The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 14-2] < Génesis 14:1-24 > Usen sus riquezas para el Señor

< Génesis 14:1-24 >
«Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado. Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron. Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar. Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron. Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram. Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco. Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente. Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes. Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte».
 
 
Surgió una guerra entre los reyes de la tierra de Canaán
 
Cuando Abraham entró en Canaán había muchos reyes en esa tierra. En esos tiempos antiguos había muchos reyes tribales y la tierra de Canaán estaba habitada por muchas tribus. Como en los Estados Unidos, había varios grupos étnicos cohabitando en esa tierra. Y entre estos varios reyes Quedorlaomer era el más poderoso. Así que los otros reyes le pagaban tributos como súbditos suyos. Pero varias de estas tribus se unieron y se rebelaron contra Quedorlaomer, el rey de Elam. Surgió una guerra entre los reyes de la tierra de Canaán como resultado.
El sobrino de Abraham, Lot, fue arrastrado por esta guerra y capturado como prisionero de guerra. Su mujer e hijas también fueron tomadas prisioneras y perdieron todas sus posesiones. Cuando el rey de Sodoma fue a la guerra Lot no pudo evitar ser arrastrado a la guerra ya que vivía en la tierra de Sodoma. Como era súbdito de Sodoma, tuvo que ir a esta guerra con su rey, y cuando perdieron la guerra, él y su familia entera fueron tomados prisioneros.        
La Biblia dice que cuando Abraham escuchó esto, tomó a 318 hombres que fueron criados en su casa para perseguir a los captores, dividió sus fuerzas en dos y atacó a las tropas del enemigo desde dos lados, destruyéndola en la batalla, y recuperó todo lo que se había perdido, incluyendo a su sobrino, su mujer y sus hijas. En este pasaje podemos ver cómo la gente de aquel entonces vivía en pequeñas tribus. Cuando vemos cómo Abraham venció a estos captores con solo 318 hombres y recuperó lo que había perdido, podemos ver lo pequeñas que eran las tribus y cómo vivían cerca las unas de las otras.
 
 
Aunque Lot fue rescatado por Abraham, Lot le dejó de nuevo
 
La vida de Lot fue salvada gracias a su tío Abraham. Pero a pesar de esto, Lot volvió a la tierra de Sodoma. Aunque fue salvado por Abraham, volvió a la tierra de Sodoma; esto demuestra lo estúpido que fue. Los necios no saben que son necios. Esa oportunidad fue idónea para que Lot dejase la tierra del pecado, y si hubiese seguido a Abraham, podría haber conservado su salvación y haber vivido con prosperidad haciendo la obra justa, pero rechazó esta oportunidad. Está escrito: «Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram» (Génesis 14:13). Los descendientes de cierto pueblo eran aliados de Abraham y fueron protegidos por él. Como eran súbditos de Abraham pudieron compartir las bendiciones de Dios que Abraham había recibido. Sin embargo, Lot no pudo experimentar esto aunque hubiese recibido la remisión de los pecados.
Cuando Abraham volvió después de rescatar a Lot y su familia, la Biblia nos dice: «Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino». Melquisedec, el rey de Salem bendijo a Abraham y le dio gloria a Dios, y recibió la décima parte de los bienes de Abraham. Esto demuestra que había un sacerdote. El Libro de Hebreos, refiriéndose a este sacerdote llamado Melquisedec, dice que no tenía genealogía humana (Hebreos 7:3), así que este Melquisedec se refiere a Jesucristo. Más adelante hablaremos de esto.
 
 
Abraham conocía los motivos verdaderos del rey de Sodoma
 
El rey de Sodoma le dijo a Abraham: “Dame a la gente y quédate los bienes”. Cuando pensamos en esto, podemos ver que el rey de Sodoma era un hombre muy malvado. Estaba viviendo con Lot. Abraham había rescatado a su sobrino Lot y todos los sodomitas que habían sido tomados prisioneros, y también recuperó todos sus bienes. Pero el rey de Sodoma, después de esperar dijo: “Dame las personas y quédate los bienes”. Dijo esto porque podría atacar a Abraham más adelante si tenía suficientes hombres. Por tanto, podemos describirle no solo como un hombre malvado, sino también astuto.
Si el rey de Sodoma se llevaba a todos los hombres y atacaba a Abraham, podría ser el rey más poderoso de Canaán. Esto se debe a que Abraham venció a Quedorlaomer, quien había vencido a todos los demás reyes. El rey de Sodoma intentó luchar por ambos lados. Al llevarse a todas las personas y solo darle los bienes a Abraham, el rey de Sodoma podría utilizar sus fuerzas contra Abraham en el futuro y vencerle.
Está escrito que Abraham denegó esta oferta hecha por el rey de Sodoma para que la gente no dijese que el rey de Sodoma le había hecho rico. Solo tomó una porción para los 318 hombres que habían ido a la guerra con él. Pero se negó a tomar ni siquiera una correa de una sandalia. Le dijo al rey de Sodoma: “No viviré en esta tierra gracias a tu generosidad, ni viviré como tu súbdito”.
 
 
Abraham era un hombre de gran fe
 
Este suceso muestra que Abraham era un hombre de gran fe. Con tanto botín, la mayoría de la gente lo habría tomado. Abraham podría haber sido el hombre más rico de toda la tierra de Canaán. Junto con sus reyes aliados, Quedorlaomer había vencido a todos los demás reyes y había tomado sus bienes, y por eso Abraham podría haber tomado el botín de esa guerra y haberse hecho muy rico. Todos estos bienes fueron ofrecidos a Abraham, pero se negó a aceptarlos, diciendo al rey de Sodoma que no aceptaría ni la correa de una sandalia suya. Cuando vemos cómo Abraham no tenía ningún interés en el botín de esta guerra, sabemos lo espiritual que era.
Abraham era un hombre de fe y una persona espiritual. En otras palabras, estaba interesado en el alma en vez de las posesiones materiales. No era un hombre que se dejase llevar por las riquezas. Las riquezas no dictaban su vida ni le hacían feliz. Consideraba las posesiones materiales como un don de Dios y no vivía por ellas ni las adoraba como su dios. Para la mayoría de las personas es muy difícil ser indiferentes a la riqueza. Es casi imposible si no se es una persona espiritual. Ver es querer. Para la mayoría de las personas, cuando ven algo, la codicia se les apodera y lo quieren. Lo hacen suyo pase lo que pase. Y cuando sus posesiones aumentan, acaban adorando estas posesiones como sus dioses. Sin embargo, Abraham nunca dejó que esto pasase. Al contrario que esta gente, no estaba interesado en el dinero ni era codicioso.
Aunque Dios había bendecido a Abraham y le había dado muchas riquezas y muchos siervos, y mucha prosperidad material, Abraham nunca dejó de invocar el nombre del Señor Dios ni de seguirlo. Podemos ver que Abraham tenía una mente abierta, que era un hombre de fe, que sus ojos estaban puestos en Dios y que siguió la Palabra de Dios con fe.
El plan del rey de Sodoma se vino abajo cuando Abraham rechazó su oferta. Sin embargo, el sobrino de Abraham, Lot, fue al rey de Sodoma. Era un necio. Aunque Abraham tenía tanto poder y fuerza que el rey de Sodoma le tenía miedo, y era tan rico que había criado a 318 siervos en su casa, Lot volvió al rey de Sodoma en vez de seguir a su tío. Entonces Abraham era tan poderoso que tenía cientos de siervos preparados para la guerra. Y cuando hubo una guerra dividió sus fuerzas en dos como habían planeado y venció a todos los enemigos fácilmente.
 
 
Abraham no siguió a Mamón
 
De esta manera, Abraham estaba preparado. Podemos confirmar esto con el hecho de que había preparado una fuerza de élite de 318 hombres. Quedorlaomer era un rey valiente que había vencido a las fuerzas aliadas de no menos que cuatro tribus, y aunque Abraham prevaleció sobre él gracias a Dios, esta victoria también tuvo lugar porque había preparado bien a sus fuerzas.
Es muy importante que entendamos que Abraham no siguió a Mamón. Los que siguen a Mamón no pueden hacer ninguna obra espiritual. Los que están completamente atados por el materialismo solo tienen una cosa en mente. Con el tiempo sus cuerpos y sus mentes serán completamente destruidos por Mamón. Esto le ha pasado a mucha gente. Los denominados evangélicos se han convertido en seguidores de las denominaciones enterrados bajo Mamón, y han amasado sus propias riquezas. El Señor nos ha dado las riquezas del mundo para que podamos administrarlas como sus siervos por el Evangelio y no para que las adoremos. Dios nos lo ha dado todo para que podamos gobernar sobre toda la creación y podamos prosperar, pero la prosperidad material no puede ser nuestro dios. Seguir a Mamón solo lleva a la destrucción.
¿Y qué pasó con Lot? Al contrario que Abraham Lot siguió a Mamón. El rey de Sodoma seguramente distribuyó el botín de la guerra. Por eso Lot le siguió, atraído por este botín. ¿Creen que este hombre carnal habría seguido al rey de Sodoma si este rey no hubiese tenido nada? No, pero Lot volvió a la tierra de Sodoma porque su riqueza estaba allí. De esta manera, Abraham y Lot eran personas completamente diferentes. Aunque ambos hombres eran justos y habían recibido la remisión de los pecados, uno amó a Mamón tanto que se dedicó a acumular aún más riquezas, mientras que el otro hombre no tomó posesiones materiales cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.
Dios bendice a los que siguen Su Palabra y a los que tienen una fe que trasciendo todo en este mundo, y Dios les da riquezas materiales y espirituales, bendiciones de fertilidad de esta tierra y bendiciones del Cielo. Este tipo de personas pueden convertirse en los antecesores de la fe. Los que creen en el Señor Dios como su Dios y siguen solo a este Dios son bendecidos por Dios.
Está escrito: «Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Lucas 12:34). Tendemos a ser atraídos por la riqueza de este mundo y esto ocurrirá si no hemos tratado bien nuestras prioridades. Todo el mundo tiene un corazón codicioso y si no lo controlamos, acabará persiguiendo su propia riqueza. Sin embargo, el dinero es algo que debemos administrar; no es algo que pueda protegernos o bendecirnos. No puede hacer esto. Si son ricos, deben gastar sus riquezas en Dios; no deben preocuparse por el dinero ni ponerlo en un pedestal para ser adorado como su dios.
 
 
Si siguen a Mamón, su vida de fe se acabará
 
Incluso para la gente de fe, seguir a Mamón acaba en la destrucción. Los que buscan su propia gloria, fama y riqueza pueden parecer seguir a Dios durante un tiempo, pero al final acaban abandonando sus vidas de fe. Acaban siendo como Lot, que solo siguió a Dios durante poco tiempo y lo dejó al final.
La mayoría de las personas no siguen a Dios si se hacen millonarias. En mis años de seminario, la mayoría de mis compañeros de clase decían que no podían seguir haciendo la obra del Señor si Dios les daba muchas riquezas. Muchos de ellos dijeron que preferirían servir a Dios como ancianos. Dijeron que estaban en el seminario porque no tenían otra opción. Muchos pastores dejan su ministerio inmediatamente si se hacen ricos.
No puedo ver dinero parado. Cuando tengo dinero, pienso en como gastarlo. En otras palabras, cuando tengo dinero siempre pienso en gastarlo por el Evangelio. Si no gastan el dinero y lo ahorran se multiplicará. Es muy emocionante ver cómo los ahorros crecen. Es muy emocionante ver los ahorros crecer de $10.000 a $100.000 y de $100.000 a $500.000.
Sin embargo, aunque tengan un millón de dólares, ¿para qué sirve? Aunque tengan 10 millones, ¿para qué les sirve este dinero? ¿Es esta cantidad suficiente? Cientos de miles de dólares pueden parecer una cantidad enorme, pero en realidad no es tanto. Además, ¿puede protegernos el dinero? No pueden hacer nada solo con dinero. Lo importante es para qué vamos a utilizar el dinero. El dinero necesita un buen dueño para tener un buen uso. Solo entonces puede ser gastado en una buena causa en vez de quedarse quieto en un sitio seguro. Como todo lo demás el dinero debe gastarse bien.
 
 
La Biblia dice que el amor por el dinero es la raíz de todo el mal
 
Si solo buscan el dinero, no podrán seguir a Dios. Pero la naturaleza humana busca el dinero para sentirse mejor. Si vivimos en una casa grande, tenemos un buen coche y tenemos un buen negocio, acabaremos contentándonos. Incluso entre los que dicen trabajar por el Evangelio hay gente superficial que solo busca el dinero. En vez de hacer la obra de Dios están ocupados con sus propios asuntos. Hay cierto pastor en Gangneung que vive en una mansión magnífica. Pero su congregación tenía que reunirse en un edificio pequeño para adorar. Y solo hay unas pocas iglesias en esta denominación. Aunque ha sido un ministro durante 20 años, solo hay tres iglesias afiliadas. Lo que es más, no hay casi ministros en estas iglesias. Esto indica cómo este pastor no trabaja para ampliar el Reino de Dios ni dedica sus recursos para esto. Está contento siempre y cuando su propia casa e iglesia prosperen. Cuando celebra una reunión de resurgimiento espiritual, lo hace en su propia iglesia. Hace esto porque es codicioso.
Una vez invité a este pastor a cenar cuando visitó Chuncheon, y le enseñé nuestra iglesia porque me lo pidió. Nuestra iglesia en aquel entonces estaba muy ocupada preparándose para publicar algunos libros. Al ver esto el pastor me dijo que también estaba pensando en empezar un ministerio literario y me preguntó que si quería trabajar para él. Pero no hay jerarquía cuando se predica la Palabra de Dios y por eso hubiese sido perfectamente posible que yo sirviese al Señor bajo la dirección de este pastor. Pero le dije: “Por favor, dame una cinta de tu sermón predicando el Evangelio. Escucharé tu sermón y entonces decidiré si puedo trabajar contigo o no. Nunca juzgaré a nadie según sus apariencias. Por favor, dame una grabación de uno de tus sermones”. Pero nunca la recibí.
Publicamos nuestro primer libro antes que este pastor y después publicamos otro. Cuando ya habíamos publicado varios libros, este pastor también había predicado un libro, y cuando publicamos una revista mensual, también empezó a publicar una. Y encima escribió otro libro acerca de los orígenes de la mitología de Dangun, el padre fundador de la nación de Corea. Me di cuenta de que era un escritor con talento. Este pastor tiene un jardín enorme en su casa. Mientras que nosotros alquilamos nuestro lugar de adoración, él tiene el título de propiedad de su iglesia. Lo que importa no es cuánto dinero se gasta, sino que está bien empleado si se utiliza para Dios. El problema es que este pastor no utilizaba su dinero para ampliar el Reino de Dios. Como este pastor, cualquiera que busca el dinero no puede hacer la obra de Dios. Los que aman el dinero más que a Dios no pueden usar sus riquezas por el Señor. Solo la usan para sí mismos.
 
 
El dinero es para gastarlo por la obra de Dios
 
Este año hemos empezado a publicar nuestro periódico mensual del Evangelio y hemos gastado más de $20.000 en este proyecto. Si gastando este dinero predicamos el Evangelio en Corea, entonces este dinero se ha gastado por una buena causa. Cuando veo a alguien que tiene dinero, le pido que gaste su dinero en predicar el Evangelio. Si podemos llevar a una sola alma a recibir la remisión de los pecados al gastar $2000 al mes, entonces vale la pena invertir este dinero. Aunque tengamos que vender todas nuestras posesiones del mundo, el Evangelio vale la pena.
Nuestra riqueza es para Dios. No solo la tenemos por el bien de nuestra propia carne. La tenemos para gastarla en Dios. Vivimos juntos con Dios. Está escrito: «Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). Comemos y bebemos por la obra justa de Dios.
El pastor que acabo de mencionar también ha empezado a publicar un periódico cristiano. Pero todo lo que está intentando lograr es hacerse rico y famoso. ¿Cómo lo sé? Lo sé porque no comparte su periódico de forma gratuita. Simplemente hace circular algunas copias en su iglesia y después pone el resto en librerías cristianas para que las vendan. Así es como la gente avariciosa se comporta.
Si tenemos un millón de dólares, debemos invertirlo en el Evangelio. Si tenemos 10 millones debemos invertirlos en el Evangelio. Si tenemos 100 millones debemos invertirlos en el Evangelio. Tengamos lo que tengamos, cada céntimo que Dios nos dé debemos invertirlo en Su obra. ¿Hay algún sitio en el mundo donde podamos almacenar nuestras riquezas? Siempre que tengamos un techo sobre nuestras cabezas, un lugar para predicar el Evangelio, y comida para alimentarnos, debemos invertir el resto por el Evangelio. Los santos deben invertir lo que les quede para ganarse la vida y nuestros ministros y obreros deben invertir todas sus posesiones materiales en el Evangelio. Esta es la actitud que debemos tener.
En el pasaje de las Escrituras de hoy vemos que Lot solo quería amasar riquezas. Al principio acumuló riquezas con su rebaño, pero Dios lo quemó todo con fuego el último día. Por su codicia Lot no pudo predicar el Evangelio. Tampoco tenía un ejército. Pero el ejército de Abraham creció en miles.
Al ver estas cosas, podemos ver qué tipo de hombre era Abraham. Se revela aquí que Dios dio bendiciones a través de Abraham, y que pudo obrar a través de Abraham. El carácter de una persona se determina según la manera en que utiliza su dinero. Una persona que utiliza su dinero de manera adecuada es un verdadero obrero de Dios, y al ver cómo usamos este dinero podemos ver si vivimos por el Evangelio de Dios o no. Podemos ver qué tipo de persona somos según como gastamos el dinero.
El siguiente viaje a Rusia nos costará unos $7000. Pero me han dicho que falta otro mes para completar la edición rusa de nuestro primer libro. Me resulta muy frustrante ver lo despacio que va este trabajo. Debería haberse completado en una semana, pero está tardando no solo siete semanas ni siete meses, sino siete años. Este retraso nos muestra claramente que algunos de nuestros colaboradores no están dedicados completamente a la obra del Evangelio, y que no les importa lo que ocurra con la obra de Dios. Cuando les pedimos que hagan algo, estas personas fingen trabajar en vez de hacer su trabajo diligentemente. Si estuviesen motivadas de verdad, podrían haber terminado el trabajo en una semana, pero han tardado siete años. Si esto sigue así Jesús volverá a juzgar antes de que el libro sea publicado.
Como he mencionado, nos costará unos $7000 ir a Rusia, predicar el Evangelio y compartir nuestros libros del Evangelio con la gente de allí. Pero aún así todo esto es tolerable porque hay mucho fruto espiritual que cosechar, y muchas personas en Moscú recibirán la remisión de los pecados gracias a nuestro trabajo. Incluso si solo una persona recibe la remisión de los pecados por cada mil dólares que gastemos, valdrá la pena. Ni un céntimo será malgastado. Si pensamos en esto, los gastos del viaje de misión son muy bajos. Nuestro último viaje a Bangladesh nos costó $3500 y nuestro viaje de misión a China nos costó simplemente $1000. Cuando vayamos a Rusia finalmente me gustaría celebrar una reunión de resurgimiento espiritual. Como ya tenemos un intérprete y podemos reunir a suficientes personas a través de nuestros colaboradores en Rusia, este sueño es todavía posible.
El dinero es para gastarlo en Dios y Su Evangelio. Hay un antiguo proverbio que dice: “Lo que se gana despacio, se gasta deprisa”. Cuesta ganar el dinero, pero cuando se gasta debe hacerse de manera noble y valiosa. El hecho de que Abraham nunca fuese codicioso es algo que todos debemos aplicar en nuestras vidas. Abraham es nuestro padre de la fe. Sin embargo, si hubiese sido codicioso y solo hubiese estado interesado en acumular riquezas, se habría asentado en un lugar en la tierra de Canaán. Pero atado a sus riquezas no podría haber ido a ninguna otra parte cuando Dios le dijo que se fuese.
Pero Abraham no lo hizo. Ni siquiera aceptó una correa de las sandalias del rey de Sodoma. No lo hizo porque no quiso que la siguiente generación dijese que el rey de Sodoma le había hecho rico. Abraham rechazó la oferta de este rey de Sodoma para demostrar que era Dios quien le había protegido, bendecido y hecho rico. La gente de fe rechaza las palabras de la gente de este mundo. Abraham rechazó así las palabras del rey de Sodoma.
Cuando servimos al Señor debemos pensar en cómo gastar nuestro dinero en vez de cómo ganarlo. Antes de nada debemos pensar en cómo podemos gastar el dinero por una buena causa. Y debemos pensar en cómo seguir la Palabra primero.
En realidad, no necesitamos mucho dinero. Pero sé que si trabajamos más, Dios nos dará todo lo que necesitamos y más. Espero y oro para que Dios nos dé la misma fe que Abraham tuvo.