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Los Materiales de Construcción
del
Tabernáculo que Colocaron los Cimientos de la Fe
< Éxodo 25:1-9 >
“Jehovah habló a Moisés diciendo: ‘Di a los
hijos de Israel que tomen para mí una ofrenda; de todo hombre cuyo
corazón le mueva a hacerlo tomaréis mi ofrenda. Esta es la ofrenda
que tomaréis de ellos: oro, plata, bronce, material azul, púrpura,
carmesí, lino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo,
pieles finas, madera de acacia, aceite para la iluminación, especias
aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático,
piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
Que me hagan un santuario, y yo habitaré en medio de ellos. Haréis
el diseño del tabernáculo y el de todos sus accesorios, conforme
a todo lo que yo te mostraré.’”

Vidas Pobres
En un poema titulado ‘Un Salmo a la Vida,’ Henry
Wadsworth Longfellow escribió, “No me digas, en penosos números, ‘¡La vida es
un sueño vacío!’”
Sin embargo, si realmente piensas en ello, las
vidas de los seres humanos ciertamente son muy pobres. Aunque la vida de todos
pueda parecer que al final regresa al polvo en vano después de una transitoria
y solitaria vida en el desierto de este mundo, la tierra no es el destino final.
El destino final de la vida de cada persona será, debido al pecado, por siempre,
los temibles sufrimientos del infierno.
Así la gente es normalmente indiferente a su propia
muerte y al mundo más allá de la tumba. Mientras vivimos en este mundo, la gente
vive sin ningún propósito, dirigiéndose al infierno, incapaz de encontrar a
Dios quién los ha salvado. Esta es la vida. ¿Pero si ciertamente fuera todo
lo que hay en la vida, que pobres y llenos de lastima seriamos?
Para tales vidas el Mesías esta esperando. Si
la gente fuese arrojada sin ningún cuidado en este mundo abierto solo para vagar
sin rumbo y para desaparecer en la oscuridad, ciertamente estarían llevando
existencias llenas de lastima y miseria. Podemos reconocer esto mirando a nuestro
alrededor
El otro día cuando estaba en un carro, vi a un
hombre mayor, alrededor de 60 años, caminando junto al camino. Caminando de
espaldas a mi, su cabeza inclinada y sus hombros encogidos, en general se veía
muy solitario. Cuando toque la bocina, él volteo, y vi que su cara estaba llena
de tristezas. Viendo la expresión de este hombre viejo, contemple un rato. Este
anciano probablemente estaba sintiendo cuan vacía estaba su vida. La desolación
del otoño tal vez agregaba aún más a su sentimiento de vacío, haciéndolo sentir
aún mas la futilidad de su vida. No solo la vida de este hombre, sino la de
todos, de hecho, es verdaderamente penosa.
Con el tiempo volando, la gente no se da cuenta
que está envejeciendo, hasta que de pronto descubren arrugas profundas alrededor.
Muchos de ellos han encarado tantas dificultades en sus vidas que no tuvieron
la oportunidad de hacer una pausa, darse vuelta, y ver por donde han estado
caminando. Aunque todos los padres han vivido y trabajado duro por sus hijos
y su familia, las palabras no pueden describir su tristeza, ya que cuando están
encarando su propio ocaso, nada queda de sus vidas.
Tomados por su emoción, pronto están saturados
por las lagrimas. Después de que tanto tiempo ha pasado y después del paso de
los años, finalmente tienen la oportunidad de mirar atrás y cuando lo hacen,
todo lo que pueden sentir es cuan extraño es este escenario desolado del final
del otoño que se acomoda a sus propias reflexiones. Con el otoño, cuando todas
las hojas han caído, y encarando solamente el temido invierno, reconocen que
sus vidas, también, desaparecerán en esta forma. Lamentarán, desde luego, que
les tomó tanto tiempo darse cuenta de esto. ¿Qué esperanza tendrá esta gente,
cuando están a punto de morir sin conocer al Señor? Tal gente que llega a su
final sin haber conocido al Mesías son por siempre dignos de lastima.
Yo mismo también habría vivido una vida de lastima
si no hubiera conocido al Señor. ¿Y tú? ¿A dónde te dirigirías ahora si tampoco
lo hubieras conocido? Existe mucha gente en este mundo quienes, debido a que
fueron incapaces de encontrase con el Señor, han reservado su propia infelicidad.
Me rompe el corazón cuando pienso en esta gente,
que existen tantos que han reservado su propia infelicidad. Todo lo que los
cerdos tienen que hacer es alimentarse a si mismos hasta que encaran su final,
pero nuestras vidas son diferentes de la de estos cerdos, ya que debemos contemplar
y mirar más allá del presente hacia el futuro eterno. Mucha gente llega a su
día final llena de lamentos. Aunque saben que existe el eterno Reino del Cielo,
reconocen que no encajan para entrar en él, ya que han permanecido en pecado.
El que existan tantas vidas llenas de tales lamentos solo hace que yo me lamente
y llore por su penoso destino.
Cuando pensamos acerca de estas vidas, que son
incapaces de ir al buen lugar preparado por Dios, y que también están desaparecidas
de este mundo sin haber cumplido el propósito real de sus vidas, solo podemos
tener lastima por estas almas y lamentarnos por su destino. Es por eso que la
vida se compara con un viaje sobre un océano áspero y difícil. En referencia
a la vida, la gente dice que es como vivir en un océano así, tratando de sobrevivir
en la amargura del mundo humano, ya que desde su nacimiento hasta su muerte,
deben sufrir, pateando y gritando solo para sobrevivir.
Cuando nos recordamos que de esto se trata la
vida, nos damos cuenta con certeza que el explicar la verdad de este Tabernáculo
a toda la gente y ayudarlos a encontrar al Señor son obras de importancia critica.
¿Por qué? Porque debido a la ofrenda del sacrificio, Dios da a esta gente pecadora
su salvación del pecado encontrándolos en Su propia Casa de Dios. El Tabernáculo
es la Casa de Dios establecida en el desierto. En esta Casa de Dios, el Tabernáculo,
Dios encuentra a los pecadores a través de la gracia de la remisión del pecado
realizada por la ofrenda del sacrificio. Dios nos dice, “Yo te haré construir
Mi Casa en donde habitaré, y te encontraré dentro de este Tabernáculo, sobre
su asiento de la misericordia.” Solo en el Tabernáculo, la Casa de Dios, se
le da a quien sea la oportunidad de encontrar a Dios.
Esta fe en la verdad del Tabernáculo no puede
ser cambiada por nada en este mundo y es lo más precioso que no puede ser comprado
por ningún precio. Yo creo que para nosotros que tenemos la fe Cristiana que
cree en Jesucristo como nuestro Salvador, el tener el conocimiento exacto y
la fe apropiada en este Tabernáculo es el camino para avanzar por una senda
más bendecida.
Vivimos Nuestras Vidas en Bendición
Mi corazón esta lleno con este pensamiento feliz,
preguntándome si existe alguien más que esté viviendo esta vida de bendición
que estamos viviendo nosotros. Aunque la vida es una existencia penosa, mucha
gente continua con sus vidas permaneciendo en completa ignorancia de su propio
destino. Pero Dios quiere que reconozcan cuan obstinadas han sido sus vidas
ante Él, y hacer que sus corazones se arrepientan. Por otro lado, continúan
viviendo sus vidas sin escuchar el evangelio que Dios les ha dado gratuitamente
y sin abrir el más mínimo espacio en sus corazones.
EL Éxodo nos dice acerca de la diez plagas que
Dios trajo sobre Faraón. Un total de diez plagas fueron llevadas a la tierra
de Egipto. Dios había ordenado al Faraón que dejara salir a Su pueblo que vivía
en Egipto. Él le dijo al Faraón que si él no le obedecía, traería diez plagas
sobre él. Pero el Faraón no escucho lo que Dios le había dicho, resistió Su
mandamiento obstinadamente, y termino recibiendo todas las diez plagas que Dios
había prometido. La obstinación del Faraón era como haber metido el pie incorrecto.
También, la razón por la que finalmente liberó al pueblo de Israel solo después
de haber recibido todos los castigos de Dios fue porque él fue tomado por Satanás.
Esto se refiere a lo recalcitrante que se encuentra en cada uno de nosotros.
Sin embargo, tales personas aún pueden recibir
la remisión del pecado puesta por Dios en Su Tabernáculo, y vivir con Él en
fe. Aún así esta gente es tan obstinada que continua rechazando, con la necedad
de un burro, y no creyendo en la verdad de Dios, viven sus vidas como pecadores
y finalmente encaran su propia destrucción. Esto me entristece más allá del
dolor. Demasiada gente es exageradamente obstinada ante Dios.
Alguna gente cede por un tiempo cuando encara
tribulaciones, pero cuando regresan a donde se hallaban antes de rechazar la
voluntad de Dios, reanudan una vez más sus recalcitrantes formas, ellos encararán
su segunda plaga. Con esta segunda plaga, ellos ceden un poco. Pero esto no
durará mucho, porque comenzaran a desobedecer a Dios y a retarlo. Así que están
sujetos a la tercer plaga, seguida por la cuarta, quinta, sexta, séptima, octava
y novena plaga, hasta que finalmente se rinden después de la última plaga y
son destruidos.
Cuando la última plaga venga, habrá mucha gente
que llevará el sufrimiento del infierno por no creer en lo que el Mesías ha
hecho por ellos. ¿Qué insensatas son tales vidas? Es por eso que la vida de
todos es tan penosa.
Aunque la vida de las personas es solo penosa
ante Dios, debes darte cuenta que encontrarte con Dios en el Tabernáculo es
una gran bendición para ti y habitar en la Palabra del Tabernáculo con este
conocimiento.
La Ofrenda Que Dios Demanda de Nosotros
Dios ordenó a Moisés que subiera al Monte Sinaí
y le dio toda una serie de Su Ley. Primero que nada, Él le dio a Moisés los
Diez Mandamientos: “No tendrás dioses ajenos ante Mi; no te harás imagen ni
te arrodillaras ante ellos; no usaras Mi nombre en vano; recordaras el Sabbath
y lo guardaras en santidad; honraras a tus padres, no mataras, no cometerás
adulterio, no robaras; no darás falso testimonio de tu vecino y no codiciaras.”
Además, Dios también les habló de otras leyes que los Israelitas tenían que
guardar en su vida diaria: Eran 613 mandamientos y leyes de Dios en total.
Estos 613 mandamientos cubrían aspectos tales
como que hacer cuando los Israelitas perdían su ganado, que hacer cuando el
ganado de alguien más caía un hoyo, que no debían de cometer incesto, que si
tenían siervos tenían que dejarlos en libertad en el séptimo año, que si dejaban
que su sierva se casara con su siervo y tenían un hijo, debían liberarlo en
el séptimo año y así sucesivamente. Dios le dijo a Moisés todas estas leyes
éticas que los Israelitas tenían que guardar por fe ante los ojos de Dios en
su vida cotidiana.
Dios entonces le dijo a Moisés que bajara de la
montaña, reuniera a los ancianos y declarará Sus mandamientos. Escuchando la
Palabra de Dios, todo el pueblo de Israel estuvo de acuerdo y juró con su sangre
que ellos obedecerían todos Sus mandamientos (Éxodo 24:1-4).
Entonces, Dios llamó a Moisés a la montaña de
nuevo, esta vez para ordenarle que construyera el Tabernáculo.
Dios habló a Moisés, “Di a los hijos de Israel
que tomen para mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo
tomaréis mi ofrenda” (Éxodo 25:2). Entonces puso en una lista Su ofrenda:
“ Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, bronce material azul,
púrpura, carmesí, lino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo, pieles
finas, madera de acacia, aceite para la iluminación, especias aromáticas para
el aceite de la unción y para el incienso aromático piedras de ónice y piedras
de engaste para el efod y el pectoral” (Éxodo 25:3-7).
Existía un propósito concreto detrás de Dios para
pedirles que trajeran estas ofrendas. Este propósito era el de construir sobre
esta tierra la resplandeciente Casa de Dios, donde no hay pecado y donde Dios
había de habitar, para que Él pudiera encontrarse ahí con el pueblo de Israel
y hacer desaparecer sus pecados. Sin embargo, esto no significa que Dios les
dijera que llevaran dinero para construir un edificio memorial como las iglesias
de hoy. Los falsos profetas del Cristianismo de hoy están predispuestos a aplicar
mal este pasaje cuando están tratando de construir sus edificios para sus iglesias
para satisfacer sus propios deseos.
En contraste, Dios les dijo a los Israelitas que
le trajeran estas ofrendas para que Él las usara para construir Su propia Casa
y bendecirlos abundantemente ahí. De Hecho, la razón por la cual Dios recibió
estas ofrendas fue para liberarnos de nuestros pecados y para salvarnos de nuestro
juicio. Fue para que Dios Mismo nos encontrara, a nosotros que llevamos vidas
penosas, para lavar nuestros pecados, para hacer desaparecer nuestros pecados
y para hacernos Su propio pueblo.
El Significado Espiritual Escondido de la Ofrenda Que Dios Ordeno
que se le Trajera a Él
Antes de que sigamos adelante, primero pasemos
algún tiempo contemplando los significados espirituales de estas ofrendas que
Dios ordenó que se le trajeran. Después de esto, examinaremos nuestra fe en
su luz.
Oro, Plata y Bronce
Primero que nada debemos encontrar en donde fueron
usados el oro, la plata y el bronce. En el Tabernáculo, el oro era usado para
el Lugar Santo, el Lugar Santísimo y los artículos que en ellos se encontraban,
incluyendo el candelabro, la mesa de los panes, el altar del incienso, el asiento
de la misericordia y el Arca del Pacto. El oro se refiere a la fe en la Palabra
de Dios. Y la plata se refiere a la gracia de la salvación. Nos dice que debemos
tener la fe que cree en el regalo de salvación dado solamente por el Mesías,
y la fe que cree que nuestro Señor ha tomado nuestros pecados y fue juzgado
por nosotros.
En contraste, el bronce, fue usado para las bases
de los pilares del Tabernáculo, sus perchas, el lavamanos y el altar de la ofrenda
quemada. Todos los utensilios de bronce debían de ser enterrados o puestos en
el piso. Esto se refiere al juicio por los pecados de la gente, y el bronce
también nos dice que estamos para ser condenados por Dios por fallar en guardar
la Ley y por nuestros pecados.
¿Entonces, cual es el significado espiritual del
oro, la plata y el bronce? Constituyen los cimientos de la fe para recibir el
regalo de salvación dado por Dios. La Biblia nos dice que todos nosotros somos
pecadores que no podemos guardar la Ley en su totalidad, y que por lo tanto
debemos morir debido a nuestros pecados, y que en vez de nuestra muerte el Señor
vino a esta tierra y fue condenado en nuestro lugar por nuestros pecados convirtiéndose
en la ofrenda sacrificial, la ofrenda por el pecado que era dada en el Tabernáculo.
Para resolver el problema de sus pecados, los
pecadores llevaban un animal sin defecto al Tabernáculo y de acuerdo al sistema
sacrificial, pasaban sus pecados sobre el animal imponiendo sus manos sobre
su cabeza; la ofrenda sacrificial que aceptaba sus pecados, entonces, derramaba
su sangre al ser muerta. Al hacer esto, el pueblo de Israel, que estaba destinado
al infierno (bronce), podía recibir la remisión de sus pecados (plata) y escapaba
de la condenación del pecado por fe (oro).
Los Hilos Azul, Púrpura y Escarlata, y el Fino Lino Tejido
Aquí
están los otros materiales usados con frecuencia; los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Estos hilos eran usados
para la puerta de la corte del Tabernáculo, la puerta del Lugar
Santo, y el velo que dividía al Lugar Santo y al Lugar Santísimo.
Estos cuatro hilos nos dicen la verdad que así como se profetizó
en Génesis 3:15, que el Señor vendría como el hijo de una mujer,
nuestro Señor ciertamente vendría a esta tierra y salvaría a los
pecadores de sus pecados siendo bautizado y crucificado, y que el
Mismo Dios nos salvaría.
Estos cuatro hilos no solamente fueron usados
para las puertas del Tabernáculo, sino también para los vestidos del Sumo Sacerdote
y para la primera cubierta del Tabernáculo. Este era el pacto de Dios, que Jesucristo
vendría a esta tierra y nos salvaría de nuestros pecados completando Sus obras
con los hilos azul, púrpura y escarlata. Y nuestro Señor ciertamente cumplió
Su promesa y ciertamente nos salvó de los pecados del mundo.
El punto más critico de las puertas del Tabernáculo
es el hilo azul. ¿Por qué Jesucristo, viniendo a esta tierra como el Mesías,
tuvo que morir en la Cruz? La razón es porque Él fue bautizado. El hilo azul
se refiere al bautismo de Jesús, el hilo púrpura nos dice que Jesús es el Rey,
y el hilo escarlata se refiere a Su crucifixión y derramamiento de sangre. Los
hilos azul, púrpura y escarlata y el fino lino tejido son los materiales de
construcción esenciales, los cuales constituyen el regalo de salvación que Jesucristo
nos ha dado al venir a esta tierra como el Mesías y al tomar todos nuestros
pecados sobre Si Mismo.
Mucha gente en este mundo solo enfatiza que Jesucristo
es el Hijo de Dios, y que fundamentalmente Él es Dios Mismo. Pero Dios nos dice
claramente a través del Tabernáculo que tales enseñanzas no pueden ser toda
la verdad.
El Apóstol Pablo dijo en 1 Pedro 3:21, “El
bautismo, que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de
Jesucristo, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino como apelación
de una buena conciencia hacia Dios.”
Esto da testimonio a nosotros que Jesucristo cumplió
Su promesa de salvación y puso los cimientos de la fe totalmente al recibir
Su bautismo, la figura que nos salva. ¿Quién es nuestro Mesías? Mesías significa
el Salvador, nos dice que Jesús vino a esta tierra, fue bautizado para tomar
todos nuestros pecados y todos los pecados del mundo sobre Si Mismo, y de hecho
los tomó todos sobre Si Mismo con Su bautismo.
Dios le dijo a los Israelitas que construyeran
la puerta de la corte del Tabernáculo tejiéndola con hilos azul, púrpura y escarlata,
y fino lino tejido. Y el propósito para nuestro Señor, quien es el Rey de reyes
y el Señor del Cielo, de venir a esta tierra en semejanza de hombre era para
cumplir la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Nuestro Señor vino en semejanza de hombre y recibió el bautismo de Juan el Bautista,
el representante de la humanidad, que cumpliría toda la justicia de Dios
Esto era semejante a la ofrenda del sacrificio
del Antiguo Testamento que aceptaba los pecados de los Israelitas pasados sobre
la cabeza de la ofrenda por la imposición de manos del Sumo Sacerdote y que
era condenada por esto pecados en su lugar. En otras palabras, así como se realizaba
la ofrenda sacrificial del Antiguo Testamento, Jesús vino en el Nuevo Testamento
como la ofrenda sacrificial por los pecados de todos los pecadores, fue bautizado,
crucificado y por lo tanto llevó toda la condenación de los pecados del mundo.
Jesús cumplió la verdad del hilo azul siendo bautizado por Juan como el Cordero
de Dios del sacrificio. Con este bautismo, Jesús tomó los pecados dela humanidad
sobre Si Mismo de una sola vez.
La razón por la que la mayoría de los Cristianos
se vuelto peor que la gente de otras religiones mundanas es que han sido incapaces
de conocer y creer en esta verdad del hilo azul, el bautismo de Jesús, y por
lo tanto no han recibido la remisión de sus pecados de una sola vez. Cuando
los Cristianos no tienen la interpretación correcta de este bautismo que Jesús
recibió para tomar nuestros pecados sobre Si Mismo, sus mismos cimientos de
fe no pueden ser colocados correctamente desde el principio.
Para ser exactos, el hilo azul es el método y
la verdad por la cual el Mesías vino a esta tierra y tomó nuestros pecados sobre
Si Mismo. Y el hilo escarlata se refiere a la sangre de Jesús. La razón por
la cual Jesucristo fue crucificado, derramó Su sangre y murió en la Cruz es
porque todos nuestros pecados han sido pasados a Él a través de Su bautismo.
Fue debido a que Jesús tomó nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo
recibido de Juan que Él, por lo tanto, pudo morir en la Cruz, y fue debido a
este hecho que Su sacrificio sobre la Cruz no fue en vano. Fue debido a que
Jesucristo el Mesías llevó toda la condenación de nuestro pecado, iuntegramente,
con Su bautismo y crucifixión que Él pudo completar nuestra salvación.
El hilo púrpura significa que Jesucristo es Dios
y el Rey de reyes. Aunque Jesucristo es el rey de reyes (el hilo púrpura), si
el no hubiera sido bautizado por Juan el Bautista, el representante de toda
la humanidad, y por lo tanto no hubiera tomado nuestros pecados sobre Si Mismo
(el hilo azul), no importa con cuanto dolor y sufrimiento Él murió sobre la
Cruz (el hilo escarlata), Su muerte hubiera sido en vano. El fino lino tejido
nos dice que la Palabra de profecía que Dios habló en el Antiguo Testamento
está toda cumplida en el Nuevo Testamento.
El Cristianismo de Hoy Ha Perdido el Significado del Hilo Azul
Sin embargo existe una marcada tendencia en el
Cristianismo actual para ignorar el hilo azul de entre los cuatro hilos e interpretar
arbitrariamente la Palabra de Dios por uno mismo –este gran pecado seguramente
será condenado.
El hilo azul, púrpura y escarlata, y el fino lino
tejido usados para la puerta de la corte del Tabernáculo nos dicen la verdad
de la salvación, que para salvarnos de nuestros pecados, Jesucristo nuestro
Mesías tuvo que venir a esta tierra en semejanza de hombre, y ser bautizado
y crucificado. Jesús tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo.
¿Como tomó Jesús nuestros pecados sobre Si Mismo?
Él los tomó a través del bautismo que recibió de Juan. Solo tomando nuestros
pecados sobre Si Mismo podía Jesús convertirse en nuestro verdadero Salvador.
Es por eso que las puertas del Tabernáculo tenían que ser tejidas de estos cuatro
hilos, porque nos dicen que Jesús, quien vino a esta tierra, fue bautizado,
derramó Su sangre en la Cruz, y se levanto de entre los muertos, es Dios Mismo.
Así que, la puerta de la corte del Tabernáculo
fue hecha de estos cuatro hilos azul, púrpura y escarlata, y del fino lino tejido.
Jesús es la puerta de la salvación que nos guía al Reino del Cielo. Esta puerta
está tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y del fino lino tejido.
Jesús es el Salvador de los pecadores. El bautismo de Jesús y Su crucifixión
son Su regalo de salvación que ha salvado a los pecadores de sus pecados.
Esto se debe a que el Cristianismo de hoy ha fallado
en entender correctamente el bautismo de Jesús y no ha sido capaz de encontrar
al Dios real, y en lugar de eso ha terminado solo como una más de las religiones
mundanas. Por lo tanto, en lo que a nuestra fe se refiere primero debemos poner
el firme cimiento de fe sobre la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Este cimiento de fe es de hecho el que nuestro Señor vino a esta tierra y te
ha salvado a ti y a mi de los pecados del mundo a través de los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
Jesús vino a esta tierra y ha completado el regalo
de la salvación que nos ha redimido de todos nuestros pecados con Su bautismo
y la sangre de la Cruz. Para ser más especifico, Jesús vino a esta tierra en
semejanza de hombre, tomó los pecados del mundo sobre Si Mismo a través de Su
bautismo, expió todos nuestros pecados con Su sangre en la Cruz, y así llevó
la condenación de nuestros pecados muriendo sobre la Cruz. Este Jesús que así
nos ha salvado a través del agua y la sangre (1 Juan 5:4-8) es fundamentalmente
Señor de la creación quién nos hizo, y el Mismo que nos ha dado el regalo de
salvación que nos ha redimido. Este Jesús que nos ha salvado de todos nuestros
pecados y condenación se ha convertido en nuestro verdadero Salvador. Esto es
lo que nos están diciendo los materiales del Tabernáculo.
Así que, debemos establecer nuestra fe firmemente
creyendo en estos materiales. Creyendo en este Jesús quién vino como nuestro
Mesías como nuestro propio Salvador, debemos creer clara y definitivamente con
todo nuestro corazón en el bautismo que Él recibió, en toda la condenación que
Él llevó por nosotros sobre la Cruz y en Su resurrección de entre los muertos.
El Salvador que nos ha dado el regalo de nuestra salvación de todos nuestros
pecados a través de Su bautismo y en la sangre que Él derramó, no era solo un
hombre, sino que Él es el mismo Creador quién hizo toda la humanidad y todo
el universo. Debemos confesar nuestra fe en los hilos azul, púrpura y escarlata.
Sin tal confesión de fe, es simplemente imposible creer en Jesús como el Salvador.
¿Alguna vez has jugado expresión labial? Este
juego comienza con una persona a la cual le es dada una tarjeta con una oración
escrita en ella. La persona lee la oración en secreto, y luego expresa la oración
sin palabras, solo dando forma con los labios. Entonces, el próximo que lea
los labios pasa a la tercera persona. Luego, la persona que sigue lee los labios
y lo pasa a la tercera persona. Así se lo van pasando hasta llegar a la última
persona. El objetivo de este juego es que la última persona diga correctamente
la oración original que fue pasada por la primera persona. La razón por la que
este juego es divertido es que la oración original es fácilmente distorsionada.
Por ejemplo, si el juego comenzó con una oración que decía, “Enciende el ventilador,”
después de que pasa por unas cuantas personas, comienza a ser cambiada. Al final,
la última persona puede decir algo como, “Aleja al burro de aquí,” terminan
con una oración totalmente diferente.
Así como esta última persona termina con una oración
totalmente diferente, también el Cristianismo de hoy tienen una fe mal interpretada,
como si hubieran estado jugando este juego de expresión labial. ¿Por qué es
esta la situación? Esto se debe a que ha fallado en poner los cimientos de la
fe sobre la creencia de los hilos azul, púrpura y escarlata. El Cristianismo
de hoy no ha colocado sus cimientos sobre esta fe de los hilos azul, púrpura
y escarlata. Cuando los cimientos de la fe vacilan, no importa la pasión con
la que creamos en Jesús y cuanto busquemos aplicar Sus enseñanzas a nuestras
vidas, simplemente no podremos hacerlo.
Cuando el Señor les dijo a los Israelitas que
trajeran a Él sus ofrendas para construir el Tabernáculo, primero les dijo que
trajeran oro, plata y bronce, y entonces que trajeran los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido. Estos materiales de construcción nos muestran
todos que Jesús nos ha salvado a través de Su bautismo recibido de Juan, Su
derramamiento de sangre hasta la muerte sobre la Cruz y Su resurrección.
El hilo azul fue usado no solo para las puertas
del Tabernáculo, sino también para la túnica del Sumo Sacerdote y las cubiertas
del Tabernáculo. Este es el evangelio que nos está diciendo como vino nuestro
Señor a esta tierra y exactamente como te ha salvado a ti y a mi de nuestros
pecados. Así que, nos dice cuan importantes son estos cuatro constituyentes
de fe –esto es, los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido-
realmente son para nuestra fe. Basado en esta Palabra, todos debemos colocar
los cimientos de la fe firmemente. Solo entones podremos creer en Dios y recibir
nuestra remisión de pecados, convertirnos en Sus siervos que proclaman esta
palabra a partir de ahora, y, cuando el Señor regrese, llegar a ser el pueblo
de fe que puede permanecer confiadamente ante Dios con esta fe.
En Corea, es verdad que aún existe el todismo
que considera mejor cualquier cosa extranjera. Esta tendencia esta presente
entre los teólogos de mi país también, quienes ponen gran confianza en lo que
los teólogos occidentales dicen, confiando aún más en sus palabras que en la
Palabra de Dios. Deben ser liberados de esta ignorancia y ellos realmente deben
creer en la Palabra de Dios, confiando y dependiendo en Él, por la verdad del
bautismo de nuestro Señor, de Su sangre y en el hecho de que Él es Dios Mismo,
quien fundamentalmente es la puerta de nuestra salvación.
Así como el Apóstol Pablo confesó, “ ¡Tú eres
el Cristo, el Hijo del Dios viviente!” (Mateo 16:16), si tú crees en Dios,
y si crees que el Señor vino a esta tierra para salvarnos de nuestros pecados,
entonces también debes saber y creer que el Señor se convirtió en el Dios verdadero
de la salvación tomando nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, muriendo
en la Cruz y levantándose de entre los muertos de nuevo. El bautismo de nuestro
Señor y la sangre sobre la Cruz son los cimientos de la fe verdadera que nos
permite recibir el regalo de salvación. Si no podemos siquiera creer en la fe
de los hilos azul, púrpura y escarlata de acuerdo a la Palabra de Dios, ¿cómo
podemos llamarla fe verdadera?
La Ley es la Sombra de las Cosas Buenas que Habían de Venir
Los materiales de construcción del Tabernáculo
nos muestran que nuestro Señor vino a esta tierra en semejanza de hombre, tomó
nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, llevó la condenación de nuestros
pecados con Su crucifixión, se levanto de entre los muertos, y así se convirtió
en nuestro Salvador. Con los hilos azul, púrpura y escarlata nuestro Señor prometió
en el Antiguo Testamento que Él nos daría el regalo de salvación. El que nos
dio este pacto no fue otro que Jesucristo, el Rey de reyes quién fue bautizado
y crucificado por el bienestar de los pecadores. Este Dios, en otras palabras,
vino a nosotros como Dios el Mesías. Como tal, nosotros debemos poner la base
de nuestra fe conociendo y creyendo en esta verdad totalmente. Creyendo en el
evangelio del agua y el Espíritu, todos nosotros debemos recibir el regalo de
la salvación.
El oro, la plata y el bronce también eran los
materiales usados para el Tabernáculo. Estos materiales se refieren a los cimientos
de nuestra fe. Ante Dios, no podíamos evitar el ser lanzados al infierno debido
a nuestros pecados. Pero para gente como nosotros, nuestro Señor ha dado el
regalo para los que creemos. Como la ofrenda sacrificial para toda la humanidad,
Jesucristo fue bautizado por Juan, crucificado y por lo tanto nos ha salvado
totalmente por nuestros pecados. No había forma de que nosotros evitáramos el
infierno, ya que solo sabíamos que estábamos destinados a ser condenados por
nuestros pecados y no sabíamos como podíamos tener la fe que hace desaparecer
todos nuestros pecados. Pero en Dios estaba el regalo de la salvación. Que Jesús
vino a esta tierra, aceptó todos nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo,
murió en la Cruz y así ha resuelto todos los problemas de nuestros pecados y
de nuestra condenación –este es el regalo de la salvación.
Somos salvos de nuestros pecados a través de nuestra
fe, creyendo que Dios ha completado Su obra de salvación y nos ha dado el regalo
de esta salvación. Es por eso que Dios dijo que le lleváramos a Él la fe del
oro, la plata y el bronce, ya que Él ha salvado totalmente a aquellos que no
podían evitar el estar destinados al infierno dándoles el regalo de la salvación.
Esto se debe a que nuestro Señor ciertamente nos ha salvado viniendo a esta
tierra, tomando todos nuestros pecados sobre Si Mismo y llevando toda nuestra
condenación, hemos sido rescatados totalmente ante Dios creyendo en este regalo
de salvación.
Ahora Jesucristo se ha convertido en el perfecto
Salvador. Por lo tanto debemos permanecer firmes en nuestra fe en este regalo
de salvación, por los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido
que son los regalos de la fe. Dios no quiere que creamos arbitraria y ciegamente
sin saber nada.
Pelo de Cabra, Pieles de Carnero Teñidas de Rojo y Pieles de
Nutria
Estos
fueron utilizados para hacer las cubiertas del Tabernáculo. La primera
cubierta fue tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y del
lino torcido, sobre la cual la segunda cubierta de pelo de cabra
fue colocada. Entonces esto era cubierto por pieles de carnero teñidas
de rojo, y finalmente pieles de nutria eran puestas encima. De esta
manera, cuatro diferentes capas cubrían el Tabernáculo.
Le cubierta que era puesta sobre el Tabernáculo
era de pieles de nutria. Así que lo que aparecía en la superficie de las cubiertas
del Tabernáculo eran estas pieles de nutria negra. Una nutria es un animal de
mar. El tamaño de sus pieles era como del tamaño de un hombre pequeño, y las
pieles eran a prueba de agua. Es por eso que pieles de nutria eran usadas como
cubierta superior del Tabernáculo. Debido a esto, la apariencia exterior no
era muy impresionante y ciertamente no era muy agradable a la vista. Esto nos
dice que cuando Jesús vino a esta tierra por nosotros, Él ciertamente vino en
forma humilde, sin nada deseable en Su apariencia.
Las pieles de carnero teñidas de rojo nos dicen
que Jesús vendría a esta tierra y sería sacrificado por nuestro bienestar, mientras
que el pelo de cabra nos dice que Él nos salvaría siendo bautizado como la ofrenda
del sacrificio y así aceptar nuestros pecados sobre Si Mismo y siendo sacrificado
sobre la Cruz.
Los materiales de estas cubiertas del Tabernáculo,
en otras palabras, son los cimientos de nuestra fe. Estas verdades son los materiales
de construcción de fe que definitivamente no pueden faltar en lo absoluto. Para
darnos el regalo de la salvación, Jesucristo vino a esta tierra como nuestra
propia ofrenda sacrificial. En el Antiguo Testamento, Dios estableció el sistema
sacrificial para la remisión de los pecados de los Israelitas: Los animales
del sacrificio sin mancha (chivos, corderos o toros) aceptaban los pecados de
los Israelitas pasados sobre ellos con la imposición de manos y eran matados
en su lugar, derramando su sangre y siendo quemados, así salvándolos de todos
sus pecados.
Jesucristo vino a esta tierra como el Cordero
del sacrificio y aceptó nuestros pecados sobre Si Mismo a través de Su bautismo,
esto es, la imposición de manos. Así como la ofrenda del sacrificio era matada
derramando su sangre y siendo quemada sobre el altar de las ofrendas quemadas
por aceptar los pecados de los Israelitas con la imposición de manos, así, también
Jesucristo llevó toda la condenación de nuestros pecados siendo bautizado y
muriendo sobre la Cruz, y así nos ha salvado de los pecados del mundo.
Así como, los nombres fueron borrados del Libro
del Juicio al poner la sangre de la ofrenda sacrificial sobre los cuernos del
altar de la ofrenda quemada, es debido a que Jesús fue bautizado y derramó Su
sangre, así Él completó nuestra expiación eterna con esta sangre y ha borrado
todos los pecados del mundo. De esta manera, todos los materiales del Tabernáculo
nos hablan de Jesucristo y Sus ministerios, diciéndonos que Él así nos ha salvado
de los pecados del mundo. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento,
la Palabra de que Jesús nos ha salvado de nuestros pecados es la verdad absoluta,
completamente libre de errores.
Muchos Cristianos de hoy no creen que Jesucristo
vino a esta tierra como nuestra ofrenda sacrificial y tomó nuestros pecados
sobre Si Mismo con Su bautismo, pero incondicionalmente creen solo en Su muerte
sobre la Cruz. Tal fe Cristiana es de una puerta ilegal de la corte del Tabernáculo
tejida solamente del hilo escarlata y púrpura, dejando fuera el hilo azul. Solo
tienen la fe errónea que no ve la necesidad de la cubierta hecha de los hilos
azul, púrpura y escarlata, y del fino lino tejido, y en lugar de eso creen que
todo lo que necesitan son las dos cubiertas de piel de carnero teñida de rojo
y de las pieles de nutria.
Cuando miramos las pinturas del Tabernáculo esparcidas
por todo el mundo, la mayoría de ellas están pintadas de tal forma que no podemos
encontrar el más ligero trazo del hilo azul. Ya que la gente que realizo estas
pinturas es ignorante del evangelio del agua y el Espíritu, la puerta de la
corte del Tabernáculo en sus pinturas esta toda cubierta en colores escarlata
y blanco. Pero tal fe nunca podrá ser la fe correcta ante Dios.
El hilo que fue más usado en la puerta de la corte
del Tabernáculo fue el hilo azul, seguido por el hilo púrpura y luego por el
escarlata, al final por el hilo blanco. Así que cuando vemos la puerta de la
corte, estos cuatro colores deben ser vistos de inmediato. Pero debido a que
hay mucha gente en este mundo cuya fe esta completamente vacía del conocimiento
del bautismo de Jesús, han ignorado todos los cuatro hilos de colores usados
para el Tabernáculo y en vez de eso construyeron sus puertas con solo dos hilos.
Al hacer eso, están engañando a mucha gente, que
ya tiene un conocimiento limitado de Dios y son bastante ignorantes de Su Palabra.
Estos son falsos profetas. Refiriéndose a esta gente, Jesús Mismo los describió
como cizaña que el Demonio sembró entre el trigo (Mateo 13:25). En otras palabras,
se han convertido en gente que esparce mentiras al dejar fuera el hilo azul
en sus pinturas de la puerta de la corte del Tabernáculo. Es por eso que mucha
gente permanece en pecado aún mientras creen en Jesús y el porque a pesar de
su fe en Jesús están destinados a su destrucción debido a sus pecados.
Nuestro cimiento de fe debe permanecer firme.
¿De que serviría el llevar un largo periodo de vida religiosa por sus almas
cuando todo esta cimentado sobre una base ilegal de fe? La fe equivocada se
derrumbará en un momento dado. No importa lo hermoso que sea nuestra casa, ¿de
que servirá si la casa esta construida sobre cimientos defectuosos de fe? Sin
importar cuan diligentemente tú hayas servido al Señor, si tu cimiento de fe
es defectuoso, entonces solo has construido tu casa sobre la arena, cuando las
tormentas vengan, los vientos se levanten y haya inundaciones, todo se derrumbara
inmediatamente.
¿Pero, que hay de la fe cuyos cimientos son sólidos?
Nunca se cae, no importa cuanto la sacudan. Dios nos dijo que una casa construida
sobre la roca de la verdad tejida de los hilos azul, púrpura y escarlata, y
el fino lino tejido nunca caerá. Realmente está es la situación. ¿Cuál es la
fe de roca? Es la fe que cree en la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido. La fe de aquellos que han construido tal casa nunca se
colapsará. Es por eso que es critico para nuestra fe tener un cimiento básico
y sólido. Si creemos sin entender exactamente lo que el Señor ha hecho por nosotros,
entonces esa fe se convertirá en una fe religiosa, no deseada por Dios.
Madera de Acacia, Aceite y Especias
Los pilares del Tabernáculo, el altar de la ofrenda
quemada, y las tablas y los artículos del Santuario fueron todos hechos de madera
de acacia. Normalmente la madera en la Biblia implica a los seres humanos (Jueces
9:8-15, Marcos 8:24). La madera aquí también se refiere a nosotros en nuestra
naturaleza humana; el que esta madera de acacia fuera usada para los pilares,
el altar de la ofrenda quemada y el Tabernáculo mismo nos dice que así como
las raíces de los árboles de acacia están siempre enterradas bajo la tierra,
nuestros fundamentos son tales que no podemos evitar el pecar todo el tiempo.
Toda la gente debe admitir que simplemente no pueden evitar el continuar siendo
injustos y el pecar siempre.
Al mismo tiempo, la Madera de acacia implica la
humanidad de Jesucristo. El Mesías que vino en semejanza de hombre y llevó todos
los pecados del mundo y fue juzgado vicariamente por el bien de toda la humanidad.
Él es Dios Mismo y por lo tanto, el arca, la mesa de los panes, el altar del
incienso, y las tablas del Tabernáculo fueron todas hechas de madera de acacia
cubiertas con oro puro.
El aceite para la luz y las especias para el aceite
para ungir, y para el dulce incienso, se refieren a nuestra fe que ofrecemos
a Jesucristo. Jesucristo es el Mesías que te ha salvado a ti y a mi. El significado
del nombre “Jesús” es “Él que salvara a Su pueblo de sus pecados,” y el nombre
“Cristo” significa “Él Ungido,” por lo tanto, esto nos dice que Jesucristo es
Dios Mismo y el Sumo Sacerdote del Cielo que nos ha salvado. Obedeciendo a la
voluntad de Dios, nuestro Señor vino a esta tierra en semejanza de hombre, fue
bautizado, se sacrifico a Si Mismo sobre la Cruz por nuestro bienestar, y así
nos ha dado el regalo de la salvación. El papel de Sumo Sacerdote tomado por
Jesús quién nos ha dado nuestra salvación fue ciertamente la obra más hermosa.
Piedras de Onix y Otras Piedras para Ser Colocadas en el Efod
y en la Armadura del Sumo Sacerdote
Doce diferentes piedras preciosas son mencionadas
aquí que serían puestas en el efod y en la armadura del Sumo Sacerdote. El Sumo
Sacerdote usaba túnicas, luego se ponía una bata azul, luego el efod sobre la
bata. Luego la armadura era colocada sobre el efod, el cual era usado durante
la ceremonia del sacrificio, y sobre esta armadura se colocaban doce piedras
preciosas. Esto nos muestra que el papel del Sumo Sacerdote era el de acoger
al pueblo de Israel así como a toda la demás gente de todo el mundo en Su regazo,
ir ante Dios, y darle a Él su ofrenda sacrificial.
Jesús, el eterno Sumo Sacerdote del Cielo, también
acogió a todas las naciones del mundo en Su regazo, rindió Su propio cuerpo
para tomar los pecados sobre Si Mismo con Su bautismo y ser sacrificado por
nosotros, así ha consagrado a Su pueblo para Dios Padre. Las doce piedras preciosas
que fueron colocadas sobre la armadura se refieren a todas las naciones de este
mundo, y el Sumo Sacerdote que las usó se refiere a Jesucristo quién de la misma
manera salvó y acogió en Su regazo a todas las naciones del mundo.
Así que estas eran las ofrendas que nuestro Dios
les dijo a los Israelitas que trajeran para construir el Tabernáculo para Él.
Existe un significado espiritual al hecho de que Dios les dijera que construyeran
el Tabernáculo, Su lugar de morada, con estas ofrendas. El pueblo de Israel
siempre permaneció en pecado, ya que no podían guardar la Ley que Dios les había
dado. Es por eso que Dios les dijo a través de Moisés que construyeran el Tabernáculo
y les dio el sistema de sacrificios dado en el Tabernáculo. En otras palabras,
Dios borró todos los pecados de los Israelitas aceptando sus ofrendas, al usar
estas ofrendas para construir Su casa y entonces darle a Él sus ofrendas sacrifícales
ahí, de acuerdo al sistema de sacrificios. Es así como Dios pudo habitar en
el Tabernáculo con el pueblo de Israel.
Sin embargo, hay muchos Cristianos en esta tierra
que simplemente no creen en los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el fino
lino tejido. Cuando Dios les dijo que le llevarán a Él el oro, la plata y el
bronce, ¿por qué no creen en la verdad implícita en esta ofrendas?
¿Acaso no estamos todos destinados al infierno?
¿Has creído en el Cristianismo como en una más de las religiones mundanas debido
a que nunca has admitido que estas destinado a ir al infierno? Si es así como
has creído hasta ahora, entonces debes arrepentirte y regresar a la fe de los
hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Y debes darte cuenta
que ante los estrictos mandamientos de Dios que solo eres una masa de pecado,
que estas destinado al infierno debido a estos pecados y debes creer en el evangelio
del agua y el Espíritu.
Ahora, tú debes creer en el evangelio de la verdad,
que aún mientras que tu destino era el infierno, nuestro Señor vino a esta tierra
como el Mesías, aceptó tus pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, cargó estos
pecados a la Cruz y se sacrificó a Si Mismo derramando Su sangre en ella, y
así nos ha salvado a ti y a mi de nuestros pecados y de nuestra condenación.
Sin creer en el evangelio del agua y el Espíritu manifestado en los hilos azul,
púrpura y escarlata, nunca podremos poner los cimientos de fe en su totalidad.
Debemos Pensar Acerca de los Cimientos de Nuestra Fe
Dios nos dice que tengamos la fe de los hilos
azul, púrpura y escarlata; debemos preguntarnos a nosotros mismos si realmente
tenemos esta fe de los hilos azul, púrpura y escarlata, o si creemos en la verdad
manifestada solamente en los hilos púrpura y escarlata, dejando fuera el hilo
azul.
Necesitamos vernos a nosotros mismos para saber
si estamos tomando de Dios la clase equivoca de fe que solo encaja a nuestro
propio gusto. Cuando Dios nos dice que traigamos a Él los hilos azul, púrpura
y escarlata, ¿no, por casualidad, le damos el hilo de nylon negro? “Dios, el
hilo que pediste parece inútil para el Tabernáculo. Tan solo se pudrirá con
la lluvia. Y también cansa el buscarlo y traerlo hasta aquí. Trata este hilo
de nylon en lugar del otro. Te garantizo que por lo menos durara 50 años, tal
vez 100 años si Tú lo conservas bien. Y aún si Tú lo entierras por más de 200
años no se pudrirá. ¿No es esto maravilloso?”
¿De casualidad, no es esto lo que estamos diciendo
esto a Dios? También debemos de vernos bien a nosotros mismos y considerar si
estamos tomando esta clase de fe narcisista y supersticiosa a Dios. Y si hemos
tenido tal fe, debemos arrepentirnos ahora mismo. En otras palabras, debemos
dar la convertirnos.
Existen muchos entre nosotros que piensan de ellos
mismos que realmente son buenos Cristianos, pero viendo más de cerca, su conocimiento
es erróneo y también su fe.
El Misticismo que Prevalece en el Cristianismo de Hoy
Ordinariamente lo que los Cristianos creen principalmente
es en el misticismo. Esta gente no tiene idea de lo que dice realmente la Palabra
de Dios. Debido a que ellos no conocen la Palabra de verdad que el Mesías les
ha dado, ellos creen y siguen al Señor de acuerdo a sus propios sentimientos
y emociones. Y están convencidos de que tales sentimientos son verdad. Debido
a que oran a Dios fervientemente por si mismos y siguen fielmente sus propios
emociones y sentimientos que perciben en sus oraciones, ellos no pueden discernir
con exactitud lo que es la fe verdadera en Dios.
De esta manera, creyendo en Dios de acuerdo a
las propias emociones y sentimientos de uno que fluctúan ampliamente dentro
de los pensamientos propios, esta es la fe del misticismo. La gente que cree
en Dios guiada por los sentimientos que tienen cuando ayunan, cuando alaban,
cuando creen, cuando hacen sus oraciones matutinas, cuando suben a la montaña
a orar, cuando pecan, cuando ofrecen oraciones de arrepentimiento y así sucesivamente
– todas estas personas son místicos. En otras palabras, el vivir una vida de
fe sostenida por los sentimientos personales no es la fe de los hilos azul,
púrpura y escarlata de la que habló el Mesías.
Tal vez hasta un 99.9 por ciento de los Cristianos
de hoy han sido místicos. En otras palabras, no es una exageración decir que
a excepción de la Iglesia Primitiva, todo el Cristianismo ha estado siguiendo
el misticismo. Aquellos que no tiene la fe en los hilos azul, púrpura y escarlata
están engañados en que sus propios sentimientos son de laguna manera fe por
si misma. Afirman haber visto y encontrado a Dios en sus oraciones y nos dicen
lo bien que se sienten siempre que están alabando.
Ellos dicen, “Estamos reunidos en alabanza, y
levantamos nuestras manos y juntos nos arrepentimos de nuestros pecados. Sostenemos
la Cruz y realizamos un ritual en su base, y luego nuestros corazones fueron
llenos de fuego, y Cristo se volvió un intenso amor. Sentimos tanta gratitud
en nuestros corazones por la sangre que Cristo derramó. Creemos aún con más
fervor ya que el Señor ha lavado todos nuestros pecados, dándonos cuenta aún
más que es por esto que Él derramó Su sangre. Amamos la experiencia en su totalidad.”
Pero cuando un día sus emociones pasan, dicen, “Pero todo ese sentimiento se
ha secado, y tenemos pecado en nuestros corazones.” Esto no es otra cosa que
la fe del misticismo.
A pesar de las diferencias denominacionales o
sectarias, cada Cristiano necesita la fe que cree en los hilos azul, púrpura
y escarlata. La fe de todos aquellos que no tienen la fe de los hilos azul,
púrpura y escarlata de la cual habló Dios son místicos y supersticiosos. Esta
gente le está dando a Dios la fe del hilo de nylon, no la fe de los hilos azul,
púrpura y escarlata. En otras palabras, traen a Dios su fe mística, algo que
se queda lejos, algo que Dios ni siquiera ve.
¿Alguna ves has visto las gruesas cuerdas con
las que amarran los botes a los muelles? Los místicos le ofrecerían con gusto
a Dios esta clase de material. Cuando nuestro Señor nos ha dicho que traigamos
los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido, alguna gente lleva
esta cuerda a Dios, diciéndole, “¡Señor acepta esta fe!” Y alguna gente le lleva
cadenas de hierro que se usan para amarrar grandes barcos unos con otros y al
muelle. Habiendo reunido un montón de estas gruesas cadenas de hierro, la ofrecen
a los pies del Señor, pidiéndole a Él que lo acepte.
Pero Dios nos ha dicho que traigamos la fe de
los hilos azul, púrpura y escarlata. Él no nos ha dicho que le traigamos cadenas
de hierro. Aún así mucha gente le lleva a Él lo que se ve mejor a sus propios
ojos o lo que les es más fácil de encontrar. Aunque hay gente que va a Dios
con cadenas de hierro, cuerda, hilo de nylon, aún varas, Dios de hecho solo
recibe la ofrenda de los hilos azul, púrpura y escarlata. Dios ha dicho que
la única fe que Él aceptará es la fe de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Así que, debemos llevar esta fe de los hilos azul, púrpura y escarlata ante
Dios.
El Mesías no Recibe Cualquier Ofrenda
Los Israelitas también tenían que llevar a Dios
oro, plata y bronce, y doce piedras preciosas para ser colocadas en el efod
y en la armadura. Aún así existe gente que lleva hierro o cobre a Dios. ¿Está
Jesús operando un basurero de reciclaje, como si Él fuese a aceptar toda clase
de cosas? ¡Claro que no!
Jesús no es alguien que acepta cualquier clase
de basura. Él no opera un basurero de reciclaje, tomando cualquier cosa inútil
que tú le traigas a Él. Jesús es el Mesías que quiere concedernos Su misericordia
de los hilos azul, púrpura y escarlata que perdona todos nuestros pecados, y
quién quiere darnos Su verdadero amor. Es por eso que Jesús es llamado el Rey
del amor. Nuestro Pastor es ciertamente el Rey del amor. Jesús ciertamente es
el verdadero Mesías. Este Mesías ha puesto la fe que Él quiere de nosotros,
definiendo ciertas características como absolutamente necesarias. Solo cuando
vamos ante Dios con esta fe, Él nos dará lo que nos ha prometido.
Aún así vemos que entre aquellos cuya fe en el
Mesías esta basada sobre su conocimiento erróneo de Él, existen algunos cuya
obstinación va más allá de cualquier descripción. Simplemente son perversos
y malvados, tanto como el Faraón que insistió en sus caminos obstinados ante
Dios. Cuando Moisés le dijo a él, “Jehová Se ha revelado a Si Mismo, deja a
Su pueblo salir,” el Faraón replicó, “¿Quién es este Jehová?”
Cuando la existencia de Dios le fue explicada,
le hubiera ido mejor ciertamente si rápidamente se hubiera rendido y cedido
a Él después de calcular los costos y los beneficios de su necedad. Si aún así
él absolutamente no podía creer y tenía que insistir en su obstinación, él pudo
haber tratado de sostenerse por un rato. Pero después de un par de plagas, él
debió haberse rendido. ¿Cuan penoso e insensato fue para el Faraón mantenerse
aún en su necedad y desobedecer la Palabra de Dios, aún mientras estaba plagado
de sapos que cubrían toda su nación?
No solo sapos, sino también piojos plagaron el
palacio del Faraón. A izquierda y derecha, a donde se volteara, todo lugar en
la tierra de Egipto se llenó de piojos, y aún así Faraón no se rindió. ¿Cómo
puede alguien vivir cuando por todas partes estaba lleno de piojos? En esta
situación, él debió haberse dado cuenta, “Debido a que he desobedecido a Dios,
Él me esta mostrando realmente quién es el Rey. Yo puedo ser el rey de mi imperio
sobre esta tierra, pero no soy nada comparado con Él. Aunque soy el rey de la
más grande nación de esta tierra y auque tengo poder sobre todo el mundo, Dios
es más poderoso que yo, y Él me esta trayendo estas plagas debido a mi desobediencia.”
Es así como él debió de haberse rendido.
Lo más sabio que Faraón pudo hacer hubiera haberse
rendido rápidamente después de ver por si mismo lo que sería el costo de su
resistencia. A pesar de lo poderoso que era Faraón, si llegó a la conclusión
de que no había forma de oponerse a Dios, todo lo que tenía que hacer era rendirse
a Él, diciendo, “Muy bien, Dios, Tú toma el primer lugar; yo tomare el segundo
lugar.” Pero debido a que faraón se rehusó a ceder, toda su nación y gente fueron
plagados por piojos.
Debido a esto, ningún Egipcio podía hacer absolutamente
nada. Cuando todo mundo fue atormentado sin piedad por los piojos, ¿cómo podían
hacer cualquier otra cosa que tratar de deshacerse de los piojos? Todos podemos
imaginarnos a estos pobres Egipcios corriendo por todos lados con antorchas
tratando de deshacerse de los piojos, tal vez aún quemando sus casa en el proceso,
y el olor de los piojos quemados inundando las villas.
Existen cosas que el hombre puede hacer y existen
cosas que el hombre no puede hacer. Debido a que Dios es el Señor de los Ejércitos,
es Dios quién preside sobre la vida y la muerte, felicidad e infelicidad, maldiciones
y bendiciones. Cuando este es el caso, en lugar de poner la confianza en nosotros
mismos y tratar de oponerse a Dios, debemos todos de pensar racionalmente y
alcanzar la conclusión lógica de abandonar nuestra obstinación. Entre nosotros,
podemos insistir en nuestro propio camino y tratar de prevalecer sobre otros,
pero cuando tratamos con el Mesías, esto ya no es posible.
Debemos pensar acerca de la clase de persona que
realmente debemos ser ante Dios. Debemos considerar seriamente si debemos oponernos
a Dios, o si nuestros corazones ciertamente deben permanecer gentiles y mansos.
Y debemos alcanzar la conclusión definitiva de que todos debemos ser mansos
ante Dios. Ante los hombres, podemos aferrarnos a nuestra necedad y en ocasiones
encarar las consecuencias. Pero ante Dios, nuestros corazones deben ser absolutamente
mansos.
“Dios, he hecho lo malo” –aquellos que admiten
esto son los que escogieron el camino correcto. Esta es la gente que puede ser
salva de sus vidas maldecidas. Ya que aquellos que han dejado a Dios debido
a sus pecados, la forma de ser sostenido en los brazos de Dios y ser alimentados
de Su agua que da vida es nacer de nuevo por el agua y el Espíritu. ¿Qué podemos
esperar de nuestras vidas, cuando tales vidas se pasan estériles en el desierto
de este mundo, flotando alrededor de su tierra estéril y vacía sin ningún propósito,
solo para regresar a ser un puñado de polvo?
El único camino para nosotros, que vamos a regresar
al polvo y estamos destinados para ser arrojados en el lago de fuego, ser salvo
es creer en el evangelio del agua y el Espíritu y así recibir la remisión de
nuestros pecados. Esto es para las vidas desesperadas y sin esperanza que estaban
destinadas a la destrucción eterna por permanecer en contra de Dios y para que
sus pecados sean milagrosamente revividos de nuevo ante Dios a través de Su
misericordioso amor, el amor de la salvación. Por lo tanto, todos debemos ser
revestidos en esta salvación.
¿Como puede alguien, siendo un simple mortal,
puede retar a Dios? Cuando Dios nos dice que traigamos tales y tales ofrendas,
todos debemos obedecer Su Palabra. Viendo el pasaje principal arriba, en donde
Dios nos dice que ofrendas necesitamos traerle a Él, todos debemos darnos cuenta,
“Ah, así que esta es la clase de fe que Dios nos esta pidiendo que le traigamos
a Él.”
Sobre la armadura del Sumo Sacerdote, eran colocadas
doce piedras preciosas. Y debajo de la armadura del juicio, el Urim y el Turim,
las cuales significan literalmente las Luces y las Perfecciones,
tenían que ser colocadas para que el Sumo Sacerdote pudiera llevar el juicio
correcto sobre los hijos de Israel.
Esto se refiere a que solo los siervos de Dios
pueden hacer un juicio correcto sobre sus hijos espirituales de fe derramando
la luz del Espíritu Santo que habita en ellos y en la Palabra de Dios.
Todos debemos darnos cuanta ahora que ante Dios,
la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata es la verdadera salvación que
nos trae vida, y aparte de esto, nada constituye nuestra salvación. Todo esto
está basado sobre la Palabra de Dios, clara y verdadera.
Todos los Materiales del Tabernáculo están Relacionados con
la Salvación del Hombre del Pecado
Aún así, de la necedad, la gente obstinadamente
aún se rehúsa a creer. ¿Entonces, que será de ellos? Nunca serán salvos. Ante
Dios, también tenemos que deshacernos de nuestra insensatez. Y debemos vaciar
nuestros corazones. Debemos sacar nuestros propios pensamientos y obstinación
ante Dios, y en lugar de eso debemos obedecer Su Palabra y darle a Él nuestros
corazones. Nunca debemos tener algo en contra de Dios, insistiendo en nuestros
recalcitrantes caminos. Podemos hacer eso ante otra gente, pero como Cristianos,
simplemente no podemos hacer esto, al menos ante Dios. Y aún así la gente obstinada
está en contra de Dios y solo son mansos ante otros hombres. Esto es lo malo
de ellos. Debemos arrojarnos sobre nuestros rostros ante Dios y admitir que
lo que Dios nos ha hablado esta correcto.
Y debemos creer y confiar en la Palabra de los
hilos azul, púrpura y escarlata. Fe es confiar en la Palabra de Dios. Cuando
nos colocamos a los pies de Dios, confesamos todos nuestros problemas ante Él,
y nos tomamos de Él pidiendo Su ayuda, Dios ciertamente nos contestara. Entonces
debemos aceptar lo que Él ha hecho por nosotros con gratitud. Esto es de lo
que se trata en la fe. ¿Entonces, de que forma absurda y lunática le podemos
mostrar a Dios algo más que no sean los hilos azul, púrpura y escarlata, trayéndole
a Él hilo de pescador o cadenas metálicas? El traer ante Él algún hilo inútil
y decirle, “Esta es mi propia fe. Es así como he creído firmemente. Particularmente
esta es la fe firme que he tenido,” –esto simplemente no es fe, sino ser un
necio ante Dios.
Uno debe ceder si obstinación ante el Mesías.
En otras palabras, ante Dios uno debe doblar su voluntad. Todos debemos reconocernos
a nosotros mismos ante Dios. Debemos reconocer de acuerdo a lo que Dios nos
dice y a lo que Él decide para nosotros. Ninguna otra cosa aparte de esto es
la fe correcta de los Cristianos. Obedecer y creer de acuerdo a la Palabra de
Dios es la postura correcta y el corazón de los fieles. Esto es lo que debemos
tener en mente ante Dios.
Desde luego que entre nosotros, podríamos jactarnos
de nuestros propios logros, compararnos, competir en contra del otro y retar
a los demás. Aunque esto, también es una práctica inútil midiendo lo que esencialmente
es lo mismo ante Dios, entre los seres humanos esto es algo sobre lo que tenemos
pocas opciones de donde escoger, estamos metidos en esto continuamente.
Aún las mascotas reconocen quienes son sus amos,
y se someten a sus dueños y les obedecen. En otras palabras, aún los perros
obedecen a sus dueños, reconocen sus voces y solo siguen a sus amos. Cuando
los perros son reprendidos por sus dueños, reconocen sus errores, bajan sus
cabezas en obediencia, y tratan de estar en el buen lado de sus dueños haciendo
toda clase de cosas monas y pequeños trucos. Cuando aún los animales hacen esto,
la gente continua retando a Dios tomando la fe de sus propios pensamientos.
En otras palabras, continúan tomándose de Dios aún mientras insisten en sus
propios caminos y en sus propios pensamientos.
Con los hilos azul, púrpura y escarlata, Dios
así ha hecho desaparecer todos los pecados de la humanidad y todo lo que Él
nos ha dicho es que tengamos la fe que cree en las obras de nuestro Señor. Sin
embargo la gente es recalcitrante y continua retando a Dios.
El Señor nos ha dicho que llevemos a Él todos
nuestros pecados y haciendo que todos ellos desaparezcan con los hilos azul,
púrpura y escarlata, Él nos ha dado la remisión del pecado. Cuando Dios nos
ha dicho que le traigamos la fe de los hilos azul, púrpura y escarlata, la gente
aún no cree en esto y están desafiando a su propio Amo. Esta gente será maldecida.
Cuando le traen al Mesías no la fe que Él quiere
de ellos, sino la fe que Él no desea, Él solo puede estar enojado. Continúan
trayendo su necedad ante Dios y le dicen a Él, “He guardado mi fe hasta aquí
y así de bien. ¡Felicítame por un trabajo bien hecho!” ¿Dios los felicitará
solo porque han guardado su fe, cuando de hecho esta fe ha sido simplemente
inútil todo este tiempo?
Puede que haya veces en que la obstinación sea
requerida apropiadamente en nuestras vidas. Pero la obstinación de la fe errónea
es completamente inútil ante Dios. Dios usó los hilos azul, púrpura y escarlata
para hacer desaparecer nuestros pecados. La Biblia no dice que Él solo usó el
hilo púrpura, ni que Él solo usó el hilo escarlata, aún peor que Él usó cadenas
metálicas, así como no existe mención de uso del hilo nylon. Dentro de la Casa
de Dios, y dentro de Su ley de la salvación dada a nosotros, el Mesías ha demandado
de nosotros la fe de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Los Cristianos se refieren a aquellos que creen
y siguen a Jesucristo. Entonces nosotros también somos Cristianos. Sin embargo,
existe mucha gente que no ha nacido de nuevo a pesar de que creen en Jesús como
su Salvador, quienes no han recibido la remisión del pecado y que no tiene la
fe de los hilos azul, púrpura y escarlata –estos son meramente Cristianos nominales
destinados al infierno, debido a que ellos creen de acuerdo a sus propios caminos.
Dios abandonará a esta gente, ya que solo son religiosos y no verdaderos Cristianos.
Por lo menos ante Dios, todos debemos ser honestos
y reconocer nosotros mismos lo que somos. Cada momento, cada minuto y segundo,
debemos confesar que estamos destinados al infierno debido a nuestros pecados.
Ante el Mesías, todos debemos tener la fe de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Creyendo así es la forma correcta de hacerlo. Y siempre que confesamos, debemos
recordarnos a nosotros mismos de lo que Él Mesías ha hecho por nosotros, que
Él fue bautizado para liberarnos del pecado y fue juzgado por nuestros propios
pecados con Su crucifixión y reconocer nuestra salvación cada vez. Esta es la
fe que Dios demanda de nosotros.
Nunca podremos agradar a Dios a menos que hagamos
exactamente lo que el Mesías quiere que hagamos. ¿Por qué? Porque así como Él
se ha convertido en nuestro eterno Salvador a través de los hilos azul, púrpura
y escarlata, necesitamos creer cada momento en lo que Dios ha hecho por nosotros.
Así como la fe de los hilos azul, púrpura y escarlata es verdadera, la necesitamos
aún más para la remisión de nuestros pecados que nosotros mismos cometemos cada
día.
¿Se Agradaría Dios Si Le Diéramos el Producto de Nuestros Propios
Esfuerzos?
Si le fuéramos a dar a Dios las cosas de la tierra,
no solo estaríamos acumulando la ira de Dios sobre nosotros, sino que estaríamos
cometiendo un gran pecado poniendo un reto en contra de Él. Tal fe es traición,
ya que se opone a Dios. Nada en este mundo, no importa lo precioso o lo caro
que pueda ser, nunca podrá agradar a Dios. El traerle a Dios tales cosas materiales
de este mundo nunca será la fe correcta que puede ser elogiada por Dios. No
importa lo bueno que pueda ser en términos mundanos, Dios no acepta tales cosas
materiales. Debemos tener la fe que Dios realmente desea de nosotros, y darle
a Él esta fe.
Nuestra fe debe ser una que crea en la Palabra
de Dios como es, una que lleva exactamente las ofrendas que Dios ha pedido de
nosotros. Mientras tanto, con cada momento que pasa, también debemos reconocer
lo que Dios ha hecho por nosotros y debemos admitir también nuestras propias
iniquidades e insuficiencias. Debemos recordar las abundantes bendiciones que
Dios ha distribuido sobre nosotros, y debemos saber exactamente y creer en lo
que Él ha hecho por nosotros, que Él voluntariamente nos ha encontrado.
Debemos sacar toda la fe del misticismo,
y solo debemos tener la fe que cree en la Palabra hablada por Dios.
Las ofrendas de esta fe es lo que debemos dar a Dios. Solo cuando
damos a Dios la ofrenda de la fe correcta será Él agradado, nos
encontrará y aceptará nuestra fe. Y es cuando hacemos esto que Dios
nos da todas Sus bendiciones que Él ha puesto y preparado para nosotros.
Cuando habitamos sobre la Palabra, por lo tanto,
debemos contemplar, “¿Cuál es la fe que realmente Dios quiere de nosotros? ¿Qué
clase de oración es la que Él desea?” Entonces nos damos cuenta que la oración
que Dios quiere de nosotros no es otra que la que esta dentro de la fe. Nuestro
Señor quiere de nosotros las oraciones que son ofrecidas dentro de la fe de
la salvación de los hilos azul, púrpura y escarlata, dentro de la fe que ha
aceptado lo que Dios nos a dado. Todo lo que Dios quiere de nosotros es esta
oración de gratitud dentro de la fe; Él nunca aceptara nada de nuestra propia
hechura que le queramos dar o poner a Sus pies. Debemos darnos cuenta que nunca
debemos hacer esto.
Dios nos esta diciendo, “No, no, esa no es la
fe que Yo quiero de ti. Yo fui bautizado y crucificado por ti. Yo recibí el
bautismo para hacer que tus pecados desaparecieran. Se debe a que Yo tuve que
tomar tus pecados sobre Mi Mismo antes de que Yo fuera juzgado por estos pecados
y muriera en la Cruz. Yo soy tu Salvador, pero fundamentalmente también soy
tu Dios. Yo soy el Rey de reyes, pero debido a que también soy tú Dios, Yo vine
a esta tierra y realice todo. Yo quiero que creas en Mi verdaderamente, que
reconozcas Mi autoridad en tú corazón, y que confieses de todo corazón que Yo
soy tú Dios verdadero.” Es con esta intención que Dios nos ha dado los hilos
azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Y esta es la fe que Dios demanda
de nosotros.
Debemos realmente tener esta fe de los hilos azul,
púrpura y escarlata. Puedes pensar, “Bueno, aún se vive bien. Me va muy bien,
y las cosas están bien. Si no esta roto, ¿para que arreglarlo? ¿Por qué tengo
que creer exactamente de esta manera? ¿Ya sea que crea de una manera o de otra,
no es lo mismo?” ¡No, no es lo mismo! Si tú tienes otra fe, que no sea esta,
en tú corazón, entonces tú no has sido absolutamente salvo. Ya que en tales
corazones el pecado aún se encuentra, debes volver tú corazón y regresar a la
fe que verdaderamente cree en el evangelio del agua y el Espíritu.
Los corazones de aquellos que creen en el evangelio
verdadero y aquellos que no, fundamentalmente son diferentes los unos de los
otros. Dios sabe esto, y nosotros también, quienes hemos nacido de nuevo. Cuando
ustedes llegan a conocerse, deben volverse. “Dios, verdaderamente soy pecador.
Por favor sálvame.” Así cuando ustedes vuelvan su corazón y vayan tras la salvación,
Dios los encontrará con Su verdad.
Nuestro Señor Nos ha Salvado de Todos Nuestros Pecados
Nuestro Señor fue bautizado y crucificado por
nosotros. Como está escrito en Mateo 3, esto es lo que el Señor ha hecho por
nosotros. Lo creemos. Le damos gracias a Él por ello. Cuando Jesús fue bautizado,
todos nuestros pecados fueron pasados sobre Él. Cuando Él fue crucificado, fue
porque Él tomó todos nuestros pecados para poder cargarlos hasta la Cruz. Él
no fue solamente fue juzgado por nuestros propios pecados, sino por todos los
pecados del mundo entero.
Cuando nuestro Señor nos dice que le traigamos
las ofrendas de los materiales de construcción para el Tabernáculo, o siempre
que Él nos diga algo, Él siempre prosigue con una secuencia. Él siempre nos
dice, “Tráeme los hilos azul, púrpura y escarlata.” El hilo azul siempre va
primero. Y Él sigue esto con Su mención del fino lino tejido, diciéndonos que
creamos en la Palabra de Dios. Él creer en la sangre de la Cruz primero y luego
creer en Su bautismo puede parecer correcto a primera vista, pero de hecho esto
es incorrecto. Se debió a que Jesús primero fue bautizado para que pudiera derramar
Su sangre sobre la Cruz. Yo te estoy diciendo a ti de nuevo que nunca será correcto
el primero creer en la Cruz y después en Su bautismo. Dios nunca permite tal
fe.
Viniendo a esta tierra en semejanza de hombre,
cuando nuestro Señor cumplió 30, Él primero fue bautizado para tomar todos los
pecados sobre Si Mismo. Después de haber hecho esto, Él cargó estos pecados
del mundo al Cruz, fue juzgado con Su crucifixión y entonces se levantó de entre
los muertos, así se convirtió en nuestro Salvador. Como tal, debemos creer en
lo que el Señor ha hecho por nosotros de acuerdo al orden en el cual Él realizó
Sus obras. Es así como debemos creer. Solo entonces nuestra fe podrá permanecer
integra, nunca ser confundido, ni siquiera movido. Y cuando compartamos el evangelio
a otros, debemos de hacerlo como corresponde. En otras palabras, debemos creer
de acuerdo a lo que le agrada a Dios, de acuerdo a como Él lo ha puesto para
nosotros.
¿Que ofrendas de fe te esta diciendo Dios que
le traigas? ¿No te está diciendo que le lleves la fe de los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido? ¿Tienes esta fe? ¿De casualidad no estas
creyendo en el orden equivocado? “Si yo creo de esta manera o de otra manera
no importa. Yo aún creo, y eso es todo lo que cuenta. Yo creo en el hilo escrlata
primero y después en el hilo azul, y después en el hilo púrpura.” Si es así
como tú crees, entonces debes creer de nuevo. El Señor nunca aprobará esta fe
tuya.
Nuestro Señor es el Dios de la justicia y el Dios
de la verdad. Como tal, Él no aprueba la fe errónea. Ya que la fe no puede permanecer
cuando su orden esta todo revuelto, Dios no puede aprobar esta fe aún si Él
quisiera. Así como nosotros no podemos tratar de colocar otro cimiento después
de terminar de construir una casa, se debe a que Jesús tomó nuestros pecados
con Su bautismo que Él entonces pudo ser crucificado.
Por lo tanto, debemos creer de acuerdo a lo que
el Señor nos ha dicho. Esta es la colocación de la piedra angular para la fe
correcta. Debido a que Dios nos ha salvado correctamente, justamente, íntegramente,
no podemos cambiar Su orden por el nuestro. Si creemos en la sangre de la Cruz
primero y después en el bautismo de Jesús, entonces esta fe simplemente está
equivocada. Y el pecado aún se encuentra en los corazones de aquellos que creen
así, ya que sus pecados no fueron lavados debido al orden erróneo de su fe.
Esto es verdaderamente maravilloso. Nada más que esto es la sorprendente verdad.
Ante el Mesías, muchos de nosotros solíamos creer
solo en la sangre de Jesús sobre la Cruz. Creíamos, “Jesús tomó todos mis pecados
y llevó todo mi juicio derramando Su sangre sobre la Cruz. Por lo tanto hemos
sido salvados totalmente. Nuestra salvación vino de Cristo quién murió por nosotros
sobre la Cruz. Cualquiera que cree en esto ahora es salvo.” Entonces nos dimos
cuenta del significado original del bautismo de Jesús. Así que encima de nuestra
fe errónea, solo agregamos le verdadera fe. ¿Qué pasó entonces? Nuestros pecados
no desaparecieron en realidad. Debido a que esta clase de fe es solo intelectual
y doctrinal, no podría ser la fe verdadera y real de nuestros corazones.
Si tu fe es así, debes rápidamente volverte y
cambiarla. Primero que nada, debes admitir explícitamente que tu fe no ha sido
correcta. Y entonces, debes renovar los cimientos de tu fe de inmediato. Todo
lo que tienes que hacer es cambiar el orden de nuevo. “Habiendo venido a esta
tierra, cuando el Señor fue bautizado por Juan el bautista en el Río Jordán,
Él tomó todos mis pecados. Se debe a que Jesús fue bautizado que todos los pecados
del mundo fueron así pasados sobre Él, y ya que todos los pecados del mundo
fueron así pasados sobre Él, todos mis pecados también fueron pasados sobre
Jesús. Y entonces, Él derramo Su sangre sobre la Cruz para dar la paga de todos
mis pecados.” Es así como debes creer.
“¿A quien le importa de esta manera o de la otra?
Todo lo que importa es que yo creo en estos cuatro ministerios del Señor. ¿Por
qué ser tan obstinado y creer en este orden?” ¿De casualidad, tú, te unes a
este punto de vista? Entonces debes poner en tu corazón esta verdad: Jesús murió
sobre la Cruz solo después de haber sido bautizado. Y esta es la verdad en la
que debes creer.
El Espíritu Santo nunca aprueba la injusticia.
Dios el Espíritu Santo aprueba nuestra fe solo cuando creemos en lo que el Mesías
ha hecho por nosotros sobre esta tierra como es. El Espíritu Santo no dice,
“Así que crees en estas cuatro obras de Jesús. Amén. Si crees correctamente
o en el orden contrario, si crees de esta o esta forma, esta bien si tan solo
crees de cualquier manera. Amén. Muy bien, tú eres Mi hijo entonces.”
Jesús el Mesías vino a esta tierra de acuerdo
a la voluntad de Dios el Padre e hizo de acuerdo a las instrucciones del Padre.
Es así como Él vivió Sus 33 años de vida en esta tierra. Viniendo a esta tierra,
Él completó Su obra de nuestra salvación siendo bautizado, crucificado y resucitado
y entonces ascendió al Cielo. Y Él nos ha enviado al Espíritu Santo.
Dios el Espíritu Santo habita en los corazones
de aquellos de nosotros que hemos recibido la remisión del pecado, y Él aprueba
la fe de aquellos que creen en lo que el Señor ha hecho por ellos como son.
Es por eso que nunca podremos creer de acuerdo a nuestros propios pensamientos.
Aunque tú y yo verdaderamente creemos en Jesús, ¿de casualidad crees en el orden
contrario o revuelto? Si es así, debes creer de nuevo correctamente.
Cuando hagas esto el Espíritu Santo obrara en
tu corazón. Aunque estamos llenos de limitaciones, el Espíritu Santo mantiene
nuestros corazones firmes, esta con nosotros, y nos otorga Su gracia cuando
nos quedamos cortos ante Él. El Espíritu Santo nos da poder. Él nos da fuerza.
Él nos consuela. Él nos bendice. Él nos promete un futuro brillante. Y para
aquellos de nosotros que creemos, Él nos guía de fe en fe para no perder nuestra
entrada a Su Reino eterno.
Esto es lo que necesitamos cuando creemos en lo
que el Señor ha hecho por nosotros, o cuando nos dice que le llevemos a Él nuestras
ofrendas –esto es, debemos creer que Él nos ha salvado con el agua y el Espíritu.
Todos los artículos dentro del Tabernáculo son importantes ya que todos nos
dicen consistentemente acerca del secreto de nacer de nuevo del agua y el Espíritu.
En otras palabras, a través de muchas cosas del Tabernáculo Dios quiere decirnos
acerca de una cosa –el evangelio del agua y el Espíritu.
Para Nuestra Fe, Sus Cimientos Son Muy Importantes
Si construimos la casa de fe sin primero colocar
el cimiento de nuestra fe firmemente, entre más creamos en Jesús, más pecados
acumulamos, entre más oraciones de arrepentimiento tengamos que dar, pecadores
más hipócritas nos volveremos. Pero cuando creemos en el regalo de la salvación,
de que el Señor nos ha salvado con Sus hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido, entonces podremos ser los perfectos hijos de Dios. Por lo
tanto, todos debemos creer en la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido, y todos así debemos convertirnos en hijos de Dios.
Aquellos cuyos cimientos de fe es completa siempre
podrán realizar su sacerdocio en la brillante luz, aún cuando ellos estén llenos
de limitaciones. En otras palabras, ellos pueden realizar tales tareas del sacerdocio
verdaderamente abrazando en su regazo a la gente de este mundo, orando a Dios
por la remisión del pecado y sirviendo a este evangelio ante Dios.
En contraste, para aquellos cuyos cimientos de
fe no estén claros, entre más tiempo pase, mas hipócritas se volverán. Se volverán
malvados. Se convierten en religiosos hipócritas. Como nuestro Señor nos dijo
que conoceremos al árbol por sus frutos, los frutos que nacen de tal gente son
todos asquerosos, sucios e hipócritas. Sin embargo, aquellos de nosotros que
hemos nacido de nuevo no somos para nada hipócritas. Todos somos fructíferos.
Aunque tienen sus propias limitaciones, son verdaderamente sinceros, reconocen
sus propias limitaciones y equivocaciones, y siempre viven en medio de la luz
resplandeciente. Debido a que nuestro Señor fue bautizado y crucificado para
borrar nuestros pecados y debido a que ciertamente Él ha hecho desaparecer nuestros
pecados, creyendo en esta verdad hemos recibido la remisión de nuestros pecados.
Debido a que los cimientos de nuestra fe son sólidos, aunque somos insuficientes,
aunque cometemos pecado, y aunque somos débiles, nuestras vidas aún brillan,
ya que nuestros corazones están siempre sin pecado. Debido a nuestras limitaciones
podemos desviarnos en ocasiones, pero debido a que en realidad estamos sin pecado,
no nos desviamos para guiar a otros y a nosotros mismos a la destrucción. Aunque
somos insuficientes, a pesar de eso caminos por la senda que agrada a Dios,
moviéndonos paso a paso y sirviendo al evangelio aún más. Esto ha sido posible
debido a que Jesús nos ha salvado perfectamente.
Si Jesucristo, nuestro Mesías y nuestro Salvador
no nos hubiera salvado íntegramente con los cuatro hilos, nunca podríamos haber
sido salvos de ninguna forma. Se debe a que Él nos ha salvado y se debe a esto
que nosotros creemos, proclamamos el evangelio y alabamos a Dios con nuestra
fe. Es por nuestra fe que damos gracias a Dios, es por nuestra fe que le servimos,
y es por nuestra fe que lo seguimos a Él. Esto es ahora en lo que nos hemos
convertido. En otras palabras, nos hemos convertido en los que agradan a Dios
con nuestra fe. Nos hemos convertido en aquellos cuyo cimiento de fe permanece
firme.
Aquellos cuyo cimiento de fe no esta colocado
correctamente deben colocarlo de nuevo. Es por eso que Hebreos 6:1-2 dice, “Por
tanto, dejando las doctrinas elementales de Cristo, sigamos adelante hasta la
madurez, sin poner de nuevo el fundamento del arrepentimiento de obras muertas,
de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de
la resurrección de los muertos y del juicio eterno.”
¿Que nos dice este pasaje? Nos dice que sepamos
y confirmemos claramente, y que firmemente pongamos la base para tales preguntas
como: “¿Por qué fue Jesús bautizado?”; “¿Es este bautismo lo que corresponde
a la imposición de manos del Antiguo Testamento?”; “¿Viviremos de nuevo?”; y,
“¿Cuál es el juicio eterno?” Nos dice que tengamos una fe completa y que coloquemos
su base firmemente desde el mismo principio para que no seamos movidos ni seamos
forzados a colocar otro cimiento de nuevo por estas cosas. La fe que creé en
los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido es la fe completa
que cree que nuestro Señor ha completado nuestra salvación perfectamente. Debemos
permanecer firmemente sobre este cimiento de fe, y debemos caminar a partir
de ahí. Debemos correr la carrera de la fe.
Alguna gente interpreta el pasaje anterior de
Hebreos diciendo que no podemos decir de nuevo que nuestros pecados fueron pasados
sobre Jesús a través de Su bautismo, y que el pasaje nos esta diciendo que no
necesitamos construir los cimientos de fe nuevamente. ¿Pero acaso Dios no nos
hubiera dicho que reconstruyéramos nuestros cimientos de fe si hubiera sido
construido correctamente en primer lugar? Este pasaje nos dice que aquellos
que no tiene los cimientos correctos de fe deben colocar este cimiento, y aquellos
que tienen su fe cimentada correctamente deben hacerla aún más firme y sólida,
y correr hacia delante.
Para salvarnos, Dios ordeno a Moisés construir
el Tabernáculo y aceptar ofrendas de Su pueblo. Al pueblo de Israel. Él les
ordeno que le trajeran oro, plata y bronce; hilos azul, púrpura y escarlata,
y fino lino tejido, y pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo, pieles
de nutria y madera de acacia. Así como estaban colocados estos materiales, nuestro
Señor ciertamente nos ha dado el regalo de la salvación liberándonos a ti y
a mi de los pecados del mundo. De esta manera, Dios les ha dicho a los Israelitas
que le llevaran a Él estas ofrendas, construyeran el Tabernáculo, pusieran el
sistema de sacrificios y perdonó los pecados de los Israelitas que le dieron
sus ofrendas del sacrificio en acuerdo con los requisitos de este sistema sacrificial.
Nuestra Fe Es Completa Creyendo en los Hilos Azul, Púrpura y
Escarlata, y en el Fino Lino Tejido Que nos Predijo el Cumplimiento Perfecto de
Nuestra Salvación por Jesucristo
Si nosotros, incapaces de creer en la verdad perfecta
realizada por Jesucristo, no colocamos el cimiento de nuestra fe firmemente
de una vez, nuestra fe podrá ser movida continuamente. Sin el conocimiento,
el darnos cuenta y la fe en el hecho de que nuestro Señor nos ha salvado totalmente,
terminaremos tratando de alcanzar nuestra salvación a través de nuestros propios
esfuerzos. Tal fe nos es completa, sino equivocada.
Veamos Hebreos 10:26:31: “Porque si pecamos
voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya
no queda más sacrificio por el pecado, sino una horrenda expectativa de juicio
y de fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios. El que ha desechado
la ley de Moisés ha de morir sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos.
¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha pisoteado al Hijo de Dios,
que ha considerado de poca importancia la sangre del pacto por la cual fue santificado
y que ha ultrajado al Espíritu de gracia? Porque conocemos al que ha dicho:
‘Mía es la venganza; yo daré la retribución.’ Y otra vez: ‘El Señor juzgará
a su pueblo.’ ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!”
El pasaje nos dice que si pecamos voluntariamente
después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificvio
por el pecado. Aquí, aquellos que pecan voluntariamente después de haber recibido
el conocimiento de la verdad se refiere a aquellos que no creen en el evangelio
del agua y el Espíritu mientras que ya lo conocen. Debemos creer en la verdad
de que Dios Nos ha salvado con Sus hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido, que Él nos ha salvado con el oro, la plata y el bronce, y que Él
ha hecho el techo del Tabernáculo con las cubiertas de los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido, de pelo de cabra, de pieles de carnero teñidos
de rojo y de pieles de nutria. Todos debemos conocer estas cosas claramente
y colocar el cimiento de nuestra fe firmemente.
Nuestro Señor nos prometió que Él nos salvaría
totalmente, y cuando el tiempo llegara, Él sería bautizado para tomar nuestros
pecados sobre Si Mismo, moriría en la Cruz, se levantaría de entre los muertos,
y así nos ha salvado totalmente. Por lo tanto, hemos sido salvados perfectamente
creyendo en Jesucristo quién colocó totalmente el cimiento de nuestra salvación.
Pero aquellos que conocen esta verdad y todavía
se rehúsan a creerla, seguramente encararan el temible juicio de Dios cuando
llegue su último día del juicio. Estos cuerpos no morirán sino que sufrirán
para siempre. La Biblia nos dice que solo habrá una terrible indignación para
ellos y su sufrimiento en el infierno será tan grande que se describe como ser
sazonado con fuego (Marcos 9:49). Nos dice que solo habrá una segura expectación
de juicio y de terrible indignación que devorará a sus adversarios.
Cuando el solo fallar en cumplir esta Ley nos
guía a este terrible juicio, ¿cuan mayor será el juicio para aquellos que no
creen en su salvación dada por el Hijo de Dios? Es por eso que todos debemos
creer en Jesucristo como nuestro Salvador, en el Señor que vino a esta tierra
en semejanza de hombre, quién tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo con
Su bautismo, quién cargó estos pecados del mundo a la Cruz y llevó toda la condenación
de pecados con Su crucifixión, quién se levantó de entre los muertos y quién
vive ahora.
Por Lo Tanto el Cimiento de Nuestra Fe Debe ser Colocado Firmemente
¿Por qué Dios le dijo a Moisés que construyera
el Tabernáculo? Cuando vemos cada objeto de todos los materiales usados para
el Tabernáculo, podemos ver que manifiestan la verdad de que Jesucristo vino
a esta tierra en semejanza de hombre, tomó nuestros pecados sobre Si Mismo con
Su bautismo recibido de Juan el Bautista, cargó estos pecados del mundo a la
Cruz y murió en ella, se levantó de entre los muertos, ascendió al Cielo, y
se sienta a la diestra del Trono de Dios Padre y ahora se ha convertido en nuestro
Dios eterno. Desde su puerta hasta el pilar y sus bases de bronce, todos los
artículos del Tabernáculo nos muestran la verdad del evangelio. En otras palabras,
todo el Antiguo Testamento nos esta diciendo acerca del bautismo de Jesucristo,
Su sacrificio, Su identidad y Sus obras de salvación.
Desde el Antiguo testamento hasta el Nuevo Testamento,
debido a que Jesucristo nos habla del evangelio del agua y el Espíritu –esto
es, el evangelio de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido-
aquellos que creen en esta verdad siempre que tienen oportunidad hablan de los
hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Debido a que esto es
predicado y escuchado con mucha frecuencia, algunas veces podemos olvidar cuan
preciosa es esta verdad. ¿Pero, cuan importante es esta verdad? Como si estuviéramos
viviendo en el reino del Rey Salomón cuando la plata y el preciado oro se dieron
con tanta abundancia que eran tratados como piedras, debido a que escuchamos
esta Palabra de verdad en la Iglesia de Dios, podríamos en ocasiones tomar esta
salvación como un hecho. Pero tienes que recordar esto: esta verdad no puede
ser escuchada en ningún lugar fuera de la Iglesia de Dios, y sin esta salvación
nadie puede ser salvo, ni poner el cimiento de una fe sólida.
La fe con la cual tú y yo hemos sido salvados
es la creencia en el hecho de que nuestro Señor nos ha salvado totalmente y
ha colocado el cimiento de nuestra fe firmemente con los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido. Permíteme reiterar una vez más que todos
nosotros debemos creer en esto en nuestros corazones. Dios nos prometió,, y
así como Él lo prometió, Él vino a esta tierra como la Semilla de una mujer
(Génesis 3:5), tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, llevó
toda la condenación de nuestros pecados a la Cruz, se levantó de entre los muertos,
y así nos ha salvado perfectamente. Debido a que esta es una simple verdad que
es tan fácil de explicar y de entender, podemos predicar este evangelio por
todo el mundo cada día. Sin embargo, aún más penoso que aquellos que no conocen
esta verdad, están aquellos que no creen aún mientras permanecen en la Iglesia
de Dios.
Aunque tú verdaderamente has recibido la remisión
de tus pecados, tus pensamientos pueden aún ser perversos, pero por lo menos
sus corazones se han vuelto mansos. Pero los hipócritas quienes no son así,
aunque tratan de pintarse a si mismos como mansos exteriormente, son tan malvados
en su ser interno que continúan engañando a Dios y a innumerable gente cada
día. Tú y yo debemos colocar el cimiento de fe firmemente. Y sobre esta salvación
que nuestro Señor ha establecido para nosotros tan firmemente, debemos pararnos
ante Dios creyendo en ello.
Fe Que Permanece Firme Como los Constituyentes del Tabernáculo
Dios nos dijo que trajéramos tales ofrendas y
que construyéramos Su Tabernáculo. Tú y yo debemos todos convertirnos en el
pueblo de fe que cree que Jesucristo vino a esta tierra y así nos ha salvado
espiritualmente. Debemos permanecer firmemente ante Dios teniendo la clase de
fe que es como los materiales de construcción usados para el Tabernáculo. ¿Crees?
¿Realmente tienes esta clase de fe? Por la Iglesia de Dios, el evangelio del
agua y el Espíritu aún se está predicando. Debido a que este es el mismo cimiento
de la fe verdadera, no puedo enfatizarlo lo suficiente.
Muchas iglesias y denominaciones de este mundo
permanecen ignorantes de la verdad de que Jesús aceptó todos los pecados sobre
Si Mismo con Su bautismo, y en lugar de eso creen solo en la sangre de la Cruz.
Aún en estas circunstancias, nuestro Señor aún nos ha permitido encontrar la
verdad. La razón por la cual Jesús fue clavado y perforado sobre la Cruz se
debió que Él fue bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán. Se debió a
que Él aceptó todos los pecados del mundo sobre Él con Su bautismo por lo que
Él fue crucificado y perforado sobre la Cruz.
Como tal, la fe de aquellos que afirman haber
recibido la remisión del pecado solo creyendo en la sangre de la Cruz es una
fe falsa que, sin importar lo devoto que sean, se derrumbara eventualmente.
Sin importar que prediquen incansablemente a las multitudes a gran voz que crean
en Jesús, su fe, que solo cree en la sangre de Jesús, solo ofrece oraciones
de arrepentimiento, y no puede resolver sus propios problemas de pecado, está
construida sobre un cimiento defectuoso que simplemente se colapsara cuando
llegue la lluvias, sople el viento o la inundación llegue.
Yo mismo no había oído del bautismo de Jesús en
ningún detalle por más de 10 años, desde que comencé a creer en Jesús. Sin embargo,
Jesús me encontró con Su Palabra de verdad y yo pude nacer de nuevo del agua
y el Espíritu. Ahora, se que existe mucha gente por todo el mundo que está buscando
la verdad y aún no la ha alcanzado. Yo quiero hablar a todos ellos, para que
puedan oír la verdad del agua y el Espíritu, y para que puedan recibir la remisión
del pecado creyendo en su corazón.
Antes de que nacieras de Nuevo, es probable que
hubieras llevado una vida religiosa. En ese tiempo, probablemente no habías
oído de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. No solo
eso, probablemente tampoco has escuchado del evangelio del agua y el Espíritu,
mucho menos que nuestros pecados fueron pasados sobre Jesús cuando Él fue bautizado.
Es de importancia critica que los Cristianos conozcan
y crean en la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino
tejido como es. Solo cuando el cimiento de fe es colocado con los hilos azul,
púrpura y escarlata, y el fino lino tejido podemos permanecer firmes y sólidos
en nuestra fe. Si tú no has creído así hasta ahora, nunca es demasiado tarde
–todo lo que tienes que hacer es creer así ahora. Solo cuando creas así podrás
ser salvo íntegramente, colocar tu cimiento de fe firmemente y establecer tu
fe sobre este cimiento.
Aquellos que Están en la Iglesia de Dios También Deben Colocar
su Cimiento de Fe Firmemente
Mateo 24:40 dice, “ En aquel entonces estarán
dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.” Cuando todos
nosotros hemos estado profesando creer en la misma verdad y sirviendo al mismo
evangelio juntos en la Iglesia de Dios, ¿qué podría ser más trágico si algunos
de nosotros se quedaran aquí después?
Debido a que la Palabra de Dios es intelectual
y educada, la fe no puede ser forzada por la coerción de alguien. Así que cuando
tú escuchas la Palabra de Dios predicada con educación, debes creer con una
mente abierta, centrando tu mente sobre el hecho de que realmente estas escuchando
la Palabra de Dios. De la misma manera, cuando se te habla acerca de lo que
dice la Palabra de Dios, necesitas verificar si tu ciertamente crees o no crees
de acuerdo a esta Palabra de Dios. Necesitas considerar la Palabra con una cabeza
fría y después creer en lo que realmente te esta diciendo.
La Biblia felicito a los creyentes de Berea por
su actitud mental abierta a la Palabra de Dios. Los creyentes en Berea “eran
más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra ávidamente, escudriñando
cada día las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11)
en concreto, ellos creyeron racionalmente en Su Palabra mientras eran enseñados..
La fe verdadera viene de un corazón justo y racional
que escudriña la Palabra. ¿Tendría sentido ser forzado a creer en contra de
tú voluntad? Aún si alguien fuera a forzar a alguien más a creer, esto sería
completamente inútil, ya que él que esta siendo forzado no necesariamente creerá
en lo que a él / ella se le dice que crea. Ante Dios, todo depende de lo que
uno crea de su propia voluntad. Si alguien no cree cuando a él / ella se le
ha dicho la misma historia una y otra vez, entonces no hay otro camino que el
que esta persona termine en el infierno.
Por lo tanto, cada pecador a través del mundo
merece nuestra compasión. Pero si alguno de nosotros no cree en Su Palabra como
es, aún si todos estamos bajo el mismo techo de la Iglesia de Dios, entonces
ellos son dignos de lástima. ¿Cómo podría haber alguien más digno de lástima
que aquellos de nosotros que terminen en el infierno, aún mientras físicamente
permanecen en la misma Iglesia de Dios con nosotros?
Jesús tenía doce discípulos, y entre ellos solo
Judas no creyó que Jesús era el Mesías y el Salvador. Así Judas siempre llamaba
a Jesús maestro. Pedro, también, solía llamarlo maestro en ocasiones, pero eventualmente
él llegó a creer de otra manera y confesó, “Señor, Tú eres Cristo y el Hijo
de Dios. Tú eres el Hijo de Dios, el Salvador quién vino a hacer desaparecer
mis pecados. Tú eres el Dios de la salvación.”
En otras palabras, la fe de Pedro, era diferente
de la de Judas. Después de que Judas traicionó a Jesús y lo vendió, él se colgó
y se mato a si mismo. Aunque Judas había estado con los otros once discípulos,
al final, él fallo en reconocer quien era realmente Jesucristo, y así termino
en el infierno. En contraste, Pedro, fue salvo reconociendo a Jesucristo y creyendo
en Él como su Salvador, a pesar del hecho de que era un hombre impaciente con
muchas limitaciones.
De la misma manera, la salvación depende de si
uno conoce la verdad y cree o no en su corazón. Uno no puede creer la verdad
cuando él / ella no la conoce. Sin embargo, si la gente no cree en la verdad
aún si la conocen, encararan aún mayores castigos (Lucas 12:48). Es por eso
que Dios nos está diciendo que el cimiento de nuestra fe debe ser firme y justa.
¿Cómo Está Nuestra Fe?
¿Ha sido fortalecido el cimiento de nuestra fe
ahora? ¿Está firme? ¿Crees que el Señor definitivamente te ha salvado? A través
del agua y el Espíritu, nuestro Señor ciertamente nos ha salvado con toda seguridad.
Esto no es algo peculiar que solo nuestra denominación esta enseñando, sino
que es lo que Dios prometió en el Antiguo Testamento y lo que Jesús realmente
ha realizado en el Nuevo testamento –esto es, así es como Cristo ciertamente
nos ha salvado.
Jesús es el Rey de reyes (el hilo púrpura) quién
vino a esta tierra en semejanza de hombre, tomó los pecados del mundo sobre
Si Mismo con Su bautismo (el hilo azul), cargó estos pecados a la Cruz y fue
crucificado (el hilo escarlata), se levantó de entre los muertos, y así nos
ha salvado. Él prometió que haría eso en el Antiguo Testamento y Él nos ha salvado
ciertamente al cumplir Su promesa en el Nuevo Testamento. ¿Crees esto? Ninguna
cosa aparte de esto es la colocación del sólido cimiento de fe.
Existen cientos de millones de Cristianos por
todo el mundo, aún así para la mayoría, su cimiento de fe permanece frágil.
Podemos descubrir si la gente tiene o no la fe correcta solo curioseando entre
todos los libros Cristianos que hay ahora disponibles. Los autores de estos
libros tienden a ser lideres de comunidades Cristianas, y leyendo sus libros,
podemos darnos cuenta de si tienen o no el conocimiento correcto de la verdad.
Si uno solo de estos lideres ignora o no cree en la verdad aún mientras él /
ella la conoce, entonces todos los que siguen a ese líder están destinados al
infierno. La triste realidad es casi nadie conoce la verdad, uno en un millón.
Es por eso que los pocos de nosotros que conocemos la verdad tenemos que proclamar
el evangelio fielmente por todo el mundo.
Dios esta obrando a través de nosotros. Tú y yo
no podemos evitar predicar el evangelio, ya que el no proclamar el evangelio
del agua y el Espíritu por todo el mundo es semejante a cometer un gran pecado
delante de Dios. De hecho, si verdaderamente no seguimos y servimos esta obra
en fe, entonces estaríamos cometiendo un gran pecado ante Dios. Este es el pecado
de enviar gente al infierno mientras sabemos que podemos detenerlo; simplemente
es un pecado imperdonable el que la gente termine en el infierno en su ignorancia
debido a que aquellos de nosotros que conocemos la verdad hemos tenido nuestras
bocas cerradas.
Si no realizamos la tarea que se nos asigno, esta
gente protestará contra nosotros, ya que es una tarea mandataria. La Biblia
nos advierte, diciendo, “Sin embargo, si el centinela ve venir la espada
y no toca la corneta, de modo que el pueblo no es advertido, si viene la espada
y se lleva a alguno de ellos, éste es llevado por causa de su pecado, pero yo
demandaré su sangre de mano del centinela” (Ezequiel 33:6). Nosotros que
primero hemos conocido y creído debemos llevar a cabo esta tarea de centinela.
Yo doy gracias a Dios por darnos este evangelio
y por permitirnos conocer esta verdad. Le doy más gracias aún cuando me doy
cuenta de que somos pocos los escogidos en este mundo que conocen esta verdad
y creen en este evangelio. Hemos predicado el evangelio del agua y el Espíritu
a muchos pastores y a creyentes laicos por todo el mundo, pero cada día hemos
confirmado el hecho que antes no había nadie que realmente conociera y creyera
en este evangelio. A través de nosotros, los predicadores del evangelio de la
verdad del agua y el Espíritu que hemos estado surgiendo por todo el mundo.
Como nosotros, ellos también tiene el sólido cimiento de fe, y están esparciendo
esta fe sólida.
Si existiera mucha gente que está esparciendo
el evangelio, tal vez podamos respirar más fácilmente, pero, tristemente no
existe mucha gente en este mundo que conozca y crea en esta verdad. Muchos han
sobreestimado los logros de la Reforma en la historia del mundo. Cuando la examinamos
en detalle, podemos descubrir que los reformadores han colocado mal el primer
botón del fundamento de la fe bíblica durante esta Reforma, y que todo lo demás
que siguió también fue mal colocado. A pesar de corregir estos errores posteriores,
con el primer botón mal colocado, continua aún con defectos; como tal, la historia
del Cristianismo debe ser rescrita.
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Yo espero y oro para que estés ante
Dios sobre un cimiento sólido de fe y que sobre este cimiento de
fe, vivas por amor al servicio del verdadero evangelio. Cuando uno
vive para el evangelio, sus corazones serán llenados con gozo naturalmente,
y su corazón se transforma en uno espiritual. Y mientras el Espíritu
Santo llenas sus corazones y obra en ellos, estarán todos sobreabundando
con gozo.
Pero si tú no vives para el evangelio sino vas
tras los deseos de tú carne aún si has recibido la remisión del pecado y conoces
el evangelio del agua y el Espíritu, terminaras viviendo sin propósito, unas
vidas vacías.
Yo doy gracias a Dios por darnos este preciosos
evangelio, y por darnos nuestra salvación gratuitamente. Es mi oración y esperanza
que todos ustedes examinen su fe una vez más y reciban el regalo de la salvación
perfecta a través de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
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