The New Life Mission

Sermones

Tema 24: SERMONES PARA LOS QUE SE HAN CONVERTIDO EN NUESTROS COLABORADORES

[24-56] < Génesis 27, 1-29 > Tomen las bendiciones dadas a Jacob

< Génesis 27, 1-29 >
«Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí. Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte. Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza; y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera. Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte. Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño. Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y tráemelos. Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba. Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor; y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos; y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo. Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío? Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas. Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí. E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú. Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo. Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy. Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: 
Mira, el olor de mi hijo,
Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.
Sírvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
Sé señor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren».
 
 
Queridos hermanos, ¿han comido bien?
Se dice que las Escrituras son como un rompecabezas que esconde la justicia de Dios. Incluso para mí, cuanto más leo la Biblia, más me doy cuenta de esto. El pasaje de las Escrituras que acabo de leerles hoy también me inspira con la misma comprensión.
Aquí, Isaac y su mujer Rebeca y sus dos hijos, Esaú y Jacob, aparecen. Isaac envejeció, así que llamó a su hijo mayor, Esaú, y le dijo que le hiciese una comida sabrosa. Isaac quería comer algo sabroso y bendecir a Esaú por última vez. Pero Isaac estaba muy viejo y frágil y tenía un ojo con la vista mala. Y por eso, su mujer Rebeca y su segundo hijo, Jacob, engañaron a su padre y Jacob recibió esta bendición que debería haber recibido Esaú. Esto es exactamente lo que dice el pasaje de las Escrituras de hoy.
 
 
Isaac llamó a su hijo mayor, Esaú
 
Creo que Isaac había perdido la vista debido a su edad, pero a pesar de esto podía distinguir las voces y sonidos con su oído. Así que es difícil entender por qué Isaac no podría reconocer a Jacob, que se había disfrazado como su hermano. Pero, La Biblia es la Palabra que pone más énfasis en revelar la justicia escondida de Dios que en registrar hechos históricos. Por tanto, a través del pasaje de las Escrituras de hoy, debemos echar un vistazo a cómo se revela esta justicia escondida de Dios.
Cuando Isaac se hizo mayor y sus ojos no veían bien, llamó a su hijo mayor, Esaú.
“Querido padre, aquí estoy”. Entonces le dijo a Esaú: “Hijo, soy muy viejo. Estoy a punto de morir. Así que, deja tus armas y vete al campo y cázame algo. Y hazme mi plato favorito para que me lo coma. Cuando me lo coma, bendeciré tu alma todo lo que quieras antes de que muera”. Como dijo Isaac, Esaú contestó: “Sí, papá. Lo haré”, y entonces tomó su arco y flechas y salió al campo para cazar. Después de volver con la presa, le hizo el mejor plato de todos los platos que le gustaban a su padre. Pero era demasiado tarde.
La Biblia cuenta cosas acerca de Dios y Sus siervos; y Su pueblo también aparece en la Biblia. Asimismo, habla de la providencia de que Dios dará Sus bendiciones a Su pueblo a través de Sus siervos. Y esto es así. Por supuesto, hay ejemplos en los que Dios trabaja directamente por Su cuenta, pero Dios trabaja aún más a través de los siervos que establece en este mundo.
En el pasaje de las Escrituras de hoy, la mujer de Isaac, Rebeca, escuchó esta conversación entre Isaac y su hijo mayor, Esaú. Pero Rebeca amaba a su hijo menor, Jacob y odiaba a Esaú. Así, quiso que Jacob recibiese esta bendición que era para Esaú. Desde una perspectiva carnal, el prejuicio de Rebeca podría verse como una madre que muestra favoritismo con uno de sus hijos.
 
 
Rebeca escuchó y permitió que Jacob engañase para recibir la bendición de Esaú
 
Al escuchar las palabras que su marido le dio a su hijo mayor, Rebeca le dijo a Jacob: “No tiene que ir muy lejos. Vete fuera y tráeme dos cabritillos buenos. ¿Crees que no sé lo que le gusta a tu padre? Sé lo que le gusta a tu padre cuando era joven; sé lo que le gusta a tu padre desde que era más joven; y sé lo que le gusta a tu padre ahora que es anciano. Lo sé todo. Lo sé todo bien, sé si le gusta que tenga mucha pimienta o no. Haré un plato sabroso para tu padre, así que tráeme dos cabritillos buenos. Tu padre ha decidido en su corazón comer el plato que le traiga tu hermano y darle una oración de bendición antes de morir. Pero esto no debe ser así. Quiero que tú recibas esta bendición. Haz lo que te digo. Y así recibirás esa bendición”.
Entonces Jacob contestó: “Querida madre, ¿cómo puedo ser como mi hermano? Mi hermano es un hombre peludo, pero yo tengo la piel suave y sin mucho pelo. Aunque mi padre no pueda ver muy bien, cuando toque mi cuerpo verá que le estoy engañando y me maldecirá”. A pesar de las palabras temerosas de Jacob, su madre le dijo: “Confía en mí. Aunque algo vaya mal y tu padre te maldiga, lo recibiré en tu lugar”.
Y por eso, Jacob fue fuera y trajo dos cabritillos buenos siguiendo las instrucciones de su madre y después de matarlos, Jacob y su madre empezaron a cocinar. Esaú todavía estaba yendo de su morada a las colinas, pero en este hogar la cocina ya estaba llena de sonidos de cortes y picadas. Un solo cabritillo era suficiente para una fiesta entera. Preparado justo como le gustaba a su marido. Y por eso, Rebeca preparó el plato más delicioso del mundo. Y después, le puso la piel de los cabritillos sobre los brazos y manos de Jacob y en la parte suave de su cuello y lo vistió con la ropa del hermano mayor. La gente peluda tiene mucho pelo por toda la cara, empezando por las patillas, pero no en los ojos, la boca y la nariz. Son tan peludas como los monos. Esaú seguramente era así de peludo. Por eso Jacob tuvo que esconder su piel suave y vestirse con la piel de los cabritillos en los brazos, manos y cuello para disfrazarse de Esaú. Su madre le habló y terminó de preparar la comida para Isaac.
“Ofrece esto a tu padre y pídele que te bendiga”.
“¿Qué pasa si se entera?”, dijo. Su madre le contestó: “Si se da cuenta de que le estás engañando y vas a ser maldecido, deja que te maldiga. No te preocupes. Haz lo que te digo”. ¿Qué pasó después? Jacob hizo lo que su madre Rebeca le había dicho, y al final, recibió la oración de bendición de su padre.
Desde nuestra perspectiva humana, el pasaje de hoy parece muy negativo. Como esa madre solo quería a un hijo, le convenció para utilizar trucos y engañar a su padre. Si es así, ¿por qué permitió que Dios dejase constancia de esto? ¿Es el Dios Todopoderoso alguien que tenga fallos desde una perspectiva ética y que tenga defectos desde una perspectiva teológica? Por supuesto que no. Sé que Dios dejó constancia de esto para enseñar a la humanidad acerca de la verdad de “cómo podemos recibir Sus bendiciones los seres humanos”.
Como le dijo su madre, Jacob se cubrió con pieles de cabritos, le llevó a su padre un plato sabroso con pan y le mintió diciendo: “Soy Esaú”. Su madre Rebeca le obligó a hacer esto, porque quiso que recibiese esa bendición aunque fuese mintiendo. De esta manera, ¿qué tipo de fe necesitamos para ir ante Dios para recibir Sus bendiciones? Esto es precisamente lo que Dios quiere decirnos. En conclusión, Jacob recibió la bendición de su padre. Y los descendientes de Jacob siguen viviendo bien, recibiendo sus bendiciones incluso ahora. Para su referencia, los israelitas son todos descendientes de Jacob y los Palestinos son descendientes de Esaú.
Isaac se comió toda la comida y bendijo a Jacob, quien estaba disfrazado de Esaú.
«Y Jacob se acercó, y le besó;
y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: 
Mira, el olor de mi hijo, 
Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 
Dios, pues, te dé del rocío del cielo, 
Y de las grosuras de la tierra, 
Y abundancia de trigo y de mosto. 
Sírvante pueblos, 
Y naciones se inclinen a ti; 
Sé señor de tus hermanos, 
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. 
Malditos los que te maldijeren, 
Y benditos los que te bendijeren» (Génesis 27:27-29).
Esta oración que Jacob recibió de su padre se ha convertido en realidad hoy. Y esta oración seguirá estando activa en el futuro también.
Al oler la ropa de Jacob, Isaac dijo:
«Mira, el olor de mi hijo, 
Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 
Dios, pues, te dé del rocío del cielo, 
Y de las grosuras de la tierra, 
Y abundancia de trigo y de mosto».
Queridos hermanos, ¿qué creen que significan estas palabras? Significan que los corazones de los justos que quieren al Señor son lo mismo que la bendición de Dios que ellos le muestran. De hecho, Dios nos ha permitido a los justos recibir este rocío del cielo y la gordura de la tierra. Dios ha vestido a Sus siervos y a todos los santos del mundo con mucho grano y vino. Asimismo, hizo que todo el mundo le sirviese al exaltarlo por encima de la gente del mundo. Los pecadores están destinados a arrodillarse ante los santos que han recibido la remisión de los pecados en sus corazones. Esto no es una imaginación y se cumplirá. Quien maldiga a los justos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu será malditos, y quien bendiga a los justos que han nacido de nuevo recibirá todas las bendiciones. Estas bendiciones descenderán sobre los justos solamente. Serán como las bendiciones que descendieron sobre Jacob en el pasaje de las Escrituras de hoy.
 
 
Cuando creemos y seguimos la Palabra de Dios, recibimos las bendiciones de Dios
 
Entonces, ¿cómo podemos recibir las bendiciones valiosas? Al tener fe en la justicia de Dios, podemos recibirlas. Aunque Isaac estaba ciego por su avanzada edad, tenía todavía olfato, oído y tacto. Podía reconocer a la gente mediante el tacto y el olfato. Aunque Jacob estuviese vestido con piel de cabra, Isaac podría haber sabido que el pelo de cabra era diferente al humano. Aunque Esaú era un hombre peludo, como una cabra, ¿es igual el pelo de cabra que el humano? ¿Piensan que Isaac no conocía la diferencia entre el pelo humano y el de cabra? ¿Acaso no reconoció el olor a pelo de cabra que desprendía el cuerpo de su hijo?
Pero la Palabra de Dios no habla dice esto. Esta historia, que no podemos entender según nuestro pensamiento humano, es una Palabra acerca de cómo podemos recibir las bendiciones de Dios. Como le había dicho su madre, Jacob se puso la ropa de su hermano, escondió las partes suaves de su cuerpo con pelo de cabra y se fue a ver a su padre. Como resultado, su padre pensó que Jacob era Esaú y le dio la bendición.
¿Qué significa esto? Esto significa que, cuando vamos ante Dios sin tener fe en la justicia de Dios, no podremos recibir esta bendición. Solo piensen en esto. Si no creemos en la salvación y el amor con el que nos ha salvado Dios, ¿cómo podemos recibir estas salvaciones? En vez de bendecir, ¿no recibiremos una maldición? Jacob fue bendecido por su padre porque creyó en las palabras de su madre y pudo ir a su padre.
Nosotros somos iguales. Si fuésemos ante Dios sin tener fe en la justicia de Dios, solo recibiríamos una maldición. Jesucristo bajó a este mundo y nos salvó completamente. Este Hijo de Dios que nos ama bajó a este mundo en forma humana. Y es nuestro Cordero puro que tomó todos nuestros pecados al ser bautizado. Entonces murió en la Cruz cargando con todos los pecados del mundo y resucitó de entre los muertos. Debemos ir ante Dios con esta fe en este Dios que nos ha salvado con Su amor infinito por nosotros. 
Si vamos ante Dios sin este tipo de fe, preguntando: “Señor, acéptame como soy”, ¿qué creen que recibiremos de Él? ¿Qué ocurrirá si vamos ante Dios en nuestro estado imperfecto un día y otro sin tener fe en la justicia de Dios? Recibiremos muchas maldiciones. Dios nos aplastará hasta morir. Les dirá a los ángeles que llevan barras de hierro en sus manos: “Pegadles”.
Si es así, ¿cómo van a ir ante Dios? Debemos ir ante Él como santos sin pecados, los justos y los hijos de Dios que pueden satisfacer Su corazón al creer en la justicia de Dios de todo corazón. Debemos ir ante Dios con esta fe, habiendo hecho que nuestros corazones sean justos vistiéndose de la justicia de Dios. De lo contrario, en vez de recibir estas bendiciones, recibiremos una maldición. El pasaje de las Escrituras de hoy nos está diciendo esto claramente. Nos enseña que, aunque seamos débiles e insuficientes, si seguimos adelante con esta fe pura que cree en Dios, recibiremos estas bendiciones. ¿Pueden entender ahora qué dice este pasaje?
Es así. Jacob pudo recibir esta bendición de su padre porque fue ante él con el nombre de su hermano, la ropa de su hermano y simuló el pelo de su hermano. Como la ropa de Esaú tenía un olor especial, su padre olió a Esaú pero no dudó de que fuera él, y así el padre estaba seguro de que tenía a su hijo Esaú delante y le bendijo con el nombre de Esaú. Sin embargo, ¿quién recibió esta bendición? Fue Jacob, no Esaú. Jacob recibió la oración de bendición. Solo por su fe confiada pudo recibirla.
Queridos hermanos, somos iguales. Solo cuando vamos en nombre de Jesucristo, como Jacob hizo en el nombre de Esaú, y solo cuando vamos con fe en la justicia de Jesucristo podemos recibir la bendición de Dios. Se dice que el padre conoció el olor de la ropa de su hijo. En Israel, normalmente es el primogénito, el hijo mayor, quien recibe más bendiciones. Por muy problemático que sea el hijo mayor, la mayoría de padres quieren más al hijo mayor. Yo no sabía por qué era esto, pero pienso que muestran más aprecio por el mayor porque es el primer hijo que tuvieron en la unión matrimonial. Esto se debe a que las primeras cosas dan más gozo, sean lo que sean. Quizás por esta razón los padres aman a los primogénitos tanto, aunque sean problemáticos. Sin embargo, no parece que quieran tanto a los que vienen después. Con diez hijos, los padres no prestan tanta atención a los hijos que vienen después del mayor y dicen: “Si queréis vivir, vivid. Si no queréis vivir, no viváis”. En el pasado, era común que los padres tuviesen más de diez hijos, y en algunos casos, la mayoría de ellos moría. Pero los padres seguían considerando al primogénito como el hijo más querido de todos.
Aquí, Isaac olió la ropa de su hijo mayor y le dio una bendición:
«Mira, el olor de mi hijo, 
Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 
Dios, pues, te dé del rocío del cielo, 
Y de las grosuras de la tierra, 
Y abundancia de trigo y de mosto. 
Sírvante pueblos, 
Y naciones se inclinen a ti; 
Sé señor de tus hermanos, 
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. 
Malditos los que te maldijeren, 
Y benditos los que te bendijeren» (Génesis 27, 27-29).
 
 
Sepan que las bendiciones de Dios han caído sobre los creyentes de la justicia de Dios
 
Si los siervos de Dios quieren conseguir algo en sus corazones, nuestro Dios lo cumplirá sin falta. Cuando el culto del Día del Señor está a punto de acabar, los pastores dan una bendición así: “Oro para que Dios Padre, quien nos ha salvado de todos nuestros pecados, bendiga a todos los santos y siervos que hacen Su obra”. Hacemos esto porque Dios ha prometido que nos dará lo que queramos, y tengo fe en que si creemos firmemente en Sus bendiciones de todo corazón, recibiremos grandes bendiciones. Después de haber olido nuestros ropajes de la justicia, Dios nos dará estas grandes bendiciones. Todo lo que tenemos que hacer es recibir nuestra salvación por fe y defender la fe celestial que está en nuestros corazones. Dios mira esta fe en nuestros corazones más que nada. Si tenemos un corazón que ha recibido la remisión de los pecados, Dios verá esa fe en nosotros y nos bendecirá. Entre las bendiciones de Isaac, hay un pasaje que dice: “Este campo huele a campo bendecido por el Señor”. Y esto significa que Dios da bendiciones a los justos después de haber mirado el campo de nuestros corazones, es decir, todos los pensamientos que salen del centro de nuestros corazones.
Dios le dio a Jacob Sus bendiciones en el pasaje de las Escrituras de hoy y nos ha dado estas mismas bendiciones. No hay ninguna diferencia. Dios ya nos ha prometido las mismas bendiciones en el Nuevo Testamento. De la misma manera en que Isaac bendijo a su hijo después de haber comido un plato sabroso, Dios nos bendecirá si vivimos por la justicia de Dios. En realidad Dios nos ha dado las mismas bendiciones que le había dado a Jacob. La fe que cree en esto es muy importante. Si viven por fe diciendo: “Dios nos ha bendecido. Entonces Dios me bendecirá siempre”, las bendiciones de Dios recaerán sobre ustedes por creer.
Piensen en el momento justo antes de haber recibido la remisión de los pecados. Estábamos muy ansiosos y preocupados, pensando: “¿Cómo voy a seguir viviendo en este mundo tan caótico?”. También tuve pensamientos como: “No puedo vivir bien aunque trabaje todos los días. Pero, si voy a la Iglesia varias veces a la semana, ¿cómo voy a vivir trabajando?”. Pero, ¿cuál es la realidad? Como Dios ha bendecido a Su pueblo, a través de esa bendición podemos vivir bien así. Las cosas irán bien porque Dios ha estado haciendo toda la obra que hacemos, y también toda la obra que hacen las personas justas. «Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto» (Génesis 27:28). En otras palabras, Dios nos dará todas las bendiciones del Cielo y la tierra. Debemos tener este tipo de fe sin falta. Todas las bendiciones de Dios caerán sobre nosotros si vivimos por el Señor con esta fe correcta.
Pero, ¿qué ocurrirá si no creemos en Dios y vivimos sin tener fe en estas bendiciones de Dios? Intentamos vivir todos los días por medios humanos. Sí, intentamos vivir utilizando nuestros medios humanos y no con la fe correcta uniendo nuestros corazones con Dios. Pero sabemos muy bien que esta vida no es correcta. Por tanto, debemos vivir nuestras vidas buscando ayuda del Padre solo mediante la fe y en la fe.
Las bendiciones que Dios dio a Jacob son las mismas que las que nos da a nosotros hoy. Por tanto, por nuestra fe en Dios, debemos hacer que esas bendiciones sean nuestras. En realidad, queridos hermanos, debemos creer en esto de verdad. Solo hay una razón por la que Dios nos bendice. Nos bendice como a Jacob, bajo el nombre de Esaú, el hijo primogénito.
 
 
Es extremadamente importante que creamos en la justicia de Dios
 
¿Qué razón tenemos para recibir las bendiciones de Dios? La razón es que nos hemos convertido completamente en los hijos de Dios al tener fe en la justicia de Dios. No hay otra razón. En el pasaje de las Escrituras de hoy, a Isaac le gustó la comida sabrosa preparada por su segundo hijo que se había dado disfrazado de su primogénito, y después de comerse la comida, bendijo a este hijo. 
Entonces, ¿qué hay de nosotros? Hemos recibido de Dios la bendición de nacer de nuevo al creer en Jesucristo. Se nos dio la bendición de convertirnos en hijos de Dios a través de nuestra fe en nuestro Señor por habernos salvado al nacer en este mundo, tomar todos nuestros pecados sobre Su carne al ser bautizado, morir por nosotros en la Cruz, y ser resucitado de entre los muertos. Sí, esto es cierto. Cuando vamos ante Dios Padre con esta fe correcta, Dios Padre aceptará esta fe nuestra y nos dará estas bendiciones. Por favor, tengan en cuenta que esta es la única manera de recibir estas bendiciones.
Por eso tener fe en la justicia de Dios es algo muy importante para nosotros. Si creen en la justicia de Dios, pueden vivir por esa fe, y entonces confiar en Dios por esa fe. ¿Tienen esta fe? Es muy importante para nosotros. Si tienen esta fe, vivirán por fe y recibirán las bendiciones. Pero si no tienen esta fe no pueden recibir ninguna bendición de Dios, sino que recibirán maldiciones en su vida.
Por supuesto, no pueden estar bendecidos así cuando reciben la remisión de los pecados por primera vez. Si empezaron a seguir al Señor después de haber nacido de nuevo de verdad, lo más seguro es que pasaran dificultades y también persecuciones y mucho dolor. Y solo después de pasar por esos procesos se pueden convertir en personas que complacen a Dios. De la misma manera en que Isaac, en el pasaje de las Escrituras de hoy, le dio bendiciones a su hijo después de oler su ropa, Dios les bendecirá al reconocer la autenticidad de su fe. Solo entonces les aprueba diciendo: “Tienen la fe firme en su corazón. Eres una persona de fe. Confías plenamente en Mí”. Queridos hermanos, ¿entienden esto? En vez de tener pensamientos impertinentes y dudosos, deben entender que es absolutamente imperativo tener fe en la justicia de Dios solo si quieren ser bendecidos.
La mayoría de los días estamos compartiendo la justicia de Dios. La gente del mundo no conoce esta justicia de Dios muy bien. ¿Cómo podemos obtener esta justicia de Dios? No podemos ser iluminados acerca de la justicia de Dios por nuestra propia cuenta. Si quieren conocer la justicia de Dios correctamente más que nada, deben ir a la Iglesia de Dios de manera sincera.
Miren la vida de Jacob. ¿Pudo recibir las bendiciones de su padre porque era muy sabio? No, no fue así. Si Jacob hubiese ido ante su padre fingiendo ser su hermano mayor por su cuenta, habría sido descubierto fácilmente y su padre y su madre le habrían regañado. Sin embargo, Jacob obedeció exactamente lo que le dijo su madre. Como su madre se puso al mando y le dijo lo que tenía que hacer, Jacob pudo recibir la bendición de su padre sin ninguna maldición. La madre de Jacob, Rebeca, le dijo a Jacob: “Vete fuera y tráeme dos cabritillos buenos. Te haré comida sabrosa que le gusta a tu padre”. Y como Jacob obedeció a su madre, recibió las bendiciones de su padre. Estoy diciendo que Jacob pudo recibir estas bendiciones porque su madre le guió de esta manera bendita.
Sí, esto es verdad. Para poder recibir estas bendiciones, debemos dejarnos guiar por una madre. ¿Qué significa esta madre para nosotros? Representa a la Iglesia. Casi todas las mujeres casadas mencionadas en la Biblia simbolizan a la Iglesia de Dios. Sí, esto es verdad. Sin el papel de una madre, nadie puede recibir ninguna bendición. Incluso después de recibir la remisión de los pecados, no se pueden recibir bendiciones sin el papel de una madre. Cuando la madre nos dirige y guía, debemos seguir viviendo al creer en estas cosas que la madre nos dice.
Pensemos en esto de nuevo. Si Jacob, quien fingió ser Esaú, hubiera sido descubierto por su padre, habría recibido una maldición, pero no fue descubierto y por eso recibió la bendición. Según sus ideas, ambas posibilidades podrían haber sido iguales al 50%. Pero según su madre, las posibilidades eran 100%. La madre de Jacob le dijo a Jacob: “Si fracasas, yo seré responsable y recibiré tus maldiciones”. Piensen en esto por un momento. Si un padre entregaba bendiciones, el hijo las recibiría todas, pero si el padre daba maldiciones, la madre las recibiría. Por eso, en estas circunstancias, ¿no harían ustedes esta obra? Consideren durante un momento que Jacob fuese descubierto por su padre. Habría dicho: “Puede que esté ciego, pero ¿creías que no me daría cuenta?”. Las posibilidades de que esto pasase eran muy altas, pero aún así, su madre sería la que pagase las consecuencias. Así, mientras hiciese lo que se le había dicho, y creyese en ello, podría recibir las bendiciones.
De la misma manera, todo el mundo debe encontrar la justicia de Dios y debe dejarse llevar por la Iglesia de Dios, recibir sus instrucciones, cumplir órdenes, obedecer y creer en lo que se le dice. Solo haciendo esto pueden encontrar a Dios correctamente y pueden tener esta valiosa justicia de Dios. Esta es la verdadera fuente de las bendiciones del Cielo y las bendiciones de la gordura de la tierra. Toda la gente de fe, incluyendo Abraham, Isaac y Jacob, vivieron según su fe en la Palabra de Dios.
Dios le dijo a Abraham:
«Bendeciré a los que te bendijeren, 
y a los que te maldijeren maldeciré;
y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12, 3).
¿Qué significan estas Palabras? Significan que Dios será el Defensor de Su pueblo justo. Y así, los que persigan a los justos solo serán destruidos. Si les decimos a los que atormentan a los justos: “No tenéis remedio. Por eso hay que enseñaros una lección”, entonces tendrán muchos problemas. Pero si tomamos medidas físicas, la policía nos detendrá. Dios se encargará de esto por nosotros. Les golpeará o causará graves lesiones. Quizás les rompa las piernas. Lo hará seguro. Pero si hacemos esto a las personas que nos causan dolor, muchas personas morirán. Por favor, no se preocupen demasiado. Dios investigará esto completamente y lo hará en nuestro lugar. Dios les castigará por nosotros al examinarles completamente diciendo: “Este hombre se lo merece. Pero tendré misericordia de él”.
 
 
La Iglesia de Dios está haciendo un papel importante
 
En el pasaje de las Escrituras de hoy, el papel de una madre era extremadamente importante. La madre tuvo que preparar un plato sabroso que le gustó mucho al padre. Si la madre hubiese preparado cualquier tipo de comida, el padre se habría enfadado. ¿Qué habría pasado si hubiese preparado una sopa de fideos duros cualquiera? Mientras el padre comía, diría: “¿Cómo es tan difícil de tragar esto?”. Su vista no era muy buena por culpa de la edad, ¿creen que sus dientes también estaban mal? Por mucho que masticase con los dientes de delante solo, los fideos no le estarían mejor. Y por eso, seguramente se enojó y dijo: “Te he dicho que me trajeses mi comida favorita, ¿qué es esto? Cómetelo tú” y no le habría bendecido.
Si quieren recibir una bendición de sus padres, llévenles algo que les guste para comer. Entonces, ¿qué tipo de comida piensan que le gusta más a Dios? La comida favorita de Dios es nuestra fe en Su justicia tal y como es. Disfruta mucho de nuestra fe que cree en que Su hijo nos ha salvado de todos nuestros pecados al descender a este mundo. Dios se siente satisfecho después de comer la comida sabrosa de nuestra fe. A los coreanos les encanta comer su comida tradicional hasta llenarse, y de la misma manera Dios se siente satisfecho al comer la fe que le ofrecemos. No hay nada más que le podamos ofrecer a Dios para satisfacerle.
 
 
La única manera de recibir las bendiciones de Dios es creer en el Evangelio del agua y el Espíritu
 
Nuestro Dios Padre envió a Su único Hijo a este mundo por nosotros. Está escrito: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3, 16). Dios envió a Su único Hijo a este mundo e hizo que eliminase todos nuestros pecados cuando cargó con ellos cuando fue bautizado. Entonces fue crucificado en la Cruz donde murió recibiendo el juicio por ellos. Fue enterrado y resucitó de entre los muertos. Dios Padre nos bendice después de aceptar la sabrosa comida de nuestra fe cuando nos presentemos ante Él con esta fe verdadera, es decir, la fe que cree en Su Hijo que eliminó todos los pecados de la humanidad entera. Esta fe que cree en que eliminó todos los pecados del mundo y esta fe que cree en que Su hijo nos salvó de todos nuestros pecados mediante el bautismo que recibió y Su sangre derramada en la Cruz al haber recibido este juicio en nuestro lugar, esta es la Verdad absoluta de nuestra salvación. No hay otra manera de recibir las bendiciones de Dios. No podemos recibir estas bendiciones al donar mucho dinero, hacer muchas buenas obras o entregar nuestras vidas a Jesús. 
¿Qué hay de esas personas que están librando guerras espirituales ahora mismo? Mueren o matan a otros por sus dioses mundanos. Sus dioses aceptan esta devoción, pero nuestro Dios Padre no aceptará nunca este comportamiento. Tengan esto en cuenta. Dios aceptará con gozo solamente la fe de los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. La única manera posible de recibir las bendiciones de Dios es creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y ofrecer esa fe a Dios. La gente de la Biblia que creyó en el Evangelio del agua y el Espíritu recibió bendiciones abundantes. Y seguimos viviendo bien en este mundo con esas bendiciones que Dios nos dio. Está escrito: «Dios, pues, te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto» (Génesis 27, 28). La gente del mundo dice que es difícil vivir hoy en día, pero Dios bendecirá a los justos sin falta. Esto es lo que Dios nos dice hoy.
 
 
Debemos recibir las bendiciones por fe
 
Estoy seguro de que han entendido la Palabra de Dios de hoy muy bien. No saben cuántas veces he predicado esto. Pero, aún así espero que este sermón les haya recordado esta verdad de cómo podemos recibir las bendiciones de Dios. Quiero que crean que Dios les ha dado la misma bendición que le dio a Jacob. Crean que Dios les ha dado todas estas bendiciones. Y mientras viven sus vidas en este mundo, y viven por el Señor con esta fe, podrán experimentar estas bendiciones abundantes de Dios en sus vidas. Sí, esto es verdad. Debemos tener esta fe sin falta.
Queridos hermanos, ¿no han recibido la remisión de los pecados todavía? Dios da bendiciones solo a los que han recibido la remisión de los pecados. Después de recibir la remisión de los pecados, ¿han estado viviendo por la justicia de Dios creyendo en ella? Si están haciendo esto ante Dios, recibirán estas bendiciones que Dios le dio a Jacob. Deben tener esta fe. Si no hay fe correcta, empezarán a estar resentidos, tendrán mal humor y fracasarán en todo. Para la gente que vive por el Señor de verdad, por lo menos sus bendiciones están aseguradas con esa fe. Y cuando hacen algo, Dios les da estas bendiciones adecuadas para esa obra. Sí, así es. Si creemos en Dios y vivimos por Él y Su justicia, recibiremos Sus bendiciones con toda seguridad. Lo que estoy diciendo es que si Dios nos ha dado esas bendiciones, las experimentaremos. Seguiremos progresivamente experimentando lo que nos ha dado. Así es como estamos bendecidos.
Queridos hermanos, quiero que sepan que toda la gente recibe estas bendiciones de Dios si cree en esta Palabra y la justicia de Dios. Muchas personas en este mundo esperan recibir la bendición de Dios con su propia sinceridad, pero con estas cosas, no podemos recibir la bendición de Dios. La bendición de Dios es una bendición que recibimos por fe en la justicia de Dios que nos ha salvado completamente a través de Su único Hijo. Recibimos estas bendiciones de Dios al creer en ese amor con el que Dios nos ama.
Gracias al Señor, muchos de ustedes que están sentados aquí, ya han recibido estas bendiciones. Pero, a pesar de haber recibido estas bendiciones, hay muchas personas que van por la vida viviendo en vano y con mucha miseria, sin saber que han recibido todas estas bendiciones. Las personas que han recibido la remisión de los pecados deben vivir por el Señor sin falta. Aunque, hay muchas dificultades y persecución cuando la gente justa vive por el Señor, podrá soportar estas cosas con su verdadera fe y podrá eliminar la suciedad de sus corazones al unirse a Dios. Cuando se unen de todo corazón a Dios, les dará estas bendiciones. Les dará estas bendiciones sin duda. Queridos hermanos, ¿creen en esto? Le doy gracias a Dios por habernos dado estas bendiciones de tener fe en la justicia de Dios.