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La Circuncisión es la del
Corazón
< Romanos 2:17-29 >
"Tú te llamas judío, te apoyas en la Ley y
te glorías en Dios; conoces su voluntad e, instruido por la Ley, apruebas lo
mejor; Estas convencido de que eres guía de ciegos, luz de los que están en
tinieblas, instructor de los ignorantes, maestro de niños y que tienes en la
Ley la forma del conocimiento y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro,
¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de robar, ¿robas? Tú,
que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos,
¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la Ley, ¿con infracción de la Ley deshonras
a Dios?, pues, como está escrito: < El nombre de Dios es blasfemado entre
los gentiles por causa de vosotros> La circuncisión, en verdad, aprovecha
si guardas la Ley; pero si eres trasgresor de la Ley, tu circuncisión viene
a ser incircuncisión. Por tanto, si el incircunciso guarda las ordenanzas de
la Ley, ¿no será considerada su incircuncisión como circuncisión? Y el que físicamente
es incircunciso, pero guarda perfectamente la Ley, te condenará a ti, que con
la letra de la Ley y la circuncisión eres trasgresor de la Ley. No es judío
el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente
en la carne; sino que es judío el que lo es en interior y la circuncisión es
la del corazón, en espíritu y no según la letra. La alabanza del tal no viene
de los hombres, sino de Dios."
Debemos estar circuncidados en el corazón
"La circuncisión es la del corazón."
Somos salvos cuando creemos con el corazón. Debemos de ser salvos en el corazón.
Dios dice, "la circuncisión es la del corazón, en espíritu, y no según la
letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino de Dios (Romanos 2:29).
Debemos tener la remisión del pecado en nuestros corazones. Si nosotros no tenemos
el perdón de los pecados en nuestros corazones, es inválido. El hombre tiene
una " parte interna y una parte externa," y cada uno debe recibir la remisión
del pecado internamente.
El Apóstol Pablo dice a los Judíos, "La Circuncisión
es la del corazón." ¿Entonces que circuncidaron los Judíos? Ellos circuncidaron
una parte de la carne. Sin embargo, el Apóstol Pablo dice, "La Circuncisión
es la del corazón." Los Judíos se circuncidaron externamente, pero Pablo dice
que la circuncisión es la del corazón. Dios nos dice en nuestro corazón cuando
llegamos a ser Sus hijos.
Pablo no habla acerca de la circuncisión externa,
sino de la circuncisión y la remisión del pecado del corazón. Así que cuando
él dice, "¿Pues qué, sí algunos de ellos han sido incrédulos?" (Romanos 3:3).
Él quiere decir, "Sí algunos no creyeron en el corazón." Él no habla de creer
externamente, sino dice, "Cree en el corazón." Nosotros debemos saber lo que
el Apóstol Pablo quiere decir y lo que es la remisión del pecado. Debemos aprender
como obtener la remisión del pecado en nuestros corazones a través de la palabra
de Dios.
"¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos?"
esto significa "¿Y que si los Judíos no creyeron en Jesucristo como su Salvador,
aunque ellos son los descendientes de Abraham por la carne?" ¿Acaso su incredulidad
dejará sin efecto la fidelidad de Dios? ¿Acaso el hecho de que Dios borró todos
nuestros pecados, incluyendo los pecados de los descendientes de Abraham, quedará
invalidado? Nunca. Pablo dice que aún los Judíos, quienes son descendientes
de Abraham por la carne, pueden ser salvos cuando ellos crean que Jesucristo
es el Salvador, el Hijo de Dios, quién quito los pecados del mundo a través
de Su bautismo y crucifixión. Él también dice que la salvación y gracia de Dios
a través de Jesucristo no puede ser invalidada.
Romanos 3:3-4 afirma, "¿Pues qué, si algunos
de ellos han sido incrédulos? Su incredulidad, ¿habrá hecho nula la fidelidad
de Dios? ¡De ninguna manera! Antes bien, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso;
como está escrito: <Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando
seas juzgado>." El Señor prometió con Su palabra y santificó a los creyentes,
cumpliendo Su promesa Él mismo. Dios desea mostrar Su justicia y justificar
a aquellos que tengan fe en Jesús, a través de Su palabra, cumpliendo lo que
Él prometió cuando Él es juzgado. Aún nosotros, que tenemos la remisión del
pecado en nuestro corazón, también queremos ser juzgados por Su palabra y queremos
vencer con Su palabra cuando seamos juzgados.
El Apóstol Pablo nos dice acerca de la parte
interna y externa
Pablo habla acerca de su "parte interna y externa."
Nosotros también tenemos una parte interna y externa, la cuales son la carne
y el espíritu. Somos iguales a él. Ahora Pablo trata con el tema.
Romanos 3:5 afirma, "Y si nuestra injusticia
hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos?" Pablo no quiere decir
que su parte externa está limpia. Su carne está sucia y continúa pecando hasta
que muere. Esto incluye a toda la gente en el mundo. Sin embargo, ¿si Dios hubiera
salvado a aquella gente, acaso no hubiera demostrado Su justicia? ¿Acaso Dios
no hubiera sido justo si Él hubiera salvado a los seres humanos, aunque sus
partes externas están enfermas? Así que Pablo dice, "¿Será injusto Dios al
dar el castigo? (Hablo como hombre.) ¡De ninguna manera! De otro modo, ¿cómo
juzgaría Dios al mundo?" (Romanos 3:5-6). Pablo explica que no somos salvos
sólo porque nuestra parte externa está limpia.
Tenemos una parte externa y una interna. Sin embargo,
Pablo trata con el dominio del corazón diciendo, "¿Y qué si algunos no creyeron?
¿Acaso su incredulidad, hará que la fidelidad de Dios quede sin efecto? La circuncisión
es la del corazón." No es una fe verdadera si una persona llega a ser justa
una vez y al día siguiente un pecador, estableciendo nuestra fe sobre la base
de la parte externa que peca y tiene iniquidades.
El hombre exterior siempre peca hasta que muere
El Apóstol Pablo no colocó su esperanza en la
parte externa. Aquellos cuyos pecados son borrados también tiene una parte externa
e interna. ¿Cómo se sienten cuando ven su parte externa? No pueden evitar el
estar decepcionados. Veamos nuestra parte externa. Algunas veces somos buenos,
pero algunas veces simplemente somos abominables. Pero la Biblia dice que nuestra
parte externa fue crucificada con Jesucristo. Nuestra parte externa murió, y
Jesucristo perdonó todos los pecados de nuestra parte externa.
Quienes somos salvos nos decepcionamos frecuentemente
con nuestra parte externa, cuando la observamos. Parecemos tener esperanza cuando
nuestra parte externa hace el bien, pero llegamos a decepcionarnos cuando no
alcanza nuestra expectativas. Tendemos a pensar que nuestra fe está deshecha,
cuando nos decepcionamos de nuestra parte externa. Sin embargo, esto no es correcto.
Nuestra parte externa ya fue crucificada con Cristo. Aquellos que tienen la
remisión del pecado también continúan pecando a través de sus cuerpos físicos.
¿Pero, no es eso un pecado? Sí, si lo es, pero es un pecado muerto. Está muerto
por que los pecados fueron llevados a la Cruz con el Señor. El pecado que nuestra
carne externa comete no es un problema serio, sin embargo, es un asunto serio
el que nuestros corazones no estén bien enfrente del Señor.
Debemos creer en Dios con el corazón
Más iniquidades son reveladas al justo, inmediatamente
después de recibir la remisión del pecado. Por lo tanto, la salvación de Dios
llegaría a ser imperfecta, si fijamos como base de nuestra salvación al hombre
externo, quien no puede sino pecar a cada momento. Nuestra fe se desviaría de
la fe en Dios, la cual tenía Abraham, si fijamos nuestra fe sobre la base de
las obras de la carne externa.
El Apóstol Pablo dice, "La Circuncisión es
la del corazón." Llegamos a ser santificados y justos, creyendo en el corazón,
no de acuerdo a las obras del hombre externo. La santificación no depende de
si nuestro hombre externo hace o no hace lo que Dios dice. ¿Entiendes esto?
El problema es que tenemos ambas, la parte interna y externa y ellas coinciden.
Por lo tanto, nosotros tendemos a colocar mayor peso sobre el hombre externo.
Nos sentimos confiados si nuestra parte externa actúa bien, y decepcionados
si no. Pablo dice que esta no es la fe correcta.
"La Circuncisión es la del corazón." ¿Cuál
es la verdad real? ¿Cómo sabemos y creemos con el corazón? En Mateo 16, Jesús
le preguntó a Pedro, "¿Quién dices que soy?" Entonces Pedro confeso su fe, diciendo,
"Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." Así creía Pablo, con el corazón.
Jesús dijo, "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, por que no te lo reveló
carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." Jesús dijo, que la fe
de Pedro era correcta.
Abraham no tenía hijo. Dios lo guío a él con su
palabra y prometió que Él le daría un hijo y que él sería el padre muchas naciones.
Él también le dijo que Dios sería el Dios de él y de sus descendientes. Dios
le dijo a Abraham, que su familia y sus descendientes se circuncidaran como
una señal del pacto entre Dios y Abraham. "Las cicatrices de cortar una parte
de tu carne es el pacto de que yo soy Dios para ti," dijo Dios. Abraham creyó
el pacto con su corazón. Él creyó que Dios sería Dios para él, y bendijo su
corazón. Él también creyó que Dios sería Dios de sus descendientes. Él creyó
en Dios mismo.
Somos justificados por creer en el evangelio de el
agua y el Espíritu con el corazón
Somos justificados creyendo con nuestros corazones
que Dios es nuestro Dios, nuestro Salvador. Somos salvos creyendo con nuestro
corazón. No somos salvos por ninguna otra razón. Hemos llagado a ser justos
creyendo con nuestro corazón que Dios es nuestro Dios y que Él borró todos nuestros
pecados con el bautismo de Jesús y Su muerte en la Cruz. El creer con nuestro
corazón nos salva. Así que la Biblia dice, "Porque con el corazón se cree
para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación" (Romanos 10:10).
Lo que tenemos que hacer para que quede claro
ahora, es que somos justificados creyendo con nuestro corazón, y no por las
virtuosas obras de nuestra carne. No podríamos llegar a ser justos si Jesús
le adjuntara una condición a nuestra parte externa, diciendo "Yo borraré todos
tus pecados, pero con una condición. Puedes ser mi hijo si evitas el pecado.
No puedes ser mi hijo si fallas en esto."
Somos justificados por creer con nuestros corazones.
¿Hubiéramos podido ser justificados si Dios le hubiera puesto condiciones a
nuestra parte externa? ¿Acaso crees tú que Dios nos salvo, quitando tus pecados
a través de Su bautismo en el Río jordán, ser crucificado y juzgado en tú lugar?
¿Cómo crees eso? ¿Acaso no crees con tu corazón? Podrías haber sido salvado
si Dios hubiera dicho, "¿Perdonaré tus pecados pequeños, pero los grandes no.
Invalidare tú liberación si fallas en observar esta condición?"
Debemos separar al hombre externo del interno
Nuestra carne, el hombre externo, siempre es débil
y no puede alcanzar la justicia de Dios por sí mismo. Somos justificados creyendo
con el corazón en frente de Dios, porque Él prometió salvar a aquellos que creyeran
con sus corazones. Viendo nuestra fe, que admitimos lo que dios hizo y que Jesús
quitó y borró todos nuestros pecados, con el corazón, Dios nos hace Sus justos
hijos. Este es el pacto de dios, y El nos salvo, cumpliendo su promesa.
Dios dice que cuando Él ve fe en nuestro corazón,
somos Su pueblo. Debemos separar nuestro hombre externo del interno. Nadie en
el mundo recibiría la remisión del pecado, si basamos nuestra salvación sobre
las obras de la carne externa. "La circuncisión es la del corazón." Somos salvos
creyendo en Jesucristo con nuestros corazones. ¿Entiendes esto? "Porque con
el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación"
(Romanos 10:10). Aparentemente el Apóstol Pablo separa al hombre externo
del interno.
Nuestro hombre externo es peor que excremento
de perro. No vale nada. No necesitamos usar a Abraham como ejemplo. Mírate a
ti mismo. Ve tu carne inútil. La carne se vale del engaño para obtener una posición
social elevada y vivir en abundancia. ¿No hace la carne otra cosa que buscar
su propio interés? La carne sería juzgada más de 12 veces al día, si fuéramos
juzgados en como piensa y en como actúa. La carne esta en contra de Dios.
Afortunadamente, Dios no esta interesado en nuestro
hombre externo, pero Él se fijo en nuestro hombre interno. Él nos salva cuando
realmente ve que creemos que Jesús es el Salvador con todo nuestro corazón.
Él nos dice que Él nos salvo de todos nuestros pecados.
Nunca podremos ser salvos por nuestros propios pensamientos
Veamos nuestros propios pensamientos. Pensamos
que podemos creer meramente con nuestros pensamientos. Podemos creer con los
pensamientos de la carne, pensando 'Yo fui salvado por que Dios me salvo.' Sin
embargo, no podemos ser salvados por nuestros pensamientos. La mente carnal
cambia todo el tiempo y siempre hace lo malo. ¿Es esto cierto? Los pensamientos
de la mente carnal quieren hacer esto de acuerdo a su lascivia.
Supongamos que alguien pone su fe sobre la base
de sus pensamientos. Él / ella pueden tener su confianza en su salvación, mientras
su pensamiento presente este de acuerdo con su pensamiento anterior, esto es,
'Jesús quitó todos los pecados en el Río Jordán.' Sin embargo, debido a que
los pensamientos de la carne no son estables, él / ella ya no pueden tener confianza
en Su salvación, una vez que una pequeña porción invada su débil pensamiento
sobre la salvación. Una fe incorrectamente construida sobre pensamientos carnales,
caerá al golpe de una duda.
No podemos creer en Él y en la verdad, si ponemos
como base de nuestra fe nuestros propios pensamientos. Tal fe es como una casa
construida sobre la arena, "Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron
vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina"
(Mateo 7:27).
Por lo tanto, la fe de una persona que cree con
pensamientos, está muy lejos de la fe basada en la palabra de Dios. Dios dijo,
"Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando seas juzgado"
(Romanos 3:4). Nuestra salvación debería estar basada sobre Su palabra.
La Palabra se hizo carne y habito entre nosotros, y Dios es la Palabra. La Palabra
vino a esta tierra en semejanza de hombre. Jesús nos salvó y fue tomado arriba
después de Sus 33 años de tiempo de vida sobre la tierra y guío a Sus Apóstoles
a escribir la palabra de la promesa, la cual es el cumplimiento del Antiguo
Testamento que Él también le dijo a Sus siervos. Dios escribió lo que Él dijo
e hizo en la Biblia. Dios se aparece y con la Palabra, habla con la Palabra
y nos salva con la Palabra.
Nosotros no podemos tener la perfecta remisión
de pecado con nuestros propios pensamientos, no creyendo en la palabra de Dios,
pensando, 'Parece que soy salvo algunas veces, pero otras veces yo no puedo
creer en la palabra del Señor.' No podemos ser salvados con pensamientos, por
que nuestros pensamientos siempre cambian y no siempre son verdad.
Por lo tanto, el Apóstol Pablo dice que la circuncisión
es la del corazón y nosotros creemos Su justicia con el corazón. Cuando nuestro
corazón cree en Su palabra, el corazón aparentemente justifica que Dios prometió
esto en el Antiguo Testamento y cumplió Su pacto. De esta forma Él nos salvo
en el Nuevo Testamento por Su palabra. Somos salvos y hechos hijos de Dios creyendo
en Sus palabras con nuestros corazones.
Somos salvos de nuestros pecados creyendo el Evangelio
del agua y el Espíritu con nuestros corazón
Somos salvos por fe porque el corazón puede admitir
a Dios, pero nuestros pensamientos de nuestra mente carnal puede que no lo admitan
a Él. Somos hechos hijos de Dios creyendo con nuestros corazones, no por las
obras o pensamientos del hombre externo. Esta claro que somos hechos hijos de
Dios creyendo en Su palabra en nuestros corazones. ¿Crees esto con tu corazón?
¿Estás circuncidado en el corazón? ¿Crees en tu corazón que Jesús es tú Salvador?
Aquel que cree en el Hijo de Dios tiene al testigo en él mismo. ¿Tienes al testigo
de la palabra de que Jesús te salvó perfectamente, no hay testigo de tú experiencia
personal? ¿Tienes la palabra de Dios en tú corazón? ¿Tienes la palabra que te
dio la remisión del pecado? Tener una fe verdadera es ser salvo por fe.
Recibimos la remisión de los pecados creyendo
en la palabra de Dios con nuestros corazones. Sin embargo, frecuentemente nos
decepcionamos cuando observamos las debilidades del hombre externo. Entonces
somos aptos para retroceder de nuestra fe en Dios. Aquel que no entiende totalmente
la verdad se halla bajo una ilusión. La mayoría de los Cristianos ponen la medida
de su fe sobre sus obras. Esto es un gran error. No debemos medir nuestra fe
sobre nuestros propios pensamientos. No deberíamos de poner la base de nuestra
fe sobre la carne externa, por que la carne es inútil. En el Antiguo Testamento
y el Nuevo testamento nos dicen, que uno es justificado cuando él /ella creen
en la palabra de Dios en el corazón. No somos salvos de nuestros pecados por
pensamientos u obras, sólo por fe. No podemos ser salvos por las obras de la
carne. Ya sea que pequemos o hagamos buenas obras, esto no tiene que ver con
Dios y Su gloria.
Por lo tanto, la verdadera fe significa ser salvo
creyendo la verdad de la salvación de la palabra de Dios con el corazón. Nuestra
fe esta equivocada cuando nuestro corazón esta equivocado y nuestra fe es correcta
cuando nuestros corazones están correctos. La conducta correcta viene de una
fe verdadera. La mala conducta puede venir debido a que nuestro corazón es débil.
Pero lo importante es que Dios mira el corazón. Dios mira al corazón y lo escudriña.
Dios mira si el corazón está correcto o no. Dios mira si realmente creemos con
el corazón o no. ¿Entiendes? ¿Sabes que Dios mira nuestros corazones? Dios mira
si nosotros creemos en Jesucristo con nuestros corazones, cuando Él nos mira.
¿Crees con tú corazón?
Dios observa si nosotros creemos con el corazón
o no, cuando Él mira sobre nosotros. Él mira en nuestros corazones. Debemos
revisar nuestros corazones en la presencia de Dios. La circuncisión es la del
corazón. ¿Crees con el corazón? Dios mira el corazón. Él mira para ver si realmente
creemos con nuestros corazones o no. Él mira a ver si realmente conocemos la
verdad y si queremos ir tras ella o no. Él mira para ver si tenemos fe en nuestros
corazones o no y si queremos seguirle a Él y creer en Su palabra.
Existe un cuerpo religioso que da gran importancia
al tiempo exacto de haber nacido de nuevo
Es importante tener un conocimiento exacto de
lo que Jesucristo hizo y creerlo con el corazón. Existe un cuerpo religioso
que les dice a sus hermanos y hermanas en nuestra Iglesia, que ellos no son
salvos. Yo siento lastima por las almas de ese grupo religioso. Yo quiero hacer
que entiendan y enseñarles el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Están borrados
tus pecados? -Amén.- ¿Lo crees con el corazón?
Pero existe alguna gente que dice que nuestra
fe no es correcta. Dicen que no debemos creer la palabra como está escrito y
creer solamente lo que está probado por la ciencia. Dicen que una persona nacida
de nuevo debe saber exactamente el tiempo en que él/ ella nació de nuevo (hora,
fecha, mes). Cuando el hermano Hwang se reunió con uno de ellos, la persona
le preguntó cuando había nacido él de nuevo, así que el hermano Hwang respondió
que él no sabía la fecha y hora exacta, pero que él había nacido de nuevo creyendo
en el evangelio de el agua y el Espíritu, en algún momento del año anterior.
Entonces él dijo que el hermano Hwang no era salvo.
Desde luego, podemos decir la hora exacta y fecha
y mes y año si los buscamos en el momento en que nacimos de nuevo. Aún podemos
decir si era A.M. o P.M.; o la mañana, tarde, almuerzo o cena. Sin embargo,
la salvación depende de creer con el corazón. No importa si no puedes recordar
la hora exacta.
La circuncisión es la del corazón
El Señor tomó todos nuestros pecados sobre Él
en el Río Jordán y fue crucificado en nuestro lugar para ser juzgados por los
pecados. Él fue herido por nuestras trasgresiones y golpeado por nuestras iniquidades.
Él quitó todos los pecados de nuestro hombre interno y externo. Nuestros espíritus
se levantaron de nuevo de entre los muertos y ahora podemos seguir al Señor
como a Él le plazca, aunque alguna gente pueda decirnos maliciosamente que no
somos salvos.
¿Qué dice la Biblia acerca del hombre exterior?
Más y más iniquidades parecen ser reveladas después de que recibimos la remisión
de pecados. Todavía no han sido reveladas todas nuestras iniquidades; más deficiencias
serán reveladas. Sin embargo, somos salvos sí creemos en nuestros corazones
que Dios es nuestro Dios y que Jesús quitó todos nuestros pecados en el Río
Jordán a través de Su bautismo y crucifixión.
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No podemos ser comparados con gente
que le da importancia a la fecha en que nacieron de nuevo y que
creen solamente lo que es probado por la ciencia. Claramente, no
son salvos. Creemos con nuestros corazones para ser justificados.
¿Crees que Jesucristo es nuestro salvador? -Amén.- La fe comienza
desde ese punto y el Señor guía nuestros corazones desde ese tiempo.
El Señor dice que somos sus justos hijos y que nuestra fe es verdadera.
Él bendice nuestros corazones y quiere que lo sigamos a Él con nuestros
corazones, por la fe. Dios nos guía y nos bendice cuando caminamos
con Él a través de la fe en nuestros corazones.
"La circuncisión es la del corazón." Fuimos
salvos creyendo con nuestros corazones. Mucha gente sobre la tierra dice que
creer el evangelio con sus corazones los salvó. Sin embargo, le agregan sus
obras a la fe. Consideran las obras del hombre exterior como una condición esencial
de su fe. Dicen que tener fe en el evangelio y el agua en el Espíritu no puede
guiarlos a la salvación por que ellos mezclan, el creer con el corazón y sus
propias obras virtuosas.
Como resultado, están más interesados con el buen
desarrollo del hombre exterior y que tan frecuentemente ofrecen oraciones de
arrepentimiento. Están lejos de la salvación, aunque piensan que son salvos
de sus pecados.
Dios mira sobre el corazón
Creemos para llegar a ser justos en nuestros corazones.
Puramente está separado de la carne exterior y no tiene nada que ver con nuestras
obras. La salvación misma no tiene relación con nuestras obras. ¿Te sientes
refrescado después de aprender que todos tus pecados han sido borrados? ¿Deseas
servir al Señor con gozo? ¿Predicas el evangelio con gozo? ¿Quieres encontrarte
con Su preciosa misión? El corazón se vuelve agradecido y gozoso por que Dios
aprueba nuestra fe cuando creemos con nuestros corazones. Por lo tanto, el corazón
es muy importante ante Dios.
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