The New Life Mission

Sermones

Tema 3: El Evangelio del agua y del Espiritu

[3-4] < 1 Pedro 3, 20-22 > El Bautismo de Jesús es el Prototipo de la Salvación para los Pecadores

( 1 Pedro 3:20-22 )
“en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas a través del agua. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como aspiracion de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios, y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades”.

¿A través de qué nos 
hicimos justos?
A través de la gracia 
de Dios
 
Nosotros nacimos en esta tierra, pero antes ya nos conocía Dios. Él supo que nosotros naceríamos como pecadores y seriamos salvados todos nosotros mediante Su bautismo, el que llevó todos los pecados del mundo. Él salvó a todos los creyentes y los hizo Su pueblo.
Todo esto es el resultado de la gracia de Dios. Como está dicho en Salmos: ‘¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?’ Los redimidos que fueron salvados de todos los pecados son los recipientes de Su amor especial. Ellos son Sus hijos.
¿Qué éramos nosotros, que creímos solamente en el agua y el Espíritu, antes de que fuéramos hechos los hijos de Dios, antes de que nos fuésemos justificados, y antes de que nosotros fuésemos salvados y garantizados con el derecho para llamarlo Padre? Nosotros fuimos pecadores, meros pecadores que nacimos para vivir en este mundo durante 70 años ó 80 años si tenemos buena salud.
Antes de que nosotros fuésemos limpiados de nuestros pecados, y antes de que nosotros tuviésemos fe en el Evangelio del bautismo de Jesús y Su sangre, nosotros éramos hombres injustos que merecíamos ser castigados.
Pablo el Apóstol dijo que esto fue a causa de Su gracia. Lo que somos ahora, se lo debemos a Su gracia. Nosotros le agradecemos a Él por Su gracia. El Creador vino a este mundo y nos salvó, haciéndonos Sus hijos, Su pueblo. Nosotros le agradecemos a Él por Su gracia de salvación del agua y el Espíritu.
¿Cuál es la razón por la que Él nos permite ser Sus hijos, los justos? ¿Esto es porque nosotros somos hermosos? ¿Es esto porque nosotros somos muy valiosos? O, ¿es esto porque nosotros somos muy buenos? Vamos a pensar sobre esto y dar gracias a lo que se deriva de esto.
La razón es que Dios nos creó para hacernos Su pueblo y dejarnos vivir en el Reino del Cielo con Él. Dios nos hizo Su pueblo para dejarnos vivir para siempre con Él. No hay otra razón por la que Dios nos bendijo con la vida eterna. No es la verdad el hecho de que Él nos hizo Su pueblo porque nosotros somos lo mejor que hay, los más valiosos, o porque vivimos una vida más limpia que cualquier otra de sus creaciones. La única razón es que Él nos ama.
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”  (1 Pedro 3, 21). “en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua” (1 Pedro 3, 20).
Sólo unos pocos, uno de una ciudad y dos de una familia han sido salvados. ¿Nosotros somos mejores que otros? Nunca. Nosotros no somos especiales, pero hemos sido salvados de cualquier manera a través de nuestra fe en el agua y el Espíritu.
Esto es un milagro entre varios milagros que nosotros hayamos sido salvados, y esto es un regalo sin condición y una bendición de Dios que nosotros lo podemos llamar como nuestro Padre, nuestro Señor. Nosotros nunca podemos negar esto. ¿Cómo lo podemos llamar nuestro Padre o nuestro Señor si nosotros todavía somos pecadores?
Cuando pensamos en este hecho de que nosotros hemos sido salvados, nosotros sabemos que somos amados por Dios. ¿Podemos serle ingratos? Nosotros hemos nacido y muerto sin cualquier significación y todos irán al infierno si no hemos tenido Su amor, Su bendición. Nosotros agradecemos a Dios de nuevo por Sus bendiciones y el amor que nos hizo meritorios de ser Sus hijos en Sus ojos.
 

La salvación preciosa dada a nosotros a través del bautismo de Jesús

¿Por qué pereció el pueblo
en tiempos de Noé?
Porque ellos no creyeron en el agua 
(el bautismo de Jesús).
 
‘El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva.’ Esto está escrito en 1 Pedro que solamente las ocho almas fueron salvadas mediante el agua. ¿Cuánta gente vivía en el tiempo de Noé? No tenemos ninguna manera de saber cuántas personas vivían, pero vamos a suponer que había un millón de habitantes. Solamente 8 personas en la familia de Noé dentro de un millón fueron salvadas.
La cifra será la misma en la actualidad. Dicen que hoy en día están viviendo unos 5 mil millones de habitantes en la tierra. ¿Cuántas personas han sido limpiadas de sus pecados entre los que creen en Jesús en la actualidad? Si nosotros vemos sólo una ciudad, habría muy pocos de ellos.
En una ciudad que tiene unos 250.000 habitantes, ¿cuántas personas entre ellas serán redimidos de sus pecados: probablemente unas 200? ¿Entonces, cuál será la proporción? Esto significará que menos de uno entre mil ha recibido la bendición de la redención.
Se estima que hay unos 12 millones de cristianos en Corea, incluyendo los católicos. Entre ellos, ¿cuántos han nacido de nuevo por el agua y el Espíritu? Nosotros debemos recordar que hubo solamente 8 salvados entre la población entera de la tierra en tiempos de Noé. Nosotros tenemos que saber y creer que Jesús limpió los pecados de todos los que creen en Su bautismo, mediante Él que se llevó todos los pecados.
No hay mucha gente que crea que Jesús nos redimió a todos nosotros con Su bautismo y Su sangre en la Cruz. Véase la pintura famosa de ‘La Resurrección de Jesús.’ ¿Cuántas personas resucitadas se están mostrando allí? Usted puede verlos viniendo desde el palacio de Jerusalén hacia la figura de Jesús, que tiene Sus brazos abiertos en frente de ellos. ¿Cuántos entre ellos son teólogos o ministros?
Hoy en día, hay muchos teólogos en el mundo, pero nosotros buscamos sólo unos pocos que saben y creen en el bautismo de la redención. Unos teólogos dicen que la razón por la que Jesús fue bautizado fue que Él fue humilde, y otros dicen que Él fue bautizado para ser más semejante a otros hombres.
Pero, esto está en la Biblia, que todos los apóstoles, incluyendo Pedro y Juan declararon para transferir nuestros pecados a Jesús a través de Su bautismo, y nosotros también lo creemos.
Los apóstoles declaran en las Sagradas Escrituras que nuestros pecados fueron pasados a Jesús con Su bautismo. Este es el testimonio asombroso de la gracia de Dios por la que nosotros podemos ser liberados justamente por creer en ello.
 

No existe ‘probablemente’ en el bautismo de redención
 
¿Quién recibe el amor sin
límite de Dios?
El que cree en el bautismo
de Jesús y Su sangre
 
Nosotros tenemos la tendencia a creer que seremos salvados únicamente por creer en Jesús. Todas las denominaciones están convencidas de la salvación en sus creencias, y mucha gente piensa que el bautismo de Jesús es meramente una de ellas. Pero, esto no es cierto. Entre miles de libros que yo he leído, no he podido encontrar algún libro sobre la salvación que especifique la relación entre la redención en el bautismo y la salvación por la sangre de Jesús.
Solamente 8 fueron salvados en tiempos de Noé. Yo no sé cuantos serán salvados hoy en día, pero probablemente no serán muchos. Los que serán salvados son los que creen en el bautismo y la sangre de Jesús. Visitando muchas iglesias, yo reconozco nuevamente que hay muy pocas personas que predican el Evangelio del bautismo de Jesús, que es el Evangelio de la Verdad.
Si nosotros no creemos en la redención del bautismo y la sangre de Jesús, nosotros todavía somos pecadores. (No importa cuán fielmente asistamos a la iglesia). Nosotros probablemente asistimos fielmente a la iglesia durante toda la vida. Pero, si nosotros todavía tenemos pecado en el corazón, todavía somos pecadores.
Si nosotros hemos asistido a la iglesia durante 50 años, pero todavía tenemos pecado en nuestros corazones, la fe de 50 años no es nada más que una falsedad. Sería mejor que tuviera solo un día de verdadera fe. Entre los que creen en el bautismo de Jesús y Su sangre están los que serán admitidos en el Reino del Cielo.
La verdadera fe es la creencia en el hecho de que el Hijo de Dios descendió al mundo y fue bautizado para quitar todos los pecados del mundo. Esta es la fe que nos guía al Reino de Cielo. Nosotros también debemos creer en que Jesús sangró en la Cruz por usted y por mí. Nosotros también tenemos que saber esto para agradecerle a Él.
¿Qué es lo que somos nosotros? Nosotros somos hijos del hombre que Él salvó con Su bautismo y sangre. ¿Cómo no agradecerle a Él? Jesús fue bautizado en el Jordán, cuando Él tenía 30 años, para salvarnos. Por esto, Él se llevó todos nuestros pecados y recibió el juicio por nosotros en la Cruz.
Cuando nosotros damos gracias por esto, no podemos hacer otra cosa que agradecerle humildemente. Nosotros debemos saber que todas las cosas que hizo Jesús en este mundo fueron por nuestra salvación. Primero, Él vino a este mundo. Él fue bautizado, fue crucificado en la Cruz, resucitó al tercer día, y ahora está sentado a la derecha de Dios.
La redención de Dios es para todos y cada uno de nosotros sin ninguna excepción. Toda la salvación de Jesús es para usted y para mí. Nosotros oramos a Dios por Su amor y Sus bendiciones.
Nosotros conocemos una canción evangélica como la siguiente. “♪Hay una historia hermosa. Entre tanta gente del mundo, yo soy el único que tengo Su amor y salvación. ¡O, cuán asombroso es Su amor! Su amor para mí, Su amor para mí. Hay una historia hermosa. Entre tanta gente del mundo, nosotros somos los que somos salvados, que hicimos Su pueblo. Nosotros estamos vistiendo Su amor. ¡O, el amor de Dios, la gracia de Dios! ¡O, cuán asombroso es Su amor! Su amor para mí♪”.
Jesús vino para salvarle a usted y a mí, y la redención de Su bautismo es también para usted y para mí. El Evangelio no es solamente un buen relato, es la Verdad que nos saca de nuestra vida pesada e introduce en el Reino de Dios. La fe es la relación entre Dios y usted mismo.
Él vino a este mundo para salvarnos. Él fue bautizado y recibió el juicio de la Cruz para limpiar nuestros pecados. 
¡Cuán asombroso es el hecho de que los fieles puedan llamar a Dios como su Padre! ¿Cómo podemos creer en Jesús como nuestro Salvador y ser salvados del pecado sin nuestra fe? Todo esto es posible a causa de Su amor sin límite por nosotros. Nosotros hemos sido salvados a causa de Él que nos amó, ante todo.
 
 
Jesús limpió todos nuestros pecados de una vez por todas
 
¿Hemos sido salvados de una vez y
para siempre o continuamente?
Una vez y para siempre
 
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 Pedro 3:18). Jesucristo fue bautizado por nuestra redención y murió en la Cruz para salvarnos a ustedes y a mí, los injustos.
Para eliminar la necesidad de que nos presentemos ante Dios para nuestro juicio, Él murió una vez en este mundo. Para que nosotros podamos vivir en el Reino de los Cielos ante Dios, Él vino a este mundo en persona y limpió completamente nuestros pecados de una vez con Su bautismo, Su muerte en la Cruz y Su resurrección.
¿Cree usted que Jesucristo nos salvó completamente con Su bautismo y sangre? Si usted no cree en el Evangelio de Su bautismo y Su sangre, usted no puede ser salvado. Porque nosotros somos muy débiles, nosotros no podemos nacer nuevamente si no creemos que Jesús limpió completamente todos nuestros pecados de una vez y para siempre con la redención de Su bautismo y sangre.
Será imposible para nosotros ser los seres humanos redimidos si tenemos que arrepentirnos todo el tiempo por los pecados, ser buenos y benevolentes todo el tiempo, y ofrecer muchas cosas a la iglesia.
Entonces, la fe en el bautismo de Jesús y la sangre en la Cruz son el deber para nuestra salvación. Nosotros debemos creer en el agua y la sangre. Nosotros no podemos hacer simplemente buenas obras para conseguir la remisión de nuestros pecados.
No es necesario comprar buenos trajes para los pobres o servir comida rica a los pastores. Jesús salva solamente al que cree en Su bautismo y Su sangre. Si nosotros creemos que Dios nos salvó a través de Jesús con Su bautismo y Su sangre una vez y para siempre, nosotros seremos salvos.
Algunos pueden pensar que, aunque Dios lo dijo en la Biblia, ellos tienen que pensarlo aún más. Esto está por encima de ellos. Pero nosotros debemos creer en Su palabra, así como está escrita.
En Hebreos 10:1-10, está escrito que Él nos salvó una vez y para siempre. Esta es la verdad de que Dios salvó a los que creen en el bautismo y la sangre de Jesús una vez para siempre. Nosotros debemos creer en esto. “♪El murió una vez, nos salvó una vez para siempre. O, hermanos, crean y sean redimidos. Ponga sus cargas bajo el bautismo de Jesús♪”. Jesús nos salvó de toda la injusticia y pecados una vez para siempre siendo bautizado una vez, derramando Su sangre una vez.
“El justo por los injustos” (1 Pedro 3:18). Jesús es Dios sin pecado, que nunca pecó. Él vino a nosotros en persona para salvar al pueblo de los pecados. Él fue bautizado y llevó todos los pecados injustos. Él nos salvó del pecado y la injusticia.
Todos los pecados del hombre desde su nacimiento hasta su muerte fueron pasados a Jesús cuando Él fue bautizado, y todos los hombres fueron salvados del juicio cuando Él sangró y murió en la Cruz. Él fue bautizado para los pecadores y murió en lugar de los pecadores.
Esta es la redención por Su bautismo. Jesús nos salvó a todos nosotros que fuimos pecadores de una vez para siempre. ¡Cuán débil es cada uno de nosotros! Jesús redimió todos nuestros pecados desde nuestro nacimiento hasta la muerte y se ofreció a Sí mismo para el juicio en la Cruz. Nosotros que creemos en Jesús debemos creer que Él nos salvó de una vez y para siempre con Su bautismo y su sangre.
Nosotros somos débiles, pero Jesús no lo es. Nosotros no somos fieles, pero Jesús si lo es. Dios nos salvó una vez y para siempre. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el creal, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Dios nos dio a Su único Hijo. Él había bautizado a Su Hijo para pasarle todos los pecados del mundo y, por eso Él habría recibido el juicio por todos los seres humanos.
¡Qué maravillosa es esta salvación! ¡Qué maravilloso es este amor! Nosotros agradecemos a Dios por Su amor y salvación. Dios salvó a los que creen en el agua y la sangre de Jesús: el bautismo de Jesús y la verdad de que Jesús es el Hijo de Dios.
Por lo tanto, los que creen en Jesús pueden ser salvados por la creencia en la verdad del bautismo y la sangre de Jesús y tener la vida eterna como los justos. Nosotros debemos creer todo esto.
¿Quién nos salvó? ¿Fue Dios que nos salvó, o fue una de Sus creaciones que nos salvó? Fue Jesús, quien es Dios, quien nos salvó. Nosotros fuimos salvados porque nosotros creemos en la redención de Dios, y esto es la salvación de la redención.
 

Jesús es el Señor de la salvación

¿Que significa ‘Cristo?’
El Sacerdote, el Rey, y el Profeta
 
Jesucristo es Dios. Jesús significa el Salvador, y Cristo significa ‘uno que es ungido.’ Como Samuel ungió a Saúl en el Antiguo Testamento, los reyes fueron ungidos, los sacerdotes fueron ungidos y para un profeta ministrar su misión, tuvo que ser ungido.
Jesús vino a este mundo y fue ungido para tres obligaciones: que son la del Sacerdote, del Rey, y del Profeta. Como el Sacerdote del Cielo, Él fue bautizado para llevar los pecados de todos los seres humanos.
Obedeciendo la voluntad de Su Padre, Él se presentó a Sí mismo como la ofrenda de pecado ante el Padre. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. Jesús salvó a los que entre nosotros creen que Él llevó todos nuestros pecados a través de Su bautismo y Su crucifixión.
“Y la misma sangre hará expiación de la persona” (Levítico 17:11). Jesús sangró en la Cruz después de Su bautismo; ya que ofreció Su vida ante Dios como el precio por nuestros pecados, y nosotros, los creyentes, hemos sido salvados.
Él fue resucitado tres días después de Su muerte en la Cruz y Él predicó el Evangelio a los espíritus que estaban encerrados en la cárcel. Los que todavía no fueron redimidos son como los prisioneros espirituales en la cárcel del pecado, y a ellos Jesús predica el Evangelio de verdad: el Evangelio del agua y la sangre. Dios nos ha dado el Evangelio del agua y el Espíritu para salvarnos. Cualquiera que crea en ello es nacido de nuevo.
 

El bautismo y la sangre de Jesús salva a los pecadores
 
¿Cómo podemos tener una
buena consciencia ante Dios?
Teniendo la fe en el bautismo
y la sangre de Jesús.
 
Jesucristo es nuestro Salvador, y esto está declarado en 1 Pedro 3:21-22: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como aspiracion de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”. El agua del bautismo de Jesús es un deber para la salvación de los pecadores.
Jesús limpió los pecados de todos los pecadores llevándolos sobre Sí mismo mediante Su bautismo. ¿Cree usted en el bautismo de Jesús? ¿Cree usted que nuestros corazones fueron limpiados de todos los pecados mediante el bautismo de Jesús? Nuestros corazones son limpiados de todos los pecados, pero nuestros cuerpos todavía pecan.
‘Un hombre que es redimido’ no significa que él no pecará nunca. Nosotros pecamos. Pero nuestros corazones se quedan limpios de pecado a causa de nuestra fe en Su bautismo. Por lo que ese pasaje indica “No quitando las inmundicias de la carne, sino como aspiracion de una buena conciencia hacia Dios” (1 Pedro 3:21).
Ya que Jesús limpió mis pecados, y que Dios aceptó el juicio por mí, ¿cómo no puedo creer en Él? Sabiendo que Jesús, que es Dios, me salvó a través de Su bautismo y sangre, ¿cómo no puedo creer en Él? Nosotros fuimos salvados ante Dios y ahora nuestras conciencias están limpias. Nosotros ya no podemos decir ante Dios que Jesús no limpió completamente nuestros pecados, ni podemos decir que Dios no nos ama.
Nuestras conciencias son extremadamente sensibles y ellas nos lo dicen dondequiera que cometamos los errores. Si nuestra consciencia no se molesta ni siquiera un poco, nosotros no podemos ser completamente libres de pecado sin creer en el bautismo de Jesús. Este es el único camino para que nosotros tengamos una buena conciencia.
Cuando nuestra conciencia nos molesta, eso significa que algo está mal. El agua del bautismo de Jesús limpia toda la suciedad del pecado. Jesús llevó todos nuestros pecados con Su bautismo y nos limpió claramente. Cuando nosotros realmente creemos esto, nuestras consciencias pueden también ser limpiadas verdaderamente. ¿Cómo puede ser limpiada nuestra consciencia? Creyendo en el bautismo y la sangre de Jesús. Cada uno tiene una consciencia mala y sucia desde su nacimiento. Pero si nosotros creemos que todos nuestros pecados fueron pasados a Jesús, podemos quitar esa mancha.
Esta es la fe de nacer de nuevo. Esto no es algo que usted admite conscientemente. ¿Está limpia su conciencia? ¿Está limpia porque usted ha vivido una buena vida, o está limpia porque todos sus pecados fueron pasados a Jesús y usted cree en Él? Es solamente mediante esta fe que usted puede obtener una consciencia limpia.
Existen las palabras con vida y las palabras sin vida. ¿Cómo pueden ser limpiadas las conciencias de todos los hombres? El único camino en que nosotros podemos ser justos y tener una conciencia limpia es creyendo completamente en la redención a través de Jesús.
Cuando nosotros somos santificados por la creencia en Su bautismo, esto no significa la eliminación de la inmundicia del cuerpo, pero es la respuesta de una buena conciencia hacia Dios. Para esto, Él vino y fue bautizado y murió en la Cruz y fue resucitado de la muerte y ahora está sentado a la derecha de Dios.
Cuando venga el tiempo, Él vendrá de nuevo al mundo. “Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreo 9:28). Nosotros creemos que Él vendrá para llevarnos, los que le esperamos anciosamente y estamos sin pecados por creer en Su bautismo y sangre.
 

Un experimento clínico de fe

¿Podemos ser salvos sin
el bautismo de Jesús?
Nunca
 
Nosotros inesperadamente conducimos un pequeño experimento clínico en nuestra Iglesia de Daejeon.
El Rev. Park de la Iglesia de Daejeon habló sobre una pareja que no cometió pecado en el mundo, pero fracasó en entender el sentido del bautismo de Jesús. El esposo dormía durante los sermones cuando él asistía a otras iglesias porque todos los pastores predicaban el Evangelio omitiendo la redención a través del bautismo de Jesús, y forzándole a arrepentirse todos los días.
Pero en nuestra Iglesia de Daejeon, él escuchó el sermón con ambos ojos abiertos porque se dijo que todos sus pecados fueron pasados sobre Jesús. Esto le hizo fácil a su esposa el persuadirlo para venir a la iglesia con ella.
Un día, él estaba sentado en la iglesia y escuchó Romanos 8:1. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Entonces, él pensó de inmediato que “Ay, si uno cree en Jesús, está sin pecado. A partir de que yo crea en Jesús, yo también estaré sin pecado”.
Entonces llamó a su cuñado y a muchos amigos y les preguntó uno a uno: “¿Tienes pecado en tu corazón? Entones tu fe no es correcta”. El Rev. Park estaba asombrado, pues este hombre no conocía el bautismo de Jesús y aún así insistía en que estaba sin pecado.
En aquel entonces, la pareja empezó a tener problemas. La esposa se hace más fiel, pero ella todavía tenía el pecado en su corazón, mientras que su esposo dijo que él ya no tenía pecado. El esposo iba a la iglesia sólo pocas veces, pero estaba ya sin pecados.
La esposa estaba segura de que ambos todavía tenían pecados en sus corazones. Ellos empezaron a discutir sobre el tema. El esposo insistía en que él estaba sin pecado porque “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Y su esposa insistía en que ella todavía tenía pecado en su corazón. 
Entonces, un día, su esposa estaba muy resentida sobre el tema y decidió ir y preguntar a su pastor qué significaba cuando él dijo que todos los pecados fueron pasados sobre Jesús.
Por lo tanto, un día, después del servicio de la noche, ella envió a su esposo a casa y se dirigió al Rev. Park con la pregunta. Ella dijo que “yo sé que usted está tratando de decirnos algo, pero yo estoy segura de que hay una parte muy importante pero escondida”. Y el Rev. Park le habló sobre ser nacido de nuevo del agua y el Espíritu.
Entonces, ella se dio cuenta de una vez por qué fue escrito en Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Ella creyó de una vez y fue salvada. Ella se dio cuenta finalmente de que todos sus pecados fueron pasados sobre Jesús mediante Su bautismo y, por lo tanto, los que están en Jesús no serían condenados.
Ella empezó a entender la Palabra escrita. Ella encontró finalmente que la llave de la redención era el bautismo de Jesús y que nosotros podríamos ser justificados a través de la redención de bautismo.
El esposo no fue a casa, sino que la estaba esperando a ella fuera de la iglesia. Él preguntó: ¿Ahora, estás redimida?
Él escuchó lo que su pastor dijo a su esposa y quedó confuso consigo mismo. Él nunca había escuchado antes sobre el Evangelio del bautismo de Jesús. Él estaba seguro de que él no tenía más pecado en su corazón sin el bautismo de Jesús. Por lo tanto, en casa, ellos discutieron de nuevo.
Esta vez, la posición fue al revés. La esposa presionó a su esposo no haciendo caso de si él tenía pecado en su corazón o no. Ella le preguntó a él cómo podía estar sin pecado cuando él no creía en el bautismo de Jesús. Ella discutió con él para ver más íntimamente en su conciencia. Él comprendió al examinar su consciencia que él todavía tenía el pecado en su corazón.
Por eso, él vino al Rev. Park y confesó que él tenía pecado en su corazón. Y él preguntó “si cuando ellos pusieron sus manos sobre su cabeza, fue antes de matarlo o después de matarlo”. Él nunca había escuchado del Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso, él estaba terriblemente confundido.
Ese fue el punto más importante del experimento espiritual. Jesús tuvo que ser bautizado para hacer pasar todos los pecados del mundo sobre Él mismo. Solamente entonces Él pudo morirse en la Cruz porque el precio del pecado es la muerte.
“¿Pusieron ellos sus manos sobre la cabeza antes o después de matarle?”. Él preguntó esto porque él estaba confundido sobre el poner las manos y el bautismo de Jesús. Por eso, el Rev. Park le explicó la redención del bautismo de Jesús.
Ese día, el esposo escuchó por primera vez el Evangelio del agua y el Espíritu y fue redimido. Él escuchó el Evangelio solamente una vez y fue liberado.
Eso fue un experimento sobre la omisión del bautismo de Jesús. Nosotros probablemente decimos que nosotros no tenemos pecado, pero estamos seguros de que todavía tenemos el pecado en nuestros corazones sin el bautismo de Jesús. El pueblo normalmente dice que Jesús limpió todos los pecados muriéndose en la Cruz, pero solamente los que creen en el bautismo y la sangre de Jesús pueden decir que ellos no tienen pecados ante Dios.
El Rev. Park probó con esta pareja que nosotros no podemos ser completamente redimidos de los pecados sin la redención a través de la fe en el bautismo de Jesús.
 

La prefiguración de la salvación es el bautismo de Jesús

¿Cuál es la prefiguración
de la salvación?
El bautismo de Jesús
 
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”. Jesús vino a este mundo para limpiar todos los pecados del mundo, para hacer blanca como la nieve nuestra consciencia. Nosotros somos limpiados de todos los pecados porque Jesús llevó todos los pecados sobre Él mismo a través de Su bautismo. Él nos salvó con Su bautismo y sangre. Por lo tanto, toda la creación tiene que arrodillarse ante Él.
Creer en Jesús nos salva. Nosotros nos hacemos los hijos de Dios y vamos al Cielo por creer en Jesús. Nosotros nos hacemos justos por creer en Jesús. Nosotros somos el sacerdocio real. Nosotros podemos llamar a Dios como nuestro Padre. Nosotros vivimos en este mundo, pero somos los reyes.
¿Cree usted verdaderamente que Dios salvó a los que creen en la redención del agua y el Espíritu? Nuestra redención nunca puede ser cumplida sin el bautismo de Jesús. La verdadera fe de conocer a Dios y a Jesús es creer el Evangelio de nuestra salvación por Jesús con Su bautismo, Su Cruz, y el Espíritu. Esta es la única fe verdadera.
Nuestros pecados fueron limpiados cuando Jesús los llevó con Su bautismo y todos nuestros pecados fueron pagados cuando Él sangró en la Cruz. Jesucristo nos salvó con el agua y el Espíritu. ¡Sí! ¡Nosotros lo creemos!