The New Life Mission

Sermones

Tema 23: Hebreos

[Capítulo 6-2]< Hebreos 6:1-8 > Construyan unos cimientos de fe fuertes y crean en la justicia de D

Construyan unos cimientos de fe fuertes y crean en la justicia de Dios de corazón
 
< Hebreos 6:1-8 >
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada”.
 
 
El capítulo 6 de Hebreos nos habla a los que creemos en la justicia de Jesús, pero se encuentran con muchos problemas.
El capítulo 1 de este Libro afirma que Jesús es superior a los ángeles y es el Creador del universo. En el capítulo 2-5 se habla de que Jesucristo es el Sumo Sacerdote en el Nuevo Testamento. En el capítulo 6, el autor intenta alimentar la fe de los que han ido por el mal camino, tratando de nuevo el hecho de que Jesús es el Sumo Sacerdote del cielo y que Jesucristo es el Salvador y nuestro Sumo Sacerdote que tomó los pecados del mundo a través de Su bautismo, Su muerte en la Cruz y al ser resucitado de entre los muertos. Así es como nuestro Señor eliminó todos los pecados de Su pueblo. Incluso ahora tenemos suficientes pruebas de que el Señor nos salvó a todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu para siempre. El autor del Libro de Hebreos escribió estas cartas específicamente a los santos que no estaban progresando espiritualmente. 
Los israelitas habían dependido de los sacerdotes como sus líderes hasta que Jesucristo vino por el agua y el Espíritu. Los sumos sacerdotes ofrecían sacrificios para los pecados todos los años hasta que Jesucristo vino a este mundo. También enseñaban al pueblo de Israel todas las cosas y lo llevaban hasta Dios. Pero ahora el pueblo estaba ansioso porque no tenía a su sumo sacerdote. Originalmente, el pueblo de Israel solía ofrecer el sacrificio de expiación el 10 de julio de cada año. Los israelitas creían que se podía recibir la remisión de los pecados cuando el sumo sacerdote ofrecía el sacrificio por la expiación de los pecados. En otras palabras, los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento eran líderes espirituales indispensable para el pueblo de Israel. De hecho, había muchos maestros de la ley en Israel. Esto indicaba que el pueblo de Israel quería ser guiado por Jehová Dios y el Sumo Sacerdote y que se encomendaba a Dios. La gente con esta dependencia espiritual estaba nerviosa sin un sumo sacerdote. Para estos israelitas era muy importante tener un líder y no podían vivir sin él. Por esta razón, el autor de este Libro intentó conectar los cimientos de su fe con la obra de Jesús en los días del Nuevo Testamento. Quiso fomentar su fe para llevarlos a la fe en Jesucristo. El siervo de Dios escribió el Libro de Hebreos en la iglesia primitiva para reforzar sus espíritus recordándoles lo que Jesús hizo como Sumo Sacerdote. Al hacer esto, la gente pudo entender el ministerio de Jesús como el Sumo Sacerdote celestial. 
Jesucristo, quien se convirtió en el sacrificio para limpiar a todos los hombres de sus pecados, llevó a cabo la misión del Sumo Sacerdote. Su obra como Sumo Sacerdote perfeccionó la salvación que había cumplido a través del Evangelio del agua y el Espíritu por toda la humanidad. El Señor el Sumo Sacerdote eterno del Cielo. Para llevarnos al Cielo pagó la condena por todos los pecados, sin mencionar que al principio tomó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista. Gracias a Él, los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu pueden entrar en el Reino de los Cielos. El Evangelio del agua y el Espíritu da testimonio de que Jesucristo es el Sumo Sacerdote del Cielo. 
¿Hay alguna razón por la que creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿No habrá salvación si no creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu? Ya creamos o no en el Evangelio del agua y el Espíritu depende de nosotros, pero en última instancia debemos recibir la salvación con la fe verdadera. Sabemos que Dios nos bendice por nuestra fe verdadera. Si no han puesto su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu todavía, deben hacerlo y recibir aún más bendiciones. De esta misma manera, el mensaje de hoy es la continuación del mensaje de ayer de cierta manera. 
 
 
Ahora ya deberían entender y creer en la fe fundacional del Evangelio del agua y el Espíritu
 
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (Hebreos 6:1-2). ¿Cuál es la razón por la que este Libro nos dice esto? A través del Evangelio del agua y el Espíritu podremos saber cuáles son los verdaderos cimientos de la salvación. Por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu deberíamos limpiar nuestros corazones y complacer a Dios, quien nos dio la salvación. Para ellos, debemos vivir una vida de fe verdadera ante Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. En cuanto a nosotros, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, pedirle ayuda a Dios es hacer la obra de los sacerdotes en la tierra. 
Nuestra misión como sacerdotes es guiar a la gente a escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu para recibir la salvación. Debemos orar por esta misión. Esta oración viene solo de la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Todos debemos seguir siendo perfectos al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Este es un requisito principal para hacer la buena obra de Dios. Como sacerdotes, podemos ir ante Dios por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Hasta ahora hemos estado escuchando mensajes acerca del Evangelio del agua y el Espíritu, pero de ahora en adelante deberían pensar en por qué debemos tener fe en él. Deberían preguntarse si de verdad creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Hemos aprendido que los pecados de nuestros corazones fueron resueltos por la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. El Señor nos dice que debemos sentar los cimientos de la salvación al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu para vivir una vida de fe. 
 
 
El pasaje de las Escrituras de hoy nos dice que “Dejemos la discusión de los principios elementales de Cristo”
 
Para ello debemos tener el conocimiento adecuado y la fe correcta de la justicia de Jesucristo. Esta es la única manera en la que podemos tener una fe sólida y vivir una vida de fe. La fe, tan sólida como una roca, consiste en hacer que la gente conozca el Evangelio del agua y el Espíritu, que les da la salvación de los pecados. El Señor nos dice que no volvamos a la imperfección después de haber construido los cimientos de la salvación a través del bautismo y la sangre de Jesucristo. Aunque creamos en el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos comprobar el estado de nuestros corazones para ver si tenemos pecados. Por tanto, debemos predicar acerca del Evangelio del agua y el Espíritu. Dentro del Evangelio del agua y el Espíritu deberían mirar si han recibido la remisión de todos los pecados; si han recibido la salvación de todos los pecados. 
Si creen sinceramente en el Evangelio del agua y el Espíritu de corazón, habrán recibido la remisión de los pecados. La Palabra de Dios también nos dice que estemos firmes en Su Palabra que hemos visto con nuestros propios ojos. Dios nos dice que vivamos una vida de fe sin dudar. En otras palabras, no deberían dudar de su fe por la que han recibido la salvación al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Están viviendo sus vidas de fe sobre los cimientos firmes del Evangelio del agua y el Espíritu? Ahora sus vidas de fe deberían ser firmes como una roca confiando en la justicia del Señor, quien perfecciona su fe. El Señor nos dice, a los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, que vayamos a Dios mediante la fe perfecta. 
Los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu deben vivir con esta fe firme de ahora en adelante. Los justos deben vivir por fe creyendo en la justicia de Dios. En otras palabras, los justos deben creer firmemente en la Verdad de la salvación, que es el Evangelio del agua y el Espíritu. Nuestro Dios existía antes de que estuviésemos en este mundo. Como Dios vive para siempre, nosotros también existimos. Todas las criaturas existen a través de Jesucristo. Todo lo que nuestros ojos pueden ver dan testimonio de la existencia de Dios. No podemos ver a Dios con nuestros ojos físicos, pero no podemos negar Su existencia de la misma manera en que no podemos negar la existencia del aire. 
Sin embargo, Su existencia no es difícil de probar si lo intentamos. El autor del Libro de Hebreos dijo: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Muchos reyes en la historia intentaron vivir una vida larga, pero ¿cuántos lo consiguieron? Incluso el primer emperador, Chin Shih-Huang-Ti, conocido como el fundador de la Dinastía Chin, un estado feudal poderoso en el noroeste de China buscó desesperadamente el elixir de la vida que supuestamente le permitiría vivir para siempre, pero no pudo evitar la muerte. Nadie puede negar que todo el que nace tiene que morir como Dios lo ha establecido. Esto es lo que Dios ha decidido para los hombres. Debemos entender que “después de este juicio” también está decidido por Dios. Toda la vida viene de la Palabra del Señor y todo se hace según Su Palabra. El objetivo de nacer en este mundo es convertirnos en hijos de Dios al recibir la remisión de los pecados mediante la fe en la Evangelio del agua y el Espíritu. También es tener la vida eterna en el Reino de Dios. 
 
 
Al creer en la justicia del Señor, todo el mundo debe convertirse en hijos al recibir la remisión de los pecados para siempre
 
Para que los que nacemos con pecados en este mundo podamos recibir todas las bendiciones de Dios, tenemos que nacer de nuevo como justos. Podemos recibir las bendiciones de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y hacer que nuestros pecados sean eliminados. Nacieron para ser amados. Como dice una canción del Evangelio, nacimos para ser amados y debemos disfrutar las bendiciones de Dios por fe al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, no podemos ser bendecidos por Dios si no ponemos nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Algunas personas no creen que necesiten las bendiciones de Dios y no creen en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Para estas personas solo hay maldiciones de Dios. ¿Quién puede vivir una vida bendita sin creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? Todo el mundo busca a Dios cuando tiene problemas. Aun así, está bien que tengan fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en momentos difíciles. Por otro lado, los que se niegan a creer en Dios y Su justicia todavía están en la oscuridad. Los que son presuntuosos todavía no están iluminados. 
Dios le ha dado a todo el mundo sabiduría y conocimiento. Deberían saber que otras personas tienen tanto conocimiento como ustedes. Por esta razón, debemos creer en la Palabra de Dios. Debemos enviar nuestros libros de sermones sobre el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo para librar a la gente de sus pecados. Los justos quieren que la gente sin salvar reciba la salvación de los pecados. Me gustaría darles conocimiento del Evangelio del agua y el Espíritu y la fe correcta en él a todo el mundo. Por eso compartimos el Evangelio del agua y el Espíritu con el mundo; y el Evangelio está siendo predicado por todo el mundo. A través de nuestros libros sobre el Evangelio del agua y el Espíritu, la gente del mundo está aprendiendo el Evangelio por primera vez y está poniendo su fe en esta verdadera salvación. ¿No es esto cierto? Por eso no deben tomar ninguna decisión prematura sobre si Dios existe o no. Esta decisión es incorrecta. Dios está viviendo y vive para siempre. Para tener la fe verdadera, deberíamos conocer al Dios vivo. Entonces podemos tener una fe más verdadera- Cuando la gente escucha truenos, algunos se preguntan si es una señal de la ira de Dios. Este es solo un ejemplo que muestra claramente que los seres humanos son creados por Dios. Quien se pregunte si Dios revela Su ira a través de truenos se considera sabio. Dios se revela en la naturaleza e incluso se presenta en las dificultades de la gente. 
Muchas personas van al Salvador después de una serie de dificultades. Sin embargo, muchas personas siguen sin conocer esta Verdad de la salvación. Debemos vivir por la fe en que Dios está vivo. Si Dios existe, ¿por qué parece que la gente malvada está prosperando en el mundo? ¿Por qué me sacó Dios de este mundo? ¿Adónde voy? ¿En quién me tengo que convertir? ¿Dónde está la Verdad de la salvación? Debemos hacernos estas preguntas y encontrar las respuestas en Jesucristo, quien vino por el Evangelio del agua y el Espíritu. Entonces, ¿cómo podemos conocer a Dios? En primer lugar, debemos saber que el Señor elimina nuestros pecados como dice la Palabra de Dios. Entonces podemos ir ante Dios por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Para ello debemos reconocer que somos pecadores. Podemos estar seguros de la remisión de los pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu de Dios, de la misma manera en que podemos estar seguros de la existencia de Dios a través del universo. Debemos recordar que la Palabra de Dios en la Biblia fue entregada a los siervos de Dios que ellos observaron. Y nosotros nos hemos convertido en creyentes del Evangelio del agua y el Espíritu a través de esta Palabra de Dios. 
La Palabra de Dios también nos dice que estamos unidos a Dios y que Dios fue bautizado por Juan el Bautista, derramó Su sangre y murió para eliminar nuestros pecados. De esta manera, la Palabra de Dios escrita nos enseña correctamente que Dios nos ha dado la salvación. Gracias a la Palabra de Dios podemos entender el verdadero amor de Dios y la remisión de los pecados a través del Evangelio del agua y el Espíritu. La Palabra de Dios es la Biblia para nosotros. Dios es quien mantiene la Biblia y nos da acceso a ella. Debemos tener temor a Dios. Debemos admirar Su poder, confiar en Su amor y justicia y depender de Él. 
Creer en el Evangelio del agua y el Espíritu es la base de nuestra fe que debemos asentar ante Dios. Dios nos enseña a temerle a través de Su Palabra y hacernos pensar así. Si, fuimos creados por Dios. El Hijo de Dios nos libró de todos nuestros pecados como el Salvador. La Palabra de Dios nos hace darnos cuenta de Su meta al salvarnos a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Dios tenía este objetivo cuando nos creó. Su objetivo era enviarnos al Cielo por creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por ese motivo Dios hizo que la gente fuese insuficiente para que pudiese nacer de nuevo. Dios nos hizo darnos cuenta de que había enviado a Su Hijo para ser bautizado por Juan el Bautista, derramar Su sangre en la Cruz para adoptarnos como Sus hijos. Ahora todos podemos recibir la remisión de los pecados mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Todos debemos volver a Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Dios ha eliminado todos nuestros pecados y ahora está esperando a que volvamos a Él. En cuanto pongamos nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios nos declarará como hijos Suyos. Deberíamos recibir la remisión de los pecados y dar gloria de Dios al creer en la obra de la justicia que Dios hizo. Esta es la verdadera base de la fe. Esta es la fe fundamental para los cristianos. El versículo 2 dice: “De la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno”. 
 
 
¿Por qué menciona los bautismos el versículo 2? 
 
Todos sabemos que el Señor fue bautizado por Juan el Bautista para eliminar los pecados del mundo. El Señor fue bautizado por Juan el Bautista para eliminar los pecados del mundo. Esta es una de las cosas más justas que el Señor hizo para eliminar nuestros pecados para siempre. Fue justo que el Señor recibiese el bautismo de Juan el Bautista para eliminar permanentemente los pecados que cometemos en cuerpo y mente desde nuestra niñez hasta nuestra vejez. Para eliminar nuestros pecados y los pecados del mundo para siempre, el Señor fue bautizado por Juan el Bautista. ¿Debemos entender lo que Jesús hizo cuando fue bautizado por Juan el Bautista? El bautismo que el Señor recibió de Juan el Bautista era lo que tenía que hacer para tomar nuestros pecados y limpiar nuestros corazones pecadores absolutamente para siempre. Entonces murió en la Cruz y pagó la pena de todos nuestros pecados. El Señor, a través de esto, se ha convertido en el verdadero Salvador de todos los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
¿Qué hay de los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Deberían recibir la remisión de los pecados al creer en la justicia del Señor? Sí, deben hacerlo sin falta. En cuanto creamos en la justicia de Dios y recibamos la remisión de los pecados, estamos cualificados para hacer la obra de Dios. Recibir la remisión de los pecados es un requisito para hacer la obra de Dios. Es un pecado ante la voluntad de Dios no confiar en la justicia de Jesús, cuando el Señor fue quien eliminó todos nuestros pecados al ser bautizado y pagar la condena del pecado. El Evangelio del agua y el Espíritu es la representación de la obra justa que el Señor cumplió por Su amor por nosotros. Por tanto, podemos ser salvados de todos nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Recibimos la salvación para siempre al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. De esta manera, los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu han recibido la salvación de todos los pecados. 
Por tanto, debemos recordar que el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista fue para eliminar todos los pecados porque todavía cometemos pecados en este mundo. 
 
 
Entonces ¿por qué es tan difícil creer en el Evangelio del agua y el Espíritu para seguir al Señor?
 
¿Por qué? Porque tenemos muchas debilidades. Los seres humanos tenemos emociones. Muchas personas se dejan llevar por sus emociones en vez de su inteligencia. Los seres humanos a menudo hacen cosas según sus emociones en vez de su conocimiento. Cuando hay problemas por culpa de conflictos emocionales, estos problemas son difíciles de resolver. ¿Por qué? Porque el problema es una batalla entre las emociones. La gente sabe que debe dejar de lado sus emociones, pero no es fácil. Por tanto, debemos estar agradecidos a Jesús por ser bautizado por Juan el Bautista para eliminar dichos pecados. 
Jesús tomó todos los pecados a través del bautismo que recibió de Juan y después murió en la Cruz y resucitó para darnos la salvación. No solo salvó a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de todos los pecados, sino que regeneró nuestras vidas a los que estábamos perdidos por nuestros pecados. Cuando el Señor fue bautizado por Juan el Bautista, todos nuestros pecados fueron pasados a Jesús y cuando Jesús murió en la Cruz, nuestros pecados murieron con Él. Debemos creer en esta Verdad. Como el Señor tomó estos pecados a través de Su bautismo, el versículo menciona los bautismos. Por tanto, el Señor nos dice que creamos en el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la directriz firme para seguirle. La Palabra de Dios en el agua y el Espíritu es la Verdad absoluta de la salvación, pero es más recomendable que siempre meditemos sobre el Evangelio del agua y el Espíritu cuando seguimos la voluntad del Señor. 
Por esta razón debemos creer en la Verdad, la justicia del Señor, mientras vivimos nuestra vida de fe. Debemos seguir recordando los cimientos de nuestra fe en el bautismo de Jesús y Su sangre derramada en la Cruz. Es porque todos somos débiles de muchas maneras, aunque sabemos que seguir la voluntad del Señor es lo correcto. ¿De qué manera somos débiles? Somos vulnerables y nos quedamos atrapados en nuestras emociones en vez de vivir por fe. Nuestras emociones están tan atadas a nosotros que, sin tener fe en que hemos muerto con el Señor en la Cruz al creer en Su justicia, es imposible estar libres de ellas. Pero podemos superar nuestras emociones al tener fe en la justicia de Jesucristo. Hemos alcanzado la victoria al creer en la justicia de Dios. Fuimos bautizados en Cristo y hemos muerto y resucitado en Él. 
Cuando Juan el Bautista bautizó a Jesús, el Señor tomó todos nuestros pecados sobre Sí mismo y nuestros pecados fueron eliminados. Conocemos el Evangelio del agua y el Espíritu y creemos en él. Nuestra fe consiste en creer que Jesús tomó nuestros pecados a través de Su bautismo a manos de Juan el Bautista y pagó la condena en la Cruz. Si de verdad creemos en esta Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, somos vencedores. Nosotros hemos muerto y resucitado de entre los muertos porque Él fue bautizado y crucificado. 
Por tanto, debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. El Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad que nos salvó de todos nuestros pecados. ¿Estaría bien que nuestras naturalezas anteriores estuviesen vivas por falta de fe? Nuestras naturalezas anteriores murieron con Cristo y resucitaron con Él. La Ley del pecado implica la muerte de todos los pecadores. Si estamos viviendo por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos creer que nuestras naturalezas anteriores están muertas. Por tanto, es imposible eliminar nuestras emociones y nuestras antiguas naturaleza sin la fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu. De hecho, el Señor se ocupó de todos nuestros pecados de nuestras vidas pasadas a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista. El Señor hizo la obra justa al recibir el bautismo de Juan y entonces derramó Su sangre para salvarnos completamente. Cuando confiamos en la justicia de Jesús podemos confiar nuestras emociones al Señor. Entonces podemos superar nuestros problemas emocionales al creer de todo corazón en la justicia del Señor. 
 
 
No podemos seguir al Señor si no superamos nuestras emociones malvadas
 
Nadie puede vivir según la voluntad del Señor sin abandonar sus emociones. Por ejemplo, no podemos quitar el afecto entre los padres y los hijos. ¿Cómo vamos a librarnos de esta relación tan fuerte entre los abuelos y sus queridos nietos? No podemos. Sin embargo, podemos superar nuestras emociones por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. De hecho, la gente no puede seguir al Señor correctamente porque no puede abandonar sus emociones. Aunque deberíamos negarnos a nosotros mismos, muchas gentes no lo hacen. Por esta razón, lo que los justos necesitan es tener la verdadera fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu y que ha muerto y ahora vive en Cristo y Él en todos nosotros. La fe que necesitamos es negarnos a nosotros mismos, la fe en que hemos muerto y ahora vivimos en Jesucristo. Si piensan bien, podrán entender por qué debemos tener fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
¿Puede alguien hacer que sus hijos tengan éxito en la vida? Si piensan bien, verán que no es posible. Cuando echamos un vistazo a los sistemas educativos de este mundo, podremos ver que estos sistemas educativos humanísticos están arruinando a nuestros hijos. Queridos hermanos, debemos mirar al mundo con este tipo de fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu y vivir una vida exitosa. 
Queridos hermanos, a menudo los justos no pueden vivir este tipo de fe porque no pueden abandonar sus emociones. Pero el Señor nos dice que, a pesar de esto, debemos confiar en él y seguir Su voluntad. Los justos deben seguir la voluntad del Señor, pero nuestras emociones nos lo impiden. ¿Tiene esto sentido? En tiempos del Antiguo Testamento hubo momentos en que los israelitas fueron derrotados por los filisteos. Por eso el arca de Dios fue capturada por ellos. Pero el arca de Dios hizo que los filisteos sufriesen calamidades. Uzza murió por tocar el arca de Dios cuando los bueyes se tropezaron mientras la transportaban al palacio de David de la casa de Abinadab. ¿Por qué ocurrió esto? El arca de Dios no debía ser tocada por un ser humano. El método por el que transportaron el arca era incorrecto. El arca debía ser transportada a hombros de los levitas. Sin embargo, intentaron transportarla en un carro tirado por bueyes. Podemos aprender muchas cosas al ver cómo transportaron el arca. El carro iba tirado de bueyes. Los bueyes fueron hasta el lugar designado por Dios. Cuando los bueyes terminaron su trabajo, murieron como sacrificio. Nosotros somos iguales que estos bueyes. Si queremos seguir la voluntad del Señor, deberíamos dejar de lado nuestras emociones y seguir al Señor por fe en la justicia de Dios. Si no morimos con Cristo al creer en la justicia del Señor, no podremos seguir al Señor. No podemos seguir al Señor sin negarnos a nosotros mismos. 
Dios aprueba nuestras vidas de fe y se complace con nosotros, los que nos hemos convertido en hijos de Dios al creer en Su justicia. Esto se debe a que estamos salvando a muchas personas de sus pecados al confiar en la justicia de Dios. Por eso el Señor nos dice que le sigamos. No nos da órdenes sin motivo. Sin embargo, a veces no podemos confiar en la Palabra de Dios y no podemos negarnos a nosotros mismos. ¿Por qué? Porque no podemos confiar completamente en la justicia del Señor. Por eso el autor del Libro de Hebreos dice: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (Hebreos 6:1-2). Queridos hermanos, de ahora en adelante debemos vivir nuestras vidas de fe ante Dios conociendo la razón por la que nos exhortó así. A través del pasaje de las Escrituras de hoy, el Señor nos dice que debemos vivir vidas de fe en Su justicia. 
 
 
Me siento afligido cuando me encuentro con gente justa que no sigue la voluntad de Dios
 
Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu como la Verdad para la salvación hemos muertos y ahora vivimos con Jesucristo. Podemos vivir con la fe que cree en la justicia de Dios. Si confiamos completamente en la justicia del Señor, podemos confiarle todo, todas nuestras vidas y ser perfectos. Lo que es cierto es que podemos vivir por la voluntad de Dios al tener fe en Su justicia. Nuestra realidad puede ser dura ahora, pero podemos vivir una vida victoriosa al tener fe en la justicia de Dios. ¿Qué les está atando? Sus emociones y pecados. ¿Están de acuerdo o no? Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu hemos muertos y resucitado con Jesucristo. Podemos vivir una vida de fe porque hemos recibido una vida nueva de Dios. Por eso debemos vivir una vida de fe durante décadas. Necesitamos la justicia de Dios hasta el día en que entremos en el Reino del Señor. Nuestra fe está centrada en el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista y la sangre que derramó en la Cruz. Esta Verdad cree en la imposición de manos, en la resurrección de los muertos y el juicio eterno y en que pertenecemos a la justicia de Jesucristo. 
El autor del Libro de Hebreos nos proporciona una historia detallada de los bautismos, la imposición de manos y la resurrección, estrictamente dentro del marco del Evangelio del agua y el Espíritu. Puede que conozcan el papel de la imposición de manos en el Antiguo Testamento. Durante aquellos días, los pecadores tenían que poner las manos sobre los sacrificios para pasarles los pecados. Tenían que pasarles los pecados a los animales mediante la imposición de manos antes de poder ofrecer sacrificios para la redención de los pecados como dicen las Escrituras. En otras palabras, la imposición de manos en el Antiguo Testamento estaba relacionada con traspasar los pecados del pecador a los animales de la ofrenda. La imposición de manos fue establecida por Dios y no podemos desobedecerle. Este es un signo de nuestra obediencia a la autoridad de Dios. Someternos a la autoridad de Dios es lo que debemos hacer como personas justas. Hay una relación definitiva entre someterse a la autoridad de Dios y nuestra remisión de los pecados. Y nuestro Dios nos dice que creamos en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
 
 
¿Están convencidos por el Evangelio del agua y el Espíritu de que el Señor es su Salvador?
 
El Evangelio del agua y el Espíritu da testimonio de que Jesucristo es nuestro Salvador. Si el Señor no hubiese eliminado todos los pecados del mundo, no podría haberse convertido en nuestro Salvador, aunque creyésemos en Él como el Salvador. Pero la verdad es que nuestro Señor eliminó los pecados del mundo al ser bautizado y nos salvó completamente de todos los pecados al pagar la condena de los pecados en la Cruz. Si algunos de ustedes son todavía pecadores y no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, sus corazones serán esclavizados por sus muchos pecados y agonizarán por ellos. Sufrirán esperando la condena por sus pecados en 10, 20 o 30 años. Por Su gran amor por nosotros, estamos agradecidos por creer en la salvación del Señor que tomó todos nuestros pecados para siempre a través del bautismo. Por desgracia, muchas personas no saben que Jesús tomó los pecados del mundo sobre Su cuerpo del sacrificio a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista. Solo nosotros creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por esta razón, debemos estar extremadamente agradecidos a Dios. 
Algunas personas están orgullosas de sus vidas de fe, pero no saben nada acerca del Evangelio del agua y el Espíritu. Otras personas discuten acerca del Evangelio del agua y el Espíritu. Y otras personas niegan el papel de Juan el Bautista como sumo sacerdote. Al hacer esto intentan no creer en el Evangelio del agua y el Espíritu que fue perfeccionado por el Señor. En el Nuevo Testamento, Jesús aparece como el Sumo Sacerdote eterno del Cielo. Juan el Bautista era el hombre más grande del mundo, quien hizo de sumo sacerdote de la humanidad para pasar los pecados del mundo a Jesús a través del bautismo. 
A veces me enojo con estas personas ignorantes. Cuando la gente que no conoce el Evangelio del agua y el Espíritu ignora el papel de Juan el Bautista, me enojo mucho. La realidad es que no conocen el ministerio de Juan el Bautista, quien bautizó a Jesús, pero aun así rechazan el Evangelio del agua y el Espíritu. En un sentido más amplio, están ignorando la obra de salvación que el Señor ha cumplido. Por este motivo, creo que deberíamos darles una explicación más detallada del Evangelio del agua y el Espíritu. He puesto todos mis esfuerzos en compartir el Evangelio del agua y el Espíritu con tantas personas como me es posible. Nuestros libros sobre el evangelismo son la prueba de nuestro progreso. 
Hemos publicado muchos libros que presentan el Evangelio del agua y el Espíritu desde muchas perspectivas diferentes. He intentado responder todas las preguntas positivas en esos libros. Cada libro es para ciertos lectores y tiene respuestas específicas para ese grupo de lectores. Siempre pensé: “La gente con preguntas así puede decir cosas así. La gente que ha estudiado teología se preguntará esto. La gente que sea terca nunca dejará de resistirse. La gente emocional no creerá. La gente con el conocimiento del Evangelio del agua y el Espíritu, pero sin la fe correcta en él dirá esto”. Por tanto, consideré todas las preguntas posibles y las contesté en los libros. Puede que no entiendan el 100% de los libros, pero he hecho todo lo posible para explicarlo con todo detalle para que reciban la salvación. 
 
 
Los hijos de nuestros hermanos también deben creer en el Evangelio del agua y el Espíritu correctamente
 
A estas alturas deberán haberse convertido en creyentes de la Palabra de Dios que han estado escuchando en la Iglesia de Dios. En otras palabras, deberían creer en el Evangelio del agua y el Espíritu entre las muchas Palabras de Dios. Ahora que conocen el Evangelio del agua y el Espíritu y creen en él, están listos para compartir el Evangelio del agua y el Espíritu con otras personas como evangelistas. No deben dudar por las palabras de otras personas o por sus pensamientos carnales como si no creyesen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Nuestra fe en la salvación debería basarse en el Evangelio del agua y el Espíritu. Entonces, ¿cómo podemos tener la fe más fundamental que Dios quiere de nosotros? A través del Evangelio del agua y el Espíritu. 
¿Recuerdan cómo Dios llamó a Noé: “un hombre perfecto entre sus generaciones” (Génesis 6:9)? Así que Dios nos llama gente perfecta entre nuestras generaciones. Tenemos el derecho de ser llamados esto porque creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu y hemos recibido la remisión de los pecados. Nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu puede ser aprobada por Dios. Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu tenemos la fe fundamental para la salvación. Y por eso estamos cualificados para ser obreros de Dios. Por otro lado, los que no tienen esta fe fundamental no pueden convertirse en obreros de Dios. Siempre que tengamos esta fe firme en el Evangelio del agua y el Espíritu, podemos trabajar para Dios. Los que no tenemos la fe fundamental en el Evangelio del agua y el Espíritu, no podemos hacer la obra de Dios ni seguir a Sus siervos. 
Dios espera hasta que tengamos fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Los que no pueden seguir al Señor, no tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Nuestros corazones deben estar equipados con el Evangelio del agua y el Espíritu. Tener esta fe fuerte es lo que más importa. Los trabajadores a jornada completa de esta Iglesia de Dios tienen hijos. Han escuchado el Evangelio del agua y el Espíritu muchas veces. Entonces, es muy importante que crean en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Si no tenemos fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, aprobada por el Señor, nuestros corazones se volverán al mundo. Entonces empezarán a resentir a sus padres que vivieron como siervos de Dios en la Iglesia. Puede que resientan la situación y digan: “Mis padres son los únicos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Por qué me tratan como si fuera ellos?”. Los hijos de los trabajadores del ministerio acaban así porque no tienen la fe fundamental en el Evangelio del agua y el Espíritu en sus corazones. Por esta razón, deberían construir los cimientos de la fe firmemente al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, que les salva de los pecados. Cuando creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu correctamente, entenderán por qué sus padres están viviendo por Dios. Entonces también aprenderán acerca de los problemas de sus padres para participar en la gloria de Dios y se unirán a sus padres. Entonces pueden entender a sus padres completamente de corazón. 
Espero que sean creyentes verdaderos del Evangelio del agua y el Espíritu. Queridos hermanos, ¿cómo pueden aceptar no tener la fe fundamental en el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Verdad que trae la salvación? Algunas personas escuchan la Palabra de Dios todo el tiempo, pero nunca creen en ella de corazón. Entienden el Evangelio solo con sus mentes, pero no creen en él de corazón. Deberían haberse convertido en verdaderos creyentes a estas alturas. La única razón por la que les estoy diciendo esto es que quiero llevarles al Señor por fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Palabra del Señor. 
 
 
Voy a criticar a los teólogos ineptos y a los traductores novicios de la Biblia
 
Algunas personas están muy orgullosas de sí mismas cuando traducen la Biblia, pero ¿están haciéndolo bien? Por ejemplo, quiero preguntarles cómo traducirían Éxodo 3:5, “Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”. Algunos traductores dirán: “Este versículo no debe ser traducido de cualquier manera”. Entonces, ¿cómo deberíamos traducirlo? Dirán que Dios dijo estas palabras porque las personas de aquel entonces llevaban sandalias en el desierto y tenían los pies sucios siempre, pero ahora el mundo ha cambiado y este pasaje debería ser traducido según los tiempos. 
Entonces yo les diría: Creen que la traducción debería cambiar con el tiempo, pero no estoy de acuerdo. Sé que la voluntad de Dios no cambia. Sé que la gente que se encuentra con el Señor debe dejar atrás sus antiguas actitudes y presentarse ante el Señor abiertas y desnudas. Esto se debe a que la manera en que el Señor nos guía no es igual que la manera en que guiamos los seres humanos. Solo los que entienden el Evangelio del agua y el Espíritu, que es de Dios, pueden interpretar la voluntad de Dios. Lo que Jehová Dios le dijo a Moisés en Éxodo 3:5 debería ser traducido así: Lo que Dios quiso decir es que debemos dejar de ser como éramos. “Quitarnos las sandalias” significa librarse de nuestro antiguo estilo de vida y nuestros pensamientos anteriores, no solo nuestras sandalias. ¿Qué diferencia hay entre llevar sandalias y zapatos? ¿Podría haber dicho Dios que nos quitásemos los zapatos en vez de las sandalias? 
No quiero parecer sarcástico, sino que quiero que sepan que el Dios en el que confío y Su Palabra son la Verdad. Creo firmemente que el Evangelio del agua y el Espíritu es la Verdad. Como creo en el Evangelio del agua y el Espíritu, se lo puede predicar con confianza. Aunque Moisés creyó en Dios, todavía tenía pensamientos carnales hasta que encontró al Señor en el Monte Horeb. Desde aquel día, Moisés confió en la Palabra de Dios. Por eso Dios le dijo a Moisés: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5). Hasta entonces Moisés había tenido fe en Jehová basándose en lo que había oído y aprendido de su madre. Sin embargo, siguió viviendo con sus pensamientos carnales. Por eso Dios le dijo que dejase su estilo de vida antiguo. 
 
 
Una vez viví según mis pensamientos carnales
 
Pero, cuando encontré al Señor y nací de nuevo, me di cuenta de que no había estado siguiendo la Palabra de Dios. Ahora estamos compartiendo el Evangelio del agua y el Espíritu con todo el mundo porque la humanidad no será salvada sin escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cómo podemos predicar a todo el mundo? Si seguimos la Palabra del Señor cuando predicamos, el mundo entero escuchará el Evangelio. ¿Está el Evangelio del agua y el Espíritu siendo predicado por todo el mundo? ¿O no? Si muchas personas en este mundo se niegan a creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, ¿debemos cambiar la voluntad de Dios? Deberíamos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Creo firmemente en Dios. Creo que la voluntad de Dios se cumple siempre a tiempo. Por eso debemos caminar erguidos. Estamos predicando por todo el mundo. 
Pase lo que pase podemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu gracias a Dios. Si se quedan en la Iglesia de Dios, experimentarán Su gracia. Cuando nos quedamos en la Iglesia de Dios, escucharemos la Palabra de Dios frecuentemente. Sin embargo, deberían preguntarse si creen en la justicia de Dios de verdad. Deben preguntarse si están firmes en la Palabra de Dios. Jesucristo construyó los cimientos de la salvación y nos dijo que creyésemos en ella. Entonces, ¿creen en la salvación que les da el Señor? ¿Están sus corazones firmes en el Evangelio del agua y el Espíritu? También deben examinar su fe para ver si creen o no de verdad. Deberíamos vivir una vida de fe sin dudar en nuestros corazones. 
En cuanto a las bendiciones de Dios, debemos tener fe en la Palabra de Dios para recibir estas bendiciones. Solo porque creer en Dios, no van a recibir las bendiciones de Dios. Nuestra sabiduría y conocimiento es muy limitado. Nuestros esfuerzos son insuficientes. Nuestros pensamientos pueden parecer correctos al principio, pero al final se vuelven incorrectos. Si dejamos que nuestros pensamientos nos guíen, acabaremos abandonando la voluntad de Dios. Por tanto, deberíamos escuchar la Palabra de Dios y a los siervos de Dios porque no conocemos nuestras debilidades cuando nos dejamos llevar por nuestros pensamientos. Si intentan hacer esto más tarde, será demasiado tarde. Aunque quieran apartarse del camino incorrecto, no podrán. 
Hoy, una mujer de un pastor de una iglesia diferente ha compartido su testimonio con nosotros y ha sido bendecida por Dios. Según ella, recibió la remisión de los pecados cuando escuchó el Evangelio del agua y el Espíritu, y de lo contrario habría tenido que ir al infierno. Dijo que creyó en el Evangelio del agua y el Espíritu en cuanto lo escuchó. Entonces, cuando fue a una conferencia de resurgimiento espiritual y escuchó sermones sobre el Evangelio del agua y el Espíritu, su fe se hizo más sólida. Ahora cree en el Evangelio del agua y el Espíritu y ha decidido unirse a la Iglesia de Dios. Puede parecer simple, pero hasta que fue salvada, sufrió muchas dificultades en el mundo. Todos los pecadores deben eliminar sus pecados mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Eliminar sus pecados y estar limpios no es un acto religioso. Al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, sus corazones se limpian. La Palabra de Dios debe tocar sus corazones de una manera verdadera. El Señor vive dentro de nosotros. La Palabra de Jesús debería ser nuestro pan de vida y salvación. 
Debemos vivir con la fe que cree en la Palabra de Dios. Debemos estar firmes en el Evangelio del agua y el Espíritu. Cuando escuchan el Evangelio del agua y el Espíritu, deben aceptarlo con humildad en sus corazones. Esta fe en la Palabra de Dios les salvará de la condena de los pecados. La Palabra de Dios nos dará la remisión de los pecados y la vida eterna. La Palabra de Dios guía nuestras vidas. La Palabra de Dios guía a la Iglesia de Dios. Si no creen en la Palabra de Dios de corazón, Dios no puede guiarles. Dios quiere guiarles, pero serán abandonados cuando escojan ir por su camino sin Dios. Si Dios no les guía, acabaran viviendo sus propias vidas. Al final estarán sujetos al Diablo, les guste o no. Por tanto, debemos someternos a la Palabra de Dios y al Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Lo entienden? No crean a ciegas. Pregunten y piensen en su corazón por qué deben creer en el Evangelio del agua y el Espíritu cuando creen en él. 
La fe verdadera no consiste en entender el Evangelio del agua y el Espíritu con la cabeza, sino aceptarlo con el corazón. La verdadera fe está construida sobre los cimientos de la Palabra de Dios. Cuando creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu basándonos en la Palabra de Dios, no fracasaremos. Quien no crea en la Palabra de Dios es ignorante. Cuando escuchamos la Palabra de Dios y nos aferramos a ella, Dios nos dará la gracia de salvación y las bendiciones. Nuestros hijos también deben recibir la salvación de todos los pecados al creer en la Palabra de Dios de corazón. Cuando los siervos de Dios predican la Palabra de Dios, deben comprobar si está de acuerdo con lo que dice la Biblia. Si es cierto, pongan su fe en la Palabra de Dios. Cuando creen, la Palabra de Dios se hace suya. Entonces podrán dejar su vida pecadora. Si ven que van por el mal camino, deben escuchar la Palabra de Dios más a menudo para reforzar su fe. Entonces podrán ser personas de fe ante Dios. Entonces se convertirán en personas amadas por Dios, bendecidas y a las que confía su misión. A través de ustedes, otras personas serán bendecidas. Espero que todos se conviertan en personas de Dios al creer en la Palabra de Dios. Quiero que oren a Dios para tener esta fe. Este es el final de mi sermón.