The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 1-1] < Lucas 1, 1-16 > Juan el Bautista

< Lucas 1, 1-16 >
«Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios».
 
 
La genealogía de Juan el Bautista
 
Leamos Lucas 1, 5-7. «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada».
El tetrarca de la región de Judea de Israel en aquel entonces era el rey Herodes. Examinemos el contexto histórico de Israel de aquella época. Israel había sido derrotado en la guerra con el Imperio Romano, que era la mayor potencia del mundo conocido. Por tanto, Israel se convirtió en una colonia que pagaba tributo a Roma. Aunque había tetrarcas en Israel, no tenían poder verdadero; el gobernador romano tenía el poder y los israelitas le pagaban impuesto a Roma. En aquel entonces Augusto era emperador de Roma. El emperador romano envió a Pilatos como gobernador de Judea.
Ahora voy a hablar de Juan el Bautista. El pasaje de las Escrituras de hoy dice: «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet» (Lucas 1, 5). Lucas, el discípulo de Jesús que escribió el Evangelio de Lucas quiso describir el contexto histórico de la nación de Israel y hablar de los padres de Juan el Bautista primero, y entonces de la clase de persona que Juan el Bautista era ante Dios, lo que hizo por nosotros y quién era. Quiso hablar de lo importante que era el ministerio de Juan el Bautista.
Dice que Zacarías, el padre de Juan el Bautista, era un sacerdote de la división de Abías (Lucas 1, 5). Un sacerdote de Dios en Israel solo podía serlo si había nacido en la familia de Aarón. Dios hizo que los descendientes de Aarón, que eran de la tribu de Leví entre los 12 hijos de Jacob, fueran sacerdotes. Dios escogió a Aarón, el hermano mayor de Moisés y le confirió la tarea de ser el Sumo Sacerdote. Le dio a Moisés la tarea de ser Su profeta. Así es como los descendientes de Aarón se convirtieron en una familia de sacerdotes.
¿Qué tipo de familia era la tribu de Judá? Era una familia de reyes, generación tras generación. Como la tribu de Judá era la familia de reyes, Dios padre hizo que Jesucristo naciese en esa tribu.
Lucas 1 dice que Juan el Bautista nació como hijo de Zacarías. «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet» (Lucas 1, 5). Zacarías nació en la familia de Abías y desempeñó la función de sacerdote como descendiente de Aarón. Por tanto, Juan el Bautista, hijo de Zacarías, pudo heredar esa función. En otras palabras, los descendientes de Aarón, el Sumo Sacerdote, podían entrar en el Santuario de Dios todos los días para cuidar de los instrumentos como el candelabro de oro, el altar de incienso y la mesa del pan. Cada sacerdote realizaba sus funciones cuando cumplía los 30 años y hasta que cumplía los 50 si no tenía problemas físicos o espirituales.
Leamos 1 Crónicas 24, 1-4: «También los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Mas como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los repartió por sus turnos en el ministerio. Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho».
Aarón tuvo ocho hijos: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Nadab y Abiú murieron porque ofrecieron fuego profano ante el Señor (Levítico 10, 1) y Eleazar e Itamar fueron sacerdotes en la presencia de Aarón, su padre. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, los descendientes de Aarón crecieron en número. Entonces el rey David tuvo que establecer un orden de sacerdotes que hicieran las tareas del sacerdocio. Dividió a todos los descendientes de Aarón en 24 divisiones según sus ramas; Eleazar tuvo 16 hijos e Itamas tuvo 8 hijos. El rey David hizo 24 divisiones de sacerdotes según las familias de los 24 nietos de Aarón, el Sumo Sacerdote.
 
 
Juan el Bautista nació de la casa de Aarón
 
Los sacerdotes del Antiguo Testamento tenían que ofrecer los holocaustos a diario y cuidar de los instrumentos del santuario. Así que Zacarías entró en el santuario para hacer su tarea. Entonces un ángel se le apareció de repente diciendo: «Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan» (Lucas 1, 13). ¿Qué quiere decir esto? Zacarías no tenía hijos aunque él y su mujer eran muy mayores.
Entre los israelitas, era una vergüenza en la familia que una generación acabara sin hijos. Así que Zacarías quería tener un hijo. Parece ser que el sacerdote Zacarías oraba a Dios porque pasaba mucho tiempo en el santuario. Entonces el ángel de Dios se le apareció a Zacarías en ese momento.
Mis queridos hermanos, ¿cuál sería la reacción de una persona si un ángel se le apareciera en un sitio oscuro? La mayoría de la gente estaría aterrorizada. No había nadie en el santuario y Zacarías estaba cumpliendo su tarea de sacerdote. Pero de repente apareció alguien que no era una persona, sino un ángel. Entonces el ángel le dijo: «Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos» (Lucas 1, 13-16). Esto nos habla del nacimiento de Juan el Bautista.
Por tanto, Juan el Bautista tuvo que nacer en la familia de Zacarías, y Dios quiso utilizar al hijo de Zacarías para cumplir Su providencia. Zacarías era una persona que ofrecía sacrificios según la Ley de Dios y cumplía Sus mandamientos y estatutos. Dios hizo que Juan el Bautista naciese en este mundo como hijo de Zacarías para hacerle servir la justicia de Dios. Pero Juan el Bautista pudo bautizar a Jesús solo porque era descendiente de Aarón. Todos estos sucesos eran la voluntad de Dios Padre.
Dios estableció el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento que eliminaba los pecados de los israelitas. Dios hizo que los israelitas pudiesen ser salvados a través del sistema de sacrificios que estableció. Y Dios planeó en el Nuevo Testamento que salvaría a la humanidad de sus pecados según la Ley de salvación establecida en el Monte Sinaí. Por eso, antes del nacimiento de Jesucristo, envió al ángel a Zacarías, descendiente de Aarón, y le dijo que le daría un hijo.
Dios hizo que Juan el Bautista, quien se convertiría en el representante de la humanidad, naciese a través del sacerdote Zacarías, y por otro lado, hizo que Jesús fuese concebido en el vientre de María seis meses después. Hizo que Jesucristo realizase la función de Sumo Sacerdote cuando tenía 30 años. Por tanto, cuando Jesús cumplió los 30, pudo convertirse en el Sumo Sacerdote del Cielo. Estaba preparado para ser bautizado por Juan el Bautista. Por otro lado, Juan el Bautista cumplió los 30 y, como representante de la humanidad, pudo bautizar a Jesús, el Sumo Sacerdote del Cielo. Dios permitió que esto sucediese.
Juan el Bautista puso las manos sobre la cabeza de Jesús y Jesús fue bautizado para recibir los pecados del mundo para siempre. Dios Padre cumplió la obra de la remisión de los pecados al hacer que Su Hijo recibiese los pecados de la humanidad al ser bautizado. Así que Dios hizo que Jesús fuese bautizado por Juan el Bautista. Esta es la providencia de Dios que cumplió toda Su justicia. Los autores de las Escrituras de los Cuatro Evangelios siempre hablan del ministerio de Juan el Bautista en la introducción, antes de hablar del ministerio de Jesús porque es muy importante. Esto se debe a que Juan el Bautista tuvo que transferir los pecados de la humanidad a Jesús mediante el bautismo. Dios Padre preparó al representante de la humanidad que transferiría los pecados del mundo a Su Hijo, Jesucristo.
Dios les dio a los israelitas la gracia de salvación en el Antiguo Testamento al hacer que recibiesen la remisión de los pecados mediante los descendientes del Sumo Sacerdote Aarón que transferían los pecados a las ofrendas. Los sacerdotes del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento tuvieron que pasar los pecados de cada persona a las ofrendas y sacrificarlas. Pero en el Nuevo Testamento fue suficiente con que Jesús fuese bautizado por Juan el Bautista una vez, muriese una vez en la Cruz, y resucitase una vez.
La gente pudo recibir la remisión de los pecados en el Nuevo Testamento por fe en el ministerio de Jesucristo que era lo mismo que los sacrificios del Antiguo Testamento. Solamente el método y el efecto de la salvación eran diferentes a los del Antiguo Testamento. Por eso se necesitaba a Juan el Bautista para conectar el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando Jesús vino al mundo, fue bautizado por Juan el Bautista, el representante de la humanidad. No todo el mundo podía hacer esto; solamente alguien como Juan el Bautista, enviado por Dios como descendiente de Aarón pudo hacer esta tarea. Solamente el cuerpo de Jesús podía convertirse en el sacrificio por todos nuestros pecados. Por tanto, lo primero que debemos pensar es que tenía que haber un representante de la humanidad entre los descendientes de Aarón, quien fue el primer Sumo Sacerdote de este mundo. Dios Padre envió y preparó a Juan el Bautista como descendiente de Aarón y como representante de la humanidad ante Jesús.
El ángel dijo: «Tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan» (Lucas 1, 13). Este Evangelio del agua y el Espíritu empezó en el momento en que el ángel se le apareció al sacerdote Zacarías y le prometió que nacería Juan el Bautista. Entonces Juan el Bautista se convirtió en un hombre grande ante el Señor y en el representante de la humanidad. Era mayor que Moisés y que el profeta Isaías.
Sigamos leyendo el siguiente pasaje: «Porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos» (Lucas 1, 15-16). Juan el Bautista es igual que los nazarenos que fueron consagrados a Dios en el Antiguo Testamento. Un nazareno era una persona dedicada a Dios que no bebía licor.
Juan el Bautista era la persona que transferiría los pecados a Jesucristo al bautizarle. Era un hombre de Dios enviado a este mundo por Dios. ¿Qué dice la Biblia acerca de Juan el Bautista? Dice: «Y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre» (Lucas 1, 15). Recibimos el Espíritu Santo solo después de haber recibido la remisión de los pecados, pero Dios dijo que Juan el Bautista estaba lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre.
Juan el Bautista, quien bautizó a Jesús, fue concebido en el vientre de Isabel, la mujer del sacerdote de Zacarías. Después María fue a ver a Isabel. Pero Jesús fue concebido en el vientre de la virgen María entonces. Jesús y Juan el Bautista se conocieron mientras estaban en el vientre de sus madres. Juan el Bautista saltó de alegría en el vientre de su madre en ese momento.
No podemos pensar en Juan el Bautista como en un profeta más del Antiguo Testamento. Era el representante de la humanidad que bautizaría a Jesús para que Dios Padre pudiera salvar a la humanidad. Fue preparado y utilizado porque era indispensable para cumplir la justicia de Dios. La voluntad de Dios se cumplió cuando Juan el Bautista le pasó los pecados de la humanidad a Jesús para siempre al bautizarle. En otras palabras, Jesús recibió los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista. Así que la gente que ignora el ministerio de Juan el Bautista no puede recibir la salvación de todos sus pecados.
He conocido a muchos cristianos que dicen que creen en Jesús como su Salvador. Pero la mayoría de ellos ignoran el ministerio de Juan el Bautista. Pisotean el ministerio de Juan el Bautista de esta manera. Dicen: «¿Por qué es tan importante el papel de Juan el Bautista?». Por eso no han recibido la remisión de los pecados.
 
 
Pero Juan el Bautista fue tratado con importancia en los cuatro Evangelios
 
Sin embargo, las palabras de los cristianos no son la Palabra de Dios, sino las palabras del hombre. ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca del ministerio de Juan el Bautista? Si leemos los cuatro Evangelios, vemos que todos describen el ministerio de Juan el Bautista. Por ejemplo, el Evangelio de Marcos empieza con el pasaje sobre cómo Juan el Bautista preparó el camino del Señor y después describe cómo bautizo a Jesucristo según la voluntad de Dios Padre. En el principio de los cuatro Evangelios, Juan el Bautista aparece antes que Jesús gritando: «¡Arrepentíos, víboras!» y llamando a la gente al verdadero arrepentimiento para volver a Dios. Está escrito que hizo la obra de cumplir la justicia de Dios al bautizar a Jesús, así que no podemos intentar conocer la justicia de Jesús si ignoramos la obra de Juan el Bautista.
En cuanto a la obra de Juan el Bautista, Jesús dijo personalmente que había sido enviado especialmente a este mundo para que Dios salvase a la humanidad de sus pecados. Juan el Bautista era la persona que, como representante de la humanidad, transfirió los pecados del mundo al Salvador Jesús al bautizarlo. Si Juan el Bautista no hubiese nacido en este mundo y si no hubiese sido por este papel, todavía tendríamos nuestros pecados. Esto se debe a que no hubiera sido suficiente que Jesús muriese en la Cruz sin el ministerio de Juan el Bautista. Dios necesitaba el ministerio de Juan el Bautista para cumplir la salvación de la humanidad. Así que debemos saber que el Evangelio del agua y el Espíritu del Señor es el plan de salvación de Dios.
Dios nos ha hablado de esta salvación empezando con el sistema de sacrificios del Tabernáculo. La gente que desobedecía la Ley tenía que llevar a un cordero o cabra para ser sacrificado ante Dios, y antes le transfería los pecados mediante la imposición de manos. Entonces podía recibir la remisión de los pecados al matar al animal, cortarlo en trozos y ofrecérselo a Dios. Este es el sistema de la Ley establecido por Dios para salvarnos de los pecados del mundo.
Para redimir los pecados de los israelitas cometidos en un año, Dios les dio un sistema de sacrificios para el Día de la Expiación (Levíticos 16). El décimo día del séptimo mes de cada año, el Sumo Sacerdote ponía ambas manos sobre la cabeza de un chivo expiatorio para transferirle todos los pecados de los israelitas cometidos ese año. Entonces se dejaba suelto por el desierto a manos de un hombre adecuado para la tarea (Levítico 16, 20-22). Dios creó esta ley de la salvación y para eliminar los pecados de los israelitas según este sistema, el Sumo Sacerdote tenía que ofrecer el sacrificio de expiación.
De la misma manera tenía que haber un Sumo Sacerdote en el Nuevo Testamento, y por eso Dios Padre envió a Juan el Bautista al mundo seis meses antes de enviar a Su Hijo.
Estamos considerando la base del Evangelio del agua y el Espíritu de Jesús. Estamos observando el advenimiento de Juan el Bautista como siervo de Dios y su ministerio. El Señor dijo: «Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista» (Mateo 11, 11). Juan el Bautista era el representante de la humanidad como dice la Biblia.
Mateo 11, 12 dice lo siguiente (aunque no suelo memorizar versículos, este lo he memorizado perfectamente): «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mateo 11, 12). Todos los pecados de la humanidad fueron pasados a Jesús por Juan el Bautista mediante el bautismo. Nosotros podemos recibir la remisión de los pecados por fe en el hecho de que nuestros pecados y los de todo el mundo fueron pasados a Jesús para siempre cuando fue bautizado por Juan el Bautista. Quien crea en este Evangelio del agua y el Espíritu recibe la remisión de los pecados y puede entrar en el Reino de los Cielos por fe en la justicia de Dios.
Así que la Biblia dice: «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mateo 11, 12). En otras palabras, invadir el Reino de los Cielos y tomarlo por fe es una bendición para los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu desde el día en que Juan el Bautista bautizó a Jesús en el río Jordán. Por tanto, debemos saber la Verdad que fue enseñada desde el principio a Teófilo en el Evangelio de Lucas, unos de los discípulos de Jesús.
Lucas predicó a Teófilo que el Evangelio fue iniciado por Juan el Bautista. También le dijo a Teófilo que Jesús recibió los pecados de la humanidad a través de Juan el Bautista. Por tanto, Lucas le dijo a Teófilo que Jesús había recibido la transferencia de los pecados y que había entregado su vida a través del bautismo recibido de Juan el Bautista. Hoy en día, debemos creer en este Evangelio del agua y el Espíritu para poder vivir en Jesús.
Debemos saber quién era Juan el Bautista. Hay muchos pasajes en la Biblia que hablan de Juan el Bautista. Lean algunos de ellos.
En Malaquías 4, 5-6 se dice: «He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición». A través del pasaje de Malaquías, Dios dijo: «Enviaré a Mi siervo antes que a Mi Hijo. Enviaré a Mi siervo Elías, quien transferirá los pecados de la humanidad a Jesús y quien volverá a los israelitas a Mí, y Mi corazón a ellos». Este Elías es Juan el Bautista, quien apareció al principio del Nuevo Testamento. Es Juan el Bautista, quien transfirió todos los pecados de la humanidad a Jesús al bautizarle.
Leamos la Palabra de Lucas 1, 17: «Irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». Esto significa que Juan el Bautista viene a nosotros por el espíritu de Elías. Elías era el siervo de Dios que demostró quién era el verdadero Dios al enfrentarse contra 850 sacerdotes de Baal y Aserá. Y venció y mató a estos sacerdotes adoradores de ídolos. Así devolvió a todos los israelitas al Señor Dios. Elías dio testimonio ante los israelitas de que el Señor Dios era el único Dios verdadero. Era el siervo de Dios con poder para devolverlos al Señor Dios.
Así que Elías es sinónimo de siervo de poder. La Biblia dice que Juan el Bautista iría delante de él con el espíritu y poder de Elías (Lucas 1, 17). Debemos saber cuánto amó Elías a los israelitas y cuánto quería llevarlos a Dios. Elías tenía tanto poder que hizo que no lloviese en tres años por el poder de su oración. Los pecados de este mundo se pasaron a Jesús de una vez por el Elías que estaba por venir.
El Señor dijo que Juan el Bautista era el Elías de esta generación. Por tanto, Juan el Bautista hizo el mismo ministerio que Elías. Era un siervo de Dios con la tarea y el poder de transferir todos los pecados de la humanidad a Jesús. Zacarías e Isabel se regocijaron cuando Juan el Bautista nació. Pero no solo sus padres se regocijaron, ya que la Biblia dice que muchos se regocijaron por su nacimiento. Mis queridos hermanos, yo también estoy muy contento por este nacimiento y me regocijo. ¿Qué nos habría pasado a los que creemos en Jesús si Juan el Bautista no hubiese venido al mundo? Sería horrible.
Le doy gracias a Dios Padre por enviar a Su siervo Juan el Bautista a este mundo a través de Zacarías y su mujer como el inicio de este Evangelio. Mis queridos hermanos, debemos estar agradecidos por que Juan el Bautista bautizó a Jesús. Debemos ir ante Dios Padre en fe y darle gracias. Debemos saber que Dios envió a Juan el Bautista y que este bautizó a Jesús al principio del Evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la verdadera fe. Es la fe que cree correctamente en la Verdad.
Le damos gracias a Dios por enviar a Juan el Bautista primero. Dios Padre, a través de Juan el Bautista, hizo que muchas personas, incluyendo nosotros, volviésemos a Cristo por fe y recibiésemos la verdadera salvación. Le damos gracias a Dios Padre por darnos esta gracia.
Pudimos conocer a Jesús, que es el Salvador, y tener fe en la justicia de Dios por el testimonio de Juan el Bautista. A través del ministerio de Juan el Bautista hemos podido creer que Jesús es nuestro verdadero Salvador. Debemos creer en el ministerio de Juan el Bautista y en el de Jesús, y recordar lo importante que fueron al principio de este Evangelio del agua y el Espíritu, y también debemos pensar en que hemos sido salvados y hemos recibido la salvación de Dios. Debemos dar gracias a Dios Padre una vez más y para siempre por fe. Debemos darle gracias a Dios Padre por enviar a Juan el Bautista y debemos ser salvados por fe hoy.
El ministerio de Juan el Bautista es absolutamente necesario para poder ser salvados de nuestros pecados al creer en Jesucristo. No solo estamos agradecidos a Juan el Bautista, sino que estamos agradecidos a Dios por enviarle. Así que espero que no me malinterpreten. Espero que reciban la remisión de los pecados y la vida eterna al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu.