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Mensajes de los Colaboradores

La santidad es el principio clave

  • Luis Francisco Montenegro Gar
  • Colombia
  • 05/06/2021 54324

El plan de las Escrituras, del evangelio para la vida de un cristiano es doble. Primero, que seamos instruidos en la ley para amar la rectitud, porque por naturaleza no queremos hacerlo; segundo, que aprendamos unas reglas sencillas pero importantes, de modo que no desfallezcamos ni nos debilitemos en nuestro camino. De las muchas recomendaciones excelentes que hace la escritura, no hay ninguna mejor que este principio: “Sed santos. Porque yo soy santo”. Cuando andábamos esparcidos como ovejas sin pastor y perdidos en el laberinto del mundo, Cristo nos llamó y nos reunió para que pudiésemos volver a ÉL. Al oír cualquier mención de nuestra unión mística con nuestro Señor Jesucristo, deberíamos recordar que el único medio para lograrla es la santidad. La santidad no es un merito por medio del cual podamos obtener la comunión con DIOS, sino un don de nuestro Señor Jesucristo, el cual nos capacita para estar unidos a ÉL y a seguirle. Es la propia gloria de DIOS que no puede tener nada que ver con la iniquidad y la impureza; por lo tanto, si queremos prestar atención a su invitación, es imprescindible que tengamos este principio siempre presente. Si en el transcurso de nuestra vida cristiana queremos seguir adheridos a los principios mundanos, ¿para qué, entonces, fuimos rescatados de la iniquidad y la contaminación de este mundo? Si deseamos pertenecer a SU pueblo, la santidad del SEÑOR nos amonesta a que vivamos en la Jerusalén santa de DIOS. Jerusalén es una tierra santa, por lo tanto, no puede ser profanada por habitantes de conducta impura. El salmista dice; “Jehová, ¿quién habitara en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia y habla verdad en su corazón. “El santuario santísimo debe mantenerse inmaculado. Levítico 19: 2 Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. 1Pedro 1: 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Isaías 35: 10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.