The New Life Mission

Sermones

Tema 9: Romanos

[Capítulo 10-1] Introducción al Capitulo 10

¿Existe gente que no cree en el evangelio del agua y el Espíritu, mientras persigue su propia justicia? La Escritura dice que tal gente, por no creer en la justicia de Dios y en lugar de eso persigue su propia justicia, son aquellos que están en contra de Dios. ¿Qué hará esta gente?
¿Acaso Dios planeo dar a toda la humanidad su salvación, la cual es la justicia de Dios y envió a Jesucristo a través de los israelíes? ¡Claro que él lo hizo! Jesús cariñosamente quería salvar a cada pecador de sus pecados, tanto que el vino a esta tierra, fue crucificado en la cruz y resucitó de entre los muertos. Él vino, en otras palabras, a salvar a todos aquellos que creen en él.
Dios Padre envió a Jesucristo a los Israelíes para salvarlos de sus pecados, y los Israelíes no recibieron a Jesús, la justicia de Dios. En vez de eso, estaban obsesionados con la búsqueda de su propia justicia. Aún continúan siendo incapaces de aceptarlo a él como el Mesías de su gente y el Salvador de sus almas.
Pablo dijo que existen aquellos que son enviados por Dios y que es a través de ellos que el hermoso evangelio puede ser escuchado. El evangelio escuchado por los siervos de Dios enviados por él es el evangelio que tiene la justicia de Dios. No puedes dejar pasar esta oportunidad. Solo escuchando el evangelio del agua y el Espíritu, predicado por los siervos de Dios que conocen y creen en su justicia, puedes creer que Dios te ha dado la remisión de pecados y su justicia.
El evangelio del agua y el Espíritu son las mejores y las más hermosas noticias en el mundo. Son estas buenas y hermosas noticias que han salvado a los pecadores de sus pecados. Estas maravillosas noticias alimentan las almas de la gente, ya que el evangelio del agua y el Espíritu dado por Dios es el alimento verdadero para las almas.
En el maravilloso evangelio de la redención proporcionado por Dios está el poder para perdonar los pecados de todos. El evangelio del agua y el Espíritu tiene el poder de bendecir y darnos paz en nuestras mentes, por la remisión de pecados.
Centrado en la ley de Dios, los Israelíes estaban ocupados persiguiendo su propia justicia. Debido a que ellos pensaban que su propia justicia era abundante junto con su obediencia de la ley, ellos no recibieron a Jesús como su Salvador. Estaban tan afanados en su persecución de sus obras de la ley que ni siquiera pudieron tolerar la justicia de Dios. Fallan al recibir al Señor como su Salvador aún ahora, tratando de buscar su propia justicia.
¿Nos dice la Escritura que los Israelíes se volvieron en contra de la justicia de Dios para establecer su propia justicia? Hablando de los Israelíes quienes estaban obsesionados con la ley, Pablo reprendió su fe diciendo, “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4).
Una fe legalista que persigue la propia justicia de uno, no es la fe correcta ante Dios. Mientras que los israelitas estaban preocupados únicamente con seguir las leyes del Antiguo Testamento, fallaron en darse cuenta que Jesús, quien es la justicia de Dios, era su Salvador y en lugar de eso se volvieron contra él. En su celo por jactarse en que ellos eran el pueblo escogido a quienes se les había dado la Palabra de Dios y que debían seguirla, los Israelíes terminaron como una nación que se volvió en contra de la justicia de Dios.
 

¿Estas obsesionado estableciendo tú propia Justicia?

El problema del celo de los Israelíes por la ley fue que su pasión se hallaba en establecer su propia justicia. Debido a su propia justicia, la justicia de Dios establecida por nuestro Señor fue ignorada expresamente.
El resultado de la fe legalista de los Israelíes fue que terminaron volviéndose contra la justicia de Dios; así, ellos aún no se dan cuenta de cuan irreversiblemente devastador ha sido este resultado. ¿Qué bien o que beneficios les trajo a ellos la persecución de las obras de la ley? Su pasión por seguir la Palabra de Dios solo termino como un obstáculo para conocer y creer en la justicia de Dios. Una vez más debemos de darnos cuenta que el “celo” de aquellos que no tienen el entendimiento correcto de la ley solo los guiara al final a ponerse en contra de la justicia de Dios.
Las Escrituras claramente nos dicen, a todos los que creen, Jesús se convirtió en el fin de la ley para justicia. Nuestro señor completo la justicia de Dios tomando todos los pecados del mundo con su bautismo derramamiento de sangre sobre la cruz, todo para limpiar los pecados de ambos, los Israelíes y los gentiles. Como tal, el evangelio del agua y el espíritu que contiene la justicia de Dios, no la ley, se ha convertido en un oasis para todos los pecadores. Es el evangelio del agua y el Espíritu el que ha borrado nuestros pecados y nos ha provisto con una verdadera justificación. ¿De qué otra forma sino por el evangelio del agua y el Espíritu es que todos los pecadores del mundo encuentran verdadera justificación en sus corazones?
Aquí en el Libro de Romanos, Pablo nos dice que el establecer nuestra propia justicia sin creer en la justicia de Dios es un grave pecado. ¿Qué clase de evangelio hubiera sido hermoso para nosotros los gentiles? Es el evangelio que nos ha dicho que nuestro Señor Jesucristo tomó todos los pecados del mundo con su bautismo.
Este evangelio es el evangelio escrito en Mateo 3:13-17, el cual da testimonio de Jesús tomando los pecados del mundo: “Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.
Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” Es así como Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre él mismo con su bautismo de Juan.
Pablo reprendió a los legalistas que no creían en la justicia de Dios, preguntando, “¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo).” Poniéndolo de otra manera, esta pregunta es, “¿Quién puede ser salvado de sus pecados solo por seguir la ley?” El propósito de la pregunta de Pablo era esclarecer el punto de que el seguir la ley nunca traerá la salvación del pecado. Él nos esta diciendo, en otras palabras, que no hay nada que nosotros podamos hacer para deshacernos del pecado.
Pablo habló frecuentemente de la justicia de Dios en sus epístolas. La respuesta de Pablo a la verdadera fe es encontrada en Romanos 10:10, donde dice, “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” El evangelio predicado por Pablo fue el evangelio que nos dice que podemos recibir la justicia de Dios por creer en el bautismo del Señor y en su sangre sobre la cruz, a través del cual esta justicia de Dios es revelada. Debemos creer que el Señor nos dio el evangelio del agua y el Espíritu, y que él permitió a aquellos que creen en este evangelio una verdadera paz mental.
 

La fe verdadera viene de escuchar la palabra de Dios

¿Qué nos dice Pablo acerca de la fe verdadera? Romanos 10:17 dice, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” La fe verdadera, en otras palabras, viene cuando escuchamos el evangelio de sus siervos predicando su palabra, a través de quienes Dios nos habla.
Nuestra convicción de verdadera fe viene de escuchar la Palabra de Dios, y para esa gente de fe verdadera, debemos escuchar y creer en su Palabra. Solo escuchando la palabra de Dios podemos tener una verdadera fe y solo así puede esta fe crecer. Es por eso que Dios ha enviado a sus siervos, que predican de su justicia.
Cuando creemos en el evangelio del agua y del Espíritu dado a la humanidad por Dios, podemos recibir la remisión de pecados y tener paz en nuestros corazones. La liberación del pecado es posible solo por creer en la justicia de Dios, de la cual encontraremos nuestra paz mental.
¿Acaso no se nos ha dicho que la justicia de nuestro Señor secará nuestras lágrimas y nos liberará de todos nuestros dolores y sufrimientos? Claro que si. Creyendo en la justicia del evangelio del agua y el Espíritu dado por Dios, todos nuestros dolores serán quitados. El evangelio del agua y el Espíritu son las noticias más hermosas en el mundo y el cumplimiento de la justicia de Dios.
Dios envió a nuestro Señor, quien cumplió su justicia, a los Israelíes pero siguiendo su propia justicia, se negaron a volverse a él. ¿Qué, entonces, hizo Dios? Para provocar a los Israelíes a celos, Dios dio el evangelio, el cumplimiento de su justicia para que los gentiles creyeran. ¿Acaso Dios dio la oportunidad a los gentiles de creer en el evangelio del agua y del Espíritu? De hecho, él les dio a ellos la oportunidad de creer en el evangelio del agua y el Espíritu, aun cuando no lo buscaban, ni lo llamaban, y ni lo adoraban a Él mucho menos que los Israelíes.
Es por eso que los gentiles tuvieron la oportunidad de convertirse en hijos de Dios, creyendo en las hermosas noticias del cumplimiento de su justicia. Es por eso que la Escritura también nos dice que la justicia de Dios fue reverenciada y glorificada fuera de Israel.
¿Cuánta gente realmente agradece al Señor por darnos a todos nosotros el evangelio del agua y el Espíritu que ha cumplido la justicia de Dios? Nuestro Dios ha quitado todos los pecados del mundo con el maravilloso evangelio del agua y el Espíritu. Sí, existen demasiados cristianos que no creen en esta verdad. Entonces, ¿existe en nosotros cualquier justicia que podamos poner delante de Dios? ¡No, no existe! Entonces, ¿por qué no creemos? ¿Se debe esto a que no conocemos lo que es el evangelio que ha cumplido la justicia de Dios? ¡Pero, conocer este evangelio es simple!
Nosotros también somos la clase de gente que hubiera perseguido su propia justicia así como los israelitas lo han hecho, pero Dios nos salvó de todos nuestros pecados dándonos el maravilloso evangelio del agua y el Espíritu. Damos gracias al Señor por darnos el evangelio del agua y el Espíritu a nosotros para que lo creamos, el cumplimiento de la justicia de Dios.
 

No digas, “¿Quién subirá al cielo?”

El versículo 6 dice, “Pero la justicia que es por la fe dice así: “No digas en tu corazón: ¿ Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo).” Ambas, nuestra redención y nuestro servicio al evangelio de la verdad es hecho posible por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu, no por nuestras obras. Si no fuera por nuestra fe en la verdad que cumplió la justicia de Dios, no seríamos otra cosa más que pecadores, quienes como legalistas persiguiendo su propia justicia, solo agravaríamos a Dios.
Así como nuestra salvación vino por creer en la justicia de Dios, también podemos vivir para nuestro Señor teniendo fe en esta justicia. La fuerza de nosotros para continuar con nuestras vidas viene de nuestra fe en la justicia de Dios, mientras nuestro conocimiento de esta justicia crecía por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
¿Existe alguna otra verdad que la fe en la justicia de Dios para aquellos que están para ser redimidos? No, no existe ninguna. La esencia del cristianismo esta centrada sobre la fe, y no es una exageración decir que la justicia de Dios no es otra cosa que fe cristiana. Aquellos que han llegado a ser justificados pueden vivir y predicar el evangelio por su fe en esta justicia. ¿Acaso aquellos que creen el la justicia de Dios encaran problemas? Si, si lo hacen. Pero por su fe en la justicia de Dios, ellos puedan superar todos los problemas, mientras creen y confían que Dios se ocupará de ellos. Tales creencias se originan de la fe en la justicia de Dios.
¿Qué pasa con las otras creencias que no incluyen la justicia de Dios? ¿Son todas ellas creencias equivocadas basadas en obras humanas? De hecho lo son. La fe de aquellos que creen en Jesús sin creer en la justicia de Dios, no son una fe verdadera.
¿Podríamos tú y yo ser redimidos de nuestros pecados sin primero creer en la justicia de Dios? ¿Podríamos vivir por nuestra fe en Dios, sin tener fe en su justicia? Ninguna de las dos sería posible. La fuerza de los justos para servir al Señor vienen del poder del Espíritu Santo, dado a ellos como un regalo por su fe en la justicia de Dios. ¿Puedes vivir en este mundo solo con tu propia fuerza o con tus posesiones mundanas? ¿Realmente puedes encontrar paz en tu mente con estas cosas?
Podemos servir al evangelio en paz creyendo en la justicia de Dios. Aquellos que se unen al evangelio del agua y el Espíritu tienen fe, valor, fuerza y paz. La gente justa que no sirve al evangelio del agua y el Espíritu, en cumplimiento de la justicia de Dios, no tiene ni paz ni valor. ¿Necesitan paz las mentes de los justos? Si, si la necesitan. Necesitan paz no solamente para esparcir el evangelio del agua y el Espíritu, sino también para vivir sus vidas en su máxima expresión.
¿Tiene paz tu mente? Si tú fueras a vivir para ti mismo, no existiría ninguna razón para que la paz de tu mente creciera. ¿Para qué necesitarías más paz o fe cuando todo lo que necesitas satisfacer son las necesidades de la carne para vivir en ella? Pero si tú vas a servir a Dios, la paz de tu mente también necesita crecer. Para servir al evangelio que ha cumplido la justicia de Dios tu fe y tu paz crecerán. 
Aquellos que creen en el evangelio de la justicia de Dios son responsables de esparcir su paz a todo el mundo. Debido a que esto no es un tema de importancia meramente individual, sino de la necesidad de esparcir la paz de mente dada por Jesucristo a todos, necesitamos predicar el evangelio de la justicia de Dios a todo el mundo. La paz de Dios aun es necesitada por otros, así como para nosotros. Necesitamos pedir más de Dios al tratar de esparcir de esta paz a otros. Cuando vivimos para esparcir la justicia de Dios, nuestra paz mental solamente crecerá y encontraremos el objetivo claro y precioso de nuestras vidas
Si tú quieres aprender de la verdadera paz dada por Dios, necesitas conocer y creer en el evangelio que ha cumplido su justicia. Necesitas experimentar por ti mismo la paz mental que Dios ha preparado para ti.
Has servido al Señor bien hasta este momento, pero necesitas continuar sirviéndole a él bien, hasta que seas llamado a su presencia, para que otros puedan compartir tu paz. Cuando buscas paz con tu fe en la justicia de Dios, aquellos creyentes que están siguiendo tus pisadas a la redención también pueden vivir para la paz de otros.
Aquellos que son jóvenes en su fe, son novatos en el reino de la fe, y están limitados en sus habilidades para entenderla. Pero cuando nosotros vivimos por nuestra fe, aquellos que están detrás de nosotros podrán, aunque les tome algún tiempo, eventualmente llegar al entendimiento de como los redimidos viven en paz, siguiendo nuestras pisadas hacia la fe.
¿Encuentras difícil enseñar a aquellos que están siguiéndote como vivir por fe? La vida de la enseñanza no es alcanzada en una noche. Puede tomar mucho tiempo antes de que tú puedas guiarlos a la clase de fe que se necesita para vivir en paz. Pero con el tiempo, aquellos que han sido redimidos por creer en la justicia de Dios eventualmente aprenderán a vivir en paz como gente de fe, así como los primeros creyentes que servían a Dios descubrieron su paz mental en él, aprendiendo de aquellos que estaban adelante.
Tú y yo, debemos vivir por fe en la justicia de Dios. El justo debe vivir por su fe en la Palabra. Ambas, nuestra vida presente y futura debe de ser determinada por fe. La Escritura nos pregunta, “¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Debido a que creemos en la justicia de Dios, debemos predicar el evangelio al mundo. Por fe, podemos enfrentar todos los retos que encaremos mientras esparcimos el evangelio.
La vida de los justos que no viven por fe, son aquellos que han perdido la paz de sus mentes. El creer en la justicia de Dios le permite a la gente obtener su paz mental. Cuando creemos en la Palabra de Dios y su justicia para todas las cosas, nuestra paz nos será dada.
Debes de pararte firmemente en tu paz y fe creyendo en la justicia de Dios. También debes alabar a Dios, porque el Señor te ha permitido vivir por medio de la liberación de su justicia y paz. Que vivas tu vida predicando el evangelio con fe en Dios, del cual has recibido tu paz.
¿Hemos sido capaces de aprender del libro de Romanos cuan perfecta es la justicia de Dios? Romanos explica en detalle lo que esta justicia de Dios es. La justicia de Dios de la cual hablamos no es una justicia hecha por hombres, sino de Dios mismo.
La justicia de Dios es perfecta y mas que suficiente para salvarnos de todos nuestros pecados. Tomando todos los pecados del mundo a través de su bautismo, Jesús se encargó de todos ellos a la perfección. El que podamos creer en Jesucristo se debe al hecho de que la justicia de Dios es perfecta. Ya que esta justicia de Dios nos salva de nuestros pecados totalmente, es absolutamente necesario que creamos en el evangelio que ha cumplido su justicia.
Creyendo en la justicia de Dios podemos vivir nuestras vidas admirando, agradeciendo y alabándola. La gente puede habitar en la santidad de Dios solo por creer en su justicia. Creyendo en esta justicia, nuestras mentes son limpiadas, podemos alabar a Dios y vivir nuestras vidas para su gloria.
Si la justicia de Dios no fuera perfecta, no hubiéramos sido capaces de ser liberados de nuestros pecados. Aunque nuestro pecado original pudiera haber sido perdonado creyendo en Jesús, cada pecado cometido diariamente por nuestra cuenta, a partir de ese momento hubiera requerido de oraciones de arrepentimiento diarias.
Pero después de que fuimos redimidos por creer en la justicia de Dios, revelada en el evangelio del agua y el Espíritu, podríamos entonces darnos cuenta que esta justicia de Dios fue absoluta. Es por esto que yo llegué a estar infinitamente agradecido por el hecho de que la justicia de Dios es creíble y perfecta para toda la eternidad. Debido a que la justicia de Dios nos ha liberado de todos los pecados posibles que podamos cometer en el tiempo de nuestras vidas, nosotros podemos ser salvados del pecado creyendo en su justicia.
Aquellos que no comparan la justicia de Dios con nuestra inmundicia humana no pueden creer en su justicia, debido a que simplemente no se dan cuenta de lo grande que es. Aun la persona más perfecta no es nada cuando es comparada a la justicia de Dios, y es por eso que creemos en su justicia y por lo tanto nos es permitido habitar en su santidad. Nos convertimos, en otras palabras, en aquellos que glorificamos a Dios creyendo y habitando en su justicia.
Necesitamos tener un entendimiento perfecto de la justicia de Dios en nuestros corazones–esto es, debemos darnos cuenta que la justicia de Dios nos ha liberado total y completamente de nuestros pecados. ¿Acaso, no cometemos innumerables pecados a través de nuestras vidas? Entonces, ¿cómo realizó Dios el acto justo que nos ha liberado de tan incontables pecados? Él lo llevó a cabo viniendo a esta tierra en semejanza de nuestra carne, tomando todos nuestros pecados al ser bautizado por Juan, muriendo sobre la cruz y resucitando de entre los muertos–cumpliendo, en pocas palabras, toda la justicia de Dios.
Todos, jóvenes y viejos, ricos y pobres, fuertes y débiles, cometen pecados. Entonces, ¿quién nos salvó de todos estos pecados del mundo? Fue Jesucristo quien cumpliendo la justicia de Dios, nos liberó de todos nuestros pecados. El que Dios haya enviado a Jesús para tomar totalmente todos nuestros pecados y totalmente eliminarlos, es la misma esencia de la justicia de Dios.
Nada, más que esto, es precisamente la justicia de Dios que nos ha salvado de todos nuestros pecados. La justicia de Dios nos ha liberado de todos los pecados del mundo de una sola vez. ¿No es su justicia expresa y completamente perfecta? Llamamos a este amor que Dios nos ha dado la justicia de Dios, la cual durará no solo por esta vida sino por toda la eternidad.
Como proclamó Juan el Bautista cuando vio a Jesús al día siguiente de haberlo bautizado, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Como Jesús le dijo a Juan cuando primeramente este se rehusó a bautizarlo a él, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” (Mateo 3:15). ¿Qué significan estos pasajes? Significan no menos que la verdad de que el bautismo de Jesús y su muerte sobre la cruz son la misma justicia de Dios. Esta justicia de Dios no nos abandona cuando somos débiles y estamos lejos de su gloria.
Solo podemos alabar a Dios y glorificarlo a él por este abundante amor que nos ha salvado y nos ha permitido habitar en su justicia. Aquellos que creen en la justicia de Dios llegan a vivir para su justicia por el resto de sus vidas. Es mucho mejor para nosotros confiar en Dios que en los seres humanos o en el mundo. Una vida hermosa, es una vida que predica este evangelio de liberación total del pecado. Es por eso que debemos conocer y creer absolutamente en la justicia de Dios.
Aquellos que han recibido la remisión de pecados testificaran, “¡Jesús ha quitados todos mis pecados al ser bautizado por Juan! ¡Y él fue juzgado en mi lugar por todos los pecados del mundo!” Cuando creemos en la justicia de Dios solo podemos darle gracias a él por tantas bendiciones.
Cuando tropiezas debido a tus debilidades, caes en pecado debido a tu carne o cuando te desanimas y te apenas debido a tus pecados, mira hacia la justicia de Dios que te ha hecho completo. ¿Acaso no te hizo justo la justicia de Dios? ¿Acaso Jesús no quitó completamente nuestros pecados a través de su bautismo? ¿Acaso su redención no nos salvó de todos nuestros pecados, incluyendo aquellos pecados que cometeremos en el futuro?
Solo cuando creemos que Jesucristo nos ha salvado completa y totalmente, es cuando creemos en la justicia de Dios. Solo cuando creemos en la justicia de Dios llegamos a ser justificados. Aquellos que creen en la justicia de Dios pueden convertirse en instrumentos de su justicia. La perfección de la justicia de Dios es completa. Aquellos que persiguen su propia justicia, mientras ignoran la justicia de Dios, solo son necios sentados sobre su propia destrucción y serán maldecidos por Dios.
 

Pon atención al dicho de Pablo, “Tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.”

¿Cómo podemos vivir una vida de fe, ser redimidos y convertirnos en el pueblo de Dios si permanecemos ignorantes de su justicia? Aquellos que siguen la ley deben saber que sus pecados los guiarán a su destrucción y agradecer que la justicia de Dios los haya salvado completamente. Que Jesús se ha convertido en nuestro salvador, que creemos en él y que lo glorificamos a él se debe a que conocemos y creemos en la justicia de Dios. Solo creyendo en su justicia nos convertimos en sus hijos, limpios y recibimos vida eterna. Aquellos que profesan creer en Jesús y viven vidas fieles, pero permanecen ignorantes de la justicia de Dios están puestos para maldición.
Pablo dio testimonio en Romanos que los Israelíes, mientras ignoraban la justicia de Dios, buscaban establecer su propia justicia, y al hacer esto, desobedecieron la justicia de Dios. Ellos también deben creer en la justicia de Dios.
Debemos creer que Dios nos ha liberado de los pecados del mundo. Todos nuestros pecados están incluidos en estos pecados del mundo. Todos ellos han desaparecido con el cumplimiento de la justicia de Dios. ¿Crees en esta verdad?
 

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”

La justicia de Dios es el fin de la ley. La razón se debe a que Jesucristo respondió a todos los requerimientos de la ley, tomando todos los pecados del mundo con su bautismo y crucifixión.
Ciertamente el resultado del pecado es muerte, pero escrito está que la justicia de Dios es el fin de la ley. ¿Por qué? Esto se debe a que Dios Padre nos ha salvado completamente al enviar a su Hijo Unigénito a la tierra para ser bautizado y tomar todos los pecados de la humanidad, morir sobre la cruz y ser levantado de entre los muertos.
El creer en la justicia de Dios con tu corazón y seguir la justicia de la ley son dos cosas diferentes. ¿Recibiste la remisión de los pecados por tus obras? ¿Recibiste la salvación por tus propias obras buenas? Todas las demás religiones en este mundo enseñan que la forma de tratar con tus pecados es haciendo buenas obras. El entendimiento Budista del pecado, por ejemplo, enseña que tú puedes redimir los pecados de tu vida pasada haciendo buenas obras en tu vida presente. ¿Tiene esto algún sentido para ti?
Una persona solo nace y muere una vez y el juicio vendrá después de esto. Debido a que todos nacemos en este mundo solo una vez y después regresamos a Dios, nadie puede regresar a la tierra en ningún otro ciclo de vida. Es por eso que la gente tiene que ser redimida creyendo en la justicia de Dios mientras está en esta tierra. ¿Qué clase de insensatez es esta enseñanza Budista del karma?
Creer que somos redimidos de nuestros pecados es creer en la justicia de Dios. Creer en la justicia de Dios es creer solamente en su justicia y no en nuestros propios actos. Entonces, ¿cómo habla la justicia por fe de Dios? Como está escrito en el Libro de Romanos, habla de esta manera, “No digas en tu corazón:  ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo).” Esto se debe a que la justicia de Dios se encuentra por creer en el corazón de uno y no por alguna clase de fuerza física.
Nos convertimos en los hijos de Dios y gente sin mancha que recibe la vida eternal creyendo en la justicia de Dios. Debido a que no podemos resolver el problema del pecado por nosotros mismos, no importa que tantas buenas obras hagamos, nuestros esfuerzos solo se convierten en más pecados ante Dios. Es por eso que debemos abandonar esta fe en nosotros mismos y en vez de eso creer en el justo Dios para perseguir su justicia. Alguna gente pregunta, “¿No podemos ser salvos solo por creer en Jesús aún si somos ignorantes de la justicia de Dios? ¿Acaso no está escrito que cualquiera que clame en el nombre de Jesús será salvo?” Pero la salvación no viene solo por llamar en el nombre de Jesús, sino por conocer y creer completamente en la justicia de Dios.
 

Cualquiera que crea en la justicia de Dios no será Avergonzado

El versículo 11 dice, “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” ¿Cuál es el significado de este pasaje? Cualquiera que cree en él no será avergonzado ya que él / ella cree en la justicia de Dios. “Todo aquel que en él creyere” se refiere al creyente en su justicia.
Y que hay del pasaje, “¿porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo?” esto significa que aquellos que conocen y creen en el evangelio del agua y el Espíritu invocan a Jesús, ya que creen en él como el Dios Salvador. Mientras recibimos nuestra salvación a través de la justicia de Dios, creemos que nuestra redención es dada por creer en esta verdad.
Sin esta fe, en otras palabras, no importa cuantas veces invoquemos el nombre de Jesús en vano, no seremos salvados de nuestros pecados. Debido a que la Escritura como un todo habla de la justicia de Dios en Jesús, el solo invocar el nombre del Señor no nos dará nuestra redención.
La Biblia nos dice de la justicia de Dios desde el mismo principio. Como está escrito en el libro de Génesis, Dios puso el árbol de vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal en el jardín del Edén y les dijo a Adán y a Eva que no comieran del árbol del conocimiento. Lo que Dios hizo fue demandar de ellos su fe en su Palabra, para decirlo diferente, les dijo que comieran del árbol de la vida para obtener vida eterna.
La Palabra de Dios dice, “Mas el justo por la fe vivirá.” Nosotros también vivimos por nuestra fe en la justicia de Dios durante toda nuestra vida–desde que creímos en él para ser salvos hasta que recibimos nuestra salvación y finalmente hasta que alcancemos el reino de Dios.
Muchos cristianos en este mundo dicen que la salvación del pecado es dada por creer en Jesús, pero en realidad, muchos de ellos no son liberados de sus pecados porque permanecen ignorantes de la justicia de Dios. ¿Qué resultará cuando la gente crea en Jesús sin conocer la justicia de Dios? Tal gente podrá mostrar indicaciones externas de que son creyentes devotos a través de sus oraciones y adoración. Pero debido a que ignoran la justicia de Dios, permanecerán solo como practicantes de una religión, así como pecadores sin liberación.
De la comunidad cristiana y de los Israelíes muchos, de ambos, permanecen en la ignorancia de la justicia de Dios y no están obedeciendo a esta justicia. Aquellos que creen en Jesús, pero no creen en la justicia de Dios, se estrellan sobre esta misma justicia. No es por buenas obras, o dar grandes ofrendas u otros actos de si mismos ante Dios seran los creyentes en Jesús, mientras permanezcan ignorantes de la justicia de Dios, no recibirán esta justicia.
Aquellos que creen en la justicia de Dios, creen en ella a pesar de las circunstancias en las que se encuentren, así ellos viven vidas de alabanza y agradecimiento para la gloria de Dios. Para aquellos de nosotros que creemos en la justicia de Dios, entre más se revelan nuestras limitaciones, con mayor fuerza resplandece su justicia sobre nuestras almas. Yo oro porque tengas un gran despertar.
¿Podemos recibir la justicia de Dios porque de alguna manera tenemos algo justo en nuestra carne? ¡Claro que no! No hay ninguna justicia en nosotros, que no sea la justicia de Dios. Debido a que Dios nos ha salvado completamente de nuestros pecados con su justicia, creemos y alabamos en esta justicia. Su justicia nos ha salvado totalmente de nuestros pecados.
No caigas en la fe orientada por las obras cuando estés en alguna esquina oscura de tu vida, sino siempre cree en la justicia de Dios, a pesar de tus circunstancias. La justicia de Dios es perfecta para toda la eternidad. Todos en este mundo deben conocer su justicia y deben creer en ella obedeciendo al evangelio del agua y el Espíritu. Ya que muchos que profesan tener fe en Jesús aún viven solo por la justicia de la ley, deben de asegurarse de que conocen la justicia de Dios.
Pablo concluye diciendo que el evangelio de Dios cumple su justicia. Sin el conocimiento en el verdadero evangelio de Dios, nadie puede explicar lo que la justicia de Dios es. Tal gente puede decir cuando se les pida discutir lo que significa la justicia de Dios, “Jesús es mi Salvador que murió la en la cruz, fue levantado de entre los muertos y me salvó de mis pecados.” Pero añadirán que deben ofrecer oraciones de arrepentimiento por sus pecados cotidianos y que para ser perfecto deben santificarse gradualmente.
Debes de conocerte a ti mismo primeramente para conocer la justicia de Dios. Si tú conoces ambos, a ti y a la justicia de Dios, no tendrás otra opción que creer en su justicia, ya que debes de darte cuenta cuan elevada y extensiva es la justicia de Dios cuando la comparas contigo. Pero si tú no conoces su justicia, estarás obsesionado persiguiendo tú propia justicia. Aquellos que están obsesionados con su propia justicia no pueden obedecer la justicia de Dios, ya que solo desean perseguir sus propias justificaciones.
Debemos de conocer la justicia de Dios antes de que pudiéramos creer en ella y dar gracias a Dios por lo mismo. Conociendo la justicia de Dios, podemos creer que Jesús quitó todos los pecados del mundo, poniéndolos sobre él mismo con su bautismo y muriendo en la cruz. Si nosotros podemos ser justificados por nuestras propias obras buenas, no necesitaríamos la salvación por la justicia de Dios. Pero cuando nos damos cuenta que esto no es posible, podemos apreciar su justicia aún más ya que Dios nos salvó a quienes no podíamos vivir nuestras vidas basadas en obras buenas.
¿Son buenas todas tus obras y todos tus pensamientos? Claro que no. Debido a que tenemos muchas limitaciones Dios nos ha salvado totalmente por su justicia. Ya que el creer en la justicia de Dios nos ha salvado, deseamos predicar su evangelio a todos aquellos en este mundo que no la conocen.
Alguien que no se conoce a si mismo encuentra faltas en los demás y habla de ellas. Pero si él / ella fuera un creyente de la justicia de Dios, él ella deben de proclamar orgullosamente esta justicia, y no deben de jactarse de su propia justicia. Pero aquellos que no creen en la justicia de Dios cometen el pecado de calumniar su justicia. Dios los juzgará por sus pecados.
Dios envió a su Hijo a esta tierra y te ha dado su justicia. Conforme nos aproximamos al día final, no deberíamos estar discutiendo los unos con los otros sobre la justicia de quien es mejor o peor, aquellos que creen en la justicia de Dios no deben de ocuparse en la carne, sino deben de estar agradecidos con Dios por creer en su justicia.
Demos gracias a nuestro Dios que nos ha salvado totalmente por su justicia. Ya que la justicia de Dios ha perdonado todos nuestros pecados, no debes de convertirte en aquellos que se vuelven en contra de Dios al perseguir su propia justicia.