The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 1-3] < Lucas 1, 1-23 > Jesús y Juan el Bautista, preparados por Dios para nuestra salvación

< Lucas 1, 1-23 >
«Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa».
 
 
Como dice una canción popular: «Pienso en ti, levantado o sentado», las cosas que no hemos cumplido todavía, la obra que no hemos terminado, me viene a la cabeza ya esté sentado o levantado.
Hoy en día hay muchos productos hechos con iones negativos en este mundo porque dicen que es bueno para la salud. Los humanos necesitamos todo tipo de nutrientes y elementos, y el ión negativo es absolutamente necesario. Por supuesto, el ión positivo también es necesario, pero el negativo es aún más necesario para la salud. Todas las cosas que producen calor son iones positivos. Pero la humedad procede de los iones negativos. Dicho de otra manera, cuando hay falta de humedad, las corrientes electromagnéticas de los teléfonos móviles y las computadores se acumulan en el cuerpo y hacen que la gente enferme por la falta de iones negativos. Esto se debe especialmente a que estamos rodeamos de materiales de construcción químicos. Nuestros hogares están llenos de materiales de construcción químicos artificiales. No hay casi materiales naturales. ¿Hay algún elemento natural en los hogares, ya sea barro o madera? No lo hay.
Pronto será Navidad. La Navidad está cerca, ya falta menos de una semana. Después de la Navidad, diciembre se acabará y entraremos en la última fase del año. Debemos tener el deseo de organizar este año aunque estemos muy ocupados o estresados en la Navidad. Antes de dar la bienvenida a la Navidad, quiero compartir con ustedes acerca de Juan el Bautista, a quien Dios preparó de antemano; y cuando llegue la Navidad, daremos gracias al Señor por habernos salvado de los pecados y le daremos gloria a Dios.
 
 
¿Por qué empezó a escribir Lucas, el discípulo de Jesús?
 
Leamos Lucas 1, 1-23. Quiero hablar de esta Palabra y darle el título de Jesús y Juan el Bautista, preparados por Dios para nuestra salvación, y así hablar de cómo Dios preparó a Juan el Bautista por nosotros.
En primer lugar, podemos ver a través del capítulo 1 del Evangelio de Lucas que Dios preparó a Juan el Bautista en este mundo antes de enviar a Jesucristo, Hijo de Dios. En este capítulo, Lucas habló de por qué Dios había enviado a Juan el Bautista, quien bautizaría a Jesús con agua, a este mundo y por qué Dios tenía que prepararle antes de la llegada de Jesús. Cuando leemos el Evangelio de Lucas, discípulo de Jesús, sabemos que la razón por la que Lucas escribió este Evangelio era hablarnos en detalle de la vida de Jesús y de la Palabra de la que dio testimonio en la tierra. También nos habla de Juan el Bautista y sus circunstancias.
Este Evangelio dice: «Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra». Esto quiere decir que muchas personas se decidieron a escribir sobre Jesucristo, quien cumplió nuestra salvación. Por eso Lucas también escribió este Evangelio y el libro de Hechos de los Apóstoles, desde su punto de vista. Decidió escribir para dar testimonio de que Jesús es nuestro Salvador y de que es cierto que Jesucristo vino al mundo y nos salvó y que la salvación del Señor es cierta también.
Lucas no fue el único que se decidió a escribir por esta razón, sino también Mateo, Marcos y Juan. Pedro y Juan y el Apóstol Pablo entre los 12 Apóstoles también escribieron acerca de estos sucesos. Así que ahora podemos leer el Nuevo Testamento. Lucas escribió este Evangelio y el Hecho de los Apóstoles en forma de carta a Teófilo. No sabemos si este Teófilo era una persona a la que Lucas estaba dando testimonio del Evangelio personalmente. En cualquier Caso, Lucas escribió estos libros porque pensó que era mejor enviar este documento a Teófilo ya que seguramente tenía un alto cargo, lo que se puede deducir por la forma en la que Lucas se dirigió a él: “excelentísimo Teófilo”.
En resumen, el ministerio de Lucas era literario. Lucas, discípulo de Jesús hizo un ministerio literario, de la misma manera en que nosotros compartimos el Evangelio en el extranjero a través de nuestro ministerio literario. Ahora estamos escribiendo sermones y traduciéndolos al inglés y del inglés a otros idiomas del mundo.
Lucas escribió este Evangelio para enviárselo al excelentísimo Teófilo porque sintió que era necesario tomar la pluma y escribir acerca de Jesús para compartir el Evangelio con todo el mundo. Aunque Lucas empezó a escribir al excelentísimo Teófilo, siguió escribiendo las cosas que vio y escuchó como discípulo de Jesucristo personalmente, y las cosas que vio y escuchó cuando siguió al Apóstol Pablo, porque sintió la necesidad de escribirlo.
 
 
Los Evangelios hablan de Juan el Bautista
 
El pasaje de las Escrituras de hoy dice: «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada».
Esta es la parte en la que Dios explica la razón por la que envió a Juan el Bautista al mundo a través de la casa de Zacarías. Dios también explica más adelante por qué tuvo que enviar a Juan el Bautista a este mundo y a través de quién lo envió. Estaba hablando de Abías, un nieto del Sumo Sacerdote Aarón. Los sacerdotes solo podían ejercer si eran de la casa del Sumo Sacerdote Aarón, y estaban divididos en 24 divisiones en tiempos del Rey David porque había muchos descendientes de Aarón. Por ejemplo, había muchos descendientes del Sumo Sacerdote y muchos maduraron hasta la edad requerida. Si uno de los descendientes tenía tres hijos, esos hijos a su vez tenían más hijos y así sucesivamente. Como el número de sacerdotes creció tanto cuando David era rey de los israelitas, los tuvo que dividir en 24 divisiones para resolver este problema.
Pero solo una persona de entre los descendientes de Aarón pudo convertirse en el Sumo Sacerdote. Por ejemplo, en Corea, la casa del hijo mayor tiene autoridad sobre la adoración a los antecesores y se encarga de cuidar de la familia, ¿no es así? La casa del hijo mayor tiene autoridad sobre todo en la familia porque en Corea el confucianismo está muy arraigado. De todas formas, los hijos mayores tienen ese derecho, y en Israel, el linaje de Aarón, el Sumo Sacerdote tenía el privilegio de presentarse ante Dios y realizar los rituales de los sacrificios como sacerdotes cuando cumplían los 25 años. Pero los descendientes de Aarón prosperaron y se multiplicaron. Y así establecieron una división durante los tiempos de David porque había disputas entre familias. Se establecieron 24 divisiones y todas ellas aparecen en el primer libro de Reyes y el segundo, pero lo voy a dejar ahí porque no tenemos suficiente tiempo para enumerarlas.
De todas formas, la Biblia dice que Juan el Bautista nacería de la casa de Abías, del linaje de Aarón, el Sumo Sacerdote. Esto no es una leyenda o un cuento, y aunque sea historia antigua, las Escrituras marcan un suceso histórico que corrobora la veracidad de este hecho: «Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías». La narración del nacimiento de Juan el Bautista no es una leyenda o fábula, sino una historia verdadera que es un hecho histórico. Una leyenda o fábula no es un hecho histórico.
Por ejemplo, los coreanos creen que nuestra nación se originó bajo el domino del rey Dangun basándose en la leyenda de Dangun. La leyenda dice que un oso y un tigre entraron en una cueva para comer ajo durante 100 días. El tigre no pudo soportarlo y salió de la cueva corriendo, pero el oso aguantó y se convirtió en una mujer que dio a luz al rey Dangun. Por tanto, esto significaría que los coreanos somos descendientes de un oso. Pero no hay ninguna base histórica en esta historia.
Otro ejemplo es la leyenda de Park Hyukgeosei. Esta leyenda dice que Hyukgeosei Park salió de un jícaro gigante y se convirtió en el ancestro de la familia Park. Estas historias las inventaron las familias con los apellidos, Lee, Kim, Park, etc, para hacer que sus antecesores parezcan importantes o para que sea más fácil convertirse en familias gobernantes. Son historias inventadas que fueron pasadas de generación en generación y que nunca han sido verificadas.
 
 
Pero todas las historias escritas en las Escrituras son hechos históricos
 
Juan el Bautista nació en la casa de Abías; este es un hecho histórico. Abías era un nieto de Aarón, el Sumo Sacerdote. Desde los días de Aarón y Abías, hasta la llegada de Jesús, pasaron 1,500 años. Por tanto, había muchas personas de la casa del Sumo Sacerdote cuando Zacarías vivió como sacerdote. Piensen cuántos descendientes Aarón debería haber tenido en miles de años de linaje en Israel. Los coreanos bromeamos diciendo que si uno se sube a la montaña y tira una piedra con los ojos cerrados, es posible que le dé a una persona con el apellido Kim, Lee o Park. Estos apellidos pertenecen a reyes que gobernaron durante mucho tiempo en Corea. Los descendientes de Aarón son así.
Dios tomó a Zacarías, nacido en la casa de Abías, de entre los muchos descendientes de Aarón. Dios hizo que Juan el Bautista naciese en este mundo a través de la casa de Zacarías. El pasaje de las Escrituras de hoy prueba el hecho de que Zacarías e Isabel eran descendientes del Sumo Sacerdote Aarón, que era el representante del pueblo de Israel a los ojos de Dios.
Estas dos personas vivieron siendo fieles a la Ley del Antiguo Testamento ante la presencia de Dios y no tuvieron ningún fallo a los ojos de Dios. Según la Ley no tenían ninguna falta. Por eso la Biblia dice: «Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor». En realidad la Ley de aquel entonces era tan complicada que sería imposible decir que una persona no tenía falta por mucho que cumpliese la Ley. Es imposible porque nadie puede cumplir la Ley completamente. Es posible cumplir la Ley un día pero al día siguiente es fácil romperla. Por eso necesitamos a Jesucristo.
Pero Dios envió a Juan el Bautista a través de esta pareja, a través de Zacarías, de la casa de Abías, del linaje de Aarón el Sumo Sacerdote, y esto significa que Dios había preparado nuestra salvación de antemano. Cuando Jesucristo vino a este mundo y dijo: «Venid a Mí, todos los que laboran y tienen una carga pesada y os daré descanso», el Señor no hizo esta obra solo y necesitó al representante de la humanidad para pasarle los pecados de la humanidad, un representante que transfiriese los pecados a Jesucristo.
Por eso Dios preparó al representante. Debemos conocer estos hechos correctamente sin duda. ¿Cuánto necesitamos este conocimiento? Lo necesitamos sin falta. Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan empiezan con la historia de Juan el Bautista. El Evangelio de Marcos habla de esto al principio. Tenemos que leer la Biblia como un todo en vez de centrarnos en temas que no son esenciales. Entonces podremos darnos cuenta de que la parte que habla de Juan el Bautista es verdadera e importante. Todos los evangelistas escribieron acerca de este tema importante con todo detalle. Por eso debemos pensar en Juan el Bautista y su ministerio como algo muy importante, de la misma manera en que los discípulos de Jesús escribieron los Evangelios porque consideraron que era muy importante.
Lo que tenemos que pensar es que Dios Padre preparó el nacimiento de Juan el Bautista 6 meses antes de enviar a Su Hijo al mundo. Esto es muy importante. La gente no entiende el verdadero Evangelio y piensa que dice que Jesús salva incondicionalmente si se confiesa que Jesús vino al mundo y nos salvó de los pecados. Dicen que Jesús les ha salvado sin ningún requisito. Insisten que el Señor dijo: «Venid a Mí, todos los que laboran y tienen una carga pesada y os daré descanso», y por tanto dicen que Jesús ha salvado a los que creen en Él de cualquier manera. Están diciendo que Jesús nos salvó cuando vino y murió en la Cruz.
¿Cuántos preparativos tenemos que hacer cuando hacemos algo? Por ejemplo, cuando intentamos hacer un ramo de flores, primero tenemos que preparar las flores y las herramientas como las tijeras, el florero y algo para atar las flores. Debemos tener una idea antes de ir a comprar las flores, y así tenemos que esforzarnos cuando preparamos algo. Debemos comprar estas cosas todos y hacer el trabajo. Y al final tenemos un ramo de flores.
Todo lo que hacemos es así. La obra de Dios de salvarnos de los pecados del mundo tuvo que realizarse con preparativos. Dios había preparado a Cristo para la salvación de todos los seres humanos incluso antes de la creación del universo.
Pero, ¿qué tipo de obras preparó Dios para cumplir estas obras de salvación? Primero, Dios tuvo que enviar a Juan el Bautista a este mundo como el representante de la humanidad, y Dios tuvo que hacer la obra de transferir los pecados de los seres humanos a Su Hijo Jesucristo. Dios hizo esto como una obra especial. Dios no se tomó esta obra a la ligera como cualquier otra obra, sino que las consideró una obra especial y se le apareció a Zacarías de ante mano a través de un ángel. Dios hizo que Juan el Bautista bautizase a Su Hijo Jesucristo y le transfirió los pecados del mundo a Su Hijo cuando cumplió los 30 años. Dios preparó todas estas cosas de antemano.
Cuando hacemos algo, los preparativos son la mitad del trabajo. No hay nada que se haga sin trabajo. No podemos conseguir nada si no lo empezamos. Incluso una cosa tan simple como comer tres veces al día necesita preparativos. Hacer arroz es tan simple como añadir agua, calentarla y dejar que el arroz se haga. Pero en realidad hay muchos procesos necesarios para hacer el arroz. Primero alguien tiene que plantarlo en la tierra y hacer que la semilla crezca, y después hay que prepararlo antes de comer. Pero a veces hacemos las cosas sin preparativos. ¿Cómo llamamos a una persona que hace las cosas sin pensar? Esa persona es insensata. Es ignorante. Vivir en este mundo sin preparativos es algo insensato.
Pero hay muchas personas insensatas hoy en día. Algunos hospitales no tienen equipos quirúrgicos preparados y esterilizados y se sientan de brazos cruzados sin hacer nada. Entonces, cuando entra un paciente le piden que se siente y le preguntan dónde le duele. Entonces tocan el lugar donde le duele y toman un bisturí para cortarle y ese bisturí tiene gérmenes. Este bisturí se ha utilizado para cortar cerdos, vacas y otros animales. Si alguien hiciera cirugía de esta manera el paciente moriría de una infección.
Por tanto, la salvación del Señor se necesita tanto como estos preparativos en los hospitales; e incluso aún más. Dios tuvo que preparar muchas más cosas que los médicos que esterilizan los instrumentos. Dios Padre preparó muchas cosas para salvarnos de esta manera. Dios preparó a Juan el Bautista, el representante de toda la humanidad, quien transferiría los pecados del mundo a Jesucristo para que nos pudiese salvar de los pecados. Por eso estos preparativos son tan importantes. Preparó todos los detalles.
La mayoría de los pastores actuales dicen que los pecados de las personas son perdonados cuando se confiese que Jesús es el Salvador teniendo fe en Su sangre. Estos pastores son los que no han preparado la obra espiritual. Estos pastores son estafadores espirituales que pueden compararse con personas ignorantes que no valen para nada. ¿No es así? Cuando pensamos en esto y vemos el proceso por el que Dios preparó a Juan el Bautista para que le pasase todos los pecados del mundo a Jesús, ¿con cuánta precisión preparó esta obra Dios?
El Sumo Sacerdote, el representante de toda la humanidad, tenía que ser un descendiente de Aarón. Tenía que ser también una persona aprobada por Dios para ser el representante de la humanidad y para poder confiarle el papel de transferir todos los pecados del mundo a Jesús. Entonces así reuniría los criterios para poder transferir nuestros pecados a Jesucristo.
Dios Padre tenía que preparar todas estas cosas. Por eso envió a un ángel. Zacarías fue al Lugar Santo del Tabernáculo donde estaba el altar del incienso. Fuera del Lugar Santo estaba el altar de los holocaustos y la pila de bronce. Los sacerdotes entraban en el santuario a diario para poner aceite en el candelabro y quemar incienso en el altar del incienso. Zacarías estaba poniendo incienso en el altar cuando vio a un ángel al lado del altar del incienso. Imaginen lo sorprendido que debió quedarse.
¿Han visto a un ángel alguna vez? Quizás no hayan visto nunca un ángel, pero los ángeles existen y son mensajeros de Dios. Las Escrituras dicen que el ángel que Dios envió a Zacarías era el ángel Gabriel.
El ángel se le apareció a Zacarías y le dijo: «No temas, Zacarías, porque tus oraciones han sido escuchadas». Debemos saber que Dios hizo esto para cumplir Su voluntad. Zacarías e Isabel no tenían hijos. El ángel dijo que sus oraciones habían sido escuchadas porque la pareja esperó mucho tiempo para que Dios les diese un hijo, aunque tenían una buena relación. Zacarías oraba día y noche. Zacarías y su mujer eran ya muy mayores y podrían haber sido abuelos. Pero esperaron un poco más y se hicieron mayores sin hijos. Es un deseo humano natural querer un hijo a medida que uno se hace mayor. Por tanto, Dios escuchó su plegaria. Dios no escogió un representante de la humanidad de entre las personas que habían nacido por habilidad humana, sino que Dios contestó la petición de Su pueblo utilizando Su poder especial y al mismo tiempo se manifestó en la historia humana y planeó utilizar a este representante para cumplir Su voluntad con Su poder. ¿Quién era esa persona escogida? Juan el Bautista.
Las Escrituras dicen: «Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos». Zacarías recibió la voluntad de Dios a través de un ángel. Este ángel dijo que el niño debería llamarse Juan y que sería grande en la presencia del Señor. Esta persona, Juan el Bautista, es la mayor persona ante el Señor. Es el mayor representante de la humanidad entre todos los seres humanos.
Leamos el versículo 17: «E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Está escrito que volvería los corazones de los padres a los hijos con el espíritu y poder de Elías. ¿Quién es el representante de la humanidad? Juan. ¿Qué Juan? Es Juan el Bautista. No es el Juan que escribió el Evangelio de Juan. Entonces, ¿quién es la persona que es mucho mayor que ellos? Juan el Bautista. Juan el Bautista es el mayor hombre. Juan el Bautista tuvo un papel muy importante a la hora de cumplir nuestra salvación. La Biblia dice que Juan no bebió vino ni licor. Dice que estaba vestido de la plenitud del Espíritu Santo incluso desde el momento de su concepción. Esto nos dice que es una persona enviada por Dios. Dios le dio a Zacarías este hijo a través de Su poder abundante.
La mujer de Zacarías, Isabel, no podía concebir hijos. Ya no tenía la menstruación. ¿Hay alguna mujer que pueda tener hijos después de la menopausia? No, es imposible. Es imposible natural y biológicamente. Tenemos que entender esto. Debemos entender quién es la persona que volvió los corazones de los pecadores a Jesucristo. Juan el Bautista nació por la voluntad del Señor, no a través de poder humano. Juan el Bautista es así de importante.
¿Cómo de importante es Juan el Bautista? Las Escrituras nos hablan de Juan el Bautista: «E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». Esto significa que vivió con el espíritu de Elías. Esto nos dice que hizo las obras que vuelven a muchas personas a Dios. Juan el Bautista es el padre espiritual que nos lleva a Dios. Juan el Bautista es mayor que Moisés. Esto queda demostrado si seguimos leyendo la Biblia. Es el representante que Dios había preparado.
Juan el Bautista es la persona que Dios había preparado para nuestra salvación, y Jesucristo es el Cordero de Dios que Dios había preparado para salvarnos de los pecados al tomarlos y ser juzgado por ellos como nuestro sacrificio. Juan el Bautista es el representante de la humanidad que transfirió nuestros pecados a Jesús, el Cordero de Dios, nuestro sacrificio. Estas dos personas, Jesucristo y Juan el Bautista, fueron preparadas especialmente por Dios Padre para nuestra salvación. Una de estas Personas era el Hijo de Dios, preparado como Cordero del sacrificio, y otra era la persona que transferiría los pecados a Jesús como representante de la humanidad y como criatura, un ser humano como nosotros. ¿Lo entienden ahora? Deben entender lo importante que es esto.
La Navidad está cerca. Juan el Bautista nació 6 meses antes que Jesucristo. Jesús nació 6 meses después. Así que Juan el Bautista nació antes y Jesús nació 6 meses después. Juan el Bautista vino al mundo y pidió a los israelitas que se arrepintieran: «Arrepentíos, generación de víboras». Hizo la obra de transferir los pecados de la humanidad a Jesucristo al bautizar a Jesús en el río Jordán. Por tanto, Jesús pudo convertirse en el verdadero Salvador a través de este bautismo que recibió a los 30 años. Se pudo convertir en nuestro Salvador desde el momento en que fue bautizado por Juan el Bautista. Hasta los 30 años, Su vida no había sido muy importante porque no había tomado los pecados del mundo aunque hubiese venido como nuestro Salvador.
No debemos simplemente decir que creemos en la Palabra a ciegas simplemente porque es la Palabra de Dios, sino que debemos pensar firmemente en lo que creemos y en lo que las Escrituras dicen sobre Juan el Bautista. Debemos pensar en el proceso de cómo Dios planeó nuestra salvación y de cómo cumplió Su plan. ¿Saben qué ocurre cuando no pensamos en estas cosas? Vemos que Zacarías, el padre de Juan el Bautista, se quedó mudo porque no creyó en la Palabra del ángel. No creyó en la Palabra que el ángel le dijo personalmente. Y por eso se quedó mudo como le había dicho el ángel. Creyó en esto solo después de que Juan el bautista hubiese nacido. Su mujer concibió y tuvo el hijo como el ángel había dicho. Solo entonces pudo creer Zacarías. Su boca y su lengua se abrieron y llamó al niño Juan.
Por eso, no pueden decir que creen en Jesús ni pueden predicar el Evangelio de Jesús si no creen. Esto significa que no podemos evangelizar el Evangelio. De la misma manera en que Zacarías se quedó mudo, no podemos hacer nada si no creemos en la Palabra de Verdad de Dios después de haberla escuchado. Solo podemos hacerlo si creemos. Podemos predicar el Evangelio y recibir la salvación cuando creemos en la Palabra de Dios. Por otro lado, no podemos recibir la salvación si no creemos. Cuando pensamos en las cosas que hace la gente, vemos que hay muchas personas que creen en Jesús de la manera equivocada, que creen sin conocimiento básico de la salvación que el Señor preparó con todo detalle para nosotros. Creen de manera arbitraria sin seguir la Palabra que les pide que prediquen el Evangelio. Por esto siguen teniendo pecados y no pueden transformar sus corazones por creer de manera equivocada.
 
 
«Volverá a los desobedientes a la sabiduría de los justos»
 
Juan el Bautista era quien tenía que preparar al pueblo del Señor. Juan el Bautista nos devuelve a la presencia de Dios. Juan el Bautista nos devolvió a Jesús. Nosotros no podríamos creer en Jesús si no fuese por el ministerio de Juan el Bautista. ¿Cómo podríamos haber creído? ¿Podríamos haber creído en Él a ciegas al confesar que Jesús murió en la Cruz para convertirse en nuestro Salvador sin entender la razón por qué? Quizás hubiésemos creído, pero debemos conocer la Verdad específicamente. Como consecuencia, creer en Él sin el verdadero conocimiento es como un amor no correspondido porque es creer sin saber cómo los pecados fueron transferidos. Estas personas irán al infierno.
Por tanto, debemos entender el hecho histórico, la Palabra de la Verdad, y lo que Dios dice y hace por nosotros. Es importante. Zacarías se quedó mudo porque no creía en la Palabra de Dios. Seguramente había personas esperando fuera del santuario y habrían pensado: «¡Qué raro! ¿Por qué no sale?». Entonces Zacarías salió después de mucho tiempo. Salió, pero estaba mudo. No podía hablar. Tenía que utilizar las manos y los pies para comunicarse. Utilizó el lenguaje de signos. Entonces los que estaban fuera se dieron cuenta de que algo había pasado en el santuario.
Dios envió ángeles a Zacarías. Dios enviaba ángeles antes de enviar a Jesús a este mundo. El arcángel Gabriel era el mensajero de buenas noticias, mientras que el arcángel Miguel era el ángel de la guerra. Así los sacerdotes se dieron cuenta de lo que iba a pasar. Cuando leemos la Palabra, vemos específicamente que Juan nació exactamente según la Palabra de Dios.
Las Escrituras nos demuestran que Juan el Bautista fue preparado por nosotros; y que Jesús tomó todos nuestros pecados y recibió el juicio en nuestro lugar como Cordero de Dios para nuestra salvación; y que así es el sacrificio que borró nuestros pecados. Nosotros pudimos recibir nuestra salvación gracias al sacrificio ofrecido por estas dos personas. Dios Padre preparó a Su Hijo y a Juan el Bautista, el representante de la humanidad. Les estoy hablando del amor de Dios. ¿Lo entienden?
Podemos recibir esta verdadera fe y verdadera salvación si conocemos esta Verdad firmemente. Sabemos que Juan el Bautista fue preparado por Dios y también conocemos a Jesucristo, el Hijo de Dios. Pero, por supuesto, no podemos comparar a Juan el Bautista con Jesús porque Jesús era Dios mismo y Juan el Bautista era una criatura del Señor como nosotros. Jesús era Dios, convertido en Hombre. Por cierto, tenemos que conocer a Juan el Bautista. Vinieron para preparar el camino y tomar los pecados del mundo para salvarnos. Debemos entenderlo, pensar en esto y creer con sinceridad para ser si tenemos esta fe. Quiero que entiendan si creen porque necesitan creer o porque tienen el conocimiento correcto.
Juan el Bautista reprendió a los desobedientes: «Generación de víboras». Nosotros éramos pecadores. Éramos pecadores eternamente, pero todos nuestros pecados fueron transferidos a Jesús para siempre a través del bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista. Por tanto, nosotros pudimos recibir la salvación al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pudimos recibir la salvación a través de la fe en esta Verdad.
¿Creen en esta Verdad?