The New Life Mission

Sermones

Tema 21: Evangelio de Marcos

[Capítulo 2-4] < Marcos 2:23-28, 3:1-6 > Desechemos los pensamientos carnales y creamos según la palabra de Dios nos guíe

< Marcos 2:23-28, 3:1-6 >
“Aconteció que al pasar él por los sembradíos un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron: ‘Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito?’ Pero él les dijo: ‘¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aún dio a los que con él estaban?’ También les dijo: ‘El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por lo tanto, el Hijo del Hombre también es Señor del día de reposo.’ Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte en medio.’ Y les dijo: ‘¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida o quitarla?’ Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: ‘Extiende tu mano.’ Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los Herodianos contra él para destruirle.”
 
 
Esta mañana, basado en la parábola del nuevo vino en los viejos barriles, explique que todos debemos vivir de acuerdo a la Palabra de Dios por la fe. En el pasaje de las escrituras anterior, vemos que Dios está enseñando exactamente lo mismo. A través de este pasaje, el Señor está diciendo que deberíamos desechar nuestros pensamientos carnales, creer en la Palabra de Dios tal como es, pensar y seguirla apropiadamente.
Dios le dijo al pueblo de Israel que descansaran un día por semana, y Él le llamó a este día, día de reposo. El día del Sabbat para el antiguo pueblo judío era diferente del día del Señor que tenemos en mente. Para ellos, el Sabbat duraba desde el atardecer del viernes hasta la puesta del sol del sábado. Los judíos guardaban este día de reposo muy estrictamente, por lo que siempre tomaban como un gran motivo de crítica cuando Jesús llevara a cabo su obra de salvación en el día de reposo. Como se muestra en el pasaje de las escrituras de hoy, los judíos denunciaban a los discípulos de Jesús incluso por desgranar el grano el día del Sabbat, y esto desencadenó una gran controversia y discusiones con los judíos.
El trigo se puede comer sin cocinar. Se puede también pelar fácilmente sólo al frotarlo con las manos y soplándole la paja. Cuando le pelas la paja y masticas el grano, se vuelve como chicle, y con su textura masticable, realmente sabe bastante bueno. Los discípulos de Jesús comían trigo por hambre, pero por otro lado también es posible el suponer que abrían el trigal con sus manos para abrirle paso a Jesús, para que Él no se astillara con el trigo mientras caminaba por esos campos.
En la Biblia, la labor de los fariseos siempre se muestra como un obstáculo para la obra de Jesús. Por lo que Jesús constantemente estaba rodeado de los fariseos, tanto así que, era difícil que no estuvieran presentes cuando Jesús hacía sus obras. Los fariseos creían en el judaísmo de acuerdo con el Antiguo Testamento y otras escrituras como el Talmud. Ya que no creían que Jesús era el verdadero Dios, siempre lo estaban vigilando desde el punto de vista de la ley y se ponían en Su contra. A pesar de que no había absolutamente ningún motivo para encontrar fallas en los ministerios y hechos de Jesús, los fariseos siempre veían a Jesús y sus discípulos como una aberración. Tal como se muestra en las escrituras de hoy, cuando los discípulos descabezaban el grano para comer, los fariseos aprovechaban la oportunidad para pelear y denunciarlos de romper la ley de que se guardara Santo el día de reposo.
 
 
Jesús dijo, “Yo soy el Señor del Sabbat”
 
El Sabbat fue hecho por el hombre, no el hombre por el Sabbat. Es por eso que Jesús dijo que era correcto hacer el bien en el día de reposo. También ustedes, se deben aquí dar cuenta que a través de este pasaje, el Señor está reprimiendo a los malos cristianos de hoy, que son como los fariseos. Los fariseos no llevaban una vida espiritual de fe, sino sólo una vida religiosa de acuerdo con sus propias creencias religiosas. Así que tomaron la Ley del Antiguo Testamento como el barómetro para juzgar la fe de uno. En otras palabras, juzgaban si uno estaba llevando una vida de fe o no exclusivamente sobre una base legalista, sin dar ninguna consideración a la fe en lo absoluto.
En la cuarta ordenanza de los diez mandamientos, Dios dice que todo el mundo debe descansar en el día de reposo, incluyendo ganado y cualquier esclavo doméstico. Sobre esta base, los ancianos judíos crearon estatutos detallados a través de sesiones en las que se especificaba cuántos pasos un judío podía dar en el día del Sabbat y el tamaño de las cosas que podían llevar. Por lo tanto en el punto de vista de los fariseos, Jesús y sus discípulos siempre parecían estar actuando contrario a las normas establecidas por ellos.
Pero Jesús realmente reprendía a los fariseos por ser hipócritas. Como resultado de tal reproche, los fariseos llegaron a odiar a Jesús aún más y aprovechaban cada oportunidad para pugnar contra Él y culparlo sobre sus legalistas motivos. Como los fariseos comenzaron a disputar sobre el día del sábado, Jesús les contó acerca de lo que había hecho David cuando estaba huyendo de Saúl. Esa vez, David tenía tanta hambre que entró en la casa de Dios en los tiempos de Abiatar el sumo sacerdote y comió de los panes de la proposición que estaban dentro del santuario. ¿Era por ignorancia de la Ley, que David comió de los panes de la proposición y le dio a sus compañeros soldados, a pesar de que sólo los sacerdotes podían comer este pan? No, desde luego que no. Lo hizo porque sabía que el pan de la proposición fue hecho por el hombre, tal como fue hecho el Sabbat por el hombre. A pesar de que la respuesta de Jesús era bíblicamente la Verdad y era perfecta, los fariseos lo tachaban de hereje, argumentando que no hacía caso a la Ley.
Las sinagogas judías en esa época donde los judíos se reunían para rendir culto a Dios, enseñar la Palabra y educar a sus hijos; en términos de hoy, eran similares a las escuelas, y junto con la realización de rituales religiosos, los judíos también enseñaban sus hijos en las sinagogas. Una vez más para enseñar a los judíos, Jesús fue a una sinagoga y sanó a un hombre que tenía una mano atrofiada.
 
 
Jesús sanó al hombre que tenía una mano atrofiada.
 
Cuando Jesús entró en la sinagoga, había un hombre con una mano atrofiada. Los fariseos lo miraban de cerca, para ver si lo curaba en día de reposo o no, para poder acusarlo a Él. Sabiendo esto, Jesús dijo al hombre de la mano seca, que se levantara y preguntó entonces a los fariseos: “¿Que es legal en el Sabbat, hacer el bien o hacer el mal, salvar la vida o quitarla?” Con esta pregunta Jesús daba su razón para demostrar que no era correcto el no permitir salvar a alguien, y abandonarlo sólo por ser el día de reposo.
Cuando Jesús fue interrogado acerca de los dos grandes mandamientos de la Ley, Él contestó: “El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’ Este es el principal mandamiento. Y el segundo mandamiento es semejante: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ No hay otro mandamiento mayor que estos” (Marcos 12:29-31). Si sintetizamos toda la Ley, su esencia es el amar a Dios y amar a nuestro prójimo. Entonces cuando Jesús les preguntó a los fariseos si era incorrecto el salvar a un hombre en el Sabbat, ninguno de ellos pudo responder a Su pregunta.
Jesús dijo entonces al hombre de la mano mala “Extiende tu mano”, y cuando lo hizo, Jesús le sanó la mano. La mano atrofiada le fue completamente restaurada para moverla libremente. A pesar de que todos los fariseos vieron este milagro con sus propios ojos, comenzaron a conspirar con los Herodianos para planear la forma de matar a Jesús. Habían decidido matar a Jesús porque no podían competir contra Él. Incluso cuando trataban de atacarlo por razones legales, por el contrario, salían reprendidos por hipócritas.
¿Qué nos está diciendo el Señor a través de este relato? Está diciendo que si alguien desea creer en Él, debe desechar sus propios pensamientos carnales, seguir los del Espíritu en su lugar, pensar y creer de acuerdo a la Palabra de Dios. Los fariseos, los herodianos y los escribas estaban particularmente dispuestos a conspirar juntos para pelear contra Jesús porque estaban atados a sus propios prejuicios religiosos. Nosotros debemos hacer a un lado tales prejuicios. Sólo así podemos entender al Señor claramente y creer en El también, y sólo así podemos nosotros ser salvos de nuestro pecado, creyendo en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Entre los cristianos de hoy, también hay muchísimas personas religiosas que son iguales que los fariseos. Incluso ahora, podemos todavía fácilmente encontrarnos ese tipo de religiosos que actúan como los fariseos que denunciaban a los discípulos de Jesús, por comer granos de trigo en el día de reposo y que le criticaron por sanar al hombre con la mano mala. A pesar de que estos cristianos religiosos profesan creer en Jesús, porque sus creencias son las mismas que las de los fariseos, no se pueden salvar.
Jesús nos salvó de nuestro pecado al venir a este mundo. A través de esta salvación, Él nos ha dado verdadero descanso, y nos ha salvado de todos nuestros pecados y nos trajo nuestra verdadera y eterna salvación. Así al darnos paz mental, descanso, salvación y hacernos el pueblo de Dios y otorgarnos su Reino a nosotros, nuestro Señor nos ha hecho vivir para siempre en paz. Es Jesús quien nos ha bendecido así. Él nos ha salvado del pecado perfectamente a través de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Es cómo Jesús se ha convertido en el verdadero Señor del Sabbat. Jesús vino a este mundo para salvar a toda la gente del pecado, y borrarles todos sus pecados de una sola vez al ser bautizado por Juan el Bautista, se llevó todos los pecados de este mundo a la Cruz, fue crucificado y derramó su sangre hasta morir, resucito de entre los muertos y con ello, se ha convertido en el Salvador de su creyentes verdaderos. El Señor entonces ha realizado completamente nuestra salvación de todos los pecados.
Jesús Cristo ahora está sentado a la diestra del trono de Dios. Y habiendo enviado el Espíritu Santo a este mundo, Él está trabajando dentro de nosotros los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu. Él quiere salvar a todo el mundo del pecado. Igual que quiere salvar a los no-cristianos de sus pecados, también quiere salvar a cristianos que han caído en las doctrinas de sus propias denominaciones, incluso que profesan creer en Jesucristo.
A pesar de ello los cristianos de hoy en día sólo desean entender a Jesús y creer en Él de acuerdo con las doctrinas de sus respectivas denominaciones. Los fariseos habían criticado a Jesús, diciendo: “¿cómo puede Jesús no censurar sus discípulos incluso cuando vio que cegaban el grano y se lo comían en el día de reposo? ¿Cómo puede Él no guardar el Sabbat?” Del mismo modo, los cristianos de hoy también basan su juicio en las normas doctrinales de sus propias denominaciones y se preguntan cómo alguien puede salvarse a través del Evangelio del agua y el Espíritu, en lugar de la sangre de la Cruz. A pesar de que el Señor se llevó consigo todos los pecados del mundo de una sola vez al ser bautizado por Juan y fue crucificado por nosotros. Estos cristianos preguntan, “¿cómo podemos decir que no tenemos ningún pecado mientras vivimos en esta tierra y en este mundo?” Entonces pelean contra nosotros, retándonos con una actitud agresiva. Así como Ismael persiguió a Isaac, esos cristianos que ignoran el Evangelio del agua y del Espíritu se oponen a los que conocen y creen en este verdadero Evangelio. Se revelan así contra los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu porque sólo piensan en Jesús dentro de los límites de sus doctrinas cristianas que creen entre ellos mismos, y nos miran conforme a este prejuicio. Su fe no está puesta en el Evangelio del agua y el Espíritu, sino en los dogmas del Cristianismo. Pero ustedes nunca deben olvidar que las doctrinas cristianas son hechas por el mismo hombre, mientras que el Evangelio del agua y el Espíritu es la Palabra de Dios.
¿Quién hizo todos los credos cristianos prevalecientes de todo este mundo? Fueron hechos por seres humanos. Las doctrinas cristianas no las hizo Dios. Por el contrario, fueron hechas por los mismos cristianos. Cuando comparamos las doctrinas cristianas con la Palabra de Dios, podemos ver que son completamente diferentes entre sí. Aún a pesar de ello, los cristianos de hoy han tomado las doctrinas hechas por ellos mismos como el barómetro de la salvación, y por lo tanto, están contra Jesús y aquellos que creen en Él a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Estos pecadores cristianos preguntan a los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu que cómo puede alguien estar libre de pecado. Cuando les decimos que hemos recibido la remisión de nuestros pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu, nos dicen: “Ustedes son herejes.” Su fe es falsa. La verdadera fe Cristiana conlleva a uno a salvarse del pecado, sólo por la sangre de la Cruz. Entonces, cuando se les dice que uno es salvado de pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, en vez de la sangre de la Cruz, dicen que eso está mal, pero son ellos los que están equivocados.
¿Por qué es esto así? Es porque estos cristianos desorientados creen en Jesús conforme a la norma de sus propios pensamientos y de sus propias doctrinas. Por eso es que su fe es incorrecta. Aunque pueda parecer como si sus argumentos fueran lógicos, en realidad están verdaderamente equivocados. Es a través del Evangelio del agua y el Espíritu que todo el mundo se salva, y por lo tanto, que estos pecadores cristianos argumenten que esto está mal, es como los fariseos, denunciando a Jesús por hacer obras en el día de reposo.
Es todo a causa de las diferencias de fe que los religiosos de esta época, están en conflicto con Jesús y es por ello que en las comunidades cristianas de hoy, quienes creen sólo en la sangre de la Cruz y aquellos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu son incompatibles entre sí. Los religiosos de hoy, no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu porque no han dejado sus propios pensamientos carnales. Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios, Dios mismo y nuestro Salvador que perfectamente ha borrado todos nuestros pecados de una vez por todas con el Evangelio del agua y el Espíritu. Tomó consigo todos nuestros pecados a través de su bautismo, y mientras soportaba estos pecados, fue crucificado y derramó su sangre hasta morir en nuestro lugar. Entonces resucitó de entre los muertos en tres días y está aún vivo, sentado a la diestra de Dios Padre, se ha convertido en el Salvador de la raza humana. En otras palabras, Dios ha borrado todos los pecados de la humanidad de una vez por todas, por su propia voluntad.
Sin embargo, aunque la mayoría de los cristianos reconocen que Jesús es el Salvador, porque siguen siendo aún esclavos de sus propios pensamientos carnales, no admiten que Jesús quitó todos los pecados de toda la gente en este mundo de una vez por todas al ser bautizado y derramando su sangre en la Cruz. Por lo tanto refutan nuestra creencia diciendo que es imposible, que nosotros digamos que estamos libres de pecado, puesto que cometemos pecados cada día, contra el hombre y contra Dios. Y aún peor, acusan a cualquiera de herejía, que diga que él se ha vuelto libre de pecado por creer en el bautismo de Jesús y su sangre en la Cruz. Entonces ellos claman que su fe es la correcta. En vista de que esto causa disputas y batallas espirituales, se convierten en nuestros enemigos al final. Pero incluso en medio de estas discusiones, Jesús tranquilamente llevaba a cabo todo lo que tenía que hacer. Como el cordero del que hablaba Juan el Bautista, Él soporto sobre sus hombros los pecados del mundo y murió en la Cruz, y ahora, retornará de nuevo… como el Señor del juicio.
 
 
El problema hoy es los fariseos como religiosos
 
El problema con el cristianismo de hoy es que demasiados, tanto Ministros como seguidores desconocen el Evangelio del agua y el Espíritu. Como ignoran el Evangelio del agua y el Espíritu, juzgan a Dios y su verdadero Evangelio basándose en las doctrinas cristianas de sus propias denominaciones en las que creen y confían. No sólo juzgan a los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu, sino también se les oponen espiritualmente. A pesar de que el Señor ya ha borrado todos los pecados de este mundo con el Evangelio del agua y el Espíritu, afirman que, como todavía cometen pecado en sus vidas, son todavía corruptos y tratan de perseguir a quienes dicen que se han vuelto libres de pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Malinterpretan la Biblia diciendo: “A pesar de que los cristianos son pecaminosos no son pecadores. Por el contrario, son un pueblo justo. Pero esto sólo significa que se han salvado por creer en Jesús; no significa que están libres de pecado sólo porque creen en Jesús.” Y se oponen a la Verdad tal como los fariseos se oponían a Jesús mientras Él estaba todavía en este mundo.
La base más destacada por la que estos cristianos se están oponiendo a la justicia de Dios, son sus propios pensamientos carnales, que no tienen absolutamente nada que ver con la Palabra de Dios. Cuando piensan de acuerdo a sus propios pensamientos carnales, aquellos quienes dicen que se han vuelto libres de pecado por creer en el Evangelio del agua y el Espíritu parecen estar equivocados a su manera de ver. Se preguntan cómo cualquier persona que viva en este mundo puede afirmar no tener pecado, cuando todavía comete pecado cada día.” ¿Cómo puede alguien no tener ningún pecado aunque crea en Jesús como su Salvador? ¿Entonces quiere decir esto que, no tiene que arrepentirse de los pecados que comete en su vida? Porque ven a los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu de tal punto de vista, terminan por oponerse a la justicia de Dios, Su verdadero amor y Su salvación verdadera. Por eso, están desacreditando a los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu como gnósticos de la edad de la Iglesia primitiva, que no consideraban cualquier deshonestidad cometida con el cuerpo como un pecado.
Sin embargo, de lo que tenemos que darnos cuenta claramente aquí es, que la fe de los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu es fundamentalmente diferente de la fe de quienes no han nacido de nuevo todavía. Los pecadores cristianos de hoy siempre están en contra de los creyentes nacidos de nuevo. La mayoría de los cristianos hoy en día también están mal-juzgándonos basados en sus propios pensamientos carnales.
 
 
El Sabbat debe observarse espiritualmente
 
Jesús dijo, “El Hijo del hombre es también el Señor del Sabbat.” Cuando el Señor vino a este mundo, aceptó nuestros pecados al ser bautizado, fue crucificado hasta morir y resucitó de entre los muertos, y a través de esto Él nos ha salvado. Él volverá una vez más después de haber ascendido al Cielo después de su resurrección. Envió el Espíritu Santo a este mundo y dejó la Palabra de Dios. A través de esta Palabra de Dios, sabemos y creemos que Jesús ha borrado todos nuestros pecados con la Verdad del agua y el Espíritu. Por lo tanto, nadie tiene pecado. Porque Jesús tomó a todos los pecados de este mundo consigo al ser bautizado por Juan el Bautista, no hay ningún pecado en este mundo.
¿Entonces esto significa que aquellos que no creen en Jesús también están libres de pecado? No, no es el caso. Debido a que estas personas no creen en Jesús, y no conocen la Verdad, siguen siendo inicuos. En contraste, nosotros los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu no tenemos pecado porque conocemos y creemos la verdad de este Evangelio, entendemos y creemos que Jesús realmente tomó todos nuestros pecados, murió en la Cruz y nos regresó a la vida. Y como Jesús en efecto borró nuestros pecados, estamos ahora libres de pecado porque creemos en esta Verdad.
El decir que una manzana sabe a manzana es obvio; después de todo, ¿a qué otra cosa pudiera saber, sino es que a manzana? Del mismo modo, nuestra afirmación de que no tenemos ningún pecado también es inequívoca: No tenemos pecado, porque la Palabra de Dios dice que el Señor ha borrado los pecados de la humanidad con el Evangelio del agua y el Espíritu.
Debido a que las personas tienen pensamientos carnales, no pueden entender a los creyentes en el Evangelio del agua y el Espíritu. Ellos dicen: “Claramente, incluso algunos de ustedes que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu todavía cometen pecados. ¿Entonces cómo pueden decir que no tienen pecado? ¿No está mal esto entonces? Por lo tanto es una reclamación falsa y herética”. Igual que los fariseos en tiempos de Jesús denunciaron a sus discípulos por desgranar el grano y comérselo en el día de Sabbat, así hacen estas personas religiosas en esta época presente, también denuncian a quienes creen en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Ustedes tienen que entender claramente la razón por la que Dios instituyó el día del Sabbat. Nos dio el Sabbat para que recordáramos y adoráramos a Jesús por su obra justa de salvación que quitó todos nuestros pecados, no para recibir bendiciones sólo por guardar este día en un sentido literal. En el Antiguo Testamento, Dios dijo innumerables veces que uno sería bendecido si observara el Sabbat. Pero tenemos que darnos cuenta de su significado espiritual. Esto significa que debemos mantener la fe de que el Señor ha borrado todos nuestros pecados bajo todas las circunstancias. Sólo aquellos que mantienen esta fe en sus corazones son bendecidos por Dios, y es en sus corazones que el Espíritu Santo desciende y obra.
Por esta razón, entonces los pensamientos carnales de los cristianos de hoy son totalmente equivocados. A menos de que echen a un lado sus pensamientos carnales, acabarán poniéndose contra Jesús y nunca ser salvados, aunque crean en Jesús como su Salvador, prediquen concordantemente y clamen el estar viviendo para el Señor.
Por eso, Jesús dice que si alguien quiere seguirlo, debe renunciar a sí mismo, cargar su Cruz y entonces, seguir a Jesús. Aquellos que no pueden renunciar a sus pensamientos carnales no pueden seguir al Señor. Uno debe desistir de sus pensamientos carnales, poner su mente en el Espíritu y creer en la Palabra de Dios basado en el hecho de que el Señor ha borrado todos sus pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Así, todo mundo debe mantenerse en la Palabra de Dios por convicción y seguirlo con fe, como Abraham había hecho. Sólo este tipo de personas pueden seguir a Jesús. De lo contrario todos los demás sólo se convertirán en enemigos de Jesús al igual que los fariseos y los Herodianos. Ahora, tristemente hay muchísimas de esas personas en este mundo.
En el capítulo uno de Marcos, Jesús se llevó consigo los pecados de la humanidad al ser bautizado por Juan el Bautista, y en el capítulo dos de Marcos, habló con un minusválido y le dijo: “Hijo, tus pecados han sido perdonados.” Utilizando viejas prendas y odres de vino viejos como parábolas, el Señor dijo que debemos desechar nuestros pensamientos carnales y la sabiduría conservadora y en su lugar, pensar y creer exactamente de acuerdo a su Palabra. En unos de los últimos versículos de Marcos capítulo dos, vemos a Jesús en oposición con los fariseos por el Sabbat, pero este conflicto no fue iniciado por Jesús. Viajando por varios pueblos, Jesús sólo había hablado de las buenas nuevas y hecho buenas obras, pero los fariseos estaban tratando de provocar una pelea.
Los fariseos son los pecadores cristianos de hoy que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu. Estos cristianos, incluso que dicen creer en Jesús, están persiguiendo a sus compañeros creyentes. Los cristianos tienden a acosar a los otros cristianos como herejes. A pesar de que nuestras enseñanzas son bíblicamente verdaderas, es diferente de su propia postura denominacional; y así ciegamente nos condenan como herejes. Arbitrariamente acusan a cualquiera de herejía por cualquier diferencia con ellos. Mientras que esta tendencia se encuentra entre los cristianos en todo el mundo, es particularmente más acentuado en las iglesias coreanas. Si alguien habla y cree de acuerdo con lo que dice realmente la Biblia, y no de acuerdo con sus propias doctrinas denominacionales, se le acusa de ser un hereje. Muchos cristianos se dedican a esta práctica, así como los fariseos habían acusado a Jesús de romper el día Sabbat y querían matarlo. Dado que estos cristianos no renuncian a sus pensamientos carnales y no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu a través del cual Jesús salvó a la humanidad, todos se irán al infierno. Esto es lo que Jesús nos está diciendo a través del pasaje de las Escrituras de hoy.
En efecto, lo que Jesús estaba realmente diciendo era: “Deben dejar a un lado sus pensamientos carnales. Deben conocer y creer de acuerdo a lo que les dije. Vine a este mundo para que ustedes puedan darse cuenta de que yo, el Hijo de Dios que vino encarnado en hombre, tengo el poder de perdonar todos sus pecados. Hijo, has recibido el perdón de tus pecados. Levántate y camina”. Esta Palabra no fue dada a nadie, más que a nosotros. Jesús, por tanto, nos ha liberado de nuestros pecados. Él tiene el poder y la autoridad para perdonar todos nuestros pecados. Y Él ha borrado todos los pecados de todos en este mundo. Él liberó todos los pecados de la humanidad, todos y cada uno de los pecados de todos los que creen en lo que Él… ha hecho por ellos.
 
 
Jesús dijo al enfermo, levántate y camina
 
Jesús nos ha permitido el levantarnos de nuestras vidas espiritualmente enredadas, llevar a cabo la obra de Dios con fe y recibir sus bendiciones con fe en nuestras vidas. Jesús tiene realmente tal poder y nos ha dado verdaderamente bendiciones así, en nuestras vidas.
El problema es la fe de los cristianos de hoy. A pesar de que Jesús es el Hijo de Dios Padre, Él vino a este mundo encarnado en hombre conforme a la voluntad del Padre, se llevó consigo todos los pecados de la humanidad al ser bautizado por Juan el Bautista, murió en la Cruz, se levantó de entre los muertos y con ello realizó completamente nuestra salvación, estos cristianos no reconocen la salvación que Jesús ha hecho por nosotros, ni tampoco lo reconocen como el Hijo de Dios. Que ni siquiera reconozcan que Jesús es realmente Dios, el Creador y el Salvador… ¿Qué tan problemático es esto? Del mismo modo, los fariseos también causaron una gran preocupación y dolor a Jesús. Pero en lugar de no hacerles caso, Jesús caminaba en medio de ellos y personalmente les mostraba y explicaba quién era Él realmente. Y aún entre los fariseos, hubo algunas personas que se convertían. Uno de ellos se llamaba Nicodemo.
Si Jesús viera los cristianos de hoy que creen sólo en la sangre de la Cruz, ¿qué diría? Muchos de ellos creen que Dios había predestinado algunas personas a ser Sus Hijos, incluso antes de nacer, mientras que a otros destinaba arbitrariamente para enviarlos al infierno arbitrariamente predestinadas. Cuando Jesús ve las creencias cristianas de esas doctrinas erróneas, lo lamenta con tristeza. Esto es a lo que se está refiriendo el pasaje de las Escrituras de hoy. Aunque pueda parecer como si el Señor está hablando sólo a los fariseos y los Herodianos, pero de hecho, él está hablando a los fariseos espiritual de hoy. No es como que estos cristianos no crean en Dios en absoluto. Ellos creen en Dios, pero el problema es que no creen de acuerdo a la Palabra del Señor, porque no han dejado sus pensamientos carnales.
Consideren esto cuidadosamente. ¿No es correcto el salvar una vida en el día de reposo, y recoger el grano y comerlo si se tiene hambre? ¿O está bien el morirse de hambre sólo para observar el Sabbat literalmente? Se supone que debes descansar en el día del Sabbat, pero ¿cómo puedes descansar cuando te estás muriendo de hambre? ¿Serías capaz de dormir un poco con un estómago vacío? ¿Te saldrían fuerzas? No, no puedes dormir cuando tienes mucha hambre. Si estuviste muy estresado durante el día, o estás demasiado preocupado o tienes mucha hambre, no puedes dormir por la noche.
Hoy es el día del Señor. El día del Sabbat fue cambiado al día del Señor. Nosotros lo llamamos el día del Señor porque este es el día cuando fue resucitado el Señor. Supongamos que tenemos que omitir todas nuestras comidas y pasar hambre todo el día sólo para observar el día del Señor. Yo seré el primero oponiéndome a esto. ¿No estarían ustedes también angustiados? No hay razón por la que alguien deba morirse de hambre en este día.
¿Por qué Jesús nos da la Ley y viene a este mundo? Vino a este mundo para traer verdadera salvación a nosotros, a darnos paz, bendecirnos, a salvarnos perfectamente de todos nuestros pecados y hacernos Hijos de Dios. Por lo tanto, debemos comprender esta profunda Providencia y creerla. Dios ha borrado todos nuestros pecados con el Evangelio del agua y el Espíritu, nos hizo Sus Hijos y su pueblo, permitió que lleváramos a cabo la obra de la justicia al vivir en este mundo rectitud mientras vivía en este mundo y nos ha dado el derecho a disfrutar de sus riquezas y su gloria en el futuro. Debemos creer en esto. Debemos creer en lo que Dios ha hecho por nosotros.
Pero debemos considerar más fondo la noción de observar el día del Sabbat. Necesitamos pensar en las razones del día de reposo y el propósito fundamental por el que se observa. ¿Es ortodoxo el sólo observar el día del Sabbat al pie de la letra, y considerar herejes a los que no lo hacen?
Para los judíos, el Sabbat dura desde el atardecer del viernes hasta la puesta del sábado. No deben hacer nada en el Sabbat. La Ley dice que incluso el ganado debe descansar. Estrictamente hablando, no deben ni siquiera usar electricidad. Hasta los no-cristianos, no deben usarla. También deben abstenerse de cocinar. Y entre los adventistas en Corea, los pastores solían discutir si se debe encender la luz o no durante sus servicios de adoración. Algunos disputaban que, al observar el Sabbat, no deben prender la luz, mientras que otros discutían que si ese fuera el caso, no deberían ni prender tampoco velas. Durante el Gobierno colonial japonés, pastores de la Iglesia Adventista fueron el grupo más grande asesinado por negarse a hacer reverencia ante los santuarios sintoístas. Documentos históricos muestran que pastores de otras denominaciones permitían también el martirio por oponerse a inclinarse ante los santuarios sintoístas, incluso ante la amenaza de muerte, con el fin de mantener la Palabra al pie de la letra. Desde un punto de vista carnal, estas personas son dignas de respeto.
Hubo un famoso pastor en Corea alabado como un Santo en vida. Durante el dominio colonial japonés, al principio fue un maestro en lo que ahora es Corea del Norte. Pero cuando se convirtió en pastor, fue obligado a hacer reverencia ante el santuario sintoísta. Como los japoneses amenazaron con encarcelarlo y matarlo de hambre, cedió a la presión y se inclinó ante el santuario. Todo mundo pensaba que este pastor nunca se había doblegado ante cualquier santuario imperial, pero con sus propios labios confesó que él lo había hecho. Y él se describió a sí mismo como un hombre con muchos pecados. Pero este pastor era al menos un hombre honesto. Después de todo, pocos podrían negarse a someterse ante santuarios sintoístas en esas terribles circunstancias. Por supuesto, lo prudente es permanecer fiel y no aceptar, pero no es algo fácil de hacer.
Hubo una dama cristiana, quien también fue encarcelada y victimada severamente por hacer campaña contra los santuarios sintoístas. Cuando Corea fue liberada de la ocupación japonesa, ella fue libertada de prisión y escribió dos libros, uno llamado “Si muero”, y otro llamado “Si muero, viviré”. En uno de los libros escribió acerca de cómo los guardias de la prisión la atormentaban de hambre, tanto que se le cayeron todos sus dientes y las uñas de los dedos. Sólo llevaban comida podrida a los presos, pero ella estaba muy agradecida incluso de ello. Después de su liberación, trabajó como evangelista durante un tiempo, y finalmente se casó con un pastor Bautista ministrando en los Estados Unidos. Después de esto, fue invitada a Corea muchas veces para dar su testimonio, y ella atestiguó que cuando ella decidió como Esther, el afrontar la muerte si fuera necesario, Dios la salvaría. Y mostrando cómo no tenía uñas, dijo que ella había vivido por la fe, a pesar de que tantos pastores coreanos no habían podido mantener su fe, se rindieron ante los japoneses. Así que, fue ampliamente respetada por los cristianos de Corea.
Una vez apareció ella en algunas estaciones cristianas de radiodifusión estadounidenses, dando el mismo testimonio acerca de cómo había resistido a las autoridades japonesas por observar el día del Sabbat, mientras estaba en la prisión y casi fue asesinada por su resistencia. Pero a diferencia de los coreanos, la reacción de la audiencia estadounidense fue más bien fría. Estaban en realidad muy confusos por su testimonio, pensando que los cristianos de Corea eran bastante extraños por tratar de observar el Sabbat tan duro literalmente.
Aparte de esta evangelista, muchos otros en Corea también fueron encarcelados por su postura del día del Sabbat, y entre ellos estaba el diácono Chudal Bae, quien probablemente ya conocen ustedes. Durante la guerra de Corea, Bae fue ordenado por algunos soldados coreanos del Norte para que barriera el patio en el día de Sabbat. Él se negó, por lo que los soldados de Corea del Norte lo amenazaron con matarlo. BAE, entonces, les dijo: “¡Mátenme si quieren! Yo nunca romperé el día del Sabbat, por lo que nunca barreré el patio con esta escoba.” Por lo que los soldados nor-coreanos se enfadaron y le ataron a un árbol, amenazándolo: “Ahora respóndenos, ¿vas a barrer el patio a pesar de ser el día del Sabbat?, o te vamos a fusilar”. Pero Bae todavía les dijo: “Prefiero que me disparen. Yo guardo el Sabbat, sin importar lo que pase.” Entonces los soldados nor-coreanos lo mataron.
Después del final de la guerra de Corea, todos los refugiados regresaron a casa. Estaban tan entusiasmados en escuchar sobre la muerte de este joven hombre, que lo hicieron póstumamente un diácono. Y cuando innumerables pastores viajaban por todo el país para predicar en las reuniones de reavivamiento, dijeron a la congregación que emularan al diácono Bae. Algunos incluso seguían su ejemplo para criticar a la congregación, diciendo que mientras el diácono Bae era asesinado por observar el día de reposo; muchos cristianos ahora estaban ocupados divirtiéndose mucho en el día de reposo.
Por supuesto, es lo correcto para hacer en el día del Señor es rendir culto a Dios, pero ustedes se pueden perder el servicio del domingo por una buena razón: por ejemplo, si alguien en su familia es hospitalizado con una grave enfermedad, no va a poder asistir a la iglesia. Pero de ninguna manera esto significa que ustedes estén rompiendo el Sabbat en alguna forma. Muchos cristianos son esclavos de creencias completamente erróneas. ¿Es el pecado de alguien realmente borrado sólo por creer en la sangre de la Cruz? La gente puede creer que el Señor derramó su sangre y murió por ellos, y por su gratitud pueden perdonar a quienes les habían agraviado. Pero, ¿qué deberían hacer respecto a los pecados que cometen después de creer en Jesús? ¿Los Ministros dicen que sólo tienen que ofrecer oraciones de arrepentimiento, ¿pero esto realmente resuelve el problema del pecado? ¿Son sus pecados realmente limpiados? Ellos dicen: “¿No le lavó Jesús los pies a Pedro? ¿No dijo Él: “Si, no te lavare, no tendrías parte conmigo? Por lo tanto, ¿no está bien el limpiar nuestros pecados con ofrecer oraciones de arrepentimiento cada día?”
¿Pero es esto lo que el Señor quería decir cuando dijo, “Si no te lavare, no tendrás parte conmigo” (Juan 13:8)? El tema aquí es el Señor. El Señor tenía que lavar los pies de Pedro. Esto significa que Jesús le limpió aún los futuros pecados a Pedro al ser bautizado una vez, haber muerto en la Cruz, resucitado de entre los muertos y con ello se convirtió en Salvador de Pedro. Puesto que Pedro era débil, él cometería pecados incluso después del ascenso y la resurrección de Jesús y por lo tanto Jesús no habría borrado ni estos pecados, Jesús y Pedro no habrían tenido nada que ver entre sí.
El problema aquí es que hoy en día, los cristianos interpretan este pasaje de acuerdo a sus propios juicios carnales. Interpretan esta Palabra basada en sus propias doctrinas cristianas, y éste es el problema más grande. Siguen malinterpretando la Biblia porque miden todo por doctrinas cristianas. Por lo tanto es absolutamente indispensable para ustedes el poder hacer a un lado sus propios pensamientos. También deben desechar las enseñanzas de su denominación. ¿Qué es tan especial en estas enseñanzas denominacionales para interpretar la Biblia basada en ellas? Las denominaciones no significan nada. Una vez que conozca y crean en la Palabra de Dios, el Evangelio del agua y el Espíritu, seguramente comprenderán otras cosas también. Antes de haber nacido de nuevo, puede ser que ustedes hayan interpretado este pasaje de las Escrituras de hoy de forma contraria, creyendo que era correcto el observar el Sabbat literalmente, pero si leen la Biblia después de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y son guiados por el Espíritu Santo, se pueden dar cuenta de que todo su conocimiento pasado es totalmente opuesto.
Los pecadores cristianos pueden salvarse sólo si echan a un lado sus pensamientos mundanos y creen en lo que Jesús ha hecho para ellos, el Evangelio del agua y el Espíritu. De lo contrario no pueden reconocer al Señor: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Por lo tanto, debemos conocer y creer en Cristo Jesús, que vino por el agua y la sangre. Es sólo cuando creemos en Jesucristo, que vino por el agua, la sangre y el Espíritu que verdaderamente podemos alcanzar nuestra salvación, convertidos en Hijos de Dios, llevar a cabo la obra de justicia y disfrutar de la gloria de Dios.
Por eso, los cristianos deben desechar sus propios pensamientos carnales. Incluso para aquellos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, es posible que puedan adherirse a sus propios pensamientos, pero deben echar a un lado sus propios pensamientos permanentes y ser conscientes de la fe en su lugar, porque eso es lo que la Palabra de Dios está diciendo y lo que están enseñando sus predecesores de la fe. A pesar de que uno pueda pensar en sí mismo como una persona impecablemente justa, es sólo su ilusión. Cuando una persona espiritual comparte alguna conversación con esas personas, la realidad de sus pecaminosos corazones es revelada en cualquier momento.
¿Entonces algunas personas pueden decir: “Eres el único hombre educado aquí? ¿Eres sólo tú el que cree en Dios?” “Pero lo que necesitan ustedes para entender claramente, es que aquellos que están espiritualmente bien informados son muy diferentes de aquellos que están educados carnalmente. Cada vez que ustedes echan a un lado sus propios pensamientos, la escoria de la carne es lavada y se convierten en una persona espiritual, en alguien que tiene conocimientos espirituales. En otras Palabras, lo que el Señor nos está diciendo es que podemos ser salvados y seguir a Él, en lugar de rebelarse en su contra, sólo si dejamos a un lado nuestros pensamientos carnales y creemos en la Palabra de Dios, tal y como Dios manda.
Los cristianos de todo el mundo deberían también echar a un lado sus propias doctrinas denominacionales y dejar sus propios pensamientos mundanos y sinceramente creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y así llegar a su salvación. Aquellos de nosotros, que ya hemos hecho así, deberíamos estar muy agradecidos de que no nos hemos convertido en enemigos de Dios. La Palabra de Dios dice que una vez que estás salvado, todos los problemas que ustedes enfrenten posteriormente, pueden ser fácilmente resueltos si escuchan los sermones y las enseñanzas de sus predecesores de la fe y siguen su orientación con fe. Entonces ustedes se convertirán sin falta en… personas justas espiritualmente.