The New Life Mission

Sermones

Tema 21: Evangelio de Marcos

[Capítulo 16-2] < Marcos 16, 14-18 > Prediquen el Evangelio a todas las criaturas

< Marcos 16, 14-18 >
«Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán».
 
 
¿Cuál es la obra que deben hacer los justos?
 
En el Evangelio de Marcos 16, 15, el Señor dijo: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura». Sé que la Palabra y el mandamiento de Jesús de predicar el Evangelio a todas las criaturas del mundo es la obra que debemos hacer. Y cuando llevamos a cabo este mandato con lealtad, la obra de predicar el Evangelio ha madurado hasta cierto punto y hemos preparado muchas cosas para esta misión. Mientras leemos el pasaje de las Escrituras de hoy, pienso: «Tengo que ir por todo el mundo y predicar el Evangelio como el Señor me lo ha pedido. Debemos ir por todas partes para distribuir nuestros libros cristianos que contienen el verdadero Evangelio, y debemos dar conferencias sobre la Biblia y celebrar reuniones de resurgimiento para predicar el Evangelio. Por tanto, debemos invertir todos nuestros esfuerzos». 
Por tanto, no es fácil cumplir con este mandato. Cuando pienso en viajar por los seis continentes de este mundo, lo primero que me viene a la cabeza es el sentimiento de estar ocupado y cansado. Pero creo que no será tan difícil empezar con países asiáticos cercanos como China, Japón, Hong Kong, Taiwán y Filipinas porque están a dos o tres horas de avión, y desde allí podemos ir a otros territorios más lejanos. 
Esta obra de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio del Señor es la obra que todos debemos hacer. Estamos predicando el Evangelio por un medio muy cómodo, Internet, pero llegará el momento en que tendremos que ir por todos los rincones del mundo si queremos predicar el Evangelio como nos lo dijo el Señor. Esto significa que debemos ir a todos los países personalmente para distribuir nuestros libros cristianos y celebrar reuniones de resurgimiento en las diferentes naciones. La obra del Señor se manifestará en esos países solo si vamos allí a predicar. Cuando vamos a ciertos países y predicamos el Evangelio, la obra de Dios se manifestará y sus obreros saldrán para cumplirla; y serán utilizados como siervos de Dios como nosotros. 
Lo que debemos hacer es ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a todo el mundo. Por supuesto, ir por todo el mundo personalmente y predicar el Evangelio en estos lugares es difícil y lleva mucho tiempo. Por ejemplo, uno de nuestros ministros está trabajando en China y dice que no es fácil predicar el Evangelio ahora porque los chinos celebran el año nuevo durante todo un mes según el calendario lunar. Celebran sus fiestas tradicionales comiendo y bebiendo durante el primer mes del calendario lunar. Se gastan todo el dinero que han ahorrado durante todo el año y por eso es difícil entender su cultura. 
Por supuesto, esta no es la única dificultad que nos encontramos cuando predicamos el Evangelio en China. Hace algún tiempo el ministro chino que estaba predicando nuestro Evangelio fue llevado ante las autoridades y sufrió mucho, por lo que ahora está en casa de su hermano en Pekín. En la actualidad nuestros libros sobre el Evangelio no pueden enviarse a China públicamente. Por tanto, hemos estado predicando el Evangelio visitando cada iglesia individualmente y distribuyendo los libros a las personas que salen de las iglesias después de los servicios de adoración. Sé que algunos de ustedes estarán sorprendidos al escuchar que hay iglesias en China. Hay muchas iglesias en casas y clandestinamente que son similares a las iglesias en Corea. No solo se parecen por fuera, sino también en la forma en la que adoran. Cuando nuestros misioneros distribuyen nuestros libros a estos cristianos que salen de una reunión de adoración de su iglesia, algunas personas contactan con nosotros para pedir más libros después de leer nuestros libros. Sin embargo, los pastores y los líderes chinos no están de acuerdo con lo que dicen nuestros libros. Cuando ven a alguno de los miembros de sus iglesias con uno de nuestros libros, los confiscan e intentan detener a la persona que los distribuye. China es muy similar a nuestro país en la manera en que se persigue al Evangelio. Es maravilloso ver cómo ocurre lo mismo en otros países con gente diferente. 
Estoy seguro de que dentro de poco se abrirán las puertas de Corea del Norte. Después de que el Presidente de Corea del Norte, Jung-il Kim, visitara China anunció que Corea del Norte se abriría económicamente como China ha hecho. Las regiones más avanzadas económicamente de China, como Shanghai o Hong Kong son tan maravillosas como Nueva York, que es la ciudad más ocupada de los Estados Unidos. Estas ciudades son más grandiosas que Seúl. Por tanto, Corea del Norte también quiere designar regiones económicas especiales para aplicar el sistema de mercado occidental y hacer negocios con otros países. Esta puede ser la razón por la que el precio del terreno cerca de estas regiones cerca de la frontera de Corea del Norte están floreciendo e incluso la especulación inmobiliaria ilegal está aumentando. Las puertas de Corea del Norte se abrirán al Evangelio pronto cuando su sistema económico adopte el sistema de mercado abierto parcialmente. La manera de entrar a esta tierra prohibida y distribuir estos libros del Evangelio se abrirá y no solamente distribuiremos libros por Internet. Debemos prepararnos para ese momento poco a poco. El dialecto de Corea del Norte y las diferencias culturales entre Corea del Norte y del Sur están recogidas con todo detalle en una página Web de un periódico electrónico. Por tanto, pienso que deberíamos leer estos artículos y volver a escribir nuestros libros sobre el Evangelio para adaptarlos a la situación de Corea del Norte. 
La hermana Sang-min Lee está a cargo de la edición y ha ido a Seúl hoy para imprimir un nuevo libro traducido al francés. Mientras hemos distribuido los libros del Evangelio a la gente de todo el mundo nos hemos dado cuenta de que la versión francesa de nuestros libros es la más solicitada después de la versión inglesa. Pienso que se debe a que hay muchos países que fueron colonizados por Francia durante la era del imperialismo. Al principio imprimimos 100.000 libros del Evangelio en francés, y desde entonces nos quedan tres mil o cinco mil, por lo que les vamos a enviar más libros a nuestros ministros cuando vayan a Francia. Hemos estado predicando el Evangelio del Señor personalmente al enviar ministros por toda Europa y Asia y seguiremos haciéndolo en el futuro. 
 
 
El Señor nos dijo que fuésemos por todo el mundo para predicar el Evangelio
 
Debemos ir a todos los países para predicar el Evangelio del Señor como nos dijo en su Palabra. Por supuesto hay varias maneras de predicar este verdadero Evangelio, pero creo que debemos predicar este Evangelio completamente en persona al final. Ya sea mediante el ministerio literario, de manera oral, o cualquier otro método, debemos ir por todo el mundo y predicar la Palabra personalmente. Creo que todos nosotros y todos los ministros de nuestras iglesias en Corea somos los que debemos ir por todo el mundo para predicar el Evangelio según el mandamiento del Señor. 
Los que predicamos el Evangelio del Señor por todo el mundo tenemos muchas cosas que hacer. Sin embargo, esta obra de predicar el Evangelio no se puede hacer deprisa, sino que debe hacerse paso a paso, gradualmente. Además, no puedo dejar de dar gracias a Dios porque nos ha manifestado la obra del Señor poco a poco. Creo en este ministerio del Evangelio y sé que lo llevaremos a muchos países del mundo si trabajamos duro para hacer las obras que tenemos planeadas este año y seguir trabajando hasta el final del año que viene. La traducción de nuestro primer libro en árabe se terminará este fin de semana, y la traducción de la versión en hebreo está casi terminada. Si terminados esta versión en hebreo y el verdadero Evangelio entra en Israel, podemos decir que el verdadero Evangelio ha entrado en todos los países del mundo, ya que no habrá otro lugar en el mundo donde predicar. Si predicamos el Evangelio en países difíciles como Corea del Norte o Israel, lo más difícil habrá pasado. Después de predicar este Evangelio a todos los países por Internet primero, sé que nuestros ministros podrán entrar en estos países y seguir predicando este Evangelio del Señor. Debemos trabajar de esta manera. Debemos tener fe y decir: «Vamos a ir a todos los países del mundo para predicar el Evangelio», y debemos ir por todo el mundo predicando el Evangelio del Señor. 
Leamos el versículo 16 del pasaje de las Escrituras de hoy: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado». Aquí el Señor dijo que hay que ser bautizado si se cree en el Señor. El Señor dijo que quien crea y sea bautizado será salvado, mientras que quien no crea será condenado. Esta Palabra es la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cuál es la señal de la fe? ¿En qué debemos creer? Lo que debemos creer y predicar en este mundo es el bautismo del agua y el Espíritu que el Señor recibió cuando vino al mundo. Dicho de otra manera, esto significa que debemos creer que el Señor nos ha salvado al tomar nuestros pecados, ser bautizado y morir en la Cruz en nuestro lugar. 
El Señor dijo que quien sea bautizado por señal de fe en el Señor será salvado sin falta. Esto significa que el bautismo de Jesús es la señal de la fe. 
¿Qué dijo el Señor que le pasaría a una persona que no creyese en el bautismo del Señor? El Señor dijo que sería condenada por sus pecados. Esto significa que quien no crea en el bautismo del Señor tiene pecados. El Señor dijo: «El precio del pecado es la muerte» (Romanos 6, 23). Esto significa que cualquier persona que tenga pecados debe ser juzgada. Además significa que no podemos evitar tener pecados si no creemos en la verdad sobre el bautismo de Jesús, es decir, si no creemos que Jesucristo vino a este mundo y tomó todos nuestros pecados eternamente al ser bautizado por Juan el Bautista. El Señor dijo que quien no crea será condenado, y esto significa que quien no crea en el bautismo del Señor tiene pecados y por eso recibe el juicio por sus pecados. 
Sin embargo, esto no les ocurre a los que creen en el Evangelio del Señor. El Señor dijo: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo». Esto significa que quien crea en el Señor diciendo: «El bautismo de Jesús y su sangre en la Cruz constituyen mi salvación. Jesucristo borró todos mis pecados mediante el agua y la sangre» recibe el bautismo del Señor como señal de su fe. Los que han recibido el bautismo como señal de la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu han recibido la salvación, y no el juicio. El Señor dijo claramente: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo».
Este Evangelio del agua y el Espíritu es el Evangelio que debemos predicar. Este es el Evangelio que debemos llevar por todo el mundo y predicar a todas las personas. Por eso debemos predicar esta Verdad a todo el mundo y decir que Jesús vino al mundo, tomó nuestros pecados al ser bautizado, y recibió el juicio por todos los pecados en nuestro lugar por lo que nos ha salvado perfectamente de la muerte y la destrucción. 
 
 
El Señor dijo que quien crea en el verdadero Evangelio y reciba el bautismo será salvo
 
Debemos librarnos completamente del juicio y recibir la verdadera salvación al creer en el bautismo de Jesús, su muerte en la Cruz y su resurrección, en otras palabras, cuando creemos completamente que el Señor nos ha salvado a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, a los que no creen en este Evangelio les espera el juicio. Como está escrito en el Evangelio de Juan, quien no cree en este Evangelio del agua y el Espíritu recibirá la condena. Quien crea en este verdadero Evangelio recibe la salvación perfecta de todos los pecados, pero quien no crea en él recibirá el juicio de todos sus pecados sin excepción aunque haya creído en Jesús. 
Por eso debemos predicar este Evangelio. Esta es la razón por la que debemos ir a todos los rincones del mundo personalmente para predicar este Evangelio a todas las criaturas. Para los que creen en este verdadero Evangelio y son bautizados por fe, hay salvación, pero para los que no creen, solo queda la muerte. El Evangelio del Señor es muy preciso, claro y único. No hay dos evangelios del Señor. Sé que este Evangelio del agua y el Espíritu es el verdadero Evangelio que debemos predicar por todo el mundo. ¿Creen en esto ustedes también? 
¿Qué tipo de obra debemos hacer por todo el mundo? Debemos predicar el Evangelio. ¿Qué Evangelio debemos predicar? ¿Van a predicar el Evangelio que dice que sus pecados se borran al creer solamente en la sangre derramada en la Cruz como los demás cristianos? ¿Entonces por qué nos dice esta Palabra del Señor que debemos creer en el bautismo y ser bautizados? ¿Por qué les dijeron los Apóstoles a los creyentes que recibiesen este bautismo en el nombre de Jesucristo? Jesús nos salvó perfectamente al tomar los pecados del mundo sobre Sí mismo cuando fue bautizado, murió por esos pecados y fue resucitado de entre los muertos. Creer en Jesús significa creer en su bautismo y su sangre derramada en la Cruz. Por tanto, los que creen en Jesús perfectamente a través de su bautismo y su Cruz reciben el bautismo del Señor. En otras palabras, el bautismo que he recibido es la señal de mi fe. 
Nuestro Señor dijo en Mateo 28, 19-20: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». Queridos hermanos, ¿qué quiso el Señor decir con que teníamos que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo? Esto significa que toda la obra de salvación que el Señor ha cumplido al venir a este mundo encarnado en un hombre, tomando todos los pecados del mundo a través de su bautismo, muriendo en la Cruz y resucitando de entre los muertos, no fue solamente la voluntad de Jesucristo. La obra de salvación es la voluntad del Dios trinitario, es decir de Jesucristo, Dios Padre y el Espíritu Santo. 
El Señor nos dijo que bautizásemos a todo el mundo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ya que el bautismo del Señor fue la voluntad perfecta del Dios Trinitario. El Señor les dijo a sus discípulos que predicasen este Evangelio por todo el mundo y que bautizasen a todos los creyentes. ¿Por qué es tan importante el Evangelio que estamos predicando? Porque el Evangelio del agua y el Espíritu es el único Evangelio de Verdad que Dios nos ha dado. Por tanto, debemos ir a todos los rincones del mundo y predicar este valioso Evangelio a todo el mundo. Debemos ir por todas partes para predicar este Evangelio para ayudar a que la gente reciba la perfecta salvación bautizando a todo el mundo en la Verdad. 
Los que estamos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo debemos saber lo perfecto y claro que es este Evangelio y el testimonio que las Escrituras nos dan. El Señor dijo que quien crea en este verdadero Evangelio y sea bautizado recibirá la salvación; pero quien no crea será condenado. ¿Entienden las implicaciones de esta Palabra? ¿Creen en este bautismo del Señor completamente? Quien no crea en el bautismo de Jesús será destruido en el nombre de Dios sea quien sea. Por otro lado, quien crea recibirá la bendición de la salvación. El bautismo de Jesús es completamente indispensable en este verdadero Evangelio. Jesús pudo morir en la Cruz porque fue bautizado. Jesús pudo convertirse en nuestro verdadero Salvador porque cargó con todos los pecados a través de Su bautismo. 
Si el Señor no hubiese tomado todos los pecados de la humanidad al ser bautizado en este mundo, y si no creyésemos en este bautismo que Jesús recibió, no podría ser nuestro Salvador. Pero, ¿qué ocurrió? Dios prometió a los fieles que vendría como nuestro Salvador, y vino a este mundo tal y como lo prometió, fue bautizado antes de hacer esta obra. Jesús cargó con todos nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista, el representante de toda la humanidad, y después murió en la Cruz por esos pecados. Y después de ser resucitado de entre los muertos y de salvarnos perfectamente, ascendió a los Cielos y se sentó a la derecha del trono de Dios Padre. Y el Señor que está en el Cielo siempre está con nosotros como lo prometió. El Señor vive como el Espíritu Santo en los corazones de los que creen en su bautismo y en su Cruz, es decir, en los que creen en su Evangelio y han recibido el bautismo. Siempre vive en nuestros corazones como el Espíritu Santo y da testimonio de nuestra salvación a través del Espíritu Santo. Este Evangelio que estamos predicando es importante y precioso. 
Pero algunas personas ignorantes disputan este Evangelio del agua y el Espíritu aunque insisten en predicar el Evangelio del Señor. Sin embargo, leamos la Biblia que leamos, incluyendo el texto original, todas las versiones dicen lo mismo. No hay sitio para interpretaciones personales ni otras interpretaciones de las Escrituras. Está escrito claramente: «Quien crea y sea bautizado será salvo». Por tanto, debemos bautizar a todos los que crean en el bautismo y la sangre de Jesús. Sé que esta Palabra es precisa y clara porque Jesús vino a este mundo y tomó todos los pecados a través de Su bautismo. ¿Creen en esto también? 
Todos los libros cristianos de nuestro ministerio literario dan testimonio de que Jesús vino a este mundo y se convirtió en nuestro Salvador al ser bautizado, morir en la Cruz y resucitar. Nosotros damos testimonio de Jesús de esta manera. Estamos predicando este Evangelio únicamente en estos últimos días. Y sé que el Señor volverá cuando hayamos terminado de predicar este Evangelio por todo el mundo. 
Nosotros queremos predicar este Evangelio por todo el mundo y por eso estamos traduciendo nuestros libros al francés últimamente. Estoy seguro de que Dios protegerá a nuestros ministros y obreros que trabajan en este departamento para ayudarnos a publicar estos libros en francés y distribuirlos por toda Francia. 
Ahora quiero hablar de nuestro colaborador francés que ha revisado la versión francesa de nuestro libro. Este hombre francés es un profesor de instituto que siempre ha querido hacer la obra de Dios pero no sabía cómo hacerlo. Pero después de leer la primera edición de la versión francesa pensó que había sido traducido por alguien que no conocía la cultura francesa, y que no sabía hablar francés y por tanto desconocía la terminología cristiana en ese idioma. Entonces nos envió un mensaje comunicándonos que quería revisar la versión francesa aún sin cobrar dinero por ello. Nos dijo que ahora está más seguro cuando da testimonio del Evangelio gracias a haber corregido este libro. Estamos convencidos de que una persona puede recibir la remisión de los pecados si se predica siguiendo nuestros libros. Por tanto, este colaborador nos dijo que compartiría el Evangelio personalmente con aproximadamente 70.000 habitantes de la isla donde trabaja como profesor. Cuando dice estas cosas, puedo sentir la pasión con la que trabaja por el Evangelio. Me doy cuenta del poder del Evangelio cuando veo cómo hay cada vez más colaboradores por todo el mundo. Reconozco el gran poder de este Evangelio cuando pienso en este colaborador de Francia. 
Hemos publicado el primer y el segundo volumen de la versión en inglés de nuestras series sobre el Evangelio y ahora estamos preparando el tercer volumen. Un residente americano llamado Ross está revisando la traducción del tercer libro y creo que no ha entregado el trabajo a tiempo porque ahora es fiesta allí. Sus amigos coreanos no le dejan en paz. Cuando hay una fiesta le invitan a sus casas para beber y jugar a juegos tradicionales. De todas formas, como prometió terminar el libro a finales de este mes, creo que recibiremos la traducción corregida pronto y podremos publicar el libro sobre el Espíritu Santo. 
El tema principal del tercer volumen de nuestros libros del Evangelio da testimonio a la gente de que todo en lo que han creído es incorrecto. El primer volumen y el segundo dan testimonio de que solamente el Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad; mientras que el tercer volumen dice: «Todas las cosas en las que creen ahora son mentiras. Es mentira que hayan recibido al Espíritu Santo; todas las cosas que han experimentado son mentira, por ejemplo el que el Señor haya entrado en ustedes mientras oraban en las montañas y toda la conmoción de hablar en lenguas que nadie entiende».
Algunos lectores nos han escrito mensajes largos refutando lo que decimos en nuestros libros, diciendo por ejemplo: «Estoy seguro de que el Evangelio del agua y el Espíritu no es la Verdad». Hay muchas personas que refutan nuestras doctrinas y nos dicen que no hay que creer en el bautismo de Jesús para nacer de nuevo. Sin embargo, cuanto más refuten este Evangelio verdadero, mejor para nosotros. Yo les digo a estas personas: «Solamente habéis recibido la mitad de la salvación. Ahora os voy a explicar el verdadero Evangelio un poco más. Leedlo una vez más y decirme qué puntos son incorrectos si todavía lo creéis después de haber leído los libros una vez más». 
El Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos dio es el verdadero Evangelio y es la única Verdad. Le doy gracias a Dios porque hay muchas personas que escuchan y creen en este Evangelio, y son más numerosas que las que no creen. Sé que Dios nos ha confiado esta obra a nosotros. Por tanto, somos personas que deben ir a los fines de la tierra predicando este Evangelio. Después de terminar de predicar este Evangelio por todo el mundo al trabajar diligentemente, liberemos cómodamente en nuestros vecindarios durante los últimos días y después iremos al Cielo cuando Dios nos llame. Pero si no terminamos esta obra, sé que Dios nos dará con una vara de hierro y nos dispersará para que suframos en este mundo cruel durante los días de la tribulación. 
Por eso deben creer que este Evangelio es la Verdad y que pueden recibir la salvación al creer en Él. El Señor dijo que hay salvación para los que creen y que los que tienen pecados por no creer serán juzgados. 
Volvamos al pasaje de las Escrituras de hoy y leamos las siguientes Palabras del Señor. Leamos los versículos 17 y 18 juntos: «Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán». 
 
 
¿Qué tipos de señales dijo el Señor que seguirían a los que creyesen? 
 
Primero, el Señor dijo: «En mi nombre echarán fuera demonios». Es decir, un creyente puede expulsar demonios en el nombre del Señor. Cuando una persona nacida de nuevo le ordena a un demonio que salga de una persona, el demonio sale corriendo. Los nacidos de nuevo de verdad tienen esta autoridad. La gente de fe puede vencer a Satanás solamente por esta fe. Esto significa que puede vencer a estos espíritus malvados y rescatar a los que están poseídos a través de la fe y no por poder físico. 
Pero, ¿cómo interpretan los demás cristianos la Palabra que dice «En mi nombre echarán fuera demonios»? La mayoría de los cristianos piensan que expulsar demonios consiste en gritar: «Satanás, te ordeno en el nombre de Jesucristo que salgas de esta persona». Esto se ha convertido en el modus operandi de muchos cristianos que intentan expulsar demonios. 
Pero la Palabra del Señor no es tan superficial. Una persona de fe tiene la autoridad de expulsar demonios y esto significa que cuando una persona nacida de nuevo predica el Evangelio a otras personas, los demonios dentro de esas personas salen de sus corazones en el momento en que aceptan el verdadero Evangelio. En realidad, muchas personas de este mundo están poseídas por demonios. Hay todo tipo de personas poseídas. Por ejemplo, algunas personas son poseídas de repente mientras trabajan en una empresa, mientras que otras personas son poseídas mediante otros procesos. Los casos más serios acaban en hospitales psiquiátricos, y otros casos no son tan graves y pueden tener una vida social normal. 
Entonces, ¿qué ocurre cuando una persona nacida de nuevo predica el Evangelio a estas personas poseídas? Cuando la persona poseída recibe la remisión de los pecados, los demonios dentro de su corazón salen al mismo tiempo. Esto significa que el Espíritu Santo vive en el lugar donde antes vivían esos demonios. La Palabra del Señor dice: «Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios». Los que hemos nacido de nuevo tenemos el poder de expulsar demonios en el nombre de Jesucristo. Dios nos ha dado esta autoridad a todos los que predicamos este Evangelio. 
Tenemos este poder. Tenemos la autoridad de expulsar demonios que viven dentro de los corazones de la gente cuando les predicamos el Evangelio. Por esta razón los que no han nacido de nuevo reaccionan de manera tan violenta cuando les predicamos el Evangelio. Cuando hablamos de otras cosas, por ejemplo, acerca del sacrificio de los corderos en el Libro de Levítico, se quedan callados como corderos inocentes. Pero, ¿qué ocurre cuando hablamos del punto central del Evangelio que dice: «Toda la justicia fue cumplida así cuando Jesús fue bautizado mediante la imposición de manos»? Los demonios dentro de estas personas reaccionan negativamente contra el Evangelio justo antes de que estas personas nazcan de nuevo por el Evangelio del agua y el Espíritu. Satanás, que está dentro de estas personas, hace que luchen contra el Evangelio y les hace sentir enfermos o enfadados. Si estas personas no pueden escapar del control de Satanás y siguen luchando contra el Evangelio y sus predicadores, esas personas acabarán estando poseídas para siempre. Pero si esta persona se da cuenta de su situación miserable y obedece la Palabra del Evangelio hasta el final, se librará del Diablo en cuanto acepte esta Palabra en su corazón. Así una persona vence los demonios dentro de su corazón al aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu del Señor a través de las Escrituras. 
Los que creen en Jesús correctamente tienen el poder de expulsar demonios. El haber recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu significa que los demonios que hay dentro del corazón han sido arrojados. Nosotros, los que creemos en este Evangelio, estábamos poseídos por demonios. Todos estábamos poseídos. No hay nadie que no estuviese poseído. Una persona que no tiene al Espíritu Santo dentro de su corazón tiene espíritus malvados. Por tanto, solíamos odiar la Luz y no queríamos escuchar lo que la Luz tiene que decirnos, pero los demonios dentro de nosotros salieron cuando escuchamos el Evangelio de Verdad y creímos en él. Debemos creer que los que predicamos este Evangelio del Señor tenemos este poder dentro de nosotros. 
Veamos lo que la Palabra del Señor dice a continuación. El Señor nos habló de la segunda señal de los verdaderos creyentes: «Hablarán con lenguas nuevas». Aquí, hablar en lenguas nuevas significa hablar en un idioma nuevo. Por ejemplo, digamos que hay un cristiano coreano que solía hablar coreano antes de nacer de nuevo. Después de nacer de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu empezó a hablar el idioma del Reino de los Cielos, aunque externamente parece hablar coreano simplemente. Esto significa que está hablando de la voluntad de la justicia del Reino de Dios aunque hable el mismo idioma que antes. Este es el verdadero significado bíblico de hablar en lenguas nuevas. 
Las cosas de las que hablamos con las lenguas nuevas después de nacer de nuevo pertenecen al Reino de Dios, y este en un lenguaje de otra dimensión mayor. Por tanto, los nacidos de nuevo pueden comunicarse bien los unos con los otros, pero los que no han nacido de nuevo no entienden a los nacidos de nuevo. Están perplejos cuando oyen a los nacidos de nuevo hablar. Esto es exactamente lo que significa hablar en lenguas nuevas. Hablar en lenguas nuevas no significa inventarse un idioma nuevo y decir majaderías sin sentido. Hablar en lenguas nuevas es hablar de la verdad del Cielo de la que nunca han oído hablar las personas de la calle. Un verdadero creyente habla con estas lenguas cuando predica el Evangelio del Señor. Esto significa que habla de las cosas del Cielo en vez de las cosas del mundo, aunque hablen en un idioma de este mundo. Estas señales siguen a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso el Señor dice: «Hablarán con lenguas nuevas».
¿Y cuál es la siguiente señal después de hablar en lenguas nuevas? El Señor dijo: «En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán».
Queridos hermanos, no deben interpretar de manera carnal la Palabra que dice: «Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño». Piensen en esto detenidamente. ¿Cómo puede una persona no ser dañada cuando le pican serpientes y come o bebe cosas mortales? La Palabra del Señor no debe interpretarse de manera literal. Lo que esta Palabra quiere decir es que una persona que haya nacido de nuevo por el Evangelio del agua y el Espíritu puede tratar a las personas poseídas por demonios y a los siervos del Diablo con desdén. Esto significa que una persona nacida de nuevo puede hacer lo que quiera con los que han sido engañados por Satanás. En este pasaje que dice: «Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño», las palabras cosa mortífera no significan sustancias químicas tóxicas conocidas, sino que representan la tentación del Diablo que se convierte en veneno incluso para los nacidos de nuevo que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. En realidad, nosotros bebemos este veneno muy a menudo en este mundo. Incluso en estas fiestas hay personas que han tomado este veneno y sus ojos que eran puros y bellos ahora están oscuros y sus caras están endurecidas porque este veneno no les ha intoxicado completamente. 
Sin embargo, el Señor nos dijo claramente que una persona que cree no será dañada por mucho veneno que haya bebido. Si se toma veneno espiritual se puede morir, pero este veneno no hace daño a los nacidos de nuevo cuando han escuchado la Palabra de Dios de los siervos de Dios y pasan tiempo con ellos. Este veneno que había en el cuerpo sale completamente. Los que han nacido de nuevo tienen la autoridad de revivir sus almas al escuchar la Palabra de la Verdad de nuevo aunque hayan bebido veneno mortal. 
Pero, ¿qué les ocurre a los que no han nacido de nuevo que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu? Cuando beben el veneno del Diablo no pueden ser curados naturalmente. Es cuestión de tiempo que llegue la muerte cuando se toma veneno. El veneno del Diablo trae la muerte a las almas que no han nacido de nuevo de la misma manera en que el veneno literal mata a las personas que lo beben. 
En último lugar, el Señor dijo: «Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán». Esto significa que el poder de Dios se manifestará y los enfermos serán sanados mediante oraciones y la imposición de manos de un verdadero creyente con verdadera fe. Esto es lo mismo que cuando sanamos a los enfermos espirituales. Por supuesto, las Escrituras hacen hincapié en la enfermedad espiritual. Pero esta Palabra también puede hacer referencia a las enfermedades físicas. 
A veces, las enfermedades físicas nos atacan cuando seguimos al Señor. Además, a veces Dios no nos sana de ciertas enfermedades físicas. Por ejemplo, en el caso del Apóstol Pablo, su enfermedad física nunca fue curada, y por tanto el doctor Lucas, quien puso por escrito el Evangelio de Lucas, siguió a Pablo durante toda su vida para tratarle esta enfermedad. Al seguir a Dios como el Apóstol Pablo a veces sufrimos físicamente. De repente podemos enfermar cuando cambiamos la fe antigua por una nueva. 
Algunos de los problemas son el insomnio, lo que produce desequilibrios en el sistema inmunológico. También, si una persona no ha tenido un trabajo físico nunca y de repente trabaja demasiado, se siente fatigada. Pero la fatiga no es siempre algo malo. El tiempo en que el cuerpo se intenta recuperar de la fatiga es el período en que el sistema inmunológico trabaja activamente y genera fuerzas para adaptarse al entorno. Y esta es la razón por la que los médicos dicen que no es bueno tomar medicina para la gripe, aunque muchas personas la tomen y se recuperan rápidamente. Pero el cuerpo humano se hace más fuerte y sano después de estar fatigado, porque el sistema inmunológico se desarrolla más después de un buen período de descanso. No sé si puedo decir esto delante de un farmacéutico, pero es un hecho bien conocido. 
Esto ocurre con todo lo demás. Cuando una persona no está bien psicológicamente o cierta parte de su cuerpo no está en buena forma puede caer enferma. De la misma manera en que hay momentos críticos para nuestra salud física, también hay momentos críticos en nuestra vida espiritual. Pero cuando tenemos una enfermedad espiritual o física podemos recobrar nuestras fuerzas y volver a la normalidad cuando oramos a Dios y le pedimos ayuda diciendo: «Dios, estoy enfermo. Ayúdame». ¿Dijo el Señor claramente: «Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán»? Esto se aplica a todos nosotros. Aunque sea difícil espiritualmente y nuestros cuerpos sufran físicamente por las enfermedades, todo se puede resolver si oramos a Dios. Y cuando no podemos orar, nuestros espíritus pueden recobrar fuerzas y nuestros cuerpos pueden fortalecerse gracias a la ayuda de Dios cuando nuestros hermanos santos de la Iglesia oran al Señor por nosotros. Este es el verdadero significado de la Palabra: «Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán». 
El Señor dijo que los creyentes tienen el poder de expulsar demonios, de hablar en lenguas y de recuperarse después de haber bebido veneno mortal y de haber enfermado. La fe es así de maravillosa. Además, sé que los que hemos recibido estas bendiciones debemos hacer la obra de ir por todo el mundo para predicar el Evangelio del Señor. Esta es la obra que debemos hacer los que hemos recibido tanta autoridad del Señor. Esta es la obra que los creyentes debemos hacer. 
Aunque estamos haciendo muchas obras últimamente, el objetivo último es predicar este Evangelio. El objetivo último de la obra que estamos haciendo es maximizar la eficacia del Evangelio al ir por todo el mundo predicándolo. Cuando compartimos este Evangelio mediante nuestro ministerio literario, de manera oral, o por Internet, debemos utilizar todos los métodos posibles para predicar el Evangelio. 
Esta es la obra que debemos hacer. Y esta es la obra que yo debo hacer. Creo que la obra de predicar este Evangelio verdadero es la obra que debo hacer. Además creo que esta es la obra que todos los santos y obreros de Dios debemos hacer en todas las Iglesias de Corea. Dios nos ha dicho que vayamos por todo el mundo predicando este Evangelio. Queridos hermanos, ¿creen en este mandamiento del Señor? ¿Lo aceptan en sus corazones completamente? ¿Creen que esta es la obra que la Iglesia debe hacer y la obra que nosotros debemos hacer? Sí, es así. La obra de predicar el valioso Evangelio del Señor es la obra que todos debemos hacer. Debemos prepararnos diligentemente e ir por todo el mundo para predicar este Evangelio. 
Hace un tiempo iba caminando por el centro de mi ciudad pensando: «Tengo que ir por todas partes con mis colaboradores para predicar el Evangelio. Celebraremos reuniones de resurgimiento allá donde la gente quiera escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la obra que debemos hacer». Yo voy a hacer estas obras. Y sé que ustedes también querrán que trabaje duro, ya que la Palabra de Dios nos exige que prediquemos el Evangelio a todo el mundo. 
A las personas que creen les ocurren cosas maravillosas. ¿Hay alguien entre ustedes que haya bebido demasiado veneno de sus familiares en estas fiestas? Les estoy preguntando si hay alguien que haya bebido demasiado veneno espiritual. Algunos de ustedes habrán escuchado a alguien cuestionar su fe de la siguiente manera: «Crees en cosas extrañas. Tu fe es diferente a la mía. ¿Has caído en una herejía? ¿Vas a una iglesia hereje donde te sientas en el suelo y adoras así? ¿Grita tu pastor “Aleluya” como un loco y te pide que repitas con él?». 
Sin embargo, aunque bebamos este veneno, los que hemos nacido de nuevo nos recuperaremos cuando escuchemos la Palabra de Dios y creamos en ella. Así que no se preocupen. Simplemente debemos creer que la obra que debemos hacer los que tenemos autoridad de Dios es la obra de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio. Debemos hacer la obra de Dios de esta manera. 
Hace algún tiempo, la Iglesia de Sok-cho, una de nuestras sucursales, hizo la promesa de recoger 70.000 dólares americanos en seis meses para apoyar nuestra misión internacional. Por tanto, le pregunté al ministro de esa Iglesia: «Genial. ¿Cómo habéis conseguido trazar un plan tan ambicioso?». Y él me contestó: «Lo haremos por fe». Dijo que planeaban recolectar unos 50.000 o 100.000 dólares al mes con su empresa de impermeabilización. Pensemos en esto. ¿Cómo se puede hacer una promesa tan grande sin fe? ¿Puede una persona soñar con hacer tal cosa sin fe? Incluso 70.000 dólares es una gran suma de dinero, ¿pero 700.000?
Sin embargo, la palabra imposible no existe en nuestro diccionario de la fe. Ya sea un asunto grande o pequeño, se puede conseguir por fe. Esto se debe a que todo es posible por el poder del Dios Todopoderoso. Estoy un tanto preocupado por los ministros de esa Iglesia que han hecho una promesa económica tan grande ya que temo que pierdan la esperanza en la mitad del camino, pero no hay que preocuparse antes de tiempo. Sé que Dios nos dará todo lo que necesitamos y nos proporcionará las oportunidades adecuadas para hacer su obra si la hacemos por fe. 
Sin embargo, no deben comprar boletos de lotería todos los días pensando que van a ganar un millón de dólares con la lotería. Dios no obra donde no hay esfuerzos. Lo mismo ocurre con la obra de predicar el Evangelio. El Evangelio de Dios no se predica sin sacrificio. Siempre debe haber sacrificios por la obra de ir por todo el mundo predicando el Evangelio. Debe haber esfuerzo y sudor para sacrificarse por el Evangelio. 
Necesitamos más dinero para hacer esta obra de predicar el Evangelio ahora y sé que el Señor nos dará lo que necesitemos. No estoy preocupado. Cuando oramos y obramos por fe, estamos benditos con riquezas abundantes para servir al Evangelio por todo el mundo; pero si nos sentamos y esperamos que Dios nos lo dé todo, estas bendiciones no nos llegarán. Dios nos dará lo que queramos si hemos hecho todo por fe, pero no nos dará dinero si hacemos estas obras con hipocresía para alardear. El Señor dijo que el árbol se conoce por sus frutos. 
Queridos hermanos, quiero volver a repetir que el objetivo de recoger dinero de esta manera es poder ir por todo el mundo predicando el Evangelio. Espero y oro que Dios nos bendiga durante este año para que el Evangelio se predique en muchos lugares. Quiero que oren de esta manera. Hemos impreso 50.000 libros en un año, pero sé que podremos imprimir de 500.000 a 1 millón de copias de nuestros libros este año. En realidad, incluso 1 millón de libros no es nada, ya que hay 6500 millones de personas en el mundo. Sin embargo, sé que incluso 1 millón de libros pueden tener tanto poder como una bomba nuclear si se distribuyen este año. Al igual que la bomba nuclear manifiesta gran poder mediante el proceso de la fisión nuclear, sé que muchas personas encontrarán este Evangelio de esta manera. Dios lo conseguirá. Trabajaremos mucho este año para conseguirlo. Seguiremos la Palabra del Señor que nos dijo que fuéramos a todo el mundo para predicar el Evangelio a todas las naciones del mundo. 
Oremos a Dios por las cosas que necesitamos y sacrifiquémonos para predicar este valioso Evangelio. Aunque no tengamos mucho poder ni habilidad, debemos orar y hacer la obra de Dios por fe con un corazón sincero, y no como un sueño imposible. No pierdan la esperanza aunque la gente les persiga por hacer esta obra. Prediquemos este valioso Evangelio y hagamos la obra valiosa del Señor con fe y convicción.