The New Life Mission

Sermones

Tema 24: SERMONES PARA LOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN NUESTROS COLABORADORES

[24-20] < Marcos 3, 1-6 > ¿Quién tiene un corazón endurecido?

< Marcos 3, 1-6 >
«Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle».
 
 
¿Para quién fue instituido el Sábado?
 
Está escrito en el pasaje de las Escrituras de hoy: «Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio» (Marcos 3, 1-3).
Antes de este suceso, los discípulos de Jesús habían arrancado una vez algunas cabezas de grano y se las estaban comiendo mientras pasaban por unos campos de trigo un sábado. Así que los fariseos criticaron a los discípulos de Jesús por este problema. Jesús les dijo a los fariseos que el sábado había sido instituido para el hombre diciendo: «Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?» (Marcos 2, 25-26).
Los fariseos estaban más interesados en observar el Sábado literalmente que en sus implicaciones espirituales. Así que observaron a Jesús de cerca para ver si podía sanar al hombre que tenía una mano seca en Sábado. Como ellos esperaban, Jesús le dijo al hombre con la mano seca que diese un paso hacia adelante y se pusiese en medio. Cuando los judíos se reunían en las sinagogas, solían sentarse en un círculo para hablar de algunos temas y compartir el pan. En medio de esta reunión Jesús le dijo al hombre con la mano seca que se levantase. Jesús les preguntó a los fariseos: «¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?» (Marco 3, 4). Entonces le sanó la mano a ese hombre. La mano de aquel hombre estaba tan seca que no podía estirarla, pero cuando la estiró Jesús la sanó por completo.
A los ojos de los fariseos, parecía que Jesús estaba violando la Ley de Dios intencionadamente. Así que se preguntaron por qué Jesús se empeñó en sanar al hombre en Sábado cuando podría haber esperado otro día, ya que el Sábado solo duraba desde la puesta de sol del viernes a la puesta del sol del sábado. «¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla?» (Marco 3, 4). Cuando odian a alguien, detestan todo lo que hace esa persona. De la misma manera los fariseos odiaban todo lo que Jesús hacía porque odiaban profundamente a Jesús en sus corazones.
 
 
¿Por qué Jesús trabajó el Sábado aunque sabía que esto ofendería a los fariseos?
 
¿Por qué curó Jesús a un hombre con la mano seca en Sábado aunque sabía que los fariseos odiaban cuando no se observaba el Sábado? Lo hizo para enseñarnos una lección importante. Este problema ya había surgido anteriormente cuando los discípulos de Jesús arrancaron y comieron cabezas de grano en el Sábado. Los fariseos los reprendieron por esto preguntándoles si no sabían que no tenían que hacer eso en Sábado. Como he mencionado anteriormente, esto es lo que Jesús les contestó: «Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?» (Marcos 2, 25-26). A los ojos de los fariseos, Jesús y Sus discípulos parecían ofensores de la Ley, y por eso les tenían desprecio.
¿Qué hay de los cristianos de hoy en día que viven en estos tiempos? Vemos que también odian el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque Jesús había venido a este mundo a salvar a la raza humana de todos los pecados, estos cristianos pecadores le rechazaron. El Señor entregó el Evangelio del agua y el Espíritu a Sus discípulos y les mandó que lo propagasen por todo el mundo. Pero hoy en día, los que predican este Evangelio se encuentran con el impedimento de los fariseos espirituales. De la misma manera en que los fariseos querían matar a Jesús, muchos cristianos de hoy en día odian a los que creen y predican el Evangelio del agua y el Espíritu. Vemos a muchos cristianos que no solo rechazan el Evangelio del agua y el Espíritu, sino que también luchan para impedir que sea predicado, para defender sus doctrinas. Hoy en día, vemos a estos defensores de las doctrinas erróneas del cristianismo actual intentar asegurar sus intereses carnales.
Vemos como muchos cristianos no solo rechazan el Evangelio del agua y el Espíritu, sino que además intentan evitar que sea predicado para defender sus doctrinas. Así que hoy en día vemos como muchos seguidores de estas posiciones doctrinales confusas del cristianismo moderno intentan asegurar sus intereses carnales. Lo que quieren al creer en estas doctrinas cristianas sin base es recibir beneficios carnales. Esto se debe a que están mintiendo para satisfacer sus deseos carnales. De la misma manera en que Adán y Eva intentaron esconder su vergüenza con hojas de higuera, estos pecadores cristianos también intentan esconder su maldad confiando en sus propias doctrinas. Por tanto, pueden describirse como fariseos espirituales.
Incluso ahora los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu están intentando difundir el verdadero Evangelio por todo el mundo. Pero hay muchas personas que intentan evitar que proclamen el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Quiénes son estas personas que obstruyen el ministerio del Evangelio? Son los pecadores cristianos que no creen en la justicia de Dios. Por ejemplo, uno de nuestros colaboradores en Gana, llamado Eric Aboadwe, intentó predicar el Evangelio del agua y el Espíritu en su iglesia, pero el pastor de esta iglesia y su mujer se lo impidieron. Así que el hermano Eric se quedó muy decepcionado y se preguntó si era el único en todo el país que conocía el Evangelio del agua y el Espíritu y creía en él. Pero a pesar de esta experiencia negativa, este colaborador sigue sirviendo al Evangelio del agua y el Espíritu en Gana.
De la misma manera hay muchas personas que se oponen al Evangelio del agua y el Espíritu en muchas comunidades cristianas. De la misma manera en que Jesús era considerado un hereje a los ojos de los fariseos, los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y los predican también son considerados herejes por los cristianos de este mundo. En otras palabras, cuando estos cristianos del mundo nos ven trabajando duro para servir al Evangelio del agua y el Espíritu, piensan que estamos haciendo algo mal. Así es como somos a su parecer. Estos pastores del mundo no pueden santificar el Sábado, pero se lo exigen a sus congregaciones.
 
 
¿Acaso no observar el Sábado espiritualmente los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu?
 
¿Qué significa observar el Sábado espiritualmente? Observar el Sábado espiritualmente es creer que el Señor ha eliminado todos nuestros pecados para siempre con el Evangelio del agua y el Espíritu. Creemos que el Señor vino a este mundo a eliminar nuestros pecados, cargó con ellos al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, y derramó Su sangre en la Cruz en nuestro lugar. Y también creemos que al levantarse de entre los muertos nos ha dado la vida eterna. De esta manera, creemos que nuestra perfecta salvación y nuestra perfecta remisión de los pecados han sido cumplidas. Nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu es lo que da paz a nuestros corazones. Al confiar en este descanso que el Señor nos ha dado, estamos sirviéndole. Este es el significado fundamental de observar el Sábado.
Sin embargo, muchos cristianos piensan equivocadamente en nuestra fe. ¿Es nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu incorrecta? No, esta fe en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu es la verdad auténtica y verdadera. Por esta fe podemos observar el Sábado correctamente, es decir, podemos observar el Sábado espiritualmente si creemos que el Señor cargó con todos nuestros pecados para siempre al ser bautizado por Juan el Bautidta, que fue crucificado hasta morir en nuestro lugar, se levantó de entre los muertos de nuevo y nos ha salvado perfectamente de todos nuestros pecados. Al dejarnos sin pecados, el Señor nos ha dado descanso y paz en nuestros corazones y nos ha dado fuerzas. Así nos ha hecho hijos de Dios. Nos ha dado la vida eterna. Nos ha salvado para que no seamos condenados por nuestros pecados. Y esta es la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu que debemos defender para observar el Sábado espiritualmente.
El Señor nos ha salvado de todos nuestros pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Nos ha librado de todos nuestros pecado y condena. Para defender nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu debemos observar el Sábado de verdad.
Por el contrario, los cristianos de hoy en día piensan que es más importante observar el Sábado literalmente, en vez de espiritualmente. Algunos de ellos insisten que, como Dios les dijo que descansaran el Sábado, deben descansar literalmente desde la puesta de sol del viernes a la puesta del sol del Sábado. Por supuesto, no está mal observar este día. Pero es mucho más importante observarlo espiritualmente y sinceramente que literalmente y con hipocresía.
Voy a poner un ejemplo. Si crían una vaca tienen que darle de comer todos los días, incluyendo el Sábado, y esto requiere trabajo. En verano pueden dejar que la vaca pazca en el campo, pero si es invierno, o si hay tormenta, tienen que meter la vaca en su establo. Y esto requiere trabajo. La vaca no entra en el establo si que ustedes la ayuden.
Les voy a dar otro ejemplo. Si quieren comer el Säbado, tienen que cocinar. Y si tienen invitados ese día, o si su nevera está vacía, deben ir a la tienda a preparar una comida decente para sus invitados. ¿Cómo van a observar el Sábado literalmente? Después de todo no pueden ir a ningún sitio el Sábado. Para ir a cualquier sitio, aunque sea a la tienda, tienen que conducir o caminar, pero si lo hacen estarán violando la Ley del Sábado. Para cumplir el Sábado formalmente debemos quedarnos en casa y no salir desde la puesta de Sol del viernes a la puesta del sol del sábado. También debemos preparar todas nuestras comidas con antelación antes del Sábado. Después de todo no podemos hacer nada el sábado.
Algunos de ustedes saben que solía observar el Sábado estrictamente en el pasado. Uno de esos días fue a pescar y se me rompieron los pantalones. Así que tenía que coserlos pero no pude hacerlo porque entonces habría incumplido el Sábado. Pero, ¿acaso no lo había incumplido ya al ir a pescar? Aún así no arreglé mis pantalones. Queridos hermanos, esto es lo que hacen los hipócritas, de la misma manera en que el Señor le dijo a esa gente: «¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!» (Mateo 23, 24). Por eso Jesús llamó hipócritas a los fariseos y escribas de Sus días como tumbas lavadas con cal. Estos hipócritas son todos blancos y limpios por fuera, pero por dentro se están pudriendo. En resumen, nadie puede cumplir el Sábado literalmente.
 
 
Jesús nos ha dado el Sábado espiritual a todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Cuando Jesús estaba en este mundo, llamó a los pecadores y los hizo justos. A través de Su bautismo, el Señor mismo cargó con todos nuestros pecados sobre Su cuerpo, cargando con la carga de todos los que sufren, desde la carga del pecado hasta la carga de la carne y la carga del sufrimiento. Entonces fue condenado por nuestros pecados para siempre al ser crucificado hasta morir. Y al levantarse de entre los muertos se ha convertido en nuestro Salvador. Así es como el Señor nos ha salvado. De esta manera, a través del Evangelio del agua y el Espíritu, nuestro Señor nos ha hecho hijos de Dios y nos da la vida eterna. Nos ha librado completamente de todos los pecados que hemos cometido y cometeremos mientras vivimos en este mundo, pero también ha hecho posible que entremos en el Reino de los Cielos para siempre, disfrutemos del verdadero descanso en paz y en toda la gloria y esplendor. Esta es la fe de los que han encontrado el verdadero descanso. Este es el verdadero significado del Sábado. Ahora podemos observar el Sábado correctamente creyendo en la obra de salvación del Señor que nos ha salvado de todos los pecados del mundo.
Jesús vino a este mundo para salvarnos a todos del pecado. El hombre con la mano seca que aparece en el pasaje de las Escrituras de hoy representa el estado espiritual de todos los seres humanos, cuyos corazones están enfermos y atados por el pecado y que morirán por eso pecados; y para salvarnos a pecadores así de toda la destrucción, muerte, enfermedades, maldiciones y pecados el Señor vino a este mundo. Y al venir a nosotros con este objetivo nos ha hecho perfectos y nos ha permitido entrar en el Reino de Dios. En resumen, para salvarnos de todos los pecados el Señor vino a este mundo. Por tnato, cuando decimos creer en Jesús como nuestro Salvador, primero debemos darnos cuenta de lo que Jesús ha hecho por nosotros, entender el motivo por el que el Señor ha venido a buscarnos y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Todos debemos tener un conocimiento adecuado de la justicia de Jesús y creer en ella de todo corazón.
Sin embargo, el problema es que hay demasiados cristianos que no creen en la obra complete de salvación que Jesús había hecho en este mundo para librar a todos los pecadores y por eso siguen discutiendo con nosotros y midiéndonos con sus normas subjetivas. Casi todos los cristianos del mundo están siguiendo las doctrinas cristianas de sus denominaciones. Están adorando y sirviendo estas doctrinas erróneas que han creado. Pero, aunque hayan ido por el mal camino, siguen persiguiendo a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Aunque Jesús ha borrado todos nuestros pecados con el Evangelio del agua y el Espíritu, estos cristianos mayoritarios están persiguiendo a los que predican este verdadero Evangelio. De la misma manera en que los fariseos del pasaje de las Escrituras de hoy persiguieron a Jesús, los fariseos espirituales de hoy en día están persiguiendo a los verdaderos creyentes de hoy en día. Estos cristianos confusos deben arrepentirse de sus pecados y darse cuenta de sus errores.
De hecho, los cristianos de hoy en día que todavía no creen en la justicia de Jesús no son más que practicantes de la religión, como los fariseos. Han creado sus doctrinas cristianas y ahora creen en sus propios dogmas. Por eso, de la misma manera en que los fariseos persiguieron a Jesús en Sus días, los cristianos de hoy en día están persiguiendo a los verdaderos creyentes del Evangelio del agua y el Espíritu.
Pero si estos cristianos confuses también quieren ser salvados al creer en Jesús, si de verdad quieren esto, deben darse cuenta de lo equivocados que están. Deben reconocer lo errónea que es su fe. Aunque se llamen a sí mismos cristianos, como dicen creer en Jesús sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, su fe está completamente equivocada. Estas personas abandonarán su fe en Jesús cuando sean demasiado ricas o demasiado desesperadas. Al final no irán a la iglesia más. Necesitan a Jesús solo hasta que pueden asegurar su prosperidad carnal, estar cómodos, ser ricos o famosos. Después abandonan a Jesús para salvar su pellejo. En otras palarbas, estos cristianos nominales abandonan a Jesús como si fuera un zapato viejo cuando alcanzan sus metas.
¿Por qué? Porque estas personas creen en Jesús solo como una religión, según sus propios pensamientos. Si, por otro lado, cualquier persona cree de verdad que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador de la humanidad, el Creador de los cielos y la tierra, y el Mesías que ha eliminado los pecados de todo el mundo con el Evangelio del agua y el Espíritu, esta persona ha encontrado al Señor Santo. Por tanto, solo los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu pueden mantener su fe en Dios hasta el final. Desde ese momento la gente cree en la justicia de DIos y puede seguir al Señor y servirle de corazón, y desde ese momento pueden revelar la gloria de Dios y ser bendecidos por Él para siempre.
Por el contrario, los que dicen ser cristianos solo por fuera, creen en Jesús para hacerse ricos, ser famosos, sanarse o por muchas otras razones egoístas. Pero cuando no alcanzan sus metas, abandonan su fe en Jesús. Muchos cristianos de todo el mundo son así. Cuando creen en Jesús al principio creen en un evangelio a medias propagado por los practicantes de la religión. Así que, aunque dicen creer en Jesús como su Salvador, solo están llenos de gozo y dan gracias al Señor cuando se hacen ricos y poderosos, pero si pasan por alguna dificultad, acaban renunciando a su fe en Jesús. ¿Por qué prevalece este fenómeno entre los cristianos de hoy en día? Porque no conocen la justicia de Jesús. Estas consecuencias desastrosas ocurren porque estos cristianos confusos piensan que son buenos cristianos por su cuenta aunque no conozcan la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que ha salvado a todos los pecadores perfectamente.
¿Por qué está el cristianismo pasando por una crisis por todo el mundo después de un resurgimiento breve? ¿Por qué el resurgimiento del cristianismo ha terminado en todo el mundo, desde Europa a Norteamérica y Asia? Aunque el cristianismo debería florecer sin cesar para siempre, está pasando por una crisis porque muchos cristianos de hoy en día no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Piensan que Jesucristo es su Salvador y dicen creer en Él a ciegas sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, y esto es lo que está causando que el cristianismo esté en crisis. En otras palabras, el cristianismo está en crisis porque muchos cristianos creen en Jesús sin entender la justicia de Dios. Lo mismo es evidente aquí en Corea. De hecho, el cristianismo está en crisis en todo el mundo.
Sin embargo, un fenómeno extraordinario ha sido el resurgimiento del cristianismo en algunos países de Sudamérica como Brasil y Perú. En estos países, la Iglesia Pentecostal en particular está creciendo rápidamente. Pero los seguidores de esta denominación ponen toda su fe en un solo versículo: «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma»  (3 Juan 1, 2). Estas personas dicen que si creen en Jesús, no solo serán salvados de sus pecados, sino que también recibirán bendiciones materiales, serán sanados de sus enfermedades y recibirán poder en este mundo.
Pero, ¿qué hacen los carismáticos cuando alcanzan sus metas? Acaban abandonando a Jesús. Muchos cristianos occidentales han abandonado a Jesús. La mayoría de las iglesias en el mundo occidental casi no pueden mantenerse abiertas con tan solo un puñado de creyentes ancianos. Los cristianos occidentales han abandonado al Señor porque tienen prosperidad material. Por supuesto todavía hay algunos cristianos en estas partes del mundo, pero ¿cuántos de ellos creen en Jesús sinceramente? La mayoría cree en le Señor solo como en una religión.
Es mucho más fácil predicar el Evangelio del agua y el Espíritu en los países pobres. Pero las iglesias establecidas en los países industrializados han olvidado a Jesús. Por eso no pueden aceptar nuestros libros del Evangelio ni mucho menos leerlos. Y esto también explica por qué tan pocas personas en los países cristianos tradicionales han recibido la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Esto se debe a que tienen prosperidad material. Cuando los Estados Unidos fueron atacados el 11 de septiembre de 2001, muchos americanos visitaron nuestra página web buscando nuestros libros sobre el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero esto ya no pasa. Los Estados Unidos son conocidos como la tierra de las oportunidades y es un país próspero en el que la mayoría de americanos pueden tener éxito si trabajan duro. También pasa lo mismo en Japón, donde todo el mundo trabaja duro para ganarse la vida. En la actualidad no hay casi personas sin trabajo en Japón y su economía es muy sólida.
La gente que vive en estos países ricos no tiene ninguna intención de creer en Jesús, quien ha venido por el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Por qué? Porque piensa que puede florecer sin Dios, y los cristianos en estos países creen que han recibido la remisión de los pecados sin confiar en la justicia de Jesús. Corea del Sur solía ser un país muy pobre hace una generación. Quizás por eso muchos cristianos creyeron en Jesús en aquel entonces. Pero ahora, no solo ha conseguido este país la democracia, sino que su economía ha crecido rápidamente y tanto que ahora es un país próspero. Esta prosperidad global es evidente en los coches que la gente conduce y otras comodidades materiales de las que disfrutan. Por supuesto, no todo el mundo es rico, pero la calidad de vida media ha incrementado considerablemente en Corea. Esta prosperidad era imposible de imaginar hace unas décadas. De hecho, beber café era un lujo que pocos coreanos se podían permitir. Hace poco empecé a beber café. Pero hoy en día los coreanos se han convertido en expertos en café que solo quieren el mejor café, cueste lo que cueste.
Hoy en día hay muchas personas que viven con tanta comodidad que se niegan a ir a la iglesia. Han abandonado a Jesús. Y los pocos que todavía dicen creer en Jesús lo hacen solamente por los beneficios carnales, y por tanto han rechazado la justiciad e Dios. Estos cristianos nominales dicen creer en Jesús sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu y al final han abandonado a Jesús. Estas personas son las que odian a los que creen en la justicia de Jesús hoy en día. Algunos de estos cristianos tradicionales han escuchado el Evangelio del agua y el Espíritu pero no creen en este verdadero Evangelio y se aferran a su fe religiosa. Asimismo, estos cristianos confusos también intentan perseguirnos. Todos los cristianos autoproclamados deben abandonar su conocimiento falso. Deben deshacerse de su conocimiento erróneo. Quien diga saberlo todo acerca de Jesús sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu está mintiendo.
Entre los cristianos de hoy en día, si alguien dice creer en Jesús como su Salvador, aunque no conozca el Evangelio del agua y el Espíritu, la fe de esta persona es falsa. Aunque estos cristianos nominales crean en Jesús como su Salvador, lo hacen a ciegas, sin ningún conocimiento verdadero; y el Evangelio en el que creen no es el verdadero Evangelio. Estos cristianos creen que Jesús fue crucificado por pecadores como ellos. Esto es cierto, pero ¿cómo pueden eliminar sus pecados si no se dan cuenta de que Jesús aceptó todos los pecados a través de Juan el Bautista? Antes de morir en la Cruz, Jesús había aceptado todos nuestros pecados para siempre al ser bautizado por Juan el Bautista. El Señor cargó con todos nuestros pecados hasta la Cruz, fue crucificado derramando Su sangre y murió, se levantó de entre los muertos y así nos ha salvado a todos. De esta manera, a través del Evangelio del agua y el Espíritu Jesús nos ha salvado de todos los pecados del mundo, no solo al ser crucificado. Jesús fue crucificado hasta morir para pagar los pecados del mundo con los que ya había cargado a través de Su bautismo.
Si sus vidas cristianas no han sido más que vidas religiosas, entonces deben dejar de lado todo lo que han conocido hasta ahora. Deben deshacerse de todo ahora mismo. Los cristianos de todo el mundo deben dejar de lado sus pensamientos y creencias religiosas. Solo cuando pueden deshacerse del conocimiento falso pueden entender el Evangelio del agua y el Espíritu, creer en él y alcanzar su salvación.
Como he mencionado anteriormente, los discípulos de Jesús habían arrancado las cabezas de grano y se las habían comido en Sábado, y después de esto Jesús sanó a un hombre con la mano seca en Sábado. ¿Qué hay de malo en esto? Debemos predicar el Evagenlio y servirlo sea cuando sea, aunque sea el Día del Señor o el Sábado. El Sábado se nos dio para que evitásemos las cosas malas e hiciésemos cosas buenas. Pero, ¿todavía piensan que Jesús nos dio el Sábado para que no hiciésemos nada ese día? El Señor no nos dio el Sábado para que no trabajásemos, sino para enseñarnos que ha eliminado todos nuestros pecados. En otras palabras, Dios nos dio el Sábado para que defendiésemos nuestra fe en la Verdad de la salvación, la verdad de que Cristo Jesús ha eliminado todos nuestros pecados y nos ha salvado perfectamente a través del Evangelio del agua y el Espíritu. De la misma manera en que el Señor nos ha dado la verdadera salvación, quiere que defendamos esta salvación por fe y no la perdamos, y por eso nos ha dado el verdadero descanso cuando instituyó el Sábado. Si no hubiésemos recibido la remisión de los pecados, no tendríamos descanso espiritual. Aunque algunos de nosotros no recordemos la fecha exacta, hay un día en nuestro pasado, en que entendimos el Evangelio del agua y el Espíritu y creímos en él, y desde entonces, el Sábado ha quedado grabado en nuestros corazones. ¿Nos dio Dios el Sábado solo para que cumpliésemos un día santo al pie de la letra? ¡No!
Mis queridos hermanos, como verdaderos cristianos de estos tiempos, todos creemos que Jesús vino a buscarnos, tomó todos nuestros pecados al ser bautizado, murió en la Cruz y se levantó de entre los muertos de nuevo. Y como creemos en este Evangelio del agua y el Espíritu, no solo debemos darle gracias al Señor, sino también predicar este verdadero Evangelio por todo el mundo. Es nuestro deber indiscutible predicar este Evangelio hasta los confines de la tierra hasta que el Señor regrese. Ya sea Sábado o el Día del Señor, todos los días debemos trabajar sin cesar para predicar el Evangelio del agua y el Espíritu, y esto es lo que significa hacer la buena obra del Señor. Solo porque no trabajemos el Sábado para cumplir uno de los Diez Mandamientos, no quiere decir que estemos haciendo algo bueno.
Todos los que tienen este conocimiento equivocado deben dejar de lado todo lo que han conocido hasta ahora y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por supuesto, todos debemos creer que Jesús es Dios, el Hijo de Dios, y nuestro Salvador. Pero debemos deshacernos de estas doctrinas erróneas que dicen que debemos ser santificados por nuestras obras piadosas o vivir por la letra de la Ley. Dios nos ha dado la Ley para que nos demos scuenta de nuestros pecados. A través de la Ley de Dios debemos darnos cuenta de que somos pecadores desesperados a los ojos de Dios; entonces debemos entender la justicia de Jesús, creer en el Señor de todo corazón y recibir la remisión de los pecados. Debemos trabajar sin descanso para salvar a todos los que están atados por el pecado mientras damos toda la gloria a Dios.
Por supuesto, es muy difícil escapar de las doctrinas falsas. Una vez la gente cae en estas doctrinas falsas no pueden escapar de ellas, y precisamente por eso necesitan nuestra ayuda. Si no han sido salvados de todos los pecados del mundo todavía y desean tener esta salvación de todo corazón y quieren hacer que sus corazones estén completamente libres de pecados, deben escapar de estas doctrinas falsas que han estado siguiendo hasta ahora. Deben creer que el Señor vino a este mundo por ustedes, cargó con todos sus pecados al ser bautizado por Juan el Bautista y fue crucificado en su lugar. Y deben creer que Jesús se levantó de entre los muertos de nuevo y está vivo, y se ha convertido en su Salvador. En resumen, deben creer en cada obra de salvación que el Señor hizo en este mundo, confiando que ha eliminado todos sus pecados con el agua, la sangre y el Espíritu (1 Juan 5, 6-8). Solo entonces podrán ser salvados. Solo entonces podrán ser hijos de Dios. Solo entonces podrán ser obreros de Dios. Solo entonces podrán hacer la Buena obra del Señor. Y solo entonces podrán observar el Sábado de manera sincera.
Todas las creencias y practices religiosas que han seguido hasta ahora deben dejarse de lado. Todo lo que han aprendido o experimentado, todo lo que es malo o no es bíblico debe dejarse atrás. Deben abandonar las medias verdades que han aprendido. El Señor nos dijo que viviésemos según lo que hemos aprendido y lo creído. Como el Apóstol Pablo le dijo a Timoteo: «Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido» (2 Timoteo 3, 14), deben persistir en lo que han aprendido. ¿Cuántas maravillosas lecicones nos ha enseñado el Señor? Debemos recordarlas con la seguridad del Señor.
En un futuro no muy distante, nuestro Señor volverá y le preguntará a todo el que diga creer en Él: “Os he dado el Evangelio del agua y el Espíritu para que fuéseis salvados por fe, pero decidme, ¿creéis en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Cómo os he salvado exactamente? ¿Sabéis que os he salvado al cargar con vuestros pecados a través de Mi bautismo y ser condenado por vuestros pecados en la Cruz?”. Pero muchas personas le dirán: “Señor, sé que me has salvado al ser crucificado hasta la muerte”. El Señor delcarará a todas estas personas: «Apartaos de Mí, hacedores de maldad» (Mateo 7, 23).
Incluso en este momento el Señor está diciendo a todo el mundo: “Debéis creer que he cargado con todos vuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista. Si no creíes en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu que os he dado y ponéis vuestra fe solo en Mi muerte en la Cruz, vuestra fe no será más que una creencia religiosa. Esta fe no está puesta en el Evangelio del agua y el Espíritu que os he dado. Así que debéis arrepentiros y creer en este verdadero Evangelio del agua y el Espíritu”.
¿Alguna vez han pensado en la posibilidad de que los fariseos de la Biblia se refieran a ustedes? ¿Han considerado la posibilidad que, a pesar de confesar su fe en Jesús, ustedes y otros cristianos de todo el mundo son como los fariseos del pasaje de las Escrituras de hoy? Si no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu, serán iguales que los fariseos y los escribas que aparecen en la Biblia y serán maldecidos por Dios de la misma manera. Así que les pido que piensen detenidamente en la posibilidad de ver si el Señor les ha salvado perfectamente a través del Evangelio del agua y el Espíritu. El Señor dijo claramente que si no nacemos de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu, no podremos ver el Reino de Dios, y que el Reino de Dios solo puede alcanzarse si se nace de nuevo del agua y el Espíritu (Juan 3, 5). Deben vovler al Evangelio del agua y el Espíritu y creer que el Señor ha eliminado todos sus pecados con este verdadero Evangelio. Deben creer en este amor del Señor y Su buena obra y darle gracias a Dios por esto. Y deben convertirse en verdaderos cristianos que predican este Evangelio fielmente y hacen la obra justa de Dios que salva a otras almas.
Si de verdad quieren ser verdaderos creyentes que confían en la justicia de Dios en vez de ser meros practicantes de la religión a los ojos de Dios, deben darse cuenta primero de cómo el Señor les ha salvado a través del Evangelio del agua y el Espíritu y creer en este Evangelio de todo corazón. Solo entonces podrán recibir las bendiciones de Dios como personas que creen en el verdadero Evangelio del agua y el Espíritu.
Doy toda alabanza al Señor por salvarnos de todos nuestros pecados.
¡Aleluya!