The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 2-9] < Lucas 2, 8-21 > Jesucristo, nuestro Pastor

< Lucas 2, 8-21 >
«Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho. Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido». 
 
 
La Biblia dice que la vida es como el polvo. Sin embargo, Dios también dijo que nuestras vidas son más valiosas que todo lo que hay debajo de los cielos. El alma humana es lo más valioso del mundo. En algunos sentidos la vida humana parece completamente inútil, pero en otros las almas son muy valiosas. El Señor habló de la vida en términos contrarios. Aunque dice que la vida no es nada, al mismo tiempo dice que es muy importante. Al referirse a nuestras vidas, dijo que eran lo más valioso del mundo. 
¿Cómo nos consideramos? ¿Pensamos que somos lo más valioso del mundo? Por supuesto, nuestras vidas y nuestras almas son más valiosas que nada en el mundo, como el Señor dijo: «¿De qué le aprovecha al hombre ganar el mundo entero si pierde su propia alma?». Sin embargo, cuando observamos nuestras acciones o nuestros pensamientos, no vemos nada bueno. Así que parece que somos inútiles. 
Pero, ¿qué ocurre cuando encontramos al Señor? Que nos damos cuenta de lo valiosos que somos. Al encontrar al Señor podemos darnos cuenta de lo que valemos y reconocemos nuestro valor fundamental y cómo Dios nos ha bendecido para ser seres buenos. 
La Biblia dice que nuestro Señor vino como el Salvador de todo el mundo. Vino como el Dios de la salvación. Por eso llamamos a Jesús nuestro Salvador y Cristo. ¿Por qué llamamos al Hijo de Dios Jesús y el Salvador? Porque la relación entre los seres humanos y Jesús es la relación entre un Salvador y los salvados, y por eso le llamamos Jesús, el Redentor y el Salvador. 
 
 
Jesús es el Señor y el Salvador y esto significa que el Señor vino al mundo para salvarnos del pecado y cumplir la obra de salvación
 
Aunque los seres humanos fuésemos buenos originalmente, antes de la llegada de nuestro Señor estábamos en la miseria. Aunque nuestra naturaleza fundamental era buena, estábamos atrapados en la miseria por culpa del pecado. Así que necesitábamos a alguien que nos salvase; un Salvador. Jesús es el Salvador que vino a salvarnos. Por eso le llamamos nuestro Salvador. Llamamos a Jesús, el Hijo de Dios, nuestro Salvador. Mis queridos hermanos, es muy importante que nos demos cuenta de quién es el Señor Salvador y por qué vino al mundo. Debemos entender también lo grave que es nuestro problema y lo insuficientes que somos todos. 
En Corea, se utilizan las moscas para describir la vida humana. Nuestras vidas son como la niebla de la mañana que desaparece enseguida. Por supuesto, esto se refiere a nuestras vidas en este mundo. Algunas moscas viven un día, y por eso si nacen por la mañana, al mediodía ya han vivido media vida, y por la noche mueren. Dios también comparó nuestras vidas con una sombra (Eclesiastés 6, 12). 
Aunque las moscas vivan solamente un día, tienen muchos problemas y obstáculos. Podrían nacer por lo menos en un día soleado, pero ¿qué ocurre si nacen en un día lluvioso? ¿No creen que estarían cansadas de la lluvia? En la lluvia no pueden volar muy bien y cuando encontrasen un refugio, habría telarañas e insectos acechando. Por eso, aunque las moscas vivan un solo día, pueden llegar a sufrir mucho en sus vidas. 
Nuestras vidas son como las de estas moscas. Somos como la niebla del amanecer. Incluso la niebla más espesa se dispersa cuando sale el sol. 
El Señor también dijo que nuestras vidas son como las flores silvestres que florecen y poco después desaparecen. Las flores son muy bellas cuando han florecido, pero en poco tiempo se marchitan. El Señor dijo que nuestras vidas son como flores, como la niebla y como las moscas. Comparó nuestras vidas con estas cosas y esto significa que, aunque el objetivo de nuestras vidas sea honorable, tenemos muchos problemas. ¿Cuántos problemas tenemos en un día? ¿Cuántos más problemas y cambios experimentamos en una vida entera? Tenemos muchos problemas a lo largo de nuestras vidas. 
A menudo me miro a mí mismo. Cuando me miro, me doy cuenta de que todos los días necesito la gracia del Señor que ha venido por el Evangelio del agua y el Espíritu, y que sin esta gracia del Señor no podría vivir una vida decente ni por un día. De todos los días, meses, años y décadas que he vivido, me pregunto en cuántos fui una persona decente. Reconozco que sin el Señor, la decencia y el honor están fuera de mi alcance. Mis pensamientos erróneos, mis problemas y mis enemigos me confunden y corrompen mis valores, y las cosas del mundo me hacen desviarme del buen camino. Así que cuando recuerdo un día, me doy cuenta de que no puedo vivir una vida nueva sin el Señor. 
Por eso tengo que vivir por fe en el Señor. ¿Cómo podríamos vivir una vida nueva sin el Señor? El Señor nos llama criaturas nuevas. Dice que nos renueva todos los días. ¿Cómo pueden renovarse nuestras vidas todos los días? ¿Cómo podemos olvidar nuestro pasado y comenzar de nuevo con un corazón nuevo espiritualmente y psicológicamente? Cuando pienso en los sucesos de mi vida, me doy cuenta de que si no fuese por el Señor, mi corazón, mi mente y mi cuerpo estarían en la miseria. Así que sin el Señor, ¿cómo puedo escapar de todas estas cosas y tener una vida nueva? El Señor es quien nos permite vivir una vida nueva. Nuestro Señor nos renueva todos los días. 
Está escrito: «Las cosas antiguas han pasado, y ahora todo es nuevo». Mis queridos hermanos, como el Señor nos da fuerzas todos los días para vivir con fuerzas y no vivir como en el pasado. Aunque seamos como moscas y no hayamos cambiado, y aunque nuestras alas sean débiles, nuestras vidas en el mundo sean cortas y tengamos todo tipo de problemas, nuestro Señor resuelve el problema de nuestros pecados para que vivamos con fuerzas. Ha eliminado todos los problemas que tenemos. Ha aliviado la carga de nuestras vidas y ha resuelto nuestros problemas completamente. 
Mis queridos hermanos, nos encontramos con muchos problemas en este mundo. Aunque creamos en Jesús, seguimos teniendo muchos problemas. Los que no creen en Jesús también tienen problemas. Los seres humanos seguimos viviendo con los problemas de siempre. Pero los que creen en el Señor pueden vivir una vida nueva y recibir fuerzas del Señor todos los días. Pero los que no creen en el Señor son prisioneros de su pasado y terminan sus vidas sumidos en la miseria. Esta es la diferencia entre los que han encontrado al Señor y los que no. 
La Biblia dice en el pasaje de las Escrituras de hoy: «Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor». Todo rebaño necesita un pastor para cuidarlo, y sin un pastor el rebaño acaba muriendo. 
¿Saben cómo se comportan las ovejas? Aunque son muy dóciles, también pueden ser muy tercas. Son incluso más tercas que un toro. Cuando se vuelven tercas, hacen lo que quieren. Incluso pueden cruzar la carretera cuando pasan coches y ser atropelladas. Las ovejas son animales muy tercos. Además son animales que viven en grupos. Pero aunque viven en rebaños, no se pueden proteger las unas a las otras. Por muchas ovejas que haya en un rebaño, siguen siendo ovejas. Sin un pastor que las cuide, mueren. Si un lobo se lleva una oveja por día, en mil días puede haber mil ovejas muertas. Aunque haya un rebaño de 2,000 ovejas, un solo lobo puede comérselas a todas, una por una. Si hay cinco lobos, solo tardan unos días en comérselas. Por eso es indispensable que haya un pastor en todo rebaño. 
En el pasaje de las Escrituras de hoy había pastores cuidando del rebaño, y los cielos brillaron y los ángeles descendieron. Entonces un mensajero del Señor se les acercó cantando: «Gloria a Dios en las alturas». 
En aquellos tiempos los ángeles se les aparecían a los siervos de Dios o a los profetas para comunicarles la voluntad del Señor. En el pasaje de las Escrituras de hoy un ángel se les apareció a los pastores y les comunicó la Palabra de Dios. Este mensajero del Señor les dijo a los pastores: «No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre». El ángel les dijo que su Pastor había nacido como el niño Jesús y que este bebé estaba en un pesebre. Cuando el ángel les dijo esto, los pastores fueron a buscar a Jesús. 
Las ovejas son animales muy débiles y tercos. Son como las moscas que mueren en un día. Son tan frágiles que no pueden defenderse de los depredadores. Algunas ovejas tienen cuernos, pero estos cuernos no sirven de protección. Así que como pueden ver es muy fácil atacar a las ovejas. 
El Señor dijo que somos como las ovejas. Comparó a los seres humanos con ovejas tercas y con mal temperamento. Asimismo nos comparó con formas de vidas insignificantes. Dijo que somos como moscas. Los seres humanos envejecen muy rápido. Aunque parece que fue ayer cuando estaba corriendo por el campo y jugando con mis amigos, en realidad tengo ya 50 años. Nunca imaginé que envejecería tan rápido. En mi carne estoy en el atardecer de la vida. Pero espiritualmente, hace poco que empecé a vivir. 
¿Cómo de tercas son las ovejas de Dios y cómo de miopes son nuestros ojos espirituales? No ven de lejos. Solo ven la hierba que tienen enfrente. Aunque estén cerca de un acantilado, no se dan cuenta y siguen pastando en la hierba que tienen delante hasta que llegan al borde del acantilado. 
Por eso los seres humanos, que somos como las ovejas, necesitamos un verdadero pastor. Jesús vino a este mundo como nuestro Pastor. Abandonó el trono del Cielo, vino al mundo a salvarnos, darnos nueva vida y permitirnos disfrutar de la vida para siempre y así resolver todos nuestros problemas. ¿Creen que Jesús vino a este mundo para que la gente pudiese hacer obras de caridad en Navidad y hacer una recolecta?
Todo el mundo puede sobrevivir si sus necesidades básicas están cubiertas. Pero estas cosas no lo son todo. Sus almas necesitan al Salvador, y en sus corazones deben tener pan espiritual. Todo el mundo necesita un Pastor, al Salvador que resuelve el problema de todos los pecados cometidos con sus pensamientos o sus acciones, las debilidades de la carne y los demás problemas. Si alguien se está muriendo y no tiene nada que comer, la gente más afortunada tiene la obligación moral de ayudar a esa persona. Pero el pan espiritual solo lo puede dar Jesús, nuestro Salvador y Pastor. 
Nuestro Señor vino a este mundo como nuestro Salvador. Está escrito: «Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!». El ángel les dijo que Jesús estaba envuelto en pañales en un pesebre. Este ángel hizo de pastor. 
El ángel les habló a los pastores. Para el rebaño estos pastores eran sus guías. Los pastores creyeron en los que el ángel les dijo y fueron a buscar a Jesús. Y después fueron contando la noticia de que el Salvador, el Mesías, el Rey de los judíos y el Dios Creador de los cielos y la tierra vino al mundo. 
Reconocemos que Jesús es nuestro Salvador y le tratamos como tal. Es absolutamente importante creer en Jesús, nuestro Salvador, correctamente. Si creemos en Jesús es también muy importante saber quién es. También debemos averiguar si es solamente un ser humano o un ser divino antes de creer en Él. Aunque somos libres para creer en Jesús, es absolutamente necesario conocerle correctamente antes. 
 
 
Jesús es Dios mismo
 
Jesús es el Maestro que creó el universo y todo lo que hay en él. La Biblia dice: «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad» (Juan 1, 14). 
Dios creó los cielos y la tierra en el principio. Cuando Dios ordenó que hubiera luz, hubo luz. ¿Quién es este Dios que creó la luz con su Palabra de esta manera? Es Jesús. La luz existió porque Jesús, Dios mismo, la creó. Este Jesús, en quien todos creemos, es el verdadero Creador del universo y todas las cosas. Jesús nos creó a todos, creó la tierra y la galaxia y todo lo visible e invisible, en la tierra o en los cielos. 
Nuestro Salvador, Dios mismo y nuestro Pastor, nació en este mundo. ¿Qué tipo de poder tiene? Es importante entender quién es nuestro Pastor. Nuestro Salvador es Dios mismo. Dios es el único verdadero Salvador para nosotros. Si Jesús fuese simplemente humano, no sería diferente a nosotros. Pero aunque es Dios mismo, vino en la imagen de un hombre. Así que es tanto humano como divino. Jesús tiene estos dos atributos a la vez. 
¿Por qué fue concebido nuestro Señor en el cuerpo de una virgen? Porque vino como un hombre. Para salvarnos de nuestros pecados, nuestros obstáculos y nuestros problemas, tuvo que venir personalmente al mundo encarnado en un hombre en vez de venir en su naturaleza divina, y resolvió todos nuestros problemas. Solo entonces se pudo convertir en nuestro verdadero Pastor. Por eso Jesús tuvo que nacer como un Hombre. 
¿Quién es nuestro Señor? Es Dios mismo. Jesús es Dios mismo. Fundamentalmente, Jesús es el Dios que creó el universo y todas las cosas, y quien puso el aliento de la vida en Adán y Eva. Dios existe como Dios Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y las tres Personas de Dios dijeron: «Hagamos al hombre a Nuestra imagen y semejanza» (Génesis 1, 26). En esta Trinidad estaba Jesús, el Hijo de Dios. Este Jesús se convirtió en nuestro Pastor. El Señor vino al mundo como nuestro Pastor. Todos debemos entender esto correctamente y creer. Solo entonces podremos vivir por fe guiados por Dios. 
El Salvador nació en este mundo. Jesús es su Maestro y el mío. Es el Creador que nos creó, y nuestro Pastor. Para salvarnos, Dios vino al mundo encarnado en la carne de un hombre y se convirtió en nuestro Pastor. Isaías 40, 5 dice: «Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado». La Biblia dice en Isaías 9, 6-7: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto». 
Este pasaje dice que nos nació un Hijo, y que el gobierno está en sus hombros y su nombre es Admirable, Consejero y Dios Fuerte. A través de Isaías en el Antiguo Testamento, Dios profetizó: «Un Hijo nacerá entre ustedes. Yo naceré como un bebé y me convertiré en vuestro Pastor». Nos ha nacido un Hijo y el gobierno está en Sus hombros. ¿Quién tiene la autoridad para gobernar en el Cielo y la tierra? Dios. Jesús tiene esta autoridad. Nuestro Señor la tiene. Jesús dijo: «Toda autoridad se me ha entregado en el cielo y la tierra» (Mateo 28, 18). Esto nos demuestra claramente que toda la autoridad pertenece a nuestro Señor. Su nombre es Admirable y Consejero. La palabra admirable se refiere a algo maravilloso. El hecho de que el Creador se convirtiese en una criatura es maravilloso. 
Digamos que nosotros creamos una mosca. Estaríamos muy orgullosos de la mosca que hubiésemos creado. Pero la mosca empieza a tener muchos problemas. Sin embargo, como no podemos tener pecados, no podemos tolerarlos. Pero la mosca tiene demasiados pecados y adora a otras personas en vez de adorarnos a nosotros. Digamos que creamos esta mosca sin pecados desde el principio, pero en un momento dado empieza a pecar. Así que nosotros decidimos convertirnos en moscas porque la amamos tanto y queremos salvarla. ¿No sería algo admirable y maravilloso convertirnos en moscas?
Mis queridos hermanos, aunque amásemos a esta mosca que creamos, ¿podríamos convertirnos en moscas? ¿Estaba Dios obligado a convertirse en una criatura? ¿Cómo puede un Ser perfecto convertirse en un hombre insuficiente? Es igual que si un hombre se convirtiese en un gusano. El hecho de que Dios se convirtiese en nuestro Pastor es algo admirable. Esto nos demuestra cuánto nos amó Dios a los pecadores. Dios es el verdadero Dios del amor. 
Dios amó al mundo mucho. La Biblia también llama a Jesús Consejero, y este título implica sabiduría. ¿Qué tuvo que hacer Jesús para salvarnos de todos nuestros pecados y problemas? Hay un proverbio coreano que dice que para cazar un tigre hay que entrar en su guarida. Por eso el Creador, para salvarnos a sus criaturas amadas, tuvo que convertirse en un Hombre. En otras palabras, al convertirse en un Hombre, Dios tomó todas las maldiciones de la raza humana, todas sus preocupaciones, todos sus obstáculos, y todos sus fallos, y fue condenado por todo esto para salvarnos. Esta es la sabiduría del Señor. Un consejero es alguien que intenta encontrar una solución para el problema de otra persona. 
¿Cuál es nuestro problema entonces? Nuestra debilidad es nuestro problema. El problema es que somos demasiado débiles. El pecado es nuestro problema, así como los pensamientos malvados y las malas acciones. Aunque conocemos la voluntad de Dios, somos demasiado débiles para vivir según esta voluntad. Nuestro linaje, nuestra especie como seres humanos, es también un problema. La especie no cambia. Aunque una persona se comporte como un chimpancé, no se convierte en un chimpancé. Los gorilas y los chimpancés se parecen mucho, pero un gorila es un gorila y un chimpancé es un chimpancé. Aunque en el mundo hay diferentes razas, como la raza africana o la asiática, un ser humano sigue siendo un ser humano. 
De esta manera, como la raza humana creada por Dios es débil, es una especie imperfecta, Jesús, Dios mismo, vino como un Hombre para resolver este problema. «Amo a estas personas que he creado y por eso debo resolver sus problemas». Dios se convirtió en un Hombre porque nos amó mucho. Si Dios solamente hubiese dicho que nos quería, habría sido difícil de creer. Pero no solo lo dijo, sino que se convirtió en un Hombre y nos salvó. Por eso Jesús fue concebido en el cuerpo de una virgen. «He aquí que la virgen dará a luz a un Hijo y le llamará Enmanuel». Para estar con nosotros, Dios fue concebido en el cuerpo de una virgen, pasó nueve meses dentro de su vientre, se encarnó, y nació de esta virgen. Nuestro Señor tuvo que nacer como un Hombre para tener la misma carne que la nuestra. 
Dios se convirtió en un Hombre porque vio que era necesario. Por eso nuestro Señor nació en este mundo. Al octavo día después de nacer, nuestro Señor fue circuncidado y sus padres ofrecieron un sacrificio a Dios según la Ley, y cuando cumplió los 30 años, tomó todos nuestros pecados sobre Sí mismo. Al tomar todos nuestros pecados a través de su bautismo, tuvo que morir en la Cruz por estos pecados. 
La Biblia dice: «Está designado que los hombres mueran una vez y después viene el juicio». Como somos personas imperfectas, tenemos que ser juzgadas por Dios, y como somos pecadores, tenemos que morir. Sin embargo, Jesús cargó con todos nuestros pecados a través de su bautismo y murió en nuestro lugar. Al morir una vez, resucitó de entre los muertos. Al hacer esto, hizo posible que quien crea en Él no muera, sino que tenga vida eterna. Esta es la verdadera sabiduría del Señor. 
Mis queridos hermanos, deben conocer al verdadero Pastor que es su Salvador. Debemos encontrar a Jesús, el Dios maravilloso que es el Consejero y que es verdaderamente sabio, y que vino al mundo encarnado en un Hombre para salvarnos, y quien adoptó este método de salvación para librarnos de los pecados. Como los pastores de este pasaje, debemos creer en la Palabra y conocerle. Los pastores fueron a buscar al Señor y creyeron que Jesús, aunque era solamente un recién nacido, era el Salvador de la humanidad que resolvería el problema de los pecados, nos salvaría de todas las maldiciones y la destrucción y resolvería las debilidades, obstáculos y preocupaciones. Estos pastores creyeron en el Salvador, su Pastor. 
¿Quién fue a ver al niño Jesús? Cuando el niño Jesús nació en este mundo, ¿a través de quién nos dimos cuenta de que Jesús es nuestro Pastor? Nos dimos cuenta de esto al escuchar las palabras de los ángeles que descendieron de los Cielos. ¿Cómo supimos que Jesús es el verdadero Salvador? A través de las profecías que Dios hizo de la boca de los profetas del Antiguo Testamento como Isaías, Jeremías, Ezequiel y Miqueas. A través de las profecías de estos siervos de Dios pudimos darnos cuenta de que Jesús es nuestro Mesías y nuestro Pastor. 
El tema central del sermón de hoy, teniendo en cuenta que la Navidad se acerca, es que nuestro Señor nació en este mundo y se convirtió en el Pastor de los pecadores. El Señor nos toma en sus brazos a través del servicio de sus siervos. Esto significa que los siervos de Dios son pastores para todos nosotros. Si seguimos al Pastor con la ayuda de los pastores, podemos conseguir la vida eterna, recibir la remisión de los pecados y resolver todos nuestros pecados. Este es el significado de la Navidad, la razón por la que el Señor vino al mundo. 
 
 
Debemos encontrar al Pastor
 
La Biblia dice que los lobos roban a la gente porque no tiene un Pastor. ¿Por qué sufre la gente? ¿Por qué tiene tantos problemas? Porque no ha conocido a su Pastor. Cuando encuentran al Pastor, todos sus problemas se resuelven uno por uno. El verdadero Pastor lleva al rebaño por el buen camino, lo protege, lo alimenta y lo guía por las aguas tranquilas para que encuentre descanso. El verdadero Pastor no guía a su rebaño por el borde de un acantilado, no lo vende y no lo sacrifica. El Pastor no hace ninguna de estas cosas. 
Las ovejas solo pueden vivir si encuentran al Pastor. Sin embargo, ahora hay muchas personas que van por el mal camino sin ser guiadas porque no tienen Pastor. Ustedes pueden estar decididos a trabajar duro y tener éxito en un área en particular, pero no pueden alcanzar su meta por su propia cuenta. El rebaño puede estar bien por un día, pero sin pastor caerá presa de los depredadores. Toda oveja necesita un Pastor. Las ovejas serán heridas, cazadas y vivirán con sufrimiento si no tienen un Pastor. 
Mis queridos hermanos, estas Navidades, quiero que todos reconozcan a los pastores, que son los siervos del Señor. Ya estén salvados o no, necesitan a los pastores. Pereceremos sin Jesús y sus pastores. Algunos de ustedes se preguntarán: «¿Cómo puedo confiar en mi pastor si los dos somos seres humanos?». Pero Dios cuida de sus siervos sin falta y les ayuda a hacer su obra, a cuidar de su pueblo, y les da fuerzas, poder y bendiciones. Cuando escuchamos a los siervos de Dios y los seguimos, Dios resuelve todos nuestros problemas y hace sus obras. Nuestro Señor es el Pastor Jefe. 
Nuestro Dios hace todo esto a través de sus pastores. Una oveja es una oveja pase lo que pase, por mucho talento que tenga o muy fuerte que sea. Necesita un pastor. Pero en este mundo hay muchas personas que se llaman a sí mismas pastores. Hay demasiadas personas que dicen ser pastores aunque no han conocido al Señor, y como lobos, estas personas utilizan al rebaño para llenar sus estómagos y lo devoran. Este mundo está lleno de este tipo de pastores falsos. No son nada más que vendedores fraudulentos. 
Todos sabemos que debemos practicar la virtud, ¿pero podemos hacer buenas obras tanto como queremos? No, no podemos aunque lo intentemos. Los seres humanos no pueden resolver ni sus propios problemas. Un verdadero pastor cura las heridas de las ovejas y las ayuda a completar las tareas que se les han confiado cuando tienen suficientes fuerzas. Cuando las ovejas están muriendo por sus heridas, no tiene sentido que se les recompense si hacen buenas obras en esta situación. 
Deben ser buenos pastores. La Biblia dice que solo pueden encontrar al Señor si encuentran a un verdadero pastor y se dejan guiar por él. En esta Navidad, pienso en el significado de que nuestro Señor se haya convertido en el Pastor Jefe y nuestro verdadero Salvador. Sin embargo, es importante que las ovejas encuentren a los buenos pastores y al Pastor Jefe a través de ellos. Ustedes pueden conseguir la vida si encuentran al verdadero Pastor y a Sus pastores. 
Nuestro Señor vino a este mundo para convertirse en nuestro Pastor. Nació en este mundo para convertirse en nuestro Pastor. Incluso ahora, nuestro Señor quiere convertirse en el Pastor de todas las ovejas perdidas. Quiere que escuchen a sus pastores, es decir, a sus siervos, y se dejen guiar por el verdadero Pastor. 
Estas Navidades, en vez de buscar al Señor solo de palabra, debemos darnos cuenta de que hemos encontrado a nuestro Señor a través de sus siervos, sus pastores. Debemos darnos cuenta de que sin estos pequeños pastores no podríamos haber encontrado al Pastor Jefe. Todo el mundo debe encontrar al Pastor Jefe a través de estos pastores, y dejarse guiar hasta el Señor. Si hay almas que todavía no han encontrado al Señor, deben averiguar si sus pastores cuidan de ellas y las están guiando por el buen camino. También deben escuchar las palabras de los verdaderos pastores. Solo entonces pueden encontrar a nuestro Señor que se ha convertido en el Pastor verdadero del rebaño, recibir la bendición de la vida eterna y resolver todos sus problemas. El verdadero significado de la Navidad es encontrar al Pastor. Deben conocer al verdadero Pastor. 
El verdadero Pastor Jefe es nuestro Señor. Los que son llamados por Dios para ser utilizados por Él son sus pastores. Nuestro Señor obra y cumple su voluntad a través de estos pastores. A través de un ángel, les dijo a los pastores que cuidaban de sus rebaños que había venido como el Pastor Jefe, y a través de estos pastores se lo comunicó a todo el mundo. Nuestro Pastor nos ha salvado, ha resuelto todos nuestros problemas y nos ha enseñado que es nuestro verdadero Pastor, y nos ha hecho creer en Jesús. 
Por tanto, al darse cuenta de esta voluntad y aceptarla por fe, debemos seguir al Señor con acción de gracias, recordando lo que el Señor nos ha dicho. Todos debemos recibir y disfrutar todo lo que nos ha dado el Señor y después ir al Reino de los Cielos para vivir para siempre. Por eso oro por que todos resuelvan sus problemas al encontrar al Señor, y por que el Señor no dé estas bendiciones.