The New Life Mission

Sermones

Tema 14: La Primera Epístola de Juan

[Capítulo 5-6] ( 1 Juan 5:16-19 ) Si Un Hermano Comete un Pecado que No es de Muerte, Pídele a Dios que Le De Vida

( 1 Juan 5:16-19 )
«Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte. Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno».


¿Cuál es el Pecado que Guía a Muerte y Cual es la Verdad de la Remisión del Pecado?

El Apóstol Juan estaba hablando acerca de los problemas que la Iglesia de Dios estaba encarando durante sus días. Él dijo en 1 Juan 5:16, «Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida». El Apóstol Juan nos dice que oremos a Dios para dar vida aquellos que han cometido pecados que no sean de muerte, cuando los vemos cometiendo esos pecados. Si es así, debemos ser obedientes a este mandamiento.
La razón por la cual el Apóstol Juan nos estaba diciendo estas palabras ya que existían aquellos que cometían pecados que guiaban a muerte, y debido a que también nosotros debemos conocer la gravedad de los pecados que guían a muerte. Por lo tanto, este pasaje es una advertencia excesivamente grave para ti y para mí. El Señor también dijo, «Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero» (Mateo 12:31-32). De igual manera, el Apóstol Juan nos advirtió no cometer tales pecados que nos guían a muerte, ya que tales pecados existen.
Entre los pecados que guían a muerte a la gente está el pecado de incredulidad en nuestro Señor como el Dios Salvador. También, incluye el pecado de incredulidad en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Los pecados se hayan intactos en el corazón de aquellos que no creen en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu.
El evangelio del agua y el Espíritu afirma que Jesús vino a este mundo en semejanza de hombre y tomó todos los pecados de la humanidad de una sola vez al recibir el bautismo de Juan el Bautista. El no creer en esto es el pecado que niega a Jesucristo como el verdadero Salvador, quién vino por la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Tal incredulidad es uno de los pecados que conducen al pecador a la muerte, lo cual no puede ser perdonado.
Entonces, ¿porque la incredulidad en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu es un pecado que guía a la muerte? Jesús completamente borró todos los pecados de este mundo de una vez por todas al recibir el bautismo de Juan el Bautista y por el derramamiento de sangre sobre la Cruz. Y Él ha limpiado todos los pecados de aquellos que creen en Jesús como su Salvador. Aquellos que no creen con el corazón en el evangelio del agua y el Espíritu cometen un pecado que los guía a la muerte, debido a que el bautismo que Jesús recibió y el derramamiento de sangre sobre la Cruz fueron actividades en este mundo del amor de Dios así como el verdadero cumplimiento de la voluntad de Dios. Debido a que la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu es la eterna justicia de Dios la cual nuestro Señor ha realizado sobre este mundo, aquellos que no creen en esta Verdad cometen un pecado que los guía a la muerte.
La única Verdad que trae salvación a todos los pecadores es el evangelio del agua y el Espíritu. A partir de aquí, aquellos que no creen la Verdad de este evangelio a pesar de conocerlo no les es concedida la reemisión del pecado para la eternidad, sino que solo merecen recibir la condenación eterna ya que ciertamente han cometido el pecado que guía a la muerte. Por lo tanto, es imperativo que ellos se den vuelta y crean en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad absoluta de la salvación. De igual modo, no hay otra forma de escapar del pecado que guía a la muerte. Para cualquiera de nosotros, no existe otra forma de borrar nuestros pecados excepto por el evangelio del agua y el Espíritu.
La gente común piensa que si cree de alguna manera en Jesús es suficiente para borrar los pecados de uno y entrar al Cielo. Sin embargo, eso es conocimiento mal guiado. Debido a que la mayoría de los Cristianos creen de esta manera y proporcionan un conocimiento tan mal dirigido a las otras almas, existen muchos Cristianos supersticiosos en estos días. Si la gente no conoce la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, y por lo tanto da testimonio solamente con la mitad de la verdad, pueden ser capaces de convencer a otros para confesar a Jesús como su Salvador de su mera voluntad propia. Pero fallaran en llegar a la Verdad, la cual guía a la gente al regazo de Jesucristo.
Así, todos tenemos que aprender y conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, y, además, creer en el para obtener la remisión de los pecados de uno. Tenemos que conocer el evangelio del agua y el Espíritu y dar testimonio de Jesús por nuestra fe en esta Verdad a la gente. Entonces, la gente que escuche este evangelio verdadero se dará cuenta de la verdadera salvación en su corazón y recibirá esta salvación dada por Dios. Cada Cristiano tiene que cambiar el estado de su mente, aunque empieces hoy. Para hacer eso, tienen que aprender, conocer y creer con mayor exactitud acerca de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Esto se debe a que solamente cuando primeramente creemos en la Verdad de este evangelio podemos compartirlo con otra gente.
Estamos predicando el verdadero evangelio a todo el mundo. Aunque esto parece suficientemente claro, lo que tenemos que saber es que somos embajadores de Dios, llevando a cabo la tarea de esparcir la Verdad que destina a la gente al Cielo. Para realizar esta tarea, primero tenemos que conocer la Verdad de la remisión del pecado como se revela en el Nuevo y en el Antiguo Testamento a través de la perspectiva del evangelio del agua y el Espíritu. El Señor nos ha dicho, «que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios» (Juan 3:5). Necesitamos el sofisticado conocimiento de la Verdad celestial si vamos a predicar el evangelio del agua y el Espíritu a otra gente.
El Apóstol Pablo dijo que consideraba como basura y como excremento el conocimiento de este mundo. También dijo que el conocimiento de Jesucristo es lo más excelente (Filipenses 3:8). Aquí, el conocimiento de Jesucristo significa conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. El Señor implicó esta misma noción, cuando Él dijo, «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32). Ahora puedo decirte que los que poseen el conocimiento de la Verdad del agua y el Espíritu tienen la Verdad de la salvación que conduce al Cielo, lo cual es superior a cualquier filosofía en este mundo.


Tú y Yo Nunca Debemos Cometer un Pecado Que Guíe a Muerte

Cuando vemos a alguien cometer un pecado que guía a muerte, debemos liberarlo de todos sus pecados compartiéndole el evangelio del agua y el Espíritu. Tal pecador podrá escapar del pecado que guía a muerte creyendo en Jesús como su Salvador, quién lo liberó de los pecados del mundo a través del evangelio del agua y el Espíritu.
Hasta ahora, mucha gente, cuando dice que creyó en Jesús como su Salvador, significa que creyeron que el Hijo de Dios los liberó de todos sus pecados al recibir vicariamente el juicio por sus pecados en la Cruz, cuando Él fue crucificado derramando Su sangre. Sin embargo, esa clase de fe es esencialmente distinta de la fe en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, el cual nos dio Dios.
Podemos alcanzar la salvación solo si tenemos las respuestas correctas par alas siguientes preguntas. ¿Quién es Jesús? ¿Somos básicamente pecadores? ¿Es Jesús el Hijo de Dios? ¿Es Jesús simplemente una criatura? ¿O es realmente Dios? ¿Lavó Jesús nuestros pecados únicamente por Su crucifixión? ¿O lavó Él nuestros pecados al tomarlos sobre Sí Mismo a través del bautismo de Juan el Bautista? Tenemos que obtener las respuestas para estas preguntas de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu.
No importa el tiempo por el cual hayas creído en Jesús como tu Salvador, y no importa cuan virtuoso hayas sido, si no conocías la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, sabrás bien que no has recibido todavía la liberación total de tus pecados. Quienquiera que desee recibir la salvación de los pecados personales debe creer en el evangelio del agua y el Espíritu. No existe otro camino para la salvación personal.
Así, lo que tenemos que saber es que Jesús, para poder salvarnos de todos nuestros pecados e iniquidades, Él Mismo vino a este mundo y tomó todos nuestros pecados mundanos sobre Sí Mismo de una vez por todas al recibir el bautismo de Juan el bautista. Más aún, Jesús llevó los pecados del mundo hasta la Cruz, en donde Él derramó Su sangre y murió. Al resucitar de entre los muertos, Jesús llegó a ser el verdadero Salvador para aquellos que creen en este evangelio de la salvación. Tenemos que creer en la Verdad completa para recibir la salvación de todos nuestros pecados.
Debido a que fundamentalmente Jesús es el Dios de la Verdad, el hecho deque Jesús vino a este mundo, recibiera el bautismo de Juan el Bautista, derramara Su sangre sobre la Cruz, y resucitara de entre los muertos se convierte en la Verdad real de la salvación. El evangelio del agua y el Espíritu tiene el poder para liberar a todos los que creen en este evangelio de todas sus transgresiones y pecados. Este evangelio del agua y el Espíritu, el posee un enorme poder y autoridad, es el verdadero evangelio.
La Biblia dice, «Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra» (Números 12:3). Sin embargo, aún si Moisés hubiese recibido el bautismo, si hubiese muerto crucificado sobre la Cruz, y hubiese resucitado de entre los muertos para borrar todos los pecados del mundo, nunca hubiese podido ser nuestro salvador. Esto se debe a que Moisés es meramente una criatura. Ya que Moisés, como nosotros, es una débil criatura impotente que solo puede pecar ante Dios, él no tiene autoridad para lavar nuestros pecados.
Sin embargo, Jesús es diferente. Jesús siendo fundamentalmente Dios tenía la autoridad para convertirse en nuestro Salvador verdadero para aquellos que creemos el evangelio del agua y el Espíritu. Y Él ciertamente completó toda la justicia de Dios al tomar todos los pecados del mundo sobre Sí Mismo a través del bautismo que Él recibió de Juan el Bautista, al llevar todos nuestros pecados hasta la Cruz en donde Él derramó Su sangre, y resucitando de entre los muertos al tercer día para que la humanidad pudiera ser liberada de todos sus pecados. 
Ahora, tú y yo podemos ser liberados de todos nuestros pecados creyendo en el poderoso evangelio del agua y el Espíritu, ya que Jesús es nuestro Señor y Salvador, el Hijo de Dios y Dios Mismo. Por lo tanto, al conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu por sí mismo se convierte en una evidencia muy importante de nuestra salvación.
El Apóstol Juan dijo en 1 Juan 5:16, «Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida». Aquellos que cometen pecados que guían a muerte es imposible que sean liberados de sus pecados ya que voluntariamente no creen y rechazan la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Lo que es tormentoso es que somos incapaces de compartir el evangelio del agua y el Espíritu con ellos ya que voluntariamente han cometido los pecados que los guían a la muerte.
Queridos compañeros creyentes, nunca deben pertenecer a tal clase de gente. Tienes que creer de todo corazón en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. El Dios encarnado Jesús ha tomado todos nuestros pecados al recibir el bautismo de Juan el Bautista y sufrió vicariamente el juicio por nuestros pecados derramando Su sangre sobre la Cruz. Tenemos que llegar a ser creyentes de la Verdad de este evangelio del agua y el Espíritu en vez de convertirnos en incrédulos. El tener o no la vida eterna depende absolutamente de ti.
No debemos cometer pecados que guían a muerte ante Dios. ¿En el nombre de Dios como nos atrevemos? Sin embargo, muchos Cristianos continúan cometiendo pecados contra Dios, los cuales guían a muerte. Aunque Jesús tomó sobre Sí Mismo todos los pecados del mundo al convertirse en el Cordero de Dios a través de recibir el bautismo de Juan el Bautista, existe mucha gente que no reconoce esta sorprendente Verdad en su corazón.
El Señor es nuestro verdadero Salvador quién ha recibido el bautismo de Juan el Bautista, murió en la Cruz y resucitó de entre los muertos para cumplir toda la justicia de Dios. Si tú no sabías esta Verdad hasta ahora, todavía no es demasiado tarde. Dios aún te dala oportunidad de recibir la remisión del pecado a través del evangelio del agua y el Espíritu. Aunque primeramente hayas creído en Jesús como tú Salvador sin conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, tienes que recibir la remisión del pecado en tu corazón creyendo en este verdadero evangelio y comenzar a vivir vidas espirituales autenticas a partir de ahora. Quienquiera que crea en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu puede ser lavado completamente de todos sus pecados personales.


Tenemos que Examinar Nuestra Propia Fe

Queridos compañeros creyentes, examinen su propia fe detenidamente. ¿Conoces y crees en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu? Jesucristo es el Señor y el Salvador quién nos liberó de todos los pecados del mundo. A partir de aquí, Él es nuestro Amo.
Queridos compañeros creyentes, ¿en este momento crees en tu corazón en el Salvador, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu? ¿Crees que Jesús tomó todos los pecados de la humanidad de una vez por todas al recibir el bautismo de Juan el Bautista? ¿Y también crees que Jesús fue crucificado hasta morir sobre la Cruz? ¿Crees en Su resurrección? Si es así, eres de los que han nacido de nuevo y que han sido liberados de todos sus pecados creyendo en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu.
Lo que tenemos que saber es que todos tienen el derecho de creer en el evangelio dado por el Señor del agua y el Espíritu, no importa cuantos pecados hayas cometido debido a las limitaciones personales. La gente desea recibir la salvación de sus pecados. Aún, lo que tienen que saber es que cualquiera que no cree en el corazón que el Señor ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu será guiado a su propia muerte.
Todo lo que tienes que hacer es creer en tu corazón. Pablo dijo, «Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Romanos 10:10). Yo espero que en tu corazón creas que Jesús es el Salvador de toda la humanidad. El Hijo de Dios, y el Dios Creador de todo en el universo. Nuestra fe es vana si solo creemos en la sangre de la Cruz como nuestra salvación sin creer también en nuestros corazones en el evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto, tú y yo debemos convertirnos en creyentes del evangelio del agua y el Espíritu a cualquier costo.
El Apóstol Juan nos dice que el que seamos liberados de nuestros pecados o no depende de si creemos en Jesucristo, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Cometemos pecados continuamente mientras vivimos en este mundo, pero nos hemos encontrado con la Verdad de la salvación que nos permite ser liberados de todos nuestros pecados, solo si confesamos a Jesús como nuestro Salvador y creemos en nuestro corazón en el evangelio del agua y el Espíritu.
El Apóstol Juan dijo, «esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe» (1 Juan 5:4). ¿Sabes porque dijo esas palabras? Queridos compañeros creyentes, ¿cuál es el evangelio del agua y de la sangre? Es la salvación de Dios la cual fue completada por nuestro Señor Jesús quién tomó todos nuestros pecados al recibir el bautismo y llevar todo el juicio vicariamente por nuestros pecados al derramar la sangre sobre la Cruz. Podemos vencer al mundo y a Satanás si creemos en el corazón que Jesús es el Hijo de Dios, quién nos ha liberado de todos nuestros pecados por el agua y por la sangre.
Mucha gente trata este pasaje de 1 Juan 5:16 como uno de los pasajes más difíciles de interpretar y no trata de comprenderlo, ya que profesan su fe en Jesús sin conocer el evangelio del agua y el Espíritu. Puesto de otra manera, no pueden ni saber ni entender la palabra de Dios correctamente debido a su ignorancia del evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto, todos tienen que llegar a creer en Jesucristo como Señor y Salvador, quién vino por el agua y por la sangre (1 Juan 5:6). Tenemos que creer en el evangelio del agua y el espíritu, que este prevalezca sobre nuestra falta de habilidad para reconocer este verdadero evangelio como la fuente de la salvación de nuestros pecados y sobre nuestra necedad en insistir en la sangre de la Cruz como la única fuente de nuestra salvación.
Aquellos que no conocen la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu son del mundo. Esta gente son solamente religiosos mundanos, y no son verdaderos Cristianos. Esta gente es la que se consuela con la ilusión de la desaparición de los pecados, así como los devotos de las religiones mundanas sienten con sus doctrinas auto hipnóticas. Ellos creen de alguna manera en Jesús como su Salvador de acuerdo a sus ideas propias, sin conocer el evangelio del agua y el Espíritu, el cual la Verdad real de la salvación.
La condición espiritual de estos tiempos finales está en el punto de la destrucción, cada vez más llena de pecaminosidad hasta un punto alarmante. Pero la mayoría de los Cristianos, teniendo la conciencia cauterizada con una plancha caliente de enseñanzas falsas (1 Timoteo 4:2), se sienten cómodos con tales enseñanzas. No buscan el verdadero evangelio que `puede limpiar todos sus pecados de una sola vez, aunque tienen pecados intactos en su corazón. Por lo tanto, deben volverse y convertirse en creyentes del evangelio del agua y el Espíritu que dice que Jesús es el Salvador, quién nos salvó de todos nuestros pecados mundanos por el agua y por la sangre.
Queridos compañeros creyentes, Judas siguió a Jesús por más de 3 años, pero Judas fallo en convertirse en el pueblo propio de Dios porque no creyó en Jesucristo como su Salvador. Algunos de los otros discípulos pudieron haber tenido sobrenombres como los hijos del trueno ya que les faltaba mucho y eran impacientes, pero todos ellos, excepto Judas, fueron liberados de todos sus pecados al conocer y al creer en Jesús como su Salvador personal. A Judas después le remordieron sus obras y se suicido ahorcándose. No debemos convertirnos en gente que se condena así por la incredulidad en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. A partir de ahora, mucha gente se convertirá en el pueblo propio de Dios al ser liberados de todos sus pecados a través de su fe en la palabra del evangelio del agua y el espíritu.


Para Saber que Jesús es Nuestro Dios, Tenemos que Creer en la Divinidad de Jesús

Podemos reconocer la divinidad de Jesús a través de muchos acontecimientos. Cuando los discípulos de Jesús se hallaban cruzando el Mar de Galilea en un bote, repentinamente se levantó una gran tormenta en el mar, así que el bote fue azotado por las olas. Pero Jesús estaba dormido. Los discípulos no pudieron evitar despertarlo a Él y gritar, “¡Señor, sálvanos! ¡Perecemos!” pero Él les dijo a ellos, “¿Por qué temen? ¡Hombres de poca fe!”. Entonces Él se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y hubo una gran calma. Así que los discípulos se maravillaron con esto, diciendo, «¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?» (Mateo 8:23-27).
Otro caso parecido se presentó de la siguiente manera: después de alimentar a los cinco mil con cinco panes y dos pescados, Jesús hizo que Sus discípulos subieran a un bote y salieran antes que Él al otro lado, y Él solo subió a la montaña por Sí Mismo para orar hasta la medianoche. Pero el bote ahora se encontraba en el centro del Mar de Galilea, movido por las olas, ya que el viento era contrario. En ese momento, Jesús caminó hasta ellos sobre el agua a través de las olas ondeantes. Los discípulos se perturbaron, diciendo, “¡Es un fantasma!” y temerosos gritaron. Pero inmediatamente Él les habló y les dijo, “¡Tened ánimo; yo soy, ¡no temáis!” entonces fue hasta el bote con ellos, y el viento cesó (Marcos 6:45-51).
He aquí otro incidente. Jesús llegó a la tumba, en donde Lázaro se podría después de morir. Cuando Jesús ordenó, “¡Lázaro, ven fuera!”, Lázaro salió de la tumba con las vendas alrededor de él. De igual manera, Jesús resucitó a la vida a tres personas muertas (Juan 11:43-44, Lucas 7:11-15, Lucas 8:54-55).
Así otro evento ocurrió después de Su resurrección. Cuando Jesús visitó a Sus discípulos, quienes se hallaban pescando. Jesús les dijo, «Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis» (Juan 21:6). Los discípulos arrojaron la red al lado derecho del bote de acuerdo a las instrucciones de Jesús. Y la red se halló llena de pescados.
Mientras estos eventos se realizaban los discípulos viajaban junto a Jesús, ellos vieron con sus propios ojos que Jesús es Dios. Y ya que no somos tontos, debemos saber que Jesús es Dios, el Creador de todo el universo, después de escuchar los testimonios de los discípulos. Y también sabemos que Jesús es nuestro Salvador.
Nuestra fe en Jesucristo como nuestro Salvador es defectuosa si creemos solamente en la sangre de la Cruz. Jesús es nuestro Salvador, quién nos liberó de todos nuestros pecados al venir a este mundo a través del evangelio del agua y el Espíritu. En estos días, existe mucha gente que desperdicia su vida llorando y lamentándose en vano ya que no reconocieron a Jesucristo como Dios, quién vino por el agua y por el Espíritu Santo.
Escuche que el único hijo de una famosa actriz Coreana murió en accidente de auto. Fue atropellado por un camión que derrapo, el cual estaba estacionado en una colina. Su único hijo era el gozo de su vida, ya que esta actriz vivió una desafortunada vida sin un esposo. Después de que su hijo falleció en el accidente, ella se ahogó en llanto.
Así son nuestras vidas. No tenemos idea de quien va a morir o de cuando moriremos. Por lo tanto, debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu ahora y recibir la salvación de todos nuestros pecados. Hemos recibido grandes bendiciones de Dios, en ambos, en la carne y en el espíritu. Para poder compartir estas bendiciones con otros, tenemos que dar testimonio del evangelio del agua y el Espíritu dado por Jesús.
Mucha gente esta sufriendo en el dolor de la condenación y desapareciendo de la faz de la tierra ya que no creyó en Jesucristo como su Salvador, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Debido a eso, estamos trabajando en un ministerio de literatura Cristiana para esparcir el evangelio dador de vida. Debido a que hay mucha gente en este mundo que ni conoce ni comprende correctamente la Palabra de Dios, tenemos que aclarar la Palabra del agua y el Espíritu en sus delicados detalles.
Queridos compañeros creyentes, existe una Verdad que tenemos que creer mientras estamos en esta tierra. Tenemos que creer que Jesús es Dios. También, tenemos que conocer y creer en la Verdad de la salvación de los pecados de este mundo, esto es, el evangelio del agua y el Espíritu. Y también tenemos que seguir el evangelio del agua y el Espíritu por fe en cada paso de nuestras vidas. Tenemos que confesar, “Aquel que todo nos dio y nos conduce al Cielo es Dios”. Tenemos que creer así, mientras vivimos nuestras vidas.
Poco después de haber encontrado el evangelio del agua y el Espíritu yo no quería predicar la Palabra de Dios delante de la gente, ya que había sufrido enormes conflictos al preparar los sermones. Pero ahora, a pesar de lo que puedan decir los demás, estoy predicando el evangelio del agua y el Espíritu. Dios me había dado autoridad para hacerlo. Doy gracias a Dios por esparcir el evangelio del agua y el Espíritu a toda la gente a través de nosotros, quienes creemos en la Verdad de este evangelio. Dios ha hecho que tú y yo creamos en la Verdad del evangelio del agua y e Espíritu y, entonces, hizo que proclamemos la Verdad de este evangelio a toda la gente del mundo.
Queridos compañeros Cristianos, ¿crees y te encuentras proclamando la Verdad de la salvación real, esto es, el evangelio del agua y el Espíritu? Estoy seguro de que lo estas haciendo. Así, no solo nos acercamos ante Dios con nuestra fe en Su justicia sino que vivimos en Sus abundantes bendiciones. Aunque hemos cometido más errores que aciertos delante de Dios, a pesar de eso Dios nos bendijo a través del evangelio del agua y el Espíritu.
Queridos compañeros creyentes, ¿deseas pertenecerle a Dios? ¿O al Demonio? Desde luego, deseas pertenecerle a Dios. Puede que existan algunos que digan, “Odio a Dios.” Pero debemos saber que el Demonio posee los corazones de aquellos que no creen en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, y los usa como herramientas para engaño. Por tanto, todos tenemos que convertirnos en creyentes de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, lo cual es el único camino para pertenecerle a Dios.
Queridos compañeros Cristianos, ¿a las palabras de quién tienes que poner atención? Todos tenemos que ceder nuestros oídos a la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios. Aquellos que ni ponen atención ni creen en el evangelio del agua y el Espíritu aún le pertenecen al demonio. Así, el pecado permanece el pecado en su corazón.
Todos están condenados y destinados debido al pecado y aún no tienen opción más que continuar viviendo en pecado. Si aún existen pecados en el corazón de aquellos que creen en Jesús como su Salvador, es prueba de que aún no han aceptado en su corazón la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, la cual es la Verdad de la salvación. No puede existir nada de pecado en el corazón de aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto, aquellos que tienen pecados en su corazón deben volverse en arrepentimiento y creer en el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces podrán recibir la salvación de sus pecados.
Una vez que hemos creído en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, tenemos que compartir la fe en este evangelio de salvación a toda la gente. Si decimos que creemos en Dios y así tratamos de compartir algo diferente de la Palabra de de Dios, eventualmente seremos engañados por el Demonio. Dios nos ha dado la palabra de la salvación juntamente con el evangelio del agua y el Espíritu para que no seamos presa de la decepción de Satanás el Demonio.
Ahora, estamos esparciendo la fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu a toda la gente alrededor del mundo. El evangelio del agua y el Espíritu no es alguna doctrina que hayamos inventado sino la Verdad del evangelio de la salvación que esta grabado en la Biblia. Por lo tanto, debemos dar testimonio del acto de justicia (Romanos 5:18) de nuestro Salvador quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es más que suficiente para liberarnos de todos nuestros pecados. Ya que esta tarea es más importante de lo podamos imaginarnos, debemos realizarlo fielmente con nuestra fe en la Palabra de la Verdad.
Hay una historia emotiva acerca de una joven dama China que era fiel a su amante. Cuando se desato una guerra entre Japón y China durante la Segunda Guerra Mundial, China estaba a punto de ser derrotada. Amplios territorios habían caído en manos de los Japoneses. En ese tiempo, un piloto de la fuerza aérea China voló por encima de territorio enemigo en lucha. Cuando el combustible se le terminó, el avión se estrelló. Una joven dama de un pueblo cercano encontró al piloto y salvo su vida cuidándolo mucho. El piloto y la joven dama llegaron a amarse. Pero nuevamente el piloto tuvo que ir a la guerra. La situación había empeorado, y la posibilidad de no regresar era muy real. Sin embargo, él le prometió a la joven dama que regresaría vivo y le pidió que lo esperara. La joven dama espero a que él regresara, visitando la pista de día y de noche en donde él aterrizaría.
Mientras ella estaba esperando, un avión se estrello en la pista de aterrizaje. Y la gente del pueblo, quienes pensaron que la guerra había empeorado más haya de su imaginación, le dijo a la joven dama que él piloto no regresaría y que abandonara su esperanza. Y la gente rindió su esperanza de limpiar la pista de aterrizaje y se alejó. Aún así, la joven dama permaneció sola sobre la pista, en donde limpio los escombros del accidente. La joven dama limpió sola la pista durante días por miedo a que su amante no pudiera aterrizar y en vez de ello este se alejara. Y ocurrió un milagro. Cuando la joven dama limpió los últimos pedazos de escombros, el avión que piloteaba su amante aterrizo con seguridad sobre la pista.
De igual modo, tenemos que continuar en nuestra fe las obras que producen gozo al Señor, quién nos ama. El Señor nos amó a través del evangelio del agua y el Espíritu. Debido a que Dios nos amó a ti y a mí, Él nos liberó de todos nuestros pecados dándonos el evangelio del agua y el Espíritu. Jesucristo nos ha prometido que Él egresara a este mundo. Por lo tanto, tenemos que ser fieles a la tarea de esparcir este verdadero evangelio hasta que llegue al día. En vez de vivir nuestras vidas basadas en nuestras emociones, debemos servir al evangelio dado por Dios del agua y el Espíritu con nuestra fe en ello. Hasta el día en que nos encontremos con nuestro Señor, tenemos que esparcir el evangelio para darle gusto al Señor, quién nos amó.
El evangelio del agua y el Espíritu, el cual nos lo ha dado Dios a ti y a mí, esa es la Verdad real de la salvación. Jesucristo es el Hijo de Dios, quién nos ha liberado de todos los pecados del mundo. Jesucristo también es nuestro Seño y Salvador. Nuestro Señor, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu, nos ha otorgado, a los que creemos, la salvación de todos nuestros pecados de una sola vez. Ahora, tenemos que muchas cosas que hacer en este mundo.
Nosotros vivimos en Corea, la cual ha logrado su paso a las semi-finales del Copa del Mundo FIFA 2002. A partir de este punto, mucha gente recordara nuestro país y especialmente a The New Life Mission mientras esparcimos el evangelio del agua y el Espíritu. Y se convertirán en nuestros colaboradores que esparcen este verdadero evangelio. Nosotros, quienes creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, somos el pueblo de Jesucristo y Sus discípulos. Dios, quién nos ama a ti y a mí, nos dará autoridad para realizar la obra de esparcir el evangelio del agua y el Espíritu y llenara nuestras necesidades en cuerpo y en espíritu abundantemente. Ciertamente, nuestro Dios ya nos esta dando el poder y las bendiciones para esparcir el evangelio de la salvación. Incesantemente tenemos que esparcir el evangelio ante Dios y servir al evangelio.
¿Porque mucha gente desconoce en estos días el evangelio del agua y el Espíritu? ¿Escondió Dios el evangelio con un propósito? ¿Escondió Dios la Verdad para que la gente no la encontrara fácilmente como en la búsqueda de un tesoro? Si, Dios escondió la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu en la Palabra secreta. Si los enemigos de Dios pudieran darse cuenta de la preciosa Verdad del evangelio del agua y el Espíritu fácilmente, podrían haberla usado con motivos perversos. Así, Dios ha escondido la Verdad del evangelio de los ojos de los enemigos y ahora la ha revelado delante de ti. Dios en estos tiempos finales ha revelado los secretos del evangelio del agua y el Espíritu a ti y a mí. Al hacer eso, Dios ha hecho posible que el evangelio del agua y el Espíritu sean esparcidos en estos tiempos finales cubriendo todo el mundo. Dios ha dado la vida eterna a todo aquel que cree.
En estos tiempos finales, Dios desea abrazar a todo el que cree en el evangelio del agua y el Espíritu, y darle vida nueva y eterna. El Seños nos ha permitido realizar mucho en la obra de Dios este año. Dios nos ha dado autoridad para realizar todo lo que tenemos que hacer. Ahora, aunque tú y yo nos cansamos en cuerpo y en espíritu, yo estoy seguro que Dios nos ayudara para realizar Su obra incesantemente. Lo que pedimos de Dios es el poder y las bendiciones para continuar realizando Su obra.
Creemos en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Jesucristo es Salvador para aquellos que creen en este evangelio verdadero. Y Él es el Hijo de Dios, y el verdadero Dios. Yo doy gracias a Dios por habernos permitido conocer y creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu.


Dios Ha dado Su Iglesia a Aquellos Que Creen en el Evangelio del Agua y el Espíritu

La Iglesia de Dios es donde los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu se reúnen a adorar a Dios en su fe. Por lo tanto, debe estar llena de creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu. El Espíritu Santo no condena fuertemente a los justos, si los incrédulos del evangelio del agua y el Espíritu se hayan presentes en Su Iglesia. Entonces, ¿qué necesita hacerse? Una comunión separada y un estudio de la Biblia acerca de la salvación tienen que ser ministrado a aquellos que no han reconocido el evangelio del agua y el Espíritu.
Estamos seguros que los creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu aumentaran `por todo el mundo. Por su fe, serán liberados de todos sus pecados. A partir de ahora, tales creyentes verdaderos deben estar unidos con la Iglesia de Dios y viven para hacer el bien, ya que ahora están en Cristo.
Sin embargo, una absoluta mayoría de la población mundial todavía no ha recibido la salvación de sus pecados. Deben recibir la verdadera remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad de la salvación. Deben ser enseñados con las enseñanzas de la Verdad y creerla con todo su corazón. Ahora, no quedan muchas oportunidades para que nosotros compartamos el evangelio del agua y el Espíritu en este mundo. Si no creen ahora, no estoy seguro de cuando se les presentara la oportunidad de que crean en el evangelio del agua y el Espíritu. Por esa razón, nos entregamos nosotros mismos a esparcir el evangelio ahora.
Dios nos ha llamado a esparcir el evangelio del agua y el Espíritu en todo el mundo. Todo lo que necesitamos hacer es entregarnos nosotros mismos a esta Gran Comisión por nuestra fe. Ciertamente, yo he trabajado con mis colaboradores en muchos lugares distintos en este año. Estoy seguro de que hemos progresado enormemente en el la difusión del evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Doy gracias a Dios, ya que podemos dar testimonio de esta Verdad a todos los creyentes en el Cristianismo alrededor del mundo entero.
El evangelio verdadero que estamos predicando es la fragancia de Cristo para que ellos que están siendo salvados y para aquellos que están pereciendo. Para uno es aroma de muerte que guía a muerte, y para el otro es aroma de vida que guía a la vida (2 Corintios 2:15-16). Para algunos, el evangelio del agua y el Espíritu será una piedra de tropiezo. Para otros, será la Verdad de la salvación. Los primeros deben saber que están cometiendo el pecado que los guía a muerte.
También debemos saber y creer que todos nosotros somos amados por Dios por difundir el evangelio a todo el mundo a través de nuestro ministerio de literatura Cristiana, que contiene el evangelio del agua y el Espíritu. Estamos dando testimonio del verdadero evangelio del agua y el Espíritu con nuestra fe concretamente en ello.
No tenemos pecado en nuestra conciencia. ¿También tú conciencia esta sin pecado? ¿Está tu conciencia completamente lavada de todos tus pecados cuando solo crees en la sangre de la Cruz? Si tú solamente en el derramamiento de sangre de la Cruz, mientras que haces caso omiso totalmente de la fe en el bautismo que Jesús recibió, los pecados de tu conciencia no pueden ser borrados. Esto se debe a que ningún pecado puede ser borrado de nuestro corazón a menos que creamos en la Verdad del evangelio de que Jesús vino a este mundo en semejanza de hombre, recibió el bautismo de Juan el Bautista para poder tomar los pecados de la humanidad sobre Sí Mismo.
Lo que tú y yo tenemos que saber es que los pecados de los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu están lavados totalmente ya que Jesús recibió el bautismo de Juan el Bautista, el cual trasfirió todos los pecados de este mundo sobre Jesús de una vez por todas. ¿Cómo puedes lavar los pecados inscritos en tu conciencia, si no reconoces que Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Sí Mismo al recibir el bautismo de Juan el Bautista? La sangre que Jesús derramó sobre la Cruz puede darte la sensación de ser liberado del juicio por tus pecados. Pero tal fe no es suficiente para borrar los pecados grabados en la conciencia. En estos días, la gente esta tratando de expulsar los pecados de sus corazones con la fe puesta únicamente en la sangre derramada de Jesús sobre la Cruz. Sin embargo, la razón para sus fallas se encuentra en la excusión en su fe en el bautismo que Jesús recibió.
Alguna gente, aunque los pecados de su corazón aun están intactos, neciamente dicen, “Ciertamente Dios me considera sin mancha aunque tenga pecado en mi corazón, ya que yo creo en el derramamiento de la sangre de Jesús.” Esta clase de gente engaña su propia conciencia ante Dios, tratando de esconderse a si misma entre las multitudes que hacen lo mismo. Y ellos se burlan de la Verdad de Dios.
Aquellos de entre los Cristianos que solamente creen en el derramamiento de la sangre sobre la Cruz de Jesús y dicen que están sin pecado son todos unos mentirosos. Todos los pecados que han cometido están grabados sobre las tablas de su corazón (Jeremías 17:1). Aquellos que dicen que están sin pecado a pesar de que solamente creen en la sangre de la Cruz engañan sus propias conciencias en sus soliloquios. Debido a que hay pecado en su conciencia, no pueden decir delante de Dios que están sin pecado. Más bien, sus conciencias profesan que son pecadores.
Cuando decimos que el evangelio del agua y el Espíritu es la única Verdad, mucha gente en este mundo se siente absurda. Esta gente ha creído que únicamente el derramamiento de la sangre sobre la Cruz de Jesús es la evidencia de la salvación. Si les solicitas que presenten su evidencia para la remisión del pecado, todo lo que pueden ofrecer es su fe en la sangre de la Cruz. Sin embargo, ya que Jesús es Dios, el evangelio del agua y el Espíritu ciertamente es la Verdad, que arrancó tus pecados así como los míos. Es por ello que reitero una y otra vez que el Señor no ha venido a nosotros únicamente por la sangre de la Cruz sino por el agua y por la sangre (1 Juan 5:6-8). Debes recordar que cualquiera que no crea en el evangelio del agua y el Espíritu no puede recibir la remisión total del pecado.
Tenemos que creer una y otra vez que Jesús nos liberó de todos los pecados de este mundo al venir a este mundo y recibir el bautismo de Juan el Bautista, al morir sobre la Cruz y al resucitar de entre los muertos. Tenemos que aceptar con nuestra fe que nuestro Señor Jesús vino a este mundo y nos limpió de todos nuestros pecados al recibir el bautismo de Juan el Bautista. Si no creemos eso sino que solamente creemos únicamente en la sangre de la Cruz, tal fe no ser nada más que nuestra propia necedad.
No importa cual evidencia concreta tengas sobre tu conciencia, Jesús no puede reconocer tu fe que solo cree en la sangre de la Cruz. Esto se debe a que tus experiencias no pueden ser superiores a la Verdad del evangelio del agua y el espíritu dada por el Señor. Si las doctrinas Cristianas hechas por los hombres o sus enseñanzas fueran mayores que la Verdad del evangelio, lo cual arrancó nuestros pecados por el agua y por la sangre, tus experiencias espirituales podrían significar algo. Pero tú no puedes borrar tus pecados únicamente por la sangre de la Cruz. Tales doctrinas y enseñanzas hechas por hombres nunca podrán liberar a la gente de todos sus pecados. Muchos Cristianos perecerán ya que aún están tratando de arrancar sus pecados a través de tales doctrinas hechas por hombres.
Golpear los pensamientos de uno mismo sin creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor es un ataque contra Dios. Cualquiera que no crea en el evangelio del agua y el Espíritu esta en su contra.
Alguna gente puede decir, “¿De que hablas? Yo tengo un Doctorado en teología. Mi familia ha producido pastores durante cinco generaciones. ¿Está usted diciendo que la fe de mis ancestros esta equivocada?”. Pero cinco generaciones de creer en Jesús no es determinante, a menos que conozcamos y creamos en el evangelio del agua y el Espíritu ya que no podemos recibir la remisión total del pecado de ninguna otra forma. Cada pecador tiene que recibir la salvación por todos sus pecados personales dándose vuelta de la maldad personal de cada quien y creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Si deseamos recibir la salvación de todos nuestros pecados, necesitamos conocer y creer en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu. Ahora, queridos Cristianos, tienen que recibir la salvación de sus pecados conociendo y creyendo en el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista juntamente con la fe en el derramamiento de sangre de la Cruz. Esta es la Verdad que anhelo compartirte.
El Apóstol Juan ha dicho, «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios» (1 Juan 5:1). Cualquiera que cree en el pasaje de esta Escritura conoce y cree que Jesús es Dios. Y también creen que Jesús vino a este mundo por el evangelio del agua y el Espíritu. Aunque conocimos a Jesús como nuestro Salvador, es a través de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu por lo que llegaremos a disfrutar la vida eterna en Su Reino. Seremos capaces de vivir felices por siempre con Jesucristo. Dios nos ha dado la vida eterna y Su promesa de estar con nosotros en este mundo. Espero que todos ustedes acepten la vida eterna con la fe en este verdadero evangelio.
Debemos examinarnos nosotros mismos para ver si no hay alguno entre nosotros que no haya entrado al evangelio del agua y el Espíritu por falta de fe. Nuestras vidas no pueden ser gozosas, si vivimos sin la fe en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Dios. Las vidas de los justos en este mundo serán por un breve tiempo, llanas de compasión por los pecadores mientras que difundimos el evangelio del agua y el Espíritu. El libro de Hebreos dice, «Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará» (Hebreos 10:37). También, dice, «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27).
Dios ha dicho que si alguien tiene pecado, esa persona será juzgada apropiadamente. Así que, aquellos que no creen en Jesús como Dios y no creen en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Dios recibirán juicio de acuerdo a todos sus pecados, por otro lado, aquellos que creemos en Jesús como Dios y creen en el evangelio del agua y el Espíritu y de todo corazón difunden el evangelio eventualmente disfrutaran de autoridad y de la gloria del Cielo.
¿Tenemos algo de que jactarnos delante de Dios? Nada absolutamente. Solo Dios es Todopoderoso. Solo Dios es Omnipotente. Solo Dios es bueno. Solo Dios es amor verdadero. Por lo tanto, no debemos jactarnos ante Dios sino admitir todas nuestras debilidades y pecados, y recibir las bendiciones de convertirse en los propios hijos de Dios creyendo en la Verdad de nuestra salvación, esto es, el evangelio del agua y el Espíritu.
Ahora, estamos esperando en nuestra fe en la Palabra de Dios el día en que disfrutaremos la vida de bendiciones que Dios nos ha otorgado. Cuando el mundo nuevo descienda sobre nosotros, será posible para nosotros vivir de tal manera. Puede que haya algunos de ustedes que se pregunten, “¿Es posible vivir de esa manera?” debido a la falta de fe en la Palabra de las bendiciones de Dios. Ese nuevo mundo llegara debido a Jesucristo.
Mis queridos compañeros Cristianos. Crean en la palabra de Dios. Ahora, estoy seguro, que no caerán en tales pecados que guíen a muerte. Realmente deseo compartir la Verdad de la salvación con ustedes. Debido a que nuestros hermanos y hermanas son tan lindos, nada puede evitar que vivamos en unidad. Y con nuestra fe, damos gracias delante de Jesucristo, quién nos ha dado vida nueva a través del evangelio del agua y el espíritu.