The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 6-2] < Génesis 6, 1-8 > Debemos vivir para salvar a los pecadores a través de nuestra fe espiritual

< Génesis 6, 1-8 >
«Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová».
 
 
En el capítulo 5 de Génesis aparece la genealogía de Adán: «Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados. Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió» (Génesis 5, 1-5).
La palabra vivió en este versículo no significa vivir y morir. Entonces, ¿qué significa? La palabra hebrea vivir es chayah y además de vivir significa “restaurar a la vida, dar vida, revivir y rescatar”. En otras palabras, Adán también recibió de la salvación de los pecados al creer en la justicia de Dios de la misma manera que nosotros y predicó el Evangelio del agua y el Espíritu a las almas perdidas y después fue ante Dios. Después de que Adán conociese al Señor, durante toda su vida trabajó con Él. Adán vivió su vida entera para salvar a otras almas.
Esta es exactamente la vida de los justos como aparece en la Biblia. Después de recibir la salvación de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, hasta que vayamos al Señor, tenemos que hacer la obra que permite a otras personas recibir una nueva vida. Los justos no tienen más remedio que salvar a la gente de este mundo de sus pecados e ir ante Dios.
En la actualidad, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu están viviendo apenas una décima parte de lo que vivieron nuestros antecesores de la fe. Si alguien vive más de ochenta años, se considera que ha tenido una vida larga. Cuando veo a personas de edad avanzada siento un gran respeto dentro de mí. Solo por el hecho de que en este mundo es difícil y que han vivido muchos años con tantas dificultades, siento respeto por estas personas mayores. Pero nuestros predecesores de la fe vivieron diez veces más que la gente de hoy en día y por eso debió ser mucho más difícil para ellos vivir en este mundo. Respeto a los que predican la justicia de Dios durante mucho tiempo y mantienen su fe intacta.
Debemos pensar en el camino de nuestras vidas una vez más. Solo tengo cincuenta años pero no puedo evitar confesar que mi vida ha sido tan dura como la de Jacob. Quiero decir que aunque solo haya vivido cincuenta años ya he experimentado muchas cosas duras. Estoy seguro de que para ustedes será igual. Sé que estarán de acuerdo conmigo aunque no hayan vivido tantos años, porque todos hemos experimentado cosas negativas. Pero cuando el Señor vuelva a este mundo, los que crean en el Evangelio del agua y el Espíritu irán a Su Reino. Hasta que llegue ese día, debemos continuar viviendo y haciendo la obra de Dios e ir a Él con gozo. Para ello, mientras vivimos nuestra vida de fe, debemos dedicarnos por fe al Evangelio de la justicia de Dios. Cuando consideramos que nuestros antecesores de la fe vivieron novecientos años y después murieron, esto significa que completaron la obra de Dios durante novecientos años y volvieron a Dios. De la misma manera debemos hacer la obra de Dios de todo corazón y después ir a Dios.
Todos queremos vivir en este mundo dedicados a hacer la obra de Dios de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu y después ir a Él. En el futuro, cuando venga el Reino Milenario, viviremos mil años como reyes e iremos al Reino eterno de los Cielos. Nuestros antepasados de la fe vivieron casi durante novecientos años; por tanto, creo que Dios nos restaurará a esta edad original en el Reino Milenario.
¿Cuál es nuestro deber como personas justas en este mundo? Dar testimonio del Evangelio del agua y el Espíritu a la gente de todo el mundo. Debemos enseñar a los justos de este mundo que deben defender su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto, no debemos dejar de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Si ignoramos esta tarea tan importante, ¿de quién escuchará la gente del mundo el Evangelio de la salvación? Si esto ocurre, la humanidad no podrá escuchar el Evangelio de la Verdad ni podrá recibir la remisión de los pecados y sufrirá por sus pecados.
La Biblia nos dice que el Señor volverá cuando hayamos cumplido el ministerio de dar testimonio del Señor hasta los confines de este mundo. Debemos trabajar para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu hasta el fin del mundo para que el Señor vuelva pronto. Si de verdad queremos encontrar al Señor pronto, debemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu más rápidamente.
 
 
¿Cuándo empezó la corrupción espiritual de los justos?
 
La corrupción espiritual de los justos empezó cuando intentaron hacer la obra de Dios en unión con la gente que no conocía el Evangelio del agua y el Espíritu. Si los justos que han sido liberados de todos sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu se unen a los pecadores para hacer la obra de Dios, disminuirán la justicia de Dios y acabarán malditos y arruinados. Si esto ocurre, Dios los maldecirá y otras almas tendrán el mismo destino. La gente que es justa al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu no puede casarse con los pecadores, y no deben juntarse con ellos para hacer la obra de Dios. El pasaje de las Escrituras de hoy nos muestra que el mundo fue destruido cuando la gente de Dios vio la belleza de las hijas del hombre y las tomaron como esposas. Vemos que esto no está permitido que los justos vivan con los pecadores. Si esto ocurre, los justos nunca darán frutos de la justicia.
Este versículo nos dice que los hijos de Dios vieron la belleza de las hijas del hombre y se casaron con ellas, pero si esto ocurre, ¿será posible predicar la justicia de Dios por todo el mundo correctamente? ¿Cómo pueden los justos unirse a las hijas del hombre y hacer la obra de Dios eficientemente? Con los justos y pecadores mezclados, ¿puede predicarse el Evangelio del agua y el Espíritu por el mundo correctamente? Imposible. ¿Pueden los justos que se han casado con pecadores predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a otras personas? No. Aunque la gente se case con pecadores e intente hacer la obra del Evangelio, no puede hacerlo correctamente.
Digamos que un hombre justo se casa con una pecadora y tienen un hijo. Y si este hombre justo le enseña a su hijo acerca del Evangelio del agua y el Espíritu, ¿estará de acuerdo su mujer? Si uno de ellos es un pecador, intentarán llevar la contraria espiritualmente al justo que intenta enseñarle al hijo acerca del Evangelio del agua y el Espíritu. Estarán en contra diciendo: “Cariño, ¡deja de hablar de eso! Si quieres creer en ese tipo de Dios, divórciate. No podemos vivir junto más”. Los pecadores llevan la contraria a la verdadera fe en la que creen sus parejas creyentes. Por tanto, debemos saber que los pecadores generalmente llevan la contraria a los que creen en la justicia del Señor. Si esta fuese su situación, imaginen lo mucho que sufrirían.
Si se casan con un pecador, tendrán mucho dolor y angustia. El matrimonio ocurre cuando una pareja decide trabajar por una meta mutua y decide ir en la misma dirección. Pero si el objetivo de una pareja es diferente, el matrimonio no es un buen matrimonio. Cuando los hombres y las mujeres se casan susurran su amor: “Eres mi estrella. Eres mi estrella. Con pupilas tan negras como la noche, manchadas de la luz de las estrellas”. Pero a medida que pasa el tiempo, si su fe no es igual, acabarán dándose la espalda. Si alguien que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu se casa con alguien que no ha recibido la remisión de los pecados está viviendo con un enemigo. Si viven en este tipo de ambiente, será peor que vivir con un enemigo. ¿Han vivido así alguna vez? ¿Hay alguien aquí hoy que viva así? Si es así, hablen a su pareja del Evangelio del agua y el Espíritu. Entonces deben orar para que Dios haga que sus corazones sean receptivos para aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu.
Los hermanos y hermanas más jóvenes tienen que escuchar las palabras de los líderes de la iglesia y vivir una vida justa trabajando por el Evangelio. Pero si no lo hacen o se niegan a ser guiados por la iglesia, se casan y viven con los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, vivirán una vida espiritual horrible. Por tanto, los justos no pueden unirse con los pecadores. Los pecadores no entienden cuando los justos sonríen y por eso preguntan: “¿Por qué sonríe esa persona así?”. Cuando los justos consideran que todos sus pecados han sido completamente eliminados se regocijan y sonríen sin darse cuenta. Sin embargo, sus parejas no conocen la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu o se niegan a creer, y por tanto no pueden tener un gozo verdadero y por eso no pueden hablar, no pueden llevarse bien y se sienten incómodos.
Por tanto, para eliminar este problema, una persona justa debe casarse con otra persona justa. Los justos deben buscar a otras personas justas para hacer la obra de Dios. Los justos deben encontrar a sus compañeros de trabajo entre la gente que cree en el mismo Evangelio del agua y el Espíritu. Si los justos viven mezclados con los pecadores, serán objetos de la ira de Dios. Así que los nacidos de nuevo deben decidirse a predicar este Evangelio y unirse para hacer la obra de Dios. Los justos deben vivir predicando el Evangelio del agua y el Espíritu y después ir a Dios sin nada de lo que arrepentirse. Los hijos de Dios tienen que predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a los pecadores, hacer Su voluntad, dejarse guiar por Él, vivir una vida por fe siguiendo Su justicia y después ir con Él.
Los justos podemos vivir con nuestras parejas uniendo nuestros corazones, amándonos y haciendo la obra de Dios juntos. ¿Podrían ustedes vivir con su pareja solo por su apariencia física? ¿No es cierto que pueden compartir su fe y sus sentimientos con su pareja cuando ambos hacen la obra de Dios y sirven al Señor con sus cónyuges? Cuando el hijo de Abraham, Ismael, se casó con una mujer gentil, Abraham y Sara se quedaron decepcionados. ¿Cuándo se decepcionan los justos? Cuando los hijos de Dios, los miembros de la familia espiritual, en vez de recibir favor del señor, van por el camino de recibir maldiciones y así se quedan decepcionados. Cuando los hijos de Dios vieron la belleza de las hijas del hombre y las tomaron como mujeres y vivieron con ellas, el Señor se decepcionó mucho. ¿Y cuál fue el resultado? «Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años» (Génesis 6, 3). “Mi Espíritu no contendrá con el hombre para siempre”, esa fue la maldición de Dios.
Por favor, escuchen los justos deben vivir entre los justos. ¿Lo entienden? Si los justos se unen a los pecadores será el fin de su relación con Dios. Si esto ocurre, el Espíritu de Dios, que es el Espíritu Santo, no estará con ustedes más. Cuando esto ocurre, la vida justa y las bendiciones de la fe acabarán enseguida. Este será el resultado de su error. Los hijos de Dios, encantados por la belleza de las hijas del hombre, las tomaron como objetos de su deseo y por eso no les hablaron del Evangelio de la verdad.
 
 
Los caídos
 
Está claramente escrito en Génesis 6, 4: «Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos». En tiempos de Noé había una tribu de gigantes llamados Nephilim. Los hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres y engendraron hijos, que eran hombres valientes. En aquel entonces los justos se unieron con pecadores y tuvieron hijos, y esos hijos se hicieron muy famosos, poderosos, ricos y valientes.
Si los hombres espirituales de Dios se casan con los pecadores del mundo, aparecerán monstruos horribles. Esta descendencia son los líderes cristianos grandes y famosos. Hoy en día hay líderes famosos en el cristianismo y se llaman evangélicos. Estas personas saben muy bien que no pueden librar del pecado con la Ley de Dios y por eso dicen que uno solo puede recibir la remisión de los pecados a través de la sangre de Jesús derramada en la Cruz. Son considerados personas famosas en el cristianismo porque sus enseñanzas están un paso por delante de las de los legalistas.
En general, los países donde vemos florecer el cristianismo son países poderosos y ricos. Generalmente las naciones protestantes viven bien. Consideremos los Estados Unidos, por ejemplo. El Evangelio de los evangélicos, que es similar al del agua y el Espíritu, entró en nuestro país hace algún tiempo. Los evangélicos insisten que, como Jesús eliminó nuestros pecados a través de la sangre derramada en la Cruz solamente quien crea en esa sangre puede ser una persona justa y sin pecados. Por tanto, América ha producido un gran número de líderes cristianos famosos. Pero no creen en el perfecto Evangelio de la Verdad, es decir, el Evangelio del agua y el Espíritu, aunque sepan parte de la conclusión del verdadero Evangelio que dice que si creemos en Jesús todos nuestros pecados serán eliminados. Por tanto, como entienden correctamente que si creen en Jesús no tienen pecados y saben cómo hacerse justos, se hacen famosos en este mundo y tienen éxito material en sus ministerios.
Estas personas se han hecho famosas en el cristianismo y han ganado montones de dinero, pero no tienen nada que ver con la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Acaso alguien que predica el verdadero Evangelio de salvación, es decir, el Evangelio del agua y el Espíritu, puede recibir fama y respeto como estos predicadores famosos? Nadie. Si predicamos este verdadero Evangelio del agua y el Espíritu a la gente del mundo, en vez de respetarnos a los justos, nos mirarán con ira y serán hostiles con nosotros. Si los justos hablamos del Evangelio del agua y el Espíritu, los pecadores cristianos dudarán diciendo: “¿Por qué creo en esto? No tengo pecado aunque peque, ¿puedo cometer todos los pecados que quiera entonces?”. Como se niegan a creer en Su justicia, buscan razones sin sentido que se levantan directamente contra el Evangelio verdadero.
Para los trabajadores del Evangelio del agua y el Espíritu guiar a los pecadores a la salvación del pecado es como una mujer que concibe y da a luz a un bebé. Si una mujer se queda embarazada, tiene que pasar cierto tiempo hasta que el bebé nace. Esto va acompañado de mucho dolor y sacrificio. Pero después de nacer el bebé todos los dolores del parto desaparecen con la alegría de tener al bebé. Las madres espirituales también pasan mucho dolor y sacrificio para hacer que las almas reciban la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. No abandonan a sus recién nacidos espirituales, sino que guían y nutren a sus hijos espirituales para convertirse en obreros de Dios fieles.
Algunas personas abandonan la Iglesia de Dios a pesar de creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Vuelven a la iglesia de este mundo para unirse con los cristianos que no han nacido de nuevo. ¿Por qué lo hacen? POrque su meta en esta vida no es tener hijos espirituales, sino prosperar en la carne. Se hacen famosos en este mundo y en el cristianismo. Esto se debe a que están predicando un evangelio similar al Evangelio del agua y el Espíritu. Pero el evangelio que están predicando, es decir el evangélico, no permite a nadie recibir la remisión de los pecados. Este Evangelio “evangélico” es muy diferente del perfecto Evangelio del agua y el Espíritu. Es un Evangelio imperfecto que tienta y captura a las almas que sufren por el pecado. Con esta doctrina atraen a la gente utilizando palabras como: “Si se cree en Jesús, no se tiene pecados” mientras queman las almas de la gente dándoles la impresión de que han recibido la salvación.
Para que una persona se convierta en hija de Dios y reciba la vida eterna al recibir la remisión de los pecados tiene que creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. Sin embargo, nadie puede convertirse en hijo de Dios a través de este Evangelio “evangélico” que parece ser similar al Evangelio del agua y el Espíritu.
En este mundo actual hay muchos evangélicos activos; predican sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu. El contenido de sus sermones es algo así: “Jesús es el Maestro de la historia de la humanidad. Jesús creó los cielos y la tierra. Nació en este mundo encarnado a través del cuerpo de la virgen María para salvarnos de los pecados. Fue colgado en la Cruz y derramó Su sangre para que pudiésemos ser salvados del pecado. Jesús tomó todos nuestros pecados en la Cruz, los pecados pasados, presentes y futuros. ¿Creen en esto? La gente que cree en estas palabras recibirá la remisión de los pecados y estará sin pecados y será justa por fe. Todos los que han escuchados estas palabras hoy y se han decidido a creer que levanten la mano derecha AHORA”.
Entonces multitud de personas que han escuchado sermones emocionales como este levantan la mano a la vez. La gente que escucha este tipo de sermones piensa equivocada: “Creo en Jesús y he recibido la salvación”. Pero debemos saber que aunque la gente escuche el Evangelio así y crea, no podrá recibir la remisión de los pecados. Se convertirán en seguidores de la religión de este mundo, es decir en pecadores cristianos. Por esta razón hay muchas personas religiosas que se llaman a sí mismas cristianos y son similares a los seguidores de las muchas religiones del mundo.
¿Creen que pueden recibir la remisión de los pecados sin creer en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que está escrito en la Biblia si solo creen en la sangre que Jesús derramó colgado en la Cruz? La gente que ha aprendido de los evangélicos creen que pueden recibir la salvación de los pecados si solo creen en la sangre derramada en la Cruz. Sin embargo, la Biblia nos dice que no pueden recibir la salvación verdadera a través de esta fe, y sus pecados se acumulan en sus corazones. Por tanto, para recibir la verdadera salvación deben creer de verdad en el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos dio. Si todos creen en Jesús como su Salvador sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, serán pecadores para siempre y además serán siervos de Satanás.
Entre los líderes cristianos de hoy en día están los que reciben mucho respeto. Dicen con sus mentes carnales que, como Jesús borró todos los pecados del mundo en la Cruz de una vez, la gente que cree en Él está sin pecados, pero no es así. Por eso muchos líderes cristianos famosos dicen que si alguien cree en Jesús como el Salvador, esa persona recibe la remisión de los pecados, pero en realidad el pecado no desaparece y sigue intacto en sus corazones como antes. Por esta mentira predican que una persona debe arrepentirse si ha cometido pecados de nuevo. Como siguen contando mentiras, la gente que intenta vivir una vida de fe siguiendo a estos falsos maestros sufre todo tipo de problemas en vano, intentado limpiar sus pecados continuamente ofreciendo oraciones de penitencia. Si ofrecen oraciones de penitencia ¿desaparecerá el pecado? No, al final, como sus congregaciones no conocer ni escuchan el verdadero Evangelio del agua y el Espíritu, no recibirán la remisión de los pecados verdadera. Como resultado, como han sido expuestos a palabras falsas contrarias a la Verdad, cuando encuentren el Evangelio del agua y el Espíritu, no podrán creer en él. Como muchos cristianos han sido expuestos a los sermones de la gente ciega espiritualmente durante mucho tiempo, no pueden evitar convertirse en personas ciegas espiritualmente como sus líderes y levantarse contra la justicia de Dios. Al final estos falsos maestros y los que aprenden de ellos serán malditos juntos. Pero la realidad es que ganan mucho dinero y reciben honor y fama en este mundo.
Entre todos los que creemos de verdad en el Evangelio del agua y el Espíritu, ¿hay alguien que intente hacer la obra de Dios con los que no han recibido la remisión de los pecados todavía? ¿Y hay alguien que esté contemplando casarse con un pecador y tener hijos para criarlos como personas famosas? Entre los nacidos de nuevo hay muchas personas que ponen su esperanza solamente en sus hijos. Están cometiendo un pecado por el que serán castigados.
Incluso si las almas van al infierno en el futuro, ¿ha alguien que quiera vivir como un millonario próspero en este mundo? Si hay alguien que quiera hacer esto, deberá pensar bien en esto ante Dios. Puede hacerlo pero tendrán que ser responsables de sus propios asuntos. Si todos intentan hacerlo, deben saber que no todo saldrá como lo planearon. Esto se debe a que Jesús está a punto de regresar. Por tanto, toda la gente justa debe evitar mezclarse con la gente de este mundo que no cree en el Evangelio del agua y el Espíritu. Para los justos, estar unidos con la gente que no cree en la justicia de Dios delante de Dios es vender su alma. Y este tipo de personas lleva a la gente del mundo a su destrucción.
 
 
La salvación de este mundo depende de los justos que ahora predican el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Las bendiciones y las maldiciones de este mundo dependen de si los justos predican el Evangelio del agua y el Espíritu. Los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios no deben vivir juntos con la gente del mundo. Si los justos buscan las cosas de este mundo y sus deseos, y si quieren estar con la gente que no ha nacido de nuevo, serán arruinados en cuerpo y espíritu con la gente de este mundo. En otras palabras, si los justos viven en unión con la gente del mundo, no serán destruidos solamente, sino que también estarán destruyendo a la gente del mundo. ¿Creen en esto?
Dios destruyó este mundo con un diluvio porque los justos viven en unión con la gente de este mundo. Está escrito en Génesis 6, 5-7: «Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho».
En aquel entonces, cuando Dios miró este mundo, no había nada que esperar de los justos. Esto se debe a que los justos estaban corruptos, incluyendo toda esa gente. Los justos, en otras palabras, no predicaron el Evangelio del agua y el Espíritu, y tomaron a las hijas del hombre como esposas y así no pudieron cumplir sus funciones. En aquel entonces las cosas eran así cuando los justos no predicaban el Evangelio del agua y el Espíritu a la gente del mundo y simplemente comieron y bebieron todo lo que quisieron; no tenían miedo de los pecados e hicieron todo tipo de cosas malas viviendo sin ninguna meta. Y cuando Dios los miró, se lamentó: “No puedo tolerar a esta gente a la que creé más, porque todos sus pensamientos son malvados. Los voy a destruir a todos”. Dios decidió juzgarlos. En tiempos de Noé, los pensamientos y planes de los justos y los pecadores eran malvados, así que Dios decidió juzgarlos. Dios sabía que no había esperanza para este mundo y lo destruyó con agua.
Como todavía hay gente que mantiene su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu y los que predican el Evangelio, todavía hay esperanza en el mundo. En varios lugares están ocurriendo incidentes extraños y desastres naturales y parece que el mundo está en crisis, pero sigue estando bien. Cuando somos testigos de algo grande que está a punto de pasar, y ocurre, pero después las cosas vuelven a la normalidad, entonces pienso que Dios todavía tiene esperanza por los justos en Su Iglesia que está intentando predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Como los justos están predicando el verdadero Evangelio a todo el mundo y hay personas que están escuchándolo, espiritualmente hablando todavía hay esperanza. Como los hijos de Dios están desarrollando sus tareas con lealtad, Dios está permitiendo que exista este mundo.
De hecho este mundo está podrido. ¿Saben lo corrupto que está este mundo? Cuando Dios mira la inclinación de los corazones y las acciones de la gente de este mundo, parece que no hay diferencia entre nuestros tiempos y los tiempos de Noé. Pero en realidad es mucho peor que en los tiempos de Noé. Durante los tiempos de Noé y el diluvio, no sé exactamente cómo eran las cosas, pero sé que eran suficientemente malas para que Dios decidiera destruir el mundo con un diluvio. Y los tiempos actuales son iguales, cuando Dios mira la inclinación de los corazones de la gente, sus corazones y acciones, se merecen ser destruidos. ¿No creen? Este mundo merece ser destruido, pero Dios está siendo muy paciente. Esto se debe a que hay personas que creen y predican el Evangelio del agua y el Espíritu. Como hay personas aquí y en el extranjero predicando el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios no está destruyendo el mundo ahora.
Cuando Dios vio que la maldad del hombre era grande, y que todas sus intenciones eran malvadas, destruyó a todas las almas de la faz de la tierra. ¿Han unido sus corazones y mentes para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu? Los justos a veces son malos y no tienen una dirección clara, pero generalmente no les gusta la gente que está en contra de la justicia de Dios, y los que se oponen al Evangelio del agua y el Espíritu. Y aunque su carne es débil, tienen que servir al Evangelio del agua y el Espíritu y vivir por el verdadero Evangelio, y hacer la obra del Evangelio juntos, Aunque esto solo sea un poco beneficioso. Por eso Dios nos protege y protege al mundo entero. Si Dios permitiese una guerra nuclear en este mundo, sería nuestro fin.
En el pasaje de las Escrituras de hoy de Génesis 6, 8 leemos: «Pero Noé encontró gracia en los ojos del Señor». Noé era una persona como nosotros, pero Dios le dio la gracia y salvación para poder servir a la justicia del Señor, es decir, le dio la gracia para predicar el Evangelio de salvación. Le dio la gracia para trabajar con otros y cumplir la voluntad de Dios y crear un nuevo mundo. Durante este tiempo había muchos descendientes justos de Noé pero estaban intoxicados con el mundo y acabaron muriendo espiritualmente. Pero Dios le dio a Noé y a su familia una gracia especial. Es decir, Dios creó un nuevo mundo a través de Noé. En tiempos de Noé, Dios destruyó a todo el mundo con el diluvio, pero dejó que existiese nuestro mundo a través de Noé y su familia.
Por tanto, todo el mundo es descendiente de Adán, pero de otra manera, nuestro antecesor es Noé, alguien en quien pensar cuando llueva y cuando se predique el Evangelio. Es nuestro antecesor de la fe. Decir que es el antecesor de la humanidad no es una exageración. Originalmente los antecesores comunes del hombre eran Adán y Eva, pero después de que la gente de aquel entonces fuese destruida con el diluvio, Dios salvó a Noé y nos dio un nuevo mundo. Dios ha hecho existir a toda la humanidad a través de Noé.
Dios nos salvó de todos los pecados del mundo con el Evangelio del agua y el Espíritu. Dios nos dio el Evangelio del agua y el Espíritu, y para darnos este nuevo mundo prometió que después de darnos la salvación con el verdadero Evangelio crearía un mundo nuevo para nosotros. Nos hizo predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo para que pudiésemos vivir en el Reino Milenario. En otras palabras, Dios nos confió la obra de salvar a la gente de los pecados.
El que estemos trabajando por el Evangelio del Señor ahora se debe a la gracia de Dios. Por todos ustedes, venir y sentarse aquí en Su Iglesia, servir al Señor, escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu, conocer a Sus siervos y a los hermanos y hermanas después de recibir la remisión de los pecados y servir al Evangelio en su lugar es gracias a Su gracia. Hemos recibido la gracia especial de Dios, como Noé.
Dios creó un mundo nuevo a través de Noé. Así que ahora Dios está haciendo la misma obra a través de nosotros. Sin duda estamos haciendo la mejor obra de crear un reino celestial en este mundo. Somos insuficientes pero es bueno creer en la justicia de Dios y volver a la verdadera fe, para hacer la obra de Dios. No es que odiemos la justicia de Dios. “Dios, no odio Tu justicia. Y no odio el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque solemos desviarnos y mirar nuestras debilidades, no odiamos el Evangelio del agua y el Espíritu. Señor, hazme servir este verdadero Evangelio”. Esta debe ser nuestra oración de corazón. Los que creen en Su justicia, reciben Sus bendiciones. Por tanto, ha hecho que podamos servir Su justicia.
Estamos haciendo la obra justa que puede dar nueva vida a la gente y por tanto heredamos la genealogía de los justos, la obra que hicieron Adán y Eva. ¿Por qué nos convertimos en el tipo de gente que puede hacer la obra valiosa de servir la justicia de Dios y predicar el Evangelio del agua y el Espíritu? Porque hemos heredado la genealogía espiritual de Adán. ¿Cómo podemos convertirnos en personas que pueden hacer la obra que hicieron los siervos de Dios en la Biblia? ¿Acaso no es por la gracia de Dios? Damos gracias por la justicia de Dios. No solo fue Noé quien recibió la gracia de Dios, sino que nosotros también la hemos recibido.
La gente que escucha el Evangelio del agua y el Espíritu hoy, recibe la remisión de los pecados y recibe la gracia tremenda de Dios. También recibimos la gracia de Dios al servir a dios. Nuestra vida es el amor de Dios. El hecho de que estemos viviendo así es una bendición de Dios. Todos ustedes están sentados aquí en la Iglesia de Dios escuchándome hablar sobre la Palabra de Dios para recibir la gracia especial. ¿Cómo puede una persona como yo predicar la Palabra de Dios, creer en Su justicia y servir al Evangelio del Señor? ¿Cómo es posible que a través de nosotros otros puedan escuchar este valioso Evangelio del agua y el Espíritu aunque sus pecados fueran tan densos como la niebla y tan negros como el carbón? Gracias a la gracia de Dios. Dios está obrando a través de nosotros. Dios nos ha salvado de nuestros pecados. Por tanto, hemos recibido la gracia suprema de Dios.
Nuestro Dios también abre el nuevo mundo a través de nosotros. Dios está ocupado creando el Reino Milenario y los nuevos cielos y tierra. Somos los que han recibido esta gracia tremenda. Queridos hermanos, a los ojos de Dios somos gente que ha recibido la misma gracia que Noé.
Cuando pienso en esto, no puedo evitar estar agradecido por haber encontrado el Evangelio del agua y el Espíritu. Una vez creí sinceramente que si creía en la sangre de la Cruz, no tendría pecados porque había escuchado ese tipo de Evangelio muchas veces. Pero mis problemas no podían ser eliminados con ese tipo de Evangelio. Sin embargo, gracias a la gracia de Dios, ahora puedo conocer y confirmar mi salvación a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Después de esto pude predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo con quien entré en contacto. Es un hecho probado en el cielo que los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu somos grandes personas. Si simplemente abrimos la boca para hablar la verdad, estaremos predicando el Evangelio del agua y el Espíritu. Probablemente, entre nosotros haya alguien que haya escuchado el Evangelio del agua y el Espíritu tantas veces que le duelan los oídos.
No ha habido ningún día en que no haya intentado predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Si el Evangelio del agua y el Espíritu no existiese, no podría vivir en el mundo. Sé que ustedes son iguales. El Señor nos ha salvado del pecado con el Evangelio del agua y el Espíritu a toda la humanidad. Por tanto, si no fuese por este verdadero Evangelio, no podríamos vivir ni un día. Este valioso Evangelio que el Señor ha completado al venir por el Evangelio del agua y el Espíritu nos ha salvado perfectamente de todos los pecados, ¿cómo vamos a olvidarlo? Si no tuviésemos este Evangelio del agua y el Espíritu, ¿cómo podríamos difundir estas noticias gloriosas a la gente para que recibiese la salvación? Sin este Evangelio, ¿cómo podemos vivir? No podríamos servir a la justicia del Señor sin este Evangelio. ¿Cómo podríamos seguir a la justicia de Dios? ¿Cómo podemos orar a Dios y alabarle todos los días y glorificarle siempre? ¿Y cómo podemos orar y estar agradecido sin descanso por todas las cosas? El Evangelio del agua y el Espíritu nos hace felices, nos hace exaltarle, agradecido, nos hace servirles y nos hace vivir una vida de fe justa ante Dios. Y nos hace hacer la obra justa de salvar muchas almas del pecado ante Dios. Todo esto se debe a la gracia de Dios.a
Si no fuese por el Evangelio del agua y el Espíritu, ¿cómo íbamos a presentarnos los unos a otros intentando esconder nuestras obras vergonzosas? Si no fuera por la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, nuestros pecados no deben ser eliminados. Si esto fuera verdad, ¿cómo podríamos vivir una vida larga en este mundo difícil? Y si este Evangelio no existiese, ¿qué tipo de esperanza habría para nosotros? El camino delante de nosotros sería oscuro y terrible. La Biblia dice: «Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13, 13). Como Dios nos ama tanto nos dio el Evangelio del agua y el Espíritu para salvarnos del pecado y el juicio. Por tanto, recibimos nuestra salvación al creer en la justicia de Dios.
Hemos recibido la salvación del pecado y obtenido la vida eterna y tenemos la esperanza de entrar en el Reino de Dios. Todo el mundo debe creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Al creer en esta Palabra de Verdad, es decir, el Evangelio del agua y el Espíritu, todos nuestros pecados que eran tan espesos como una nube, serán eliminados de una vez. En nuestras vidas diarias experimentaremos cosas imperfectas y cometeremos pecados a través de ellas, pero pueden dar gracias a Dios y alabarle gracias a este maravilloso Evangelio del agua y el Espíritu. Dios nos dio este maravilloso Evangelio del agua y el Espíritu como un don. Para nosotros no hay nada justo a parte del Evangelio del agua y el Espíritu. Si eliminamos el Evangelio del agua y el Espíritu de nuestros corazones, nunca habrá gratitud, gozo, amor o verdad. Nos hemos vestido con la gracia de Dios a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu somos como Noé en el fin de los tiempos, hemos recibido la gran salvación del amor.
En tiempos del gran diluvio los justos no predicaban el Evangelio a la gente y se casaban con las hijas del hombre; vivían simplemente por los deseos de la carne. Por eso no pudieron evitar recibir Su juicio. En aquel entonces, gracias a que el mundo estaba cubierto de agua, ahora estamos disfrutando de recursos naturales inagotables como el petróleo y el carbón.
Dios nos ha confiado la tarea de predicar la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu a Sus santos justos. Dios desea que el Evangelio del agua y el Espíritu se predique a través de nosotros por todo el mundo. Por tanto, Dios nos dio el papel de evangelistas a los que somos débiles para que prediquemos esta verdadera salvación. Todavía hay muchas personas que tienen que recibir la remisión de los pecados en este mundo. El Señor nos dijo claramente que predicásemos el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Dios no nos da solamente la gracia de salvación; también nos ha hecho los últimos corredores para predicar el Evangelio. En tiempos de Noé, él era el último corredor del Evangelio. Así, en estos tiempos somos los últimos corredores de esta carrera de relevos del Evangelio.
No sabemos cuándo vendrá el fin del mundo. Nadie lo sabe. Pero sabemos que no hay mucho tiempo para predicar el Evangelio y trabajamos por el Evangelio. Así que, cuando surja una oportunidad tenemos que aprovecharla y esforzarnos por predicar el Evangelio. Cuando la gente de este mundo haya endurecido sus corazones y haya caos por todo el mundo a través de inundaciones, tsunamis, terremotos y guerras nucleares, ¿cómo podremos predicar el Evangelio eficazmente? No podremos predicar el Evangelio entonces. De la misma manera en que Dios hizo a Noé predicar el Evangelio, Dios está poniendo Sus esperanzas en nosotros. Esto se debe a que solo tiene esperanza en los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu.
La gente que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu ha recibido la gracia especial de Dios. Queridos hermanos, no vivirán 900 años, pero espero y oro por que vivan y hagan todo lo posible por predicar el Evangelio del agua y el Espíritu hasta el último día de su vida hasta que el Señor lo permita. Debemos creer en la justicia del Señor y caminar mano a mano con el Señor.