The New Life Mission

Sermones

Tema 12: La fe del credo de los Apóstoles

•El Dios Trinitario

¿Deben los cristianos conocer a Dios Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo como un solo Dios, y confesar su fe en todos? Sí. La razón es la siguiente. 
Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo condujeron el ministerio de la creación y dieron vida a la humanidad. Pero Dios Padre es el Padre del Santo Hijo. El Hijo cumplió con los ministerios de la remisión del pecado —es decir, Juan lo bautizó y fue crucificado para salvar a la humanidad del pecado. El Espíritu Santo llevó la tarea de atestiguar a aquellos que creen que el bautismo de Jesús y la sangre de la Cruz cumplieron las obras de expiación de la humanidad. 
Para convertirnos en el pueblo perfecto de Dios, necesitamos tener la fe que cree en Dios Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Es porque Dios Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo crearon el universo y por eso es que hemos venido a existir en este mundo, y para salvar a los pecadores de sus pecados se requirió a Dios Hijo para que con Su bautismo y con la derrama de Su sangre en la Cruz cumpliera con la justicia de Dios. Porque Juan lo bautizó y de tal modo tomó Jesús sobre sí los pecados del mundo, Él sufrió el castigo de estos pecados que se suponía que nosotros sufriríamos y murió en nuestro lugar en la Cruz. 
Haciéndolo así, aquellos que creen podrán finalmente ser liberados de todos sus pecados. Esta verdad había sido preparada mucho tiempo antes, y es la base del ministerio del evangelio del agua y del Espíritu. Solamente cuando aplicamos a nosotros la verdad de la obra de la expiación de Cristo Jesús en que finalmente se convierte en una obra cumplida para nuestro propio bienestar, y creyendo podemos ser salvados de todos nuestros pecados. 
Si no tuviéramos ningún conocimiento de Dios Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, entonces no habríamos podido saber cómo el universo fue creado y quién nos ha dado la vida, y si no hubiera habido Dios Hijo, tampoco hubiéramos podido saber el camino de la salvación —es decir, cómo podríamos haber “pasado a” nuestros pecados —ni cuál es la base de nuestra salvación del pecado. Pero si el Espíritu Santo no hubiera testificado, no hubiera importado qué tan grande estuviera estado preparado el camino de la salvación, esta verdad habría sido solo una empanada en el cielo, no teniendo nada que ver con todos nosotros. Por lo tanto, siempre que confesemos la fe del Credo de los Apóstoles, debemos pensar en Dios Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo que nos ha creado y nos ha dado vida, y debemos mantenernos firmemente en nuestra fe en la verdad que estas tres personas independientes son un solo Dios para nosotros.