The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 5-1] < Génesis 5, 1-24 > Los seres humanos recibirán las bendiciones de Dios

< Génesis 5, 1-24 >
«Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados. Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió. Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós. Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió. Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán. Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió. Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel. Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió. Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared. Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió. Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc. Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió. Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios».
 
 
Dios dijo que todos los seres humanos sn seres que recibirán las bendiciones de Dios
 
Cuando Dios creó a los humanos, los creó a Su imagen y semejanza, y Dios los bendijo el día que los creó. Dios bendijo a todas las personas que fueron creadas por Él. Dios no discriminó contra ninguna persona. Dios los bendijo porque Dios los amó desde el momento en que los creó, Por eso, Dios nos creó para darnos Sus bendiciones. Dios no nos creó porque estuviese aburrido y no discriminó a ningún ser humano cuando los creó. Dios nos creó para darnos las bendiciones del Cielo. Por eso Dios creó a los seres humanos a Su imagen y semejanza, es decir Dios creó a los seres humanos con un parecido a los atributos de Dios: Dios los hizo eternos como Dios es eterno, porque Dios es justo y es amor; les dio estas características al alma humana. Cuando Dios creó a los seres humanos, creó al hombre y a la mujer y los bendijo. Esto significa que Dios nos dio a Jesucristo y Su Iglesia.
A veces una persona quiere saber por qué nació en este mundo y por qué tiene que ser pecadora, y por qué debe creer en Jesús como el Salvador. Sin embargo, el objetivo de Dios en crear a los seres humanos puede encontrarse en el hecho de que Dios quería bendecirnos. Después de haber encontrado el Evangelio del agua y el Espíritu, podremos saber completamente que Dios nos ha bendecido y nos ha creado para bendecirnos. Dios nos creó según Su fin y nos dio las bendiciones del Cielo a través del Evangelio del agua y el Espíritu a todos nosotros. Tenemos un Dios que nos creó para darnos las bendiciones del Cielo.
Al contrario que otras criaturas, los seres humanos son los únicos que reciben las bendiciones celestiales. Otras criaturas fueron hechas porque los humanos las necesitan, pero desde el principio de la creación los humanos fueron creados para recibir las bendiciones de Dios. Para hacernos Sus hijos y darnos las bendiciones de Dios, nos creó a los seres humanos el sexto día. Dios creó a los seres humanos y los bendijo e hizo santos. Después de que Dios crease al hombre y la mujer, les dio Su salvación y los hizo hijos Suyos, hizo que recibiesen la vida eterna e hizo que participasen de su naturaleza divina (2 Pedro 1, 4). Dios le dio al hombre la bendición de gobernar sobre todas las cosas del universo con Él.
¿Para qué nos creó Dios y qué quiere de nosotros? Dios quiere que seamos bendecidos con Él y que alabemos la obra que Dios ha hecho por nosotros. No quiere nada más de nosotros. Dios nos creó para darnos Sus bendiciones. Dios también nos ha dado estas bendiciones a nosotros. No nos hemos convertido en hijos de Dios por nuestros propios esfuerzos o al hacer algo bien. Hemos recibido Sus bendiciones mientras vivimos en este mundo porque, desde que Dios creó los cielos y la tierra, nos creó para darnos estas bendiciones. Dios nos creó y nos dio Su Iglesia y nos hizo recibir la remisión de los pecados para que fuésemos hijos Suyos.
Dios nos creó a los seres humanos para que fuésemos hijos Suyos al recibir la salvación de sus pecados mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos nacido de nuevo como hijos de Dios. Los seres humanos somos los señores de toda la creación. Sin embargo, no todas las personas se convierten en señores de toda la creación, es decir, en personas valiosas. Las personas más perfectas son las que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Entre todo el mundo que Dios ha creado los nacidos de nuevo son los más bellos y perfectos. La obra que Dios ha hecho por nosotros es perfecta.
Por tanto, no podemos decir nada malo de la obra que Dios ha hecho por nosotros, y lo único que tenemos que hacer es creer que Dios nos ha dado estas bendiciones celestiales. ¿Sería correcto conocer el fin del Dios Creador cuando nos ha creado para darnos las bendiciones del Cielo? No conocerán para qué vale la vida si no saben que Dios les ha dado estas bendiciones. Entonces caerán en el pecado y en la desesperación. Por tanto las Escrituras dicen: «El hombre que está en honra y no entiende, semejante es a las bestias que perecen» (Salmo 49, 20).
Dios nos creó originalmente para darnos Sus bendiciones y nos ha bendecido desde el día en que nos creó. Dios nos dio las bendiciones del Cielo con el Evangelio del agua y el Espíritu, y vivimos con esta bendición que nos dio. Ha sido establecido que la gente que se ha convertido en hijos de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu irá al Reino de los Cielos después de haber vivido en este mundo haciendo la obra de Dios. Esta bendición también se refiere a todas las bendiciones de recibir la remisión de los pecados en el Señor y convertirse en hijos de Dios. Vivir por la justicia de Dios es la bendición de Dios. Como estamos predicando el Evangelio y que la Iglesia de Dios está en este mundo, esta es nuestra bendición. Debemos confirmar si somos personas que han recibido esta bendición o no y vivir con el conocimiento de que hemos recibido esta bendición por fe.
¿Por qué debemos dar gracias a Dios si no conocemos esta bendición que Dios nos dio? Los seres humanos son como cañas al viento porque están gobernados por su entorno. Pero si sabemos que somos personas que han recibido estas bendiciones espirituales en los lugares celestiales, siempre podemos vivir dando gracias en cualquier entorno sin ir de una lado a otro. Sin embargo, no podemos vivir dando gracias ni tener fuerzas y paz si no sabemos esto. Las personas así intentan recibir esta bendición del Cielo por sus propios esfuerzos.
Podemos ver claramente que muchas personas han sido engañadas por el Diablo y viven en la oscuridad y miseria porque no conocen las bendiciones que Dios nos dio. Pero Dios nos había dado estas bendiciones de salvación y vencido al Diablo a través de la Iglesia de Dios. Y Dios ha decidido arrojar el Diablo al infierno eterno. No sé si es igual con otras criaturas, pero podemos encontrar muchas pruebas en las Escrituras de que Dios creó a los seres humanos para darles las bendiciones del Cielo.
Cuando Dios creó los cielos y la tierra, creó a los seres humanos el último día de la creación. Pero las Escrituras no dicen nada acerca de la creación de los ángeles. Aún así podemos ver que hay ángeles y Diablo en la Palabra de Dios. Un ángel se convirtió en el Diablo cuando se levantó contra Dios. Una persona es malvada cuando se levanta contra Dios. Dios no creó al Diablo desde el principio, Sino que creó a un ángel que retó a Dios para ser más grande que Él y el ángel se convirtió en el Diablo ante la presencia de Dios.
Dios planeó la creación de los cielos y la tierra y bendijo a los seres humanos el día en que nos creó para mostrar que todas las cosas se manifiestan según Su voluntad. Pero trágicamente hay personas que se ponen de parte del Diablo e ignoran estas intenciones justas de Dios y luchan contra Él incluso ahora. Pero, a pesar de esto, Dios nos da bendiciones a todos los seres humanos. La razón por la que los hijos de Satanás cayeron en el fuego del infierno fue que no creían en la Palabra de Dios. Aunque Caín se convirtió en el hijo de la maldición por no aceptar la Palabra de Dios y por tanto abandonó a Dios, Dios le había dado todas estas bendiciones. Dios bendijo a Caín también, pero no recibió estas bendiciones porque no creyó en ellas.
¿Cuál es esta bendición celestial que hemos recibido? Las bendiciones que hemos recibido son las de nacer de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Hemos recibido una gran bendición porque nos hemos convertido en hijos de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y hemos recibido el derecho a entrar en el Reino de Dios como hijos Suyos; y por eso disfrutaremos de la vida eterna y la gloria eterna. Hemos recibido estas bendiciones adicionales de hacer la obra justa de Dios ahora porque hemos recibido las bendiciones de la remisión de los pecados de Dios. Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos recibido una gran bendición del Cielo.
Dios les dio estas bendiciones a Adán y Eva. Esto significa que Dios les dio a los seres humanos estas bendiciones dentro de la Palabra de la Verdad. Disfrutamos de estas bendiciones de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, deseo de todo corazón que toda la gente del mundo conozca la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Dios nos ha dado esta gran salvación y bendición del Cielo a todo el mundo, pero ha hecho que solo los que creen en este Evangelio del agua y el Espíritu disfruten de esta bendición por completo. Debemos vivir con conocimiento y fe como personas que han recibido estas bendiciones al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
Acerca de la vida de fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Génesis 5, 6 dice que Set engendró a Enós a los 105 años y que vivió hasta los 912. Set tuvo hijos durante estos 807 años de vida. Estos hecho increíbles acerca de las edades de los antecesores de la fe que aparecen en el pasaje de las Escrituras de hoy, sobre quién tuvo su primer hijo y a qué edad murieron no hablan solamente de la vida carnal. Están hablando de su vida de fe también.
La genealogía de Adán aparece en el pasaje de las Escrituras de hoy: como descendientes de Adán, Set, Enós Cainán, Majalalel, Jared y Enoc aparecen uno detrás de otro, y estos antecesores de la fe tuvieron a sus hijos de fe en este mundo hasta que fueron con Dios. Los antecesores de la fe fueron a Dios y tuvieron hijos espirituales e hicieron la obra de Dios durante mucho tiempo. Nosotros también vivimos la vida de fe predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a muchas personas al recibir la remisión de los pecados a cierta edad después de nacer de nuevo en este mundo. Sin embargo, podemos decir que estos descendientes de Adán fueron a Dios después de vivir entre 700 y 900 años de vida de fe.
¿Qué tipo de vida de fe están viviendo? Las Escrituras nos dicen que fueron a Dios después de hacer la obra de llevar a otras almas a la verdadera fe, no que solo tuviesen hijos carnales. Heredaron la fe de sus antecesores, y tuvieron hijos y les pasaron esa fe a sus hijos. Como tuvieron hijos durante 800 años, esto nos dice que tuvieron muchos hijos. Como el clima y el ambiente era extremadamente favorable en aquel entonces, es posible que tuviesen un hijo cada dos años. Así podrían haber tenido por lo menos unos doscientos hijos o más hasta que la edad de engendrar se les pasara. De esta manera, estos antecesores de la fe fueron a Dios después de tener muchos hijos espirituales y hacer la obra de fe.
Aunque no podemos vivir y hacer la obra de la justicia durante tanto tiempo como estos antecesores de fe, aún así hacemos la obra de salvar a muchas personas después de heredar el Evangelio del agua y el Espíritu a través de la Iglesia de Dios y creer en él. Por tanto, nuestra vida también estará escrita en el libro de la vida y ante la presencia de Dios. Dirá que nacimos en tal año y recibimos la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu en cierto año e hicimos la obra de salvar a las almas durante cierto número de años y fuimos a Dios en tal año.
Quiero que empiecen a pensar cuántas personas han sido salvadas de los pecados. La Palabra de las Escrituras de hoy habla de quién tuvo a quién, y así nosotros también iremos a Dios después de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a muchas personas y haber producido muchos hijos de Dios. Hemos estado predicando esta verdad de que iremos a la presencia de Dios muy pronto y disfrutaremos de esta gloria indescriptible.
El pasaje de las Escrituras de hoy dice que la genealogía de Adán, es decir, la genealogía de los nacidos de nuevo es parecida a esta: Adán tuvo a Set y Set tuvo a Enós, y la genealogía de la fe continuó así. Si lo ponemos en perspectiva, la gente que aparece en este pasaje eran los líderes de la Iglesia de Dios de aquel tiempo. Los antecesores de la fe habían tenido hijos sin parar en este mundo, y nosotros también seguimos teniendo hijos espirituales al predicar el Evangelio del agua y el Espíritu al mundo entero.
¿Cuántos hijos de la fe tenemos cada uno de nosotros antes de ir a Dios? Aunque no prediquemos el Evangelio del agua y el Espíritu físicamente a todo el mundo, en realidad hemos predicado este Evangelio verdadero por todo el mundo si hemos participado en la obra de evangelización por fe. Incluso hoy mismo hemos recibido un pedido de más de 400 libros gratuitos. Más de 300 libros electrónicos han sido descargados. Creo que este libro en particular, que contiene el Evangelio del agua y el Espíritu tendrá efecto en al menos 20 almas. Por tanto, hemos tenido muchos hijos cuando calculamos por fe. De hecho estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a más de 1000 personas por día. No solo hay ciertas personas que predican el Evangelio, sino que todos nosotros hemos trabajado juntos por el Evangelio del agua y el Espíritu para convertirnos en predicadores del Evangelio que salva a todas las almas de los pecadores.
Recibimos noticias todos los días de los nacidos de nuevo que han recibido la remisión de sus pecados después de leer nuestros libros. Estoy muy agradecido y contento por eso. En cada una de las ramas del candelabro del Tabernáculo había un cuenco hecho como flor de almendro y cada cuenco estaba apoyado en un ornamento para que las lámparas dieran luz dentro del Tabernáculo (Éxodo 25, 31-39). La verdad es que Jesús es la Luz y todos nosotros somos los ornamentos que apoyan la predicación del Evangelio de la justicia de Dios. Las noticias que dan gozo espiritual a los obreros de Dios, que funcionan como ornamentos para las flores del Evangelio, son las noticias de que las almas han recibido la remisión de los pecados. Cierta persona leyó nuestro libro y estaba tan contenta que le dio el libro a un amigo cercano para que lo leyese, y su amigo se puso tan contento que dijo lleno de gozo: “¿Dónde estaba esta Palabra de Verdad que ha borrado todos mis pecados para siempre y que acaba de llegar a mis manos ahora?”. Nos estamos haciendo más fuertes ya que testimonios como este nos llegan cada día.
Entre esta gente que nos envía testimonios de haber nacido de nuevo después de leer nuestros libros y encontrar el Evangelio del agua y el Espíritu, hay pastores y misioneros. El efecto de la evangelización es enorme cuando pastores o misioneros reciben la remisión de los pecados, porque los cristianos que aprenden de ellos también pueden nacer de nuevo. Como nos dicen las Escrituras, que un grano de trigo produce mucho fruto cuando cae en el suelo y muere, las almas de todo el mundo pueden recibir la remisión de los pecados de esta manera cuando cada uno de nosotros vive solamente por la predicación del Evangelio del agua y el Espíritu.
A través de la genealogía de Adán que continuó con la herencia de la fe sabemos que nuestros antecesores de la fe salvaron a las almas y pasaron su fe. Enoc aparece en Génesis 5, 21-24: «Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios». Aquí se nos dice que Enoc caminó con Dios, aunque vivió muy poco. Entre estas personas que habían heredado la fe de Enoc y caminaron con Dios, apareció un hombre de fe llamado Noé.
Enoc tuvo hijos y caminó con Dios haciendo la obra de salvar almas. Se dice que Enoc caminó con Dios. Caminar con alguien significa unirse con esa persona e ir juntos todo el día. Significa unirse con el corazón de la otra persona y caminar hacia la misma meta. Para nosotros, los que vivimos creyendo en la justicia de Dios, tener la fe para caminar con Dios es absolutamente necesario.
Por tanto, quiero que echemos un vistazo para ver si estamos caminando con el Señor por fe. El Señor quiso enseñarnos el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Verdad de la salvación, pero ¿han seguido con lealtad esta voluntad del Señor por fe? Dios quiere que vivamos unidos a la justicia de Dios y quiere que prediquemos esta Verdad del Evangelio por todo el mundo. Si es así, debemos unir nuestros corazones con la voluntad de Dios y hacer la obra que le complace. Esto es lo que quiere decir unirse a Dios. Hacer lo que Dios quiere que hagamos es unirse con Dios. Queramos lo que queramos, una persona de fe camina con Dios para hacer lo que Él quiere por fe. Como dicen las Escrituras: “¿Pueden dos caminar juntos si no lo han acordado?” (Amos 3, 3), dos personas no pueden ir en la misma dirección si sus corazones no están unidos.
Dos personas irán por caminos separados si sus corazones no están unidos. Incluso un matrimonio se separará si sus corazones no están unidos como uno. Pero las Escrituras nos dicen que Enoc caminó con Dios durante 300 años. Esto significa que Enoc unió su corazón con Dios mientras vivió en este mundo. Enoc iba a la izquierda cuando Dios iba a la izquierda y a la derecha cuando Dios iba a la derecha, e iba hacia delante cuando Dios iba hacia delante, y hacia atrás cuando Dios le decía: “Vamos hacia atrás”. De esta manera el corazón de Enoc siempre estaba unido al Señor. Esta es la vida que camina junto a Dios.
¿Cómo caminamos nosotros? ¿Vivimos unidos al Señor? ¿Por lo menos lo intentamos aunque no podamos hacerlo al 100%? Es importante unir nuestros corazones con Dios en este mundo malvado. La obra de la salvación se manifiesta solamente cuando vivimos unidos a la justicia de Dios. Por muy insuficientes que seamos, muchas almas recibirán la salvación de sus pecados cuando hagamos la obra de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu y vivamos unidos al Señor.
Aunque tuvimos muchas dificultades cuando empezamos las primeras ediciones en inglés de nuestros libros para las misiones del mundo hemos podido resolver todas esas dificultades y hacer esta obra porque estábamos seguros de que era la obra que complacía al Señor. El Señor nos había dado la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu y nos había encomendado predicar el Evangelio por todo el mundo. Así que fuimos obedientes y hemos estado predicando este Evangelio verdadero por todo el mundo.
¿Qué piensan los orientales generalmente de los occidentales? Tienden a pensar bien de ellos. Pero los que nos hemos unido a la justicia de Dios pensamos en los occidentales como almas que necesitan creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y por tanto recibir la remisión de los pecados. En nuestra opinión ellos son también almas que necesitan recibir la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso les estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a través de nuestro ministerio literario. Aunque la historia del cristianismo es larga, la obra de evangelización se manifestará por todo el mundo cuando nos unamos a la justicia de Dios y caminemos unidos con Dios, porque creemos que Dios nos ha confiado la evangelización del verdadero Evangelio.
Por todo el mundo están surgiendo testimonios maravillosos ya que estos libros que contienen la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Verdad de salvación, están siendo enviados por todo el mundo. La gente dice: “Esto es maravilloso: ¿Cómo pueden estas personas de un país de Oriente lejano predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todos los cristianos del mundo? Son muy valientes”. Aunque dicen cosas así, es normal que un pequeño grupo de Corea, que solo tiene una corta historia de haber recibido el cristianismo, predique fielmente esta Verdad, ya que Dios nos ha confiado este ministerio. El Señor dijo: «No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12, 32).
Dios dijo que haría descender las lluvias tempranas y las más tardías. Las lluvias tempranas de la salvación vinieron de la mano de los Apóstoles de la Iglesia Primitiva, y Dios ha confiado la obra de las lluvias tardías del Espíritu Santo a nosotros a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Con el tiempo muchos cristianos de todo el mundo han disfrutado de nuestros libros, y como resultado han creído en el Evangelio del agua y el Espíritu. Muchas personas están empezando a creer en el Evangelio del agua y el Espíritu como nosotros y predican esta Palabra a la gente de su alrededor. Se están liberando de su confusión espiritual después de encontrar el Evangelio del agua y el Espíritu a través de nuestros libros y darse cuenta de que es el Evangelio de Verdad. Los cristianos de todo el mundo se están despertando espiritualmente. Ahora les estamos diciendo a todos los cristianos del mundo: “Solo el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios es el verdadero Evangelio. No hay otro. Solo este Evangelio es el Evangelio de la salvación que predicaron los Apóstoles”.
Algunos occidentales se niegan a reconocer el hecho de que el Evangelio que estamos predicando sea la Verdad. Dicen: “¿Por qué os iba a elegir Dios para dispensar las lluvias tardías a vosotros? Nuestro país tiene una larga historia de cristianismo y nosotros lo introdujimos en vuestro país, y además tenemos muchos teólogos famosos ¿Estáis diciendo que son todos unos mentirosos?”. Sin embargo, sabemos no que tienen el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque haya muchos teólogos y predicadores famosos en sus países, Dios nunca les ha enseñado el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero hay muchos cristianos en Occidente que ahora están recibiendo la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero, aún así, hay muchos cristianos en Occidente que han recibido la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Están muy agradecidos por haber encontrado el Evangelio del agua y el Espíritu a través de nuestros libros y de haber recibido la remisión de los pecados cuando no podían nacer de nuevo, aunque creyesen en la religión del cristianismo durante tanto tiempo.
La verdad es que el cristianismo ha ignorado la Palabra de Dios y no ha habido ninguna tesis convincente que haya tratado el por qué Jesús fue bautizado. Por tanto, estos cristianos han interpretado el bautismo de Jesús como un signo de humildad o proclamación de Jesús como el Mesías. Pero, a pesar de esto, muchos cristianos se han dado cuenta de lo estúpidas que son estas interpretaciones que aparecen en la literatura cristiana y por eso han creído en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Ahora obedecen el Evangelio de salvación de Dios que es el Evangelio del agua y el Espíritu, y dan gracias a Dios.
Muchas personas de todo el mundo están recibiendo la remisión de los pecados gracias a que los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos unido nuestros corazones con la Iglesia de Dios y seguimos predicando el Evangelio según la voluntad de Dios. Ahora estamos recibiendo peticiones de muchos seminarios teológicos para que les dejemos utilizar nuestros libros como libros de texto. Predicaremos el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo mientras Dios quiera. Pero no lo predicaremos si Dios no quiere. Haremos la obra de Dios por fe al unirnos con la justicia de Dios porque Dios se complace con ello.
 
 
Dios se llevó a Enoc
 
La vida más bendita después de encontrar al Señor mediante el Evangelio del agua y el Espíritu es caminar con el Señor por fe. Los cristianos que no caminan con Dios mienten todo el tiempo. Mienten y dice que quien va a su iglesia ya ha recibido la remisión de los pecados. ¿Pueden una persona nacer de nuevo si no conoce el Evangelio del agua y el Espíritu? Por supuesto que no. Por tanto, los líderes cristianos que no han nacido de nuevo centran sus energías en cosas como ganar dinero de su congregación y en construir iglesias enormes. No podrán hacer cosas así si siguen caminando con el Señor. Como no caminan unidos al Señor, no saben lo que le complace y no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu. Cuando una persona cree en el Evangelio del agua y el Espíritu y lo predica mientras camina con Dios, Dios camina con él, le protege y le guía.
Hasta este momento hemos visto como Dios ayuda y bendice a los que caminan con Él. Como sabemos bien que Dios quiere que prediquemos el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, hemos sido obedientes y hemos hecho esta obra como Dios quiere. Así que, desde los inicios de la historia, este es el período en el que el Evangelio del agua y el Espíritu se está predicando por todo el mundo. Durante la era apostólica, el Evangelio del agua y el Espíritu fue predicado solo en algunas regiones de los países del Mediterráneo. Esto se debe a que había límites en los medios de transporte e imprenta. Pero las cosas son diferentes hoy en día, ya que podemos ir a cualquier país en un día en avión ahora mismo. Podemos enviar y recibir mensajes a cualquier persona en cualquier lugar del mundo a través del correo electrónico en unos segundos. Podemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a miles y decenas de miles de personas al día por Internet. No ha habido nunca un momento en el que la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu se haya predicado tanto por todo el mundo. Estas cosas son posibles gracias a avances en el transporte y la comunicación. Como el Señor prometió que vendría cuando el Evangelio del agua y el Espíritu se hubiese predicado por todo el mundo, creemos en esta promesa y predicamos este precioso Evangelio por todo el mundo. Haremos esta obra hasta el día en que el Evangelio del agua y el Espíritu se haya predicado por todo el mundo.
Dios se complace tanto con la obra que estamos haciendo que nos bendice continuamente. Hay muchas personas que visitan nuestra página Web hoy en día. Tenemos un registro de más de veinte mil personas que visitan nuestra página Web todos los días. Estamos viendo con nuestros propios ojos cómo Dios obra tan maravillosamente cuando caminamos por fe con el Dios de Verdad y poder.
Una persona que camina con Dios al creer en la justicia de Dios es una persona verdaderamente justa. Debemos creer en la justicia de Dios y caminar con Dios para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. No se puede hacer la obra de Dios con nuestra insistencia carnal. Aunque se intente hacer esto, no se consigue nada.
¿Puede cualquier persona caminar con Dios? Una persona que quiera seguir a Dios con sus propios pensamientos carnales no puede caminar con Dios. Piensen en esto. ¿Les gustaría caminar con una persona que no está de acuerdo con ustedes? Una persona que ignora la voluntad de Dios tiende a molestar a las personas que siguen Su voluntad e interfiere con la obra del Señor en vez de predicar el Evangelio.
Como la gente de fe del pasaje de las Escrituras de hoy caminó con Dios y vivió muchos años, vemos que vivieron según la voluntad de Dios por fe. Sé que debemos hacer la obra que complace al Señor aunque no tengamos muchas cosas carnales. Debemos reflexionar: “¿Cuánto camino junto a Dios? ¿Y cuánto caminaré con Dios de ahora en adelante?”. Y debemos ir al Señor cuando el Señor nos llame después de haber vivido con el Señor hasta el final. Sé que todos ustedes irán al Señor después de hacer la obra de salvar a las almas continuamente.
Estamos incluidos en la genealogía de Adán porque hemos caminado con el Señor. Aunque nuestra carne sea insuficiente queremos caminar con Dios hasta el final. Quiero presentarme ante el Señor después de caminar con Él y predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo.
Entre los libros sobre el Evangelio que hemos publicado hasta ahora hay varios sermones acerca del Libro de Romanos. Muchas personas están atadas a estas palabras de Romanos 3, 10: «No hay ninguno justo, ni uno solo» y viven sin nacer de nuevo diciendo: “Está bien que siga siendo un pecador aunque crea en Jesús”. Este pasaje de Romanos 3, 10 contiene la Palabra del Antiguo Testamento y Pablo mencionó esta Palabra para predicar la Verdad de que: “Originalmente había más justos entre la gente, pero el Señor vino e hizo justos a los pecadores”. El Apóstol Pablo no estaba diciendo que nunca habrá nadie que sea justo, sino que estaba predicando el Evangelio del agua y el Espíritu. El Apóstol Pablo estaba diciendo: “Ya fueran judíos y gentiles, originalmente no había ninguno justo, pero ahora nos hemos convertido en personas justas porque Jesucristo vino a borrar nuestros pecados”. Pablo estaba hablando de la verdad fundamental de que no había ningún justo entre las personas nacidas como descendientes de Adán, y debemos entenderlo completamente. Estaba hablando de esto citando el Antiguo Testamento. En otras palabras, Pablo estaba citando esta palabra del Antiguo Testamento para demostrar que Jesús vino a este mundo y nos salvó del pecado para hacernos justos. Originalmente no había ninguna persona justa, pero como Jesucristo vino y borró los pecados de la humanidad, nos hemos convertido en personas justas al creer en Sus obras justas.
Está escrito en el Libro de Salmos, capítulo 14:
«Dice el necio en su corazón:
No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras abominables;
No hay quien haga el bien.
Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido,
Que buscara a Dios.
 Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Jehová no invocan?» (Salmos 14, 1-4).
Como los seres humanos originalmente dijeron que no había Dios y que no había nadie entre nosotros que hiciera una obra justa, no había nadie recto. Sin embargo, el Apóstol Pablo citó esta Palabra del Antiguo Testamento para decir que incluso los pecadores pueden ser justos y estar sin pecado.
No hay ninguna persona justa entre la gente religiosa de este mundo. Leí un libro sobre San Francisco hace un tiempo y decidí vivir una vida sacrificada y ascética como él. Las Escrituras nos dicen que debemos regalar incluso nuestra ropa interior si alguien nos lo pide. Así que yo también me quité la ropa que llevaba y se la di a los pobres y les di el dinero que tenía en mi bolsillo. Pero, ¿es posible hacer esto todos los días? Sin embargo, San Francisco, según el libro, hizo estas cosas de verdad. La gente lo consideraba un santo porque caminaba por ahí desnudo porque les daba sus vestiduras a los pobres. ¿Pero podemos los justos llamarle santo? Por supuesto que no. ¿Por qué no? Porque Dios no quiere que seamos así de hipócritas.
En el budismo, uno debe conseguir la libertad de su alma mediante prácticas ascéticas. Por tanto, cuando un monje budista virtuoso muere, la gente crema su cuerpo y busca reliquias en forma de cuentas entre las cenizas. Dicen que se formas una especie de cuentas dentro del cuerpo de una persona cuando vive una vida ascética durante mucho tiempo. Así que, cuando un budista importante era cremado, se buscaban reliquias en forma de cuentas entre los restos para ver si su vida ascética había sido buena, y la grandeza de esa persona con sus propios ojos. Ellos dicen que se alcanza el nirvana cuando se encuentran estas reliquias. Por eso, en este mundo una persona que se ha entrenado mucho en la disciplina y ha vivido una vida ascética de sacrificio y abstinencia se considera una persona justa y santa.
En el mundo religioso la palabra “santos” significa lo mismo que “justos”. Se refiere a una persona sin pecados, santa. Por tanto, ser un santo o justo es muy poco común, y solo una persona muy especial ascética puede ser una persona justa o santa. Piensan que vivir un tipo de vida muy especial es la manera de ser santo.
Pero, ¿es posible convertirse en una persona justa por los méritos humanos o la gracia de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? En el mundo de Dios, cualquiera puede convertirse en una persona sin pecados y vivir con Dios si cree en el Evangelio del agua y el Espíritu.
“La fe sin obras está muerta” (Santiago 2, 26). Predicamos este Evangelio porque creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu. Hacemos la obra justa porque creemos en la justicia de Dios. Enviamos nuestros libros gratuitamente por todo el mundo porque creemos en la justicia de Dios. Es difícil enviar nuestros libros a ciertos países. Pero sabemos que algunas almas que viven allí han recibido y leído nuestros libros y han nacido de nuevo porque hemos enviado nuestros libros incluso en circunstancias desfavorables, y Dios ha ayudado a nuestro ministerio.
La verdadera obra de fe es posible solo después de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, pero la gente religiosa cree que una persona tiene una fe sólida cuando sus obras parecen buenas. Todas las obras de una persona que no cree en el Evangelio del agua y el Espíritu se consideran pecados. La gente religiosa hace obras religiosas, pero Dios no aprueba esas obras; sin embargo los que hacemos obras justas por fe vivimos una vida maravillosa de bendiciones siendo aprobados y recompensados por Dios. ¿Acaso no ganamos dinero haciendo cosas que nos ensucian el cuerpo para utilizarlo solamente para la predicación del Evangelio? ¿Y acaso no vivimos por el Señor completamente en vez de vivir por nuestra carne en este mundo? Las obras verdaderamente justa son las de salvar a las almas entregando todas nuestras posesiones, porque no pueden soportar ver cómo las almas van al infierno. Por tanto, una obra verdaderamente justa no tiene nada que ver con cualquier obra de virtud human de una persona que no conoce el Evangelio de la Verdad.
La justicia humana es así: una persona sin mucho dinero dona unas pocas cajas de fideos a un orfanato, y una persona que tiene mucho dinero dona cientos de dólares a una organización sin ánimo de lucro. Cuando una persona dona su riñón a un completo extraño, es una persona completamente justa.
¿Pero cómo puede compararse la justicia humana con la obra de limpiar los corazones de la gente con el Evangelio del agua y el Espíritu? La justicia de una persona religiosa es como las vestiduras hechas de hojas de higuera. Pero la justicia de Dios es el Evangelio del agua y el Espíritu que borra todos los pecados como las vestiduras de piel que cubrían la vergüenza de Adán perfectamente y permanentemente. Creemos en este verdadero Evangelio y lo predicamos.
Mientras predicamos este Evangelio podemos ver que su perspectiva es muy diferente de persona a persona. Por eso debemos luchar por predicar el Evangelio a la gente que no puede hablar con nosotros con sensatez. Por tanto, tenemos que predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a las almas puras que se dan cuenta de que sus almas son preciosas, y a las almas que quieren saber lo que es la Palabra de Dios. No intenten arrojar perlas a los cerdos. No necesitan arrojar cosas preciosas a una persona que no reconoce su valor. Tenemos que predicar cosas preciosas a una persona que reconozca su valor. Hay muchas personas en este mundo que están abrumadas por los pecados de sus almas y desean fervientemente ser salvadas de sus pecados. Debemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a las personas así.
Por eso estamos publicando estos libros. Como no podemos ir en persona a cada persona del mundo, hemos creado un sitio web para que quien quiera nacer de nuevo pueda encontrar el Evangelio del agua y el Espíritu allí, y a través de este método podemos distribuir libros impresos y electrónicos completamente gratis por todo el mundo. Por supuesto hay muchas personas en el mundo que nos atacan ferozmente diciendo: “El Evangelio del agua y el Espíritu que están predicando es una herejía”. Por tanto no tiene ningún valor tener nada que ver con estas personas ignorantes que insisten en que el Evangelio del agua y el Espíritu es una herejía, y que el Evangelio que conocen es la Verdad. Que digan lo que quieran. Si siguen diciendo estas cosas, entonces les trataremos con más dureza. Ustedes solo tienen que decirles que sus conciencias saben que van a ir al infierno, y también que van a morir con sus pecados en sus corazones.
Pero a pesar de esta persecución seguiremos entregando libros que contienen el verdadero Evangelio incluso a personas que hablan idiomas que nosotros no hablamos. Sería completamente imposible predicar este Evangelio en su idioma nativo, pero Dios nos ha dado la sabiduría de traducirlos a esos idiomas y subirlos a nuestra página web para que la gente pueda leer el Evangelio de esta manera. Así, la Iglesia de Dios está predicando el Evangelio del agua y el Espíritu. Muchas personas que visitan nuestra página web leen los libros electrónicos que contienen el Evangelio del agua y el Espíritu. Así estamos predicando rápidamente el Evangelio que contiene la justicia de Dios por todo el mundo.
Muchas personas nacen de nuevo y reciben una vida nueva y viven por la justicia de Dios gracias a un solo libro. Una persona en particular que ha sido cristiana durante 50 años nos envió su testimonio de salvación después de leer solamente uno de nuestros libros. Esta alma puede recibir la remisión de los pecados con un solo libro. Pero por mucho que se lean nuestros libros, una persona que tenga muchos pensamientos carnales siempre intentará enfrentarse a nosotros en vez de entender el Evangelio de Verdad.
Debemos alabar la justicia de Dios. Y debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que contiene la justicia de Dios.
¡Aleluya!