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Aquellos Que Pueden Entrar en el Lugar Santísimo
< Éxodo
26:31-33 >
“También harás un velo de azul, púrpura, carmesí
y lino torcido; será hecho de obra primorosa, con querubines; y
lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de
oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata. Y pondrás el velo
debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca
del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo
y el santísimo.”
Los Materiales del Tabernáculo
El Tabernáculo era una casa pequeña movible con cuatro
clases de coberturas. Estaba hecha de varios materiales – por ejemplo,
sus paredes estaban hechas de 48 tablas de madera de acacia. La
altura de cada tabla era de 4.5 m (10 cubos), y su ancho era de
67.5 cm (1.5 cubos). Todas las tablas estaban cubiertas con oro.
Las cubiertas del Tabernáculo fueron hechas de los
siguientes materiales: la primer cubierta estaba hecha de cortinas
tejidas de hilos azules, púrpura, escarlata y de lino torcido; la
segunda cubierta fue hecha de pelo de cabra; la tercer cubierta
fue hacha de pieles de carnero teñidas de rojo y la cuarta cubierta
fue hecha de pieles de tejon.
Como ya lo hemos examinado, todas las puertas del
Tabernáculo estaban tejidas con los hilos azules, púrpura, escarlata
y el lino torcido.
Los colores de los cuatro hilos usados para el velo
de puerta del Lugar Santísimo manifiesta las obras de Jesucristo
que han salvado a la gente del pecado. Ya que estos cuatro colores
son la luz de la verdad manifestando que Jesucristo nos daría el
regalo de la remisión del pecado, son algo por lo cual los creyentes
expresan su gratitud y su agradecimiento.
Los Materiales de las Puertas
del Lugar Santo y del Lugar Santísimo

Los materiales de las puertas del Lugar Santo y del
Lugar Santísimo eran telas tejidas con hilos azules, púrpura, escarlata
y lino torcido. Todas las puertas del Tabernáculo fueron hechas
con estas telas. Uno llegaba al velo de la puerta del Lugar Santísimo
a través de la puerta del Tabernáculo que guiaba al Lugar Santo.
La puerta del Lugar Santísimo nos muestra que el Señor ha remitido
nuestros pecados con Sus cuatro ministerios manifestados en los
hilos azules, púrpura, escarlata y el lino torcido.
Los hilos azules, púrpura, escarlata y el fino lino
torcido empleados para el Lugar Santo y para el Lugar Santísimo
son una sombra que revela que el Mesías vendría a esta tierra, seria
bautizado, derramaría Su sangre, y de esta manera completó la obra
de la salvación. Entre estos, el hilo azul es la sombra que manifiesta
el bautismo que Jesús recibiría, y el hilo escarlata es la sombra
del sacrificio que Él ofrecería por los pecados del mundo los cuales
cargó. Para limpiar nuestros pecados, nuestro Señor fue bautizado
y llevó la condenación del pecado. Esto es lo que implica el velo
de la puerta del Lugar Santísimo.
El Suelo del Tabernáculo
El Tabernáculo fue construido sobre la arena, su piso.
El suelo aquí se refiere a los corazones de la gente. El que el
suelo fuese de arena también nos dice que Jesús vino a esta tierra
en semejanza de hombre para borrar los pecados de nuestro corazón.
Debido a que Jesús vino, experimentó todas las debilidades de la
humanidad, Él lavó todos sus pecados con el bautismo que recibió
y con la preciosa sangre que Él derramó sobre la Cruz. Nuestro Señor
vino a esta tierra para hacer resplandecer la gran luz de la verdad
en este mundo y resolver el problema fundamental del pecado de la
humanidad. Jesús es el Dios de la creación quién hizo todo el universo
y todo lo que en le hay, y Él es la luz de la salvación que vino
a esta tierra para liberar a la humanidad de todas sus maldiciones
y pecados.
Los Pilares del Lugar Santísimo
Los pilares del Lugar Santísimo estaban hechos de
cuatro columnas de Madera de acacia. En la Biblia, el número cuatro
significa sufrimiento. Los pilares del Lugar Santísimo nos muestran
que la gente no puede ser salva si no cree en la luz brillante de
la salvación manifestada en los hilos azules, púrpura, escarlata
y en el fino lino torcido. En otras palabras, manifiestan que nosotros
podemos descubrir la luz que resplandeciente de la salvación creyendo
en el evangelio del agua y el Espíritu completado por Dios Mismo
a través de Su sufrimiento.
Quienquiera entrar en el Lugar Santísimo y estar ante
la presencia de Dios debe creer en el resplandeciente evangelio
del agua y el Espíritu, el evangelio de la salvación que Dios ha
preparado. Pero aquellos que vienen a Dios sin creer en el evangelio
puesto por Dios encararan Su feroz ira. Aquellos que vienen ante
Dios deben tener la fe que cree en la resplandeciente verdad manifestada
en los hilos azules, púrpura, escarlata y el fino lino torcido.
A través de la resplandeciente verdad, todos nosotros debemos venir
al Lugar Santísimo en donde habita Dios.
El evangelio de la remisión del pecado revelado en
el Antiguo Testamento es la verdad de la salvación manifestada en
los hilos azul, púrpura y escarlata. El mismísimo evangelio de la
remisión del pecado revelada en el Nuevo testamento fue completado
a través del bautismo que Jesús recibió, la sangre de la Cruz y
Su resurrección. Podemos entrar en el Lugar Santísimo solo cuando
tenemos la fe que cree en el santísimo evangelio.
Debemos Creer en Nuestra
Salvación Manifestada en los Hilos Azul, Púrpura y Escarlata
Hebreos 11:6 afirma, “Pero sin fe es imposible
agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Dios
vivirá por siempre. Y para darnos vida eterna, Él nos ha bendecido
con la remisión de los pecados a través de nuestra fe en Jesucristo
quién vino a esta tierra en semejanza de hombre, fue bautizado y
crucificado, sé levantó de entre los muertos, y de esta manera ha
llegado a ser nuestro Salvador. Al lavar todos los pecados de nuestras
viejas naturalezas con Su juicio vicario por nuestros pecados y
dando a nuestras almas la fe que cree en el evangelio del agua y
el Espíritu, el Señor nos ha vestido en la santidad de la perfección
absoluta.
Al vestirnos de nueva vida, nuestro Señor nos ha permitido
ir ante Dios y orar a Él. Aún más, Él también nos ha dado la gracia
de ser capaces de estar ante la presencia de Dios y llamarlo Padre.
Todas estas cosas son los regalos de Dios que nos han llegado por
la salvación que Él nos ha dado. Dándonos esta salvación a través
de la verdad de los hilos azules, púrpura y escarlata, Dios ha hecho
que tengamos la fe que nos permite ser salvos y estar ante Él.
Si tú y yo muriésemos mañana, ¿tenemos la confianza
de que iremos al Cielo? Aquí, vamos a pensar en nuestro futuro por
un minuto. Cuando la gente muere, todos estaremos de pie ante el
trono del juicio de Dios. Esto solo puede significar que debemos
resolver el problema de todos los pecados que hemos cometido sobre
esta tierra – entonces, ¿cómo podemos resolver este asunto? Si nosotros
solamente creemos ciegamente en Jesús como nuestro Salvador, ¿significa
esto que creemos meramente en una religión?
Hubo un tiempo en mi vida en que ignoraba el evangelio
del agua y el Espíritu y trataba de resolver el problema de mis
pecados solo creyendo ciegamente en la sangre de la Cruz. En ese
entonces, yo creía obstinadamente que Jesús fue crucificado y que
murió por la gente como yo, y que Él resolvió todos los problemas
del pecado. Pero con esta fe, no podía resolver el problema de los
pecados diarios que cometía. Lejos de eso, fue por creer en la salvación
manifestada en los hilos azules, púrpura y escarlata el que mi fe
haya nacido de nuevo en su totalidad.
¿Realmente son perdonados tus pecados cuando ciegamente
crees en Jesús como tú Salvador? La fe que nos permite ir ante el
santo Dios no es encontrada creyendo en Él ciegamente, sino que
se encuentra conociendo y creyendo la verdad. No importa que tan
fervientemente podamos creer en Jesús como nuestro Salvador, si
no conocemos el evangelio de verdad el cual ha salvado a los pecadores
con los hilos azules, púrpura y escarlata, entonces no podemos encontrarnos
con el santo Dios. Es solo cuando tenemos la fe que cree en el evangelio
del agua y el Espíritu que podemos encontrar al santo Dios. Entonces,
¿qué materiales de fe constituyen la verdad que nos permite estar
de pie como salvos ante Dios? ¿Cuál es el evangelio que nos permite
tener tal fe? Este evangelio es el resplandeciente evangelio del
agua y el Espíritu.
Nuestro Señor vino a esta tierra, tomó los pecados
del mundo al ser bautizado por Juan, fue crucificado, derramó Su
sangre, sé levantó de entre los muertos en tres días, y de esta
manera completó Su perfecta salvación para aquellos de nosotros
que creemos. Si nuestras almas desean ser limpiadas del pecado,
eso solo sucede cuando creemos en el bautismo que Jesús recibió
de Juan (Mateo 3:15) y en la sangre de la Cruz (Juan 19:30) el que
podamos entrar en el resplandeciente dominio de la verdad. A menos
que creamos en Jesucristo quién ha venido del resplandeciente evangelio
del agua y el Espíritu, jamás podremos tener corazones que sean
tan limpios como la blanca nieve.
Algunas veces nos lamentamos cuando vemos las debilidades
de nuestra carne. Pero aún así, debido al evangelio del agua y el
Espíritu, continuamos acercándonos para dar gracias a Dios, ya que
el Señor ha borrado todos nuestros pecados con Su bautismo y sangre.
Tú y yo jamás podríamos haber sido santos en ninguna otra manera,
sin embargo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, hemos
llegado a ser santos. Nuestro Señor perfectamente nos ha salvado
del pecado. Creyendo en el evangelio de los hilos azul, púrpura
y escarlata. Podemos descubrir la resplandeciente luz de la verdad
que nos ha salvado de todos nuestros pecados. Con el evangelio del
agua y el Espíritu, el Señor nos ha hecho íntegros y santos.
En Mateo 19:24, nuestro Señor dijo, “Otra
vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una
aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Aquellos que
son ricos en espíritu no pueden ser salvos, ya que ellos no creen
que pueden recibir la remisión del pecado por creer en el evangelio
del agua y el Espíritu. Solo aquellos que verdaderamente son pobres
en espíritu desean entrar al Cielo, piden la ayuda de Dios, se despojan
de su propia justicia y en vez de eso creen en la justicia de Dios
al 100 por ciento, ellos pueden recibir la vida eterna creyendo
en el evangelio del agua y el Espíritu. El evangelio del agua y
el Espíritu ha impactado con su brillante luz de salvación para
que podamos encontrarnos con el Dios santísimo. Por nosotros mismos,
nunca podremos ser santos, pero cuando creemos en el evangelio dado
por el Señor, ciertamente podemos llegar a ser santos y entrar en
el resplandeciente dominio de la verdad.
Debemos Abandonar la Fe Religiosa
y Doctrinal
En Juan 3:3, Jesús Mismo dijo, “Que el que
no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” A esto,
Nicodemo respondió, “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y
nacer?” (Juan 3:4).
Para aquellos que no han nacido de nuevo, el nacer
de nuevo solo por fe les parece imposible. Algunas veces, aún Sus
discípulos no entendían Su Palabra y más aún hasta dudaban. Así,
el Señor dijo en una ocasión a Sus discípulos, “Para los
hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo
19:26). Claro que es imposible para los seres humanos entrar
en el Reino de Dios con una fe religiosa, pero es posible entrar
en el Reino creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Aunque
no podemos llegar a ser santos por nosotros mismos, aquellos que
creen que el Señor vino a esta tierra, tomó los pecados del mundo
sobre Su cuerpo a través de Su bautismo, fue crucificado, sé levantó
de entre los muertos, y de esta manera resplandeció la brillante
luz de la salvación que ha borrado por siempre todos nuestros pecados
– Dios los ha preparado para entrar a Su Reino.
La verdad manifestada en los hilos azul, púrpura y
escarlata usados como materiales del Tabernáculo está intrínsicamente
relacionado al evangelio del agua y el Espíritu que Jesús completó
en el Nuevo Testamento. En otras palabras, el evangelio del agua
y el Espíritu es igual a la verdad que se manifiesta en los hilos
azules, púrpura y escarlata. Los hilos azules, púrpura y escarlata
son una sombra de Su salvación actual, y el evangelio del agua y
el Espíritu es la sustancia real de esta sombra.
Por lo tanto, podemos descubrir la resplandeciente
verdad de la salvación a través del evangelio del agua y el Espíritu
y descansar en el. Existe una paz en el resplandeciente evangelio
del agua y el Espíritu, como un niño destetado que juega, descansa
y duerme apaciblemente en los brazos de la madre. Es por descubrir
la luz más santísima en el evangelio que hemos podido encontrar
al Dios santísimo. Es por creer en el resplandeciente evangelio
del agua y el Espíritu que podemos encontrar la salvación que Dios
nos dado. Solo aquellos que creen en esta salvación dada por Dios
pueden recibir el descanso permanente.
En concreto, creyendo en el santísimo evangelio del
agua y el Espíritu que es la única fe que permite entrar al Lugar
Santísimo. La fe que cree en este resplandeciente evangelio del
agua y el Espíritu nos permite tomar la remisión del pecado y hacerla
nuestra. Nuestro Señor vino a esta tierra en este resplandeciente
evangelio que ha borrado nuestros pecados de una sola vez a través
de Su bautismo y de la Cruz. Ahora, Él ha cumplido la promesa que
nos hizo con los hilos azules, púrpura, escarlata y el fino lino
torcido. Solo aquellos que creen en Jesús como su Salvador y en
el evangelio del agua y el Espíritu pueden recibir vida eterna y
entrar al Cielo.
Si este evangelio del agua y el Espíritu hubiera sido
predicado hace 30 años, ciertamente hubiera arrasado por todo el
mundo. Pero es la providencia de Dios que esta verdad sea esparcida
en los tiempos finales. Nuestro Señor dijo en Apocalipsis que incontable
multitud de personas serian salvos de sus pecados en los tiempos
finales. También Él dijo que habría muchos mártires y que durante
el tiempo de la tribulación un gran número de gente demostraría
su fe confiando en el Señor y abrazando su martirio. En otras palabras,
nuestro Señor se ha enfocado en los tiempos finales como el momento
para recoger muchas almas. El plan de Dios es solo para aquellos
que verdaderamente creen en este evangelio de la verdad para que
reciban el regalo de la salvación de todos sus pecados.
Se debe a que tú has sido muy afortunado al escuchar
el evangelio del agua y el Espíritu ahora en este tiempo que has
podido ser salvo de todos tus pecados. Yo verdaderamente estoy agradecido
con Dios por darnos este evangelio del agua y el Espíritu. ¿Qué
hubiera pasado a todos nosotros si no hubiésemos escuchado el evangelio
del agua y el Espíritu? Pero es un hecho que aún ahora no todos
aceptan el evangelio del agua y el Espíritu. Esta verdad no es algo
que pueda entrar en el corazón de cualquiera.
De hecho, vemos que aunque existen muchos Cristianos
por todo el mundo, muchos de ellos ni conocen ni creen en el evangelio
del agua y el Espíritu. Entonces, ¿cómo puede esta gente que ignora
la verdad del evangelio ser liberada del pecado? Es por eso que
Dios nos ha permitido expandir el evangelio verdadero a través de
literatura Cristiana.
Existen muchos en todo el mundo que dan testimonio
de que han llegado a saber lo que es el evangelio del agua y el
Espíritu solo después de leer la literatura evangélica que hemos
repartido. Ellos solo habían conocido la sangre de la Cruz antes
de conocer este evangelio del agua y el Espíritu, pero ahora están
agradeciendo a Dios por ser capaces de alcanzar un entendimiento
claro y de creer en el evangelio del agua y el Espíritu. También,
existen muchos que dan testimonio que no sabían que tan grande significado
se escondiera en el hecho de que Jesús fue bautizado por Juan. Ellos
ahora creen en este evangelio y no pueden agradecer a Dios lo suficiente.
Podemos ver que al igual que el evangelio del agua
y el Espíritu, la puerta de los atrios del Tabernáculo también fue
hecho de hilos azul, púrpura, escarlata y fino lino torcido. Estos
cuatro colores son iguales al evangelio del agua y el Espíritu.
Y de la misma manera, el resplandeciente evangelio del agua y el
Espíritu también se manifiesta en la cortina-puerta del Lugar Santo
y en el velo-puerta del Lugar Santísimo. Aún más, la primer cubierta
del Tabernáculo también estaba tejida de los mismos cuatro colores;
azul. púrpura, escarlata y el fino lino torcido. Esta verdad se
refiere al bautismo y a la sangre de Jesús. Es por eso que Jesús
Mismo declaro ser el camino al Reino del Cielo. Al venir a esta
tierra y salvar a los pecadores con la verdad del evangelio del
agua y el Espíritu, Él ha hecho limpios a aquellos que creen.
El camino al Reino del Cielo es encontrado en la fe
que cree en el bautismo y en la sangre de Jesús. Con los hilos azules,
púrpura, escarlata y el fino lino torcido, Jesús nos ha salvado
del pecado perfectamente. ¿En donde piensa que puedes encontrar
esta verdad? Si tu crees en el bautismo que Jesucristo recibió y
en la sangre de la Cruz, entonces serás salvo de todos los pecados
y recibirás la vida eterna de una sola vez.
Entonces, ¿cual es la fe que de alguna manera cree
en Jesucristo y la fe que cree exactamente en el evangelio del agua
y el Espíritu? Debido a que es con el evangelio del agua y el Espíritu
que el Señor ha salvado a los pecadores de sus iniquidades, el creer
en este evangelio es creer en el Señor correctamente. Debido a que
el Señor a salvado a los pecadores con Su bautismo y con la sangre
de la Cruz, el creer en este Señor como el Salvador es lo mismo
que ser salvo del pecado creyendo en el evangelio del agua y el
Espíritu que Él completó. El solo creer en Su nombre no significa
que seremos remitidos de nuestros pecados y que entraremos al Cielo.
Mas bien, es por creer exactamente que Jesucristo
fue bautizado por Juan por amor a nosotros, derramó Su sangre sobre
la Cruz, llevó la condenación de todos los pecados y se levantó
de entre los muertos el que podamos recibir la remisión de nuestros
pecados y convertirnos en el propio pueblo de Dios. Dios solo permite
a aquellos que tienen la fe que cree en el santísimo evangelio del
agua y el Espíritu que entren en el Reino del Cielo. Pero aquellos
que no creen en el evangelio del agua y el Espíritu no pueden entrar
en el Reino del Cielo, ya que no han nacido de nuevo.
Al creer en el resplandeciente evangelio del agua
y el Espíritu manifestado en el Tabernáculo, hemos sido capaces
de recibir la más santa fe mientras estamos en esta tierra. Aunque
nuestras obras son insuficientes, cuando tenemos tal fe, ¿cómo es
posible que alguien pueda decir que no hemos sido justificados?
Cuándo hemos llegado a ser santos creyendo en el evangelio del agua
y el Espíritu, ¿cómo podemos aún tener pecado? Alguna gente se pregunta
como podemos decir que estamos limpios cuando aun estamos en la
carne la cual continua pecando.
Pero estos son sus propios pensamientos carnales.
Aquellos que conocen y creen en el evangelio del agua y el Espíritu
concuerdan en que los seres humanos tenemos cuerpos imperfectos
y que por lo tanto no pueden evitar pecar hasta que mueren. Sin
embargo, ellos también creen que han sido remitidos por siempre
de todos sus pecados, incluyendo los pecados que cometerán en el
futuro, dentro de la perfecta salvación del bautismo de Jesús y
de Su Cruz.
El que tú y yo podamos compartir esta Palabra de fe
espiritual y tener la más santísima fe mientras vivimos en esta
tierra se debe al hecho de que el Señor nos ha dado nuestra salvación
perfecta manifestada en los hilos azules, púrpura, escarlata y en
el fino lino torcido. Se debe a que el Señor nos ha dado la fe que
nos permite creer en la verdad del evangelio del agua y el Espíritu
como Su regalo para nosotros. Con nuestra fe en el Señor, podemos
tener comunión los unos con los otros y vivir nuestras vidas mientras
servimos al Señor y nos amamos los unos a los otros – aquí es donde
reposa la verdadera felicidad.
No podemos evitar dar gracias a Dios por este evangelio.
¡Cuán maravilloso es el que yo haya podido llegar a conocer el evangelio
del agua y el Espíritu y creer en el! Cuando yo no tenía ni pizca
de conocimiento acerca del bautismo de Jesús, a través de la Palabra
de la verdad, Dios ha dado a mi corazón la fe que cree en este evangelio
del agua y el Espíritu. Al creer en el evangelio del agua y el Espíritu,
todos hemos recibido las bendiciones del Cielo.
Debido al Verdadero Evangelio
en mi Corazón, Yo lo Predico con Verdadera Gratitud
Mientras leía la Biblia, una pregunta comenzó a surgir
en mi mente: ¿Por qué fue bautizado Jesús? Debido a que esta pregunta
continuo surgiendo, decidí encontrar la respuesta a través de la
Biblia, porque nadie tenia la capacidad de enseñarme. Es por eso
que ya estaba muy interesado en este tema hasta que llegue a conocer
el evangelio del agua y el Espíritu.
Frecuentemente leo el versículo de Mateo 3:13-17,
especialmente donde Jesús le dice a Juan antes de ser bautizado,
“Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.
Entonces le dejó,” pero yo no podía entender su significado.
Así que frecuentemente le preguntaba a otros acerca del porque Jesús
fue bautizado en el Río Jordán, pero nunca escuche una respuesta
totalmente satisfactoria. A pesar de eso, Dios me permitió realizar
este propósito acerca del bautismo que Jesús recibió de Juan. Esto
fue para mi una revolución espiritual, como si un hombre ciego recibiera
la vista. Así, fue después que percibí el significado de Mateo 3:13-17
que llegue a entender la verdad manifestada en los hilos azules,
púrpura y escarlata que me salvó de mis pecados.
Antes de que entendiera esta verdad, yo había creído
solo en la sangre de la Cruz para mi salvación, pero la realidad
era que yo aun tenia pecado y por lo tanto era un pecador. En ese
tiempo, yo creía que solo podía ser remitido solamente del pecado
original por la sangre de Jesús, y mi pecado actual permanecía en
mi corazón. No conocía la fe que nos limpia completamente – esto
es, yo estaba totalmente en ignorancia en cuanto al bautismo que
Jesús recibió de Juan. Sin embargo, Dios iluminó mi corazón con
la brillante luz de la remisión del pecado, al igual que una luz
se prende en un cuarto oscuro. “¡Ah, el bautismo que Jesús recibió
de Juan esta íntimamente relacionado a la imposición de manos del
sistema de sacrificios del Antiguo Testamento! ¡Así que esto es
lo que es el evangelio del agua y el Espíritu!”
¿Y entonces qué? Sorprendido por el descubrimiento,
un gran torbellino comenzó a formarse en mi corazón después de darme
cuenta de esta verdad: si ningún otro evangelio mas que este evangelio
del agua y el Espíritu es el único evangelio verdadero, ¿qué le
ocurrirá a este mundo? Yo pensaba que la fe de los evangélicos había
sido fundamentada bíblicamente. Pero ahora, eventualmente llegue
a darme cuenta que todos los evangelios aparte del evangelio del
agua y el Espíritu son falsos y vienen de Satanás.
Así que, todo lo que he hecho a partir de entonces
es creer y predicar que no hay otro evangelio aparte del evangelio
del agua y el Espíritu. Alguna gente me ha criticado por esto. Dios
también me ha mostrado, a un hombre lleno de limitaciones, la verdad
de la salvación manifestada en los hilos azules, púrpura y escarlata,
y Él también me ha permitido creer y predicar que esta verdad es
el evangelio verdadero. Existen muchos evangelios similares en este
mundo, pero solo hay un evangelio verdadero. Es por eso que he decido
esparcir el evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo.
Cuando pienso acerca de como llegue a predicar la
verdad de la remisión del pecado, y como llegue a conocer, creer
y esparcir el santísimo evangelio del agua y el Espíritu, llegue
a darme cuenta de cuan grandemente he estado bendecido por Dios.
Todo lo que hice fue creer que Jesús tomó los pecados del mundo
siendo bautizado por Juan y derramó Su sangre sobre la Cruz, y,
sin embrago ¡todos mis pecados han desaparecido! El evangelio del
agua y el Espíritu es la verdad real, y le doy gracias a Dios por
darme este evangelio. Yo soy un hombre que ciertamente ha sido bendecido
grandemente por Dios. Aquellos que creen en el evangelio del agua
y el Espíritu también son gente bendecida.
Yo creo que todo esto es la bendición que Dios ha
puesto sobre mí. Como confesó el Apóstol Pablo, “Pero
por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en
vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero
no yo, sino la gracia de Dios conmigo,” (1 Corintios 15:10). No
puedo evitar alabar Su gracia dada a mí. Honestamente, si no fuese
en la Iglesia de Dios, ¿en donde podrías escuchar el evangelio de
la verdad manifestado en los hilos azules, púrpura y escarlata?
Cualquiera que oye y cree en la Palabra de los hilos azules, púrpura,
escarlata y en el fino lino torcido será limpiado su corazón. Entonces,
¿qué piensan aquellos que no creen en el evangelio del agua y el
Espíritu? Para ellos, la verdad del agua y el Espíritu solo les
es aburrida.
¿Tienes la fe que cree en los hilos azules y escarlatas
del velo de la puerta del Lugar Santísimo? Cuando tú escuchas esta
Palabra, piensas que ya la conoces, pero examínate a ti mismo para
ver si la verdad se encuentra en tu corazón. En otras palabras,
ahora tú debes ser uno de los que cree en el evangelio del agua
y el Espíritu de acuerdo a la Palabra de las Escrituras. Seria de
bendición y afortunado si tú puedes venir a la Iglesia de Dios,
escuchar la Palabra de Dios y tener el privilegio de entrar al Cielo.
Pero si no es así, si eres incapaz de conocer el evangelio
del agua y el Espíritu, de tener la verdadera fe y de entrar en
el Reino del Cielo, todo por estar oyendo únicamente lo mundano
e historias superficiales hechas por hombres, ¿qué posible beneficio
puede traerte esto? Si el evangelio en el cual tú crees es diferente
al evangelio del agua y el Espíritu, ¿cómo puede tu alma tener alguna
importancia ante el Señor? La Palabra de Dios y tu fe deben ser
exactamente iguales, al igual que la fe del Apóstol Pablo y nuestra
fe es la misma. El evangelio del agua y el Espíritu en el que Pablo
creía y es también igual al evangelio en el que creemos nosotros
(1 Pedro 3:21).
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Yo estoy tan agradecido con Dios por permitirnos creer
en el verdadero evangelio del agua y el Espíritu en estos tiempos
finales. Y cuando tú tienes en tu libro la verdad del evangelio
agua y el Espíritu y lo compartes con otros, ellos, también, llegaran
a recibir la remisión del pecado y darán gracias a Dios con gozo.
Debemos darnos cuenta que todos los patrones y utensilios del Tabernáculo
proporcionan un retrato detallado del Señor de la salvación quién
ha borrado todos nuestros pecados y debemos dar gracias a Dios por
esta verdad.
Somos bendecidos con la salvación y con entrar al
Cielo cuando creemos en la verdad revelada en el velo de la puerta
del Lugar Santísimo. Más aún, Dios nos ha permitido esparcir por
todo el mundo la verdad de la remisión del pecado hecha con los
hilos azules, púrpura, escarlata y el fino lino torcido. Dios nos
ha comisionado con esta obra. Desde la perspectiva de nuestros lugares
de servicio, somos fieles a las obras que nos han sido asignados
a cada uno de nosotros y Dios nos está bendiciendo por esta fidelidad.
Yo doy gracias a Dios. Yo le doy gloria a Él con mi
fe, creyendo que el evangelio del agua y el Espíritu manifestado
en los hilos azules, púrpura, escarlata y el fino lino torcido usados
para la puerta de los atrios del Tabernáculo es la misma que los
cuatro colores revelados el velo de la puerta del Lugar Santísimo.
Ahora, es mi mas sincera esperanza que todos ustedes sean salvos
de todos sus pecados por fe, quienes puedan entrar en el Lugar Santísimo
en donde Dios habita por siempre. ¿Es tu fe también firme sobre
esta verdad?
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