dios ama a cierta gente mientras que otros
simplemente están destinados a ser abandonados por Él.
Aun mas problemático es el desafortunado hecho
que esta clase de fe insensata prevalece y es predicada a otros con gran convicción.
Rápidamente está siendo esparcida; guiando a mas y mas gente a malinterpretar
el amor de Dios, mostrada por la predestinación de Dios planeada por Él. Lo
que Dios está tratando de decirnos con la historia de Jacobo y Esaú es que para
ser Sus hijos, no es la justicia humana lo que se necesita, sino solo la fe
en el amor de la justicia de Dios, predestinada de acuerdo a Su plan.
La escritura nos dice que Dios dio a Sara el hijo
que Él le prometió a Abraham. Esto nos dice, aun hoy, que solo aquellos que
tienen fe en el amor y en la Palabra de la justicia de Dios pueden llegar a
ser Sus hijos. Para convertirse en tales hijos, debemos reconocer la verdad
que fue dada con nuestra fe en la justicia de Dios y en Su plan, y creer en
esta verdad, necesitamos creer en el amor de Dios y en Su justicia.
El amor de Jesucristo y el plan de Dios es la
verdad y el amor absoluto dado a todos nosotros. Para salvarnos de nuestros
pecados, Jesús tomó todos nuestro pecados con Su bautismo, murió en la Cruz
y resucitó de la muerte, todo para dar a aquellos que creemos en Él vidas eternas.
Esta verdad no quiere decir que solo por ser religiosos
y exhibir nuestros propios esfuerzos podemos llegar a convertirnos en hijos
de Dios, significa que el único camino para convertirse en hijo de Dios es creer
en la Palabra de amor y en la justicia de Dios, que se nos dijo y se planeo
para nosotros por Él. Debemos darnos cuenta que solo aquellos que creen en el
amor y el la justicia de Dios, están vestidos con Su amor.
¿Entonces cuál debe ser nuestra disposición? Tener
fe en el bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz. Podemos pedirle a Dios
que tenga misericordia de nosotros. Debemos reconocer ante Él que no merecemos
ser llamados Su pueblo, porque todos somos pecadores. Debemos entender que es
solo a través de Su plan para nosotros–que podamos conocer Su justo amor–podemos
llegar a ser Sus hijos.
Aquellos que son aborrecidos por Dios, son aborrecidos
debido a que no necesitan o creen en Su amor y justicia. Por lo tanto, debemos
conocer y creer en el plan de amor que Dios a predestinado para nosotros. La
verdad clara es que aquellos que conocen y creen en el amor de la justicia de
Dios serán amados por Él, mientras que aquellos que rechazan y repudian Su amor
serán aborrecidos por Dios.
¿Quién puede recibir el evangelio del agua y el Espíritu?
El evangelio del agua y del Espíritu dado a nosotros
por Dios es la única verdad que revela Su justicia. Entonces, ¿qué clase de
gente es aquella que recibe esta verdad en su corazón? Es la gente que reconoce
que su destino está en la condenación eterna y que son pecadores ante Dios y
Su Palabra y piden Su misericordia. “Soy un pecador, Señor, que no puede vivir
para nada en Tus leyes. Te doy mi corazón y me rindo a Ti.” Esta es la gente
a la que Dios le ha concedido la remisión de pecados de Su amor en Su justicia.
La fe en el evangelio que manifiesta la justicia de Dios es de vital importancia
para todos los pecadores.
Dios no nos dio su ley para que siguiéramos cada
una de las cláusulas de ella, un hecho frecuentemente mal interpretado por muchos.
Mas bien el propósito de la ley, es el de guiarnos al reconocimiento de nuestra
propia pecaminosidad. Entonces, ¿porqué los pecadores intentan seguir la ley?
Es debido a que el instinto de cada pecador busca la redención y la absolución
de sus pecados.
Pero nadie es capaz de seguir todas las leyes.
Los intentos fueron solo imitaciones, meramente mímica instintiva, tratando
de cubrir sus pecados en desesperación–una fe mentirosa ante Dios. Es por eso
que los pecadores deben hacer a un lado esta fe mentirosa, volverse a la fe
en la justicia de Dios y ser revestidos en Su amor.
Para vestirnos en Su amor, Dios envió a Jesús
a la tierra, quien siendo bautizado por Juan, tomó sobre Sus hombros los pecados
del mundo y sangrando sobre la Cruz los borró todos completamente. Dios ha reconocido
la fe de aquellos que creen en el amor de Su justicia. Cuando somos liberados
de todos nuestros pecados a través de nuestra fe en el evangelio del agua y
el Espíritu, el cual es el cumplimiento de la justicia de Dios, llegamos a ser
vestidos en Su amor. Esta es la verdad prometida que Dios ha puesto para nosotros
en Su plan.
Dios aborrecerá a aquellos que dependen de sí
mismos. Existe mucha gente así alrededor de nosotros. Pero tú debes de ser salvo
de todos tus pecados por creer en el bautismo de Jesús y Su sangre que han cumplido
el amor de Dios y Su justicia. Seguramente entonces serás vestido en el amor
de Dios, el cual ha sido reservado para aquellos a quien Él llama. La gente
frecuentemente trata de hacer cosas para Dios para ganar Su amor y perdón, pero
estos esfuerzos son vanos sin ninguna fe en la justicia de Dios.
Dios solo llamó a Jacobo para ser vestido en Su
amor, y no llamó a Esaú. Ante Dios, Jacobo era un mentiroso y un tramposo, pero
debido a que él creía en el amor de Dios y en Su justicia, él se convirtió en
uno de los padres de la fe. Nosotros también debemos recibir el amor de Dios
creyendo en el bautismo de Jesús y en Su sangre sobre la Cruz, el cumplimiento
de la justicia de Dios, como nuestra redención. Debido a que Esaú trató de ser
bendecido por su padre con su propia caza, él se convirtió en el símbolo de
aquellos que no podían ganar la bendición de Dios. Necesitamos pasar algún tiempo
pensando cuidadosamente sobre este asunto. ¿Quiénes en este mundo son como Esaú?
¿No somos como él?
La gente como Jacobo son aquellos que engrandecen
el amor justo de Dios. También nosotros sabemos que somos débiles y perversos,
como era Jacobo. Dios, quien nos ha llamado aun antes de que naciéramos para
afirmarnos, no por nuestras obras sino por Su llamado, nos ha dicho que creamos
en Su amor y justicia para recibirlo. Dios envió a Jesús, quien cumplió la justicia
de Dios dentro de Su plan para todos nosotros.
Cuando Dios primeramente nos llamó, Él vino a
llamar a los pecadores, no a los justos. Aquellos que son aborrecidos por Él
son aquellos que piensan de sí mismos que están llenos de su propia justicia
y no creen en Su amor misericordioso. Aquellos que tienen tal fe desviada son
aborrecidos por Dios y no pueden ser vestidos en Su amor para ser Su pueblo.
Dios ha predestinado esta verdad para nosotros en Su corazón. Así, Pablo afirma
definitivamente, “¿Qué, pues, diremos?¿Qué hay injusticia en Dios?¡de ninguna
manera!” (Romanos 9:14).
Aquellos que son amados por Dios son aquellos que son como Jacobo
Cuando Dios te ve, ¿eres verdaderamente la clase
de persona sobre la cual Él tendría misericordia? ¿Qué razón necesita Dios para
tener compasión de quien Él quiere tener compasión y para aborrecer a quien
Él quiere aborrecer? ¿Cómo podemos decir que Dios nos ha hecho un mal?
Existe un incontable número de gente viviendo
sobre esta tierra. Mientras que algunos de ellos son amados por Dios, otros
no lo son. ¿Acaso esta quiere decir que Dios les ha hecho un mal?
Dios también es un Dios justo que juzga los pecados
de aquellos que se han vuelto en contra de Su justicia. Debemos evitar cualquier
mala interpretación en este asunto, entendiendo el plan de Dios manifestado
dentro de Su justicia con nuestra fe en esta justicia. Existen muchos Cristianos
desviados cuyos corazones, como el Faraón, están endurecidos esta es la clase
de gente que es aborrecida por Dios, como lo explica el versículo 17 de este
capítulo: “Porque la Escritura dice al Faraón: Para esto mismo te levanté,
para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea proclamado por toda la
tierra.”
Todos somos insuficientes ante Dios. Entonces,
no debemos llegar a ser como el Faraón. ¿Debería Dios aborrecer a quienes somos
tan obstinados como el Faraón, por no creer en el bautismo de Jesús y Su sangre
sobre la Cruz como nuestra redención? Si. La gente como el Faraón se vuelve
en contra de Dios. Tal gente se jacta y confía en su propia justicia, pero su
propia justicia no puede redimirlos de sus propios pecados.
¿De qué dependía el Faraón? Él confiaba y dependía
en el Río Nilo. Él pensaba que mientras él tuviera toda esta provisión abundante
de agua, todo estaría muy bien. Es por eso que Dios aborrece a la gente como
Faraón. Cualquiera cuyo corazón esté endurecido como el de Faraón será aborrecido
y maldecido por Dios. Tú no debes ser como él. Recibiendo el misericordioso
amor que Dios te ha dado tan libremente, en lugar de eso tú te puedes convertir
en Su hijo.
¿Estas de acuerdo con gozo, con el justo plan de Dios?
¿Está tu corazón preparado para recibir el justo
amor de Dios predestinado para ti en Su plan? Existe alguna gente que, aunque
cree en Jesús, sufre angustiosamente debido a que han malinterpretado el plan
de Dios. Tal gente se pregunta, “Yo creo en Jesús, pero ¿realmente me escogió
Dios? Si Él no me ha elegido, ¿de que sirve mi fe? ¿qué debo hacer entonces?
No puedo dejar de creer en Jesús; ¿qué puedo hacer? Realmente creo en Jesús,
pero ¿qué pasa si no estoy en Su elección?”
Tratarán de consolarse a sí mismos pensando, “Ya
que yo creo en Jesús y asisto a todos los servicios de la iglesia, Dios debe
de haberme elegido.¡Seguramente este es el caso! ¡El Cielo ciertamente tiene
un lugar para mi!” Pero cuando caen en pecado, se preguntan de nuevo “¡Dios
no debe de haberme elegido! ¡Puede que sea tiempo para que deje de creer en
Jesús!” En otras palabras, ellos piensan por si mismos, llegan a conclusiones
por si mismos y terminan todo por si mismos. Particularmente esta gente necesita
retomar su entendimiento del plan de Dios y obtener la comprensión correcta
para creer en Jesús como su Salvador.
Por otro lado, aquellos que creen mas en enseñanzas
teológicas que en la propia Palabra de Dios, pueden decir, “¿Acaso no dijo Dios
que el mayor serviría al menor, y que Él amó a Jacobo mientras aborreció a Esaú,
aun antes de que nacieran? Ya que creemos en Jesús ahora, seguramente hemos
sido puestos para ser salvos aun antes de nuestros propios nacimientos.” Pero
el Apóstol Pablo nos dice que la predestinación planeada por Dios “Dependiese
de su elección, no de las obras sino del que llama.”
Seguir la ley no convierte a nadie en hijo de
Dios. Solo teniendo fe en la justicia de Dios y en Su misericordia y en el amor
mostrado por el bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz, podemos convertirnos
en Sus hijos.
Debido a doctrinas puestas por teólogos, mucha
gente es incapaz de creer en el bautismo de Jesús y Su sangre, la manifestación
de la justicia de Dios, como su salvación. Aquellos que han escuchado el amor
del evangelio, mostrando Su justicia, aun no creen en el y son como el Faraón.
Dios aborrece a aquellos sin creer en la justicia de Dios revelada en Jesucristo,
tratan de convertirse en hijos de Dios creyendo en Jesús de acuerdo a lo que
les parece mejor.
Si tu no creyeras en el justa amor de Dios mostrado
a través de Jesucristo, es hora de que lo hagas. Entonces, estarás vestido en
el amor de Dios. Originalmente todos éramos como Esaú, aún así fuimos salvados
de una sola vez de nuestros pecados creyendo en el amor de la justicia de Dios.
Hemos recibido el bendito amor de Dios creyendo en Su justicia.
Dios ha hecho disponible para ambos los Israelíes
y los Gentiles, la bendición de permitir a aquellos que creen en Su justo amos
convertirse en Sus hijos. Como dijo Dios, “Al que no era mi pueblo llamaré
pueblo mío, y a la no amada, amada,” Él nos ha dado el evangelio del bautismo
de Jesús y Su sangre y a aquellos de nosotros que creamos en el, Su justo amor.
El siguiente pasaje, “Y será que, en el lugar
donde se les dijo: “Vosotros no sois mi pueblo”, allí serán llamados hijos del
Dios viviente,” es la Palabra de amor de Dios que ha sido cumplida para
nosotros hoy. Entonces podemos darnos cuenta de que estábamos muy lejos de Dios,
Dios nos salvó viniendo a nosotros en la carne y poniendo el amor de Su justicia
disponible a nosotros.
El que tú y yo seamos salvos de nuestros pecados
ante Dios es el amor redentor que ha sido planeado dentro de la justicia de
Dios. Ser redimido de todos nuestros pecados creyendo en el amor de la justicia
de Dios, sin endurecer nuestros corazones, solo puede ser posible por fe en
la verdad. Excepto por este camino de fe, no existe otro camino para recibir
la remisión de pecados. Todos nacemos con corazones necios, pero la Palabra
de Dios puede ganar nuestros corazones y nuestra obstinación. Nuestros corazones,
entonces, estarán gobernados por la paz de Dios. Si tú crees en Dios, la justicia
de Dios será tuya.
Si el evangelio de la verdad que contiene la justicia
de Dios que estamos predicando no existiera, todos en este mundo estarían encarando
su propia destrucción. Sin aquellos que están esparciendo el evangelio del agua
y el Espíritu, toda la humanidad hubiera perdido su esperanza. Si no fuera por
aquellos que están vestidos con el justo amor de Dios, el mundo ya hubiera llegado
a su fin, con todo el mundo siendo juzgado por sus pecados. Pero Dios ha dejado
en este mundo a aquellos de nosotros que creemos en el amor de Su justicia.
Solo podemos ser agradecidos con Dios ya que el obra a través de nosotros, a
pesar de nuestras muchas debilidades y limitaciones.
La fe que esta vestida en el amor de la justicia
de Dios que ha venido del bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz. La fe
en la justicia de Dios es encontrada en un corazón que cree en el bautismo y
Su sangre. Es a través de nuestra fe en Su justicia que somos liberados de nuestros
pecados. Esta verdad es el plan, predestinación y elección que Dios ha preparado
para nosotros.
Dios ha dicho que cualquiera que cree en la Palabra
de Dios, la cual cumple Su justicia en Jesucristo, será salvado de sus pecados.
Uno encara la destrucción, no porque la justicia de Dios no haya eliminado todos
los pecados, sino que debido al endurecimiento de su corazón, él / ella no creen.
Debemos hacer mansos nuestros corazones ante la
Palabra de Dios y creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Nuestros corazones
deben arrodillarse ante Él. Fuimos bendecidos creyendo en el amor de la justicia
de Dios. Él nos salvó de todos nuestros pecados debido a que tuvo mucha misericordia
de nosotros. Le damos gracias a Él. Nosotros los que creemos en la justicia
de Dios no tenemos nada de que avergonzarnos. Al contrario, tenemos todas las
razones para estar orgullosos de Su justicia.
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Dios nos ha salvado totalmente de
nuestros pecados, ya que nosotros estábamos limitados ante Él-¡Alabado
sea el Señor por esta salvación! Ser amado por Dios, debemos de
ser capaces de creer en Su justicia.
¿Conoces esta justicia de Dios? Si es así, entonces
cree en ella. El justo amor de Dios vendrá entonces a tú corazón. Que tú fe
en el amor de la justicia de Dios que Él ha planeado para ti sea libre de malos
entendidos.
Que el amor de la redención que Dios ha puesto
,para ti venga a tu corazón. ¡Aleluya! Doy gracias a la Divina Trinidad que
nos ha convertido en sus hijos en Su justicia.
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