" I har fået det for intet, giv det for intet " (Matt 10:8)

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 GRATIS e-Bogs Version af den spansk udgave 27

 

Lo que Dios nos está diciendo a través de la Epístola a los Efesios
- Sermones sobre Efesios (I)

 

Anotación
La Iglesia de Dios, el Cuerpo de Cristo (I): Sermones sobre Efesios

Descripción

¿Saben cómo es la Iglesia de Dios?

Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, deben tener sus ojos espirituales siempre abiertos. Si han recibido la remisión de sus pecados al creer de verdad en el Evangelio del agua y el Espíritu, podrán reconocer la Iglesia de Dios correctamente. De lo contrario no podrán saber cuáles son las iglesias falsas.Hoy en día Dios ha fundado Su Iglesia sobre la fe de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. La Iglesia de Dios es la reunión de los que han sido salvados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, si sus corazones tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, pueden vivir la verdadera vida de fe. Este tipo de vida de fe solo es posible dentro de la Iglesia de Dios. Además, solo esta fe nos permite vivir para siempre en el Reino del Señor. A través de esta fe debemos recibir el amor de la salvación y todas las bendiciones espirituales del Cielo de Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo. Doy gracias a Dios.

Del Editor

Para pertenecer al Cielo, debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Para nacer de nuevo debemos saber que Jesucristo nos ha salvado de todos nuestros pecados al cargar con ellos a través del bautismo que recibió en el río Jordán, y al derramar Su sangre en la Cruz y morir en ella. Debemos darnos cuenta, ante todo, de que no nacemos de nuevo gracias a nuestras oraciones de penitencia o nuestros esfuerzos. Debemos entender que nuestros propios esfuerzos no tienen nada que ver con el perdón de nuestros pecados. En otras palabras, como el Señor tomó nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista, para pagar el precio de esos pecados, que es la muerte, fue crucificado, derramó Su sangre y murió en la Cruz, y al tercer día resucitó. Ahora debemos creer en esta Verdad del agua y el Espíritu en nuestros corazonesPara tener fe en Dios debemos creer en Jesucristo como nuestro Salvador, quien vino al mundo por el Evangelio del agua y el Espíritu, la Verdad absoluta. ¿Hay algo más que hacer ahora para poder ser redimidos de nuestros pecados y nacer de nuevo? ¿Creen, como hacen muchos cristianos hoy en día, que sus oraciones de penitencia o sus ayunos, o sus obras de caridad, ofrendas, trabajo misionero, sacrificios y martirio han ayudado a limpiar sus pecados? ¿Creen que Dios se complacerá si le ofrecemos muchos bienes materiales? Dios nos dijo claramente que no es así. Nuestro Dios es el Señor de la creación que hizo todo el universo y lo que hay en él. Dios dice: "Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud" (Salmos 50, 12). ¿Querría un Dios así que hiciésemos algo por Él o le diésemos oro?De los que todavía no han sido librados del pecado, Dios quiere la fe que les permita ser redimidos. ¿Creen que Dios nos daría el don del Espíritu Santo solo porque ofreciéramos oraciones de penitencia o hablásemos en lenguas? Lo que Dios quiere de nosotros es que recibamos la remisión de los pecados al creer que Jesucristo, el Hijo de Dios, fue bautizado por Juan, derramó Su sangre en la Cruz, se levantó de entre los muertos y así se ha convertido en nuestro Salvador. Debemos darnos cuenta de que Dios está buscando a gente que le adore creyendo en Jesucristo como su Salvador. Al darnos el Evangelio del agua y el Espíritu Dios Padre vino a salvarnos del pecado del mundo. Por tanto Dios nos está diciendo que creamos que Jesucristo cargó con los pecados del mundo para siempre a través de Su bautismo, fue crucificado y derramó Su sangre para pagar la pena del pecado en nuestro lugar, y después se levantó de entre los muertos. Nuestro Señor, que nos ha dado el Evangelio del agua y el Espíritu, es el verdadero Señor, que es más que capaz de salvarnos de todos los pecados del mundo.¿Por qué fue crucificado Jesucristo?La sangre que Jesús derramó en la Cruz fue completamente eficaz para nuestra salvación porque Él tomó nuestros pecados para siempre al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán. Todos los practicantes de la religión de este mundo no se dan cuenta de que Jesús aceptó los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista, al morir en la Cruz y levantarse de nuevo, todo para borrar los pecados del mundo para siempre a través de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Ahora quien quiera recibir la remisión de sus pecados debe conocer el Evangelio del agua y el Espíritu exactamente, según estas seis preguntas: "quién, cuándo, dónde, qué, cómo y porqué". La Palabra de Dios es la Verdad. La Palabra de Dios no es una superstición. La Verdad de Dios es la Palabra de Verdad que es correcta incluso cuando se mira desde la perspectiva humana con estas seis preguntas. Los que todavía no han recibido la remisión de los pecados en su corazón deben averiguar la razón por la que Jesús fue bautizado y derramó Su sangre y creer en este hecho. ¿Saben por qué nacieron en este mundo? ¿Saben por qué Dios creó la raza humana? Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, y para hacernos hijos Suyos, creó a la humanidad en el sexto día de la creación de los cielos y la tierra. Al permitirnos nacer en este mundo, Dios planeó permitirnos recibir la vida eterna como hijos eternos. En otras palabras, Dios quiso hacernos Su pueblo al darnos la bendición del renacimiento a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso Dios nos dio el Evangelio del agua y el Espíritu, para que los humanos podamos nacer según Su plan.¿Por qué vino Jesucristo al mundo? Para salvarnos de los pecados del mundo y para hacernos hijos Suyos. Para ello Dios envió a Su único Hijo Jesús al mundo, y cuando vino al mundo fue bautizado por Juan y derramó Su sangre en la Cruz para así salvar a los pecadores del pecado. Debemos creer en este Evangelio del agua y el Espíritu de corazón. Si Jesucristo tomó todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista, debemos creer en esto de todo corazón. A través del bautismo que Jesucristo recibió, tomó todos los pecados de todas nuestras vidas y fue crucificado. Jesús, al haber sido bautizado por Juan, cargó con todos los pecados del mundo y los eliminó para siempre. Al ser bautizado por Juan y ser crucificado, Jesucristo pagó el precio de nuestros pecados. Por tanto deberíamos estar agradecidos por el bautismo de Jesús, por Su resurrección y por Su segunda venida también.No debemos pensar que nacer de nuevo del pecado depende de nuestras buenas obras. Para salvarnos de los pecados del mundo, y para hacernos hijos de Dios a Su imagen, Jesús, que es el verdadero Dios, fue bautizado por Juan el Bautista y así aceptó los pecados del mundo. Para pagar el precio del pecado fue crucificado y derramó Su sangre en la Cruz, y al levantarse de entre los muertos de nuevo nos ha permitido nacer de nuevo como hijos de Dios.Incluso entre las formas de vida más bajas en este mundo hay muchas criaturas que nacen dos veces. Casi todos los insectos emergen como mariposas a través de un proceso de renacimiento denominado metamorfosis. Entonces solo es cuestión de tiempo que los seres humanos puedan transformarse en personas completas que pertenecen al Cielo según el plan de Dios, pero solo si nacen de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Para hacernos el pueblo de Dios, Jesucristo vino al mundo encarnado en la imagen de un hombre como salvador de los pecadores al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, cargar con los pecados del mundo y llevarlos a la Cruz, donde fue condenado para pagar el precio del pecado con Su sangre en lugar de los pecadores.El hecho de que Jesús fuese bautizado para cargar con nuestros pecados es la Verdad que puede limpiar los corazones de los que creen en esta Verdad. Debemos darnos cuentas de que Jesús es el Creador y el Salvador, y que nos ha salvado al ser bautizado por Juan y al pagar la condena del pecado en la Cruz. Jesús ha salvado de todos los pecados a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. La verdad es que Jesús fue bautizado para cargar con nuestros pecados y así poder limpiar los corazones de los que creen en esta Verdad. Debemos darnos cuenta de que Jesús es el Creador y el Salvador, y que nos ha salvado al ser bautizado por Juan y al pagar la pena del pecado en la Cruz. Jesús ha salvado de todos los pecados a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu.Jesús no fue crucificado simplemente sin recibir antes el bautismo mediante el cual cargó con nuestros pecados. Para permitirnos nacer de nuevo de los pecados del mundo, fue bautizado por Juan el bautista, fue crucificado, se levantó de entre los muertos y así ha completado nuestra salvación. Por tanto podemos nacer de nuevo del agua y el Espíritu al creer en la Verdad de que nuestro Señor fue bautizado por Juan el Bautista, murió en la Cruz, se levantó de entre los muertos de nuevo y así ha cumplido nuestra verdadera salvación, para que así nazcamos de nuevo. Nuestro Señor es el que, al darnos el Evangelio del agua y el Espíritu, ha borrado todos los pecados del mundo de nuestros corazones y almas y nos ha hecho criaturas nuevas para que no nos falte nada para convertirnos en hijos de Dios. El Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad que nos hace nacer de nuevo. Jesús le dijo a Nicodemo: "En verdad te digo que a no ser que se nazca del agua y el Espíritu, no se puede entrar en el Reino de Dios" (Juan 3, 5). Este pasaje significa que, como Jesús pudo morir en la Cruz para pagar el precio del pecado porque fue bautizado por Juan el Bautista, y como nos ha permitido nacer de nuevo al levantarse de entre los muertos, debemos tener fe en este Evangelio del agua y el Espíritu. Nuestro Señor ha bendecido a todos los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu para que nazcan de nuevo. ¿Mediante qué fe podemos entrar en el Reino de Dios? ¿Qué determina el que uno sea salvado de los pecados del mundo o sea condenado por ellos? El que se crea en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu de corazón o no. La cuestión de si nuestros corazones tienen pecados o no depende de si creemos en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado, y dependiendo de si se tiene o no esta fe, algunos siguen siendo pecadores, mientras que otros están sin pecados. Por tanto, los que todavía tienen pecados en sus corazones deben creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y los que creen en este Evangelio tienen la responsabilidad de predicárselo a todo el mundo. Mientras que el Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad perfecta que salva a los que creen en él de todos los pecados del mundo, para los que no creen es la prueba que indica que van a morir por sus pecados.Así, dependiendo de si conocemos a Jesús correctamente o no como nuestro Salvador, y creemos en Él así, obtenemos resultados completamente distintos. En otras palabras, el que nos convirtamos en el pueblo de Dios o no depende de si de verdad creemos en Jesucristo, quien vino por el Evangelio del agua y el Espíritu, como nuestro Salvador. Si conocemos a Jesús y creemos en Él correctamente como el Salvador que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu, estaremos sin pecados. De lo contrario, nuestros pecados seguirán intactos en nuestros corazones, y por tanto seremos condenados por esos pecados. Los pecados que están en los corazones de la gente ahora son el resultado de no creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que Dios nos ha dado, y esta es la razón por la que la gente tiene miedo a la condena. Por eso el Señor dijo que quien crea en el Evangelio del agua y el Espíritu nunca será condenado por sus pecados. Los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu hasta el final serán pecadores para siempre.La Biblia dice: "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9, 27). Cuando nacemos en este mundo, estamos destinados a morir una vez. La cuestión de si seremos condenados por nuestros pecados después se contesta examinándonos a nosotros mismos para ver si hemos creído en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Dependiendo de si sus pecados han desaparecido de sus corazones a través de la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, algunos de ustedes serán hijos de Dios y otros hijos de la ira. Así, los que no crean en Jesucristo, que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu, como el Salvador, tienen el corazón lleno de pecados. Estas personas se han preparado la condena porque no creen en el nombre del único Hijo de Dios, quien ha salvado a la humanidad del pecado perfectamente. Si siguen sin arrepentirse, no podrán escapar del juicio de Dios. ¿Y qué hay de ustedes? ¿Hay aún pecados en sus corazones? Si es así les pido que se arrepientan y vuelvan sus corazones hacia Dios y hacia el Evangelio del agua y el Espíritu.Aunque el Señor ha borrado todos nuestros pecados para siempre, la gente, por su parte solo cree en Jesús como su Salvador vagamente, sin ni siquiera conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, y por eso su fe es en vano. Cuando nuestro Señor vino al mundo, aceptó los pecados de la gente del mundo para siempre al ser bautizado, derramó Su sangre y murió en la Cruz, se levantó de entre los muertos y así ha borrado nuestros pecados para siempre. Sin embargo, a pesar de esto, hay muchos cristianos en este mundo que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu, y que siguen sin poder apreciar de verdad el amor de Dios.Los que ahora creen en el Evangelio del agua y el Espíritu no pueden decir que el Señor no pudo quitar el pecado del mundo. Por el contrario, confesamos que el Señor cargó con todos los pecados para siempre al ser bautizado por Juan, y que ha borrado todos nuestros pecados al pagar la condena de estos pecados en la Cruz. Aunque siga habiendo pecados constantemente en el mundo, la gente de fe cree que el Señor ha borrado todos los pecados del mundo para siempre con el Evangelio del agua y el Espíritu, y por tanto ya no es esclava del pecado, sino que vive trabajando por la obra de la justicia. Todos nosotros debemos creer en este Señor que nos ha vestido con la justicia de Dios, así como en el Evangelio de la justicia que Él ha completado. Por tanto debemos darnos cuenta de que la causa de la corrupción y secularización de la iglesia actual es su fe vacía que se basa en evangelios falsos y doctrinas erróneas. Es muy obvio que con estas creencias erróneas la iglesia no puede borrar las iniquidades del mundo. Ignorar la Verdad de que Dios nos ha redimido de los pecados del mundo a través del Evangelio del agua y el Espíritu es tener una fe falsa. Sin embargo, hoy en día vemos a muchos legalistas a nuestro alrededor que ponen excusas en vez de arrepentirse de su fe falsa. La iglesia del mundo sigue siendo incapaz de dar una solución para resolver el problema de los cristianos de hoy en día, muchos de los cuales creen en estas doctrinas falsas y se han resignado diciendo: "Todo el mundo cree está destinado a dejarse llevar por los pecados del mundo". Por eso la juventud cínica y crítica de hoy en día, expuesta al pecado, se está yendo de la iglesia en masa, y por eso la iglesia se ha quedado con una generación endurecida e intransigente. Recuerden que la iglesia solo puede resolver el problema de un mundo lleno de pecado con el Evangelio del agua y el Espíritu.En los corazones de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y pertenecen a la Iglesia de Dios, hay fe que les permite vencer al mundo (1 Juan 5, 4-5). Si hay pecados en sus corazones, esto solo puede significar que el problema está en el evangelio en el que creen. Los que están en la Iglesia de Dios no tienen pecados en sus corazones, porque creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Solo en el Evangelio del agua y el Espíritu está la Palabra de salvación que nos permite recibir la remisión de los pecados. Si durante todo este tiempo su fe no ha podido borrar los pecados de sus corazones, deben darse cuenta de que el problema está en el evangelio en el que creen, y que deben volver a la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Su problema de fe está en el hecho de que, o no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu, o no creen en él. La causa de su problema de fe no está en el Señor, ni en el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. El problema de fe está en que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu correctamente ni creen en él, y en que sus corazones siguen teniendo pecados. ¿Quién se atreve a identificar los problemas del evangelio en el que cree la absoluta mayoría de los cristianos? Pero la razón por la que les digo que este Evangelio es falso es que sus pecados no pueden borrarse mediante el evangelio de la sangre derramada en la Cruz solamente sin el bautismo de Jesús, y que esta fe no les lleva a la salvación. Por eso puedo decir que poner su fe en este Evangelio es incorrecto. Entonces, ¿en qué evangelio debemos creer ahora? En la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que debemos conocer y en el que debemos creer. A los que dicen que pueden ser salvados con tan solo creer en la valiosa sangre de Jesús derramada en la Cruz, les digo: "Solo pueden ser salvados si creen en el Evangelio del agua y el Espíritu". Estos son los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Es una falsa doctrina creer que hemos sido librados de esta era malvada con tan solo creer que el Señor derramó Su sangre en la Cruz, sin conocer la verdad del bautismo a través del cual cargó con todos los pecados del mundo. Así no es como el Señor se ha convertido en nuestro Salvador. Hay una gran diferencia entre el evangelio de la Cruz solamente que ustedes conocen ahora, y la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. Al tener fe solamente en la sangre derramada en la Cruz, no podemos librarnos de nuestros pecados diarios. Solo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu todo el mundo puede ser librado de los pecados del mundo. Al final, todos deben darse cuenta de que los pecados de su corazón son un problema que viene al no creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Así, todos los problemas que plagan la iglesia secularizada de hoy en día se han originado del hecho de que cree en un falso Evangelio, al tiempo en que desconoce la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, ni se da cuenta de esto. Por tanto, los que dicen que han sido salvados al creer solamente en la sangre derramada en la Cruz deben conocer el Evangelio del agua y el Espíritu y creer en él cuanto antes. Si no lo hacen, no podrán ser librados de todas las iniquidades de este mundo y estarán destinados a ser enterrados en sus pecados. A través del bautismo que Él recibió de Juan y de la sangre que derramó en la Cruz, nuestro Señor nos ha salvado para siempre de todos nuestros pecados. A través del Evangelio del agua y el Espíritu el Señor ha borrado nuestros pecados para siempre. Nos ha salvado de manera más que suficiente de todas las iniquidades que se han cometido en este mundo, y de las que se cometerán hasta el fin del mundo. A través del amor de Dios revelado por el Evangelio del agua y el Espíritu, nuestro Señor nos ha salvado a todos. Por tanto, los que todavía tienen pecados en sus corazones deben saber que nuestro Señor ha borrado todos nuestros pecados para siempre a través de Su bautismo y Su sangre, y deben creer en esto. Por eso les estoy diciendo que tengan fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Tenemos la responsabilidad de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Esto se debe a que todo el mundo tiene derecho a conocer esta Verdad. Hoy en día la iglesia no está cumpliendo su función de ser la sal y la luz del mundo lleno de pecado, no porque el mundo sea demasiado malvado, sino porque hay demasiados cristianos que solo creen en la sangre derramada en la Cruz como su salvación, y porque creen en la mitad del Evangelio, dejándose fuera la verdad del bautismo que Jesús recibió de Juan. Las iglesias del mundo deben darse cuenta de la verdadera razón por la que están yendo por el mal camino. Hoy en día, a no ser que tengamos fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, no podemos librarnos de nuestros pecados. Hoy en día, creer solo en la sangre derramada en la Cruz, en vez de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, es tener una fe errónea. La fe legalista e hipócrita que tienen muchos cristianos hoy en día, les ha llevado a convertir sus iglesias en una mera función social, iguales que las reuniones sociales del mundo. Ahora deben creer en el Evangelio del agua y el Espíritu predicado por la Iglesia de Dios. Me gustaría que todos creyesen en el Evangelio del agua y el Espíritu ahora, para que podamos todos conseguir nuestra salvación, recibir la vida eterna y alcanzar la gloria de Dios. Espero y oro por que todos nos convirtamos en verdaderos predicadores que dediquen sus vidas a la predicación del Evangelio.¡Aleluya!



 

 
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