«¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?» Romanos 10:14.
Nadie puede confesar algo que no conoce. Aunque vemos muchas personas que leen la Biblia, no pueden confesar el evangelio del agua y del Espíritu. De la misma manera pasa con los que leen los libros de Paul C. Jong: aunque lean los libros, no pueden confesar si no creen en la palabra de Dios.
¿Quiénes son los que pueden confesar el evangelio del agua y del Espíritu? Los que niegan sus pensamientos, creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu. Nosotros, los que creemos en el evangelio del agua y del Espíritu, enseñamos acerca de sus pecados y los pensamientos malvados de los pecadores que se oponen al evangelio del agua y del Espíritu. Nosotros confesamos sus pecados como reales sacerdotes escogidos por Dios para la limpieza de sus pecados con el evangelio del agua y del Espíritu (sacrificio del cordero).
Cuando oímos a una persona confesar una herejía, inmediatamente nosotros la limpiamos con la predicación del evangelio del agua y del Espíritu. Debemos eliminar el pecado de las personas con la enseñanza del evangelio del agua y del Espíritu. Solo nosotros, que conocemos y creemos en el evangelio del agua y del Espíritu, somos la herramienta de Dios para limpiar los pecados a través de la predicación del evangelio del agua y del Espíritu.
La confesión del evangelio del agua y del Espíritu es el poder dado por Dios para los que creen en el bautismo de Jesucristo y su muerte en la cruz.
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Romanos 1:16
Miguel Diaz, Venezuela