The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 14-1] < Génesis 14:1-16 > Somos los hijos de Dios consagrados del mundo

< Génesis 14:1-16 >
«Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado. Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron. Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar. Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente».
 
 
Pronto será una fiesta coreana. En esta fiesta nuestros ministros y trabajadores piensan reunirse en el Centro de Formación de Discípulo de Inje para tomar un merecido descanso. Siempre estamos ocupados sirviendo al Señor y por eso debemos aprovechar estas fiestas para descansar. En estas ocasiones, cuando las familias se reúnen para adorar a sus antecesores y unirse con sus familias y se celebran fiestas paganas en Corea, pero para los cristianos nacidos de nuevo estas fiestas no son más que días de descanso.
Sin embargo, cuando hay una fiesta cerca, incluso los justos piensan según su significado mundano. Como resultado veremos muchas de nuestras faltas y necesidades carnales. Cuando la gente del mundo se reúne durante estas fiestas, intentan alardear. Y los justos muestran su orgullo carnal durante estas fiestas, aunque no quisieran hacerlo al principio. Podemos pensar que tenemos muchas necesidades. Nuestros corazones pueden sentirse así en Nochevieja o en el festival de la cosecha. Cuando nuestros pensamientos se inclinan hacia la carne, nuestra orientación en la vida irá en la dirección de la carne. Entonces veremos más debilidades en nosotros, nuestros pensamientos caerán en sus debilidades, o caeremos en la tentación. No debemos dejar que esto nos ocurra.
He dicho todo esto porque hay una fiesta cerca, pero los justos también debemos aprovecharla y descansar. Como no descansamos muy a menudo, debemos aprovechar estas fiestas. Si es posible, sería ideal que los justos se reúnan y descansen. Si nos reunimos con pecadores, les escucharemos alardear de lo que tienen o han hecho, de los maravillosos que son sus hijos, lo buenos que son con ellos, etc. Escuchar estas historias nos tentará a desear cosas materiales y codiciar las cosas carnales. La gente del mundo alardea aunque no tenga nada de lo que estar orgulloso. Sin embargo, desde una perspectiva espiritual, esto no es lo importante. Debemos saber que los justos tienen éxito verdadero. Además, desde un punto de vista carnal, los justos no están en una situación peor que la gente del mundo. Esto se debe a que hay tanta gente carnal que los justos se sienten marginados.
 
 
Es bueno que el pueblo de Dios se reúna, consulte con los demás y se regocije
 
Está bien poder reunirse tan a menudo como sea posible, y aún es mejor si podemos compartir nuestras historias. Por mucho que la gente del mundo les tiente con sus palabras, espero que defiendan sus corazones y tengan una buena fiesta. De la misma manera en que los pájaros de la misma pluma se juntan, los pecadores se juntan con los pecadores y los justos se juntan con los justos. La gente del mundo está tan llena de sí misma aunque no puede cuidar de sí misma. Esto me resulta repulsivo y por eso no voy a las reuniones de mis familiares durante las fiestas, pero quiero desearles a todos los que viajen en estas fiestas que tengan un buen viaje. Descansar es también hacer la obra del Señor y por eso espero que todos descansen bien.
No creo que el sermón de hoy vaya bien, ya que todos están probablemente pensando en ir a ver a sus familias estas fiestas, así que haré que sea corto.
Está escrito en el pasaje de las Escrituras de hoy: «Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente».
Lot, el sobrino de Abraham, estaba viviendo en la tierra de Sodoma y Gomorra y surgió una guerra en esta era tribal. Había muchos reyes en aquel entonces. Como dice la Biblia: «Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.»
¿Cuál fue el resultado de esta guerra? El rey de Sodoma, donde Lot estaba viviendo, fue derrotado. Así que el ejército triunfante secuestró a Lot y tomó todo como botín, Incluyendo sus posesiones. Al escuchar esto, Abraham tomó a 318 de sus hombres bien entrenados y persiguió a los invasores hasta Dan. Con estos obreros de Dios que nacieron y fueron criados en su propia casa, recuperó a Lot con todos sus bienes. Así que el ejército de Abraham era el ejército más fuerte, ya que pudo vencer a todos estos reyes y recuperar sus botines.
Abraham tenía muchos siervos a su cargo. Así que cuando escuchó que había surgido una guerra y que su sobrino Lot había sido secuestrado y le habían quitado sus posesiones, Abraham tomó a estos hombres formados que fueron criados en su casa y con estos obreros de Dios recuperó a Lot. Esto muestra que Abraham tenía una tribu propia. Y esta tribu tenía 318 guerreros bien entrenados. Abraham tomó esos guerreros, venció al ejército invasor y recuperó a Lot.
Este fue un gran logro, ya que cada tribu del ejército invasor por lo menos tenía unos cientos de soldados cada una. Hay unos 300 miembros en todas nuestras iglesias de Corea. Nosotros somos los siervos de Dios y Sus colaboradores. Nosotros no somos los que hemos salido y nos hemos atado al mundo y hemos sido entrenados según sus estándares, sino que somos los que han sido criados y formados en la Casa de Dios y Su Reino, y los que se han convertido en Sus obreros y siervos. En resumen, no pertenecemos al mundo.
Si Abraham se hubiese enfrentado a las tropas enemigas de frente, las habría vencido y matado. Abraham no solo tenía fe, sino que además había entrenado a los hombres de su casa. Abraham era un hombre muy organizado. La Biblia dice que gracias a estos 318 hombres Abraham pudo rescatar a su sobrino Lot y recuperó muchos más bienes de los que Lot había perdido.
 
 
Somos los obreros de Dios criados y formados en la Casa de Dios
 
Creo, desde lo más profundo de mi corazón, que no solo yo, sino también ustedes son obreros de Dios criados y formados en Su Casa. Como obreros de Dios estoy seguro de que no ensuciarán la gloria de Dios dejándose vencer por las corrientes de este mundo. Debemos darnos cuenta y creer que somos los obreros de Dios criados y formados en Su Casa. En otras palabras, deben darse cuenta de quiénes son. Mientras vivimos con nuestras vidas en este mundo, todos debemos darnos cuenta de qué tipo de personas somos, dónde pertenecemos, y qué vamos a hacer. Si vivimos en este mundo sin darnos cuenta de estas cosas, seremos vencidos por este mundo. Salir al mundo lleno de pecado y librar sus batallas, deben darse cuenta de lo que estoy diciendo aquí sin falta. Solo entonces podremos superar las corrientes de este mundo.
Mi esfuerzo por predicar el Evangelio en Corea ha sido bastante limitado y me he dedicado a predicar el Evangelio en el extranjero porque muchos líderes cristianos en Corea son demasiado tercos para escuchar la Palabra. Estoy diciendo esto para que lo consideren en este día festivo. Cuando se reúnan con sus familiares, si lo que les dicen les parece verdad, pueden estar de acuerdo con ellos. Pero aún queda una pregunta importante: ¿Dónde pertenecen? Como pertenecen al Reino de Dios, no pueden dejarse convencer por lo que dicen sus familiares. Se reunirán con sus familiares en esta fiesta para hablar y darles testimonio del Evangelio. En esencia van a hacer la obra de Dios, y en vez de dejarse engañar por la gente del mundo deben volver rápidamente después de hacer su trabajo.
De la misma manera en que Dios le preguntó a Jonás quién era, nosotros debemos saber quién somos. Somos trabajadores de Dios. No somos los que se regocijan con las corrientes de este mundo, ni los que sonríen al mundo y reciben lo que el mundo les da sin importarles nada. Cuando se reúnan con sus parientes que no han nacido de nuevo, deben tratarles bien en vez de intentar provocarles. Pero esto es lo que es predicar el Evangelio; no hay ninguna otra razón. Después de todo, ¿hay algo en común que tengan que predicar con alguien que no haya nacido de nuevo? No estoy hablando simplemente de las cosas carnales. Lo que quiero decir es que esta gente carnal no hace nada justo.
Como los siervos de Abraham, nosotros somos los siervos de Dios criados y formados en la Casa de Dios. Deben vivir por fe dándose cuenta de esto. En esta fiesta, y en cualquier otra, lo que deben tener en cuenta es que no deben vivir según las corrientes de este mundo. Debemos seguir nuestra propia corriente. Nuestra corriente es la que predica el Evangelio y salva a las almas.
¿Cómo podemos dejar que nuestros corazones estén cerca de los que no han nacido de nuevo? No podemos hacerlo. Si estamos de su parte, ¿dónde escucharán la Palabra de la salvación, el Evangelio verdadero? Hacer esto es lo mismo que matarlos con nuestras propias manos.
Nosotros somos la sal y la luz del mundo. Si actuamos carnalmente sin seguir al Evangelio, la corriente de la Iglesia de Dios, y Su ayuda espiritual, entonces estaremos abandonando a estas almas perdidas. Todos nosotros debemos entender esto claramente y vivir por fe. En esta fiesta, les pido que mantengan su fe y defiendan sus corazones. No pierdan de vista su identidad como obreros de Dios. Aunque sea inevitable ir al mundo y reunirse con los que no han nacido de nuevo, deben defender su corazón siempre. Deben caminar por fe; si pierden su corazón y se unen al mundo, las consecuencias serán desastrosas. Deben superar todas las cosas por fe. Hay mucho trabajo que hacer, desde trabajar en nuestros negocios hasta poner anuncios, hacer pancartas, administrar nuestra página Web y desarrollar productos de impermeabilización.
Tenemos compasión por los que no han nacido de nuevo todavía, y por eso intentamos predicar la Palabra bendita a ellos, pero sus corazones se han endurecido mucho. A menudo nos sentimos frustrados y no queremos tener nada que ver con ellos. Sin embargo, mis queridos hermanos, precisamente en momentos como este debemos defender sus corazones y no olvidar el hecho de que somos obreros de Dios valiosos.