The New Life Mission

Sermones

Tema 9: Romanos

[ Capítulo 1-5 ] ( Romanos 1:18-25 ) Aquellos que Suprimen la Verdad en Injusticia

( Romanos 1:18-25 )
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad, por lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Poque las cosas invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hacen claramente visible desde la creación del mundo y siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imágen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entrego a la inmundicia, en las conscupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” 
 

¿A quiénes es revelada la ira de Dios?
 
Podemos ver que el apóstol Pablo predicó el mismo evangelio que nosotros predicamos. ¿A quiénes es revelada la ira de Dios? El juicio de Dios es revelado a los pecadores que suprimen la verdad en injusticia, particularmente, a aquellos que tienen pecados y ocultan la verdad con sus propios pensamientos. 
El apóstol Pablo claramente dice que la ira de Dios es revelada, antes que nada, a aquellos que ocultan la verdad en injusticia. Aquellos serán juzgados por Dios. ¿Cómo será la ira de Dios? La ira de Dios arrojará su carne y espíritu al infierno.
No debemos pensar que sólo la carne será juzgada, por que los hombres también tienen espíritus. Por lo tanto, Dios juzgará a ambos la carne y el espíritu. Hay algunos que ocultan la verdad de Dios con sus pensamientos terrenales. Existen algunos que están en contra de la justicia, teniendo pecados. La ira de Dios y su juicio está revelada a aquellos con el pecado de un corazón endurecido, y que no tienen temor de Dios.
El apóstol Pablo dice en Romanos 1:17, “Mas el justo por la fe vivirá.” También dice que el juicio y la vida de Dios están revelados a aquellos que ocultan la verdad con sus pecados.
 

Los Incrédulos están bajo la ira de Dios
 
Dios saturadamente dio la verdad de la salvación al mundo. La verdad y el amor de Dios están impregnados sobre la tierra. Por lo tanto, no hay excusa para ignorar la verdad de Dios. Dios juzgará a aquellos que no crean en el Evangelio de la verdad y que estén en contra de ello. 
Vamos a pensar acerca de la gente que no han recibido el amor y la verdad del Evangelio. Vemos lo que Dios ha hecho; principalmente agua, pasto, árboles, el cielo, pájaros, etc. ¿Cómo pueden estas cosas existir sin la creación de un Dios? La Biblia dice, “Toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios” (Hebreos 3:4). ¿No es acaso su culpa por no creer en Dios y la palabra de la verdad? 
Por lo tanto, es razonable para la gente que no cree en la gracia del perdón de pecados que sean juzgados por Dios. Ellos insisten en la teoría de la evolución. Persisten en que el universo ha evolucionado naturalmente por sí mismo. También dicen que en un principio hubo una explosión llamada el Big Bang hace como 15 billones de años, y que entonces, cierto ser viviente apareció. Ellos dicen, ésta realidad original de la vida cambió y evolucionó en peces, bestias y eventualmente en humanos. Si esta teoría fuera cierta, la humanidad eventualmente tendría que cambiar en otra forma de vida después de mil o dos mil años.
“Por que las cosas invicibles de él, su eterno poder y  deidad, se hacen claramente visible desde la creación del mundo y siendo entendidas por medio de las cosas hechas. De modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20). La gente niega y rechaza a Dios aunque aparentemente ellos pueden ver que Dios está vivo cuando miran las maravillas y los misterios de la naturaleza. Los incrédulos están bajo la ira de Dios. Mucha gente no glorificó a Dios o fue agradecido, así que se hicieron vanos en sus pensamientos. Sus insensatos corazones fueron oscurecidos; pretendiendo ser sabios, se hicieron necios y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en imágenes corruptibles de hombres, pájaros, bestias de cuatro patas y cosas horrorosas. El juicio de Dios aparentemente está esperando a aquellos hombres. Toda la gente que no ha nacido de nuevo está bajo juicio de Dios, sin importar si creen o no en Jesús.
 
 
Dios entrega a los incrédulos a la inmundicia
 
“Por lo cual, también los entrego Dios a la inmundicia, en las conscupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cuál es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entrego a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. Y de igual modo también los hombres dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:24-27).
¿Qué es lo que el pasaje trata de decir? Dios abandona a los hombres que adoran y sirven a las criaturas para que pequen como les plazca. También los entrega a satanás. Dios le permite a satanás hacer como él desea. Por lo tanto, debemos creer en Dios y ser salvados de cualquier forma. “Pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural naturales por el que es  contra  naturaleza. Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros.” Esto es como negar a Dios y esto es lo que causó el Sida.
Dios dio el uso natural. El hombre debería vivir con una mujer. Sin embargo, el hecho de que los hombres tengan relaciones con hombres y las mujeres con mujeres muestran que ellos niegan el uso natural que Dios ha dado. El Libro de los Romanos fue escrito hace 1900 años. Pablo el apóstol predijo que aquellos que dejarán el uso natural de sus sexos pagarían la pena por su desorden sexual. La palabra de Dios es en realidad cumplida en estos días. Sabemos que el Sida está prevaleciendo entre los homosexuales.
Es totalmente correcto que ellos paguen la pena por sus pecados sexuales. La ira de Dios es revelada en contra de los hombres que cambian los usos naturales de su sexualidad. Merecen recibir la pena del Sida. Esta enfermedad seguramente es causada por la incredulidad en Dios. Dios entrega a los incrédulos a una mente reprobada. En otras palabras, seguramente es la maldición de Dios. 
 

Ellos se oponen a la justicia de Dios
 
Los hombres que no quieren retener a Dios en su mente son como sigue. “Están atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia. Quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:29-32).
¿Qué es lo que hacen ‘aquellos que practican tales cosas’ a aquellos que practican la misma maldad? Los aprueban. ¿Qué es lo que los hombres, que están en contra de Dios, hacen a los justos que obedecen a la palabra de Dios? Persiguen a los justos, diciendo, “Ustedes son herejes.” Los justos son perseguidos por amor a la justicia, después de que creen en Jesús. Son bienaventurados.
La gente simpatiza con aquellos que andan en pos de la carne. Sin embargo, raro es decir, que ellos objetan y evitan que otros crean en Jesús lleguen a ser justos por el perdón de los pecados. Esto es como vivir como un esclavo del pecado, porque ni creen en Dios, no obedecen la palabra de verdad.
Por lo tanto, los incrédulos y satanás dicen que no deberíamos ser perfectamente santificados, ni tener un perdón de pecados perfecto, aunque ellos nos permiten creer en Jesús. Los incrédulos y los desobedientes piensan y dicen que deben de creer en Jesús mientras que tienen pecado en sus corazones para que vayan al infierno. La gente se maravilla cuando ellos creen en Jesús como pecadores. Aquellos, que no conocen ni creen en Dios, aunque son cristianos, no reciben a Dios en su intelecto y se oponen a él. Se oponen a la justicia de Dios. También adoran a satanás y a todos sus pecados. Aquellos que no han nacido de nuevo, aunque han creído en Jesús, son así. Aquellos que creen en Jesús con pecado en su corazón no obedecen la palabra de la verdad de Dios y se oponen a los cristianos nacidos de nuevo, quienes han obtenido la remisión del pecado y fueron santificados por creer en la verdad de Jesucristo.
 

Aquellos que no han nacido de nuevo, se oponen a Los que han nacido de nuevo
 
El apóstol Pablo dice en la Biblia que la ira de Dios es revelada a los hombres que suprimen la verdad en injusticia. Él también dice que el juicio de Dios es revelado desde el cielo contra toda impiedad e injusticia. Todo es hecho de acuerdo a la verdad. La verdad es que el Señor ha borrado todos nuestros pecados. El juicio de Dios es revelado a aquellos que están en contra de la verdad y la cubren. Aprendemos a través de la palabra de Dios que todos los creyentes que no han nacido de nuevo serán juzgados por él. Dios juzgará a aquellos que no han nacido de nuevo, aunque creen en Jesús.
Los creyentes que no han nacido de nuevo les gusta calumniar a los nacidos de nuevo, con corazones llenos de maldad. Esos irán al infierno. Están llenos de malicia y murmuran el uno al otro. Los pecadores que murmuran juntos en contra de los justos, que tienen el perdón de pecados, serán juzgados. ¿Entiendes lo que quiero decir? Deberíamos simpatizar con ellos. Se oponen a Dios con sus pecados, sin saber que están en contra de él., murmurando, “Es extraño que ellos no tengan pecados. Suena raro.”
El juicio de Dios es revelado a aquellos que están en contra de Dios con sus maldades. Esa gente se complace en los que así hacen. Admiten que los calumniadores y los murmuradores están bien. Los cristianos que no han nacido de nuevo murmuran entre ellos y calumnian a los justos. Muerden y odian a los justos, se enorgullecen, y planean cosas malas juntos. ¿sabes cómo maquinan cosas malas? Cometen actos perversos uniéndose con otros. Se oponen a los justos con buenas frases como “Vamos a creer en Jesús bien. Vamos a tener la clase de fe correcta. Vamos a ser la luz del mundo.” Cometen tales pecados uniéndose, porque no es divertido pecar solos.
Por lo tanto, Dios dice en el salmo 2:4, “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos,” porque los reyes de la tierra están en contra de Dios. ‘¡Oh! Es chistoso. Nada me pasará a mí, no importa cuál sea el reto en contra mía. Ustedes me sobornaron para que fuera juzgado.’ Dios esta esperando el tiempo del juicio porque es muy risible. 
 
 
Aquellos que juzgan a los justos serán juzgados Por Dios
 
Aquellos que están en contra de la verdad de Dios y que no han nacido de Nuevo cometen pecados. Aquellos que han nacido de nuevo tienen malicia e imperfecciones en la carne. De hecho, básicamente es diferente. Nosotros creemos en Dios y en la verdad. Hemos recibido la remisión del pecado a través de Dios. Sin embargo ellos no creen en Dios para nada. Esta gente esta en contra de ‘la justicia y la verdad de Dios’ “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tu que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; por que tu que juzgas haces lo mismo” (Romanos 2:1).
El apóstol Pablo habla a los judíos y a los cristianos que no han nacido de nuevo y solo se apegan a la ley. Ellos juzgan a otros, diciendo. “No mates, no cometas adulterio, no robes, y solo sirve a Dios”, mientras que ellos mismos no guardan la ley. Solo Dios juzga justamente, y solo sus hijos, que han nacido de nuevo, pueden juzgar de acuerdo a la palabra de Dios.
Esta clase de personas serán juzgadas porque juzgan al justo arbitrariamente. Dios juzgará a todos aquellos que no han nacido de nuevo, esto es decir, los judíos y los cristianos-legalistas. La ira de Dios es revelada a aquellos que viven vidas religiosas, observando la ley, mientras que no han nacido de nuevo y que creen que irán al infierno si no obedecen a Dios y que irán al cielo si hacen lo que Dios ha dicho. Una persona de fe es aquella que llega a ser justa después de creer en Jesucristo. Debemos discriminar. Aquellos que pueden creer en Dios y llevan vidas piadosas sin haber nacido de nuevo y juzgan al justo de acuerdo a su propio criterio.
Sin embargo, seguramente Dios los juzgará. No saben que se están juzgando a sí mismos de acuerdo a su propio criterio. Oh. Hombres que juzgan al justo sin tener el perdón de pecados, con la fe equivocada, sin recibir la gracia de la verdad de Dios, ¿Piensan que podrán escapar el juicio de Dios? Esta gente será juzgada por Dios.
 

El juicio de Dios es justo
 
“Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad” (Romanos 2:2). Estamos seguros que el juicio de Dios es de acuerdo a la verdad, en contra de aquellos que juzgan a otra gente sin haber nacido de nuevo, aunque crean en Jesús. Debemos saber que Dios envía a esta gente al infierno y que él los juzga de acuerdo a su verdad.
Dios envía a los pecadores al infierno porque su verdad es correcta, y porque el juicio de Dios es preciso el ir o no al infierno, no depende de la Doctrina de Predestinación, que predica, ‘Dios ama a algunos, pero odia a otros incondicionalmente.’ Dios escogió a todos los hombres en Jesucristo antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4).
Quienquiera que crea en que Jesucristo borró todos sus pecados recibe la remisión del pecado. Dios predestinó esto. Por lo tanto, todos aquellos que no han nacido de nuevo, aunque crean en Jesús, irán al infierno. Irán al infierno de acuerdo al juicio de Dios y esta es la verdad.
El juicio de Dios, que envía a los pecadores al infierno, es correcto. ¿Por qué? Porque rechazaron el gran amor de Dios, y ni reciben la salvación de Dios, ni creen en él. Es apropiado que Dios, de acuerdo a la verdad, enviara a aquellos que no han nacido de nuevo, al infierno.
Algunos dirían, “Porque Dios no me predicó el evangelio a mi?” ¿No lo hizo? Dios te predicó el evangelio muchas veces. Trata de obtener la salvación, abriendo tus ojos grandemente. Existen muy pocas iglesias que predican el verdadero evangelio en este mundo. Sin embargo, puedes encontrarte con la verdad si realmente la buscas. En mi caso, ¡Yo realmente trate de encontrarla! Después de predicar un sermón, cuando no había nacido de nuevo, oré, “Oh, Señor. Soy un pecador ante Dios, aunque yo he predicado tu palabra a la gente de esta forma. Lo que le dije a la gente fueron cosas que yo me decía a mí mismo. Por favor encuéntrate conmigo. Por favor sálvame.”
No sé que tanto yo he tratado de encontrar la verdad. Dios quiere encontrarse con quienquiera que le busque. Dios quiere redimir aún a aquella gente que no le buscó. “Como también en Óseas dice. Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada” (Romanos 9:25). Dios dice que él es nuestro Salvador, quien vino a este mundo a salvarnos. La gente que ha buscado diligentemente a Dios, seguramente le encontrarán. Algunos otros no han buscado a Dios, pero llegan a tener oportunidad de encontrarse con el Señor, cuando los predicadores del evangelio vienen a ellos a compartirles. Algunos estarán interesados en el evangelio, pero otros no. Los hombres que irán al infierno, terminarán ahí porque rechazaron las buenas nuevas. 
Es apropiado, que aquellos que merezcan ir al infierno, terminen en el infierno de acuerdo a la verdad de Dios. Aquellos que merecen ir al reino de los cielos, lo alcanzan, creyendo en Jesús, de acuerdo a un discernimiento correcto, aunque no tengan nada sobresaliente en ellos. Esto sucede a través del juicio correcto de Dios.
Dios no envía a una persona al infierno y a la otra al reino de los cielos por azar, o de acuerdo a su favoritismo por cierta gente. En lugar de eso, Él juzga de acuerdo a un juicio en verdad correcto. Por lo tanto, debemos de predicar el evangelio. “¿Y piensas esto, oh hombre, tu que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tu escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longaminidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Romanos 2:3-4).
 

Jesús ya borró todos los pecados del mundo a Través de su amor
 
El apóstol Pablo les dice a los pecadores, los judíos y a los cristianos legalistas, quienes ni reciben el amor de Jesús, ni han nacido de nuevo, que ellos serán juzgados. En Romanos 2:4, Dios dice, “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” El amor de Dios ha aparecido con precisión a toda la gente y ha prevalecido justamente.
Nadie es excluido de la gracia de la salvación de Dios. Jesús borró todos los pecados del mundo. Jesús nos santificó perfectamente. ¿Acaso él borró el pecado original y nos perdona por nuestros pecados diarios, siempre que oramos por el perdón de ellos? No. El Señor ya borró todos los pecados del mundo una vez y para siempre. A pesar de esto, aquellos que están en contra de Dios, ignoran su benignidad y amor. “¿Cómo fue que Jesús nos salvó? ¿Cómo puedo decir, ‘Yo no tengo pecado’, aunque peco constantemente? No tiene sentido. ¿Cómo pudo Dios borrar todos mis pecados, cuando yo peco constantemente, aunque él es el Salvador y el Señor mi Dios?”
La gente piensa, de acuerdo a la carne de esta manera, pero Dios ya ha borrado todos los pecados del mundo con su amor. El Señor vino al mundo y borró todos nuestros pecados a la perfección. El Señor conoce las imperfecciones y flaquezas de los hombres (La carne no puede hacer otra cosa que pecar una y otra vez). Por lo tanto, él borró todos los pecados del mundo de una vez y para siempre con su bautismo y con el derramamiento de su sangre sobre la cruz. El Señor conoce las flaquezas de la carne muy bien. “Yo te salvé porque sabía que pecarías una y otra vez hasta que mueras.”
El Señor lavó los pecados del mundo. El Señor nos ha aceptado totalmente, redimiéndonos. El Señor dio la paga del pecado por los pecadores y los santificó con su poder y justicia. (Jesús fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán). El Señor nos permitió ser bendecidos, hacernos sus hijos y permitirnos ir al reino de los cielos, dando la paga por nuestros pecados con su vida (sangre). El Señor convirtió a los pecadores en sus hijos justos.
 

Los incrédulos deben arrepentirse y volver sus Corazones al Señor
 
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y generosidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” Dios sentencia a ir al infierno a aquellos que desprecian y niegan la benignidad, riquezas, paciencia y su largo sufrimiento. Es seguro que Jesucristo lavó todos los pecados del mundo, y que el evangelio penetra a todo el mundo. Sin embargo, la gente aún va al infierno porque no creen en él. Jesús nos salvó lavando todos nuestros pecados para evitar que fuésemos al infierno, aún si quisiéramos ir al infierno. Despreciando la paciencia y las riquezas de su benignidad. Aún si deseáramos ir al infierno, él nos salvó.
Así que debemos creer en el agua y en la sangre de Jesucristo para ser salvados. Crean y sean salvos. Aquellos que desprecian el amor y salvación de Dios irán al infierno. El infierno es un lugar que Dios ha preparado para aquellos que desprecian la gracia de su salvación y las riquezas de su benignidad. Los incrédulos ya han comprado sus boletos para el infierno. La gente que está destinada a ir al infierno debe arrepentirse y volver sus corazones a Dios. También debes decir adiós al reino de los cielos, a menos que tengas fe en el evangelio verdadero.
 

La gente va al infierno porque han rechazado la Palabra de Dios
 
“Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Romanos 2:5). Aquellos que tienen corazones impenitentes y la gente que no se arrepiente irán al infierno. Alguna gente va al infierno porque han rechazado el gran amor de Dios. Los pecadores que rechazan la verdad con corazones necios y persiguen sus propios pensamientos irán al infierno, debido a que es la paga del pecado. Aquellos que se rehúsan a recibir el amor de Dios y persisten en hacer oraciones de arrepentimiento para alcanzar una santificación gradual, eventualmente irán al infierno por haber guardado la ira de Dios hasta el día de la revelación y justo juicio, se debe a la negación del amor de Dios.
En su plan de redención, Dios decidió salvar a los pecadores y hacerlos justos, aún antes de que satanás nos corrompiera con el pecado. Dios envió a su Hijo para salvarnos y santificarnos. Sin embargo, los pecadores no han aceptado esto. Ellos han acumulado su ira, llena hasta el borde, rehusando el amor de Dios y serán juzgados en el día de la ira y de la revelación de su justo juicio. El justo juicio de Dios es enviar a aquellos que tienen pecado en sus corazones al infierno.
¿Por qué? Porque Dios lavó todos los pecados del mundo e hizo a cada uno en el mundo ser salvo por fe. Los incrédulos seguramente irán al infierno. Son necios y se ofrecen como voluntarios para ir al infierno, así que finalmente se arrepentirán de su insensatez. Los pecadores se irán al infierno si ellos no aceptan el gran amor de Dios. 
La gente cree que Dios no es razonable por que envía a unos al infierno y a otros al reino de los cielos, al azar de acuerdo a su propia autoridad. Sin embargo, esto no es cierto. Dios inventó el infierno para aquellos que son necios al negar su amor y verdad, para que exista un lugar adecuado para que ellos vayan.
La Biblia dice que el infierno es un lago que se quema con fuego y azufre. Existen gusanos sucios que serpentean para aquellos que prefieren tener pecado. Puede que lloren, “No, No. Odio este lugar.” Pero Dios dirá, “Yo he lavado todos sus pecados, pero tú dijiste que no importaba si tenías pecado. Por lo tanto, te doy gusanos como regalos, como tus amigos, porque no quisiste tener el perdón de pecados.” “No, lo odio, Señor.” 
“Tú lo pediste, aunque lo odies. Yo soy el Señor de la justicia. Te di lo que quisiste. Yo le doy el infierno a todos aquellos que tienen pecado en su corazón.” Es el justo juicio de Dios. Los seres humanos pecan mientras viven en este mundo, aún así no deberían ignorar el Evangelio de la salvación de Dios, que ha lavado todos los pecados del mundo.
La gente va al infierno por que tienen el corazón endurecido. No deberíamos ser tercos delante de Dios. Debemos creer que él ya lavó todos los pecados del mundo. Debes creer, aún si esto no es visible.
 

Dios nos dice que él ya nos ha amado
 
Dios nos dice que él ya nos ha amado. “Ya he lavado todos los pecados del mundo.” Debes creer este hecho. Cuando Dios dice que él creó los cielos y la tierra, debemos creerlo porque la palabra de Dios es verdad. La fe comienza creyendo la palabra de Dios. La gente cree algo sólo cuando lo entiende con sus pequeñas cabezas y no creen cuando no pueden entender. Los incrédulos que no creen que Dios salvó a todos los pecadores de sus pecados irán al infierno. Ellos son los que deciden ir al infierno.
Existió un cristiano prominente que una vez declaró públicamente, “Yo confieso ante Dios que soy un pecador hasta que muera.” Él murió y seguramente fue al infierno. Él le dijo a Dios, “Yo declaré que era un pecador ante Dios y que nunca podía ser justo ante él.” Él persistió en ser un pecador hasta el tiempo de su muerte. Él rechazó el amor y la verdad de Dios hasta su último aliento. Entonces el Señor dijo, “¡Eres tan fiel a tu propia fe! Es correcto que tú vayas al infierno de acuerdo a tu fe. Te envío al infierno por que los pecadores nunca pueden entrar al reino de los cielos.”
 

Sí yo hubiera creído,
 
El hombre que dijo, “Yo declaro que soy un pecador hasta que muera,” fue al infierno. Ni aún Dios puede ayudar a estas personas. No solamente han declarado que son pecadores, aunque terminen en el infierno, pero también enseñaron a creyentes que confiaron en ellos, “Somos pecadores hasta que muramos y seremos pecadores cuando nos paremos frente a Dios.” Por lo tanto, muchos creyentes también siguen la misma ruta religiosa. Dios dijo que los pecadores irían al infierno. Sin embargo, un incontable número de cristianos siguen sus enseñanzas en la cristiandad actual. Dios dijo que aquellos pecadores se arrepentirían eternamente, rechinando sus dientes en las flamas calientes del infierno, diciendo, “Sí yo hubiera creído; sí yo tan sólo hubiera creído.” 
“¡Sí yo hubiera creído en el hecho de que Jesús lavó todos mis pecados y hubiera abandonado mis propios pensamientos, hubiera entrado en el reino de los cielos!” “Sí yo hubiera creído; sí tan sólo hubiera creído.” Existirá mucha gente expresándose así en el infierno. Dirán, “Sí, sí, sí yo hubiera creído, sí yo hubiera recibido la verdad, hubiera sido su hijo. ¿Por qué fui tan necio?....”
Nosotros los justos le pediremos a Dios en ese tiempo, “Señor, por favor enséñanos lo que los pecadores están haciendo ahora. Ellos nos han perseguido, los justos.” “No, no es bueno para ustedes, Mis hijos, por que su corazón sufrirá de ver a sus conocidos entre ellos. ¿En verdad quieres ver a la gente que tú conoces sufriendo?” “¡Por favor muéstranos sólo una vez!” El Señor puede que nos lo muestre algún día, porque él es muy generoso. Supongamos que lo vemos. Existirán muchos lamentos escuchados así: “Sí yo hubiera creído, sí yo hubiera creído.” Entonces nos preguntaríamos, “¿Qué es ese ruido? ¿Están cantando?” “Escuchen cuidadosamente si están cantando o arrepintiéndose.” Hombres y mujeres en esa flama cantando coros y arrepintiéndose, “Sí yo hubiera creído.” 
La gente necia irá al infierno, a menos que sean necios en la forma correcta. Realmente necesitamos persistencia para aferrarnos a la verdad. El hombre no debería ser indeciso. Debemos ser persistentes cuando tenemos que ser persistentes. Todos tenemos que ser persistentes en la forma correcta y tenemos que romper nuestra persistencia cuando es necesaria. 
 

Dios le dará a cada hombre de acuerdo a sus obras
 
Dios “el cuál pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer,  buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:6-7). Dios pagará a cada persona de acuerdo a sus obras y así juzgará. ‘Pagar’ significa ‘recompensar de acuerdo con la obra.’ ¿Qué clase de persona usa la paciencia para continuar haciendo el bien, buscando gloria, honor e inmortalidad? Él/ella es aquel que cree en la perfecta salvación de Jesús. 
Existe mucha gente en el mundo, pero Dios da la vida eterna sólo a aquellos que perseveren por su justicia y crean en su verdad, sin importar lo que otra gente diga. Dios da la gloria del Reino eterno a aquellos que quieren ser justos y desean vivir vidas eternamente felices. Continúan haciendo el bien y buscan gloria, honor e inmortalidad; queriendo ser los hijos de Dios. Perseverarán y continuarán haciendo el bien para seguir e ir tras la justicia de Dios. Dios le da a esa gente vida eterna. Dios les permite vivir eternamente y los hace sus hijos. Los hijos de Dios son dioses en su Reino.
“Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Romanos 2:8). “A los que” se refiere al grupo de gente que son opuestas a la bendición. La indignación e ira de Dios es dada a aquellos que desobedecen su justicia, son contenciosos y no obedecen a la verdad. Dios los envía al infierno. Aquellos que no han nacido de nuevo y no obedecen a la verdad son contenciosos y están en contra de la verdad, son un grupo.
Aquellos que no han nacido de nuevo son contenciosos y les gusta formar bandos. A través de la historia de Corea, nuestros ancestros hicieron bandos y contendieron con cada uno en problemas políticos. El grupo que gobernaría, sería decidido de acuerdo a un hecho, quien sería el rey. Cuando uno de la familia Lee llegó a ser rey, lo hombres de la familia Lee fueron colocados en altas posiciones sociales, mientras que los otros fueron expulsados o perseguidos. Pero cuando el trono cambió a la familia Kim, todo cambió completamente. La gente formó bandos para su propia conveniencia, no para alcanzar causas justas. 
La cristiandad actual es similar a esto. Forman denominaciones y sectas. ¿Para qué? Para desobedecer a la verdad como un grupo. Dicen unánimemente que tienen pecado, aunque Jesús lavó todos los pecados del mundo. Pretenden ser justos y salvos, pero no obedecen a la verdad. Condenan a los justos como herejes, diciendo que es correcto tener pecado. El Señor dice que los pecadores que contienden con los justos, están equivocados y que todos deben ir al infierno. 
Aquellos que obedecen a la verdad de Dios, obedecieron a la palabra del Señor. Nosotros, los justos creemos que el juicio de Dios es de acuerdo a la verdad.
 
 
¿Pueden las denominaciones cristianas enviarnos Al Reino del Cielo?
 
Cuerpos denominacionales no pueden enviarnos al reino del cielo. Mi esposa provocó a su madre a la furia cuando le dijo, “Un cuerpo religioso no puede enviarte al reino del cielo.” Hablando francamente, hasta la fecha yo no sé porque mi suegra se molestó con la afirmación. ¿Crees que un cuerpo religioso te puede enviar al reino del cielo? Individualmente somos salvos y entramos al reino del cielo, creyendo en la palabra de Dios. ¿Pueden los cuerpos religiosos de la iglesia Presbiteriana enviarte al reino del cielo? ¿Puede un cuerpo denominacional de la iglesia Bautista enviarte? ¿Puede la iglesia de los Adventistas del Séptimo Día? No. Podemos entrar al reino del cielo sólo cuando creemos en el perdón del pecado que Jesús preparó para nosotros.
 

Tenemos que habitar en la iglesia de Dios
 
Aparentemente el apóstol Pablo separó de entre todos los cristianos, a los pecadores que irían al infierno, de los justos que entrarían al reino de Dios. El evangelio es igual para todos, lo mismo a judíos, que griegos. Aquí, griegos significa gentiles y judíos significa Israelitas. Dios no mira a la apariencia externa de la gente. Dios busca a un hombre que crea en la Palabra con su corazón. ¿Crees que Jesús es Dios? ¿Crees que Jesús es nuestro Salvador? Podemos ir al reino del cielo sólo cuando creemos que Jesús quitó todos los pecados del mundo con su bautismo. Tenemos que creer esto y no traicionarlo. El Espíritu Santo en nosotros nos guarda de traicionar nuestra fe y nos ayuda a derrotar a nuestros enemigos cuando el peligro está sobre nosotros. Tenemos que ser cuidadosos. 
En la Biblia, existe una parábola acerca de cuatro clases de campos, pero algunos campos implican que alguno de ellos no pueden ser salvados. Las semillas plantadas sobre aquellos campos mueren tan pronto como salen. Tal caso es lo mismo que ser una semilla muerta. Tiene el mismo resultado, la muerte. Entonces, ¿Podemos guardar la fe por nosotros mismos? No. Podemos guardar nuestra fe sólo cuando el Señor nos da la fuerza para superar cualquier problema y el remedio para cada enfermedad espiritual mientras habitamos en la vid verdadera.
La iglesia de Dios es la vid. El Señor nos da bendiciones, remedios, consolaciones, y la fe para soportar la persecución mientras moramos en la iglesia de Dios. ¿Pero que nos pasaría si no permanecemos en la vid? Moriríamos rápidamente. Los corazones de los justos no pueden permanecer en contra de los ataques de satanás y eventualmente enfermarán si de manera voluntaria no se unen con la iglesia, aunque ellos tengan muchas habilidades y poderes. ¿Puedes verlo? Gradualmente caen y se hacen más y más inútiles. La Biblia dice, “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvanece, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13). 
Aún los justos son unos buenos para nada si se separan de la iglesia. Sus luces brillan y son bendecidos cuando habitan en la congregación. Pero, llegan a la ruina cuando viven separados de la iglesia y no pueden vencer al mundo cuando se pierden en él, apartándose de la congregación. ¿Cuánto tiempo puede sostener sus propias creencias? ¿Cuánto tiempo puedes sostenerte apartado de la iglesia de Dios? Ni aún los siervos de Dios pueden permanecer. Sin embargo, si vivimos en la vid, nuestra casa será salva y cuanta gente puede obtener la remisión del pecado a través de nosotros. ¿A dónde se dirigió Lot después de perseguir un deseo carnal? Él fue a Sodoma. Ahí vivió bien. ¿Cuál fue el resultado? Se arruino. La Biblia dice que todos los descendientes de Lot se arruinaron. Los Moabitas y los Amonitas nacieron de las hijas de Lot. 
¿Porqué los descendientes, que estaban en contra de Dios, nacieron de Lot, una persona justa? Fue por que él se alejo de la iglesia. La razón por la cuál yo no estoy decepcionado en ninguno de los tiempos difíciles, es porque Dios arregló su iglesia. Dios bendice a la iglesia donde los justos se reúnen y él es el Señor y Pastor de la iglesia para cada uno de los santos. Es su promesa y seguridad.
“Porque todos los que sin Ley han pecado, sin Ley también perecerán; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley serán juzgados, porque no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino los hacedores la Ley serán justificados, porque cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son Ley para sí mismos, mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:12-15).
Una persona que no va a la iglesia, no conoce la ley en estos días. Entonces, su conciencia se convierte en la ley por que él/ella no conocen la ley. Él/ella hacen maldades, aunque él/ella saben lo que es bueno o malo en su conciencia. Entonces, es un pecado y él/ella deben buscar al Señor para ser salvados del pecado. Dios se encuentra con quien realmente le busque a él.
Debemos buscar su misericordia ante Dios y creer en él. Debemos creer en él mientras abandonamos nuestro orgullo. Debemos vivir por fe. No debemos dejar la iglesia de Dios; debemos buscar, creer y habitar en la iglesia. Dios no nos expulsa cuando habitamos en la iglesia, aunque estemos enfermos y débiles.
 

El pecado de los Judíos
 
Ahora el apóstol Pablo comienza a predicar el Evangelio a los judíos a grande escala después de separar de ellos a aquellos que irían al reino del cielo. 
“He aquí, tu tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorias en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la Ley, apruebas lo mejor, y confias en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la Ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿comete sacrilegio?” (Romanos 2:17-22).
Debemos saber lo siguiente. Dios originalmente habló a los judíos, para que tuvieran la palabra de Dios y el sistema de sacrificios. Él prometió al mesías a través de los judíos y mostró su plan a través de sus siervos judíos. Así, Moisés y todos los profetas fueron judíos. Sin embargo, los judíos pensaron que ellos entendieron lo que agradaba a Dios y lo que era su ley, diligentemente recitando y memorizando la palabra de Dios. A pesar de esto, el apóstol Pablo dijo, “de hecho tú eres llamado judío, y descansas sobre la ley, y te glorias en Dios.” Los judíos no fueron salvados, aunque se gloriaban en Dios y ministraban sacrificios formalmente. Aquellos que no creen totalmente en Jesús como su Salvador, son iguales que los incrédulos. Esto significa que no creen en la promesa de Dios de que él los salvaría como en el sistema de sacrificios, ni creían en Jesús el Salvador. 
Los judíos irán al infierno porque ellos no creen en Jesús, el Salvador. Fue inútil que ellos impusieran sus manos una y otra vez sobre las cabezas de las ovejas. Ellos no creían verdaderamente que ‘La imposición de manos’ significaba ‘pasar pecados’ durante la época de Malaquías, al final del Antiguo Testamento. Lo habían creído bien durante la época de David, pero su fe había comenzado a titubear desde el tiempo de Salomón. Durante la era del reino dividido, adoraban a otros dioses como a Baal y Asera, mientras ellos ministraban sacrificios formales en el templo. Ministrar sacrificios meramente como formalismo, es lo mismo que no creer en Dios. Dios está satisfecho cuando creemos y moramos en su palabra.
En el sistema sacrificial del tabernáculo, los pecados de una persona eran pasados a la cabeza de un animal sacrificial, cuando imponían las manos sobre él. Pero no lo creían, enseñando a otra gente, aunque sabían lo bueno y lo malo. Fue el pecado de los judíos. El no creer en la verdad de la palabra de Dios, conociendo su palabra hasta la última letra, y el predicar la palabra a otra gente fue el pecado de los judíos.
Es lo mismo que no creer en Dios. Es un pecado fatal. “He aquí tu tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la Ley y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e iinstruido por la Ley apruebas lo mejor, y confias en que eres guía de ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la Ley la forma de la ciencia  y de la verdad.” Pablo señaló el pecado de incredulidad entre los judíos.
 
 
Es deshonrar a Dios el creer en Jesús con pecado En el corazón
 
Podemos aplicar el mismo desatino de los judíos a los cristianos de hoy. Los judíos son iguales que aquellos que no creen que Jesús los ha santificado al borrar todos sus pecados. “Tú que te jactas de la Ley, ¿con infracción de la Ley deshonras a Dios?, pues, como esta escrito: ‘El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros’” (Romanos 2:23-24). Es deshonrar el nombre de Dios si creemos en Jesús de la forma equivocada. Es deshonrar el nombre de Dios, si no creemos exactamente lo que Jesús hizo y si no hemos nacido de nuevo.
Es deshonrar a Dios el creer en Jesús sin haber nacido de nuevo. “Pues en verdad la circuncisión aprovecha, sí guardas la Ley; pero si eres trasgresor de la Ley, tú circuncisión viene a ser incircuncisión. Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la Ley, ¿no sera tenida su incircuncisión como circuncisión? Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la Ley, te condenará a ti, que con la letra de la Ley y con la circuncisión eres trasgresor de la Ley. Pued no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra. La alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2:25-29). Todos debemos recibir la palabra de Jesús con nuestros corazones.
 

¿Cuál vino primero, la circuncisión o la ley?
 
¿Cuál vino primero, la circuncisión o la ley? ¿Cuál dio Dios primero a Israel? Circuncisión. Dios le dijo a Abraham que se circuncidara. Abraham no tenía un hijo legítimo, aunque él tenía 99 años. Sin embargo, Dios le había prometido a Abraham un hijo cuando él tenía 75 años. Dios le dijo a Abraham, “cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Asi sera tu descendencia” Abraham creyó en la palabra de Dios y esperó 25 años. La promesa fue finalmente cumplida después de 25 años. Por lo tanto, su hijo le fue dado cuando él tenía 100 años. Él esperó 25 años, aunque él estaba un poco decepcionado y cometió muchos errores mientras esperaba. Dios también le prometió a él y a sus hijos la tierra de la promesa, Canaán que implica espiritualmente el reino del cielo. 
Después de prometerle el reino de los cielos, Dios le dijo a Abraham y a cada varón de entre los hombres de su casa que se circuncidara. Dios dijo que la circuncisión debería de ser una señal del pacto entre Dios y ellos. Por lo tanto, Abraham circuncido la carne de su prepucio. Todos los varones de su casa ejecutaron este ritual. La circuncisión es lo mismo que la fe por la cual creemos y recibimos el Evangelio de la verdad. 
 

Israel se niega a circuncidar el corazón
 
Sin embargo, Israel se gloriaba de ser descendientes de Abraham y ser circuncidado, preguntaban a los gentiles arrogantemente, “¿Has sido circuncidado?” Debemos circuncidarnos en el corazón. Somos salvados cuando recibimos la palabra que Jesús borró los pecados del mundo y lo creemos con nuestros corazones.
Ningún otro país ha sido más invadido que Israel. Estaban en un dolor profundo como gente sin hogar por cerca de 2000 años. Dios pisó sobre Israel. ¿Por qué? Por que no creyeron.
Ellos deshonraron el nombre de Dios por que no creyeron, aunque Dios amó a Israel y quiso que ellos creyeran que Dios había lavado todos sus pecados. Él quería derrotar a sus enemigos como el Pastor de Israel y quería bendecir, amar y darles gloria.
Dios prometió dar gloria a toda la gente y hacerlos sus hijos, sí creían en él con sus corazones y tenían la remisión del pecado. A través del ejemplo de Israel Dios advierte a toda la gente del mundo, si no reciben su promesa.
Dios ha prometido que cualquiera que cree el Evangelio de su verdad puede recibir todas las bendiciones que Jesús prometió, aunque él/ella sean insuficientes en obras. La única forma de evitar el juicio de Dios es creer en el Evangelio. Créelo, y serás salvo y capaz de evitar el infierno. 
Deseo por la gracia del Señor que esté sobre todas las almas.