The New Life Mission

Sermones

Tema 8: El Espíritu Santo

[8-20] < Juan 20:21-23 > La persona en quien mora el Espíritu Santo tiene la encomienda de guiar a otros para que reciban el Espíritu Santo

( Juan 20:21-23 ) 
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; Y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.” 
 

¿Qué autoridad le dio el Señor a los Justos? 
Él les dio la autoridad de perdonar los pecados a cualquiera a través del evangelio del Agua y el Espíritu.

Juan Capítulo 20 contiene el registro de la resurrección de Jesús. Nuestro Señor subió de nuevo de la muerte y les dijo a sus discípulos, “Recibid el Espíritu Santo.” Los discípulos de Jesús recibieron la vida en el Espíritu Santo como un don de él. Jesús dio la vida en el Espíritu Santo y la vida eterna a aquellos que creyeron que su bautismo y su sangre lavaron todos sus pecados. La Biblia dice que el bautismo de Jesús es el bautismo de salvación lo que significa que su bautismo salvó a toda la humanidad de sus pecados (1 Pedro 3:21).
 

¿Por qué fue bautizado Jesús?
 
¿Por qué Jesús fue bautizado por Juan? La respuesta a esta pregunta puede verse claramente en lo que Jesús dijo en Mateo 3:15, “así conviene que cumplamos toda justicia” Aquí, “así” significa que Jesús se llevó todos los pecados del mundo cuando él fue bautizado. Su bautismo se llevó a cabo del mismo modo que se hacía la imposición de manos en el antiguo testamento. El propósito de su bautismo fue pasar los pecados del mundo sobre Jesús. 
¿Cuál es el significado de “toda justicia?” ¿Que implica la palabra “conviene?” “Toda justicia” significa que Jesús se llevase los pecados del mundo a través de su bautismo. Y “convenía” implica que esto era lo más apropiado y correcto ante los ojos de Dios.
Jesús se llevó todos los pecados de la humanidad a través de su bautismo y los expió para todos aquellos que creyeron en él. Jesús fue bautizado y fue crucificado como juicio por los pecados. Éste es el evangelio de la remisión de pecado. La justicia de Dios es la remisión del pecado que cubrió todos los pecados de los pecadores. 
Si las personas perciben el misterio del bautismo de Jesús como está escrito en Mateo 3:13-17, ellas podrán recibir la remisión de pecados y también el Espíritu Santo. Lo que Jesús hizo en su ministerio público - su bautismo, crucifixión y resurrección - fue proporcionarnos la manera justa hacia la salvación, como está predestinado por Dios. De esta manera, Jesús se volvió el verdadero Salvador de todos los pecadores. El evangelio de su bautismo y su sangre es la salvación que lavó todos nuestros pecados.
Las personas sólo pueden recibir el Espíritu Santo cuando ellos conocen y creen en el evangelio del bautismo de Jesús y su sangre. Debido a que el bautismo de Jesús se llevó todos los pecados del mundo, nuestros pecados se pasaron sobre él. Su muerte en la cruz en nombre de la humanidad era mi propia muerte, y su resurrección mi propia resurrección. Como a tal, el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz es el evangelio de la remisión de pecado y de la recepción del Espíritu Santo. 
Yo espero que usted aprenda la razón del bautismo de Jesús y tenga la fe en el evangelio. Entonces, sus pecados se cubrirán y usted recibirá el Espíritu Santo. ¿Por qué fue bautizado Jesús? Fue para llevarse todos los pecados del mundo. “Así conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15). ¡Amén, Aleluya!
Hoy, algunos creen que hablar en lenguas es evidencia de haber recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, la verdadera evidencia es la fe preciosa en el bello evangelio grabado en los corazones de aquellos que han recibido el Espíritu Santo de verdad.
 

El Señor dio la autoridad a todas las Personas justas para perdonar el pecado 
 
El Señor les dio la autoridad a sus discípulos para perdonar el pecado, diciendo, “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos” (Juan 20:23). Esto implica que cuando los discípulos predicaron el evangelio del agua y el Espíritu, se perdonaron los pecados de todos que escucharon y creyeron. Sin embargo, esto no significa que ellos podían perdonar los pecados de cualquiera, sin tener en cuenta su fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Los discípulos de Jesús tienen la autoridad para perdonar los pecados de cualquiera a través del evangelio del agua y el Espíritu. Por consiguiente, si ellos enseñan lo que está escrito, debemos creerlo. Usted debe creer que Jesucristo le dio el evangelio del agua y el Espíritu para expiar todos sus pecados. Sólo entonces puede usted obtener la remisión de pecado y recibir la vida en el Espíritu Santo. Jesús también nos dio el poder para salvar a todas las personas de sus pecados predicando el evangelio del agua y el Espíritu.
 

El poder de un gobernante del mundo
 
En el pasado donde yo vivía, teníamos que tomar el autobús sobre de un camino empedrado. En un momento dado las personas tenían que bajar del autobús y empujarlo a la colina. Una vez, el presidente de corea vino a la ceremonia de la apertura de una planta termoeléctrica por ese camino. Las personas le dieron la bienvenida al presidente barriendo el camino y poniendo árboles a lo largo del camino a su lado cuando ellos oyeron las noticias. Cuando llegó el día, las motocicletas lo guiaron por el camino y se colocaron detrás del automóvil del presidente. La muchedumbre salió al paso para saludarlo con banderas de la nación en sus manos. Fue dicho que el presidente comentó, “Este camino está demasiado abollado, necesita ser pavimentado.” Después, unos días el camino se pavimentó con asfalto.
¿Qué pasó aquí? Un comentario de paso del presidente fue suficiente para guiar este drástico cambio en la condición del camino. La orden de un presidente tiene gran poder. Sin embargo, estamos bien conscientes que el evangelio del agua y el Espíritu que nos concedió Cristo es más poderoso. Nosotros debemos creer que este evangelio tiene el poder para librarnos de todos nuestros pecados a lo largo de nuestras vidas.
 

La verdadera autoridad para perdonar Los pecados
 
“A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.” Los discípulos de Jesús predicaron el evangelio en el que todos los pecados fueron perdonados. Ellos les dijeron a las personas, “Jesús borró todos los pecados del mundo con su bautismo y su sangre. No hay nada por que preocuparse. Aunque usted peque en el futuro, Jesús ya se llevó todos sus pecados diarios y derramó su sangre en la cruz por usted después de que fue bautizado por Juan. ¡Jesús lo salvó! ¡Usted debe creerlo!”
La redención fue dada a los pecadores a través de oír y creer en el evangelio del agua y el Espíritu predicado por los discípulos de Jesús. Jesús les concedió la autoridad a sus discípulos para perdonar el pecado a través del evangelio del agua y el Espíritu. Debido a que los discípulos de Jesús predicaron el evangelio del agua y el Espíritu a todas las personas del mundo, los creyentes podían recibir la remisión de pecados. Jesús les concedió este don junto con la autoridad de perdonar el pecado.
Muchas personas han leído los libros que yo he publicado previamente, y ellos se han salvado de sus pecados después de leerlos. Algunos admitieron darse cuenta que la razón por la que Jesús murió en la cruz fue el resultado de su bautismo para llevarse todos los pecados del mundo, citando, “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). 
Después de su resurrección, Jesús dijo a sus discípulos, “Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos” (Juan 20:22-23). Jesús les concedió la autoridad para perdonar los pecados de las personas.
Nosotros estábamos limitados por la confusión, vacío y el pecado antes de que creyéramos en esta verdad. Sin embargo, ahora que tenemos la fe en el bautismo de Jesús y su sangre, somos libres del pecado, y somos los destinados para predicar este evangelio a los otros. Además, nuestro Señor les dio a sus discípulos su paz. Nuestro Señor también nos dio su paz y la bendición del Espíritu Santo. Para recibir la paz y el Espíritu Santo de Dios, debemos recibir la remisión de pecados creyendo en el bautismo de Jesús y su sangre en la cruz.
Lo que nos libra del pecado es la fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Ésta es la fe espiritual que nos trae bendiciones celestiales. Pero la fe arbitraria se basó en los propios pensamientos del hombre que lo lleva a la destrucción. Nosotros debemos obtener la redención creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu y así debemos recibir el Espíritu Santo. Para tener tal fe, debemos abandonar nuestros pensamientos terrenales y debemos volver nuestra fe al evangelio del agua y el Espíritu.
Para tener la fe necesaria para recibir el Espíritu Santo, uno debe aceptar el evangelio que enseña que Jesús fue bautizado y crucificado. El Señor nos proporcionó la remisión de pecado, la paz y la vida en el Espíritu Santo debido a que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu. Él dio la vida en el Espíritu Santo y la autoridad a sus discípulos para perdonar los pecados de cualquiera que cree en el evangelio del agua y el Espíritu.
Nosotros también recibimos el Espíritu Santo creyendo en este evangelio. El evangelio del agua y el Espíritu ha ayudado a muchos otros a hacer lo mismo. Cuando predicamos el evangelio a nuestros vecinos y al mundo, aquellos que lo toman de corazón se les concede recibir el Espíritu Santo. Si el evangelio que predicamos no puede permitir a las personas que reciban el Espíritu Santo, entonces no es el verdadero evangelio. Por otro lado, si el evangelio que predicamos puede llevarlos a recibir el Espíritu Santo, entonces éste es el genuino evangelio.
Cuan bendecidos y agradecidos debemos ser al contar con tal evangelio. El evangelio que se ha predicado para usted y para mí es perfecto y elevado. Pero desgraciadamente, es difícil encontrar a una persona que de verdad conozca y crea en este evangelio hoy día. Por consiguiente debemos predicar el evangelio por el mundo. Nosotros debemos ayudar a las personas a recibir el Espíritu Santo.
 

Aquellos que son engañados por satanás Negando el evangelio del agua y el Espíritu
 
Nosotros estamos ayudando a aquellos que inclusive ya creen en Jesús. Muchos de ellos todavía no han recibido el Espíritu Santo aunque ellos creen en Jesús. Así que les ayudamos predicando el evangelio y ayudarlos así a recibir al Espíritu Santo.
Si un hombre no ha recibido el Espíritu Santo aunque él crea en Jesús, puede ser que haya algunos problemas en su fe. Sólo aquellos que han recibido el Espíritu Santo a través de su fe en Jesús pueden considerarse como las personas que poseen la fe verdadera. Por consiguiente debemos conservar la fe que nos lleva a recibir el Espíritu Santo. Nosotros debemos conocer el evangelio del agua y el Espíritu, porque sólo la verdad de este evangelio es lo que nos permite que recibamos el Espíritu Santo.
Nosotros predicamos el evangelio del agua y el Espíritu, así otros pueden recibir el Espíritu Santo. Sin embargo, aquellos que predican el evangelio se encuentran con muchas dificultades. Algunos cristianos piensan que ellos pueden recibir el Espíritu Santo haciendo esfuerzos sobre un período extendido de tiempo. Ellos tienen muchas experiencias confusas que no les permite recibir el Espíritu Santo. Así mucho tiempo y sacrificio son necesarios de nuestra parte para iluminarlos con el evangelio del agua y el Espíritu.
¿Quién no creerá en el evangelio del agua y el Espíritu si pensamos que uno puede recibir el Espíritu Santo a través de la fe en este evangelio? Satanás engañó a las personas con un evangelio diferente antes de que el verdadero evangelio viniera. Tales personas se preguntan que más deben creer cuando ellos ya consideran que creen en el evangelio de Jesús. Por lo tanto ellos vienen a negar y negarse a sí mismos al evangelio del agua y el Espíritu.
Muchas personas hoy en día no aceptan el verdadero evangelio del agua y el Espíritu totalmente, pues satanás ya los ha deslumbrado. Como resultado, ellos piensan que creer en Jesús es una tarea simple. Así que llegar a entender totalmente la verdad del evangelio no es nada fácil. El verdadero evangelio del agua y el Espíritu es opacado por un evangelio falso. 
Las personas piensan que cualquiera puede entrar en el reino del cielo si ellos asisten a la iglesia y profesan que ellos creen en Jesús. Muchos creen que la vida en el Espíritu Santo se concede a través de sus propios esfuerzos, como orar y ayunar. Sin embargo, tal fe está lejos de la verdad para recibir el Espíritu Santo. Ellos piensan que hablando en lenguas y otros milagros son señales de recibir el Espíritu Santo. 
Así ellos entienden escasamente que para recibir el Espíritu Santo, es necesario creer en el verdadero evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, la Biblia dice que uno sólo puede recibir el Espíritu Santo creyendo en la Palabra de Dios. Dios ocultó el misterio de recibir el Espíritu Santo en sus palabras.
 

Aquellos que quieren que el Espíritu Santo more en ellos
 
Una vez en Taiwán con algunos de nuestros obreros. Las personas nos pidieron libros del Espíritu Santo. La misma cosa pasó en Japón y Rusia. La razón por la que tantas personas piden libros sobre como llevar la vida en el Espíritu es porque estas personas quieren ávidamente recibir la vida en el Espíritu Santo. Muchas personas creen en Jesús y a veces no están seguros si ellos de verdad han recibido el Espíritu Santo, debido a que no tienen la vida en el Espíritu Santo. 
Hay muchas personas que creen en Jesús y dicen que ellos han recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, las personas que han recibido el Espíritu Santo permanentemente y para la eternidad son escasas. Muchas personas son incapaces de hacerlo así a pesar de su fe en Jesús, y por eso ellos anhelan ahora que el Espíritu Santo more en ellos.
Entre los cristianos del mundo, hay muchas personas que piensan que ellos han experimentado el Espíritu Santo. Algunos dicen que ellos han encontrado a Jesús en sus sueños, y algunos demandan que tienen el Espíritu Santo dentro de ellos porque han experimentado la expulsión de los demonios. Así que, hay muchas personas cuya fe está basada en la experiencia personal. Sin embargo, estas personas no pueden de verdad recibir la vida en el Espíritu Santo a menos que sea a través de la fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Yo una vez me extrañé de que no hubiera libros en este mundo de como lograr la vida en el Espíritu Santo a través de la fe en el puro evangelio del agua y el Espíritu. Muchas personas hablan sobre sus experiencias con el Espíritu Santo, pero ¿Por qué no hay libros sobre la vida en el Espíritu Santo? Tales libros son difíciles de encontrar, aun cuando usted los busque extensamente a lo largo del mundo.
A aquellos que incorrectamente insisten en que ellos han recibido el Espíritu Santo diciendo que ellos inclusive se han encontrado personalmente con Jesús y han visitado el reino del cielo y el infierno, insisten diciendo que Jesús les dijo: “Usted ha venido antes de tiempo. Usted tiene mucho que hacer en su mundo, así que deprisa vuelva atrás a dónde usted pertenece.” Tal experiencia ¿No es imposible? Sin embargo, ¿Será que el Jesús que ellos encontraron era el Jesús real? ¿Jesús se los habría encontrado cuándo ellos todavía tenían el pecado en sus corazones? ¿Jesús mora dentro de un pecador?
Es verdad que la mayoría de los cristianos hoy no tienen al Espíritu Santo morando dentro de ellos, no viven la vida en el Espíritu Santo aunque ellos mantienen un alto grado de fe en Jesús. Por lo tanto, el que tiene el Espíritu Santo dentro de sí, debe extender el evangelio que guiará a otros para recibir este don. Todos necesitamos recibir el Espíritu Santo, y para hacerlo así, es esencial la fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Ya que sólo creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu, uno puede recibir el Espíritu Santo. A través del evangelio de la verdad que todos conocemos podemos recibir el don del Espíritu Santo de Dios.
Todos debemos agradecer y alabar al Señor por darnos el evangelio del agua y el Espíritu. Yo he experimentado el gozo del Espíritu Santo, Él prevaleció en mí al escribir este libro. Cuando este libro se publique, muchas personas recibirán la vida en el Espíritu Santo a través de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu. “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuándo creísteis?” (Hechos 19:2) dijo Pablo a los discípulos en Efeso.
Todos debemos recibir el Espíritu Santo. Los cristianos a lo largo del mundo están especialmente interesados en recibir el Espíritu Santo en este momento turbulento en la historia mundial. Yo estoy predicando la manera bíblica de recibir el Espíritu Santo, así como el Espíritu Santo me guía a hacerlo. Para tener una vida satisfactoria usted debe creer  en la verdad de la vida en el Espíritu Santo. Esta es su última oportunidad de recibir el Espíritu Santo en lo profundo de su corazón. 
Yo me siento comprometido a extender el evangelio que ayuda a todos a recibir el Espíritu Santo debido a que Jesucristo me dio el evangelio del agua y el Espíritu y me dio el don del Espíritu Santo.
 

Los Gentiles también deben tener fe en el Evangelio del agua y el Espíritu
 
La Biblia narra cómo Los discípulos de Jesús permitieron a otros recibir al Espíritu Santo en sus corazones. Incluso los gentiles tenían que guardar la misma fe como los discípulos para recibir el Espíritu Santo. Además, los gentiles necesitaban tener la misma fe en el evangelio del agua y el Espíritu que los discípulos para entrar en el mundo de Dios en particular. Por consiguiente, nosotros como gentiles, también debemos creer en el verdadero evangelio para recibir el Espíritu Santo. Dios envió a Pedro a Cornelio que era un gentil, para que así él se iluminara con el evangelio del agua y el Espíritu que es necesario para recibir el Espíritu Santo.
Los creyentes judíos se asombraron al oír que el don del Espíritu Santo también se había derramado entre los gentiles. Cuando Pedro volvió a la iglesia de Jerusalén después de predicar el evangelio del agua y el Espíritu, aquellos que eran circuncidados lo criticaron. “Diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?” (Hechos 11:3) pero Pedro les explicó todo desde el principio. 
Su explicación está contenida en Hechos 11:5-17. “Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”
Pedro dijo que él no sólo vino a los hombres incircuncisos y comió con ellos, sino que también les dio el evangelio gracias a la guía del Espíritu Santo. Cuando ellos oyeron estas cosas guardaron silencio, y glorificaron a Dios que concedió el arrepentimiento y la vida a todos ellos - Cornelio, sus parientes y sus amigos íntimos.
 

El evangelio apostólico para recibir el Espíritu Santo

¿Cuál es la misión más importante de los apóstoles?
Predicar el evangelio del Agua y del Espíritu, a fin de que ellos recibieran el Espíritu Santo.
 
¿Los Apóstoles realmente predicaron el evangelio del agua y el Espíritu? Nosotros debemos confirmar primero si el apóstol Pedro creyó en el evangelio del agua y el Espíritu. En la Biblia, Pedro dijo, “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21). El apóstol Pedro de verdad creyó que Jesús salvó a todos los pecadores de sus pecados cuando él fue bautizado y murió en la cruz. Él también creyó que cuando Jesús fue bautizado (Mateo 3:15), todos los pecados se pasaron sobre él, que él fue crucificado y después resucitó para salvarnos a todos. 
En estos días hay personas que tienen la misma fe de Pedro. Aquellos que predican el evangelio del agua y el Espíritu son los que predican el mismo evangelio como lo hiciera Pedro. Esta verdad es suficiente para permitir a los oyentes recibir la vida en el Espíritu Santo. 
Así como muchas personas recibieron el Espíritu Santo cuando Pedro predicó el evangelio del agua y el Espíritu, también vemos a muchas personas creer en el evangelio y recibir el Espíritu Santo cuando predicamos la misma verdad. Una persona no recibe el Espíritu Santo creyendo vagamente que irá al cielo si él sólo cree en Jesús como su señor, sino creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. 
Pedro alguna vez consideró a los gentiles como más inferiores que los bichos que se arrastran en la tierra. Según la ley, ellos eran como animales inmundos antes de que Jesús fuera bautizado, muriera en la cruz y resucitara. Sin embargo, aun los gentiles podían ser bendecidos con la vida en el Espíritu Santo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Así una voz potente dijo a Pedro, diciendo, “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hechos 10:15).
Nosotros, como gentiles, nunca hubiéramos podido recibir el Espíritu Santo pero ahora podemos tener la vida en el Espíritu Santo teniendo la fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Cuando predicamos el evangelio pacientemente a las personas saturadas de sus propios pensamientos, a menudo les vemos venir y creer en el evangelio y finalmente recibir el Espíritu Santo al fin. Nosotros también podemos verles confesar que ellos no tienen ningún pecado en sus corazones después de llegar a creer en el bautismo de Jesús y su sangre. Sólo entonces el Espíritu Santo mora dentro de ellos.
Nuestro propósito predicando este evangelio no es meramente hacer que otros lo entiendan, sino es guiarlos a recibir el Espíritu Santo. El hecho que aquellos que creen en el evangelio que predicamos les sean perdonados todos sus pecados es muy significativo. Y el hecho que ellos reciban al mismo tiempo la vida en el Espíritu Santo es aun más importante. Nosotros no sólo predicamos el evangelio a las personas del mundo, sino también damos un paso más allá y los guiamos a recibir el Espíritu Santo al mismo tiempo. 
Nosotros debemos predicar el evangelio del agua y el Espíritu en este contexto a aquellos que tienen la necesidad de él. Si nos detenemos después de únicamente predicar el evangelio, el significado entero de nuestra labor se perdería. Nosotros debemos ser conscientes que este evangelio guía a las personas para tener la vida en el Espíritu Santo. Cuando predicamos el evangelio que tiene presente esto, las llamas del Espíritu Santo se extienden como el fuego griego sobre el mundo entero.
Cuando un evangelista cree que este evangelio puede guiar a las personas del mundo para recibir el Espíritu Santo, él llega a estar consciente que su ministerio simplemente no es el de persuadir a las personas para creer en Jesucristo, sino que está en ayudarles a recibir la vida en el Espíritu Santo. Por lo tanto es muy importante predicar el evangelio del agua y el Espíritu en este momento. 
Uno sólo necesita escuchar con sus oídos y creer con su corazón en el evangelio que predicamos para recibir el Espíritu Santo. Claramente, el evangelio que estamos predicando tiene una gran influencia sobre de las vidas de las personas. El poder del evangelio es la autoridad y bendición dado por Dios.
Pedro era el evangelista de los judíos, Pablo era el de los gentiles. Mientras Pedro estaba orando en un tejado, él vio al cielo abrirse y un objeto descender como una gran manta amarrada de cuatro esquinas que descendió frente a él. En ésta había todos los tipos de animales inmundos que la Biblia le decía estaban prohibidos para comer.
Pedro nunca había comido algo común o inmundo. Sin embargo, Dios le ordenó matar y comerlos. ¡Pedro se negó, diciendo, “Señor, no; porque ninguna cosa comun o inmunda he comido jamas.” Y una potente voz le dijo, “lo que Dios limpio, no lo llames tu común.” ¿Qué es lo que esto nos hace pensar? Dios está diciendo que Jesús lavó todos los pecados del mundo, incluso los de los gentiles, cuando él fue bautizado y murió en la cruz.
El significado espiritual de la orden de Dios para que Pedro matara y comiera los animales inmundos fue enseñarle a Pedro que incluso los gentiles pueden volverse hijos de Dios creyendo que Jesús vino a este mundo, fue bautizado para llevarse todos nuestros pecados y fue crucificado al ser juzgado por ellos. 
Pedro todavía seguía las regulaciones de la ley en lugar de verles con los ojos espirituales de la fe, incluso después de recibir el Espíritu. Pedro se arrepintió y creyó que Dios ya había lavado incluso los pecados de los gentiles. Pedro vino a comprender más profundamente las riquezas del bello evangelio. Él vio el Espíritu Santo caer sobre quienes le oían cuando él predicó la Palabra de Dios.
¿Cómo podemos discernir si los evangelistas de hoy han recibido el Espíritu Santo o no? Depende si ellos aceptan el evangelio del agua y el Espíritu. La persona que cree en el bello evangelio como lo predica la Palabra de Dios es un evangelista que ha recibido la vida en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo que también mora en el corazón del evangelista viene a morar en la persona que lo escucha. El evangelista y el oyente vendrán a tener compañerismo entre sí como los amigos de la niñez. Ellos verán el amor de Dios morar en ellos. El evangelista verá que el oyente se ha vuelto uno de los hijos de Dios cuando acepta el evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando predicamos el evangelio, podemos ver el Espíritu Santo descender en los creyentes en cuanto ellos crean en el evangelio del agua y el Espíritu. No es una experiencia separada de la salvación. Ésa es la razón primaria por la que debemos predicar el evangelio del agua y el Espíritu. El evangelio que predicamos es el que guía a otros para recibir el Espíritu Santo. 
Aquellos que tienen la vida en el Espíritu Santo son hijos de Dios. El evangelio del agua y el Espíritu no es una doctrina teórica de una denominación, y por consiguiente cuando predicamos esto a otros, ellos vienen a tener la fe, reciben el Espíritu Santo y se vuelven hijos de Dios. ¡Qué grande bendición es esto! ¡Es un evangelio asombroso! ¡Y cuan maravillosa es su obra! Aquellos que predican el evangelio del agua y el Espíritu ayudan a construir el reino de Dios. Nosotros solo les predicamos el evangelio, pero ellos reciben el Espíritu Santo.
Algunas personas piensan que creer en Jesús es una cosa y recibir el Espíritu Santo es otra. Por consiguiente, muchos cristianos todavía oran para recibir al Espíritu Santo. Sin embargo, la Biblia dice que el Espíritu Santo viene a aquellos cuando ellos escuchan y creen en el evangelio predicado por sus siervos. Las personas del mundo están pidiendo el Espíritu Santo. El evangelio que predicamos los lleva satisfacer su deseo. Por eso tenemos la responsabilidad de extender el evangelio por el mundo. Nosotros somos los hijos del Padre y sus herederos fieles a su gran comisión.
Nosotros debemos predicar el evangelio con fe teniendo presente que nuestra misión es que la gente reciba el Espíritu Santo. El evangelio del agua y el Espíritu es algo que los evangelistas deben creer de verdad antes de predicarlo a otros. Así quienes les escuchen recibirán el Espíritu Santo a través de su fe en el evangelio. De esta manera, podemos hacer respirar la vida eterna en todos a aquellos que creen en el evangelio. Nuestra meta es liberarlos del poder de la oscuridad y llevarlos al reino de Dios. Los evangelistas transfieren a los pecadores destinados a morir bajo el poder de oscuridad hacia el Reino del Hijo de Dios. Es una obra muy importante, transformar a los pecadores en hijos de Dios.
Muchas personas no conocen la clave para recibir al Espíritu Santo e intentan recibirlo con su propio esfuerzo. Sin embargo, esto es en vano. Sólo se necesita la fe en el evangelio, esa fe que nos libra de todos los pecados.
¿Cómo recibió usted el Espíritu Santo? ¿A través de la oración? ¿O quizás a través de la imposición de manos? No, ésa no es la manera correcta. Nosotros sólo recibimos el Espíritu Santo cuando creemos en el evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros debemos orar y predicar el evangelio así a todas las personas del mundo para que puedan recibir el Espíritu Santo.
La palabra “apóstol” significa “uno que es enviado por Dios.” ¿Qué es lo que hacen los apóstoles? Ellos predican el evangelio del agua y el Espíritu para que así las personas puedan recibir el Espíritu Santo. ¿No le gustaría hacer este trabajo junto con nosotros? Todos debemos tener al Espíritu Santo morando en nosotros, vivir en el Espíritu Santo y predicarlo a todas las personas. ¡Aleluya! ¡Alabe la verdad absoluta del evangelio que el Señor nos dio para recibir el Espíritu Santo!