The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 2-10] < Lucas 2, 25-35 > Jesús vino a salvar a la raza humana

< Lucas 2, 25-35 >
«Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones».
 
 
La Navidad está cerca. En el día de Navidad, Jesucristo, el Hijo del Dios santo abandonó el trono de gloria y vino al mundo para salvarnos a los pecadores. Aunque los cristianos de todo el mundo se regocijan por el hecho de que el Señor vino al mundo para salvarles, recientemente he visto que algunas personas no tienen el gozo correcto. 
Desde esta Nochebuena hasta mañana, todo el mundo estará celebrando la Navidad. Si recuerdo bien las Navidades pasadas fueron muy frías. Parece que esta Navidad será tan fría como la pasada, ya que ayer noche nevó mucho. Hoy, muchos pecadores que no quieren recibir la remisión de los pecados al creer en Jesús ni servirle, consideran la Navidad como cualquier otra fiesta para descansar y disfrutar. Es cierto, como saben bien, que la Navidad es un día de gozo. Pero me entristece ver cómo la gente espera disfrutar la Navidad sin recordar el verdadero significado.
Han pasado más de 2,000 años desde que Jesús vino al mundo. Nadie sabe cuánto más durará este mundo. Pero cuando vemos ciertas señales evidentes en el mundo actual y las comparamos con la Palabra escrita de Dios en la Biblia, podemos ver que el final de la humanidad está cerca. Han pasado 2,000 años desde la primera venida del Señor, y ahora estamos viviendo en un tiempo en que su retorno es inminente. En este contexto, antes de hablar del pasaje de las Escrituras de hoy, me gustaría aprovechar esta oportunidad para explicar cómo la gente del mundo cambiará y qué debemos tener en cuenta los justos. 
Últimamente, he estado muy impaciente y nervioso. Después de pensar mucho, me he dado cuenta de por qué: muchas personas hoy en día no reconocen sus pecados cuando los cometen, quizás porque el fin del mundo está cerca. Tanto los cristianos como los no cristianos han caído en la trampa del pecado y han arruinado sus vidas, y algunos cristianos están yendo por el camino de la destrucción por abandonar sus vidas de fe. 
Las tendencias culturales de hoy en día, desde la manera en que las personas disfrutan de sus vidas hasta cómo piensan, nos indican que el fin del mundo está cerca. Aunque hemos sido salvados por el Señor y hemos nacido de nuevo, como el mundo está a punto de ser destruido, si aceptamos las cosas del mundo sin pasarlas por el filtro de las enseñanzas del Señor, sufriremos la destrucción al final y nos dejaremos llevar por las corrientes del pecado. Podremos entrar en el Cielo en el próximo mundo, pero en este mundo estamos afligidos con el sufrimiento del mundo y por los siervos del Diablo. 
Como el Diablo sabe que sus días están contados, está decidido a poner más maldad en los corazones de la gente. El mundo entero está a punto de tirarse por un acantilado de destrucción por culpa de las artimañas de Satanás. Como los tiempos que corren son peligrosos, los justos deben tener mucho más cuidado para asegurarse de que sus pensamientos y corazones tienen la fe verdadera. Aunque los justos hacen cosas del mundo para ganarse la vida, lo que es más importante es que hagan la obra de Dios primero. Está en su naturaleza humana tener pensamientos malvados solamente si se quedan de brazos cruzados, y así se cometen muchos pecados sin darse cuenta. Sin embargo, los que siempre están pensando en la obra de Dios y quieren hacerla diligentemente, no tienen tiempo ni ganas de cometer pecados. En esta era de confusión, las personas que han nacido de nuevo por la salvación de Dios, deben estar alerta para que el mundo vaya por el buen camino. 
Como los justos que han recibido la remisión de los pecados del Señor, debemos creer en Dios de todo corazón y ofrecernos a Dios en obediencia a su Palabra. Debemos vivir una vida de fe verdadera, haciendo todo según la voluntad del Señor. Entonces prosperaremos juntos, no solo en este mundo presente, sino también en el Reino de los Cielos de Dios. 
Como he mencionado anteriormente, como hoy en día los tiempos están muy revueltos, mi mente no puede estar en paz. Hace algunos años el mundo era muy diferente. Aunque nos falten algunas cosas materiales en este mundo, podemos vivir con prosperidad y florecer gracias al poder de la salvación que nuestro Señor nos ha dado. 
Pero, ¿cómo somos ahora? Si seguimos dejándonos llevar por la obra de Satanás, acabaremos arruinando nuestra fe y nuestras vidas enteras ya que el Señor no nos cuidará más. Así que, en estas Navidades, no debemos dejarnos llevar por el ambiente materialista de estas fiestas y debemos pensar en el verdadero significado de la Navidad, que Jesús vino al mundo encarnado en un Hombre para salvarnos. Y al restaurar nuestros corazones de nuevo, debemos dedicar todos nuestros esfuerzos para vivir el resto de nuestras vidas de fe. 
 
 
Un hombre llamado Simeón
 
Está escrito en las Escrituras de hoy: «Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel». A los ocho días de haber nacido, María llevó a Jesús al Templo. María había dado a luz a Jesús siendo virgen según el plan de Dios, y cuando llevó a Jesús al Templo, allí había un hombre de fe llamado Simeón que vivía en Jerusalén. Este hombre había estado esperando la venida del Salvador. El Espíritu Santo había profetizado a través de este hombre que no moriría antes de la llegada del Señor a este mundo. 
Así que, cuando María y José estaban a punto de ofrecer un sacrificio según la costumbre de la Ley, Simeón tomó al niño Jesús en sus brazos y alabó a Dios diciendo: 
«Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel». 
Cuando Simeón vio al niño Jesús reconoció que era el Salvador de la humanidad. Había estado esperando el nacimiento de Jesús, confiando en que Dios cumpliría su promesa. Así que cuando Simeón vio al niño Jesús, dijo: «Porque han visto mis ojos tu salvación». La encarnación de Jesús en este mundo marcó el principio de la salvación para todos los pecadores. El nombre de Jesús significa Salvador. 
¿Por qué se encarnó Jesús en un ser humano y nació en una pequeña ciudad llamada Belén en Israel? Para salvar a todos los seres humanos, que se habían convertido en pecadores, de sus pecados. Así que cuando Simeón vio al niño Jesús, nacido en la tierra en la imagen de un ser humano bajo, para salvar a la raza humana, dijo: «Porque han visto mis ojos tu salvación».
Ahora, ni ustedes ni yo podemos ver a Jesús personalmente con nuestros ojos. Esto se debe a que Jesús, al levantarse de entre los muertos y ascender a los Cielos, está sentado a la derecha del trono de Dios Padre. Sin embargo, cuando Jesucristo nació, este hombre llamado Simeón lo vio en persona. Aunque Jesús era solo un bebé, Simeón reconoció con sus propios ojos que este bebé era el Salvador de los pecadores. En otras palabras, Simeón fue testigo de que Dios había venido a este mundo encarnado en un hombre para salvar a toda la raza humana. 
Simeón también dijo que Jesús había sido preparado ante todos los pueblos. Con esto Simeón quiso decir que Jesús era el conducto de la salvación para todos los pecadores de todo el mundo. En realidad, Jesús es el Salvador que vino a este mundo para salvar a todos los pecadores del mundo de sus pecados. Vino al mundo para salvar a los pecadores de los pecados y nos ha librado del pecado y las iniquidades. Mis queridos hermanos, no podemos confirmar la existencia de Jesús con nuestros ojos físicos como hizo Simeón cuando vio al niño Jesús y dijo: «Porque han visto mis ojos tu salvación». Sin embargo, todavía se puede conseguir la remisión de los pecados, pero esto solo es posible para los que tienen la fe profunda que cree que, cuando Jesucristo vino al mundo, se convirtió en su propiciación y eliminó todos sus pecados. 
¿Entonces qué deben hacer los pecadores de este mundo para recibir la remisión de los pecados? La salvación no puede conseguirse cuando se busca al Señor solo de palabra y cantando villancicos: «♬Paz en el mundo, el Señor ha venido». Podemos ver la luz de la salvación del Señor si creemos en Jesucristo de corazón, porque es el Rey de reyes, Dios mismo y el Salvador de todos los pecadores. En otras palabras, deben creer de todo corazón que Jesucristo es el Salvador que vino a este mundo encarnado en un hombre. Deben creer que Jesús fue encarnado en un hombre para salvar a la raza humana, y que este Salvador redimió los pecados del mundo de la manera más adecuada, al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán. Solo entonces podrán decir, como Simeón, que han visto la salvación del Señor. 
Nuestro Señor, el Salvador de los pecadores, tomó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió en el río Jordán, y pagó el precio por estos pecados, fue crucificado y derramó su sangre y murió en la Cruz. Por eso es posible que todos los pecadores del mundo sean salvados. Debemos ver esta gracia del Señor y sentirla con los ojos del corazón en vez de los ojos físicos. Si no podemos ver con los ojos de la fe a Jesucristo que nos ha salvado como Salvador de los pecadores, esta Navidad será un día sin significado alguno. Si, por otro lado, tienen la fe verdadera en el Señor, no serán pecadores por muchos pecados que cometan, sino que serán justos salvados por el Señor. Al ver al niño Jesús, Simeón tuvo la fe para decir: «Porque han visto mis ojos tu salvación». Como Simeón, solo cuando creemos que nuestro Señor vino al mundo y borró nuestros pecados podemos decir que hemos visto su salvación. De esta manera Jesús ha salvado a todos los pecadores. Todos debemos aceptar esta Verdad en nuestros corazones y pensar en ella una vez más. Solo entonces podremos tener el gozo del nacimiento de Jesucristo. 
Está escrito: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3, 16). Dios nos ama así a todos los pecadores del mundo. Para poder salvar a todos los pecadores que estaban destinados a ser destruidos, es decir para salvar a los pecadores destinados al infierno por sus pecados, Dios vino al mundo encarnado en la carne de un hombre. Así nos ha salvado a todos. Por eso, Dios ha hecho posible que todos creamos en Él para recibir la vida eterna y la remisión de los pecados. Nos ha permitido a todos los creyentes que vivamos en su Reino para siempre en vez de morir. 
 
 
Jesús es el Salvador preparado de antemano para salvar a los pecadores
 
Jesús ha borrado todos los pecados de todos los pecadores para siempre. Nació hace 2,000 años, mucho antes de que naciésemos, tomó todos nuestros pecados, fue condenado en nuestro lugar y se convirtió en el Salvador de los pecados. ¿Creen en este Jesús? Cuando seguíamos siendo pecadores que no podían recibir la salvación del Señor, Jesús nació en este mundo hace 2,000 años para poder salvarnos de todos los pecados. Después de aceptar todos los pecados al ser bautizado en el río Jordán, fue crucificado y condenado en nuestro lugar. ¿Creen en esto? De esto se trata la fe. 
Cuando el pasaje de las Escrituras de hoy dice: «La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel» significa que Jesús es el Salvador de no solo el pueblo de Israel, sino también de todos los pecadores de todo el mundo. Jesús es el Salvador de la remisión de los pecados ofrecida a toda la raza humana. Esta salvación de la remisión de los pecados ofrecida por Jesús no está limitada al pueblo de Israel solamente. Es universal. Nuestro Señor es el Salvador universal que salva a todo el mundo de los pecados. 
La Biblia dice que el Señor es una luz para la revelación a los gentiles. El Señor no solo ha salvado al pueblo de Israel, sino también a los gentiles y a todo el mundo. En tiempos de Jesús quien no pertenecía al pueblo de Israel era un gentil. Los gentiles no conocían la existencia de Dios, ni conocían al Creador. Ignoraban la Ley de Dios y su amor. Sin embargo, mis queridos hermanos, gracias al Dios que creó los cielos y la tierra ahora es posible que todo el mundo sea salvado a través de la salvación ofrecida por Jesucristo. 
Por su compasión, Dios el Creador vino al mundo por los seres humanos que creó, apiadándose de ellos porque estaban destinados a morir por sus pecados. Simeón habló de esta Verdad diciendo: «Este Salvador ha sido preparado para todos los pueblos como una luz que trae revelación a los gentiles. Todos los gentiles pueden recibir la remisión de los pecados al creer en Jesucristo». 
El mundo entero está lleno del gozo de la Navidad. Por todo el mundo civilizado, incluso en los países islámicos y budistas, la gente está celebrando el nacimiento de Jesús. Como podemos ver en el hecho de que todo el mundo utiliza el calendario occidental basado en el año del nacimiento de Jesucristo, todo el mundo se regocija y celebra el nacimiento de Jesús. Entonces, ¿por qué todo el mundo utiliza el calendario occidental para recordar el nacimiento de Jesús? Porque Jesucristo no solo vino a salvar a los pecadores de sus pecados en el pasado, sino que ahora está con nosotros salvándonos de nuestros pecados y por tanto Cristo es nuestro Salvador. 
La salvación de Jesús es universal. Los pecadores de todos los países del mundo han recibido la remisión de los pecados al aceptar en sus corazones la salvación ofrecida por Jesús. Este poder de Jesús para salvarnos de todos los pecados es universal. Toda la raza humana debe escuchar la Verdad de salvación que brilla sobre todos los pecadores de la tierra. Jesús es el Salvador de todos los pecadores. Esto significa que todo pecador puede ser salvado de los pecados al creer en la salvación de Jesús, el Salvador de la humanidad. 
Sin embargo, hoy en día podemos ver que el significado de la Navidad ha cambiado completamente. Un mensaje puede cambiar su significado cuando lo comunican diferentes personas. De la misma manera, creo que el nacimiento de Jesús ha cambiado mucho en estos 2,000 años ya que muchas personas piensan en la Navidad como un día de celebración para disfrutar y no para adorar a Dios y recibir la remisión de los pecados. 
Sin embargo, el verdadero significado de la Navidad se encuentra en el hecho de que Jesús es el Salvador de los pecadores. Dios reveló este verdadero significado a Simeón, y Simeón se lo comunicó a todo el mundo diciendo: «Dios se ha convertido en nuestro Salvador al venir al mundo encarnado en un hombre». Sin embargo, como la gente ha cambiado mucho hoy en día, no presta atención al profundo significado espiritual de este mensaje y se interesa en disfrutar y darse regalos. 
Es absolutamente importante tener el verdadero conocimiento, dejar de lado los pensamientos erróneos y darse cuenta del significado de la Navidad. Dios vino a este mundo personalmente encarnado en un hombre para salvar a los pecadores. Ha salvado a los seres humanos de todos los pecados al convertirse en un Hombre. Por eso alabamos a Dios todas las Navidades cantando villancicos. 
Dios vino al mundo como Jesús encarnado en un Hombre. Vivió su vida diaria como todo el mundo y sufrió dolor físico. Sin embargo, una cosa que lo separa del resto de los seres humanos es que nunca cometió pecados. Esto se debe a que, aunque Jesús era un Hombre por fuera, también era Dios. Así que lo sabe todo acerca de los hombres, de la misma manera en que conoce a Dios Padre bien. Jesucristo es el Hijo de Dios Padre, quien vino a este mundo como el Salvador de todos los pecadores del mundo y es Dios mismo. 
 
 
Al venir al mundo como el Hijo de Dios y el Salvador de la humanidad, Jesús cargó con todos los pecados de los pecadores de la manera más adecuada
 
Jesús le dijo a Juan el Bautista: «Permíteme hacer ahora, pues conviene así que cumplamos toda justicia» (Mateo 3, 15). Jesús agachó la cabeza ante Juan el Bautista y le dijo que le bautizase. Como saben muy bien, al decirle a Juan el Bautista que le bautizase, Jesús le estaba pidiendo que le pusiese las manos sobre la cabeza, lo metiese en el agua y lo volviese a sacar. Incluso ahora es lo que tenemos que creer para que nuestros pecados sean eliminados. La palabra así significa de la manera más adecuada. Jesús vino para salvarnos de la manera más adecuada. En otras palabras, aunque los pecadores merecían ser condenados, Jesús fue crucificado en nuestro lugar, y así salvó a todos los pecadores. Todos nuestros pecados fueron pasados a Jesús cuando fue bautizado. 
¿Qué pecados fueron pasados a Jesús? Todos nuestros pecados fueron pasados a Jesús y Él cargó con ellos. Por eso le llamamos Jesucristo. El nombre de Jesucristo significa Salvador, y esto implica que se ha convertido en el Salvador de todos los pecados. Cuando decimos que creemos en Jesús, debemos creer que el Señor es nuestro Salvador. 
Incluso después de ser bautizado en el río Jordán, nuestro Señor fue castigado en la Cruz. Al levantarse de entre los muertos al tercer día, está ahora sentado a la derecha del trono de Dios Padre como el Juez. Desde allí está pidiendo a todos los pecadores que sean salvados cuanto antes al creer en Él. 
En el pasaje de las Escrituras de hoy Simeón dijo: 
«Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel». Este pasaje nos está pidiendo que creamos que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Esto nos está diciendo que creamos en Jesús para ser personas sin pecados, es decir personas justas. En realidad, Jesús es la gloria de los que han recibido la remisión de los pecados. Jesús es el Salvador de los pecadores, quien da todas las bendiciones a los justos que han recibido la remisión de los pecados. En estas Navidades, los justos damos gracias y gloria a Jesús, Dios Padre y el Espíritu Santo. Jesucristo se ha convertido en su gloria. Se ha convertido en el gozo para los creyentes y el Salvador de los pecadores. Les pido que todos crean en esta Verdad. 
Cuando Simeón vio al niño Jesús, dijo que había visto la salvación de Dios. Por esta misma fe, hemos visto nosotros la salvación del Señor. ¿Y qué hay de ustedes? ¿Han visto esta salvación? Por supuesto que sí. 
Mis queridos hermanos, les pido que recuerden el verdadero significado de la Navidad y lo acepten en sus corazones sinceramente. Deben aceptar en sus corazones que Dios mismo vino a este mundo para salvarnos y nos ha salvado, por lo que deben darle gracias por esta salvación. Cuando celebren el nacimiento del Señor con sus familias, y mientras vivan sus vidas de fe, no deben malgastar sus vidas en cosas inútiles, sino que deben ser fieles a la obra del Señor y alejarse del pecado. 
No digan que están intentando vivir por el Señor cuando en realidad no están viviendo una vida fiel. El mundo está cayendo en el pecado y cuando se cae en él es imposible escapar. Cuando digo que no deberíamos vivir una vida inútil, algunas personas no entienden esto y se ofenden con mis palabras. Solo les digo esto porque no puedo hacer caso omiso a las personas que van por el mal camino. Pero si sus corazones no están listos para aceptar mis palabras, no puedo hacer nada por ustedes. 
Es absolutamente importante estar alerta porque estos tiempos están llenos de pecados y maldad. Cuanto más cerca esté el retorno del Señor, más debemos intentar reunirnos y aprender la Palabra juntos diligentemente. Cuando estamos separados, debemos vivir nuestra vida de fe desde nuestras situaciones y cuando estamos en la Iglesia juntos, debemos hacer la obra de Dios y vivir una vida recta. Esto se debe a que con nuestra fe debemos utilizar nuestros corazones, mentes y cuerpos para la buena obra y para correr nuestra carrera. Como gente de fe, debemos vivir este tipo de vida. 
Estoy contento porque la Navidad está cerca. Desde lo más profundo de nuestros corazones, debemos dar gracias al Señor por cargar con nuestros pecados y entender el significado de este sacrificio. Esto significa que como el Señor ha borrado todos nuestros pecados y nos ha revestido de su gracia, ahora podemos compartir la gracia con todo el mundo. Ante todo el mundo, no debemos caer en el pecado y morir. Si caemos en el pecado, la muerte nos visitará y no será una muerte pacífica, sino que seremos arrojados al infierno para sufrir para siempre. 
Así, en estas Navidades, debemos pensar en la gracia del Señor una vez más. Debemos dar gracias al Señor desde lo más profundo de nuestros corazones, y debemos extender el gozo de su nacimiento a todos los que tenemos cerca.