The New Life Mission

Sermones

Tema 24: SERMONES PARA LOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN NUESTROS COLABORADORES

[24-40] < Génesis 21, 8-12 > La gente de la fe verdadera es diferente del resto

< Génesis 21, 8-12 >
«Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac. Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia».
 
 
El hijo de Agar se burló de Isaac
 
Es muy importante que entendamos que no fue el hijo de Sara, la mujer legítima de Abraham, quien se burló primero. Está escrito: «Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac». Como muestra el pasaje anterior, Ismael, el hijo de Abraham, nacido de Agar, su sierva, se burló de Isaac, el hijo de Sara. En aquel entonces Ismael tenía unos 13 años. Isaac acababa de ser destetado. Está escrito que Abraham celebró una gran fiesta cuando Isaac fue destetado. 
¿Cuándo celebramos una fiesta por nuestros hijos? En Corea, se celebra una fiesta a los cien días después del nacimiento de un hijo y después en su primer cumpleaños. La fiesta que celebro Abraham seguramente fue similar. Así que, mientras se celebraba una fiesta para el bebé Isaac, Sara vio a Ismael, el hijo de la sierva, pegando y dando patadas a su hijo Isaac. Esto era completamente inaceptable para Sara. Entonces, Sara le dijo a Abraham: «Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo». Esto significa que, aunque Ismael era también hijo de Abraham, como hijo de una sierva, no podía heredar la riqueza de Abraham como su hijo legítimo, Isaac. Ismael, el hijo de Agar, no pudo vivir con la familia de Abraham aunque fuese su hijo y por mucho que intentase vivir en armonía con todo el mundo. Tuvo que ser expulsado. Dios no quería que este hijo de Abraham, nacido de una sierva, viviese en su casa. 
¿Cuál piensan que era la razón? Dios le había prometido a Abraham claramente: “El que nazca de Sara será tu hijo. Y a través de Él haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo”. Dios dijo que a través de Isaac, le daría la herencia de la tierra de Canaán, es decir, la herencia del Cielo. Dios prometió que las bendiciones de Abraham también serían pasadas al nacido de Abraham. Esto significa que solo el que naciese de Sara, la mujer legítima de Abraham, recibiría las bendiciones de Dios. Isaac, y no Ismael, nació de Sara. Este Isaac nació a través de la Palabra de Dios. El hijo que nació en el tiempo de la promesa de la Palabra de Dios fue Isaac. 
 
 
La herencia la reciben los que son justos por la Palabra de Dios
 
Mis queridos creyentes, hay personas como Ismael que viven entre los cristianos verdaderos, y que no han nacido de nuevo. Esto significa que algunos cristianos han nacido de nuevo al creer en la Palabra de Dios, mientras que otros piensan que han nacido de nuevo mediante esfuerzos y emociones humanos en vez de la Palabra de Dios pura, y por tanto, estos cristianos siguen siendo pecadores. De hecho, entre los cristianos hay claramente personas que dicen haber nacido de nuevo por la carne y hay hijos de Dios que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cuál piensan que es la relación entre estos dos tipos de cristianos? Los que no han nacido de nuevo de verdad, es decir los que han nacido de relaciones humanas carnales, no pueden unirse nunca con los que han nacido de nuevo a través de la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu que contiene la justicia de Dios, por mucho que lo intenten. Además, no pueden ser herederos de la herencia de Dios reservada para los que han nacido de nuevo por la Palabra de Dios. 
En este mundo donde estamos viviendo, los nacidos de nuevo que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu son la mayoría. Pero sus corazones son los que han recibido el Espíritu Santo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios. ¿Qué otro tipo de cristianos hay además de los verdaderos? Hay cristianos que, nacidos por medios carnales del hombre en vez de la Palabra de Dios, no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu y dicen que la salvación se alcanza al creer en Jesús como quieran. 
El hijo nacido de la Palabra de promesa de Dios es Isaac. Por supuesto, Ismael también era el hijo de Abraham, pero como no había nacido de la promesa de la Palabra de Dios, no estaba cualificado para ser heredero de la herencia y riqueza de Abraham. Es igual que los cristianos que, como no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, no han recibido la remisión de los pecados, y por tanto no pueden heredar el Reino de Dios. Como ya sabemos, la mujer de Abraham, Sara, era infértil. Así que Dios le había prometido a Sara con Su Palabra que le daría un hijo y Dios le dio un hijo. Pero, ¿qué hizo Abraham? Aunque Dios le había prometido a Abraham que le daría un hijo, se impacientó y no pudo esperar la promesa, y por tanto tuvo un hijo por medios humanos. 
Aunque, tanto Isaac como Ismael eran hijos de Abraham, Ismael se convirtió en una amenaza para la armonía de esta familia. Estos dos hijos eran como agua y aceite en su personalidad. Isaac heredó la fe de Abraham según la Palabra de Dios, mientras que Ismael era un hijo engendrado por medios carnales y por tanto se peleaban constantemente, y más tarde sus descendientes se convirtieron en enemigos de Israel. Esta era la relación entre el pueblo de Dios y los que no eran parte de Su pueblo. Isaac era hijo de Dios, porque nació de la Palabra de Dios Todopoderoso en vez de por medios humanos. Mis queridos hermanos, todos nosotros creemos de verdad en el Evangelio del agua y el Espíritu somos los que, como Isaac, han nacido de nuevo por esta Palabra justa de Dios. 
Sin embargo, hay muchas personas en este mundo que dicen creer en Jesús según su propia voluntad, mientras que siguen sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu. La fe de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu es completamente diferente de la fe de los que no creen en este Evangelio verdadero. Son muy diferentes la una de la otra, de la misma manera en que Isaac e Ismael eran diferentes el uno del otro. Esta distinción existía en el pasado y también entre los cristianos de hoy en día. La misma distinción se hace en esta era presente. En estos tiempos también hay gente de Dios que ha nacido de nuevo al creer en la verdadera Palabra de Dios claramente. Estas personas que han nacido de nuevo en este mundo al creer en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu son aprobadas por Dios como Isaac fue aprobado. Pero Dios nunca aprobará la fe de los que no han nacido de nuevo por este Evangelio verdadero y que dicen creer en Jesucristo como su salvador basándose en sus emociones humanas, pensamientos carnales o voluntades. 
 
 
Los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu no pueden vivir con los que no han nacido espiritualmente
 
Pensemos en esta espiritualidad. Aquí hay un santo justo que era un pecador pero ha nacido de nuevo al creer en la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu que constituye la justicia de Dios. Por otro lado, hay un cristiano nominal que todavía es un pecador y cree en algunas doctrinas cristianas en vez de creer en la Palabra de Dios completa, pensando que la remisión de los pecados solo puede obtenerse al creer en Jesús como el Salvador. ¿Cómo podrían estas dos personas trabajar juntas? Estas dos personas no pueden trabajar juntas, ni es posible que reciban las mismas recompensas, de la misma manera en que Isaac e Ismael no pudieron vivir juntos ni recibir la misma herencia. 
¿Qué dice la Biblia acerca de esto? Sara le pidió a Abraham que echase a la sierva y a su hijo. También era absolutamente imposible que Ismael e Isaac viviesen juntos. Ismael tuvo que ser expulsado de la casa de Abraham sin falta. Entonces, ¿por qué es imposible que los que nacemos de nuevo vivamos con los que no han nacido de nuevo por la Palabra de Dios? ¿Es porque estas personas tienen un mal temperamento? No. Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu intentan vivir con estas personas. Intentan acomodarlas y se comprometen. Sin embargo, si estos pecadores no reciben la remisión de los pecados a través de la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, es imposible que nos unamos a ellos. ¿Cómo podemos llamarlos santos de Dios como nosotros cuando en realidad tienen pecados en sus corazones? ¿Cómo podemos decir que estas personas han nacido de nuevo si no han nacido de nuevo porque no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios?
Los pecadores cristianos en este mundo siempre protestan ante los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu: “Ahora que te he escuchado, todo lo que has dicho es cierto. Pero tienes que aprobar nuestra fe también. ¿Por qué no apruebas nuestra fe?”. Se niegan a aprobar nuestra fe si no aprobamos la suya. Por eso se levantan contra nosotros. Dicen: “¿Acaso no hemos aprobado tu fe en el Evangelio del agua y el Espíritu? Entonces debes aprobar nuestra fe y nuestro Evangelio”. Pero no podemos hacer esto. 
Mis queridos hermanos, como personas nacidas de nuevo por la Palabra de Dios, somos aprobados por todos los que son honestos ante Dios. Cuando otros cristianos entienden nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, nos aprueban en todas las comunidades cristianas, diciendo: “El Evangelio del agua y el Espíritu en el que creen es cierto. Su fe es correcta”. Sin embargo, no aprobamos la fe de los que son demasiado tercos para aceptar este Evangelio verdadero y por esta razón nos persiguen. 
Un pastor me dijo una vez: “Me gustaría trabajar contigo, así que ven a mi iglesia y predica a los miembros de nuestra familia”. Así que le dije: “Si predico la Palabra de Dios en tu iglesia, todo el mundo será ofendido. Cuando predique la Palabra de Dios a los miembros de tu iglesia no podrán vivir sus vidas de fe cómodamente como antes. Sus corazones se llenarán de preocupaciones y sus caras estarán rojas de ira. Aunque ahora están sonriendo, esto es lo que ocurrirá cuando les predique la Palabra. Si te parece bien esto, pídele permiso al jefe de tu sínodo. Predicaré cuando tenga el permiso”.
Dije estas cosas porque su fe era completamente diferente a la mía. Aunque seamos insuficientes en la carne, somos los que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios justa. Somos diferentes de los que dicen creer en Jesús como su Salvador. Somos los que, al creer en la promesa de la Palabra de Dios, nacimos de la mujer legítima de Abraham, Sara. 
 
 
¿Se han convertido en descendientes de Abraham al creer en la Palabra de Dios justa?
 
Dios le dijo a Abraham: “Les daré esta tierra de Canaán a tus descendientes, pero con una condición: todos tus descendientes deberán ser circuncidados”. Así, todos los descendientes de Abraham fueron circuncidados. La circuncisión es la prueba de que uno es descendiente de Abraham. Isaac fue circuncidado cuando tenía ocho días. 
Entonces, mis queridos hermanos, ¿han recibido sus corazones la circuncisión espiritual a través del Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Tienen sus corazones la señal que muestra que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿De verdad creen que Jesucristo cargó con todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan? ¿Han nacido de nuevo por la Palabra de Dios? La fe en el Evangelio del agua y el Espíritu es esta señal en su corazón. Esta es la circuncisión espiritual. En el Libro de Romanos, Pablo dijo: «La circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra» (Romanos 2, 29). 
¿Han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? Si es así, entonces son los que han nacido de nuevo al creer en la Palabra de Dios. Son los hijos nacidos de la Palabra de Dios. Somos los que han nacido de nuevo como hijos de Dios a través de la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Hemos nacido de nuevo a través de la justicia de la Palabra de Dios? Si es así, entonces somos los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Somos los herederos que heredarán el Reino de Dios, los Cielos. Somos los que heredaremos el Reino de los Cielos aunque no queramos. 
Lo que distingue claramente a los que nos hemos convertido en hijos de Dios de los que no es que nosotros hemos puesto nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios. Si no creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu y por tanto, no se han unido con Jesucristo, estarán dando testimonio de que no son creyentes de este verdadero Evangelio. Si los cristianos en este mundo se diesen cuenta de que cualquiera puede nacer de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios, podrán tener comunión con Dios, porque se convertirán en Sus hijos verdaderos. Pero si alguien no puede tener comunión con Dios por sus pecados, entonces es porque esta persona no ha nacido de nuevo a través del Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios.
Probablemente se hayan reunido con sus familiares estas fiestas. Entre ellos seguramente habría algunos cristianos. Por fuera, estos cristianos y ustedes son muy similares. Ellos oran a Jesús y ustedes también. Ellos alaban a Jesús, ustedes alaban a Jesús. Ellos hacen ofrendas y ustedes también. Por lo menos por fuera no hay nada que les diferencia de ustedes. 
Sin embargo, hay una clara diferencia y es que, mientras que estas personas nacieron de Agar, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu nacimos de Sara. Esta es la única diferencia por fuera. Isaac e Ismael eran del mismo padre, Abraham y Dios también era su Dios. Pero, ¿quién era su madre? ¿De quién nacieron? Isaac e Ismael eran completamente diferentes porque Isaac nació de Sara e Ismael nació de Agar. La cuestión es si hemos nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios, o al creer en doctrinas humanas. 
 
 
¿En qué debemos creer para recibir la remisión de los pecados en nuestros corazones?
 
Hace poco me encontré con una cinta de sermones de un pastor. Este pastor era un famoso revivalista en Corea, alguien que ha estado predicando el Evangelio durante mucho tiempo. Sin embargo, ¿qué creen que dijo este pastor cuando su congregación le preguntó cómo convertirse en hijos de Dios? Su respuesta fue la siguiente: “¿Creen que el Dios que hizo los cielos y la tierra es su Padre? Si creen, todos son hijos de Dios. Creer así es la evidencia de que se han convertido en hijos de Dios”.
Mis queridos hermanos, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu no podemos decir estas cosas. Está escrito: «Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan» (Santiago 2, 19). ¿Qué significa este pasaje? Incluso los demonios creen que el Dios Todopoderoso existe y temen a Dios. Incluso las brujas en el mundo dicen que creen en Dios. Es decir, creer en la existencia de Dios no es una condición suficiente para convertirse en hijos de Dios. Pero esta cosa tan absurda es lo que dice uno de los revivalistas más famosos de Corea. 
Por el contrario, nosotros preguntamos y contestamos lo siguiente: “¿Reconocen que son pecadores basándose en la Palabra de Dios? ¿Han recibido la remisión de los pecados a través de la Palabra de Dios, al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Han recibido el don del Espíritu Santo a través de su fe en este verdadero Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Se han convertido en hijos de Dios por su fe en este Evangelio auténtico?” Si todos han sido limpiados correctamente con la Palabra de Dios, no solo serán hijos de Dios, sino que también recibirán el don del Espíritu de Dios por el camino. 
De hecho, si reciben la remisión de los pecados en su corazón a través de la Palabra de Dios, recibirán naturalmente el Espíritu Santo y se convertirán en hijo de Dios. Entonces heredarán el Reino de los Cielos automáticamente. Si creen en el Evangelio del agua y el Espíritu en este mundo, serán parte del pueblo de Dios y serán bendecidos por Él. Serán seguidores del Dios Todopoderoso, serán protegidos por Él y recibirán Sus bendiciones. Todas estas son las bendiciones que solo vienen de la Palabra de Dios. 
Cuando decimos estas cosas, puede que odiemos a los cristianos de hoy en día. En realidad, deberíamos tener compasión por ellos. Cuando sus familiares u otras personas se burlan de ustedes, ¿qué dicen? Dicen en un tono condescendiente: “¿Por qué eres tan peculiar cuando todos creemos en el mismo Jesús? ¿Por qué no nos apruebas? ¿Estás diciendo que todos los evangelios que no sean el tuyo son incorrectos?”. Sin embargo, mis queridos hermanos, la fe en la Cruz solamente es diferente de la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu completo. Son claramente diferentes. De la misma manera en que Isaac e Ismael eran diferentes el uno del otro, la fe de los que han nacido al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios, es claramente diferente a la fe del resto. 
Agar, en el pasaje de las Escrituras, era una mujer joven. Si hubiese querido, podría haber tenido muchos más hijos. Podría haber tenido un hijo al año. Si hubiese tenido gemelos, podría haber tenido aún más hijos. En aquel entonces no era raro que una mujer tuviese doce hijos. La mayoría de mujeres tenían siete u ocho hijos, aunque perdiesen algunos. Pero ¿y Sara, la mujer de Abraham? Después de tener a Isaac no pudo tener más hijos. 
¿Qué significa esto? Por supuesto, una razón obvia por la que Sara no podía tener más hijos es su estado físico. Pero la lección que debemos entender aquí es que Dios quería multiplicar a los descendientes de los justos en este mundo a través de Isaac, es decir, a través de alguien que creía en la Palabra de Dios correctamente. Pero, a pesar de esta voluntad de Dios, los cristianos del mundo dicen: “Quien crea en Jesús como su Salvador irán al Cielo incondicionalmente. Serán salvados al creer en Jesús. Se convertirán en hijos de Dios también. Si quieren recibir a Jesús en su corazón, repitan esta oración después de mí: Padre, soy un pecador. Pero creo en Ti, Padre. Señor, por favor, perdona mis pecados. Entra en mi corazón. Oro en nombre de Jesús, amén. ¡Aleluya! Con esta oración han recibido al Señor. Ahora son hijos de Dios”.
¿Qué es esto, mis queridos hermanos? ¿Es este el tipo de fe que deriva de la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, la Palabra de Dios? No, no es más que una fe creada por las doctrinas religiosas del cristianismo creadas por el hombre; no es la verdadera fe que viene del Evangelio del agua y el Espíritu. 
 
 
Una persona no puede convertirse en hija de Dios a través de los esfuerzos humanos
 
Es absolutamente importante que recuerden que no pueden convertirse en los hijos de Dios sin pecados a través de sus acciones humanas o confiando en las doctrinas cristianas existentes. Esta es la diferencia que nos separa del resto, porque creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu como nuestra salvación, mientras que otros creen en otras cosas. Aunque tenemos muchos fallos, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu son los hijos de Dios y entraremos en el Reino de los Cielos. Todos los padres, de la carne o espíritu, perdonan a sus hijos con amor por muchos errores que hayan cometido. Abraham amó a su hijo Isaac profundamente, ya que era su ojo derecho. Cualquier fallo que comete es perdonado por los padres. Lo mismo pasa con nosotros. Si somos hijos de Dios de verdad, nacidos al creer en Su justicia, entonces Jesucristo, nuestro Salvador, ha eliminado nuestros fallos. 
Mis queridos hermanos, ¿se dan cuenta de esto y creen en ello? Piensen en esto. ¿Cómo fue tratado Ismael, nacido de Agar? Aunque Abraham no lo maltrató, seguramente Sara le diría: “¡Maldito bastardo! Eres hijo de una sierva. ¿Por qué tuviste que nacer?”. Cada vez que Ismael se burlaba de Isaac o cometía un error, Sara seguramente le trataría así. ¿Por qué creen que pasó esto? Porque Ismael nació de una relación ilegítima. Nació porque su madre, una sierva, se acostó con su dueño aunque no lo debería haber hecho, todo porque la impaciencia de Abraham hizo que hiciese algo por su cuenta. Como hijo ilegitimo estaba decidido que Ismael nunca sería heredero de Abraham con Isaac. 
¿Cómo se sienten en su corazón cuando sus familiares les ignoran o cuando les dicen que creen en el mismo Jesús y quieren vivir en armonía? Su mente se puede confundir. Y pueden intentar entender a sus familiares, pensando: “Sí, mis padres también creen en Jesús como yo. Todos podemos llevarnos bien. Ha sido un error rechazarles porque no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu en el que creo tan fervientemente”.
Sin embargo, mis queridos hermanos, deben recordar que no podemos asimilarnos a ellos. Simplemente no podemos tener nada en común con ellos. Creemos que hemos nacido de nuevo al creer en la Palabra de Dios que ha venido mediante el Evangelio del agua y el Espíritu, y debemos esperar pacientemente para que ellos también nazcan de nuevo a través de la Palabra de Dios justa. Esto es lo que debemos hacer. Sabemos que no deberíamos hacer lo que nos piden los que no han nacido de nuevo a través de la Palabra de Dios. Mi madre de acogida ha dirigido una casa de oración durante mucho tiempo. Cuando me fui de su casa de oración me dijo: “Si vienes a vivir conmigo, serás sanado de la dispepsia enseguida”. Todavía quiere que viva con ella. Todavía quiere que predique la Palabra en su casa de oración con ella. Todavía me promete que me hará dueño de la casa de oración si vuelvo a ella, pero no puedo hacerlo. Esto se debe a que mi fe es diferente a la de mi madre. 
Lo mismo ocurre con nuestros familiares. Todos sus familiares quieren que dejemos de discutir con ellos y quieren que creamos en Jesús a su manera y trabajar con nosotros. Pero su meta es diferente a la nuestra. Estamos trabajando para salvar a las almas a través del Evangelio del agua y el Espíritu mientras que trabajan para convertirse en practicantes de la religión. Así que hay una diferencia clara entre su fe y la nuestra. Su trabajo, es decir intentar convertir a la gente en practicantes de la religión, no puede dar ningún fruto espiritual pase lo que pase. Por el contrario, lo que están haciendo es la obra espiritual de la salvación, librando a la gente del pecado mediante la predicación del Evangelio del agua y el Espíritu. Si no se dan cuenta de esto, su corazón sufrirá mucho dolor. 
¿Qué dice la gente del mundo acerca de los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu? Cuando decimos que nos hemos convertido en personas justas al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, los creyentes legalistas nos acusan de ser herejes aunque todos somos cristianos. ¿Acaso no dicen que somos diferentes? Esto me hace muy feliz. Después de todo, ¿no han estado intentando ser iguales que ellos? Yo les digo: “Tenéis razón. Habéis hablado bien. Somos diferentes. ¿Qué pasaría si fuésemos iguales? Que iríamos al infierno como ustedes. Así que tenemos suerte de ser diferentes”.
De hecho, como pensamos que somos diferentes, nuestros corazones se hacen Fuertes y se llenan de coraje. Deben pensar así. Debemos recordar que somos diferentes de la gente religiosa de este mundo, y debemos vivir confiando en el Evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces podemos encontrar fuerzas en nuestros corazones seguir la justicia del Señor con lealtad. Cuando somos iguales que la gente del mundo, como verdaderos cristianos perderemos la fuerza de nuestra fe. Somos diferentes en todos los aspectos. Nuestra fe es diferente, de la misma manera en que nuestro tipo de vida en este mundo es diferente. 
Mis queridos hermanos, como son hijos de Dios y son diferentes al resto del mundo, Isaac era diferente de Ismael, el hijo de Agar. En todos los aspectos, desde su fe a todas las bendiciones que recibió, Isaac era diferente. Nuestras vidas son diferentes a las de la gente del mundo. Reconociendo esto por fe, debemos vivir con el Señor y vivir por fe en todas las cosas como Dios quiere. 
Cuando Isaac se casó, ¿qué hizo? Trajo a su mujer de la casa de su tío, un pariente de Abraham, en vez de traerla de otra tribu. Trajo a Rebeca de la casa de Labán. 
Debemos creer en Dios y en Su Palabra. Si de verdad creen en este Evangelio del agua y el Espíritu, la salvación entrará en nuestros corazones. Si de verdad creen en la justicia de Dios y el Evangelio del agua y el Espíritu como lo dio el Señor, entonces tienen el Espíritu Santo en su corazón. Y el Espíritu Santo que vive en sus corazones, reinará en sus vidas. Por tanto, en vez de ser autocomplacientes ahora que hemos recibido la remisión de los pecados, debemos seguir creyendo en Dios y en Su Palabra de justicia. Espero que todos vivan por la fe verdadera. 
Estamos viviendo con las bendiciones de Dios. Les pido que vivan en la justicia de Dios y vivan con fe. Y si viven así, deben tener una fe firme en que son diferentes de la gente del mundo. Nosotros somos las personas que han nacido a través de la Palabra de Dios. ¿Es esto cierto o no? Por supuesto que sí. Hemos nacido de nuevo al creer en la Palabra de Dios de la justicia. Debemos vivir con coraje como hijos legítimos de Sara. Debemos proteger nuestro estatus. Debemos recordar que somos hijos de Abraham de su mujer legítima. Por supuesto, mientras que nuestros cuerpos nacieron de nuestros padres, nuestras almas han nacido de nuevo a través de la Palabra de Dios. 
Así que debemos vivir el resto de nuestras vidas con orgullo, recordando que nacimos de la Palabra de Dios. No debemos rebajarnos buscando la compañía de los hijos ilegítimos de la carne como Ismael. Debemos vivir con confianza, diciéndoles con confianza: “Iros; yo iré por mi camino”. Si, en sus mentes no pueden distinguir claramente a los nacidos de nuevo de los que no han nacido de nuevo, les pido que hagan esta distinción claramente ahora mismo y estar orgullosos de sí mismos como hijos de Dios nacidos de Su Palabra, hijos nacidos de Sara. Y les pido que actúen de una manera digna de un hijo nacido de la Palabra, para creer en Dios y para conseguir felicidad en sus vidas.