The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 15-4] < Génesis 15:1-7 > Deben mantener su corazón lejos de la codicia material

< Génesis 15:1-7 >
«Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra».
 
 
Dios le dijo a Abraham, nuestro antecesor de fe: “Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. Hoy quiero compartir la Palabra con ustedes acerca de qué tipo de fe debemos tener. En otras palabras, quiero compartir con ustedes acerca de la fe que lleva a la bendición de Dios, y quiero que esta fe se convierta en su escudo y su recompensa enorme. Sé que la fe en Dios que se convierte en un escudo y en una recompensa enorme es una fe bendita y grande. Ahora debemos ver con todo detalle cómo Abraham pudo conseguir esta fe.
En el Libro de Génesis, capítulo 12, leemos como Abraham vendió a su mujer por sus debilidades, pero después recibió mucha riqueza por ello. Después de ser así de rico, Abraham se separó de su sobrino Lot y este tuvo celos de Abraham y se fue a Sodoma, donde Dios les había prohibido ir. Sin embargo, Abraham no se fue y se quedó en esa tierra. Lot tomó una decisión carnal, mientras que Abraham, por otro lado, siguió la Palabra de Dios.
En el Libro de Génesis 14, leemos acerca de cómo Abraham fue a la guerra con sus guerreros para rescatar a Lot. Ganó la guerra y trajo de vuelta a la gente que había sido capturada y mucho botín de guerra. Y Abraham le dijo al rey de Sodoma, que salió a saludar a Abraham: «Dame las personas, y toma para ti los bienes» (Génesis 14:21). Dijo: «Que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte» (Génesis 14:23-24).
El pasaje de las Escrituras de hoy habla de este incidente. Dios se manifestó a Abraham y se convirtió en su escudo porque Abraham no se apegó a la riqueza material, y por eso Dios le dio una recompensa enorme. Abraham no lo pidió, sino que Dios le prometió esto primero desde Su punto de vista diciendo: «No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande» (Génesis 15:1).
 
 
¿Cómo se manifiesta esta fe y esta creencia ante la presencia de Dios?
 
Empezando en el Libro de Génesis 12 leemos cómo Abraham no buscó la riqueza material para sí mismo, y siguió la Palabra de Dios. Incluso cuando se separó de su sobrino Lot dijo: «Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda» (Génesis 13:8-9). Cuando surgió una disputa material entre Abraham y su sobrino, Abraham le dijo a Lot que se fuese sin dudarlo. Abraham dijo que no podía vivir con él más. Entonces su sobrino Lot dejó a Abraham y se embarcó en un viaje hacia la tierra de Sodoma. En ese momento solo la gente malvada que se volvió contra Dios vivía en la tierra de Sodoma, pero Lot dejó a Dios y se fue a una región llena de personas malvadas. Después de esto, como dice el Libro de Génesis 14, Quedorlaomer y sus aliados atacaron al rey de Sodoma y sus aliados y echaron al rey de Sodoma. Se llevaron a toda la gente que vivía en la tierra de Sodoma y confiscaron todas sus riquezas con el botín.
Cuando Abraham escuchó esta noticia, fue detrás de ellos con sus 318 siervos entrenados que habían nacido y crecido en su casa y rescató a Lot y todo lo que se habían llevado. No solo devolvió a la gente, sino también las riquezas y las cosas materiales que se habían llevado. El rey de Sodoma saludó a Abraham cuando volvió de la guerra victorioso y dijo: “Devuélveme las personas y llévate los bienes”. ¿Cómo respondió Abraham a esto? Abraham rechazó esta propuesta del rey de Sodoma diciendo: «Que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram». Así que aquí vemos que Abraham no se aferró a la codicia material incluso cuando tuvo la oportunidad de llevarse el botín que era tan grande como una montaña. Dios se le apareció a Abraham inmediatamente después de este incidente y le dijo: «No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande».
De esta manera, Abraham siempre estuvo siempre pendiente de Dios mientras vivió en este mundo. No siempre fue así sino que también reconoció el hecho de que “Dios me protege y me bendice cuando sigo a Dios”. Incluso si Dios no le hubiese dado estas bendiciones a Abraham, él aún así habría seguido la Palabra de Dios desde el principio, y esta es la razón por la que se considera el mayor antecesor de la fe entre tantas personas que han vivido en este mundo. Abraham es la persona más fiel. Escogió seguir a Dios en todo momento. Y por eso Dios se convirtió en su escudo y recompensa. Dios hizo esta promesa personalmente incluso antes de que Abraham lo pidiese.
Debemos dejar de lado la codicia de la carne y las cosas materiales y seguir a Dios con un espíritu puro si queremos ser personas de fe sincera como Abraham y seguir a Dios correctamente. Cuando somos así sé que Jehová Dios se convertirá en nuestro escudo y la recompensa de nuestra fe y nos hará personas justas. Una persona de fe no puede seguir al Señor bien si su corazón está lleno de codicia material. Dios nos dice esta verdad hoy a través de lo sucedido entre Abraham y Lot.
¿Qué le pasó a Lot cuando dejó a Dios y se fue al mundo persiguiendo las cosas materiales? Que perdió toda la riqueza material y todo lo que tenía y se arruinó. Pero por otro lado Dios fue personalmente a Abraham y le bendijo porque siguió la Palabra de Dios en vez de las cosas materiales. Dios le dio a Abraham la bendición por fe de que se convertiría en su escudo y recompensa y en la seguridad de Abraham. La fe de Abraham se hizo aún más formidable después de recibir esta bendición de Dios por fe. La fe de su corazón se arraigó aún más por esta fe que creyó en Dios, quien se convirtió en su escudo y su recompensa.
 
 
No podemos servir a Dios y a Mamón a la vez
 
En realidad no podemos tener la fe perfecta fácilmente si nos deshacemos de la codicia por las cosas materiales completamente y seguimos solo a Dios porque aún seguimos siendo seres carnales. Dios dijo: “No se puede servir a Dios y a mamón” (Lucas 16:13), pero ¿cómo somos realmente? Intentamos amasar riquezas materiales mientras creemos en Dios al mismo tiempo. Pero debemos recordar esta Palabra del Señor que dice que no podemos servir a Dio y a mamón al mismo tiempo. Aunque no seamos perfectos, debemos saber que no podemos seguir a Dios si nos inclinamos hacia las cosas materiales.
Podemos seguir a Dios correctamente y poseer esta fe ante la presencia de Dios, en otras palabras, para poseer la misma fe que Abraham tenemos que separarnos de las cosas materiales y buscar a Dios espiritualmente. Abraham creyó en Dios y confesó: “El Señor es mi escudo, mi recompensa enorme”. Quiero que esta fe que Dios le dio a Abraham se cumpla en nosotros. Si queremos tener esta fe en que solo Dios es mi Dios y nos protegerá, nos bendecirá y nos recompensará, debemos dejar este mundo material y seguir solamente al Señor. Debemos deshacernos de la codicia material para tener esta valiosa fe como Abraham.
La verdad es que es muy difícil que los que todavía viven en la carne dejen las cosas materiales completamente detrás mientras vivimos en este mundo. Pero aún así debemos quitarlas de nuestros corazones. Debemos separar nuestros corazones de las cosas materiales y buscar solamente a Dios. Sé que Dios se manifestará en nuestros corazones y se arraigará en nuestros corazones y nos protegerá y recompensará cuando separamos nuestros corazones de las cosas materiales y seguimos a Dios correctamente. Sé que Dios les dará la misma fe que Abraham tuvo si se deshacen de las cosas materiales de su corazón.
Pero, ¿qué pasaría si intentásemos conseguir las cosas materiales mientras seguimos a Dios al mismo tiempo? Hoy Dios nos está diciendo claramente que nos convertiríamos en Lot. Acabaríamos siendo destruidos como Lot perdió toda su riqueza material. En el Libro de Génesis 12, se cuenta que Lot dejó a Abraham después de discutir con él. Por supuesto Dios se la apareció a Abraham muchas veces, pero esta fue la primera vez que Dios se le apareció a Abraham personalmente y le habló. Inmediatamente después de que Lot dejase a Abraham, Dios se le apareció a Abraham y dijo: «Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre» (Génesis 13:14-15). Como podemos ver en la Palabra, Dios se le apareció a Abraham, quien le dejó todo el botín al rey de Sodoma. Y Dios dijo que se convertiría en el escudo y recompensa de Abraham. Dios sabía muy bien que Abraham no se aferraría a las cosas materiales. Por tanto, Dios estaba contento con la fe recta de Abraham y por tanto se le apareció y le dio estas Palabras de bendición.
Es imposible vivir separados de las cosas materiales porque seguimos siendo seres carnales que viven en este mundo. Pero aún así podemos ser así con nuestros corazones. Podemos mantener nuestros corazones alejados de nuestras cosas materiales y seguir a Dios correctamente. Nosotros podemos tener esta fe tan valiosa que Dios le dio a Abraham cuando mantenemos nuestros corazones alejados del mundo material, seguimos a Dios con este corazón y espíritu, amamos a Dios solamente y le seguimos a Él solo. Podemos tener esta fe bendita cuando nos deshacemos de nuestra codicia material de nuestros corazones completamente. Queridos hermanos, quiero que recuerden esto. Nuestros corazones deben separarse de las cosas materiales. Solo entonces podemos seguir al Señor bien. Las Escrituras nos dicen claramente que es posible que un corazón humano solo siga al Señor sin seguir a mamón.
Por tanto, debemos sacar toda la codicia por las cosas materiales de nuestros corazones. Solo entonces podemos tener una fe recta. Quiero que recuerden que siempre podemos ser personas de fe recta como Abraham y recibir las mismas bendiciones valiosas que Abraham recibió si no seguimos las cosas materiales.
 
 
Separemos el Espíritu de la carne
 
Debemos vivir la vida espiritual después de haber dividido claramente el espíritu y la carne porque somos seres carnales que poseemos carne y espíritu. No poseemos la fe correcta si el espíritu y la carne están mezclados. No debemos permitir que nuestros pensamientos carnales que siguen las cosas materiales se mezclen con nuestro espíritu puro. Debemos alejar nuestros corazones lejos del deseo de intentar obtener cosas materiales si queremos seguir a Dios correctamente. Queridos hermanos, debe haber una clara distinción en nuestros corazones y debemos separarnos de las cosas materiales. Solo entonces podemos tener esta fe recta y pura. Solo entonces podemos creer en Dios y seguirle y recibir las bendiciones de Dios para ser personas de fe gracias a Dios.
Nuestros corazones deben alejarse de seguir a Mamón. Sin embargo, no es fácil que los que seguimos en la carne podamos desechar nuestra codicia material. ¿Creen que podríamos hacerlo si fuésemos a una montaña donde no hay tentaciones y donde practicásemos el ascetismo? No, no es cierto. No podemos abandonar completamente nuestra codicia material aunque estas cosas no estén a nuestro alrededor, y solo estemos rodeados de cosas creadas naturales. Es imposible mientras sigamos viviendo en la carne.
Sin embargo, no podemos alejarnos completamente de la codifica de las cosas materiales en nuestros corazones. Aunque no podamos hacer esto, por lo menos nuestros corazones pueden estar distantes de las cosas materiales. Recuerden: nuestros corazones deben siempre estar lejos de las cosas materiales. Solo entonces podemos tener esta fe tan valiosa como la de Abraham. Podemos tener la fe en que solo Dios es nuestro Dios, y solo Dios puede protegernos, y solo Dios puede bendecirnos cuando nuestros corazones se alejan de las cosas materiales. Podemos ser personas que solo buscan a Dios correctamente y reciben la felicidad y las bendiciones si tenemos este corazón.
La verdadera fe se manifiesta cuando nuestros corazones se han separado de las cosas materiales. Podemos tener fe como Abraham cuando mantenemos nuestra distancia entre nuestros corazones y las cosas materiales. Esta fe verdadera es posible cuando nuestros corazones por lo menos han dejado las cosas materiales aunque nuestra carne viva en este mundo. Nuestros corazones deben alejarse de las cosas materiales. ¿Cómo podemos creer de verdad y seguir a Dios si nuestros corazones siguen las cosas materiales? Si hacemos esto entonces seguiremos aferrándonos a las cosas materiales como esclavos como el sobrino de Abraham, Lot.
Si una persona puede confesar su fe ante la presencia de Dios como Abraham diciendo: “El Señor es mi escudo, mi recompensa enorme”, entonces es una persona cuyo corazón una se ha separado de las cosas materiales. Cuando una persona recibe las cosas materiales, significa que las ha recibido porque Dios le ha bendecido y no porque haya buscado estas cosas materiales. Por tanto, debemos desear tener fe como la de Abraham. Y nuestros corazones primero deben separarse de las cosas materiales para tener esta fe. Aunque nuestra carne no se pueda separar de las cosas materiales, por lo menos nuestros corazones deben separarse de estas cosas. Aunque vivamos en este mundo de cosas materiales, y es obvio que necesitamos cosas materiales, no debemos hacer que estas cosas materiales lo sean todo. No debemos buscar las cosas materiales. Debemos tener esta fe.
 
 
Debemos prepararnos para el fin de los tiempos y poseer la fe que nos hace separarnos de las cosas materiales
 
“El Señor es mi escudo, mi recompensa enorme”. Los autores del Libro de Salmos tenían una fe firme como esta Palabra. Pudieron confesar ante Dios porque sabían bien que no hay nada material en este mundo que sea más valiosa que Dios. Incluso cuando vivimos en este mundo carnal, por los menos nuestros corazones no consideran que las cosas materiales sean más importantes que Dios. Yo le tengo mucho respeto a Abraham por el hecho de que no tenía ningún deseo en su corazón que buscase las cosas materiales. Lo repito, pero habrá muchas veces cuando seguimos las cosas materiales sin saberlo aunque nuestros corazones no lo quieran.
Mientras estaba comprando arroz para la Iglesia pensé: “Dios me mantiene vivo aunque no compre arroz para guardar. ¿Tengo que hacer esto? ¿Tengo que llamar a los santos y decirles que no almacenen arroz para los últimos días porque Dios los mantendrá vivos aunque no guardemos arroz? Pero esto no es para mí. Pronto no habrá suficiente comida. Así que es absolutamente necesario comprar arroz y guardarlo para los santos de la Iglesia y por tanto lo estoy haciendo”. La Biblia nos dice que José pudo vivir con prosperidad porque había guardado comida para siete años. Cuando Dios dijo que habría siete años de cosecha abundante seguidos de siete años de hambre, mientras las demás naciones lo malgastaban todo, José guardó comida para prepararse para esta hambruna. Como José siguió la Palabra de Dios con sabiduría, muchas personas pudieron comer y beber durante esos 7 años de hambruna y por eso se convirtió en el Primer Ministro de Egipto. Esto nos habla del ministerio del Evangelio. Nos habla de que debemos prepararnos para predicar el Evangelio al final de los tiempos. Estoy grabando mis sermones y escribiendo libros de estos sermones para prepararnos para esta hambruna espiritual cuando no podemos predicar el Evangelio más, y por tanto ¿no debemos preparar esta comida carnal también? Dios nos dijo que nos daría una manera de escaparnos de esta tribulación y bendecirnos si queremos superar esos tres años y medio. Entonces nos encontraremos con el Señor y viviremos con prosperidad si aguantamos un poco. ¿No sería mejor prepararnos en la carne como vamos a pasar por un período difícil en el futuro?
Naturalmente, los santos se arrepentirían si comprásemos grandes cantidades de arroz y los insectos se lo comiesen. Pero si los santos conocen este tiempo de tribulación y saben que deben prepararse por fe, eso será suficiente. Así que estoy pensando en comprar una pequeña cantidad de arroz para este otoño. Construiremos un almacén en nuestro Centro de Formación de Discípulos en Inje y compraremos arroz para almacenarlo allí. Sé que Dios no dejará que se ponga malo. Estoy pensando en comprar 50 sacos de arroz primero y después otros 50 este otoño. No vivimos ni morimos dependiendo de si tenemos arroz o no. Pero debemos prepararnos para estas calamidades naturales porque llegarán seguro.
No tenemos un corazón que busque las cosas materiales. Las cosas materiales no son más valiosas que Dios, que es el Maestro de la vida. Aún así, pienso que podemos ganar mucho dinero si compramos arroz ahora y lo vendemos cuando el precio suba más tarde. Tengo pensamientos carnales y pensamientos espirituales, Y están todos mezclados. Pero sé que debo deshacerme del corazón que busca las cosas materiales desde esta fe de prepararme para el final. Entonces, organizo mis pensamientos tan a menudo como me es posible.
Un ser humano no puede vivir separado de las cosas materiales de la misma manera en que un ser humano no puede vivir separado de la sociedad. Debemos deshacernos de los deseos de seguir las cosas materiales en nuestros corazones y organizar nuestros corazones ocasionalmente. Cuando nos alejamos de las cosas materiales y solo creemos y seguimos a Dios, Él aprobará nuestros corazones como justos y nos dará esta fe en nuestros corazones que diga: “El Señor es mi escudo y mi recompensa”. Creo que Dios hará esto solo si mi corazón es recto.
Por supuesto, ninguno de nosotros puede separarse de las cosas materiales completamente al principio de nuestras vidas de fe. Sin embargo, sé que nosotros seremos así algún día. Abraham, que es el antecesor de nuestra fe, separó su corazón de las cosas materiales. En nuestros ojos que buscan seguirle, su fe recta parece muy valiosa. He llegado a la conclusión, mientras leía las Escrituras hace mucho tiempo, que Abraham es el mayor de los antecesores de la fe, y ahora me doy cuenta una vez más que Abraham tenía una fe así de recta mientras leo esta Palabra de nuevo. Abraham era un hombre muy rico aunque no buscaba las cosas materiales. No se hizo rico por sí solo. Dios se lo dio todo a Abraham. Aquí podemos ver que Dios da bendiciones materiales abundantes y bendiciones espirituales a las personas que han dejado las cosas materiales atrás. Hoy pienso: “Mi corazón debe alejarse de las cosas materiales. Debo dejar de lado el corazón que tiende a aferrarse a las cosas materiales”. Aunque nuestra carne viva en este mundo y siga las cosas materiales, sé que Dios nos dará bendiciones como las que Abraham recibió si nuestros corazones sirven a Dios solamente y buscan a Dios solamente.
 
 
Dios es nuestro escudo y nuestra recompensa enorme
 
Quiero que tengan la fe que dice: “Dios es mi escudo y mi gran recompensa”. Queridos hermanos, la manera de tener esa fe es muy simple. Quiero que sepan que Dios nos da esta fe que dice: “Solo Dios es mi escudo y solo Dios es mi recompensa”, si se deshacen del corazón que busca las cosas materiales, aunque vivamos entre estas cosas.
Queridos hermanos, ¿creen que solo Dios es su escudo y recompensa? ¿Quién, además de Dios puede ser nuestro escudo y recompensa? No puede haber nada comparable a Dios en este mundo. Pero tenemos que ser sabios porque vivimos en este mundo material. Debemos deshacernos de este corazón que solo busca las cosas materiales. La verdadera fe debe buscar solo a Dios. No debemos buscar las cosas materiales aunque seamos ricos en estas cosas, y debemos hacer que estas cosas nos sigan. Los que vivimos en este mundo material podemos ser rectos y personas de fe solo si tenemos una fe que sigue solamente la Palabra de Dios y seguimos solo a Dios.
Dios nos ha demostrado que seremos como Lot si seguimos las cosas materiales, y esta es una verdad fija. Lot era una persona que buscaba las cosas materiales y Abraham era una persona que buscaba la Palabra de Dios y el Espíritu de Dios. Queridos hermanos, ¿buscarán el Espíritu o la carne? Nuestros corazones deben buscar al Espíritu siempre, buscar a Dios y buscar la fe. Debemos buscar la Palabra y buscar a Dios. Dios dijo: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida» (Proverbios 4:23). Esto significa que por lo menos nuestros corazones deben buscar a Dios, buscar el Espíritu y buscar el Evangelio aunque nuestra carne no pueda hacerlo. Entonces podemos convertirnos en personas cuya fe es aprobada por Dios. Cuando necesitamos estas cosas debemos orar por ellas. Las cosas materiales nos siguen cuando nuestros corazones siguen a Dios correctamente. Recuerden esto. Debemos convertirnos en personas así que creen en Dios y le siguen solo en nuestros corazones.
Los que buscan a Dios completamente deben examinarse a sí mismos. Incluso los siervos del Señor pueden acabar siguiendo las cosas materiales. Los siervos del Señor no pueden evitar vivir con la misma apariencia de la gente de este mundo si sus corazones buscan las cosas materiales primero en vez de las cosas del Espíritu. Algunas personas lo miran de esta manera: me consideran una persona que busca las cosas materiales primero porque digo que debo almacenar arroz y prepararme para los tiempos difíciles. Pero la verdad es que no tengo un corazón que busca las cosas materiales. Mi corazón solo quiere comprar arroz más barato ahora para poder vivir sin dificultades de una manera carnal y utilizar esto para servir al Evangelio del Señor aún mejor.
Queridos hermanos, piensen en esto. ¿Podemos tener todas estas cosas para la evangelización a la vez? No, no podemos. Conseguir todas estas cosas necesarias para la preparación del Evangelio por todo el mundo es un gran reto; pasará durante mucho tiempo, y hablando de esto, ¿cuándo dinero podemos ofrecer a la Iglesia todos los que hemos recibido la remisión de los pecados? Los falsos pastores que no han nacido de nuevo engañan a los seguidores que no han nacido de nuevo y toman su dinero mintiéndoles y diciéndoles que se harán ricos si ofrecen mucho dinero. Pero los que hemos nacido de nuevo de verdad no pueden hacer esto ni lo harán. Nuestros ministros deben prepararse para estas cosas porque no pueden pedir ofrendas por la fuerza. Por eso nuestros colaboradores de nuestro ministerio se están preparando para estas cosas comprando arroz y teniendo negocios como de reparación de casas. Los siervos de Dios han empezado a trabajar reparando casas para enseñar a los santos correctamente, hacerles seguir el Evangelio y servirlo sin extorsionar a los santos, en vez de no tener cosas materiales. ¿Cómo pueden los santos ofrecer una gran cantidad de dinero cuando casi no tienen para vivir con su sueldo? No pueden hacerlo porque tienen que cuidar de sí mismos. Por tanto, estamos preparando esta riqueza material para la evangelización comprando arroz y teniendo un negocio de reparación de casas. Seguramente saben que incluso el Apóstol Pablo cuidó de sus gastos haciendo tiendas durante su ministerio (Hecho 18:1-3; 20:33-35, Filipenses 4:14-16). Tenemos toda confianza en que estamos haciéndolo bien siguiendo sus pasos.
 
 
El camino por el que debemos ir es largo, pero por lo menos nuestros corazones deben querer seguir a Dios
 
El Apóstol Pablo dijo: «¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos 7:24), y como Pablo yo siento el conflicto entre mi carne y mi alma. Hay veces que quiero satisfacer los deseos de la carne y el espíritu. Pero por lo menos mi corazón no tiene el deseo de seguir las cosas materiales. No tendría este deseo en mi corazón aunque el mundo se rompiese en dos y desapareciese.
La fe en que Dios me mantiene vivo es firme y recta. Aunque diga esto no quiero vivir en pobreza estos últimos días. Si tengo suficiente comida, entonces puedo llamar a las almas que no han recibido la salvación y alimentarlas, y entonces ¿recibirán la salvación si les alimentamos y predicamos el Evangelio? Estoy haciendo planes para seguir haciendo la obra de dar testimonio de este Evangelio hasta que no podamos más, y entonces haremos negocios y ministerio con esta comida cuando Satanás empiece a obstaculizar nuestro ministerio. No podemos hacer nada si Satanás no nos lo permite, pero si esto ocurre por lo menos podremos comer esta comida e ir a Dios. Esto es lo que deseo de todo corazón.
Nuestros cuerpos no pueden vivir sin las cosas materiales completamente. Pero a pesar de esto nuestros corazones por lo menos desean seguir a Dios solamente. Por lo menos nuestros corazones desean creer en Dios. Miren a este grupo denominado la Secta de la Salvación que se arruinó y deterioró porque solo se preocupaba por el dinero. No queremos convertirnos en estas personas que tienen tanto interés en las cosas materiales. Por lo menos nuestros corazones buscan a Dios solo aunque el camino sea largo. Crean en Dios solamente. Por lo menos nuestros corazones desean creer en Dios diciendo: “El Señor es mi escudo y mi recompensa enorme”. Estoy seguro de que las cosas materiales no pueden protegernos. Sé que solo Dios nos recompensa, nos hace prosperar y nos protege.
Yo acepto la responsabilidad de prepararme para el fin de los tiempos. Ustedes cuiden de su familia bien, oren mucho y vivan con prosperidad. Estoy diciendo esto porque no quiero que vayan por el mal camino preparándose para el fin.
Queridos hermanos, nuestros corazones siempre deben buscar a Dios solamente. A pesar de que seguimos viviendo en la carne y que no podemos evitar vivir en este mundo con ella, nuestros corazones deben creer en Dios. El Dios que nos ha salvado es el Ser Divino que nos protegerá y nos recompensará. Le doy gracias a Dios porque nos ha dado esta fe de la misma manera en que se la dio a Abraham con bendiciones. Debemos dejar de lado el corazón que solo busca las cosas materiales y la carne como hizo Abraham. Aunque tengamos fallos, debemos reconocer nuestras debilidades, creer en Dios solamente y depender de Dios en nuestros corazones.