The New Life Mission

Sermones

Tema 12: La fe del credo de los Apóstoles

•Dios Padre

Hay tres confesiónes manifestadas en la fe de los apóstoles. 
La primera confesión es que creyeron en Dios Padre Todopoderoso, Creador de los cielos y de la tierra (Génesis 1:1); en segundo lugar, confesaron que Jesucristo el Hijo de Dios les ha dado la remisión de sus pecados; y la tercera confesión es que creyeron que Jesucristo fue concebido por el Espíritu Santo. Debemos también confesar que creemos en Dios Padre, en el Hijo, y en el Espíritu Santo, porque nosotros debemos tener la misma fe que los apóstoles. 
Para nosotros, el Padre es Dios, tal y como el Hijo y el Espíritu Santo son también Dios. En cuanto a la esencia del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo se refiere, todos ellos son el mismo Dios, pues nuestra fe en ellos es la misma fe. Por ejemplo, el Padre es el Dios Todopoderoso, el Hijo es también el Dios Todopoderoso. Las tres personas de la Santa Trinidad, en otras palabras, son en su esencia el mismo Dios. Creemos así por consiguiente, que las tres personas del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son fundamental y totalmente uno. Como tal, con el propósito de construir los cimientos de nuestra fe en la palabra de Dios, debemos estar anclados en esta Palabra de verdad. 
 

Evidencia De las Escrituras
 
1. Del Antiguo Testamento 
(1) Primero que todo, el Antiguo Testamento demuestra claramente que Dios es uno: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4). 
(2) Al mismo tiempo, sin embargo, el Antiguo Testamento también nos dice inconfundiblemente que Dios existe en varias personas: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26); el “‘Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero’” (Génesis 11:7). De estos pasajes podemos ver y creer que Dios existe no en una sola persona sino en múltiples personas.

2. Del Nuevo Testamento 
Para nosotros el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son Dios. Pero Dios existe en tres personas independientes. Esta verdad también se revela en términos inequívocos en el Nuevo Testamento. 
(1) Que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo existen como personas separadas es evidenciado claramente por el bautismo de Jesús que marcó el principio de su ministerio: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:16-17). 
Este pasaje describe el bautismo de Jesús por Juan el Bautista, en el que se revela la Trinidad de Dios. De este pasaje sabemos que Jesús es el Hijo de Dios, que el Espíritu Santo trabaja en Él, y que el Padre lo declaró ser “Su Hijo amado, en quien Él tiene complacencia”. Con estas manifestaciones se revela la Trinidad de Dios. Jesús podía satisfacer toda la justicia de Dios porque Él tomó todos los pecados de la humanidad con Su bautismo recibido de Juan. Esta es la razón por la cual Él tuvo que morir en la cruz por nosotros, y esta es “la justicia de Dios” que el padre satisfizo a través de Su Hijo. Jesús tomó todos nuestros pecados sobre Él en el acto de justicia del bautismo, es la misma justicia de Dios, y esta verdad es afirmada por ambos, el Padre y el Espíritu Santo. Así, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo existen como personas separadas, pero es el mismo Dios para nosotros. 
(2) Mateo 28:19 también revela que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son un solo Dios, como Jesús ordenó a sus discípulos “haced discípulos de todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” —es decir, en nombre de las tres personas separadas de la trinidad. 
El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son cada una persona independiente, pero al mismo tiempo son iguales en que todos ellos son el mismo Dios. Como tal, cuando creemos en Dios, creemos en un Dios como la entidad unida de las tres personas. 
El Dios Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo según lo profesado por la fe cristiana es el mismo Dios-existente, diferente del resto de las deidades. Algunas otras religiones creen que Jesús es solamente uno de los muchos profetas, pero esto simplemente no es verdad. 
Para nosotros, Dios es el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. A pesar del hecho de que esta verdad es atestiguada fácil y suficientemente por las Escrituras, hay muchos que aún no se dan cuenta de esto. Esto es porque aquellos que no conocen el Evangelio del agua y del Espíritu se acercan al concepto de la Santa Trinidad con su racionalidad y lógica humanas, que los hace imposibles de entender. Los que no nacen otra vez no pueden entender al Dios Trinitario. Pero para nosotros que hemos nacido de nuevo, Dios Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo es nuestro único Dios, en quien ponemos nuestra fe absoluta.