The New Life Mission

Sermones

Tema 10: El Apocalipsis

[Capítulo 2-5] ( Apocalipsis 2:8-11 ) ¿Quien Es Salvo del Pecado?

( Apocalipsis 2:8-11 )
 
Este pasaje es la carta del Señor a la Iglesia de Esmirna en Asia Menor, una iglesia que materialmente era pobre, sin embargo espiritualmente enriquecida en fe. Los santos y los siervos de Dios defendieron su fe a pesar de haber sido perseguidos por los Judíos, y aún en sus tribulaciones de muerte, no negaron al Señor y a Su evangelio del agua y el Espíritu. Pelearon y vencieron creyendo en la Palabra de Dios.
El Señor les dijo a los santos de la Iglesia de Esmirna que no tuvieran miedo de los sufrimientos que vendrían, en lugar de eso que fueran fieles hasta la muerte, prometiéndoles la corona de la vida.
Dios le dijo a Su pueblo que peleara y venciera las falsas doctrinas de aquellos que se llaman a sí mismos profetas. Debemos conocer la clase de fe que se necesita para ser salvos de todos nuestros pecados. Debemos darnos cuenta de que el evangelio del agua y el Espíritu es el evangelio verdadero, y con esta fe debemos pelear y vencer las falsas doctrinas y las mentiras que plagan el mundo Cristiano de hoy. Cuando el mundo entero fue engañado por Satanás, Dios envió a nuestro Señor a traer el evangelio del agua y el Espíritu. Él también ha salvado de todos sus pecados a aquellos que creen el. Debemos darnos cuenta y creer esta verdad. 
¿Quién es la gente que ha sido salvada de todos sus pecados ante Dios? No es la gente de voluntad o de cuerpo fuerte, sino aquellos que han sido liberados de todos sus pecados solo por creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la gente que ha peleado y vencido las falsas doctrinas y mentiras, conociendo y creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. A aquellos que creen en este evangelio y vencen las doctrinas falsas, Dios les dará la bendición de evitar la segunda muerte.
 

La Salvación de Dios Dada a Aquellos Que Vencen
 
Como la Palabra del Apocalipsis nos dice: «El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte». Solo a aquellos que venzan Dios dará vida nueva y Su Reino Nuevo. Así como tenemos dos oídos, escuchamos dos historias diferentes –esto es, escuchamos ambos, lo verdadero y lo falso al mismo tiempo. Entre la Palabra de Dios y la de Satanás, nuestro destino se determina por cuál palabra aceptamos y cual palabra rechazamos.
Es por eso que todos debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu, y, con esta Palabra de verdad y nuestra fe en ella, pelear y vencer las falsas enseñanzas. Debido a que todo en este mundo está sufriendo bajo el peso del pecado, buscamos y debemos encontrar el evangelio del agua y el Espíritu que puede liberarnos totalmente de nuestros pecados. Pero existen muchos que no pueden aceptar la verdad, debido a las mentiras con las que ya han sido alimentados por los falsos maestros. La supuesta salvación predicada por estos falsos maestros se basa sobre la afirmación de que si tú no pecas, entonces serás bendecido.
Pero estamos, en esencia, destinados a pecar; es nuestra naturaleza inevitable pecar, y así solo podemos permanecer encadenados a los pecados de este mundo. Si los corazones de los pecadores están por lo tanto encadenados a los pecados de este mundo por los falsos profetas, ¿cómo pueden ellos llegar a creer en Dios y ser salvados de sus pecados? Deben regresar a la iglesia de Dios, escuchar la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, y recibir el verdadero descanso para sus corazones a través de la remisión de sus pecados. Mucha gente en este mundo busca la iglesia verdadera de Dios y anhela su salvación, pero la mayoría no la encuentra y en lugar de eso termina en la iglesia de la Ley–y es por esto que están destinados al infierno.
Entonces, ¿cuál es la clase de iglesia de Dios de la cual los pecadores están verdaderamente necesitados? La clase de iglesia de Dios que cada pecador necesita es aquella que predica el evangelio del agua y el Espíritu. La iglesia de Dios de la cual se habla en la Biblia predica el bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz. La verdadera iglesia de Dios explica con precisión y enseña exactamente cómo Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Sí mismo y como Él los ha hecho desaparecer, todo dentro del evangelio del agua y el Espíritu. Cada pecador que ha sido liberado de sus pecados lo ha hecho por la fe que viene por escuchar el evangelio del agua y el Espíritu a través de la iglesia de Dios.
Aún así, debido a que muchos Cristianos no han oído, ni han estado en contacto con el evangelio del agua y el Espíritu, no han podido ser salvos de todos sus pecados. Él liberará del pecado a aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu, y que pelean en contra y vencen los falsos evangelios. Dios nos ha prometido que aquellos que venzan no serán lastimados por la muerte segunda.
La verdadera liberación del pecado está disponible solo a aquellos que se paren en contra y venzan a los falsos maestros. Debido a que nacemos pecadores, si no podemos vencer las falsas enseñanzas, terminaremos como prisioneros de Satanás, atados al pecado, y destinados al infierno al final. Es por eso que Dios nos dijo a cada uno y a todos que venciéramos a los enemigos en nuestra batalla espiritual de la salvación.
Se dice que algunos animales, como los leones y los tigres, entrenan a sus cachorros empujándolos colina abajo y haciendo que suban por ellos mismos. Solo los cachorros que suben la colina serán criados. De la misma manera, Dios nos ha dado el evangelio del agua y el Espíritu, y solo a aquellos que peleen y venzan las falsas enseñanzas con este evangelio, Él les permitirá la entrada al Cielo.
Nuestra salvación no viene de nuestra propia sangre y carne. Podemos ser salvos del pecado solo por creer en el evangelio del agua y el Espíritu. La verdadera salvación es alcanzada por la fe en el bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz. Cuando nuestros corazones creen en el bautismo y el derramamiento de sangre del Hijo de Dios, que ha quitado todos los pecados del mundo, seremos salvados de todos nuestros pecados y liberados de una destrucción segura. Cualquiera que entra al Cielo, lo hace por creer en el evangelio del agua y el Espíritu, y cualquiera que termine en el infierno lo hace por no creer en este evangelio. Es por eso que debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu y rechazar los falsos evangelios.
Al esparcir falsas enseñanzas y mentiras, Satanás trata de evitar que la gente sea salva y crea en el evangelio del agua y el Espíritu. Entonces, ¿cuáles son estas falsas enseñanzas? Los evangelios falsos son los que enseñan que Jesús no quitó todos los pecados del mundo con Su bautismo. Enseñan que mientras que Jesús quitó el pecado original, nuestros pecados diarios deben ser limpiados por nuestras oraciones diarias de arrepentimiento. Estas enseñanzas tal vez tengan sentido en términos religiosos, pero cuando vemos el verdadero evangelio del agua y el Espíritu, simplemente son falsas.
La redención de todos viene por creer en el evangelio del agua y el Espíritu; los falsos evangelios nunca nos liberarán del pecado. Es por eso que debemos pelear y vencer estas enseñanzas falsas. El pelear en contra de Satanás significa estar firmes en contra de todo lo que es falso. Así que debemos decidir si creeremos en el evangelio del agua y el Espíritu o en los evangelios falsos, y habiendo hecho nuestra decisión, debemos pelear en contra de lo otro. Aún aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu no pueden vencer si su fe permanece tibia solamente.
Mucha de la gente que es salva ha estado debatiendo entre la Palabra de Dios y antes con la de Satanás. Sus pecados fueron perdonados solo cuando decidieron creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Cualquiera que ha sido salvado, desde el mismo comienzo de la creación hasta ahora, ha sido aquel que ha peleado y vencido a los falsos evangelios. Todos debemos encontrar el evangelio del agua y el Espíritu, y ser liberados de todos nuestros pecados por fe.
 

¿Cuáles Son los Falsos Evangelios?
 
Supongamos, para el propósito de ilustración, que existe una villa en donde todos los que viven en ella solo tiene un ojo, y que un visitante con dos ojos llegó a esta villa. La gente en la villa llamará a este visitante con dos ojos “raro,” “anormal,” “muy distinto,” o tal vez “hereje.” La razón por la cual juzgan a este visitante como hereje se debe a que es diferente a ellos, quien, en este caso, constituye la mayoría absoluta. De la misma manera, existe un camino en este mundo en donde “la mayoría gobierna,” o, para ponerlo de otra manera, en donde “la verdad pertenece a la mayoría.” Pero debemos darnos cuenta que tales estándares de juicio y de conclusiones están muy equivocados.
En el mundo eterno, la verdad no es decidida por la mayoría, sino sobre estándares absolutos y fundamentales. Entonces, ¿dónde puede ser encontrada esta verdad? Puede ser encontrada en la redención de los pecadores y su liberación de la destrucción. Todos aquellos que llegan a ser justificados, lo hacen por ser salvados de sus pecados –después de oír, con sus oídos, la verdad del evangelio del agua y el Espíritu, y creyendo, con sus corazones, en este evangelio.
Pero debido a que mucha gente ha caído en los falsos evangelios durante tanto tiempo, cuando la verdad está revelada ante ellos, la llaman rara, aún herética, y la rechazan. Pero el evangelio del agua y el Espíritu que ellos rechazan es el evangelio de la verdad que fue revelada, creída y predicada por los mismos apóstoles, remontándonos hasta el principio de la Era Apostólica. El problema del pecado puede ser resuelto solo por creer en el evangelio del agua y el Espíritu ante Dios.
Jesús, nuestra verdad, tomó los pecados del mundo sobre Sí Mismo todos de una sola vez con Su bautismo por Juan, un descendiente de Aarón, y derramó Su sangre sobre la Cruz por nosotros. La Palabra de Dios da testimonio de que Jesús cargó todos los pecados del mundo con Su bautismo. Luego entonces murió sobre la Cruz, se levantó de los muertos, y ascendió al Cielo para sentarse a la diestra del Padre. Esta verdad fue realizada hace 2,000 años, cuando Jesús se convirtió en el Señor de la verdad, tomando todos los pecados del mundo con Su bautismo y Su sangre sobre la Cruz.
Sin embargo, aquellos que son engañados por las mentiras no saben que con su fe en Jesús, viene si liberación completa del pecado; peor aún, muchas almas en el mundo Cristiano de hoy están perdidas en el pecado, confundidas por los falsos evangelios. Es por eso que aquellos que creen en el verdadero evangelio del agua y el Espíritu deben predicar y proclamar este evangelio aun más y más. Solo por escuchar este evangelio verdadero la gente puede ser liberada de sus pecados.
La verdad revelada en la Biblia es el evangelio del agua y el Espíritu (Mateo 3:13-17, Efesios 1:13). En el pasaje anterior, Dios ordenó a la Iglesia de Esmirna, diciéndoles que a pesar de su pobreza material, eran ricos en su fe. Pero Él llamó a los Judíos como los siervos de Satanás, ya que aunque decían creer en Dios, aún se rehusaban a aceptar Su evangelio de la redención en sus corazones. Ellos no creían en Jesús como el Hijo de Dios y su Salvador, aunque nuestro Señor había quitado todos sus pecados con el evangelio del agua y el Espíritu. Debido a que aún no aceptaban el hecho de que Jesús había quitado sus pecados, aún mientras afirmaban creer en el Dios Jehová, seguía existiendo pecado en sus corazones.
Tal gente afirma con sus labios que creen en Dios, pero en realidad son una “sinagoga de Satanás” que no cree en Él. Aquellos que, aún mientras afirman creer en Jesús, aún no han aceptado Su redención en sus corazones también pertenecen a esta sinagoga de Satanás.
Existen en este mundo dos sinagogas: una de Satanás y la otra de Dios. Cuando el Señor regrese, la sinagoga de Satanás será destruida eternamente, y la sinagoga de Dios será bendecida eternamente, Dios, en otras palabras, claramente separará a los justos de los pecadores. No todos los que afirman creer en Jesús como su Salvador irán al Cielo.
Esto es demostrado claramente en lo que Jesús nos dijo en Mateo 7:21-23: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad».
En otras palabras, no podemos decir que el Cielo está garantizado a todos los que afirman creer en Jesús y llaman Su nombre. Aún si creen que Jesús es su Salvador, si ellos no creen en el evangelio del agua y el Espíritu, ellos son, al final, los siervos de Satanás, finalmente destinados al infierno. Debido a que ellos siguen los evangelios falsos aún mientras afirman que creen en Jesús, solo resulta justo y apropiado que sean enviados al infierno.
Aquellos que tienen pecado y que por lo tanto pertenecen a Satanás están destinados al infierno. Pero para aquellos de nosotros que hemos recibido la remisión de todos nuestros pecados por creer en el evangelio del agua y el Espíritu, las puertas del Cielo serán abiertas. Cualquiera que crea en Jesús debe entrar al Cielo por creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
Para ser salvo de los pecados del mundo, no solo debemos tener un conocimiento claro de nuestros pecados, sino también tener la habilidad espiritual de discernir la verdad de la mentira. Para hacer eso, debemos morar en la Palabra escrita de Dios y creer de acuerdo a ella. Si no deseas ser lanzado en el lago de fuego, debes rechazar los evangelios falsos por fe. Debes vencer en tu batalla en contra de los falsos evangelios. Y para asegurar tu victoria de fe, debes saber lo que es el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces podrás evitar la segunda muerte, y solo entonces podrás entrar en el Paraíso de Dios.
2 Juan 1:7 nos dice: «Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo». El engañador aquí se refiere a aquellos que niegan que Jesucristo vino a esta tierra en carne. Puesto de otra manera, son aquellos que niegan que el Señor, quien vino encarnado es el Hijo de Dios, que Él tomó todos los pecados del mundo sobre Si Mismo con Su bautismo en el Río Jordán, y que Él fue juzgado en nuestro lugar por nuestros pecados con Su sangre sobre la Cruz.
Aquellos que no aceptan estos hechos, de que Él ha quitado todo el juicio por nuestros pecados, son los que engañan y son siervos de Satanás. Estos son los enemigos de Dios y los fieles siervos del Demonio. Confunden y guían a mucha gente a la destrucción, enseñando y esparciendo sus falsos evangelios y oponiéndose al verdadero evangelio del agua y el Espíritu.
Aquellos que afirman creer en el evangelio del agua y el Espíritu, pero no pelean la batalla espiritual en contra del falso evangelio de Satanás, eventualmente terminarán como enemigos del Reino de Dios y Su gente. A tal gente no le importa si sus seguidores creen en el evangelio del agua y el Espíritu. Todo lo que les importa a ellos es solo su propia gloria y riqueza. Estos son los falsos siervos quienes solo desean llenar sus propios estómagos. Ellos son, en concreto, los que pertenecen al Anticristo, de los cuales habla la Biblia.
 

Los Trucos de los Herejes
 
Ezequiel 13:17-18 dice: «Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?». De este pasaje podemos observar como los siervos de Satanás buscan arrancar las almas de la gente.
Este pasaje nos dice que los siervos de Satanás cosen amuletos mágicos sobre las mangas de la gente. En la versión Rey James este pasaje se traduce como “Ay de las mujeres que cosen cojines en todos los ojales.” ¿Qué incómodo y anti-estético sería tener cojinetes cosidos en los brazos, y cuan mal se vería esto ante los demás? Aquellos quienes ni conocen, ni creen en el evangelio del agua y el Espíritu, y que tienen posiciones de liderazgo en la iglesia son exactamente así: incómodos, anti-estéticos y molestos. ¿Por qué? Debido a que estas posiciones en la iglesia no son apropiadas para ellos. Ellos saben que no han sido justificados o han nacido de nuevo, porque les falta creer en el evangelio del agua y el Espíritu. 
Entonces, ¿cómo pueden trabajar para el Señor? Por lo tanto, para hacer las obras de Dios, la primera cosa que tú debes hacer es recibir la redención de tus pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, asegurado de que el Espíritu Santo reside en tu corazón, y entonces ser lo suficientemente entrenado en la Palabra de Dios y Su verdad antes de tomar cualquier puesto en la iglesia.
A través de la Biblia Dios nos dice, a Su pueblo, que debemos pelear y vencer a los falsos profetas creyendo en Su verdad. Nacer de nuevo por creer en el evangelio del agua y el Espíritu no es logrado por hacer algo. Se logra por ganar la justicia de Dios por creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Mateo 11:12 afirma: «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan». Aquellos que son fuertes entran al Reino de Dios –fuertes, esto es, en su lucha contra la mentira. Debes recordar que solo aceptando el evangelio del agua y el Espíritu en tu corazón y derrotando las falsas enseñanzas puedes ser totalmente salvo, y solo entonces el Espíritu Santo puede morar en tu corazón.
Para alcanzar la salvación completa de uno, cualquiera que nace en este mundo debe pelear y vencer la mentira con la verdad de la Palabra de Dios. Este mundo es el campo de batalla entre las fuerzas de la verdad y las fuerzas de la mentira, entre los que han nacido de nuevo y los que no. Este mundo se convirtió en el campo de batalla entre Dios y Satanás, debido a Adán y Eva, aunque la vida les fue dada por Dios, terminaron creyendo más en las mentiras del Demonio que en la Palabra de Dios.
La era de hoy es particularmente más peligrosa, ya que Satanás, sabiendo que sus días son contados, está tratando de evitar que la gente crea en el evangelio del agua y el Espíritu, confundiéndolos con falsos profetas, engañándolos con milagros falsos, y desviándolos con obras falsas vestidas como obras del Espíritu Santo. «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz» (2 Corintios 11:14). Habiendo obtenido la victoria sobre las religiones más importantes, Satanás está en contra de los justos. Aunque es una era en donde las mentiras están eclipsando la verdad, aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu al final serán liberados de toda esa mentira, y finalmente los derrotarán.
Para ser salvos de todos nuestros pecados, debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu, y mantenerse alejado de las falsas enseñanzas que afirman que debemos arrepentirnos diariamente para ser perdonados de nuestros pecados. Dios ha prometido que aquellos que venzan tales mentiras con Su verdad no sufrirán la muerte segunda. Seamos reconocidos por Él por nuestra fidelidad para el Señor.