The New Life Mission

Sermones

Tema 21: Evangelio de Marcos

[Capítulo 10-2] < Marcos 10, 23-31 > La multitud de bendiciones que se reciben con la persecución

< Marcos 10, 23-31 >
«Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, más para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros». 
 
 
Ha hecho mucho calor y mucha humedad últimamente y les doy las gracias por ser tan valientes y haber venido a la Iglesia para escuchar la Palabra del Señor a pesar del tiempo. Hace tanto calor que incluso me cuesta respirar, así que voy a darles un sermón corto. 
El pasaje de las Escrituras de hoy habla de los ricos. Aquí Jesús está diciendo a los discípulos que es más difícil que un hombre rico entre en el Reino de Dios que un camello entre por el ojo de una aguja. Dicho de otra manera, Jesús estaba diciendo que es imposible que los ricos sean bendecidos para entrar en el Reino de los Cielos. Los discípulos de Jesús se quedaron sorprendidos y le preguntaron: «Entonces, ¿significa esto que los ricos no pueden entrar en el Cielo? ¿No es esto injusto? ¿Quién puede ser salvado entonces?». Entonces Jesús les contestó diciendo: «Para los hombres es imposible, mas para Dios, no» (Marcos 10, 27). 
Como saben bien el Cielo es el Reino de Dios. El Señor dijo aquí que los que son ricos en este mundo no pueden entrar en el Cielo. ¿Qué significa este pasaje? ¿Significa que todos los ricos del mundo están destinados a ir al infierno porque son ricos? No, esto no es lo que significa, sino que quiere decir que si el corazón de una persona está puesto en este mundo, es decir, en las riquezas de este mundo temporal que son visibles, el alma de esta persona está llena de pecados, y por tanto no puede entrar en el Reino de Dios. 
 
 
¿Quién puede recibir esta fe que nos permite entrar en el Cielo? 
 
Jesús contestó lo siguiente: «Para los hombres es imposible, mas para Dios, no» (Marcos 10, 27). Como Jesucristo dijo aquí, nuestro Señor nos ha salvado al cargar con todos los pecados de la raza humana a través de su bautismo y al ser condenado por todos estos pecados en la Cruz. Por eso dijo que la salvación es posible solo con Dios. Esto significa que todo el mundo debe entender y creer en la obra de salvación del Señor. A través del pasaje de las Escrituras de hoy nos está enseñando que no debemos poner nuestras mentes solamente en lo visible y lo físico. 
No sólo nuestros cuerpos fueron creados en la imagen de Dios. Las almas que están en nuestros corazones también fueron creadas a la imagen de Dios. Cuando Dios creó al hombre al principio, primero creó su cuerpo, y después le dio el aliento de la vida en sus fosas nasales. Este aliento de la vida es el Espíritu de Dios. Como tenemos este espíritu la Biblia dice que el hombre fue creado en la imagen de Dios. Por tanto, de la misma manera en que Dios vive para siempre, los seres humanos viven como seres espirituales. Por tanto, si de verdad quieren entrar en el Reino de los Cielos por fe y vivir allí para siempre, no deben dejar que sus corazones se orienten completamente hacia el mundo visible y codicie sus posesiones materiales. Es inevitable que la gente pierda así de vista el Reino de los Cielos, y por eso nuestro Señor dijo aquí que es más difícil para un hombre rico entrar en el Cielo que para un camello pasar por el ojo de una aguja. 
El Señor nos ha dado el Evangelio del agua y el Espíritu a todos para que podamos entrar en el Reino de Dios, tanto los ricos como los pobres, porque quiere salvar a todo el mundo de los pecados. Quiere redimir los pecados de los que escuchan la Palabra de Dios en vez de dejar que pongan sus pensamientos en este mundo y en sus posesiones materiales. Por eso nos ha salvado perfectamente de todos nuestros pecados a través de su obra de salvación, al ser bautizado y crucificado hasta la muerte. Dios ha hecho que sea posible entrar en su Reino a través de esta salvación que fue cumplida por Jesucristo. 
De hecho, toda la Palabra de Dios, incluyendo la obra de salvación del Señor está contenida en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero desgraciadamente muchos cristianos están todavía interesados solamente en la prosperidad material, aunque digan que creen en la justicia de Dios y que hacen su obra. Aunque la Palabra del Señor no tiene nada que ver con los asuntos carnales, estas personas no pueden dejar atrás sus deseos carnales. Aunque estas personas desconocen la justicia de Dios, están llenas de avaricia carnal y prosperidad material. Como estos cristianos nominales solo están interesados en su prosperidad material, su fe no está puesta en la justicia de Dios, sino que es codicia. Por tanto, deben tener cuidado con las personas que predican lo siguiente: «Irán al Cielo solo si sirven a Jesús lealmente y le ofrecen mucho dinero. Sólo entonces podrán ser salvados por Dios». Estos sermones no son las enseñanzas basadas en la Palabra de Dios. Estos sermones únicamente sirven para ganar dinero de la congregación. Nuestro Señor es el Señor de la justicia y no tiene nada que ver con los falsos predicadores. El Señor no solo creó lo que hay en el mundo presente y lo que es visible con nuestros ojos, sino también lo invisible que hay en el Cielo. Por tanto, la Palabra de las Escrituras está opuesta a nuestros pensamientos carnales. 
 
 
¿Cuál es la fe carnal y materialista? 
 
La fe de la gente carnal que hacen dioses según sus pensamientos y oran a estos dioses para que les bendigan y así tener prosperidad material. En otras palabras, crean religiones para su prosperidad material porque desean vivir una vida rica. Esta es la motivación para toda la gente religiosa de este mundo. Esta gente religiosa solo desea la prosperidad material. Para estas personas que solo están interesadas en las riquezas del mundo en vez de interesarse en la justicia de Dios, es absolutamente imposible entrar en el Reino de Dios. 
Por tanto, todos los que piensan o dicen que pueden recibir muchas recompensas de Dios solo si amasan tesoros en el Reino de Dios ofreciendo mucho dinero a sus iglesias son mentirosos. Estos predicadores hacen hincapié en que hay que ofrecer mucho dinero para entrar en el Cielo, en vez de pedirles a sus congregaciones que crean en la justicia de Jesús y la prediquen. En una iglesia así, quien ofrece mucho dinero recibe respeto automáticamente, y se le llama diácono o anciano. A los cristianos del mundo les gusta recibir títulos y que les llamen diáconos o ancianos. Y cuando reciben estos títulos se vuelven arrogantes e intentan involucrarse en los asuntos de la iglesia diciendo: «Esta iglesia no podría seguir adelante si no donase dinero. Si no hubiese ofrecido 100.000 $ ¿cómo podría haber comprado la iglesia ese autobús?». Esta fe de los cristianos nominales no es auténtica, sino solamente religiosa, y su fin último es el dinero. Estas personas no pueden descubrir la justicia de Dios aunque abran la Biblia y lean la Palabra de Dios. 
Nuestro Señor no quiere saber nada de esta gente superficial. El Señor no habla de este mundo temporal, sino de la justicia de Dios. En el pasaje de las Escrituras de hoy, el Señor dijo que los que están interesados en su prosperidad material solamente, confían en su dinero e intentan llegar al Cielo ofreciendo sus posesiones materiales a Dios no pueden entrar en Su Reino. Dijo claramente que una persona puede llegar al Reino de los Cielos solo cuando cree en la justicia de Dios, no cuando ofrece riquezas de este mundo. 
¿Cómo cumplió Dios su justicia? La Biblia dice en Juan 3, 16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Como dice este pasaje, Dios Padre salvó a la raza humana por completo al enviar a su Hijo a este mundo y hacerle aceptar todos los pecados de la humanidad al ser bautizado por Juan el Bautista, morir en la Cruz y levantarse de entre los muertos al tercer día. Este es el Evangelio del agua y el Espíritu, la obra justa que Dios ha cumplido por nosotros. Este Evangelio proclama que Jesucristo ha borrado todos nuestros pecados al venir a este mundo, ser bautizado, morir en la Cruz, y levantarse de entre los muertos. Y Dios ha hecho posible que entremos en el Reino de los Cielos por nuestra fe en este Evangelio. 
 
 
¿Han perdido todo para seguir al Señor?
 
Está escrito en Marcos 10, 28: «Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido». Pedro era pescador de profesión. En aquel entonces la pesca era un buen trabajo porque proporcionaba ingresos estables. Además, una barca para pescar requería 5 o 6 hombres para llevarla, y por eso proporcionaba empleos para una familia entera o para los vecinos. Dicho de otra manera, Pedro tenía un trabajo seguro que le permitía cubrir las necesidades de su familia y vivir cómodamente. 
Pero un día, mientras caminaba por la orilla del Mar de Galilea, Jesús vio a Pedro y le dijo: «Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres» (Mateo 4, 19). En ese momento Jesús tenía 30 años y Pedro era un hombre de edad mediana y su pelo se estaba empezando a volver blanco. Pero cuando escuchó las Palabras del joven Señor que le pidió que le siguiera, Pedro no solo dejó su barca, sino a toda su familia, y le siguió. Pedro lo dejó todo para seguir a Jesús. Por eso le pudo decir al Señor con confianza: «Tus doce discípulos lo hemos dejado todo para seguirte». Esto era cierto, pero Pedro lo dijo porque pensaba que Jesús les aseguraría que por lo menos ellos entrarían en el Cielo. 
Jesús le dijo a Pedro: «De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna» (Marcos 10, 29-30). Cuando Jesús escuchó a Pedro decir que lo había dejado todo en este mundo por Él, el Señor contestó diciendo que cualquiera que deje todo por el Señor recibirá muchas más bendiciones en este mundo cuando les persigan, y la vida eterna en el mundo siguiente. Así el Señor reveló Su corazón piadoso para darle ánimos a Pedro, pero ese pasaje incluye algo más importante. La verdad revelada en este pasaje es similar a la expresada en el pasaje anterior, en el que el Señor dijo que es más difícil para un rico entrar en el Reino de Dios que para un camello pasar por el ojo de una aguja. Lo que el Señor dijo aquí: padres, madres, hermanos y hermanas, se refiere a la familia cercana; y las casas y tierras simbolizan el trabajo o los negocios, y son ejemplos concretos de prosperidad material que muchas personas buscan. En otras palabras, el Señor estaba diciendo que quien deja estas cosas del mundo para seguir a su Evangelio no solo recibirá bendiciones en este mundo, sino que también la vida eterna en el mundo siguiente. 
Nuestro Señor nos ha salvado una vez al ser bautizado y crucificado en este mundo. No importa el tipo de pecados que tengamos porque todos han sido pasados a Jesús a través de su bautismo. Y gracias a esto, al creer en esta Verdad de salvación, hemos sido liberados de todos nuestros pecados. Como el Señor eliminó todos los pecados que la gente comete y cometerá, quien cree en el bautismo de Jesús y en su sangre derramada en la Cruz puede ser salvado de todos sus pecados por fe. Por eso el Señor dijo en las Escrituras: «Para los hombres es imposible, mas para Dios, no» (Marcos 10, 27). Sin embargo, los que sólo quieren encontrar la prosperidad material para satisfacer sus deseos carnales en vez de creer en este Evangelio del agua y el Espíritu que nos dio el Señor, no pueden recibir la bendición de entrar en el Cielo ni ser salvados. Lo que el Señor le dijo a Pedro sirvió para recordarnos esta Verdad de salvación. 
Nuestro Señor dijo que los que abandonan sus posesiones materiales para seguir al Señor, es decir los que dejan a sus familias, sus trabajos y sus riquezas, recibirán la vida eterna, pero al mismo tiempo dijo que serían perseguidos. Esto significa que es inevitable que nos persigan cuando creemos en la justicia del Señor. 
De hecho los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu deben hacer muchos sacrificios y seguir su justicia. Jesús nos ha salvado de todos los pecados para siempre al venir a este mundo, ser bautizado, morir en la Cruz y levantarse de entre los muertos y si de verdad queremos creer en esta Verdad de salvación debemos pagar un precio por la fe. Para tener fe en la justicia y seguirla, a veces debemos dejar a nuestras familias y perder todas nuestras posesiones materiales. En otras palabras, para creer en la Verdad de salvación de Dios y seguirle completamente, debemos estar dispuestos a perderlo todo. 
Por ejemplo, digamos que hay una familia en que cada miembro es de una religión diferente. Algunos de ellos son cristianos y van a iglesias de diferentes denominaciones, y algunos son budistas. Digamos que uno de ellos escucha el Evangelio del agua y el Espíritu, la verdadera Palabra de Dios, y esta persona entiende este Evangelio y cree en él. Pero cuando este hombre mira a su alrededor ve que su madre, padre, mujer e hijos están atrapados en su fe en las religiones del mundo, así como sus amigos y compañeros de negocios. Como esta Verdad de salvación es el Evangelio del agua y el Espíritu, pero todos los demás creer en otra cosa incorrecta, este hombre siente pena por ellos. 
Sin embargo, en vez de escucharle, estas personas rechazan el Evangelio del agua y el Espíritu. Sus propios familiares se levantan contra él diciendo: «Si insistes en creer en este Evangelio del que hablas, ni te atrevas a volver a casa. Aquí se termina nuestra relación». Como resultado, este hombre queda excluido de su familia de manera explícita o implícita. Entre los que van a ir al Cielo y creen de todo corazón en la justicia de Jesús hay muchos que han perdido sus posesiones mundanas como este hombre. En particular, muchos de nosotros hemos sido separados de nuestros padres, hermanos, hermanas y parientes; y algunos de nosotros hemos sufrido pérdidas económicas también. Como la gente se opone al Evangelio del agua y el Espíritu, si seguimos aferrándonos a estas personas, no podremos seguir al Señor completamente por fe, y por eso no podemos estar con ellas. Si nos ponemos de su parte, es imposible defender el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios y predicarlo en nuestras vidas. 
El Apóstol Juan dijo: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él» (1 Juan 2, 15). En otras palabras, el mundo o las cosas del mundo, es decir nuestras familias o riquezas, a veces pueden ser un obstáculo que nos impide vivir con fe y creer en la Verdad del Señor. Pero el Señor nos dijo que lo dejásemos todo por Él y sufriésemos la persecución que viene del mundo por nuestra devoción por Dios. Nos dijo que solo entonces podemos creer completamente en la Verdad de salvación y seguir proclamando que Jesús nos ha salvado a través de su bautismo y su sangre en la Cruz. Nuestro Señor nos está diciendo que si lo perdemos todo en este mundo, si seguimos aferrados a la Verdad de salvación y conservamos nuestra salvación, seremos bendecidos por Dios cien veces más de lo que hemos perdido. Dicho de otra manera, el Señor nos ha prometido que si sufrimos una pérdida por creer en su justicia, nos dará una gran recompensa. Si una persona es separada de su familia carnal en este mundo por su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu de Jesús, esta persona encontrará una familia nueva en Jesucristo, y será recompensada cien veces más por su pérdida. Esta es la Verdad que el Señor nos está enseñando en el pasaje de las Escrituras de hoy. 
Mis queridos hermanos, hemos abandonado muchas cosas para seguir a Jesús de todo corazón. Por nuestra fe en Jesús hemos perdido a nuestras familias y nuestras riquezas. Sin embargo, hemos ganado nuevos hermanos y hermanas en la Iglesia. Hemos ganado una familia verdadera de Dios con el Señor. Esta familia que tenemos en el Reino de Dios está en una dimensión completamente diferente de las familias carnales del mundo. Nosotros somos miembros de esta familia del Reino de los Cielos, y somos hermanos y hermanas. Si estamos demasiado atados a nuestras posesiones materiales en vez de creer en la Verdad de salvación, será más difícil entrar en el Reino de los Cielos que para un camello pasar por el ojo de una aguja. Como ustedes saben el ojo de una aguja es un agujero muy pequeño a través del que se inserta el hilo para coser. ¿Cómo puede un animal tan grande como un camello pasar por este agujero tan pequeño? Es completamente imposible. Pero algunos predicadores malinterpretan este pasaje y dicen que la palabra camello (gamla en griego antiguo) es una errata y que la palabra debería ser cuerda (gamta). Los escribas de la Biblia cometieron una errata en la palabra gamta en el texto original. Así que este pasaje de las Escrituras debería decir: «Es más fácil que una cuerda pase por el ojo de una aguja que para un hombre entrar en el Reino de Dios. Esto significa que es muy difícil pero no imposible que un hombre rico entre en el cielo. Así que si son ricos, no deben preocuparse. Todo lo que tienen que hacer es ofrecer algo de su dinero a su iglesia, hacer obras de caridad y ofrecer más oraciones de penitencia. Esto es todo lo que necesitan para entrar en el Reino de los Cielos».
Esta es una interpretación ridícula que cuanto más la escuchamos más ridícula es. La Palabra de Jesús es espiritual, pero lo que dice el pasaje de las Escrituras de hoy es obvio incluso en términos físicos. Ni se atrevan a editar la Palabra del Señor según sus pensamientos humanos para llegar a la interpretación deseada. Algunos de ustedes pueden pensar que no pueden confiar en las traducciones en lengua vernácula e insisten en leer el texto original, pero el texto original dice lo mismo. Lo importante no es lo que la palabra camello quiera decir exactamente en el pasaje de las Escrituras. El Señor está diciendo lo difícil que es para un hombre rico entrar en el Cielo. También nos dice que nadie puede estar bendecido para entrar en el Cielo con sus posesiones materiales, sino al creer en lo que Dios ha hecho por él, y esto es lo que quiere decir el pasaje de las Escrituras de hoy. 
El Señor dijo que todos los que creemos en su justicia que nos bendeciría cuando fuésemos perseguidos. Por eso es solo cuestión de tiempo que perdamos las cosas de este mundo si queremos creer en la justicia del Señor de todo corazón, recibir la remisión de los pecados, y seguirle. Es natural que suframos por el Señor. Incluso cuando se trata de nuestras familias, si no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu ni siguen la justicia de Dios, no solo son enemigos de Dios sino también nuestros enemigos. De la misma manera en que los que han recibido la remisión de los pecados son enemigos de los que no la han recibido, los que no siguen esta Verdad son también enemigos de los que la siguen. Como estas personas son nuestros enemigos, ¿qué les ocurrirá? Que se perderán al final. En otras palabras, los que no siguen la Verdad serán arrojados al infierno con todos los enemigos de Dios, mientras que los que siguen la Verdad vivirán juntos, unidos con los hermanos santos en el Reino de Dios. 
Al perder las cosas del mundo los redimidos recibimos las bendiciones del Señor además de las persecuciones del mundo. No tengan en poca estima esta Verdad de salvación que nos ha dado la remisión de los pecados y la vida eterna. Aunque crean en el Señor de todo corazón y hayan recibido la remisión de los pecados, si ceden a sus familias que se levantan contra la Verdad, acabarán perdiendo la vida eterna. 
Pero esto no significa que deban echar a sus familias de sus vidas sin pensarlo dos veces, sino que si creen en la Verdad del Señor y le siguen, se separarán naturalmente de los miembros de su familia que no crean en la verdad aunque no lo hagan queriendo. Lo que estoy diciendo es que no deben desanimarse cuando crean en la Verdad, y deben aferrarse a ella y seguirla porque las personas de su alrededor no han recibido la remisión de los pecados. 
Sin embargo, el problema es que la mayoría de las personas que pasan por una situación difícil intentan racionalizar sus circunstancias. Se dejan llevar por las circunstancias y viven sus vidas siguiendo mentiras pensando que es mejor no causar problemas en la familia. Cuando esto ocurre durante un período de tiempo prolongado, acaban buscando lo que les parece atractivo, dejan que la carne les domine y tienen una fe religiosa. Al final acaban rechazando la Verdad para que haya paz en su familia. Deben darse cuenta de que estas personas no pueden seguir al Señor de todo corazón y no pueden recibir la vida eterna. 
Entonces, ¿qué debemos hacer cuando se nos presentan estas circunstancias? Por encima de todo debemos aferrarnos al Señor de la salvación y a la vida eterna y seguirle, aunque perdamos nuestras familias y los tesoros de este mundo que son visibles para nuestros ojos. Después de esto, cuando nuestra fe está establecida firmemente, en vez de abandonar a nuestras familias, debemos predicarles el Evangelio y guiarles para que sean salvadas y conozcan la Verdad. Esta es la bendición del Señor que viene siempre con persecuciones. 
 
 
¿Qué es la persecución de los justos de la que habla el Señor?
 
Ser odiado, maltratado, amenazado, robado y odiado por la causa del Señor es de lo que se trata la persecución. Escuchar lo siguiente acerca de nosotros es lo que significa ser perseguidos: «Ese hombre solía ser decente antes de que encontrara a Jesús y empezara a ir a la iglesia, pero desde entonces ha cambiado para peor. Todo lo que hace es predicar el Evangelio. Solía ser muy simpático, pero ahora está muy distante». Así seremos perseguidos después de haber recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Somos perseguidos por nuestras familias, amigos, y todo el mundo de nuestro alrededor. Sin embargo, hay algo maravilloso que recibimos con esta persecución, y esto es la salvación de nuestras almas, es decir, la vida eterna. 
No necesitan pensar en la vida eterna de manera complicada. La vida eterna significa vivir para siempre literalmente y esto es lo que está escrito en el texto original. Se trata de vivir felices para siempre sin imperfecciones, llenos de gozo eterno. Lo que nos espera a todos los justos, que somos perseguidos en este mundo, es la vida que recibiremos del Señor. Todos viviremos felices para siempre en el Reino de Dios. 
Por tanto, como creemos en la justicia del Señor, no debemos odiar a nadie aunque seamos perseguidos. La Biblia dice que los que intentan salvar sus vidas, morirán, y los que entregan sus vidas, vivirán. A veces nos sentimos divididos entre seguir la Verdad y la necesidad de cuidar de nuestras familias, pensando: «Me persiguen por el Señor y su Verdad. Sé que debo hacer todo lo posible por cuidar de mi familia, pero he dejado esto de lado para seguir a la Verdad, y mi familia me odia por eso. Si sigo a la Verdad, mi familia sufrirá, pero si solo cuido de mi familia, la Verdad del Señor será descuidada». Divididos entre estas dos opciones, a veces no sabemos qué hacer. Si seguimos la Verdad del Señor, algunos de nuestros familiares no estarán contentos. Nos dirán: «¿Cómo nos haces esto? Nuestra familia era muy feliz, pero desde que empezaste a creer en Jesús, ya no estamos felices ni en armonía». 
Aunque sean perseguidos de esta manera, deben seguir al Señor sin dudarlo. ¿Qué ocurrirá entonces? Al final salvarán a su familia de la carne. No les están abandonando. Como Dios está lleno de amor, no nos dice que abandonemos a nuestras familias. Dios nos prometió que si somos salvados y seguimos al Señor confiando en su Verdad sobre todas las cosas, aunque seamos perseguidos por el mundo, Dios nos dará una nueva familia y nuevas tierras en abundancia. 
¿A qué se refieren las tierras aquí? Se refieren al lugar donde podemos hacer la obra de Dios. Y este lugar está en la Iglesia de Dios, donde podemos hacer la obra de Dios libremente. Los que pierden todas sus posesiones materiales para seguir al Señor verán como su fe se hace fuerte, se armarán con fe para hacer la obra de Dios y salvarán a sus familias que no han nacido de nuevo todavía. Llevarán a sus familias de la carne a la salvación. Además, no solo guiarán a sus familias para que reciban la remisión de los pecados, sino también a las demás personas de su alrededor. 
El Señor dijo que nos daría tierras en abundancia. Esto significa que nuestras actividades serán aún más. Nos dijo también que seríamos bendecidos en cuerpo y espíritu. Por tanto, no debemos tener miedo de ser perseguidos en este mundo, ya que tenemos las bendiciones prometidas por el Señor y no debemos dudar en recibir la remisión de los pecados a través de la Palabra del Señor y seguirle por fe. 
Pasemos ahora al último versículo del pasaje de las Escrituras de hoy. El Señor dijo en Marcos 10, 31: «Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros»
¿Qué significa este pasaje? Significa que los que no se han librado de las ataduras de sus familiares que no están salvados, serán los últimos espiritualmente, aunque hayan recibido la remisión de los pecados primero y sin importar cuánto tiempo hayan creído en el Señor. Por el contrario, los que creen en esta Palabra de Verdad desde hace poco tiempo, pero la siguen con lealtad, serán los primeros espiritualmente. Esto es lo que significa este pasaje. Los que creen de todo corazón en la Palabra de Dios, la Verdad de salvación, los que viven unidos por fe a la Iglesia, los que hacen todo tipo de actividades por fe, y los que empiezan una vida nueva por fe, serán los primeros. Nuestros predecesores de la fe son así. Por causalidad, entre los que han recibido la remisión de los pecados recientemente, ¿hay alguien que quiera guiar a los demás santos cuando ve a los predecesores de la fe haciendo esta tarea? No es tan difícil. Es bastante simple. Pueden hacer cualquier cosa si creen en la Palabra de Dios y siguen al Señor por esta fe en vez de estar atados al mundo. 
Los que creen en la salvación de Dios y la siguen, en vez de buscar la prosperidad material han recibido la vida eterna del Señor aunque sean perseguidos. A pesar de esta persecución han entrado en la Iglesia, donde pueden hacer la obra de Dios. Debemos recordar que es inevitable estar bendecidos por Dios para pasar por las persecuciones primero, después de recibir la remisión de los pecados y entrar en la Iglesia, y viviendo por fe guiado por la Iglesia. Y no debemos temer estas persecuciones. Aunque sea muy difícil ser perseguidos, debemos pensar que estas persecuciones se sufren por el Evangelio de Dios, para ser unidos con el Señor. En otras palabras, debemos darles la bienvenida a las persecuciones, porque Dios deja que nos persigan para bendecirnos inmensamente. 
Si quieren ser bendecidos por el Señor deben seguir esta Verdad. Los que han recibido la remisión de los pecados y siguen el camino de la fe serán bendecidos sin falta. No solo recibirán bendiciones materiales en este mundo, sino también la bendición de la vida eterna. No solo deben recibir ustedes esta bendición, sino también sus familiares. 
¿Quiénes son sus hermanos y hermanas? Sus hermanos santos que siguen la voluntad del Señor son su familia, sus padres, sus hermanos y hermanas. Todos los que creemos en la justicia del Señor somos una familia. ¿Creen que somos una familia? 
La Iglesia de Dios es su lugar de trabajo. Aquí en la Iglesia de Dios pueden vivir según la ley de la fe y ser bendecidos inmensamente por su lealtad. Oro a Dios para que nos dé muchas bendiciones. Espero de todo corazón que podamos superar todas las persecuciones poniendo toda nuestra fe en el Señor, y que seamos bendecidos por nuestras tribulaciones.