The New Life Mission

Sermones

Tema 3: El Evangelio del agua y del Espiritu

[3-3] < 1 Juan 5, 1-12 > Jesucristo Vino por Agua, Sangre, y el Espíritu

(1 Juan 5:1-12)
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. 
 
 
¿Por dónde vino Jesús?
Por el agua, la sangre 
y el Espíritu
 
¿Vino por el agua Jesús? Sí, El vino por el agua. Él vino por Su bautismo. El agua es el bautismo de Jesús por Juan el Bautista en el Río Jordán. Fue el bautismo de la redención con el cual Él quitó todos los pecados del mundo.
¿Vino por la sangre Jesús? Sí, Él vino por sangre. Él vino en forma de persona humana y fue bautizado para quitar todos los pecados del mundo, y pagó el precio del pecado sangrando en la Cruz. Jesús vino por la sangre.
¿Vino por el Espíritu Jesús? Sí, Él vino por el Espíritu. Jesús fue Dios pero Él vino como el Espíritu en forma humana para ser el Salvador de los pecadores.
Muchas personas no creen que Jesús viniese por agua, sangre y el Espíritu. Sólo una poca cantidad de personas cree que Jesús es verdaderamente el Rey de reyes, el Dios de los dioses. La mayoría de las personas todavía tiene dudas ¿Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios o el hijo del hombre? Y muchos, incluyendo los teólogos y los pastores, creen en Jesús más como un hombre que como Dios, el Salvador y el Ser absoluto.
Pero Dios dijo que cualquiera que crea que Jesús es el Rey de todos los reyes, el verdadero Dios, y el verdadero Salvador podría ser engendrado por Él. Los que aman a Dios aman a Jesús y los que creen verdaderamente en Dios aman a Jesús de la misma manera.
Los hombres no pueden vencer al mundo. El apóstol Juan nos dijo que los cristianos verdaderos podrían superar al mundo. Y la razón de que los fieles superen al mundo es que ellos tienen fe en el agua, la sangre y el Espíritu de Jesús. La fuerza para vencer al mundo no puede provenir de la voluntad, el esfuerzo o el fervor de los seres humanos.
“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:1-3). Aquí el amor significa Jesús, que vino por agua, sangre y el Espíritu.
“El amor” aquí se refiere a que Jesús vino por el agua, la sangre y el Espíritu. En la Biblia, la palabra “amor” se refiere al “amor de la verdad” (2 Tesalonicenses 2:10). En realidad, el amor de Dios se manifestó a través de Su único Hijo (1 Juan 4:9).
 

Sólo el que cree en el agua y la sangre puede vencer al mundo
 
¿Quién es el que vence al mundo?
El que cree en la redención del bautismo 
de Jesús, por la sangre y 
por el Espíritu
 
En 1 Juan 5:5-6 dice: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” “Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad”.
Hermanos cristianos, el Único que vence al mundo, que vence a Satanás, es Jesucristo. Quien cree en la palabra del agua, la sangre y el Espíritu de Jesús también puede vencer al mundo. ¿Cómo venció Jesús al mundo? Por la redención del agua, la sangre y el Espíritu.
En la Santa Biblia, ‘agua’ significa ‘el bautismo de Jesús’ (1 Pedro 3:21). Jesús vino a este mundo en persona. Él vino para salvar los pecadores del mundo; Él fue bautizado para quitar los pecados de todos los pecadores del mundo y Él murió en la Cruz para expiar estos pecados.
La sangre sobre la Cruz quiere decir que Él vino a este mundo en persona. Él vino al mundo en forma de persona para salvar a los pecadores y fue bautizado con el agua. Por lo tanto, Jesús vino por agua y sangre. En otras palabras, Él se deshizo de los pecados del mundo con el agua de Su bautismo y la sangre de Su muerte.
¿Cómo Satanás dominó al mundo? Satanás hizo a las personas dudar de la Palabra de Dios y plantó las semillas de la desobediencia en sus corazones. En otras palabras, Satanás hizo a las personas sus servidoras engañándolas e impulsándolas a desobedecer la Palabra del Dios.
Pero Jesús vino a este mundo y tomó todos los pecados de las personas con el agua de Su bautismo y Su sangre en la Cruz. Él venció al mundo y se llevó todos los pecados del mundo.
Esto ocurrió porque Jesucristo fue el Salvador de los pecadores. Él se hizo nuestro Salvador porque Él vino por agua y sangre.
 
 
Jesús quitó todos los pecados del mundo con su bautismo de redención

¿Qué significa el hecho de que
Jesús venciese al mundo?
Esto quiere decir que Él quitó todos 
los pecados del mundo.
 
Porque Jesús fue bautizado para quitar todos los pecados del mundo y murió en forma de persona, El pudo expiar todos nuestros pecados. Ya que Jesús fue bautizado en el Jordán por Juan el Bautista, el representante de todos los seres humanos, todos los pecados del mundo le fueron pasados a Él. Asimismo, Él dejó Su vida en la Cruz para pagar el precio del pecado. Ya que Él murió y fue resucitado desde la muerte, Él venció a la fuerza de Satanás. Él pagó todo el precio del pecado con Su muerte.
 

Jesús vino a los pecadores por el agua del bautismo y la sangre de la Cruz

¿Cómo Él venció al poder 
de Satanás?
A través de Su bautismo,
Su sangre y el Espíritu
 
Juan, el apóstol, dijo que la redención no fue justamente por agua, sino que fue por agua y por sangre. Por lo tanto, ya que Jesús quitó todos los pecados y eliminó eternamente nuestros pecados, todos los pecadores podrían ser salvados del pecado creyendo en Él, y siendo fieles a Sus Palabras.
Cuando Jesús vino al mundo, Él no solamente quitó nuestros pecados, sino que también Él nos salvó del pecado muriendo en la Cruz. Él quitó todos nuestros pecados con su bautismo en el Jordán y pagó el precio de dichos pecados en la Cruz; Él pagó por nuestros pecados con Su Muerte. Y la profecía de la Ley de Dios que dice que la “paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) fue cumplida.
¿Qué significa el hecho de que Jesús venciese al mundo? La fe de que Él venció al mundo es la fe en el Evangelio de la redención el cual Jesús nos dio por agua y sangre. Él vino en forma de persona y Él declaró la salvación con Su bautismo de agua y Su muerte en la Cruz.
Jesús venció al mundo, llamado Satanás. Los discípulos de las iglesias tempranas se levantaron rápidamente al enfrentar el martirio sin someterse al Emperador Romano o a cualquiera tentación de este mundo.
Este es el resultado de la creencia de que Jesús vino por agua (Él fue bautizado para quitar todos nuestros pecados), y por Su sangre en la Cruz (Él pagó el precio de todos nuestros pecados con Su muerte).
Jesús vino por el Espíritu (Él vino en forma de persona), y Él quitó los pecados de los pecadores con Su bautismo y Su sangre en la Cruz, por lo tanto, todos nosotros que somos redimidos podemos vencer al mundo.
 
 
El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo <1 PEDRO 3:21>

¿Cual es la prefiguración 
de la salvación?
El bautismo de Jesús
 
Está dicho en 1 Pedro 3:21: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiracion de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”. Pedro el Apóstol declaró que Jesús era el Salvador y que Él vino por agua del bautismo y la sangre.
Como consecuencia, nosotros debemos creer en Jesús, que vino por agua y sangre. Además, debemos saber que el agua del bautismo de Jesús es la prefiguración que nos salva. Pedro el Apóstol nos dijo que el ‘agua’ del bautismo, la ‘sangre’ y el Espíritu son los ‘factores absolutos’ en la redención.
Ninguno de los discípulos tuvo confianza de la sangre en la Cruz sin el bautismo de agua. El creer en la sangre es sólo la mitad de la verdadera fe. La mitad de la fe se marchita con el paso del tiempo.
Pero la voz del Evangelio de la sangre se fortalece más y más hoy en día en el mundo. ¿Por qué? Las personas no saben la Palabra de verdad, la redención del agua y del Espíritu, por eso no pueden nacer de nuevo.
Una vez, las iglesias de Occidente padecieron de la superstición. Parecía que iban prosperando por un tiempo, pero los servidores de Satanás cambiaron la fe por la superstición.
La superstición es la creencia de que el diablo huirá si uno tira una cruz sobre una pieza de papel o madera, y que Satanás se irá si uno cree en la sangre de Jesús. Mediante esta fe supersticiosa, Satanás engañó a las personas haciéndolas creer que ellos solamente deben creer en la sangre de Jesús. Satanás pretende que las personas teman la sangre, diciendo que Jesús solo derramó Su sangre por los pecadores. 
Pero, Pedro y todos los otros discípulos testificaron sobre el Evangelio verdadero del bautismo de Jesús y la sangre en la Cruz. De todas maneras, ¿qué testifican los cristianos de estos días? Ellos testifican solamente la sangre en la Cruz.
Pero, debemos creer en las palabras escritas en la Biblia y tener fe en la salvación por el Espíritu, el bautismo de Jesús, y por la sangre. Si nosotros no hacemos caso del bautismo de Jesús y solamente declaramos el hecho de que Jesús se murió en la Cruz por nosotros, la salvación no puede ser cumplida.
 

La ‘palabra del testimonio’ para la salvación de Dios por agua

¿Cuales son las pruebas de 
que Dios nos salvó?
El agua, la sangre y 
el Espíritu
 
En 1 Juan 5:8, el Señor dice que “Tres son los que dan testimonio en la tierra”. La primera es el Espíritu, la segunda es el agua del bautismo de Jesús, y la tercera es la sangre en la Cruz. Y los tres están de acuerdo. Jesús vino a este mundo para salvarnos a todos nosotros de los pecados. Él solo con estos tres principios, el bautismo, la sangre y el Espíritu.
‘Tres son los que dan testimonio en la tierra.’ Hay tres pruebas de que Dios nos salvó. Estas pruebas son el agua del bautismo de Jesús, la sangre y el Espíritu. Estos tres son los hechos que Jesús hizo por nosotros en este mundo.
Si uno de estos tres fuese omitido, la salvación no podría ser cumplida. Tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre.
Jesucristo, quien vino a nosotros en persona, es Dios, el Espíritu y el Hijo. Él vino a este mundo como el Espíritu en persona y fue bautizado en el agua para quitar todos los pecados del mundo. Y Él llevó todos los pecados en Su Cuerpo y nos salvó a nosotros los pecadores sangrando en la Cruz. Él pagó por todos los pecados. Esto es el Evangelio de la redención completa por el agua, la sangre y el Espíritu.
Si sólo uno de estos tres fuera omitido, sería lo mismo que rechazar la salvación de Dios que nos ha salvado de todos los pecados. Si nosotros estamos de acuerdo con la mayoría de los creyentes de hoy en día, nosotros debemos decir que ‘Dos son los que dan testimonio en la tierra: la sangre y el Espíritu.’
Pero, Juan el Apóstol dijo que tres son los que dan testimonio en la tierra: el agua del bautismo de Jesús, la sangre de la Cruz, y el Espíritu. Juan el Apóstol fue muy explícito en sus testimonios.
La creencia de redimir un pecador es la fe en el Espíritu, el agua y la sangre. ¿Dónde está la creencia que posibilite al hombre vencer al mundo? Ella está justamente aquí. Es creer en Jesús, que vino por el agua, la sangre y el Espíritu. Tenga fe en ello y reciba la salvación y la vida eterna.
 
¿Es la salvación perfecta sin
el bautismo de Jesús?
No
 
Hace mucho tiempo, antes de que yo naciese de nuevo, yo también, fui un cristiano que creía sólo en la sangre en la Cruz y el Espíritu. Yo creía que Él vino como el Espíritu y se murió para salvarme en la Cruz y me salvó de todos los pecados. Yo creía sólo en dos y fue bastante presuntuoso querer predicar a todo el pueblo.
Yo me había planteado estudiar Teología para ser un misionero que trabajara y muriera para las personas como había hecho Jesús. Yo planteaba toda clase de cosas grandes.
Pero, mientras yo creía en sólo dos, nunca me quedaba nada en mi corazón. Por lo tanto, yo no pude vencer al mundo. No pude librarme del pecado. Cuando yo creía sólo en la sangre y el Espíritu, yo todavía tenía en mi corazón el pecado.
La razón de que yo todavía tenía el pecado en mi corazón, a pesar de que creía en Jesús, fue que yo no conocía el agua, el bautismo de Jesús. Mi liberación no fue cumplida hasta que yo fui redimido por la creencia en el agua de bautismo, la sangre y el Espíritu.
La razón por la que yo no pude vencer los pecados de un hombre era que yo ignoraba el significado del bautismo de Jesús. En la actualidad, mucha gente cree en Jesús, pero todavía está cometiendo los pecados del hombre corporal. Ellos todavía tienen el pecado en su corazón e intentan todas las cosas para resucitar el primer amor que ellos tenían sobre Jesús.
Ellos no pueden reestablecer el fervor de su primer entusiasmo porque ellos nunca han sido lavados completamente de sus pecados con el agua. Ellos no se dan cuenta de que todos sus pecados pasaron a Jesús cuando Él fue bautizado, y ellos no pueden recubrir su creencia de nuevo después de la caída.
Yo lo aclaré para todos ustedes. Nosotros podemos vivir en fe y vencer al mundo cuando nosotros creemos en Jesús. Aunque nosotros no seamos suficientes, aunque nosotros cometamos mucho pecado en este mundo, si creemos en Jesús como nuestro Salvador que nos libra completamente del pecado con Su bautismo, nosotros podemos levantarnos victoriosamente.
Pero, si nosotros creemos en Jesús sin el agua del bautismo, nosotros no podemos liberarnos completamente. Juan, el Apóstol, nos dijo que la fe que vence al mundo es la fe en Jesucristo, que vino por agua de bautismo, sangre y el Espíritu.
Dios nos envió a Su único Hijo a nosotros para liberar a los que crean en el bautismo y Su sangre. Jesús tomó todos nuestros pecados con Su bautismo. Jesús, el único Hijo de Dios, vino a nosotros en el Espíritu (en persona). Y Él sangró en la Cruz para pagar el precio del pecado. Por lo tanto, Jesús liberó a todos los hombres del pecado.
La fe que nos hace vencer al mundo viene de creer en la verdad de que Jesús vino a nosotros por el agua, la sangre y el Espíritu, y así nos libró completamente del pecado.
Si no existiera el agua del bautismo y la sangre en la Cruz, no habría verdadera salvación. Sin el uno o el otro, no habría la verdadera salvación. La verdadera salvación no puede ser alcanzada sin el agua y la sangre y el Espíritu. Por eso, nosotros debemos creer en el agua, la sangre y el Espíritu. Sepa esto y usted tendrá la verdadera fe.
 
 
Yo os digo que no hay verdadera salvación sin el testimonio del agua, la sangre y el Espíritu

¿Cuáles son los tres que dan
testimonio de salvación?
El agua, la sangre, y el Espíritu
 
Uno puede pensar de la manera siguiente. “Jesús es mi Salvador. Yo creo en la sangre en la Cruz y yo quiero morir como un mártir. Yo creo en Jesús aunque yo tengo pecado en mi corazón. Yo me he arrepentido diligentemente y he trabajado cautelosamente todos los días. Yo le he entregado mi vida y todas las posesiones del mundo. Yo ni siquiera me he casado. ¿Cómo sería posible que Dios no me conociera? Jesús murió por mí en la Cruz. Nuestro sagrado Dios vino como una persona y murió por nosotros en la Cruz. Yo creí en Ti, me sacrifiqué para Ti, e hice fielmente mi trabajo. ¿Aunque yo sea un indigno y todavía tenga un poco de pecado en mi corazón, Jesús podrá enviarme al infierno por dichas razones? No, Él no lo hará”.
Hay mucha gente como él. Ellos son los que no creen que Jesús ha sido bautizado para quitar todos los pecados del mundo. Cuando esta gente que cree en Jesús todavía tiene pecado, ¿a dónde va ? Va al infierno. ¡Ellos son los pecadores!
Ellos, que piensan que ellos insultan y presumen que Dios debe pensar lo mismo, irán al infierno. Además, unos dicen que porque Jesús llevó todos los pecados cuando Él murió en la Cruz, no hay más pecado en el mundo. Pero, esto lo está diciendo solamente sobre la sangre y el Espíritu. Esto no es la fe que guía a la gente a la redención completa.
Nosotros debemos creer que Jesús tomó nuestros pecados con Su bautismo, que fue juzgado, murió en la Cruz por nosotros, y resucitó al tercer día de Su muerte. 
Sin esa fe, no habrá redención completa. Jesucristo fue bautizado, murió en la Cruz, y fue resucitado. Jesucristo vino a nosotros por el agua, la sangre, y el Espíritu. Él quitó todos los pecados del mundo.
Hay tres que son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre.
En primer lugar el Espíritu Santo declara que Jesús es Dios y que Él vino en forma de persona.
El próximo es el testigo del ‘agua’. El agua es el bautismo de Jesús en el Jordán por Juan el Bautista, mediante el cual fueron pasados a Jesús todos nuestros pecados. Todos nuestros pecados fueron pasados a Jesús cuando Él fue bautizado. (Mateo 3:15).
El tercer testigo es la ‘sangre’ que se levanta para la vida nueva y la recepción del juicio de Jesús para nosotros. Jesús murió por nosotros y tomó el juicio por nosotros y fue resucitado 3 días después para darnos nueva vida.
Dios Padre envía al Espíritu Santo a los corazones de los que creen en el bautismo y la sangre de Su hijo, para testificar sobre nuestra redención.
Los que nacieron nuevamente tienen la Palabra con la cual ellos vencen al mundo. Los redimidos vencerán a Satanás, a las mentiras de los falsos profetas y los obstáculo o presiones del mundo que les atacan constantemente. La razón por la que tenemos poder es que tenemos tres testigos en nuestros corazones: el agua de Jesús, Su sangre y Su Cruz.
 
¿Cómo vencemos nosotros
al mundo y a Satanás?
Creyendo en los tres testigos
 
Nosotros vencemos a Satanás y al mundo porque nosotros creemos en el Espíritu, el agua, y la sangre. Los que creen en el bautismo y la sangre de Jesús vencen a los profetas falsos. Nuestra fe, con el poder de vencer, recae en el agua, la sangre, y el Espíritu. ¿Cree usted en esto?
Usted no puede nacer de nuevo, ni tampoco vencer al mundo si usted no tiene la fe en la redención mediante el bautismo de Jesús, Su sangre, y la fe de que Jesús es el Hijo de Dios y nuestro Salvador. ¿Está esto en su corazón?
¿Tiene usted el Espíritu y el agua en su corazón? ¿Cree usted que todos sus pecados han pasado a Jesús? ¿Tiene usted la sangre de la Cruz en su corazón?
Usted vencerá al mundo si usted tiene el agua y la sangre de Jesús en su corazón, y si usted cree que Jesús murió en la Cruz por usted y que Él fue juzgado por usted y usted vencerá.
Juan, el Apóstol venció al mundo porque él había tenido todos estos tres en su corazón. Y él habló sobre la redención de todos sus hermanos en la fe que aguantaban los obstáculos y amenazas. Él declaró que “Esta es la manera en que usted puede vencer al mundo, también. Jesús vino por el Espíritu, el agua y la sangre. Ya que Él venció al mundo, el fiel vencerá al mundo. Esta es la única manera del fiel para vencer al mundo”.
En 1 Juan 5:8, se ha dicho que: “Tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan”. Mucha gente todavía habla de la sangre y el Espíritu pero ellos están omitiendo el agua del bautismo de Jesús. Si ellos sacan el ‘agua’, ellos todavía están engañados por Satanás. Ellos deben traerlo y arrepentirse; ellos deben creer en el ‘agua’ del bautismo de Jesús, para nacer de nuevo.
Nadie puede vencer al mundo sin creer en el agua y la sangre. Yo se lo digo de nuevo - ¡nadie! Nosotros tenemos que pelear usando el agua y la sangre de Jesús como armas. Su Palabra es la espada del Espíritu, la Luz.
Todavía hay mucha gente que no cree en el bautismo de Jesús, el cual limpia todos sus pecados. Todavía hay mucha gente que cree sólo en dos. Cuando Jesús les dice “levántate y resplandece”, ellos no pueden resplandecer. Ellos todavía mantienen el pecado en su corazón. Aunque ellos crean en Jesús, ellos todavía siguen estando en el infierno.
 

El Evangelio del bautismo y la sangre de Jesús deben ser declarados definidamente para que la gente pueda escucharlos, creerlos y ser salvada
 
¿Es la fe en el bautismo, 
únicamente algo de dogma?
No, esto no es un dogma.
Es la verdad.
 
Cuando nosotros declaramos el Evangelio, éste tiene que ser definido. Jesús vino por el Espíritu, por el bautismo (que quitó nuestros pecados), y por la sangre (que pagó por nuestros pecados). Nosotros debemos creer en todas estas tres premisas.
Si no, nosotros no predicamos el Evangelio sino la religión. Los cristianos en este mundo entienden el cristianismo como una religión. El cristianismo no puede ser definido como una religión. Es la fe de la redención establecida en base de la verdad, la fe de buscar a Dios. Esto no es una religión.
La religión es algo creado por los hombres, mientras que la fe es la búsqueda de la salvación que Dios nos garantizó. Esa es la diferencia. Si usted ignora esta verdad, usted tratará el cristianismo como otra religión y predicará los sentidos morales y éticos.
Jesucristo no vino para establecer una religión en este mundo. Él nunca estableció una religión llamada cristianismo. ¿Por qué usted cree que esto es una religión? Si esto es todo igual, ¿por qué usted no cree en el budismo en lugar de esto? ¿Piensa usted que yo estoy equivocado por decir esto?
Algunos creen en Jesús como una religión y terminan diciendo que “¿Cual es la diferencia? Cielo, Nirvana, Paraíso… Todos son una cosa igual, que sólo tiene otros nombres diferentes. De todas maneras, todos nosotros terminaremos estando en el mismo lugar”.
Hermanos cristianos, debemos enfrentar con la verdad. Y tenemos que ‘levantarnos y resplandecer.’ Nosotros debemos decir la verdad sin ninguna vacilación.
Cuando alguien dice que “Esta no es la única manera”, usted deberá decirle con un tono definido que “¡Sí! es el único camino. Usted puede ir al Cielo sólo cuando crea en Jesús que vino por agua, sangre, y el Espíritu”. Usted debe brillar tan resplandecientemente que otras almas escuchen la Palabra de redención, nazcan de nuevo y vayan al Cielo.
 
 
Tener la fe correcta: El amor no correspondido de los que aman a Jesús, que no conocen la redención del bautismo de Jesús y Su sangre perecerá
 
¿Quién perecerá
aunque crea en Jesús?
Aquel que no crea en el 
bautismo de Jesús
 
Sólo reclamando el creer en Jesús arbitrariamente no es el amor correspondido para Jesús y ayuda a tratar la verdad como mera religión.
Un barco que cruzaba el Pacífico se hundió en el mar y solamente pocos supervivientes quedaron con una balsa de goma. Ellos enviaron un SOS, pero el mar brutal evitó que otros barcos se acercaran a ellos para salvarlos. Entonces, un helicóptero vino y tiró una cuerda. Si alguien de ellos se agarra de la cuerda con sus manos, en lugar de atarla alrededor de su cuerpo, él será como una persona pendiente de un amor no correspondido con Jesús; creyendo en Dios como él quiere. Él todavía no está a salvo, pero dice: “Yo creo. Sálvame. Yo creo, por eso creo que seré salvado”.
El que no entiende la verdad del bautismo de Jesús y Su sangre, cree que él será salvado sólo porque está agarrando la cuerda.
Pero, tirando hacia arriba, sus manos perderán la fuerza para agarrar la cuerda. Él dependerá sólo de su propia fuerza. Cuando pierda toda esa fuerza, él no se podrá agarrar más a la cuerda y se caerá de nuevo en el mar.
Este es el caso de un amor no correspondido con Jesús. Muchos dicen que ellos creen en Díos y en Jesús; que ellos creen en Jesús que vino por el Espíritu, pero esto es solamente una parte de la fe. Ellos no pueden realmente creer en Jesús, ni morar en ellos el Evangelio perfecto, por lo tanto ellos se fuerzan a sí mismos a decir una y otra vez en lo que ellos creen. 
El creer y el tratar de creer no es la misma cosa. Ellos dicen que ellos seguirán a Jesús hasta el fin, pero ellos serán echados fuera en el último día con motivo de los pecados que todavía existen en su corazón. Ellos aman a Jesús sin saber que Jesús vino a través de Su bautismo, sangre y el Espíritu. Si ellos aman a Jesús sólo por su sangre, ellos irán al infierno.
Amarre su alma en el bautismo de agua, y en la palabra de la sangre sobre la Cruz. Cuando Jesús tira la cuerda de la salvación, aquellos que se amarren ellos mismos con el agua, la sangre, y el Espíritu serán salvados.
El salvador del helicóptero gritó a través del altavoz: “Por favor, escuchen con toda atención. Cuando yo tiro una cuerda, amárrela a su cuerpo y bajo los brazos. Y luego, quédese solamente como usted estaba. No agarre la cuerda con sus manos. Solamente amárrelo en torno a su pecho y relájese. Entonces, usted será salvado”.
Después de que él dio esas instrucciones, el único que siguió las instrucciones y amarró su cuerpo con la cuerda fue salvado. Pero otro hombre que decía que “No se preocupe. Yo soy muy fuerte. Yo me he ejercitado en un gimnasio. ¿Quiere ver mis músculos? Yo me puedo colgar por muchas millas”. Entonces él agarró la cuerda con sus manos mientras la cuerda le estaba levantando hacia arriba.
Ambas personas fueron levantadas hacia arriba al principio. Pero hay una diferencia entre ellas. El único que siguió las instrucciones y amarró la cuerda en torno a su cuerpo fue levantado sin ningún problema. Aunque él pierda la conciencia durante su camino, él logrará ser levantado.
El otro que tuvo el orgullo en su propia fuerza perderá evidentemente la fuerza de su mano porque evaporará toda la fuerza. Y él se morirá porque él se negó a escuchar e ignoró las instrucciones.
Para obtener completamente la redención, uno debe creer en la redención del agua de Su bautismo y la sangre que salvó a todas las almas del pecado. La salvación está disponible para los que creen de todo corazón en la Palabra: “Yo os salvé completamente con Mi bautismo por Juan el Bautista y sangrando hasta morir en la Cruz”.
Los que creen sólo en la sangre dicen: “No se preocupe, yo le creo. Yo le estaré agradecido hasta el fin de mi vida por la sangre de Jesús. Yo seguiré a Jesús hasta el fin y mi fe sólo en la sangre será más que suficiente para vencer al mundo y todos los pecados durante el resto de mi vida”.
Pero esto no es suficiente. Las personas que Dios declara como Su pueblo son los que creen en los tres: que Jesús vino por el Espíritu y fue bautizado (Jesús tomó todos los pecados con Su bautismo en el Jordán), que Él murió en la Cruz para pagar el precio de todos los pecados, y que fue resucitado de la muerte.
El Espíritu viene sólo a los que creen en los tres y testifican de ellos. “Sí, yo soy vuestro Salvador. Yo os salvé con el agua y la sangre. Yo soy vuestro Dios”.
Pero para los que no creen en estos tres, Dios no ofrece la salvación. Aunque sólo uno se omita, Dios dice: “No, tú no eres salvo”. Todos Sus discípulos creyeron en estos tres. Jesús dice que Su bautismo es el testigo para la salvación, y que Su sangre es el juicio.
 

Los Apóstoles Pablo y Pedro también testificaron sobre el bautismo y la sangre de Jesús
 
¿Qué declararon los 
discípulos de Jesús?
El bautismo de Jesús y 
Su sangre
 
¿Qué dijo Pablo el Apóstol sobre el bautismo de Jesús? Vamos a ver cuantas veces él habló sobre el bautismo de Jesús. Él dijo en Romanos 6:3: “¿O no sabeis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte” Y en 6:5: “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección”.
Él dijo también en Gálatas 3:27: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estais revestidos”. Los apóstoles de Jesús declararon el ‘agua’, bautismo de Jesús. “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo” (1 Pedro 3:21).
 

La salvación de la redención del Señor vino por el agua y la sangre de Jesús

¿A quién llama justo Dios?
Al hombre que no tiene ningún 
pecado en su corazón
 
La redención que concedió Jesús para el hombre es por el agua del bautismo de Jesús y Su sangre en la Cruz. Por esa redención, nos tenemos que levantar y resplandecer. ¿Cómo? Declarando estos tres.
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti” (Isaías 60:1). Dios nos iluminó con la luz sobre nosotros y nos pide que nosotros también iluminemos. Nosotros tenemos que obedecer esta orden.
Hemos estado predicando el Evangelio con todas nuestras fuerzas. Sin embargo, mucha gente no lo escucha. Creyendo en Jesús, ustedes serán salvados. Usted será justo. Si todavía hay un pecado en tu corazón, usted todavía no es justo. Usted todavía no ha vencido los pecados del mundo.
Usted nunca puede deshacerse del pecado en su corazón si usted no cree en el agua de Jesús (el bautismo de Jesús). Usted nunca podrá evitar el juicio si usted no cree en la sangre de Jesús. Usted nunca será salvado si usted no cree que Jesucristo vino por el Espíritu. Usted nunca puede ser completamente justo si no cree en los tres testigos.
La justicia insuficiente sólo introduce a la ‘llamada justicia’. Si alguien dice que todavía tiene pecado, pero considera que él mismo es una persona justa, él todavía no está en Jesús. Hoy en día, unos intentan convertir la redención en ‘la llamada justicia.’ Ellos han escrito toneladas de artículos inservibles sobre el tema.
¿Dios lo nombra a usted como hombre sin pecado cuando hay pecado en su corazón? Él nunca lo hace. Él lo nombra dependiendo de lo que Él vea. Él es todopoderoso pero Él nunca miente. El pueblo no entiende el sentido verdadero de la justicia. Nosotros llamamos a algo ‘limpio’ solamente cuando esta limpio. Nosotros no decimos ‘justo’ cuando hay pecado.
Usted puede pensar que usted fue llamado justo por Jesús aunque tenga pecado en su corazón. Esto es incorrecto. 
Jesús solamente nos llama justos cuando nosotros creemos en Jesús como el único que vino por el Espíritu, el que vino por el agua (que quitó todos nuestros pecados cuando Él fue bautizado), y el que vino por la sangre (Él vino en forma de persona y murió por nosotros).
¡Queridos Cristianos!, ‘la denominada justicia’ no tiene ninguna relación con el Evangelio del agua y de la sangre. ‘llamado’ o ‘ser llamado justo’ es un dogma que producen los hombres. ¿Dios le llama justo cuando usted tiene el pecado en su corazón? Dios no llama a alguien justo cuando él tiene pecado en su corazón, aunque él crea con todo fervor en Jesús. Jesús nunca miente.
¿Todavía, usted piensa que Él llama a alguien justo cuando hay pecado en su corazón? Este es el pensamiento de los hombres, no de Dios. Dios odia la mentira. ¿Él le llamaría justo cuando usted solamente cree en el ‘Espíritu’ y la ‘sangre?’ Nunca.
Hay sólo una clase de hombre a quien Dios llama justo. Es el hombre que no tiene ningún pecado en su corazón. Él reconoce sólo los que creen en las tres cosas: que Jesús, que es Dios, vino al mundo en persona, que fue bautizado en el Jordán, y que sangró en la Cruz para quitar todos nuestros pecados.
Solamente los que creen en las buenas nuevas de redención son reconocidos por Dios. Esos son los que creen correctamente. Ellos creen completamente en todo lo que Él hizo por nosotros. Ellos creen que Jesús vino y fue bautizado para llevar todos nuestros pecados, y que Él llevó la justicia por nosotros muriendo en la Cruz, y fue resucitado desde la muerte.
Todo esto fue hecho por el amor de Dios. Jesús vino desde el Cielo y dijo, “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo es haré descansar.” (Mateo 11:28). Él lo hizo quitando nuestros pecados.
Dios no reconoce a los que solamente creen en la sangre de Jesús. Los que solamente creen en la sangre de Jesús todavía mantienen el pecado en su corazón. ¿A quién reconoce Jesús como el redimido? 
Creer en el bautismo de Jesús, Su sangre y el hecho de que Él es Dios es necesario para la salvación, “Yo tomé todos vuestros pecados cuando yo vine a este mundo y fui bautizado por Juan el Bautista. Yo declaro que todos los pecados en este mundo fueron pasados sobre Mí. Yo pagué el precio por los pecados en la Cruz. Por lo tanto, yo os salvé”. 
Para los que creen en estos tres, Jesús dice: “Sí, tú te has salvado. Tú eres justo y eres un hijo de Dios”. Usted es salvo si usted cree en todo; lo que es el bautismo de Jesús, Su sangre y el Espíritu. Los que solamente creen en la sangre y el Espíritu todavía mantienen el pecado en sus corazones.
En el Reino de Dios, hay solamente una verdad. Allí, hay justicia, sinceridad, amor y amabilidad. No hay manchitas de mentiras. La mentira y el engaño no existen en el Cielo.
 
¿Quién es el que
‘anda en iniquidad’?
El que no cree en el
bautismo de Jesús
 
“Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” (Mateo 7:22).
Dios nunca reconoce estas obras del hombre. “Y entonces les declarare: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23).
“Yo ofrecí dos casas para Ti. Yo rendí mi vida por Ti. ¿No me viste? Yo nunca te he negado ni hasta en mi último supiro. ¿No me viste?”
“Entonces, ¿tienes pecado en tu corazón?”
“Si, Señor. Yo tengo un poco”.
“Entonces, márchate. A ningún pecador le está permitido entrar aquí”.
“Pero yo he muerto como mártir”.
“¿Qué significa morir como mártir? Tú has muerto sólo por tu terquedad. ¿Has reconocido Mi bautismo y Mi sangre? ¿He declarado alguna vez que tú eres mi pueblo? ¿He dado testimonio en tu corazón de que tú eres mi pueblo? Tú no crees en mi bautismo y yo nunca he declarado que tú eres mi pueblo, tú solamente estabas dependiendo de tu creencia y moriste por ello. ¿Cuándo testifiqué testimonio para ti? Tú lo hiciste por ti. ¿Entiendes? Ahora, vete por tu camino”.
Jesús nos dijo que nos levantemos e iluminemos. Las personas redimidas se acobardan ante muchos seudo-Cristianos y muchos falsos profetas, y fracasan en iluminarse resplandecientemente. Pero, la llama pequeña puede encender un gran fuego. Si uno se levanta con valor y se declara, todo el mundo se iluminará.
En Isaías 60:1-2, la Biblia dice: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria”.
Dios nos ordena que nos levantemos y brillemos porque la oscuridad de la falsedad y el falso evangelio irán cubriendo la tierra. Solamente los que creen en Jesús pueden amarle a Él. Los que no son redimidos nunca pueden amar a Jesús. ¿Por qué? Ellos solamente hablan del amor pero nunca pueden amarle verdaderamente si no creen toda la verdad.
 

Hay tres cosas que dan testimonio de la salvación de los pecadores

¿Cuál es el testimonio de la
salvación en tu corazón?
El bautismo de Jesús
 
“Tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua, y la sangre; y estos tres concuerdan”. Jesús vino a la tierra y Él hizo Su trabajo con el agua y la sangre. Él hizo esto y nos salvó.
“Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios, ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:9-12).
El nacido de nuevo acepta el testimonio de los hombres. Nosotros lo reconocemos como el justo. Cuando el nacido de nuevo, que es el redimido, dice la verdad sobre la redención, el pueblo no puede disputarla. Ellos la aceptan. Ellos dicen que nosotros creemos correctamente, y que nosotros somos justos en nuestra fe. Si nosotros les decimos cómo nosotros fuimos nacidos de nuevo, nadie disputará la verdad de ellos. Ellos dicen que nosotros estamos en lo correcto. Nosotros aceptamos el testimonio de los hombres.
Pero este pasaje también dice que “mayor es el testimonio deDios ; porque éste es el testimonio con queDios ha hablado acerca de su hijo”. Esto dice que el testimonio de Dios es Su Hijo. ¿Verdad? ¿Cual es el testimonio de Dios? La prueba de que Dios nos salvó es que Jesús vino por el Espíritu, Él vino por el agua de la redención, y Él vino por la sangre en la Cruz. Y Dios declara que éste es el camino para salvarnos, y que nosotros somos Su pueblo porque nosotros creemos en ello.
“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo”.
Este pasaje nos dice precisamente quiénes son los liberados. Esto dice que el que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en él mismo. ¿Tiene usted el testimonio en su corazón? Eso está en usted mismo y está en mí mismo. Dios vino a la tierra por nosotros. (Él vino en persona a través del cuerpo de María.) Cuando Él tenía 30 años, Él fue bautizado para llevar nuestros pecados sobre Sí mismo. Y con todos nuestros pecados, Él fue juzgado en la Cruz. Él resucitó 3 días después para darnos la vida eterna. De esta manera Jesús nos salvó.
¿Qué habría ocurrido si Él no hubiera resucitado? ¿Cómo Él podría testificar por mí en la tumba? Por eso Él es mi Salvador. Esto es lo que nosotros creemos.
Y como Él dijo, Él nos salvó con Su bautismo y la sangre. Y porque nosotros creemos, usted y yo somos salvados. El testimonio está en mí y está en usted. ¿Verdad? El redimido nunca está en desacuerdo con el ‘agua’ de Su bautismo. Nosotros nunca omitimos las cosas que Él hizo para salvarnos.
“Porque así conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15). Nosotros nunca negamos que Jesús se llevó todos los pecados en el Jordán cuando Él fue bautizado por Juan el Bautista. El redimido nunca puede negar el ‘agua’, el bautismo de Jesús.
 

Los que creen pero no son redimidos niegan el propósito del bautismo de Jesús

¿A quién llama Dios
mentiroso?
Al que no cree en el bautismo 
de Jesús
 
Es muy preciso lo que dijo Juan el Apóstol “El que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso”. Si Juan el Apóstol estuviera viviendo aquí y ahora, ¿qué nos diría a nosotros, los cristianos? Él nos preguntaría si ‘Jesús llevó todos nuestros pecados cuando Él fue bautizado.’
¿Acaso Juan el Bautista no daría testimonio del Evangelio del bautismo de Jesús como redención? “¿Acaso vuestros pecados no se pasaron a la cabeza de Jesús y acaso no cargó con ellos cuando le bauticé?”. Así, explícitamente, dio testimonió de que Jesús fue bautizado para salvarnos a todos. (Juan 1:29; 1 Juan 5:4-8).
Los que no creen en Dios, los que no creen en nada de lo que Él hizo para salvarnos, le hicieron a Él un mentiroso. Cuando nosotros decimos que Jesús llevó todos nuestros pecados cuando fue bautizado, ellos dicen que “¡Dios mío!, Él no puede llevar todos nuestros pecados. Él solamente llevó el pecado original, por lo tanto los pecados cotidianos todavía se mantienen en nosotros”.
Ellos insisten en que ellos deben ‘arrepentirse todos los días y confesar todos los pecados del presente para ser redimidos.’ Esto es lo que debemos creer. ¿Ustedes también dicen esto? ¿Ustedes también? Los que no creen que nuestros pecados fueron limpiados con Su bautismo están haciendo a Dios un mentiroso.
 

Jesús nos redimió de una vez por todas cuando Él fue bautizado y sangró en la Cruz
 
¿Quién está mintiendo?
El que no cree en el 
bautismo de Jesús
 
Él fue bautizado y se llevó todos los pecados de una vez por todas. Dios salva a los que creen en el bautismo y la sangre de Jesús, pero deja sólos a los que no le creen. Ellos van al infierno. Por lo tanto, si nosotros somos salvados o no, está dependiendo de que nosotros lo creemos o no. Jesús sacó del mundo todos los pecados. Los que creen serán salvados, y los que no creen no serán salvados porque ellos han hecho a Dios un mentiroso.
El pueblo no va al infierno por su debilidad, pero sí por su falta de fe. “el que no creen a Dios, le ha hecho mentiroso” (1 Juan 5:10). El que no cree que todos sus pecados fueron pasados a Jesús todavía mantiene el pecado en su corazón. Él no puede decir que él no tiene pecado.
Cuando yo me encontré con el diácono, le pregunté: “Diácono, ¿mis pecados serán eliminado si yo creo en Jesús?”
“Por supuesto, que los serán”.
“Entonces, usted debe estar sin pecado”.
“Sí, lo estoy”.
“Qué pasaría si usted cometiera un pecado de nuevo?”
“Nosotros solamente somos seres humanos. ¿Cómo no podríamos cometer pecado de nuevo? Por eso nosotros tenemos que arrepentirnos y ser limpiados de nuestros pecados todos los días”.
Este diácono todavía tiene pecado en su corazón porque él no sabe la verdad completa de la redención.
Los hombres como él son los que se burlan de Dios y que hacen a Dios un mentiroso. ¿Cómo Jesús, que es Dios, podría fracasar en quitar todos los pecados del mundo? Si Jesús ha fracasado en quitar todos los pecados, ¿cómo podría Él ser Dios de Salvación? ¿Cómo podría Él decirnos que creamos en Él? ¿Usted le convertiría en un mentiroso? Yo le recomiendo a usted que no lo haga.
La Biblia nos dice que no se burlen de Él. Esto significa que no haga a Jesús un mentiroso y no intente engañarle. Él no es como nosotros. 
Juan el Apóstol nos habla concretamente sobre el Evangelio de la redención. Mucha gente no quiere creer en las cosas que Dios hizo por nosotros (Jesucristo vino por el agua, la sangre y el Espíritu).
Hay dos tipos de cristianos: los que no creen en la Biblia y confiesan: “Soy un pecador”; y los que creen en todas las cosas que Dios ha hecho por ellos y confiesan: “Soy justo”. ¿Qué grupo piensa usted que está diciendo la verdad?
Los que no creen en las cosas que Dios hizo, hacen los testimonios del agua, de la sangre y del Espíritu una mentira. Ellos tienen la fe falsa. Los que no creen, son los que hacen a Dios mentiroso.
No haga a Dios un mentiroso. Jesús vino al río Jordán y, por eso (por ser bautizado), cumplió toda justicia (llevó todos los pecados del mundo).
 

El alma mentirosa niega el bautismo de Jesús y Su santidad

¿Qué niegan Satanás y
la maldad?
El bautismo de Jesús
y Su santidad
 
El creer en Su Hijo tiene su mismo testimonio. Un hombre redimido cree que sus pecados fueron pasados a Jesús cuando Él fue bautizado y que él fue liberado con el agua y la sangre de Jesús. Él cree que Jesús nació en este mundo a través del cuerpo de María; que Él fue bautizado en el Jordán antes de que Él muriera en la Cruz; Él murió y fue resucitado.
El justo tiene el testimonio. La prueba de su salvación está en nuestra fe en Jesús, que vino por el agua, la sangre y el Espíritu. El testimonio está en usted mismo. ‘Tener el testimonio en usted mismo.’ Yo le digo esto a usted. No hay salvación si no hay testimonio, la prueba de la salvación está en usted mismo. 
Juan el Apóstol dijo que ‘El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo.’ (1 Juan 5:10) ¿Es este el testimonio para el que solamente creen en la sangre en la Cruz? ¿Para el que cree en el agua, pero no en la sangre? Usted debe creer en los tres para ser reconocido por Dios.
Solamente con esto, Jesús declarará que ‘usted fue salvado.’ ¿Usted está diciendo que usted tendría el testimonio si usted cree en sólo dos? Esto es creer en Dios en su propia manera. Es un ‘testimonio por sí mismo.’
Hay mucha gente así. Hay mucha gente en el mundo que cree solamente en dos de los tres. Ellos declaran que ellos han sido salvados y escriben libros sobre esto. ¡Cuán convincentes son ellos! Esto es muy frustrante. Ellos se llaman a sí mismos ‘los evangélicos’. Ellos sienten que ellos no son justamente ‘los evangélicos’, sino ‘religiosos’. Ellos no creen en el ‘agua’ pero todavía se enorgullecen mucho por la salvación. ¡Cuán lógicos son sus sonidos! Pero ellos no tienen el testimonio de Dios. Sino solamente una hipótesis.
¿Cómo puede definir la salvación? Solamente los que creen en Jesús, que vino por el Espíritu, el agua y la sangre, tiene el testimonio de Dios y de los hombres.
Pedro el Apóstol dijo: “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre” (1 Tesalonicenses 1:5). Satanás se alegra cuando el pueblo cree solamente en la sangre de Jesús. “O, ustedes idiotas, ustedes son engañados por mí… ja…” Hay muchos que creen que cuando el pueblo alaba la sangre de Jesús, Satanás se irá. Ellos piensan que Satanás tiene miedo de la Cruz. Satanás está montando un espectáculo. Nosotros no debemos ser engañados por él.
Cuando un demonio entra en alguien, él probablemente se vuelve loco y le salga espuma de la boca. Esto no es una hazaña difícil para el diablo. El diablo tiene la fuerza para hacer que un hombre haga cualquier cosa. El diablo solamente tiene que usar su cerebro un poco. Dios le dio al diablo toda clase de poder excepto el poder de matar. El diablo puede hacer al hombre temblar como una hoja, gritar, y soltar espuma por la boca.
Cuando ocurre esto, los creyentes gritan: “¡Vete en nombre de Jesús! ¡Vete!”. Y cuando el hombre recupera s
u consciencia y vuelve a la normalidad, él dice que fue la sangre de Jesús que tuvo el poder. Pero esto no es el poder de Su sangre. Esto es solamente una muestra del diablo.
Satanás tiene más miedo de los que creen en Jesús, quien les ha limpiado con Su bautismo, quien fue juzgado por nosotros con Su sangre y resucitó al tercer día. Satanás no puede estar cerca de un testigo del bautismo de Jesús y la salvación de la sangre. 
Como usted sabe, los sacerdotes católicos a veces hacen exorcismos a gente poseída por Satanás. Nosotros lo hemos visto en las películas. En la película titulada ‘ El Exorcista ’, un sacerdote levanta una cruz de madera y la agita, pero ese sacerdote muere. Alguien que fue nacido de nuevo no se derrotará como él.
Él debería hablar sobre la sangre y el agua de Jesús. Cuando el diablo intentó atormentarlo, él tenía que preguntarle al diablo “¿Tú sabes que Jesús llevó todos mis pecados?”. El diablo entonces se escaparía. El diablo odia estar cerca del ‘nacido de nuevo’. Digo que los que no creen en Dios lo convierten en un mentiroso. Ellos no creen en el testimonio de Su Hijo, el testimonio del agua y la sangre.

¿Cual es el testimonio
del Hijo de Dios?
Su bautismo, Su sangre,
y el Espíritu

¿Cual es el testimonio del Hijo de Dios? Es que Él vino por el Espíritu y llevó nuestros pecados con el agua. Él se llevó todos nuestros pecados y los del mundo sobre Él mismo y Él sangró en la Cruz por nosotros. ¿No es esto la redención del agua, la sangre, y el Espíritu?
La gente dice mentiras ante Dios porque ellos no creen en el Evangelio del agua y la sangre, el Evangelio de la redención. Sus creencias son falsas, y ellos propagan estas falsedades.
Vamos a volver a 1 Juan 5. El versículo 11 dice: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”. Esto nos dice que Dios nos ha dado la vida eterna, y la vida está en el hombre que lo acepta. También esta vida está en Su Hijo.
Los que reciben la vida eterna son los que son redimidos por la creencia en el bautismo de Jesús y Su sangre. Los redimidos reciben la vida eterna y viven para siempre. ¿Has recibido la vida eterna?
En el versículo 12 dice que :“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. En otras palabras, el que cree en los hechos que hizo el Hijo en la tierra: Su bautismo y muerte en la Cruz y Su resurrección, tiene la vida eterna. Pero el que omite aunque sea una de estas, no tendrá la vida eterna, ni será redimido.
Juan el Apóstol reconoció al pueblo de Dios en base a su creencia en los hechos que hizo Jesús: el agua, la sangre, y el Espíritu. Estas cosas nos dicen si ellos tienen la Palabra en ellos. Él identifica a los redimidos por su creencia en el agua de bautismo de Jesús, Su sangre, y su Espíritu.
 

El que no ha nacido de nuevo no puede distinguir entre una oveja y una cabra

¿Quién puede distinguir entre
el redimido y el no redimido?
El que ha nacido de nuevo
 
Juan el Apóstol identificó claramente a los hombres que fueron redimidos. Pedro el Apóstol también lo hizo. ¿Cómo reconocen los servidores de Dios entre una oveja y una cabra? ¿Cómo reconocen a los servidores verdaderos de Dios entre los que pretenden serlo? Los que son redimidos por creer en el agua y la sangre de Jesús reciben el poder para ver.
Si un hombre es un pastor, un evangelista, o aun mayor, si él no puede identificar el redimido, si él no puede distinguir entre la oveja y la cabra, él no ha sido liberado y él no tiene la vida en él mismo. Pero los que son verdaderamente redimidos pueden ver la diferencia. Los hombres sin la vida dentro de ellos mismos no pueden ver la diferencia ni la conocen.
Esto es como reconocer los colores diferentes en las tinieblas. El verde es el verde y el blanco es el blanco. Si usted cierra sus ojos, usted no puede ver ni identificar los colores.
Pero los hombres con los ojos abiertos pueden reconocer aun una pequeña variación en el color. Ellos pueden decir cuál es el verde y cuál es el blanco. De forma semejante, hay una diferencia obvia entre el redimido y los que no lo son.
Nosotros tenemos que predicar el Evangelio de la redención, el Evangelio por el agua, la sangre y el Espíritu. Nosotros debemos levantarnos y resplandecer. Cuando nosotros reunimos al pueblo en torno a nosotros para propagar la fe, nosotros no hablamos con las palabras de los hombres. En la Biblia, 1 Juan 5 explica sus significados. Debemos explicarlos paso a paso para que no haya ninguna confusión.
La Palabra que nosotros estamos propagando, la palabra del agua, la sangre, y el Espíritu de Jesús, es la luz de la redención. Dar a conocer el ‘agua’ de Jesús al pueblo, es resplandecer claramente. Dar a conocer la ‘sangre’ de Jesús es resplandecer claramente. Nosotros tenemos que hacerlo muy claramente para que no haya nadie en la tierra que no lo sepa.
Si el redimido no se levanta y resplandece, mucha gente morirá sin redención, y a Dios no le gustará. Él nos llamará a nosotros servidores perezosos. Nosotros debemos difundir el Evangelio del agua y la sangre de Jesús.
La razón por la que yo lo estoy repitiendo muchas veces es porque el bautismo de Jesús es muy importante para nuestra salvación. Cuando nosotros hablamos a los niños, debemos explicar las cosas varias veces, repasando todos los puntos para asegurarnos que ellos entiendan.
Si nosotros intentamos enseñar a un hombre analfabeto, probablemente debemos partir desde la enseñanza del alfabeto. Entonces, nosotros podemos enseñarle gradualmente cómo escribir las palabras con el alfabeto. Cuando él puede unir las palabras como ‘castigo’, debemos empezar a explicar el significado de estas palabras. Esta es la manera exacta de hablar al pueblo de Jesús para asegurar que ellos verdaderamente entienden.
Nosotros tenemos que explicar claramente el bautismo de Jesús. Yo ruego que ustedes lleguen a creer en Jesús como su Salvador y ustedes sean redimidos.
La redención del agua y el Espíritu deriva de la fe en el bautismo de Jesús, la sangre en la Cruz, y de la creencia en que Jesús es Dios, nuestro Salvador.