The New Life Mission

Sermones

Tema 13: Evangelio de Mateo

[Capítulo 21-7] < Mateo 21, 44 > Los ministros filosóficos se oponen al Evangelio de Jesús

< Mateo 21, 44 >
«Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará».
 

En el pasaje de las Escrituras de hoy, el Señor dice: «Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado». Este pasaje significa que Dios juzgará a los que le desafíen. Hoy me gustaría hablar sobre los que se oponen a Dios con sus pensamientos, especialmente con sus pensamientos filosóficos. Como en el pasado, en esta era, hay muchas personas que se oponen a Dios, y lo que se opone a Él es el pensamiento humano.
¿Cómo se opone la gente a Dios? El pensamiento filosófico humano se opone a Dios. El pensamiento humano también se opone a Dios. ¿Significa esto que los cristianos también pueden oponerse a Dios? Sí. Los cristianos también se oponen a Dios cuando sus pensamientos prevalecen sobre la Palabra de Dios.
 

Los ministros cristianos actuales que se oponen al verdadero Evangelio con su propio pensamiento
 
Mateo 21, 23 dice: «Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?». Estos líderes judíos que tenían su origen en el Antiguo Testamente, y tenían fe en Dios con reverencia, intentaron encontrar alguna culpa en las palabras de Jesús y dijeron: «¿Por qué autoridad predicas estas cosas?». Jesús contestó: «Yo también os haré una pregunta. ¿Era el bautismo de Juan del cielo o de los hombres? Si me contestáis, yo os diré por qué autoridad hago estas cosas».
Jesucristo explicó lo siguiente con una parábola: «Un padre le dijo a su primer hijo y a su segundo hijo: «Id a trabajar a mi viña». El segundo hijo dijo que no lo haría, pero el primero dijo que sí. Sin embargo, el primer hijo no fue a la viña, mientras que el segundo cambió de opinión y fue a trabajar. ¿Cuál de los dos hijos hizo bien?». Después de contar esta parábola, Jesús dijo: «¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle» (Mateo 21, 31-32).
Jesús entregó el Evangelio de Su bautismo y Espíritu a los que creyeron en la Palabra del Antiguo Testamento primero. Sin embargo, los sacerdotes y ancianos no creyeron en el Evangelio del agua y el Espíritu, y además desafiaron a Jesús. No creían en el bautismo de Juan el Bautista. Aunque Juan el Bautista había venido por el camino de la justicia, es decir, el camino que hace a la gente justa, ellos no cambiaron y no creyeron en él.
Jesucristo les explicó la Palabra de Verdad mediante la parábola de la viña: «Un hombre plantó una viña, puso una zanja a su alrededor y fabricó todo lo necesario para hacer vino. Entonces se la arrendó a unos trabajadores y se fue. Cuando envió a sus siervos y a su hijo a los arrendatarios para recibir su fruto como renta, los arrendatarios mataron a los siervos y al hijo del dueño. Entonces, cuando el dueño de la viña regrese, ¿qué les hará a los arrendatarios? ¿Les dará la viña a otros arrendatarios que le den frutos a su tiempo?».
Esto significa que el Señor quería a gente que de verdad creyese en Él y siguiese la Palabra. Dios dio Su Palabra a la tierra y pidió a los que cree en esa Palabra que se convirtiesen en los frutos de la salvación por esa fe. Dios no quiso que diésemos frutos de nuestras acciones. El Señor dijo: «¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo? ¿El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él» (Mateo 21, 42-43).
Una persona que se opone al Evangelio con sus pensamientos filosóficos es enemiga de Jesús. Pero hay gente que dice creer en Jesús y seguirle aunque en realidad se oponen a Él más que el resto. ¿Cómo se levantan contra el Señor Jesús? Se oponen a Él diciendo: «Jesús tomó mi pecado original, pero no mis pecados personas. Sin embargo, todavía hay pecados en el mundo. Por eso debemos ofrecer oraciones de penitencia todos los días». Si miramos a todos los cristianos que se oponen a Dios, vemos que todos se oponen a Jesús con sus pensamientos carnales. Dicen: «¿Cómo puedes decir que están sin pecados? Hay pecados en el corazón de la gente incluso después de tener fe en Jesús».
Sin embargo la Verdad nos dice lo contrario. El hecho de que Jesús haya borrado todos los pecados de la humanidad mediante Su bautismo y derramamiento de sangre en la Cruz, es la Verdad. Si es así, debemos reconocer que el pensamiento filosófico de todos los seres humanos es un pecado. Se opone al Evangelio de Verdad por el que nacemos de nuevo por el agua y el Espíritu, y por eso debemos alejarnos de ese tipo de pensamiento. Incluso durante los días en que vivió Jesús, los sacerdotes judíos y los ancianos que decían creer en Dios, se opusieron a Jesús. Los líderes cristianos que tienen fervor religioso y una fe filosófica son iguales. Han intentado vivir con fervor y devoción, pero se han opuesto a Jesús.
En muchas ocasiones la gente se suele oponer a Jesús con su pensamiento filosófico. La Biblia dice la Verdad, pero todos los seres humanos intentan entender la Biblia según sus propias ideas y principios. Por eso la gente que intenta utilizar argumentos filosóficos dice: «La gente comete pecados todos los días porque es débil, ¿cómo puede ser justa la gente con solo tener fe en Jesús?». Defienden su punto de vista como si fuera correcto. El pensamiento filosófico humano es lo que les impide creer en Jesús. La verdad es que se convierte en un pecado que se opone al Evangelio del agua y el Espíritu del Señor.
Ahora seguramente se han dado cuenta de cómo una persona puede oponerse a Jesús sin quererlo. En primero lugar, puede que sepan que el pensamiento humano es lo que se opone al Evangelio. Debemos saber bien cómo los pensamientos de la gente malvada son diferentes a la Verdad de Dios. El pensamiento humano sigue los propios deseos de la carne y nunca puede seguir a la Palabra de la Verdad de Dios. ¿Saben por qué hay gente que no puede creer en la Palabra de Dios de redención? ¿Saben por qué hay pecadores que creen en Jesús? Por culpa de sus pensamientos. El pensamiento humano les ha impedido creer en la salvación, que es la Verdad de Dios.
Si escuchamos a los pecadores que no han nacido de nuevo, dicen que Dios les llama justos porque creen en Jesús. Pero dicen que siguen siendo pecadores. Como están inmersos en sus propios pensamientos, cuando reflexionan sobre sus propias ideas, ven que los seres humanos son débiles y llenos de transgresiones. Han cometido pecados muy a menudo y por eso se preguntan cómo pueden ser justos ante Dios y ante las personas. Desde un punto de vista humano, puede sonar bien, pero en realidad, es totalmente lo contrario a la Verdad. Pero, si alguien no conoce el Evangelio de Verdad, no puede decir esto. Del mismo modo, podemos ver a gente que dice creer en Jesús pero se opone constantemente a Él con su punto de vista filosófico. Mientras que están cautivados por la filosofía humanística, dicen: «Aunque creo en Jesús, soy un pecados, ¿cómo puedo ser una persona justa?». Muchas personas confiesan: «No puedo dejar de ser un pecador insuficiente hasta el día en que muera».
Sin embargo, ¿es correcto que una persona siga siendo pecadora a pesar de tener fe en la salvación del bautismo y sangre de Jesús y el Espíritu Santo? Incluso en este momento, se oponen al hecho de que Jesús se ha convertido en el Salvador y que los pecados humanos han desaparecido gracias a que Juan el Bautista le pasó los pecados al Señor. Esto es lo que significa oponerse a Dios con el pensamiento filosófico. Pero claramente, la Ley de Dios dice que el precio del pecado es la muerte (Romanos 6, 23). Los que tienen pecados van al infierno. Esta es la Ley de la Verdad establecida por Dios.
 

Los falsos ministros serán juzgados
 
La gente que creía fervientemente en Dios con sus propias ideas filosóficas, en vez de creer según la Palabra escrita, durante los tiempos de Jesús, eran los sacerdotes y escribas. Eran los que se oponían a Jesús con sus propios pensamientos. ¿Qué le ocurre a una persona filosófica que se opone a Dios con las ideas humanas? Dios dijo refiriéndose a estas personas: «Sus cabezas serán quebrantadas». Cuando Jesús ve a este tipo de gente que le desafía, dice: «Esto es intolerable. Les juzgaré». Queridos hermanos, si pensamos en Jesús como una roca, ¿qué es la cabeza de una persona? No es más que una calabaza podrida. Si una calabaza y una roca chocan, ¿cuál creen que ganará? Así que la gente que se opone al Evangelio del agua y el Espíritu con sus pensamientos filosóficos, se hará daño y ¿qué ganarán con eso? Por favor, piensen en esto. La terquedad humana solo lleva a la gente al infierno. ¿Lo entienden?
Deben entender lo que significa esto. No es que seamos irrelevantes porque hayamos recibido la remisión de los pecados. Deben conocerse a sí mismos y a sus enemigos en el campo de batalla. La razón por la que tanta gente no acepta la salvación es que la Verdad de salvación no puede entrar en sus corazones porque son esclavos de sus ideas filosóficas, que obstruyen la Palabra.
La gente que rechaza el Evangelio lo hace porque intenta entender del Evangelio con sus propias ideas. La razón por la que se oponen a Dios es que intentan entender la salvación de Dios con su coeficiente intelectual. Después de pensar un poco sobre ello, dicen que la Palabra es incorrecta porque no se ajusta a sus principios. Pero eso es completamente diferente al pensamiento de Jesús, tal y como está expresado en el pasaje de las Escrituras.
Un ser humano no puede convertirse en una persona justa con sus ideas filosóficas. Sin embargo, si Dios nos ha hecho justos, esa persona puede ser justa por fe. Pero muchas personas se oponen a Dios con su razonamiento filosófico que sale de un cerebro de mosquito. Nosotros, los justos, debemos educar a estas personas. Si una persona se opone a Dios Todopoderoso con su cerebro pequeño, esa persona es estúpida. La salvación de Jesús no sale de abajo, sino de Dios, de arriba. Deben darse cuenta de cómo los pensamientos filosóficos de la gente desafían al Evangelio. Entonces, deben dejar que los miembros de su familia y sus amigos sepan que ese tipo de pensamientos se oponen al Evangelio de la salvación de Jesús.
Los sacerdotes le dijeron cínicamente a Jesús: «¿Cómo puedes ser el Hijo de Dios? Y si es así, ¿eres el Salvador?». Ellos no creían que Jesús fuese el Hijo de Dios y el Salvador de los pecadores. Pero Jesús les dijo: «Juan vino por el camino de la justicia». Juan el Bautista había dado testimonio de que Jesús vino por el camino de la justicia para hacer a los pecadores justos, pero no le creyeron.
La gente que se opone a la Palabra de Verdad de Jesús será quebrantada. Como no pueden alcanzar la Verdad a través del pensamiento humano, por mucho que crean y sigan a Jesús, nunca son justos mediante una fe basada en ideas filosóficas. Al aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu, por el cual Jesús nos ha convertido en justos, los fieles pueden ser justos.
Pero ofrecer oraciones de penitencia e intentar vivir una vida santificada según las ideas filosóficas humanas, no lleva a la salvación ni a convertirse en hijo de Dios o en una persona justa. Debemos darnos cuenta de que esta ruta de fe se opone a Dios todavía más. Sus espíritus deben levantarse. Si una persona es esclava de sus propios pensamientos, incluso después de haber nacido de nuevo, la persona puede reconocer si debe o no seguir con su vida de fe. Pero espero que se den cuenta de la Verdad y que sepan que nunca podrán llegar a ella con sus propios pensamientos.
Si Jesús nos ha convertido en justos con Su Verdad de salvación, solo podemos ser justos por fe. Si ha hecho que los justos puedan entrar en el Cielo que ha creado, solo entramos en el Cielo por fe. Si el Señor nos ha dicho que un ser humano no tiene nada que hacer con la salvación si cree según la lógica del razonamiento humano, debemos creer.
Hay muchas filosofías en sus pensamientos también. No solo somos débiles, sino que también es difícil discernir qué pensamientos son los que se oponen a Dios. En vez de entender lo que es la Verdad de Dios, hay muchas personas que se oponen a la Palabra de Jesús o al Evangelio con sus pensamientos humanos. Esta gente es la que se opone a Dios. Pero, ¿qué dice la Biblia que les pasará a los que se opongan a Dios? Que irán al infierno. La fe es igual. La gente tiene que librarse de sus pensamientos filosóficos para que su fe sea correcta. Si la gente es esclava de sus propias ideas, la fe no puede mantenerse firme. El pensamiento filosófico humano solo muestra la justicia de los seres humanos, e impide que la gente siga al Señor.
¿Qué dijo el Señor? Dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» (Mateo 16, 24). Negarse a uno mismo quiere decir abandonar sus propios pensamientos lógicos. Si una persona prefiere sus razonamientos, se está oponiendo al Evangelio. Al hacer esto, esa persona está perdida. Todos los que viven con fe, ya sean nacidos de nuevo o no, deben deshacerse de sus pensamientos filosóficos y después deben seguir al Señor.
Jesús dice que si oramos, Él contestará nuestras oraciones. También dice que si creemos en Él, nos hará justos y borrará nuestros pecados, por muchos pecados que tengamos y muy graves que sean. Sin embargo, debemos deshacernos de nuestros pensamientos filosóficos antes de nada.
 

Desechen sus pensamientos y crean en la Verdad
 
¿Qué le hace la lógica humana al Evangelio? Se levanta contra el verdadero Evangelio del agua y el Espíritu. Los pecados no se limpian con el pensamiento filosófico humano, sino que este nos hace creer que debemos limpiar esos pecados todos los días, incluso al creer en Jesús. El Señor ha borrado todos nuestros pecados perfectamente de una sola vez mediante el agua y la sangre. Pero el pensamiento filosófico hace que nos opongamos a Dios diciendo que los pecados humanos nunca pueden desaparecer.
El Señor dice: «Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar» (Isaías 55, 7). Debemos desechar nuestros pensamientos. Seguir nuestros propios pensamientos puede llevarnos a la destrucción. Por ejemplo, el pasaje de las Escrituras en el que el pueblo de Israel fue destruido intentando servir a Dios con sus pensamientos filosóficos, después de haber caído en esos pensamientos cuando la Palabra no estaba con ellos. Esto no solo se aplica a la gente del Antiguo Testamento, sino también a nosotros. Así que debemos desechar nuestros pensamientos filosóficos. Por eso el Señor dijo en Juan 3: «A no ser que uno nazca de nuevo del agua y el Espíritu, no podrá entrar en el Reino de Dios».
Esto significa que, sea quien sea, nadie puede entrar en el Reino de Dios si no ha sido bautizado en Jesús y si no cree en Jesús, que ha venido por el agua y la sangre (Romanos 6, 3; Gálatas 3, 27; 1 Juan 5, 4-8). Quien quiera recibir la remisión de los pecados debe desechar sus propios pensamientos primero. Con una fe filosófica humana, una persona no puede ser justa durante toda la eternidad. La fe filosófica hace que los justos sean pecadores. Sin embargo, una persona que se ha hecho justa al creer en el Evangelio de la Verdad, nunca vuelve a convertirse en pecadora. Debemos darnos cuenta de que no podemos ser justos mediante nuestros propios esfuerzos. Si creemos en la Palabra de Verdad, nos convertimos en justos. Es cierto. Si conocemos la Verdad, somos justos, pero si no la conocemos, pertenecemos a la multitud de falsos ministros y herejes.
El pensamiento humano filosófico es muy peligroso. Cuando conozco a gente diferente, veo que esa gente está llena de sus propias ideas, de principio a fin. Una vez prediqué el Evangelio a un trabajador de un ministerio. «Jesús tomó todos nuestros pecados mediante el agua y la sangre. Al ser bautizado Jesús por Juan el Bautista, todos nuestros pecados se pasaron a Jesús y tuvo que morir en la Cruz para ser juzgado, y tres días después, resucitó. Como Jesús borró todos nuestros pecados, ahora somos justos. Nos hemos convertido en gente justa al creer en esto».
Entonces esa persona, que estaba llena de sus propios pensamientos, dijo: «Si es así, supongo que no importa que cometa pecados cuando quiera. Si es cierto, supongo que está bien que mate a alguien». Le había predicado que Jesús ha borrado todos los pecados del mundo por el agua y la sangre. ¿Quién le había dicho que el asesinato no era un pecado? Pero esta gente se opone a la Verdad porque tienen una filosofía egoísta dentro. Este hombre dijo: «Supongo que no pasa nada por cometer pecados cuando quiera» porque no creía y porque no podía creer por culpa de sus pensamientos. El pecar o no pecar es una opción personal. ¿Es cierto que las personas cometen pecados a diestro y siniestro solo porque han recibido la remisión de los pecados?
La palabra griega euaggelion significa Evangelio o buenas noticias. Se dice que tiene el dunamis de Dios (Romanos 1, 16). La palabra griega dunamis significa fuerza, poder o habilidad, y de ahí viene la palabra dinamita. Jesús ha perfeccionado toda la justicia de Dios al tomar nuestros pecados cuando fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, y sufrió el juicio de estos pecados al morir en la Cruz. Resucitó al tercer día, y ahora está sentado a la derecha de Dios Padre.
Este es el Evangelio del agua y el Espíritu, y si creemos en él, todos los pecados desaparecen, del mismo modo en que una explosión de dinamita derrumba un edificio. Este es el poder del Evangelio. Si creemos en el bautismo de Jesucristo y su redención y sangre derramada en la Cruz, los pecados del corazón desaparecen. Pero algunas personas, esclavas de su pensamiento filosófico, se oponen a la salvación de Dios diciendo: «Si el Evangelio del agua y el Espíritu es correcto, supongo que cometer un asesinato no será un problema. Entonces supongo que todo el mundo puede matar». Así es el pensamiento humano.
Aquí, en este pasaje de las Escrituras, está escrito: «Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado». Lo que quebrantar quiere decir aquí es que el pensamiento filosófico humano será quebrantado. Jesús ha borrado todos los pecados del mundo mediante el bautismo que recibió y la sangre que derramó en la cruz. Pero la gente se convierte en enemiga de Jesús con sus propios pensamientos humanos diciendo: «Supongo que puedo cometer pecados a mis anchas, ya que todos mis pecados han sido redimidos». ¿Cuándo dijo Dios que matar después de haber recibido la remisión de los pecados no es un pecado? Aunque Dios no ha dicho nada parecido, la gente, presa de sus propios pensamientos, dice esto porque no cree en la Verdad. La gente piensa: «Si ese Evangelio es cierto, significa que, aunque la gente cometa pecados, no son en realidad pecados». Tienen miedo de creer que Jesús les ha perdonado todos sus pecados. Para ellos, el Evangelio del agua y el Espíritu es temible.
Como lo que Jesús nos da no es malo, debemos aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado por fe. Todo lo bueno viene de arriba. Sin embargo, si confiamos en el pensamiento humano egoísta, no podemos aceptar el verdadero Evangelio por fe, y empezamos a preocuparnos. Decimos: «Los pecados no deberían quitarse de una sola vez, porque si es así, cometeré pecados a todas horas. ¿Qué debo hacer? Si es cierto lo que dices, presiento que algo malo va a pasar. Además ya no hará falta adorar ni ofrecer oraciones de penitencia». Por eso hay muchos cristianos que no aceptan el Evangelio porque son esclavos de sus propios pensamientos filosóficos.
 

El pensamiento filosófico humano es malvado ante Dios
 
Si la gente no se libra de los pensamientos humanos, estarán luchando con Dios constantemente. La gente suele rechazar el Evangelio de Verdad porque piensa que vivirá una mala vida, en vez de tener fe en Jesús. No habrá nada de lo que arrepentirse después de haber recibido la remisión de los pecados para siempre. Por eso muchos cristianos no aceptan el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso la gente se opone a la obra del Evangelio con sus pensamientos filosóficos. La gente no puede aceptar la obra del Evangelio porque la filosofía humana pone los pensamientos de la gente por encima de Dios y distancia a la gente de la Palabra de la Verdad de Dios. Piensan que su virtud y su amabilidad son superiores a Dios.
En el Libro de Romanos 8, 7, está escrito: «Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden». El pensamiento humano hace que la gente sea enemiga de Dios. Ahora mismo, muchas personas dicen: « ¿Con que Jesús ha borrado todos mis pecados? ¿Cómo ha podido hacerlo? Solo quitó el pecado original. Todavía tengo que arrepentirme de mis pecados personales todos los días». Así es el pensamiento humano. La gente y sus ideas suelen creer que la vida sería un desastre si viviesen sin ofrecer oraciones de penitencia. Dicen estas cosas porque piensan que su vida ética se vendría abajo. Este pensamiento es incorrecto. ¿Creen que Dios envió a Jesús para derrumbar la ética humana? ¿Significa esto que los seres humanos son más virtuosos que Dios?
Como ya saben, los seres humanos no pueden salvarse solos de los pecados. ¿Por qué no se arrepiente la gente que ha recibido la salvación por su fe en Jesús? No hay nadie que se arrepienta de sus malas acciones tanto como los nacidos de nuevo. ¿Cómo se pueden comparar los justos con los pecadores? Los justos no pueden vivir con pecados. El arrepentimiento es saber que se ha hecho mal y decidir no hacerlo más, en vez de decir: «Oh Señor, creo. Por favor, perdóname. Amén». Esto es solo un ritual. El verdadero arrepentimiento es algo que solo los justos, no los pecadores, hacen.
Aún así hay muchas personas que se han convertido en enemigas de Dios por su manera de pensar. Cuando Jesús estaba en este mundo, todos los sacerdotes y ancianos se convirtieron en enemigos de Dios. Habían abandonado a Jesús y se habían aferrado a su propia fe. Como resultado, muchas personas que creen en Jesús, se están burlando de Él, incluso hoy en día. Aunque Jesús ha borrado todos los pecados del mundo, dicen que una persona se hace santa mediante las oraciones de penitencia diarias. Esto es un insulto para el camino de salvación, y convierte a Jesús en un don nadie. El Evangelio del agua y el Espíritu dice que Jesús vino al mundo y borró los pecados de una vez. Desechar esta Verdad es un atajo para ir al infierno.
En este mundo, hay dos tipos de iglesias. Primero, está la iglesia visible que es aprobada por el mundo, y la mayoría del cristianismo entra en esta categoría. El otro tipo de iglesia es la invisible, es decir, la iglesia nacida de nuevo de Dios, que sufre persecución en este mundo. Ambos tipos de iglesias creen formalmente en Dios. Pero la primera intenta limpiar sus pecados mediante la penitencia diaria y la razón humana, porque no cree que Jesús se haya llevado todos los pecados del mundo.
La otra es una iglesia que ha recibido la salvación al aceptar el Evangelio de la salvación del agua y el Espíritu que dice que Jesús ha borrado los pecados completamente. Esta iglesia no intenta borrar los pecados por su cuenta, como los publicanos y las rameras. Los que viven en este tipo de iglesia son los que han desechado sus pensamientos filosóficos ante Jesús.
La gente que cree en Jesús desde un punto de vista filosófico, que se arrepiente y limpia sus pecados por su cuenta todos los días, está convirtiéndose en enemiga de Dios y se opone a Él. Estoy diciendo que, los que enseñaron esto eran los sacerdotes y los ancianos que rechazaron a Jesús. Los líderes de las iglesias grandes, que el mundo reconoce, son iguales. ¿Creen que los miembros de las iglesias filosóficas son nacidos de nuevo? No, no lo son. Siguen viviendo con una filosofía propia bien clara. Son los que se aferran a lo subjetivo. Dicen que creen en Dios, pero en realidad no pueden llamarse cristianos. No creen en el Evangelio del agua y el Espíritu de Jesús como está escrito en las Escrituras. Deciden hacer ídolos ante Dios con sus doctrinas cristianas filosóficas.
 

La justicia tenaz de los mentirosos
 
En la Biblia, Jesús borró los pecados de los seres humanos. Esto está escrito en el pretérito perfecto. Así que, el problema del pecado ha llegado a su fin. En esencia, ha sido resuelto. Como Jesús nos ha salvado por el Evangelio del agua y el Espíritu, nuestros pecados han sido resueltos (Hebreos 10, 17-18). Pero, ¿qué hay de las iglesias mayoritarias actuales? Están en el proceso de inventar una salvación filosófica, sin tener en cuenta la Palabra de Dios. Cuando se me pregunta quién se opone a Dios, yo digo con toda confianza que son los pecadores cristianos que dicen que se puede llegar a la santificación mediante las oraciones de penitencia diarias, y por eso creen en Jesús desde un punto de vista filosófico. Esta es la definición de una fe filosófica.
¿Acaso Jesús no se convirtió en la piedra angular que nos une a Dios? Al tomar nuestros pecados mediante su bautismo, ¿no nos convirtió a los creyentes en justos? Una piedra angular es una piedra situada estratégicamente en un edificio para unir nos paredes. Normalmente se suele celebrar una ceremonia donde se coloca esta piedra cuando se empieza a construir un edificio. Jesucristo se ha convertido en la piedra angular que nos reconcilia con Dios y forma Su Iglesia con Su Evangelio. Pero ¿es posible utilizar el nombre de Jesús y profesar la verdadera fe sin relacionarnos con Él? Si intentan esto, tienen una fe filosófica y Jesús no la aprueba.
Cuando nos convertimos en enemigos de Dios por nuestros pecados, Dios nos dio el Evangelio del agua y el Espíritu al enviar a Jesús al mundo y hacer que cargase con todos los pecados de la humanidad a través de Su bautismo. Él nos ha salvado de todos los pecados a los que creemos en Él. Al hacer esto, Jesús se convirtió en el Salvador para nosotros, los fieles. Asimismo nos ha convertido en hijos de Dios. Por eso podemos llamar a Dios Padre y Dios nos ha permitido ser llamados hijos Suyos.
Pero los que creen en Jesús desde un punto de vista filosófico no creen en el mismo Jesús. Como hemos visto en el pasaje de las Escrituras de hoy, el Señor les juzgará. La gente que intenta recibir la salvación por sus propios medios humanos, a través de sus obras, lágrimas y oraciones, es la gente que se opone a Dios. La gente recibe la salvación solo cuando cree en el Evangelio del agua y el Espíritu que nos ha dado Jesús. La fe que niega el Evangelio de Jesús es un fracaso y no les permite recibir la salvación.
Hay personas que buscan oro en las montañas. Cuando un experto encuentra una vena de oro, cava un poco y enseguida sabe si es una vena llena de oro. Creer en Jesús es similar. Ustedes creyeron en Jesús diciendo que querían recibir la salvación. Pero si sus pecados todavía están en su corazón, ¿no creen que algo va mal? ¿Quieren saber el resultado? Con una fe como esa, creyeron en Jesús hasta el final, pero si todavía tienen pecados, ¿qué harán? Una persona no se santifica solo con tener fe. La gente que cree desde un punto de vista filosófico entiende que la gente llega a la santificación y la justicia ofreciendo oraciones de penitencia todos los días. Pero esta gente muere en pecado. A esta gente, el Señor les dice: 
«Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad» (Mateo 7, 20-23).
Puede que digan: «¿Cómo es que no me conoces? ¿Acaso no he profetizado en Tu nombre, arrojado demonios y hecho muchos milagros en Tu nombre?». Jesús les regañará: «No os conozco. Alejaos de Mí, obradores de iniquidad. No creísteis que pudiese borrar vuestros pecados futuros y personales cuando ofrecíais oraciones de penitencia. Me hicisteis un mentiroso al arrodillaros ante la Cruz y rogarme que borrase vuestros pecados. Creísteis en Mí con una fe filosófica, alejaos de Mí». La verdad es que todos los herejes del mundo se convirtieron en herejes porque tenían una fe filosófica. Los herejes deben deshacerse de sus pensamientos y volver a la Escrituras.
 

El bautismo que Juan el Bautista administró a Jesús
 
Hay muchas personas que van al infierno aún habiendo creído en la salvación de Jesús, pero de manera filosófica. La gente tiene la tendencia a creer según su punto de vista filosófico. Tiende a creer según sus pensamientos filosóficos. Tiende a creer en lo que se adecua a sus principios y se resiste a aceptar lo que no entra dentro de ellos. Para recibir la salvación, debemos deshacernos de nuestros criterios y creer en la Palabra.
En primer lugar, debemos entender que Juan el Bautista nació en el mundo para hacer la obra de pasar los pecados del mundo a Jesús (Malaquías 4, 5-6; Mateo 3, 15). Todo el que nace tiene un objetivo. Juan el Bautista nació para pasar los pecados del mundo a Jesús. Oro por que crean en que Juan el Bautista fue el hombre que pasó los pecados del mundo a Jesús.
Así que la Biblia dice: «Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él» (Juan 1, 7) y también dice: «Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan» (Mateo 11, 12). Estos pasajes quieren decir que Juan el Bautista había pasado los pecados del mundo a Jesús, y que participó en la obra de cumplir toda la justicia. Las Palabras del Señor fueron: «Porque Juan vino por el camino de la justicia», que significa que vino por el camino de la salvación, que fue perfeccionada por el bautismo que Juan el Bautista le administró a Jesús.
Todo lo que tenemos que hacer es aceptar la Palabra escrita tal y como es. El pensamiento humano no es necesario para la salvación de la gente. Todo lo que tenemos que hacer es tener fe en la Palabra de Dios. Sin embargo, muchos cristianos rechazan la Palabra de Dios como es. La obra llevada a cabo por Juan el Bautista no se ajusta a sus criterios. A la gente no le gusta, y por eso no puede creer en ciertas partes de la Palabra. Además hay gente que se opone a Dios con los pensamientos humanos diciendo: «¿Por qué pasó Dios los pecados a Jesús mediante el bautismo?». Preguntan por qué no había otro método más adecuado. Dicen que no pueden creer en esto porque el método no se ajusta a su marco filosófico. Esto es oponerse a Dios.
Hay mucha gente en el mundo que intenta creer en la Verdad de que Juan el Bautista pasó los pecados del mundo a Jesús para siempre, mediante sus propias ideas. Pero no pueden creer. Su fe filosófica les dice que, cuando creen en Jesús, reciben la remisión del pecado original, pero los pecados personales deben ser borrados mediante oraciones de penitencia diarias. Al hacer esto, sueñan con una fe filosófica mediante la que reciben la salvación cuando se convierten en justos a través de la santificación.
En resumen, creen que serán santificados gradualmente ofreciendo oraciones de penitencia después de creer en Jesús. ¿Cómo puede ser esta creencia correcta? Jesús ha tomado todos los pecados de la humanidad mediante el bautismo de Juan. Pero como la gente quiere que sus pecados desaparezcan gradualmente, e intentan añadir su propia justicia a la de Dios, ¿cómo puede ser esta creencia correcta?
Las palabras: «Juan vino por el camino de la justicia» significan: «Dios envió a Juan el Bautista para hacer a la gente justa». Jesús hizo que seamos santos, no por medios humanos, como las oraciones de penitencia, sino al tomar los pecados de la humanidad para siempre mediante el bautismo de Juan, quien habló de este bautismo, junto con Jesús. Pero la gente no lo acepta. Se aferra a su filosofía y así se opone a Dios.
Ahora tienen que tomar una decisión: ¿van a aceptar a Dios y creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿o van a creer según sus pensamientos filosóficos que impiden que la gente reciba la salvación? ¿Están inmersos en una fe filosófica? Sepan que, al final, si no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, sin añadir su propia justicia ni sus pensamientos, les espera el infierno.
Los sacerdotes y los ancianos fueron al infierno por haberse opuesto a Jesús hasta el final, y por tener una fe filosófica. Ahora es el momento de escoger una de estas opciones: la filosofía o la fe. La gente que cree en Jesús según la Palabra recibe la remisión de los pecados por fe al aceptar la obra que Dios ha hecho, y al aceptar la Palabra de la Verdad.
Toda la gente famosa en las comunidades cristianas actuales son versiones modernas de los sacerdotes y los ancianos. Se oponen a Jesús con su filosofía incluso ahora. Cuando pienso en cómo nos hemos convertido en justos al creer en esto, estoy muy agradecido. No sé cómo hemos recibido la remisión de los pecados al venir a la Iglesia de Dios, junto con los nacidos de nuevo, en vez de acabar unidos a la gente que se opone a Dios con una fe filosófica.
Estoy muy agradecido a Dios por esto. Si no fuese por la gracia de Dios, habríamos acabado ofreciendo oraciones de penitencia a diario diciendo: «Jesús no pudo borrar todos mis pecados» durante toda nuestra vida, y estaríamos atados a una denominación que profesa doctrinas filosóficas. Podríamos haber sido engañados por las palabras de un pasaje: «No hay justo, ni aun uno» (Romanos 3, 10), podríamos haber caído en el fuego del infierno por oponernos a Jesús hasta el final. Pero, gracias a Su amor incondicional de la Verdad, hemos recibido la verdadera salvación. Ahora, aunque la salvación ha sido perfeccionada, la gente sigue yendo al infierno porque cree en Jesús según su propia filosofía.
Jesús quiere que crean en el Evangelio que dice que ha pagado por todos sus pecados por el agua de Su bautismo y Su sangre, y quiere que reciban la salvación. Dios les dice a los que rechazan el Evangelio del agua y el Espíritu insistiendo en que su fe es ortodoxa sin haber nacido de nuevo del agua y el Espíritu: «No os conozco». Si no creen en la Verdad de la salvación, en el bautismo y la sangre de Jesús, su propia justicia se quebrantará y solo les quedará la ira de Dios.
Si ustedes son así, deben arrepentirse. No se opongan a la Palabra de Dios, la salvación de Jesús, de manera filosófica. Si se arrepienten, vuelven a Jesús y creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, nacerán de nuevo. Al hacer esto recibirán la salvación de los pecados del mundo.
Los que no aceptan a Jesucristo, que ha venido por el agua, la sangre y el Espíritu Santo, como su Salvador, son todos herejes. Los que creen en Jesús de manera filosófica no pueden recibir la salvación. Desechemos nuestra fe filosófica para poder recibir la salvación. No nos convirtamos en herejes. La filosofía propia les convierte en herejes. Así que, por favor, dejen de lado sus pensamientos y venga a la Palabra de Dios.