The New Life Mission

Sermones

Tema 18: Génesis

[Capítulo 1-16] < Génesis 1, 20-23 > Las vidas de la gente de fe que cree en la Palabra de Dios de corazón

< Génesis 1, 20-23 >
«Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto».
 
 
En el pasaje de las Escrituras de hoy, Dios dijo: «Produzcan las aguas seres vivientes». Del mismo modo en que las aguas están llenas de peces, ahora muchos justos que creen en la Palabra de Dios siguen haciendo la obra de Dios con lealtad. Incluso ahora mismo la Palabra de Dios está viva y obra con los justos que caminan por fe. Espero sinceramente que los justos sigan predicando el Evangelio del agua y el Espíritu a los pecadores mientras la Palabra de Dios exista en el mundo.
La Palabra de Dios alimenta nuestras almas para que crezcan y prosperen en la fe. La Palabra de Dios sigue alimentando a los creyentes del Evangelio del agua y el Espíritu. Este mundo está lleno de muchos creyentes de la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Al mismo tiempo, Satanás intenta molestarnos. Debemos mantenernos firmes en la fe. A pesar de los obstáculos de Satanás, no podemos dejar de predicar el Evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo, Satanás ha estado obrando en este mundo desde hace mucho tiempo hasta ahora. Ha intentado por todos medios impedir que la Palabra de Dios sea predicada. Incluso ahora Satanás sigue estorbando a la gente de Dios, intentando que no sirvan a Jehová e intenta hacer que todo el mundo cometa idolatría.
Incluso en la edad del Nuevo Testamento, el Diablo intentaba corromper la Palabra de Dios. Sin embargo, por mucho que lo intentase, Dios preservó Su Palabra y se aseguro de que se pasara. De vez en cuando Dios permitió que hubiese buenas traducciones de la Biblia, tales como la versión del rey James y así la gente recibía la remisión de los pecados a través de esta Palabra.
Así que esta Biblia que estamos leyendo permanece intacta, tal y como Dios la inspiró a los profetas hace mucho tiempo. Todo el mundo tiene la Palabra de Dios a la que no le falta nada y que permite que seamos salvados y recibamos la vida eterna. En otras palabras, la Palabra de Dios que nos hace recibir la remisión de nuestros pecados está escrita en esta Biblia que tenemos en las manos.
Por otro lado, Satanás ha continuado su obra. Deben darse cuenta de que hay versiones de la Biblia que son erróneas y que han distorsionado la voluntad de Dios. Estas versiones están tomando a la ligera la autoridad de la Palabra de Dios.
El pasaje principal de las Escrituras de hoy nos dice que todos los pecadores de este mundo serían salvados del pecado y que las almas salvadas prosperarían. Así es cómo Dios nos habló y así se cumplirá. Sin embargo, Satanás intenta confundir la Palabra de Dios para que los cristianos no entren en el Cielo. Debemos darnos cuenta de que en la época de la Iglesia Primitiva y hoy en día Satanás nos ha puesto enormes obstáculos.
Sin embargo, por mucho que el Diablo intente vencernos, cuando el Evangelio del agua y el Espíritu florece en este mundo, los obstáculos de Satanás no persistirán. Del mismo modo en que los peces viven en el agua, los santos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu seguirán creciendo en su fe, confiando en la Palabra de Dios.
 
 
Por tanto nuestra fe debe empezar de nuevo y poner sus cimientos en la Palabra de Dios
 
La Palabra de Dios está salvando a todas las almas de los pecados del mundo y hace que prosperen. Al confiar en la Palabra de Dios, debemos predicarla a más almas. Entonces, a través de nosotros más y más almas serán salvadas de los pecados del mundo y serán transformadas. Hemos visto cómo el agua producía peces gracias a la Palabra de Dios. Muchas personas que están en la Iglesia de Dios están siendo llamadas a ser obreros que predican el Evangelio del agua y el Espíritu a través de su fe en la Palabra de Dios escrita. Como Dios nos ha hablado con Su Palabra nos hemos convertido en gente justa. Les pido que se den cuenta y crean en esto.
La Palabra de Dios es la Palabra de Verdad que permite a los pecadores ser salvados de sus pecados. Si esto es así, y si de verdad hemos nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu para ser salvados de nuestros pecados, ¿qué tipo de vida de fe debemos vivir? Por supuesto debemos vivir una vida que predique el Evangelio por todo el mundo. Debemos vivir en el dominio del Cielo a través de nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Al poner nuestra fe en el Evangelio del agua y el Espíritu, debemos ser familia de Dios y debemos vivir por fe.
Dios nos dijo que viviésemos como los pájaros que vuelan por el firmamento. Los justos deben darse cuenta de que sus pensamientos carnales y sus emociones obstruyen su camino hacia la fe y les impiden que cumplan la voluntad de Dios mediante su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso Dios está diciendo que lo único que quiere de nosotros es que creamos en Su Palabra y que volemos por el dominio de la fe y vivamos en él.
A los que han nacido de nuevo de todos sus pecados al creer en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, Dios les está pidiendo que vivan con su fe puesta en Su Palabra. Si nos hemos convertido en el pueblo de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios quiere que vivamos confiando en Su Palabra. Dios nos está pidiendo que no confiemos en lo que hay en el mundo, sino en Su Palabra y que vivamos por esta fe que tenemos en la Palabra.
En otras palabras, si de verdad creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios nos está diciendo: «Vivid por vuestra fe en Mí y Mi justicia». Si somos el pueblo de Dios que ha sido salvado de los pecados del mundo, debemos volar con las alas de la fe y confiar en la Palabra de Dios. Debemos vivir por fe y creer que si Dios se complace, permitirá que todo se cumpla. Dios nos dice que vivamos continuamente una vida de fe dirigida hacia Él.
Hay dos mundos distintos. Primero está el mundo que ven nuestros ojos de la carne, que es el mundo presente. Sin embargo, hay un dominio de Dios que nuestros ojos no pueden ver y debemos recordar que este dominio es eterno y es más sustancial que el mundo presente.
Dios dijo: «Y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos». El significado bíblico de firmamento o expansión es el espacio del Cielo. La Palabra de Dios habla de este dominio. Significa que los justos no viven en el dominio terrenal, sino por su fe en el Señor, vuelan por el dominio del Cielo. En otras palabras, Dios dijo que cuando vivimos en el dominio de la fe, donde confiamos en la Palabra de Dios, su voluntad se cumple por completo.
Dios dijo que si vivimos en este dominio de la fe creyendo en Dios, Él salvará a más almas de las que esperamos y deseamos. Debemos vivir creyendo en la Palabra de Dios. Y Él nos ha permitido vivir para siempre a los que creemos en Su Palabra.
Dios no nos dice que vivamos confiando en nuestra fuerza humana, sino que dijo a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu que vivieran por fe en la Palabra de Dios, y que entraran en el Reino del Señor. En la Palabra de Dios de justicia podemos vivir libremente con nuestra fe en Su Palabra.
Sin embargo, en nuestros corazones han entrado más cosas del mundo que la Palabra de Dios y por eso no es fácil vivir espiritualmente con la fe correcta. Como tenemos demasiados deseos terrenales, nos es demasiado difícil vivir confiando en la Palabra de Dios completamente. Cuando nos preguntamos: «¿Debo vivir de esta manera o de esta otra?» vemos que en vez de hacernos esta pregunta dentro de la justicia de Dios, diseñamos nuestras propias vidas con nuestros deseos carnales en mente.
Dios no nos dice que diseñemos nuestras vidas con las cosas de este mundo, sino que nos dice que vivamos por fe en Él como los pájaros que vuelan sobre el firmamento. Esto se debe a que los justos deben vivir por fe en la Palabra de Dios en vez de en las cosas del mundo. Hasta cierto punto, los justos tienen necesidades materiales, pero una vida sin el Señor no tiene sentido. En otras palabras, aunque el dominio del Cielo no se vea con los ojos de la carne es mucho más importante que cualquier posesión material.
Por eso Dios nos dice que el dominio del mundo que ven nuestros ojos de la carne no es todo lo que hay. Debemos entender la razón por la que Dios nos ha enseñado a los justos su dominio espiritual que no pueden ver los ojos de la carne. Así Dios nos está diciendo que vivamos en el dominio espiritual que Él ha preparado para nosotros y para ello debemos poner nuestra fe en Dios.
Dios nos dice que no vivamos sólo por lo que ven nuestros ojos carnales, sino que vivamos por nuestra fe en Su Palabra escrita. Creo que si tienen algo que pedir o algo que quieran de Dios, Él se lo concederá. Debemos hacer saber a Dios los deseos de nuestros corazones y nuestros pensamientos, porque Él sobrepasa todo conocimiento, y debemos confiar en que El nos contestará.
Nosotros, los que nos hemos convertido en justos, debemos vivir por nuestra fe en la Palabra de Dios. Dios nos está diciendo que dejemos atrás nuestros pensamientos y nuestras vidas carnales que nos hacer creer: «Está bien gastar algo de lo que tengo en servir al Señor y lo demás gastármelo en mí mismo». Dios nos dice que vivamos por Su justicia con una fe nueva que nos permita vivir en Su justicia.
 
 
Nuestro Señor nos permite vivir en Él
 
El Señor nos dijo: «No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí» (Juan 14, 1). En otras palabras, Dios escucha nuestras oraciones, nos proporciona todo lo que necesitamos en el tiempo que estima conveniente y nos ayuda a hacer Sus buenas obras. Dios cumple Su voluntad a través de ustedes, al cumplir lo que ustedes han planeado en sus mentes y lo que le pidieron a Dios en los límites de Su Palabra. Cuando vivimos según la Palabra de Dios, Él nos da todo lo que necesitamos.
Creo que este año Dios seguirá salvando almas de los pecados a través de Su Iglesia. Mis queridos hermanos, primero debemos instaurar iglesias y predicar el Evangelio en nuestro país y guiar a otras almas de otros países hacia la salvación también, instaurando iglesias por todo el mundo. El establecer la Iglesia de Dios por el mundo y difundir el Evangelio del agua y el Espíritu se hace posible sólo cuando ponemos nuestra fe en la justicia de Dios.
Cuando creímos en la justicia de Dios, viendo nuestra fe, Dios nos llamó para ser Sus siervos, bendijo nuestro trabajo y obró con nosotros. Dios nos ha llamado a Sus obreros, los ha formado y alimentado. Y Dios los ha establecido como obreros Suyos y ha salvado a muchas almas a través de estos siervos de Dios. Él quiere utilizarnos a nosotros, los miembros de Su Iglesia, como obreros de Su Reino.
Si intentamos vivir sólo con las cosas carnales, llegaremos a un límite al final. Por tanto, podemos vivir una vida espiritual sólo si creemos en Dios. Él nos está diciendo que volemos por el cielo. La fe que complace a Dios es la que está puesta en Él y en Su Palabra. Así que les pido que vuelen por fe. Les pido que vuelen por el cielo y vean por sí mismos cómo Dios obra en este mundo.
Los que no han recibido la remisión de los pecados no pueden ver el dominio de la fe que está puesta en la justicia de Dios. ¿Cómo pueden vivir por fe los pecadores? No viven en el dominio de la fe, donde está la justicia de Dios, sino que viven en el dominio de los deseos de la carne. Los justos deben confiar en la justicia de Dios, deben conocer y creer en lo que complace a Dios y deben vivir de acuerdo con ello.
Creer que Dios cumplirá Su voluntad es tener la verdadera fe. Pero, ¿qué hay de ustedes? ¿De verdad creen que Dios les guiará con Su benevolencia? Si vivimos en este dominio de la fe, viviremos llenos de energía y recibiremos bendiciones celestiale.
Espero de corazón que ustedes también vivan en la fe en la justicia de Dios. Deben darse cuenta de que Dios estará lleno de gozo si creen en Su justicia. La Biblia dice refiriéndose a los justos:
«Jehová está en medio de ti,
poderoso, él salvará;
se gozará sobre ti con alegría,
callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos» (Sofonías 3, 17).
Dios se regocijará si vivimos por nuestra fe en Su justicia. Por tanto, en vez de decir de debemos comer y beber de las cosas del mundo, y vivir y morir en vano, debemos dirigir nuestros corazones hacia Dios. Él dijo: «Los justos vivirán por fe». Les pido que prediquen la justicia de Dios hasta el día en que Dios nos lleve a casa.
Abraham Lincoln abolió la esclavitud en los Estados Unidos, y gracias a este hito, se convirtió en una de las figuras más admiradas de la historia americana. Los justos son los que viven por la justicia de Dios que permite a los pecadores ser librados de sus pecados. Esta es la fe más admirable del mundo. Si el pueblo de Dios de este mundo vive por fe para Dios y por los otros seres humanos, es decir, si dedican sus vidas a devolver a mucha gente a Jesucristo, relucirán como el sol para siempre y serán glorificados, tanto en la tierra como en los nuevos cielos y la tierra futuros. Dios dijo: «Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad» (Daniel 12, 3); «Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga» (Mateo 13, 43).
Les pido que vivan este tipo de vida. Esta es la verdadera vida de fe. Incluso en este mundo, son los nombres de los que han hecho el bien los que resplandecen. Del mismo modo, los que viven según la fe de Verdad en el Reino del Señor, en el Evangelio del agua y el Espíritu, y en la Verdad, resplandecerán para siempre en el Cielo. A los nacidos de nuevo que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, Dios les ha dicho que vivan por fe sin falta.
El quinto día de la creación Dios nos dijo que viviésemos por fe. El sexto día Dios hizo al hombre y el séptimo día descansó. Les pido que se den cuenta de este plan para nosotros mediante el cual Dios nos ordena que vivamos por fe. Debemos saber que la fe en Dios está contenida en Su plan de la creación de los cielos y la tierra. Y ustedes también deben entender que Dios quiere este tipo de fe de nosotros. Les pido a todos y cada uno de ustedes que sepan que el plan de Dios es que vivamos por fe.
Volvamos a Génesis 1, 21: «Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno».
Dios es el Creador. Él lo creó todo. ¿Qué es lo que creó Dios? Creó los peces grandes y las criaturas vivientes y el que creara a todas las aves según su clase significa que creó a la gente de fe en Su providencia. Dios creó la fe en nosotros. Él nos da fe, hace que nazca la fe de nosotros y desea que le sigamos por fe.
Si viven en la Iglesia de Dios, Él les dará aún más fe en Su justicia. Al principio, expondrá la futilidad de sus esfuerzos humanos. Los nacidos de nuevo pueden entrar en el dominio de la fe y aprender a vivir por fe sólo si han agotado sus esfuerzos de seguir al Señor con sus posesiones materiales. Y la medida de su fe aumentará con el tiempo cuando empiecen a confiar completamente en el Señor. En otras palabras, cuando uno ha utilizado su fe una vez, puede seguir utilizando una fe mayor y así su fe crece.
Los que han vivido por fe en el Señor una vez, puede que tengan una fe del tamaño de un grano de mostaza al principio, pero al final del camino, esta fe crecerá y sus corazones se espiritualizarán. Así que no deben preocuparse por no tener fe suficiente en Dios, Él nos dará más fe, tanto a ustedes como a mí, y alimentará nuestra fe para que crezca.
Incluso ahora, Dios sigue haciéndonos. Deben recordar que del mismo modo en que Dios hizo las estrellas, nos está moldeando para ser gente de fe. Nos está moldeando para ser la gente de fe. A los que ahora confían sólo en su carne, Dios les está rompiendo sus elementos carnales. Dios hace que sea imposible vivir sin creer en Él. Esta es la voluntad de Dios.
Cuando nos encontramos con dificultades, si intentamos resolverlas con nuestros medios humanos, sólo acabaremos teniendo más dificultades. En momentos como este, si creemos en Dios, confiamos en Él y le seguimos, Dios resolverá todos nuestros problemas y al hacerlo nos enseñará lo que es la verdadera fe. Dios quiere que crezca nuestra fe. Dios lo hace todo en Su Iglesia. Por eso nuestro Dios nos alimenta, del mismo modo en que un padre alimenta a sus hijos.
Ahora hemos entrado en el dominio de la fe, donde creemos en la justicia de Dios. Si creen en la justicia de Dios y viven por fe, serán moldeados como los que han sido bendecidos espiritualmente; sin embargo, si viven sus vidas sin creer en Dios, sólo sufrirán. Nunca es tarde, incluso ahora mismo deben poner su fe en la justicia de Dios.
Nuestra fe puede ser tan pequeña como una semilla de mostaza, pero cuado esta fe en la justicia de Dios crece cada vez más, nos permitirá volar por el dominio celestial, ver todo el dominio del Cielo, disfrutar de todas las cosas celestiales para siempre y vivir con gozo y alegría. En el dominio de la fe podemos participar en el ministerio de Dios libremente, disfrutar sus bendiciones libremente y ver toda Su gloria. Esta es la providencia bendita que Dios nos ha concedido.
El quinto día, Dios quiso que viviésemos por fe. Dios nos está diciendo que tengamos fe en Él y nos dice que cuando tenemos esta fe, nuestra fe crece. Si creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de Dios, recibirán la remisión de los pecados. Pero si no creen, la remisión de sus pecados estará fuera de su alcance.
¿Rezan a Dios para que resuelva sus problemas y preocupaciones espirituales o de otra naturaleza? Si creen en Dios, Él resolverá sus problemas de manera maravillosa. Por otro lado, si no creen en Dios y no confían en Él y confían en sus pensamientos, medios o métodos humanos, las manos de gracia de Dios se separarán de ustedes. Él dirá: «Intentad todo lo que queráis, como pensáis que podéis hacerlo vosotros mismos». Al confiar en Dios debemos poner toda nuestra esperanza en Él y ver por nosotros mismos cómo Dios cambia nuestras circunstancias y cómo obra en nuestras vidas.
 
 
Debemos confiar en Dios
 
Dios dice que los que confían en la fuerza humana en vez de confiar en Dios son malvados. Los gigantes de la Biblia eran así (Génesis 6, 4). Eran hombres de gran fuerza, gigantes. Dios destruye a esta gente, como a Goliat. Pero Dios ensalza a los que confían en Él como David como siervos Suyos y obre a través de ellos.
Por mucha gloria que tengamos, Dios tiene el poder de hacerla desaparecer como el rocío de la mañana. Puede destruir todas las cosas del mundo en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, a los que confían en Dios, Él les permiten mantenerse firmes en el dominio del Cielo para siempre y les enseña cómo hacer brillar Su luz para siempre.
¿Están confiando en las cosas de la carne? ¿O confían en el Dios de Verdad? Les pido que confíen en Dios. Les pido que confíen en Él cuando se encuentren con cualquier problema. Quiero que le pidan ayuda al Señor, que confíen en Él, le esperen y conozcan Su voluntad. Debemos seguir al Señor, poner todas nuestras esperanzas en Su obra y buscarle. Creo que Dios hará que esta gente prospere y bendecirá su camino. Y no quiero que ninguno de ustedes confíe en las cosas del mundo. Las cosas del mundo les destruirán, les llevarán por el mal camino y además perecen muy pronto. Así que les pido que confíen en Dios, que existe por siempre.
Muchas personas han vivido en este mundo, pero de todas estas personas, la luz eterna nace de los que confían en la justicia eterna de Dios. Pero los que no confían en la justicia de Dios nunca podrán ser encontrados en Su Reino. Por muchas virtudes que tengan, Dios ha invalidado las obras de los que no confían en Su justicia.
Muchas grandes potencias nacieron y se vinieron abajo en la historia de Occidente, desde el imperio romano hasta el sacro imperio romano, el reino de España, el imperio británico y los Estados Unidos de América. Durante un tiempo, Gran Bretaña fue una gran potencia que tenía muchas colonias y por eso fue llamada «el imperio en el que nunca se pone el sol». El nacimiento y la caída de las grandes potencias de la historia de Occidente coincidieron con el nacimiento y la caída de su fe cristiana. Dicho de otra manera, mientras un país confiaba y temía a Dios, se hacía más próspero, pero cuando confiaba en su propio poder, en su ejército y en la fuerza de sus buques, su gloria no duraba para siempre.
En contraste, las naciones que de verdad confían en Dios, y la gente que confía en Dios, mantienen la gracia de Dios para siempre. Los justos se hacen más resplandecientes en la luz de Dios por fe como está escrito:
«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto» (Proverbios 4, 18).
La voluntad de Dios para los justos es revelar Su luz de Verdad. Por tanto, después de nacer de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, cuando estamos delante de un cruce de caminos para decidir si seguimos viviendo por fe en el Señor o confiando en el mundo, debemos escoger el camino de la fe que cree en la justicia de Dios.
Incluso la gente de fe que cree en la justicia de Dios puede desviarse del camino recto mientras vive en este mundo. Una vez, David intentó contar el número de israelitas, pero Dios no quiso que realizara un censo. Dios aborrece a los que confían en la carne. Como Dios aborrece a los que confían en su propia fuerza, es decir, a los que confían en las cosas del mundo, está escrito en la Biblia que Dios castigó a David y muchos israelitas murieron como consecuencia. Así que cuando la gente de fe intenta confiar en las cosas del mundo, Dios les bloquea e impide que tomen el camino equivocado.
Mis queridos hermanos, debemos tener al Señor en nuestros corazones, seguirle y vivir haciendo lo que complace a Dios por fe. Una vez conozcamos la Verdad de Dios, debemos confiar en el Señor hoy, y debemos confiar en Él mañana, de hecho debemos seguir confiando solamente en el Señor durante el resto de nuestras vidas. Por tanto no desfallezcamos y confiemos siempre en el Señor hasta el día en que alcancemos su reino eterno.
Sólo si tenemos fe en la justicia de Dios, Él nos bendecirá. Como creemos en la justicia de Dios, podemos tener todas las bendiciones espirituales de Dios. Él cumplirá todo a su debido tiempo y les exaltará.
Así que tengan fe. Crean en Dios. Crean en la justicia del Señor. Confíen en los líderes de la Iglesia de Dios. Crean en las obras de la justicia de Dios que Él manifiesta en Su Iglesia. Si la fe en el Señor se encuentra en sus corazones, en los corazones de todos nuestros hermanos y hermanas, Dios les exaltará aún más. Y creo que Dios les utilizará como instrumentos Suyos para cumplir Su plan.
Por tanto, tenemos que usar nuestra fe más a menudo, confiando en el Señor. En vez de hacerlo sólo cuando tenemos problemas, y después volver a confiar en el mundo cuando el problema está resuelto, deben confiar en el Señor en cualquier circunstancia, y sus corazones deben estar siempre dirigidos hacia Dios. No podemos dejar que nuestros corazones se pierdan en el mundo. Sobre todo debemos cuidar de nuestros corazones. Debemos defender nuestra fe. Mientras vivimos nuestras vidas, debemos obedecer la voluntad del Señor, tener fe en Él y cuidar de nuestros corazones.
Dios quiere ver si alguien de este mundo está buscándole. Cuando Dios ve a alguien que cree en Él y tiene al Señor viviendo dentro de él, Dios obrará a través de esta persona. Y bendecirá a esta gente que confía en Él del mismo modo en que la Biblia dice: «Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra».
¿A quién bendice Dios en este mundo? A los que creen en la justicia de Dios, a los que caminan según los estatutos de Dios, Su Palabra. En otras palabras, Dios bendice a la gente de fe. Dios bendice a los que de verdad creen en Él. No bendice a los que sólo parecen piadosos por fuera.
Dios interviene en nuestras vidas como los que creen en Su justicia, se ocupa de nosotros, nos escucha, y obra en nuestras vidas. ¿Creen en esto? ¿Creen en este amor con el que Dios nos ha bendecido? ¿Creen que si creemos en Dios, Él se regocijará y no bendecirá? Sí, por favor crean en estas cosas.
Dios bendice a los que han nacido de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, y a los que desde entonces viven confiando en la justicia de Dios. Cuando confiamos en la justicia de Dios y la seguimos, Dios nos llenará de bendiciones maravillosas. Si obedecemos la voluntad de Dios, Él nos bendecirá mil veces más, millones de veces más. Esto se debe a que Dios ha querido bendecirnos a todos desde el principio de la creación de los cielos y la tierra.
Por tanto, debemos convertirnos en un solo corazón con el Señor, un corazón dirigido hacia la expansión del Reino de Dios en este mundo, y a servir el Evangelio del agua y el Espíritu por fe. Este es el camino corto para recibir las maravillosas bendiciones de Dios. Aunque nuestros comienzos sean humildes y mucha gente no impresionemos a mucha gente, si nuestros corazones tienen fe en Dios, esto es más que suficiente. A través de nosotros, Dios cumplirá majestuosamente todo lo que quiera que hagamos. ¡Amen!