DONDE COMIENZA LA VERDADERA FE.
No cualquiera puede darse cuenta de la verdad revelada en la biblia, aún llegando a ser la persona más inteligente en el mundo. Mientras que tal gente entiende la palabra de las Escrituras en un sentido literal, a menos que sepan la verdad del agua y el espíritu, sin importar cuan duro lo intenten, no pueden juntar todas las piezas del rompecabezas y descubrir con que clase de fe pueden lavar todos sus pecados y menos sus pecados actuales.
El Señor dijo; "El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos"(Juan 13:10). Este pasaje es muy difícil de entender para muchos cristianos de hoy, ya que no pueden convencerse a sí mismos si han sido o no remitidos de todos sus pecados actuales. Como no logran ubicarlo en el contexto de la poderosa verdad del evangelio del agua y el espíritu lo tergiversan interpretando está escritura de forma satisfactoria que les de tranquilidad momentánea. Piensan que al creer en Jesús todo sus pecados han sido borrados y también el pecado original peeeeero, como ven que pecan todos los días su insuficiencia se torna en gigante dificultad creyendo que son pecadores nuevamente delante de Dios y ante ese miedo y confusión terminan pidiendo perdón por sus pecados diarios. La razón de esa fe es el desconocimiento de la obra redentora completa de nuestro señor Jesucristo. Desconocen el propósito del diseño del tabernáculo dado a Moisés por Dios. Desconocen que Dios ordenó a Moisés construir un tabernáculo en el diseño dado por El en el monte sinaí. Solo conociendo el desarrollo de la expiación del pecado en ese tabernáculo quedará claro en nuestras conciencias que nuestro señor Jesucristo cumplió la palabra profética del tabernáculo. Que no es otra que la expiación definitiva del pecado del mundo. Nuestro señor Jesucristo limpió nuestras conciencias de pecado(1ra.Pedro3:21)no quitando las inmundicia de la carne. Significa que nuestra carne siempre estará deseando lo contrario a lo que Dios nos ordena vivir. Creando en nosotros la verdadera batalla de la fe. Nuestros deseos contra los deseos de Dios. Todos los días debemos rumiar y confesar que nuestros pecados fueron pasados al cordero de Dios atraves del último sumo sacerdote según la ley de nombre Juan llamado Bautista, escogido por Dios. Nuestro señor Jesucristo al recibir nuestros pecados en su bautismo por Juan Bautista es sacrificado en esa cruz como lo demandaba la ley, sufriendo los dolores de la muerte. Su cuerpo se hace maldito por toda nuestra vida de pecado. Resucitando luego para ser así la justicia de Dios, nuestra justicia. A diferencia de los corderos del tabernáculo. Nuestro señor Jesucristo resucitó. Y así se cumple toda las profecías sobre el mesías que habría de venir como nuestro redentor. Basta leer un poco del material escrito en leviticos o cualquiera de los libros del antiguo testamento para enterarnos de esa palabra profética del tabernáculo que nos anuncia como nuestro señor Jesucristo haría nuestra redención. No hay condenacion para los hijos de Dios. Los que no viven conforme a la carne sino viven conforme al espíritu. Pedro y todos los discípulos de nuestro señor Jesucristo en esa época comprendieron muy bien porque nuestro señor Jesucristo lavo sus pies haciéndoles ver qué los pecados en su caminar también está incluidos en los pecados del mundo. Solo debemos admitir nuestros pecados y confiar que nuestro señor cargo con todos ellos en su bautismo y fue castigado por ellos en la cruz. Quien condenará a los hijos de Dios?. Nadie. Lo que Dios bendijo nadie lo puede maldecir. Solo si nos negamos a creer su poderosa verdad de salvación seríamos condenados. Negando la verdad cambia nuestra forma de vida. Viviríamos solo para nuestra carne. Caminaremos en esa forma a la destrucción eterna. Dios bendiga a todos los nacidos de nuevo y a todos los que están por nacer por agua y espíritu. Bendiciones
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Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.