The New Life Mission

Sermones

Tema 24: SERMONES PARA LOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN NUESTROS COLABORADORES

[24-11] < Mateo 13:1-23 > Los deberes del predicador del EvaLos deberes del predicador del Evangelio

< Mateo 13:1-23 >
«Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga. Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.
Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.»
 
 
¿Cómo están? He ido al centro de discípulos de Inje para construir un invernadero enorme allí. Le doy gracias a Dios porque lo hemos conseguido con gastos mínimos y esfuerzos mínimos.
Ya es miércoles. Hoy es el último día de abril y mañana empieza mayo. El tiempo pasa tan rápido y las estaciones cambian constantemente.
El pasaje de las Escrituras de hoy dice: «Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron» (Mateo 13:3-4).
El Señor dijo que un sembrador salió y sembró semillas y algunas cayeron junto al camino, otras entre cardos y otras cayeron en buen suelo. Entre los lugares donde sembró el sembrador, había solo un buen campo que dio una cosecha. La semilla que cayó junto al camino ni siquiera salió; la semilla que cayó en un camino rocoso salió demasiado rápido pero se secó enseguida; la semilla que cayó entre los espinos no dio fruto; solo la semilla que cayó en el buen suelo dio muchas cosechas.
A los que predicamos el Evangelio del agua y el Espíritu el Señor nos dijo: «Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino» (Mateo 13:18-19). El Señor está diciendo que un sembrador del Evangelio del agua y el Espíritu no puede dar cosecha si siembra la Palabra de Dios en un corazón que no se ha preparado.
 
 
¿Qué significa la semilla que cayó en buen suelo?
 
Significa que cuando un predicador predica el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Palabra escrita de Dios, alguien que escuche con un corazón dispuesto la Palabra de este Evangelio verdadero lo acepta con pureza en su corazón y cree en ella tal y como es. Por tanto, esa persona no solo ha sido salvada de sus pecados, sino que dará fruto 30 veces, 60 veces y 100 veces a través de esa persona que ha creído en el Evangelio.
El Señor habló esta Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu utilizando una expresión metafórica y también interpretándola por nosotros. Y estamos distribuyendo literatura que contiene el Evangelio del agua y el Espíritu. Quien esté bien preparado para aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu será salvado a través de este libro, pero quien no esté preparado para creer en la bendición de Dios no creerá en ella. Una persona que no sabe lo valioso que es el Evangelio del agua y el Espíritu, es decir, una persona que solo quiere creer en cualquier religión de este mundo, no puede conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Verdad de la salvación, aunque se encuentre con este Evangelio del agua y el Espíritu. Y Satanás obra en los corazones de las personas que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y hace que esa persona esté perdida en la confusión y no pueda conocer la Palabra de Dios. Como resultado, estas personas no pueden conocer la Palabra de Dios. Como resultado, estas personas no pueden ver la Verdad aún cuando leen el Evangelio del agua y el Espíritu y lo vean con sus propios ojos; y no pueden entenderlo aunque lo escuchen. Esta es la razón por la que esta gente no ha recibido la remisión de los pecados todavía. Por tanto, los predicadores del Evangelio debemos seguir predicando la Palabra de Dios aunque no sepamos quién dará una cosecha después de escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu.
Nuestros predicadores del Evangelio de todo el mundo están predicando el Evangelio del agua y el Espíritu ahora, y normalmente no saben si alguien va a recibir la salvación. Algunas personas parecen no aceptar el Evangelio fácilmente pero en realidad lo aceptan más fácilmente, mientras otras personas no aceptan el Evangelio aunque estén en la Iglesia de Dios fingiendo creer en el Evangelio. Hay algunas personas que no aceptan la Palabra de Dios con pureza en sus corazones aunque los predicares les prediquen la Palabra de Dios. Cuando un predicador predica que Jesús tomó todos los pecados de este mundo para siempre al ser bautizado por Juan el Bautista, los que le escuchan pueden ser salvados si aceptan y creen en esta Palabra de Dios en sus corazones.
Sin embargo, hay personas que no creen. Los que no quieren creen en la Verdad en sus corazones se están destruyendo a sí mismos al no creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que han escuchado e interpretarlo con sus propias ideas. Por ejemplo, algunas personas interpretan con su propia inteligencia carnal el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista Y piensan: “Oh, Jesús fue bautizado porque era humilde. No fue bautizado por Juan el Bautista para tomar los pecados del mundo sobre Sí mismo”. La Verdad del Evangelio está siendo interpretada de esta manera con su intelecto carnal y por tanto está perdiendo el poder para salvarles. En realidad, Jesús fue bautizad por Juan el Bautista para tomar los pecados de la humanidad para siempre. Pero algunas personas dicen: “Jesús solo tomó los pecados del pasado. No se puede decir que Jesús tomó todos los pecados del mundo”. Estas personas no pueden ser salvadas de sus pecados porque no interpretan la Verdad de Dios correctamente, es decir el Evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo, algunas personas no son así y reciben la remisión de los pecados porque creen de corazón en el Evangelio del agua y el Espíritu tal y como aparece en la Palabra de Dios. Debemos creer que los 66 Libros del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra de Dios y la Verdad. Sin embargo, algunas personas están en contra de la Verdad de Dios porque no tienen sitio en sus corazones para contener la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, estas personas caen en la confusión cuando se levantan contra la Palabra de Dios. Tienden a convertirse en enemigos de Dios diciendo: “Creo que tu fe es incorrecta” a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, y entonces los corazones de los que creen en el Evangelio dudan. Dicho de otra manera, aunque alguien sepa que el Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad, el miedo y la duda pueden entrar en el corazón de esas personas cuando escuchan a otras personas decir: “Crees en una herejía”.
Y algunas personas, después de recibir la salvación al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu piensan: “He recibido la remisión de los pecados, pero no tengo ni idea de cómo voy a vivir de ahora en adelante. Tengo que encontrar la manera de ganarme la vida”. Estas personas tienden a vivir una vida carnal. Por tanto, no pueden vivir para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso no pueden dar fruto espiritual. Estos tres tipos de personas han alcanzado una salvación imperfecta. Solo los que tienen un buen suelo pueden ser salvados perfectamente. Por tanto, cuando nuestros predicadores predican este Evangelio del agua y el Espíritu, es difícil saber quién creerá perfectamente y dará cosecha espiritual y quién no.
 
 
Por tanto, los predicadores primero deben remover los campos de los corazones de la gente antes de predicarles la Palabra de Dios
 
Cuando los predicadores predican la Palabra de Dios primero deben arar los corazones de la gente que va a escuchar la Palabra. Debemos hacer esto como si fuésemos agricultores que primero aran la tierra con un tractor para cultivar cuando pasa el invierno y llega la primavera. De esta manera, los predicadores debemos darnos cuenta de que primero tenemos que arar los corazones de los que nos escuchan antes de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. En el pasaje de las Escrituras de hoy el Señor dijo que el buen suelo da frutos unas cien veces, otros unas sesenta o unas treinta.
Primero debemos saber cuál es el estado del corazón de la gente cuando predicamos la Palabra de Dios. Debemos hacer que los que escuchan la Palabra primero entiendan qué tipo de semilla somos los seres humanos y después predicarles el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, quien quiera ser salvado debe saber lo sucio e indecente que es el corazón de los seres humanos. Debemos predicar claramente no solo que los seres humanos estamos llenos de maldad en nuestros corazones, sino también que llevamos a cabo esos pensamientos. Debemos predicar a los pecadores estas cosas suficientemente y hacer que sus corazones sean tierra buena ante la presencia de Dios. Para ello debemos arar sus corazones con la Palabra de Dios. En otras palabras, debemos arar los corazones de los pecadores para que se den cuenta de lo siguiente: “¿Qué debo hacer? Estoy destinado a ir al infierno cuando muera. He cometido muchos pecados y no puedo dejar de vivir así en el futuro. ¿Qué puedo hacer? Voy a ir al infierno si el Señor no me salva”. Entonces, los predicadores deben predicarles diciendo: “Nuestro Señor tomó todos vuestros pecados sobre Sí mismo al recibir el bautismo de Juan el Bautista en el río Jordán y cargó con esos pecados del mundo hasta la Cruz, donde fue crucificado hasta morir y resucitó de entre los muertos como nuestro Salvador. Nuestro Señor tomó todos los pecados del mundo al ser bautizado y cargó con todos nuestros pecados hasta la Cruz donde derramó Su sangre y se convirtió en nuestro Salvador al ser resucitado de entre los muertos. Por tanto, el Señor es su Salvador y mi Salvador. Se convirtió en nuestro Salvador”. Así es como la gente recibe la remisión de sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu a través de la Palabra que ustedes han predicado.
Así es como personas como ustedes han recibido la remisión de los pecados del mundo por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Asimismo, no solo ustedes, sino también otras personas han recibido la salvación de sus pecados al creer en esta Verdad del verdadero Evangelio. Los que creemos podemos predicar este Evangelio porque sabemos que el Señor ha salvado a otras personas de la misma manera en que nos ha salvado; el Señor nos ha salvado por muchos pecados que hayamos cometido o por muy pecadores que seamos; el Señor les ha salvado a ustedes y me ha salvado a mí. Por esta razón podemos predicar este Evangelio.
Los predicadores deben arar los corazones de las personas a las que predican antes de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Los predicadores deben sembrar la semilla del Evangelio, pero deben conocer y enseñar primero en qué estado se encuentran los corazones de la gente, los de los que van a encontrarse con este Evangelio, antes de predicar. Deben enseñar a la gente que son seres humanos que cometen pecados durante toda su vida. Los predicadores debemos enseñar esta verdad continuamente a todas las almas sin cesar. Entonces, quien haya recibido la Palabra de Dios puede responder de manera positiva a esta verdad y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Algunas personas la aceptarán cuando les hablemos de los pecados que han cometido y entenderán que son así, pero no admitirán que van a cometer los pecados que no han cometido todavía. Esto les impide aferrarse al Evangelio del agua y el Espíritu. En este caso, debemos hacerles saber que tienen estos pecados al darles ejemplos de pecados que la gente suele cometer. Así, los predicadores deben predicar la Palabra sin cesar arando los corazones de la gente continuamente hasta que entiendan al final que son personas con pecados que no pueden evitar ir al infierno. Los predicadores del Evangelio deben predicar la Palabra hasta que la gente reconozca que son personas que no pueden evitar ir al infierno si el Señor no las salva de sus pecados mediante el Evangelio del agua y el Espíritu, y que solo pueden ser salvadas por el Señor por sus pecados graves, ya que no pueden ser salvadas por su cuenta. Entonces confesarán que están desesperados como se lamentó el Apóstol Pablo: «¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos 7:24). Solo entonces la salvación que nos da el Señor puede plantarse en sus corazones perfectamente y entonces pueden recibir la salvación y convertirse en trabajadores del ministerio de Dios.
Incluso una persona que ha recibido la remisión de los pecados debe seguir haciendo su corazón puro arándolo sin cesar. Esto se debe a que podemos convertirnos en suelo lleno de piedras o espinos aunque no estamos al lado del camino. Nuestros corazones pueden estar llenos de preocupaciones carnales todo el tiempo. Tenemos muchas preocupaciones carnales sobre cosas como ganarnos la vida en este mundo. Por tanto, nuestros corazones pueden convertirse en campos llenos de piedras. Esto significa que podemos dudar cuando nos enfrentamos a las tentaciones del mundo porque no tenemos fe en la Palabra de Dios en nuestros corazones. En estos casos, parece a menudo que la gente del mundo vive mejor que nosotros. Esta es la razón por la que los predicadores también debemos predicar la Palabra acerca de la naturaleza humana a los santos. Debemos hablarles de la naturaleza básica humana del pecado y de qué tipo de personas son los seres humanos. La verdad es que la humanidad es una raza de obradores de iniquidad que no puede evitar cometer pecados y que los seres humanos somos muy sucios, inútiles, podridos nacidos con doce tipos de pecados desde el nacimiento, y por tanto los seres humanos están perfectamente destinados a ir al infierno.
Debemos predicar esta Palabra de Dios a la gente y hacer que entiendan y acepten que son personas malditas. Solo entonces pueden creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y estar agradecidos por ello. Podemos estar agradecidos por el Evangelio del agua y el Espíritu cuando conocemos nuestra naturaleza básica. Podemos estar agradecidos al Señor por salvar a personas como nosotros del pecado. Debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu entendiendo que tipo de personas somos. Los predicadores debemos conocernos a nosotros mismos así, creer así y predicar así. Solo entonces podremos dar fruto cien, sesenta y treinta veces. Debemos confesar que somos personas malvadas ante la presencia de Dios y no de los demás. Debemos admitir quiénes somos ante la presencia de Dios según la Palabra.
Esto significa que ustedes son también seres desesperados que no solo cometen uno o dos pecados, sino que cometen muchos pecados hasta que mueren. Por tanto, deben saber que son personas que no pueden evitar recibir la pena de la muerte eterna y ser arrojados al infierno. Debemos saber qué tipo de personas somos ante la presencia de Dios y reconocerlo. Debemos creer en la Palabra de Dios que muestra nuestra naturaleza fundamental.
¿Entienden quiénes son realmente? ¿Reconocen sus pecados? ¿Creen que el Señor tomó sobre Sí mismo todos los pecados de los que son así al recibir el bautismo de Juan el Bautista, y que fue crucificado hasta morir en la Cruz y nos ha salvado para siempre al resucitar de entre los muertos?
Hemos recibido esta salvación verdadera al entender y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, aunque hayamos recibido la salvación por esta fe, a veces perdemos vista de nuestra carne. Por tanto, debemos seguir escuchando esta verdad acerca de nuestra naturaleza básica a través de la Palabra de Dios. Y debemos buscar este verdadero Evangelio siempre en nuestras vidas cuando nos encontramos con nuestras debilidades. Entonces podemos creer que somos personas así y que el Señor nos ha salvado porque somos personas malvadas. Por tanto, debemos reconocer nuestra naturaleza malvada y dar gracias de nuevo por la salvación del Señor pensando en nuestro estado maldito de nuevo. Los predicadores debemos vivir una vida nueva creyendo en la justicia de Dios y esta es la vida recta. Vivir la vida de un predicador es la vida más bendita.
 
 
Un predicador debe predicar la Palabra de Dios continuamente
 
Podemos ver que los Apóstoles de Jesús también predicaron la Palabra continuamente. De la misma manera, debemos predicar la Palabra de Dios repetidamente y más profundamente desde varias perspectivas.
Ahora estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo a través de nuestros libros de sermones y ha sido muy eficaz. Así, hay muchos pastores y misioneros en el extranjero que han recibido la remisión de los pecados, ¿no es cierto? Estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu en el extranjero a través de nuestro ministerio literario mientras que nuestros pastores en el extranjero están conociendo a las almas de su alrededor para predicarles el Evangelio. Nuestros predicadores predican el Evangelio del agua y el Espíritu, pero no todo el mundo que los escucha lo acepta. Uno de nuestros colaboradores en Europa recientemente me escribió un proverbio europeo que dice: “No puedes enseñarle a un perro viejo un truco nuevo”. Esto significa que un perro viejo no escucha las enseñanzas de su dueño porque piensa que sabe todo lo que tiene que saber. Utilizó este proverbio para ilustrar a los cristianos actuales que no quieren saber nada del Evangelio del agua y el Espíritu.
“No puedes enseñarle a un perro viejo un truco nuevo”. Ustedes también pueden convertirse en un perro viejo aunque sean jóvenes. Es posible ser así si no quieren aprender de sus predecesores de la fe. Uno de nuestros colaboradores en Europa utilizó este proverbio para expresar su experiencia. Ese pastor distribuye nuestros libros de sermones a la gente y predica, pero los cristianos a los que predica dicen que han recibido la salvación solo por la sangre derramada en la Cruz y por tanto no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, se refirió a esos cristianos que no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu como perros viejos.
El Señor vino a este mundo y tomó todos nuestros pecados sobre Sí mismo para siempre al recibir el bautismo de Juan el Bautista. ¿No es cierto? Esta es la razón por la que Jesús tuvo que ser crucificado en la Cruz y gritó diciendo: “Está acabado” (Juan 19:30), cuando estaba derramando Su sangre en la Cruz. Jesús fue crucificado porque tomó personalmente nuestros pecados sobre Sí mismo al ser bautizado por Juan el Bautista. El Señor nos ha salvado de todos nuestros pecados así.
Los predicadores estamos predicando esta Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu a toda la gente con la que nos encontramos. Sin embargo, hay muchos perros viejos que no aceptan el Evangelio incluso después de escuchar la Palabra de Dios. Estos perros viejos no son personas mayores. Pueden convertirse en perros viejos espiritualmente si no aceptan la Palabra de Dios en sus corazones. Pueden convertirse en perros viejos sea cual sea la edad que tengan. Se convierten en perros viejos, no porque sean viejos en años, sino porque no tienen la actitud de aprender la Palabra de Dios en su corazón. Una persona que no acepta nada más que las doctrinas que ha aprendido anteriormente, incluso la Palabra de Dios, se convierte en un perro viejo. Por tanto, los predicadores debemos predicar la Palabra de Dios continuamente hasta que incluso los perros viejos puedan entenderla.
 
 
Hasta ahora, nunca he predicado un sermón sin hablar del Evangelio del agua y el Espíritu
 
Esto se debe a que hay vida en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, hay algunas personas que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu aunque lo prediquemos repetidamente. Por tanto, decidimos producir un pequeño libreto que resume el Evangelio del agua y el Espíritu para ver si esto lleva a la gente a aceptar el Evangelio. Sería ideal que esta la gente que leyese este libro aceptase la salvación, pero esa no es la realidad.
Por tanto, estamos publicando libros de sermones gordos como este y ofreciéndolos gratuitamente a toda la gente del mundo. La semilla de la salvación ha sido sembrada y plantada en sus corazones cuando leen el Evangelio del agua y el Espíritu repetidamente a través de nuestros libros. Pueden recibir la salvación cuando saben que los pecados han sido eliminados, que eran personas malvadas y pecadores pero que Jesús tomó todos esos pecados sobre Sí mismo al ser bautizado, y que Jesús fue juzgado por todos esos pecados al ser crucificado hasta morir en la Cruz en su lugar. Saben que el Señor recibió el bautismo y murió por los que no podían evitar morir por sus pecados y resucitó de entre los muertos para salvarlos. Así, la salvación que el Señor nos da está plantada en sus corazones firmemente. Es decir, estas personas se convierten en creyentes de la Verdad. Y después se convierten en predicadores y trabajadores de este verdadero Evangelio.
Así, cuando un predicador predica el Evangelio del agua y el Espíritu a la gente, es necesario predicarlo repetidamente. Un predicador debe predicar este Evangelio continuamente hasta que la mayoría de los que les escuchan piensen que es todo lo que saben. Sin embargo, un predicador que ha recibido la salvación de sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y tiene el poder de la fe puede predicar continuamente una cosa sola, el Evangelio del agua y el Espíritu. En realidad un predicador así es poderoso, de la misma manera en que quien puede hablarle a su público de lo mismo todos los días es un ponente profundo. Para ser más precisos, este es el poder del Evangelio del agua y el Espíritu y no el poder del predicador. Podemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu desde varios ángulos porque es el verdadero Evangelio. ¿Cuántos predicaríamos la misma Verdad repetidamente si el Evangelio el agua y el Espíritu no fuera la Verdad? Sería imposible predicar el Evangelio del agua y el Espíritu continuamente si no fuese la Verdad. Cuando una persona predica repetidamente algo que no es la Verdad, entonces los corazones de los que escuchan y los que predican se dañan. Por el contrario, si el Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad y si este Evangelio nos ha salvado de todos nuestros pecados eternamente, entonces tanto los predicadores como los que escuchan este Evangelio reciben la salvación de los pecados. Esta es la razón por la que debemos seguir predicando el Evangelio del agua y el Espíritu repetidamente aunque la gente diga que somos ignorantes. La gente recibe la remisión de los pecados en sus corazones cuando lo predica una y otra vez continuamente.
Nuestros colaboradores en el extranjero probablemente se preguntes si hay una mejor manera de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Si simplemente quieren predicar el Evangelio del agua y el Espíritu brevemente, pueden hacerlo preparando un libreto pequeño de cinco páginas. Solo necesitaríamos cinco páginas para explicar todo acerca de los pecados humanos, la justicia de Dios y el juicio de Dios. Si predicasen el Evangelio del agua y el Espíritu así, ¿creen que la gente podría recibir la remisión de los pecados leyendo ese libreto pequeño con un resumen con las respuestas correctas? ¿Creen que los corazones de la gente serían arados y que el Evangelio del agua y el Espíritu entraría en sus corazones? Cuando la gente no acepta el Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones, solo conoce el Evangelio intelectualmente, pero no cree en él. Por tanto, sus corazones se convierten como suelo al lado del camino, o pedregoso o lleno de espinos. Por tanto, no pueden ser salvados de sus pecados. Estas personas han encontrado la Verdad que se ha manifestado por el Evangelio del agua y el Espíritu, pero no ha llegado al fondo de sus corazones. Incluso cuando Jesús estaba dando testimonio en este mundo, muchas personas encontraron a Jesús pero no lo reconocieron como el Salvador aunque lo vieron hacer milagros con sus propios ojos.
Por tanto, los predicadores debemos predicar este Evangelio del agua y el Espíritu sin cesar a todo el mundo. Así, predico el Evangelio del agua y el Espíritu sin cesar a todos nuestros santos y a todo el mundo. No sé exactamente cuántos de nuestros libros han sido publicados en inglés hasta ahora. Puede que más de 50. He oído que hasta ahora hemos publicado en formato impreso unos 270 libros en todos los idiomas y 740 en formato electrónico que se pueden descargar gratuitamente en cualquier momento. Además de los libros que hemos predicado hasta ahora, hay muchos libros por predicar en el futuro. Tenemos que predicar todas las lecciones de los 66 libros de las Escrituras. Así Que tendremos que publicar un número inmenso de libros, ¿no es así? Estamos predicando aún más libros porque queremos predicar la Palabra de Dios a toda la gente del mundo.
Algunos trabajadores me preguntan por qué tenemos que publicar tantos libros así cuando es tan caro. Nuestras Iglesias de toda Corea están recaudando dinero para servir al Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Qué poder tengo? Sin embargo, estamos uniendo nuestros esfuerzos para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu continuamente.
Esta es la razón por la que estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu continuamente a través de nuestro ministerio literario mientras Satanás engaña a la gente con mentiras. Por tanto, debemos predicar la Verdad desde varios puntos de vista para destruir estas mentiras de Satanás una a una. Por ejemplo, cuando tenemos que predicar sobre un tema en concreto del Evangelio del agua y el Espíritu, debemos predicar acerca del Libro de Romanos; si tenemos que predicar acerca del verdadero Evangelio y el falso, debemos leer el Libro de Gálatas. Así, debemos predicar acerca de cualquier tema iluminando todos los libros de las Escrituras continuamente desde varios puntos de vista. Debemos seguir predicando la verdad para desmentir cualquier enseñanza falsa dentro de los corazones de la gente. Esta es la razón por la que estamos llevando a cabo este ministerio literario hasta ahora y seguiremos haciéndolo hasta el día en que regrese el Señor. Hemos trabajado mucho en este ministerio literario hasta ahora y hay muchas personas que han escuchado el Evangelio del agua y el Espíritu de nosotros, ¿no es así? Muchos pastores, misioneros e incluso los creyentes laicos están recibiendo la remisión de los pecados por todo el mundo mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Creen que este Evangelio podría haber llegado tan lejos, incluso a países remotos, si solo lo hubiésemos predicado desde Corea? Esto habría sido imposible.
Deben saber que todos los cristianos que creen en el evangelio falso y a medio hacer en vez del Evangelio del agua y el Espíritu son creyentes falsos. La mayoría de los cristianos de hoy en día creen de manera equivocada en este evangelio falso como si fuera el Evangelio verdadero.
Estamos viviendo en el final de los tiempos. Asimismo, estamos viviendo en la era de las hambrunas. El gobierno va a limitar la cantidad de arroz que puede comprar cada persona a 40 kg de arroz al mes en el mercado. En algunos países, la gente hace pan con trigo y lo consume en su dieta principal, pero tiene que esperar en cola para comprar trigo. En su cultura, la gente va a una cafetería para beber té y escuchar música, pero está minimizando los gastos ahora. En algunos países, incluso los dueños de las panaderías venden pan de mejor calidad a sus clientes, pero tienen que comprar pan más barato y de menos calidad en otra tienda para consumir ellos. Ya ha llegado la hambruna a todo el mundo.
He oído que la gente de Corea va al extranjero y viaja. Los coreanos se dejan llevar por sus emociones. Tienen a vivir y morir con emociones altas y bajas. Deben venir a visitar Corea. Aquí se celebró la Copa del Mundo de la FIFA en el 2002 con Japón, y casi toda Corea se puso camisetas rojas y animó al equipo coreano. A los extranjeros les parece impresionante ver a tanta gente coreana animando. Los extranjeros dicen que es impresionante y se preguntan cómo toda Corea pudo llevar camisetas rojas y salir a animar a la selección. La verdad es que es impresionante, pero desde una perspectiva más negativa, esto demuestra que los coreanos son personas muy emocionales. Los coreanos son así de impresionantes. Por tanto, la gente de Corea iría por el buen camino si se le guiase bien, y va por el mal camino si se le lleva por el mal camino. La gente de Corea tiene esta característica. Incluso hoy en día, en el momento en que la comida escasea, todo el pueblo de Corea está causando conmoción pidiendo que se negocie de nuevo la importación de carne de res en EE.UU. Incluso en Corea el precio del arroz y el trigo ha aumentado mucho.
Hemos llegado a la era del hambre, en la que la comida escasea. Estamos viviendo en un momento así. Por eso la gente que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu en esta era es la gente más feliz. Ahora el Señor vendrá a este mundo pronto. Ya les he hablado de esto. He dicho que el mundo entero cambiará y habrá hambre y catástrofes naturales en este mundo, ¿no? Y ha llegado este momento. Dentro de poco, el anticristo reinará por todo el mundo. Por tanto, muchas personas morirán a manos del anticristo. Ese momento está a punto de llegar.
Vamos a predicar el Evangelio del agua y el Espíritu hasta ese día, aunque tengamos que morir por ello. Entonces, el día del advenimiento del Señor llegará. En ese momento, los que creamos en el Evangelio del agua y el Espíritu entraremos en el Reino del Señor; pero los que no hayan creído en este Evangelio recibirán el castigo del juicio eterno de sus pecados. Serán arrojados al infierno donde hay un fuego que no se extinguirá. Estas cosas no ocurrirán en el futuro lejano, pero hay personas entre nosotros que no creen en esto.
Los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu son personas felices. Los predicadores de este verdadero Evangelio son personas muy felices. Esta es la razón por la que los predicadores del Evangelio deben predicar este Evangelio continuamente y sembrar la semilla sin desalentarse. Ustedes saben que cierta persona en los Estados Unidos leyó uno de nuestros libros sentado en un banco de un parque como si estuviese leyendo un libro del mundo y pensó que nuestro libro estaba mal y lo tiró. Pero una persona que pasaba por allí lo cogió y lo leyó y recibió la salvación y nos escribió acerca de su testimonio de salvación. De esta manera, algunas personas no creen que necesitan el Evangelio del agua y el Espíritu, pero otras piensan que este verdadero Evangelio es absolutamente necesario. Veremos al Señor que vendrá como el Juez. Estamos viviendo en estos tiempos. Y somos los predicadores de la justicia de Dios.
 
 
Estoy hablando a nuestros predicadores del extranjero
 
No debemos sentirnos desalentarnos mientras predicamos el Evangelio. ¿Por qué vamos a sentirnos desalentados por estas cosas? Uno de nuestros colaboradores ha recibido una tarjeta de permiso que le permite a él y a sus colaboradores distribuir nuestros libros gratuitamente en su país. En mayo este colaborador puso pancartas en las calles y distribuyó nuestros libros a la gente de su país e incluso tomó fotos de este evento y nos las mandó. En muchos países extranjeros no podemos distribuir nuestros libros gratis aunque queramos porque no tenemos el permiso de las autoridades competentes. Después de leer los libros de nuestra misión, una persona que tenga un corazón con suelo bueno se puede dar cuenta de que es una persona que no puede evitar ir al infierno; y esa persona recibirá el Evangelio del agua y el Espíritu. Por el contrario, una persona que es terca en sus pensamientos como un perro viejo todavía piensa que solo la sangre de la Cruz es la Verdad; y esa persona probablemente no aceptará el Evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
¿Quién son los perros viejos entre los cristianos actuales?
 
¿Son los perros viejos las personas que dicen que han recibido la remisión de los pecados solo mediante la sangre de la Cruz y no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu? La gente no se convierte en perros viejos por su edad, sino por no aceptar el amor de Dios. Yo tendré 60 años pronto. Sin embargo, no me considero una persona mayor. Vivo como si tuviese 28 años. Incluso ahora, cuando alguien habla de cierto tema que no conozco, lo acepto con una actitud de aprendizaje. Y contemplo si sus palabras son correctas o no.
Entre los cristianos de hoy en día hay quien cree solamente en la sangre derramada en la Cruz y se niega a creer en el Evangelio del agua y el Espíritu como perros viejos. Estas personas no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu aunque se encuentren con él a través de los libros que estamos distribuyendo. A veces hay gente que acepta el Evangelio bendito, pero la mayoría no lo acepta. ¿Por qué? Porque piensan que el Evangelio en el que cree es el verdadero Evangelio. ¿Qué es la Verdad? ¿La Verdad es el Evangelio del agua y el Espíritu o el Evangelio de la sangre derramada en la Cruz? ¿Por qué Evangelio han recibido la remisión de sus pecados? ¿Habrían recibido la salvación de sus pecados si Jesús hubiese crucificado sin pasar sus pecados a Jesús? Si los pecados pudiesen ser eliminados así, toda la gente del mundo habría recibido la salvación.
Deben tener pecados en sus corazones si no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Recibimos la remisión de los pecados en nuestros corazones solo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu; los pecados no son eliminados por la fe que cree solamente en la sangre derramada en la Cruz como dicen algunas doctrinas cristianas. Una persona que no cree en el Evangelio del agua y el Espíritu tiene pecados y estos pecados se graban en sus corazones. Sin embargo, la gente puede recibir la salvación de sus pecados si cree que sus pecados fueron pasados a Jesús cuando fue bautizado en el río Jordán por Juan el Bautista. Cuando creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, en otras palabras, cuando creemos en el hecho de que nuestros pecados fueron pasados a Jesús cuando fue bautizado por Juan el Bautista, todos nuestros pecados son eliminados de nuestros corazones. La Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu es el Evangelio que tiene este poder, como está escrito: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).
El hijo del evangelista Billy Graham vino a Corea como predicador hace poco. Predicó a muchas personas en la Playa de Haewoondae en Pusan, Corea y les presentó a Jesús. Y también le preguntó a la gente que quisiese creer en Jesús que levantase la mano y les guió ofreciendo una oración de invitación para que Jesús entrase en sus corazones. Esto es todo lo que hizo por estos pecadores desesperados reunidos allí. Este tipo de predicadores no pueden predicar el Evangelio del agua y el Espíritu.
¿Qué significa invitar al Señor? ¿Cuál es la verdadera invitación del Señor? La verdadera invitación de Jesús es conocer la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu y aceptarla en el corazón. Es confesar lo siguiente: “No puedo evitar ir al infierno por mis pecados, pero sé que el Señor Jesús vino a este mundo, fue bautizado por Juan el Bautista y fue juzgado por todos mis pecados al ser crucificado hasta morir en la Cruz”. Por tanto, aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu consiste en aceptar a Jesús como su Señor y Salvador personal. Quiero que reciban a Jesús como su Salvador personal que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu.
Jesús puede ser nuestro Salvador solo si vino como nuestro Salvador y tomó todos nuestros pecados sobre Sí mismo al ser bautizado. Si Jesús no tomó todos nuestros pecados mediante Su bautismo y si no pagó el precio de esos pecados, ¿cómo pudo convertirse en nuestro Salvador? No podría haberse convertido en nuestro Salvador si no hubiese sido así. ¿Cómo podría Jesús haberse convertido en nuestro Salvador si no hubiese sido bautizado por Juan el Bautista? Esta predicación no tiene sentido. No tiene ningún sentido.
La conciencia de una persona juega un papel muy importante de agente de Dios. La conciencia humana busca la justicia absoluta. En el Tribunal Supremo hay una estatua de la diosa de la ley con una balanza en las manos. Esta balanza busca el mismo peso en ambos lados. La conciencia humana también busca este equilibro sin que la balanza esté de una lado en particular. Sin embargo, la conciencia humana no es justa en realidad. Por eso los seres humanos hacemos tantas cosas mal a pesar de tener conciencia en nuestros corazones. Por tanto, debemos saber que todos nuestros pecados fueron pasados a Jesucristo a través del bautismo que recibió Jesús. Jesús se convierte en nuestro Salvador cuando aceptamos en nuestros corazones que Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Sí mismo al ser bautizado por Juan el Bautista. Jesucristo se ha convertido en su Salvador si creen de corazón que Jesús fue bautizado y derramó Su sangre en la Cruz; pero Jesús no se ha convertido en el Salvador de los que no creen en esta verdad. ¿Es esto cierto o no? Es cierto.
¿Cómo pueden sus conciencias ser buenas? Si quieren que su conciencia sea buena, entonces deben creer que Jesús vino a este mundo para tomar nuestros pecados siendo bautizado para salvar a todo el mundo de sus pecados (1 Pedro 3:21). Y debemos saber que Jesús recibió el juicio de nuestros pecados al ser crucificado y derramar Su sangre en la Cruz. Y debemos creer en esta Verdad. Solo entonces podemos tener una buena conciencia ante la presencia de Dios.
Hay muchos pastores y personas que aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu en Sus corazones en todos los países del mundo ahora después de leer los libros de sermones que les hemos enviado. Sin embargo, la gente que solo cree en la sangre de Jesús como su Evangelio de Salvación ahora es la gente que no ha aceptado el Evangelio del agua y el Espíritu todavía. Estoy predicando la Verdad a todos los pastores y teólogos de todo el mundo. Estoy escribiendo libros que contienen el Evangelio del agua y el Espíritu y los estoy enviando a la gente gratuitamente. ¡Lean estos libros! ¿Es el Evangelio del agua y el Espíritu incorrecto? Si piensan que el Evangelio que estamos predicando es incorrecto, escriban sus opiniones y envíenmelas.
Ahora estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Sin embargo, me entristece saber que hay muchos perros viejos en las comunidades cristianas de todo el mundo. Me entristece porque hay muchos perros viejos en este planeta. Siguen siendo pecadores porque no quieren que les enseñemos el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. El Señor nos dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28).
Entonces, ¿por qué no va la gente al Evangelio del agua y el Espíritu que constituye el Evangelio del Señor para poder descansar en paz en cuerpo y espíritu, recibir la remisión de los pecados e ir al Cielo y convertirse en los hijos de Dios cuando solo tienen que creer en las obras que el Señor ha hecho por ellos? ¿Por qué intenta la gente soportar la carga de sus pecados por su cuenta? ¿Qué poder tienen los que intentan resolver sus pecados? Debemos depender del Señor al creer en Su justicia. Depender del Evangelio del agua y el Espíritu es tener la fe verdadera. Depender de la obra del Señor es el camino correcto para convertirse en justos.
¿Qué habilidades tienen? ¿Qué poder tenemos que nos hace no aferrarnos al Evangelio del agua y el Espíritu? Si tenemos algo son los pecados que hay en nuestros corazones. Somos pecadores desde que nacemos y por tanto solo valemos la pena porque nacimos a imagen de Dios como el objeto de las bendiciones de Dios según Su Providencia. No podemos decir ser justos por otra cosa que no sea creer en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Somos las personas más felices porque creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu. Somos los predicadores felices. Un predicador verdadero solo tiene que predicar el Evangelio del agua y el Espíritu continuamente. ¿De qué más debe hablar un buen predicador además de este Evangelio? Debemos predicar este Evangelio continuamente, incluso a los perros viejos. Escribiré este sermón en un documento y se lo enviaré a los colaboradores que predican en el extranjero. Haremos todas las obras con el poder que nos da el Señor.
Estamos haciendo una obra muy importante ahora y estamos viviendo como verdaderos predicadores en estos tiempos finales. Somos los últimos corredores. Somos los corredores finales que llevan el testigo a los últimos corredores en la carrera de relevos espiritual. Detrás de nosotros hay corredores que son nuestros colaboradores del extranjero. Se acabará cuando corramos la última vuelta y pasemos el relevo a nuestros colaboradores del extranjero que terminarán la vuelta completa. Predicaremos el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. El Señor vendrá cuando terminemos de predicar este bonito Evangelio. Como la cortina que se cierra al final de una obra de teatro, el final del mundo llegará. El Señor empezará la historia de la humanidad de nuevo. Esto es posible por la Providencia de Dios y es la verdad. El mundo nuevo y glorioso comenzará pronto. El Señor creará un cielo y una tierra nuevos.
Pueden que digan: “Deja de decirnos esto que suena a película”. Sin embargo, todo esto es cierto. Dios ha creado el universo entero con Su Palabra solamente y por eso Dios creará un nuevo mundo y nos hará vivir en este mundo nuevo. Somos los señores del Reino de los Cielos. ¿Suena esto a película?
Jesucristo es el Dios que nos ha creado. Después de poco tiempo, Jesucristo vendrá a este mundo de nuevo para llevarnos a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu con Él. Debemos vivir con esta esperanza. ¿Lo entienden? Debemos vivir una vida de fe como predicadores por fe y no desalentarnos. Debemos saber lo que debemos hacer este mundo y estar firmes en la fe de creer en la justicia de Dios.
¡Aleluya!