The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 7-2] < Génesis 7:1-5 > Para entrar en el arca, deben recibir la remisión de los pecados sin falta

< Génesis 7:1-5 >
«Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová».
 
 
En Génesis 7:2-3, Dios le dijo a Noé el número exacto de animales que debía llevar al arca: «De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra».
Debemos saber que no se puede meter cualquier cosa en el arca. Dios no le dijo a Noé que metiese a cualquier animal a ciegas en el arca, sino que claramente distinguió a los animales puros e impuros, y también especificó el número exacto que se debía llevar al arca. Y entonces le dijo que debía llevar siete pares de animales puros, macho y hembra. Las palabras “llevar animales” se refieren a la salvación de las almas.
El arca mencionada aquí se refiere a la Iglesia de Dios. Este pasaje significa que no cualquiera puede entrar en la Iglesia de Dios. Solo los que han nacido de nuevo definitivamente pueden entrar en la Iglesia de Dios. A la Iglesia de Dios solo se puede entrar y vivir en ella si se ha nacido de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu, es decir, solo los santos pueden hacerlo porque solo ellos son las personas aprobadas como pueblo de Dios. Los pecadores con corazones llenos de pecados no pueden convertirse en miembros de la Iglesia de Dios. Solo los que están limpios, es decir los justos, pueden vivir en la Iglesia de Dios.
Voy a explicar esta verdad mediante el sistema del Tabernáculo: en la entrada de la corte del Tabernáculo había una puerta de tela de lino fino entretejido e hilos de color azul, púrpura y escarlata de 20 cubitos de ancho. El interior y el exterior del Tabernáculo estaban diseñados según esta puerta. ¿Quién puede entonces entrar en el Tabernáculo? Los que creen en Jesucristo, quien vino por el hilo azul, púrpura y escarlata como el Salvador. En otras palabras, solo los que creen que Jesús vino por el agua, la sangre y el Espíritu (1 Juan 5:6-8) pueden entrar en el Tabernáculo, la Casa de Dios. Los que pueden entrar en la Iglesia, es decir, la Casa de Dios, deben ser perfectamente justos; y los justos son los que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu; y solo esas personas son las que entran en la Iglesia de Dios.
Los pecadores cristianos utilizan el evangelismo para aumentar el número de miembros de sus iglesias. Pero estas dos cosas son diferentes. Salir a dar testimonio de Jesús es una cosa diferente que llevar a la gente a la Iglesia de Dios y hacer que se sienten en los bancos. No debemos aprobar a los pecadores como miembros de la Iglesia de Dios. Los pecadores no pueden vivir en Dios. Mientras que pueden entrar físicamente en la capilla de la Iglesia de Dios, en realidad no pueden hacer la obra de Dios con nosotros antes de haber recibido la remisión de todos sus pecados. En otras palabras, debemos darles testimonio del verdadero testimonio del verdadero Evangelio primero y asegurarnos de que reciben la remisión de sus pecados. Para convertirnos en miembros de la Iglesia de Dios, como verdaderos santos, debemos nacer de nuevo de verdad del agua y el Espíritu sin falta. Quien no nazca de nuevo de verdad no puede vivir en la Iglesia de Dios.
Dios le dijo a Noé: «De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra». ¿Qué tipo de lugar es la Iglesia? Es donde dos o más personas que han recibido la remisión de los pecados a través de Jesucristo están reunidas para alabar al Señor, y donde los verdaderos siervos de Dios que predican Su Palabra pueden encontrarse. Nuestro Señor dijo que la Iglesia de Dios es donde se reúnen los que han sido santificados y llamados como santos (1 Corintios 1:2). Los pecadores no pueden formar la Iglesia de Dios por muchos que haya reunidos. Y los justos que están en la Iglesia de Dios no deben mezclarse con los pecadores. Los animales puros se refieren a las almas que han nacido de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Al hablar de cosas espirituales a través de los términos físicos de este mundo, nuestro Señor revela la voluntad de Dios más claramente para nosotros.
Dios dijo que había que llevar siete pares de animales puros al arca. Esto es lo que Dios había establecido. Por supuesto, también le dijo a Noé que tenía que llevar dos de cada animal impuro, un macho y una hembra, pero no para el mismo objetivo. Algunas personas piensan que cualquiera puede entrar en la Iglesia de Dios. En otras palabras, basándonos en el versículo donde Jesús dijo: «Venid a Mí, todos los que trabajáis y estáis cansados, y Yo os haré descansar», algunas personas dicen que pueden ir a Jesús incondicionalmente, pero Jesús no dijo que cualquiera pudiese ir a Él de esa manera. Esto significa que nadie puede entrar en la Iglesia de Dios incondicionalmente. Dios le dijo a Noé que llevase al arca siete pares de animales puros y dos pares de animales impuros. Como la Iglesia de Dios no es un mercado, nadie puede ir y venir por su cuenta. Debemos saber que los que no han recibido la remisión de los pecados no son santos, ni son nuestros hermanos o hermanas espirituales. No podemos llamar a cualquier persona hermano o hermana espiritual. Esto significa que Dios ha dejado a parte a los que están cualificados para entrar en Su Iglesia. En otras palabras, Dios nos ha prohibido que llevemos a cualquier persona al arca.
Pero a pesar de esto hay personas que piensan que cualquiera puede entrar en el arca. Pero la Biblia nos dice que solo la familia de ocho de Noé entró en el arca. Estas ocho almas eran personas justas que habían recibido la remisión de los pecados. E incluso los animales fueron divididos en animales puros e impuros, y solo una cantidad determinada por Dios pudo entrar en el arca, mientras que el resto se quedó fuera. Ahora la cuestión es, ¿podría haberse cumplido la voluntad de Dios si solo los miembros de una especie hubiesen entrado en el arca? No. Por otro lado, si hubiesen entrado demasiados animales, ¿podría haber cuidado de ellos la familia de Noé? No, habría sido imposible. Por eso nuestro Dios especificó el tipo y número exacto de animales que podían entrar en el arca. Dios no es solamente un buen vecino. No dijo que cualquiera podría entrar incondicionalmente en el arca. Simplemente porque le roguemos desesperadamente, no quiere decir que nos vaya a aceptar; primero debemos ser examinados antes de entrar en el arca. Por tanto, para convertirnos en miembros de la Iglesia de Dios, primero deben ser santos. Asimismo, no cualquiera puede convertirse en un santo. Quien quiera casarse con Jesucristo debe vestirse del amor de Dios primero, y su espíritu debe limpiarse a través de Él. Esto no puede hacerse en la carne, sino en el corazón. Solo los que pueden aceptar al Novio de todo corazón, los que le aman de todo corazón, y cuyos corazones están limpios pueden convertirse en esposas de Jesús.
Dios especificó el número de animales que podían entrar en el arca. Esto implica que nos ha asegurado que solo los que están limpios pueden entrar en Su Iglesia, y no cualquiera. Es la voluntad de Dios llamar a los pecadores y hacerlos justos. ¿Hay alguien que esté limpio desde el principio? No, todo el mundo es pecador desde el momento en que nace. Por eso nuestro Señor le dijo a Noé que tomase dos pares de animales impuros y siete de animales puros. Los siete pares de animales puros aquí se refieren a los que han recibido la perfecta remisión de los pecados de Dios; y cuando Dios mencionó aquí que debía llevar dos pares de animales impuros, significa que debemos dar testimonio a los pecadores y permitirles entrar en la salvación de Dios. Todos los pecadores, en otras palabras, pueden hacerse justos si escuchan y obedecen este Evangelio de justicia a través de nuestro testimonio. Debemos darnos cuenta de que nuestro Señor ha establecido el número de personas que pueden entrar en el arca, y debemos saber quién es esta gente a la que el Señor quiere guiar a Su Iglesia. Dicho de otra manera, debemos saber quién puede entrar en Jesucristo y vivir en Su Iglesia como miembro de ella para ser nuestro hermano o hermana espiritual. Estas personas son las que han recibido la remisión de los pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu, y Dios ha hecho que solo estas personas puedan entrar en Su Iglesia y convertirse en Sus hijos.
Pero a pesar de esta verdad bíblica, ¿cómo propagan su fe hoy en día las iglesias del mundo? Llaman a cualquier persona que va a la iglesia santa. Si alguien va a su iglesia, aceptan a esa persona como un hermano o hermana. Simplemente preguntan si creen en Jesús o no, y si la respuesta es sí, la aprueban como santa.
Sin embargo, una persona que no ha nacido de nuevo de verdad no puede convertirse en santa. Si alguien que no nace de nuevo se convierte en un santo, esto significa que es posible que haya santos pecadores. Esto no tiene ningún sentido. Debemos darnos cuenta de que Dios requiere que todos los que entran en Su Iglesia nazcan de nuevo a través del agua y del Espíritu sin falta. ¿Se dan cuenta de que Dios especificó este requisito importante a Noé hace mucho tiempo? Les pido que se den cuenta de esto, de que Dios estableció este requisito hace mucho tiempo para los que constituyesen Su Iglesia.
Dios le habló a Noé con todo detalle. Así que cada vez que leo la Palabra de Dios, me maravillo de lo precisa que es. Pero aunque Dios estableció este requisito para ser miembro de Su Iglesia hace mucho tiempo, muchos cristianos siguen plantando iglesias por su cuenta y cometiendo muchos errores, todo porque no conocen la Palabra de Dios. Dios ha hablado claramente de exactamente qué tipo de lugar es Su Iglesia, pero a pesar de esto, muchos simplemente llaman iglesia a cualquier cosa. Solo porque un lugar tenga una cruz y utilice el nombre del Señor, ¿constituye la verdadera Iglesia de Dios? ¿Acaso los presbiterianos, metodistas y baptistas constituyen la Iglesia? ¿Necesitan ser apoyados por una denominación ortodoxa para ser reconocidos como una iglesia? No, no es así, pero debemos saber que allí donde se reúnan los santos nacidos de nuevo con un líder espiritual, esa es la Iglesia de Dios.
Todos los que están aquí han nacido de nuevo y se han convertido en el pueblo de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero a pesar de esto, ¿hay alguien aquí que piense que está bien ir a cualquier iglesia sin saber dónde se encuentra la Iglesia de Dios? Muchos cristianos piensan a ciegas que cualquier lugar con una capilla decente cerca de su casa es una iglesia, pero esto no es lo que está diciendo Dios. Si miramos esto desde una perspectiva exterior, algunas personas pueden preguntar: “Esa iglesia es muy grande, ¿cómo no va a ser una verdadera iglesia? Es una iglesia enorme con una larga historia y tradición, y su coro canta como los ángeles durante el servicio. Tiene un órgano enorme y las alabanzas son bellas. Deben experimentarlo si se unen al coro. Hay muchos profesores, jueces, fiscales y miembros del gobierno que van a esa iglesia. ¿Cómo van a decir que no es la Iglesia de Dios?” Pero a pesar de esto los nacidos de nuevo dicen que esa Iglesia no es la Iglesia de Dios. ¿Por qué no? Porque los que se reúnen allí no han nacido de nuevo.
¿Y qué hay de nuestra iglesia? ¿Es nuestra iglesia una iglesia bíblica o no? Por supuesto que sí. ¿Estamos alabándonos a nosotros mismos y alardeando los unos de los otros? No, no estamos diciendo que solo nosotros tengamos razón. Si supiesen lo que es una iglesia bíblica, se darían cuenta de que no es para alabanza propia, sino una iglesia que sigue las indicaciones de la Palabra de Dios.
Cuando conozco a alguien, siempre le pregunto primero si tiene pecados en su corazón. Y si confirma que tiene pecados en su corazón entonces le digo a esa persona que no es santa, por mucho tiempo que haya sido cristiana. Cuando planté una Iglesia de Dios por primera vez, casi no tenía miembros, pero aún así siempre decía: “Si queréis venir a la Iglesia en la que estoy enseñando, primero debéis nacer de nuevo”. Aunque a nadie le gustaba oír esto, yo estaba completamente convencido de que tenía que dejar esto muy claro. Por eso, aunque ni una sola persona vino a mi Iglesia durante los primeros dos meses, no fui suplicando a la gente que no había nacido de nuevo que viniese a mi Iglesia. Quien quisiese venir a nuestra Iglesia del Señor primero tenía que eliminar todos sus pecados sin falta. Nunca llamé a nadie santo si no había nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Me dirigí a estas personas con cortesía llamándolas Señor o Señora. Estas personas no eran mis hermanos o hermanas que podían trabajar conmigo. Si una persona no ha eliminado todos sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, nunca será santa. En otras palabras, cualquiera que tenga pecados no podrá ser parte del pueblo de Dios. No puedo pedir bendiciones espirituales del Cielo para nadie que no pertenezca al pueblo de Dios. Solo puedo orar por su paz, pero no puedo aprobar a estar personas como parte del pueblo de Dios.
En una iglesia del mundo, quien entre en ella es bienvenido con los brazos abiertos, y el pastor hace todo lo posible por complacerles, para que no se vayan a otra iglesia. Estos nuevos miembros son tratados tan bien que se les llama santos inmediatamente, aunque hayan ido a la iglesia por primera vez. Pero necesitamos saber que sin vestirnos de la gracia de la remisión de los pecados ningún pecador puede convertirse en un santo de repente.
Pero, la Iglesia de Dios es donde el Evangelio del agua y el Espíritu se predica, y es un lugar donde los nacidos de nuevo se reúnen y creen en este Evangelio para alabar a Dios y darle gracias. Pero a pesar de esto no es fácil guiar a la gente a la Iglesia de Dios, porque esta era es malvada y todo el mundo muere de corrupción espiritual. En tiempos de Noé Dios vio cómo los planes y pensamientos de todo el mundo eran constantemente malvados, y por eso planeó destruir el mundo por completo. Sin embargo, incluso entre esta gente malvada, había algunas personas que merecían la salvación de Dios, y estas personas eran la familia de Noé, que fue bendecida para entrar en el arca por su fe.
Debemos saber que no todo el mundo pudo entrar en el arca de Noé. Esto significa que solo los que han nacido de nuevo a través de Jesucristo pueden entrar en el arca, es decir, en la Iglesia de Dios. El lugar donde se tiene el poder para salvar a todo el mundo en este mundo, el lugar que es un refugio para todas las almas es la Iglesia de Dios. Sin la Iglesia de Dios todo el mundo será arrojado al infierno. Sin la Iglesia de Dios nadie puede ser salvado. Dios va a juzgar a todo el mundo, pero hay un lugar donde se puede escapar de este juicio horrible. ¿Cuál es este lugar? Es la Iglesia de Dios. De hecho, no hay otro lugar donde se pueda escapar del juicio de Dios a parte de Su Iglesia. Pueden escapar de este juicio solo si entran en la Iglesia de Dios, escuchan Su Palabra, obedecen y nacen de nuevo al creer en ella. Deben darse cuenta de qué tipo de lugar es la Iglesia de Dios.
Aunque hay muchas personas en la faz de la tierra, Dios solo habló a Noé para que construyese el arca. Esto se debe a que era un hombre de fe. Como la Iglesia de Dios es el único lugar en el mundo donde se puede llevar a la gente a la salvación, Dios quiere establecer Su Iglesia a través de Sus hijos que están libres de pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. La Iglesia es donde la Palabra de Dios se predica y los pecadores pueden nacer de nuevo y convertirse en el pueblo de Dios, y es el lugar que les nutre para creer en la Palabra del Señor y seguirla por fe. Por eso la fe viene de escuchar y escuchar por la Palabra de Cristo.
¿Por qué le ordenó Dios a Noé construir un arca? ¿Por qué fue un arca y no un platillo volante? Dios podría también haber dicho a las nubes: “Llevaos a la familia de Noé para siempre, alimentadla y protegedla. Hacedlo para siempre”. Esto podría haber sucedido, pero Dios le dijo a Noé que construyese un arca. Dios es Todopoderoso. Dios juzgó a este mundo con agua y le dijo a Noé que construyese un arca para salvar a su familia de este desastre inminente. ¿Qué significa el arca aquí? El arca que flotó en las aguas es la norma de la salvación para los que han sido salvados por la Palabra de Dios. Asimismo, las aguas implican la Palabra, y por eso esta arca de Noé nos habla de nuestra salvación que se alcanza a través de la fe en la Palabra de Dios. Noé tuvo fe en la Palabra de la Verdad. Por eso Dios le dijo que construyese el arca, porque tenía fe.
En los días de Noé, nuestro Dios miró desde el Cielo y vio cómo la humanidad estaba completamente depravada y por eso decidió destruirla. Sin embargo, al mismo tiempo Dios retrasó Su juicio 100 años e hizo que Noé predicase la Palabra de la Justicia para que estas personas fueran salvadas. Incluso ahora mismo Dios quiere salvar a los pecadores a través de Su Iglesia. Por eso la Iglesia de Dios es indispensable en este mundo. Mis queridos hermanos, deben entender lo importante que es la Iglesia de Dios. Pocos pastores cuidan espiritualmente de la iglesia de Dios. Aunque hay muchos pastores cuya ambición en la vida es construir iglesias grandes, tener congregaciones grandes y convertir a las demás iglesias en subordinadas, no hay casi nadie que quiera establecer la verdadera Iglesia de Dios y servir Su voluntad. Mis queridos hermanos. Mis queridos hermanos, les pido que se den cuenta de que Dios ha confiado Su Iglesia solo a los que han encontrado Su gracia de salvación. Y les pido que se den cuenta de que sin la Iglesia de Dios en este mundo, el juicio vendrá sobre todos, que todo el mundo morirá e irá al infierno.
Jesucristo nos ha salvado completamente. Sin embargo, si la Iglesia de Dios no estuviese en este mundo, nadie podría recibir la remisión de sus pecados. ¿Ha eliminado Jesucristo los pecados de todo el mundo? Por supuesto que sí. Pero debemos saber que todos los que no entran en Su arca de la salvación serán destruidos.
Mis queridos hermanos, ¿saben lo que es la Iglesia de Dios? ¿Y se dan cuenta de lo esencial que es? Me di cuenta de la importancia de la verdadera Iglesia de Dios y por eso intenté encontrarla en este mundo por todos los medios, y sobre todo en Corea. Como no podía encontrarla por ninguna parte decidí establecer la Iglesia de Dios en cada metrópolis de Corea. Al principio, la gente me decía: “No tienes dinero ¿cómo vas a plantar una iglesia?”. Sin embargo, como la gente solo puede ser salvada si existe la Iglesia de Dios, yo anhelaba establecerla, sabiendo que era la obra más importante.
Sin la Iglesia, nadie puede ser salvado. Aunque Jesús ha eliminado todos los pecados del mundo, sin la Iglesia de Dios, ningún alma puede escuchar este bello Evangelio, y ningún alma puede ser salvada tampoco. Así que oré para que Dios me diese los recursos necesarios para establecer Su Iglesia y traerme almas. Llevé a cabo Su obra con oración pidiendo: “Señor, por favor, ayúdame a plantar Tu Iglesia por toda Cora y por todo el mundo”. Oré todo los días mientras iba en bicicleta: “Señor, envíame almas para que esta salvación mediante el Evangelio del agua y el Espíritu se predique por esta región. Permíteme conocer a colaboradores y establecer Tu Iglesia”.
Mi mayor deseo era establecer la Iglesia de Dios desde el principio. Esto se debe a que las almas solo pueden recibir la remisión de los pecados si existe la Iglesia de Dios. Solo porque los cristianos se reúnan en un edificio bonito, esto no quiere decir que estén en la verdadera iglesia. Para que una iglesia sea la verdadera Iglesia, debe predicar la Palabra pura de Dios tal y como es, permitir que las almas sean libradas de sus pecados y vivan espiritualmente. Así que, teniendo esto presente, alquilé un espacio y allí prediqué la Palabra de Dios a quien venía; y cuando alguien nacía de nuevo le enseñaba que debía unirse con los santos nacidos de nuevo como ellos. Cuando la gente nace de nuevo y se une, la Iglesia de Dios puede establecerse. Cuando se forma la Iglesia de Dios, Él trabajará allí sin duda. Había muchas personas a las que les predicaba el Evangelio a diario. Pero no habría servido de nada si no se hubiesen unido con la Iglesia y decidido volver a su fe antigua. Así que tuve que orar sin cesar a Dios para que se uniesen a mí y siguiesen Su Palabra, porque solo entonces se podría establecer la Iglesia de Dios.
Dediqué todo mi corazón y todos mis esfuerzos a establecer la Iglesia de Dios simplemente porque era la voluntad de Dios. Así que oré sin cesar al Señor para establecer la Iglesia de Dios. Dios me dio los medios económicos. Abrió el camino para que tuviese más recursos económicos de los que me podía imaginar. Oré diciendo: “Señor, no tengo nada, pero tengo que establecer Tu Iglesia. Así que dame los recursos necesarios y dame un edificio adecuado para comenzar Tu Iglesia”. Dios entonces me dio todo lo que necesitaba para establecer Su Iglesia.
Incluso la gente que no creía en Dios confiaba en mí. Dios les hizo pensar: “Ese hombre no bebe, no fuma y no miente; es un hombre decente”. Como había orado a Dios sin cesar, Él contestó todas mis oraciones. Dios me dio los medios económicos y pude encontrar una casa, un edificio para la iglesia, comprar el equipo necesario para predicar la Palabra desde el púlpito. Aunque prediqué la Palabra por mí mismo y lo hizo todo solo, fue muy gratificante hacer la obra de Dios.
Para mí, lo más cansado era limpiar el edificio de la iglesia después del trabajo cada día. Ese edificio era de madera y viejo y fue construido durante el período colonial japonés y estaba tan sucio que podía sentir cómo los bichos me subían por todo el cuerpo. Así que lo primero que hice después de alquilar este edificio fue limpiar el suelo y tuve que seguir limpiando todas las tardes. El edificio estaba cerca del mar y por eso entraba mucho polvo por la noche y por la mañana estaba lleno de polvo otra vez. Al pensar en limpiar este polvo negro, solía esperar que los pecados de la gente también fueran limpiados. Así que pensé: “Si la gente viniese aquí, podría limpiar sus pecados y llevarla a Jesucristo para convertirla en Su Novia”. Limpiar esta capilla entonces ya no fue tan pesado, sino que se convirtió en una obra gozosa que hacía mientras cantaba alabanzas. Toda la obra que hice para establecer la Iglesia de Dios y llevar a aunque fuese una sola persona a nacer de nuevo era importante. Mis queridos hermanos, alguien que vive por sí mismo no es n siervo de Dios. Mientras que cualquiera puede predicar el Evangelio, no todo el mundo puede establecer y cuidar de la Iglesia de Dios. De hecho esto es algo que solo pueden hacer los siervos de Dios.
Dios le dijo a Noé que construyese el arca, y para nosotros esto significa que debemos construir Su Iglesia. ¿Saben lo difícil que es construir la Iglesia? Piensen en cómo Noé construyó el arca durante cien años, incluso cuando el cielo estaba azul. Además Noé no construyó un pequeño barco, sino que construyó un arca tan grande como un edificio. ¿Qué dijo la gente cuando lo vio construir esta arca enorme durante, no dos o tres años, sino cien años? Seguramente le dirían: “¿Qué te pasa, hombre? ¿Por qué estás construyendo un arca tan grande cuando el cielo está tan despejado? Además la están construyendo encima de una montaña”.
¿Les gustaría estar en el lugar de Noé? Imaginen que empezaron a construir un arca a los 15 años y siguieron hasta ahora, quince años después. Después de un año la gente intentaría entenderles, pensando que al final lo dejarían. Si siguiesen construyendo el arca en el mismo lugar durante dos años, la gente les preguntaría: “¿Qué hacéis? Lleváis construyendo un arca durante dos años. ¿Por qué lo hacéis?”. Entonces ustedes contestarían: “Dios va a juzgar al mundo con agua pronto. Nosotros podemos ser salvados si entramos en esta arca cuando esté terminada”. Imaginemos que cinco años pasan. ¿Acaso la gente no pensaría que están locos? Sí, pensarían que están locos. Pero Noé construyó el arca durante cien años, así que piensen cuántas personas se rieron de él.
Pero a pesar de esto, Noé siguió construyendo el arca con fe. Y predicó simultáneamente la Palabra de la justicia a estas personas: “Dios juzgará a este mundo con agua, pero seréis salvado si están en este arca ese día. Cuando Dios juzgue el mundo con agua, aunque todo lo demás quede sumergido bajo el agua, esta arca flotará sobre todo. Así que los que estén en esta arca serán salvados. Nuestro Dios juzgará este mundo con agua, pero seréis salvados si entráis en ella. ¿Por qué no subís a bordo?”. Noé predicó esto durante cien años mientras construía el arca. En otras palabras, Dios construyó la Iglesia y trabajó a través de Noé.
De la misma manera, los siervos de Dios hacen Su obra con fe. Les nutren en obediencia a los mandamientos de Dios, a menudo regañándoles por sus errores, y orando por ustedes, siempre haciendo la obra de la Iglesia con ustedes. La Iglesia de Dios es indispensable y es la única fuente de la salvación que puede librar a la gente del Día del Juicio. Por eso los siervos de Dios están estableciendo la Iglesia con mucho esfuerzo. Solo a través de Sus siervos Dios establece Su Iglesia y trabaja. Quiere que levanten Su Iglesia, para que Él pueda obrar en ella. Si no fuera por la Iglesia de Dios, no podrían vivir por la justicia de Dios después de ser salvados. Sería imposible ser salvados sin ella.
Es casi imposible ser salvados escuchando el Evangelio solo una vez; y puede incluso confundirles más. Así que si la Iglesia de Dios no está ahí para permitir que la gente escuche el Evangelio repetidamente y conteste todas sus preguntas, no habrá manera de ser salvados. Por eso Dios nos dijo que estableciésemos Su Iglesia y apreciásemos su importancia.
¿Entonces por qué le dijo Dios a Noé que construyese el arca? Si Dios hubiese construido el arca en vez de Noé, su familia de ocho habría sido salvada fácilmente, entonces ¿por qué hizo Dios que Noé construyese el arca? La Palabra que se le dio a la familia de Noé era la Palabra necesaria para todo el mundo. Es la Palabra de Dios que nos dice que los nacidos de nuevo de verdad debemos construir la Iglesia de Dios para que todo el mundo pueda ser salvado en Jesucristo. Esta Palabra es la Revelación de Su Iglesia. Se nos ha dado esta Palabra para que podamos escuchar la Palabra a través de la Iglesia de Dios y recibir la remisión de todos nuestros pecados, vivir en Jesucristo, creer en Dios y ser completamente salvados para evitar el juicio. Deben darse cuenta de lo importante que es la Iglesia de Dios. Deben saber qué tipo de lugar es. Solo porque la gente llame a su reunión “iglesia”, ponga una cruz con un letrero llamativo y utilice el nombre de Dios, esto no significa que sea la verdadera Iglesia. La Iglesia de Dios es completamente indispensable.
Hay un líder en cada Iglesia de Dios, y estos líderes paran a los nuevos miembros y los examinan antes de dejarles entrar. La gente puede entrar en la Iglesia de Dios solo después de haber sido limpiada sin falta al creer en Jesucristo. Ningún líder debe aceptar a nadie solo porque su congregación sea demasiado pequeña pensando que cuantos más mejor. “Solo tengo unos pocos miembros en mi iglesia, y por eso voy a dejar entrar a cualquiera”. Si es así como ustedes piensan, estarán en una situación desastrosa. Su iglesia no será la Iglesia de Dios, sino que se convertirá en una sinagoga de Satanás (Apocalipsis 3:9). Les pido que se den cuenta de que si los nacidos de nuevo alaban y trabajan con los que no han nacido de nuevo, esta iglesia ya no será la Iglesia de Dios. Mientras que las personas que han sido salvadas de verdad en la congregación irán al Cielo, este lugar no es una Iglesia donde obre Dios. La Iglesia de Dios solo da la bienvenida a los que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Si alguien que no ha nacido de nuevo sigue sucio y quiere entrar en la Iglesia, esta persona primero debe escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu, obedecerlo y nacer de nuevo de verdad.
Mis queridos hermanos, si alguien que no ha nacido de nuevo entra en nuestra iglesia e intenta ocupar un alto cargo por ofrecer mucho dinero y yo lo permito, entonces nuestra iglesia no sería la Iglesia de Dios. Es imprescindible entender que cualquier lugar que confíe un cargo de la iglesia a alguien que no ha nacido de nuevo no es una verdadera iglesia.
En la verdadera Iglesia de Dios está claro quién es el líder. Noé lo hizo todo como se lo pidió el Señor Dios. En la Iglesia de Dios también debe haber siervos que cumplan Su Palabra pura tal y como es, y debe haber líderes que puedan hacer que la gente nazca de nuevo y entre en la Iglesia de Dios y guiarla para ser santa y poder alabar a Dios.
Mis queridos hermanos, la Iglesia de Dios no se encuentra en cualquier lugar. Aunque sea una reunión de los nacidos de nuevo, si hay gente que no ha nacido de nuevo, entonces Dios no trabaja allí. La Iglesia de Dios es donde los que han nacido de nuevo de verdad están reunidos, y Dios solo obra en este tipo de Iglesia. ¿Se dan cuenta de lo importante que es establecer la Iglesia con los que han nacido de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu? La Iglesia de Dios no se construye de cualquier manera.
Hace algún tiempo cierto miembro de nuestra Iglesia me dijo: “La salvación se encuentra en cualquier otra iglesia, y yo fui salvado en una iglesia presbiteriana hace cinco años”. Así que le dije: “No hay salvación fuera del Evangelio del agua y el Espíritu”, y el joven me contestó: “Eso es herejía”. En ese momento le dije claramente: “La Iglesia de Dios no acepta a nadie que no tenga la fe verdadera, y por tanto no debes venir a nuestra iglesia nunca más”. Si vuelven a tu estado de pecador después de probar la Verdad una vez, ya no habrá ninguna ofrenda que pueda redimir sus pecados (Hebreos 6:4-6). Si niegan que Jesucristo ha eliminado todos sus pecados, solo les esperarán las maldiciones. Mientras que podemos tolerar bien las debilidades de la gente, no podemos tolerar a alguien que niegue la Palabra de Dios e insulte a Jesucristo rechazando esta Verdad de que ha eliminado todos nuestros pecados con Su sangre y sangre, y use al Hijo de Dios como si fuese un trapo sucio (Hebreos 10:25-26). Estas personas serán expulsadas de la Iglesia de Dios. Aunque lo toleremos todo, no podemos tolerar esta maldad.
¿Acaso Jesús no borró todos nuestros pecados? ¿Hay todavía pecados en sus corazones? ¿Creen en Jesucristo? No debemos dejar que nada debilite nuestra fe. Aunque los que hemos nacido de nuevo tengamos muchos fallos y debilidades, por lo menos nuestra fe nunca debe fallar. Dios dijo: «De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra» (Génesis 7:2-3). Dios quiso hacer que este misterio de nacer de nuevo de verdad fuese conocido por todos a través de Su voluntad por la faz de la tierra a través de Su Iglesia. Por tanto, no cualquier lugar es la Iglesia de Dios. No cualquier persona que utilice el nombre de Jesús es salvada. Pero a pesar de esto, las muchas iglesias falsas en este mundo siguen afirmando: “Los buenos cristianos son los que ofrecen oraciones de penitencia todos los días”. Pero debemos saber que cualquiera que diga que no tiene pecados por ofrecer oraciones de penitencia según sus pensamientos carnales, y no la Palabra de Dios, no es un hombre de Dios.
Mis queridos hermanos, debemos construir la Iglesia de Dios. La Iglesia de Dios es lo mismo que el Arca de Noé. El arca a la que Noé llevó siete pares de animales puros y dos pares de animales impuros, macho y hembra, se refiere a la Iglesia de Dios. Esto implica que los pecadores deben ir a la Iglesia cuando hayan nacido de nuevo al escuchar y obedecer el verdadero Evangelio. Este mensaje se nos ha dado a nosotros hoy en día. Nos dice que esta es la verdadera Iglesia de Dios.
¿Cómo entienden la Iglesia de Dios? La mayoría piensa en ciertos lugares físicos. Donde hay un edificio utilizado para reunirse, una cruz y un tejado y se reúnen muchos amigos y personas para invocar el nombre de Jesús, recibir la remisión de los pecados mediante oraciones de penitencia diarias y se habla de Dios y Jesús, ¿creen que este lugar es la Iglesia? No, no es la Iglesia. Estas reuniones no son más que grupos religiosos.
Leamos Génesis 7:3: «También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra». Este pasaje nos dice claramente que enviemos a los santos por todo el mundo para predicar el Evangelio por todos los rincones del mundo a través de nosotros, y así es cómo esta fe será testificada a través de ellos.
Génesis 7:4 dice: «De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra». Dios dijo aquí que haría llover en este mundo para eliminar a todas las criaturas de la faz de la tierra. Esta tierra tenía que morir una vez. Como dice la Biblia: «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27), Nacemos una vez en este mundo y debemos morir una vez inevitablemente. El primer mundo tenía que morir por agua sin falta. Esto nos muestra claramente el bautismo de Jesucristo, como está escrito. «El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo» (1 Pedro 3:21). Hay dos tipos de muerte para nosotros, la muerte física y la muerte espiritual. Pero para los que prueban la muerte una vez por el agua una vez, la segunda muerte no es necesaria. Pero los que no mueren con esta agua probarán sin falta la segunda muerte; estas personas que no pueden probar la primera muerte son las que se niegan a creer en el bautismo de Jesús; y probarán la segunda muerte y serán arrojadas al infierno y sufrirán para siempre.
Dios juzgó el primer mundo con agua. Destruyó toda vida. Deben darse cuenta de que Dios mató a toda criatura viva que no entró en el arca, incluso a las aves del aire. El agua mencionada aquí se refiere al bautismo que Jesús recibió en el río Jordán (1 Pedro 3:20-21). Dios dice en Romanos 6:3: «¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?». Al creer en el bautismo de Jesús, había muerto una vez con Jesucristo. Esto implica que morimos como pecadores para siempre. Esto significa que habíamos muerto una vez.
Todo el mundo que nace de nuevo debe morir una vez. ¿Dónde debe morir? Debe morir en el río Jordán. El río Jordán, que significa “fluyendo rápidamente”, desemboca en el Mar Muerto. Por tanto el río Jordán se llamaba el Río de la Muerte. Todo el mundo nace siendo pecador y debe morir una vez en el río de la muerte. Todo el mundo debe morir una vez creyendo en el bautismo que Jesús recibió en el río Jordán. Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Sí mismo a través de Su bautismo en el río Jordán y murió en la Cruz para pagar todos los pecados para siempre. Eliminó este mundo con agua y esto también se refiere a enterrar nuestros pasados pecadores. En otras palabras, nuestros pasados pecadores habían muerto. Nuestras vidas deben morir por lo menos una vez. No deben morir nuestros cuerpos, sino nuestras almas. Mis queridos hermanos, deben morir una vez al ser bautizados en Jesucristo sin falta. Deben morir en Su bautismo.
Cuando Jesucristo fue bautizado, fue bautizado en el agua. Al ser bautizado en el agua del río del río Jordán mediante la imposición de manos, Jesucristo tomó todos los pecados de la humanidad. El que entrase en el agua implica la remisión de nuestros pecados y la muerte, y el que saliese del agua implica Su resurrección. Debemos morir por lo menos una vez a través de la Palabra de Dios. Si entienden la Palabra de Dios y se examinan a sí mismos, se darán cuenta de que no son más que una pila de pecados destinados a ir al infierno. En otras palabras, si fuésemos juzgados según la Palabra, moriríamos por nuestros pecados, pero hemos sido exentos de estos pecados porque Jesucristo cargó con todas nuestras iniquidades y murió en nuestro lugar una vez.
Hasta ahora hemos visto Génesis 7:1-5, y de este pasaje de las Escrituras debemos darnos cuenta claramente que nuestros pasados han muertos, que ya no están vivos. Les pido que se den cuenta de que cuando Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, nosotros también fuimos bautizados con Él, y que cuando fue crucificado y murió, nosotros también morimos con Él. En la Primera y Segunda Epístolas de Pedro, el Señor habló de la revelación escondida en la historia de Noé. A través del bautismo de Jesucristo, todo el mundo ahora puede nacer de nuevo. Jesucristo cargó con los pecados de todo el mundo y murió en nuestro lugar. Así es como podemos nacer de nuevo. Pero por desgracia la mayoría de la gente no lo sabe o no cree en esto. Estas personas tercas, que no creen o se niegan a creer en que Jesús tomó todos los pecados del mundo cuando fue bautizado, serán destruidas.
Podemos nacer de nuevo solo cuando nacemos una vez. Solo podemos convertirnos en hijos de Dios si nacemos de nuevo de verdad. Nuestros pasados no pueden recibir la remisión de los pecados ni convertirse en hijos de Dios por mucho que lo intentemos. Pero Jesucristo tomó sobre Sí mismo todos nuestros pecados y faltas. Sin embargo, de la misma manera en que Dios juzgó esta tierra y destruyó a todas las criaturas vivas al cubrir la tierra con agua, los que se niegan a creer que Jesucristo tomó todos sus pecados sobre Sí mismo, fue condenado por ellos y murió en nuestro lugar, tendrán que morir. Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu debemos morir una vez y nacer de nuevo a través de Jesucristo. Deben darse cuenta de que Dios explicó esto a través de la historia del Arca de Noé. El pasaje de las Escrituras de hoy habla acerca de la Iglesia de Dios, explicando lo que significa nacer de nuevo y qué tipo de personas pueden entrar en la Iglesia de Dios. Dios estableció estos cimientos hace mucho tiempo.
¿Murieron ustedes una vez? ¿Y nacieron de nuevo de verdad? Esta es la condición preexistente para su salvación. Noé también nació de nuevo así. ¿Cómo fue salvado exactamente? Cuando toda la tierra quedó sumergida en el agua, Noé fue salvado al entrar en el arca. El arca aquí se refiere a la Iglesia de Dios y a Jesucristo. ¿Acaso no es Jesucristo la cabeza de la Iglesia de Dios? Por supuesto que sí. Por tanto, el que uno haya entrado en el arca significa que ha sido completamente salvado al creer en la Palabra de Jesucristo. Noé, que fue salvado al entrar en el arca, representa a los que han nacido de nuevo al creer en la Palabra de Dios.
Cuando el primer juicio vino a este mundo Noé podía haber muerto como todo el mundo. Si no hubiese encontrado gracia a los ojos de Dios, habría sido destruido con toda la gente de su tiempo. Pero nació de nuevo y encontró la gracia de la salvación. El que Noé “encontró gracia a los ojos del Señor” (Génesis 6:8) significa que encontró gracia para nacer de nuevo al creer en la Palabra de Dios. La Biblia dice que Noé era un hombre justo, perfecto y sin falta en sus generaciones. Esto significa que nació de nuevo al creer en la Palabra de Dios. Abraham también nació de nuevo al creer en la Palabra de Dios.
Hace mucho tiempo, antes de naciese de nuevo, solía ir de una reunión de resurgimiento a reunión de resurgimiento, y escuché muchas veces que si no iba a esa iglesia sería arrojado al infierno. En aquellos días, cuando los pastores decían esto, yo tenía tanto miedo que no podía evitar escucharles. A menudo decían: “Venid a la iglesia, cualquiera puede entrar” mientras que daban todos tipo de regalos a su congregación, desde paraguas a televisiones como recompensa por traer a nuevos miembros, y yo tenía tanto miedo de estos pastores que hacía todo lo posible por llevar nuevos miembros conmigo y me sentía feliz de recibir un paraguas como recompensa. Cuando los nuevos cristianos empiezan a ir a la iglesia, lo primero que hacen estos Pastores del mundo es enseñarles que deben ir a todas las reuniones de culto en el Día del Señor. Cuando empiezan a ir a estas reuniones, se les pide que den el diezmo. Y cuando van y dan ofrendas voluntarias, se les hace diáconos o ancianos. ¿Hay algo más en las iglesias de este mundo? ¿Pueden estos pastores guiar a sus congregaciones a nacer de nuevo? Todo lo que uno tiene que hacer es ir a la iglesia, participar en todos los servicios de adoración y ofrecer el diezmo siempre. Incluso ahora, estos falsos pastores siguen mintiendo de la misma manera a sus nuevos miembros.
Mis queridos hermanos, deben darse cuenta de que hay alguien guardando la puerta del Reino de los Cielos. Está escrito: «Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas» (Juan 10:7-8). Jesús está en las puertas del Cielo y está vigilando. Nadie puede entrar al Cielo si no es por Jesucristo. Escuché el otro día en canales de TV cristianos que hoy en día algunas mega iglesias de Seúl reciben unos 230 miembros nuevos en una sola semana. Se dice que docenas de ellos nunca antes habían creído en Jesús. Si todas estas personas recibiesen las correctas enseñanzas, recibirían la remisión de los pecados, pero nadie les enseña la Palabra de Dios pura tal y como es.
Para ser más exactos, la mayoría de las iglesias de este mundo son incapaces de enseñar la Palabra de Dios correctamente. ¿Por qué? Porque no conocen la Palabra de Dios. ¿Cómo de difícil es poder llevar a una persona a recibir la remisión de los pecados? Pero en las iglesias del mundo, cualquiera que entra en ellas enseguida es llamado santo y la gente aprende que todo lo que tiene que hacer es creer en Jesús. Así que, aunque es muy fácil convertirse en un santo en esas iglesias, en realidad es imposible nacer de nuevo en ellas, que es lo que importa.
Debemos morir por lo menos una vez. Dios le dijo a Noé que construyese el arca, pero ahora en esta era la Iglesia de Dios es muy difícil de encontrar. No hay casi ninguna iglesia que predique la Palabra pura tal y como es. ¿Hay alguien entre nosotros que se convierta en santo en cuanto vaya a una iglesia que no sea la Iglesia de Dios? ¿Acaso no nos convertimos en santos solo cuando entramos en la Iglesia de Dios y aprendimos a nacer de nuevo? ¿Acaso no nacimos de nuevo al escuchar la Palabra de Dios y creer en ella? Si una persona no ha recibido la remisión de los pecados incluso después de entrar en la Iglesia de Dios, debe escuchar la Palabra de Dios de nuevo y obedecerla. Todas estas personas deben darse cuenta de que Jesucristo es su Salvador.
Me gustaría repetir exactamente lo que es la Iglesia, y lo que debemos hacer. Como Noé, la Iglesia debe dividir a los animales puros de los impuros, es decir a los redimidos de los no redimidos. Debe hacer esta diferenciación muy claramente. Quien quiera entrar en la Iglesia debe creer en el Evangelio y la Iglesia debe separar a los justos de los pecadores. La Iglesia nunca debe aceptar a cualquiera que quiera entrar. Incluso entre los que parecen haber entrado en la Iglesia de Dios, desafortunadamente hay algunos que deben ser expulsados. No debemos aprobar a esta gente que no sabe cómo nacer de nuevo aunque diga creer en Jesús, pero dice a ciegas: “He nacido de nuevo”.
Los que no reconocen la Palabra de Dios hasta el final serán arrojados de la Iglesia de Dios. ¿Se dan cuenta de lo que significa ser arrojado de la Iglesia de Dios? Significa que uno puede ser arrojado de la presencia de Dios. Entonces se ha acabado todo. Decir que la salvación es posible si hay pecados en los corazones de la gente es como pedir la destrucción. Si un cristiano tiene pecados en su corazón aunque crea en Jesús, entonces es un pecador ante Dios. La Iglesia de Dios nunca enseña esto. Dios pisará a los que crean incorrectamente y los arroja al fuego eterno del infierno.
Deben darse cuenta de lo grande que es la bendición de haber entrado en la Iglesia de Dios. Sin la Iglesia de Dios no podrán entrar en el Reino de Dios, ni podrán recibir la remisión de sus pecados. Su redención de los pecados sería completamente imposible. Como la Iglesia de Dios existe, ustedes pueden creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y pueden nacer de nuevo. Debemos creer que esta Palabra del Evangelio en el que creemos es la Palabra de Dios, y debemos hacer que esta fe sea clara para todo el mundo. Por eso estamos dando testimonio del Evangelio del agua y el Espíritu en el que creemos a todo el mundo. Y por eso estamos publicando nuestros libros del Evangelio para que todo el mundo los lea, pidiendo a nuestros lectores que vean por sí mismos si lo que estamos diciendo es bíblico o no.
Le doy gracias a nuestro Señor por enseñarnos a través de Su Palabra cómo cuidar de Su Iglesia.