The New Life Mission

Sermones

Tema 15: Gálatas

[Capítulo 2-1] (Gálatas 2, 1-10) ¿Por qué despreciaba el Apóstol Pablo a los legalistas?

(Gálatas 2, 1-10)
«Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.
Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.
Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;
y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,
a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.
Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron.
Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión
(pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles),
y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisos.
Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.».
 

¿Por qué muchos cristianos viven una vida de fe sin ser libres de todos sus pecados?

Todos nosotros deberíamos saber que la mayoría de los cristianos están siendo engañados por los famosos líderes del cristianismo. Hoy en día, mucha gente vive vidas religiosas, engañados espiritualmente por los famosos. Por tanto no deberíamos tomar a estos falsos maestros en serio. En el cristianismo actual los famosos no conocen y no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, así que su fe no tiene sentido. Por eso la fe de los teólogos cristianos actuales es errónea.
La fe de la gente famosa del cristianismo es la siguiente: insisten en que la gente debe borrar sus pecados diarios a través de oraciones de penitencia tras creer en Jesús como su Salvador. Por esta razón, su fe es falsa. Es completamente erróneo decir que los cristianos pueden borrar sus pecados ofreciendo oraciones de penitencia. Como los cristianos de hoy en día intentan borrar sus pecados a través de oraciones de penitencia, aunque no conocen el verdadero Evangelio del agua y el Espíritu, llegan a creer y a conocer al Salvador de una manera equivocada.
Por lo tanto debemos llevarles el Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos saber que no hay otra manera de borrar nuestros pecados aparte de tener fe en el Evangelio del agua y el Espíritu. Todo el mundo puede ser perdonado por sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Es crucial saber que está mal pensar que los pecados se pueden borrar mediante las oraciones de penitencia. Esta fe que dice que la gente puede recibir la remisión de sus pecados ofreciendo oraciones de penitencia no tiene ningún fundamento. No es una exageración decir que las vidas de los que tienen esta fe están muertas porque su fe se ha apartado muy lejos de la gracia de Jesucristo, y consecuentemente se convierten en ignorantes y se ponen en contra de la Verdad de la salvación de Dios. Como no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu, han creado la doctrina del arrepentimiento, que insiste en que los creyentes pueden borrar sus pecados personales ofreciendo oraciones de penitencia.
Deben reconocer que su fe está equivocada porque afirman que la doctrina del arrepentimiento es la única que puede borrar sus pecados personales. Por tanto deben intentar recibir la remisión de los pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, en vez de ofrecer oraciones de penitencia. También deben reconocer que sólo los que nacen de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu son los que pueden difundir el verdadero Evangelio a todo pecador de este mundo. Lo más importante en la Biblia es la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu. Esto se debe a que Jesús nos libró de todos nuestros pecados al venir a este mundo, recibir el bautismo de Juan el Bautista para cargar con todos los pecados del mundo y morir en la Cruz. Debemos creer de corazón en el Salvador que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu.
Los líderes del cristianismo de hoy en día intentan borrar sus pecados ofreciendo oraciones de penitencia. Hacen hincapié en las bendiciones de la carne en vez de creer en el agua y el Espíritu. En Gálatas se muestra claramente que su fe es incorrecta.
Ellos son los ciegos espirituales que no saben que están ciegos. Jesús dice: «son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.» (Mateo 15, 14). Intentan enseñar a sus seguidores a su propia manera sin conocer la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Primero deben creer en el Evangelio del agua y el Espíritu para enseñar correctamente a la gente.
La gente que defiende la doctrina del arrepentimiento debe primero tener un conocimiento básico de los principios de Cristo (Hebreos 6, 1). Sin embargo sólo creen en la sangre de Jesús, en que es Hijo de Dios y en que es Rey. Dicho de otra manera, creen en Jesús como su Salvador omitiendo Su bautismo. Creen en Jesucristo de una manera equivocada porque no conocen a Jesucristo, que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu. Por esta razón su débil fe no puede evitar venirse abajo, al más mínimo temblor.
He dicho que no saben lo que la Biblia dice exactamente, porque están ciegos espiritualmente. Por ejemplo, no saben lo que en la Biblia significan los cuatro colores a la entrada del Tabernáculo. La puerta del Tabernáculo tenía que estar tejida de cuatro tipos de hilos: azul, púrpura, escarlata y lino fino tejido (Éxodo 27, 16). La verdad que contienen estos cuatro colores manifiesta el Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, entre los cristianos que creen en Jesús como su Salvador, muchos no conocen la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Consecuentemente han malinterpretado la perfecta salvación de Jesús que nos salvó de todos nuestros pecados, por culpa de sus pensamientos carnales. Por eso han enseñado mensajes equivocados y han llevado a la gente por el mal camino.
Creer que Jesús es nuestro Salvador sin conocer el misterio del Evangelio del agua y el Espíritu es lo mismo que ser un hombre ciego intentando saber si lo que está a su lado es un elefante con tan sólo buscando a tientas una de sus patas. Está escrito: « para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí y lino torcido». He publicado dos libros sobre el Tabernáculo titulados: «El Tabernáculo: Un retrato detallado de Jesucristo». Todo estatuto y patrón de los instrumentos del Tabernáculo manifiesta el misterio de Jesucristo y Su perfecto ministerio de salvación. La puerta del Tabernáculo nos muestra el Evangelio del agua y el Espíritu, es decir, la justicia de Dios. Los cuatro colores de la puerta del Tabernáculo eran la sombra del Evangelio del agua y el Espíritu que se manifiesta claramente en el Nuevo Testamento.
La gente no puede aceptar la Verdad porque está más interesada en deseos mundanos que en la verdad de Dios que se esconde en el azul, púrpura, escarlata y el lino entretejido. Así intentan deteriorar el Evangelio del agua y el Espíritu, que es la Verdad de la salvación. Mucha gente comete el error de creer en Jesús como su Salvador para conseguir sus deseos mundanos. Dios quiere que conozcan Su verdadero amor y la salvación a través de los colores de la puerta del Tabernáculo; pero la realidad es muy diferente.
Ellos fabrican falsas doctrinas cristianas que les mantienen alejados de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. No tienen otra salida que creer en estas doctrinas erróneas porque no conocen el verdadero Evangelio que las puede sustituir. Así que en el pasado creyeron y pensaron que Dios hizo que tejieran la puerta del Tabernáculo de cuatro colores distintos para esconden el secreto de la salvación. Sin embargo Dios quería mostrar y propagar el Evangelio del agua y el Espíritu de otras maneras mejores, es decir, quería propagar la verdad de la salvación mostrando en la puerta del Tabernáculo los diferentes colores de hilo: el azul, el púrpura, el escarlata y el lino. Es la voluntad de Dios salvar a toda la humanidad del pecado mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Por tanto Dios se complace en mostrarnos la verdadera y definitiva salvación mediante los cuatro colores de hilo en la puerta del Tabernáculo.
Hoy en día los líderes cristianos están confundidos acerca del hilo entretejido azul, púrpura, escarlata y lino que se usaban en la puerta del Tabernáculo. Creen que es la voluntad de Dios esconder el secreto de la salvación para que la gente no encuentre la justicia de Dios fácilmente. Consecuentemente creen que uno no puede saber si ha sido salvado o no, y que Dios sólo puede saberlo. Estas doctrinas cristianas erróneas, como la doctrina de la elección y la doctrina del arrepentimiento, se han fabricado en este contexto.
Mucha gente, especialmente líderes cristianos, han confundido la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu con la doctrina del arrepentimiento. Lo que debemos saber es que Dios quiere que conozcamos en profundidad el Evangelio del agua y el Espíritu a través de los cuatro tipos de hilos usados en la puerta del Tabernáculo, en vez de esconder la verdad. Para mostrar el significado de la salvación, Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y murió en la Cruz para salvarnos. Debemos reconocer que el patrón de los cuatro colores de la puerta servía para dar a conocer a la gente la salvación del pecado mediante el Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos saber que el patrón de la puerta auguraba el Evangelio del agua y el Espíritu.
Así Dios nos mostró el Evangelio del agua y el Espíritu en la puerta del Tabernáculo en tiempos del Antiguo Testamento, pero la gente normal no podía reconocer la revelación fácilmente. Dios tuvo que usar a los que creían en el Evangelio del agua y el Espíritu como testigos de la Verdad de que la remisión de los pecados de la humanidad estaba explicada en la puerta del Tabernáculo.
Incluso ahora mucha gente sigue afirmando que las oraciones de penitencia son la manera de alcanzar la salvación, pero esta fe es incorrecta. Insisten en esto porque no reconocen la Verdad que se muestra en los cuatro colores. Por tanto los cuadros que hicieron del Tabernáculo eran de color rojo. Los otros colores casi nunca se representaban. Esto se debe a que sólo creen en la sangre de Jesús que ha borrado sus pecados. Han hecho hincapié en la sangre de Jesús, y lo que es peor, han añadido la doctrina del arrepentimiento a su fe errónea. Por esta razón no hay muchos cristianos que sepan que la doctrina del arrepentimiento es errónea. Así defienden la doctrina inventada por los humanos que dice que la gente puede borrar sus pecados a través de las oraciones de penitencia. Por culpa de esta doctrina cristiana falsa, muchas almas mueren al caer en confusión espiritual y pecado.
Sin embargo, Dios entregó el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo para que pudieran ser salvados del pecado y tener la oportunidad de convertirse en hijos de Dios. Cuando estaba diseñando la cubierta del libro sobre el Tabernáculo, le pedí a una de las diaconas de mi iglesia que tejiera un entramado con hilo azul, púrpura, escarlata y lino en la puerta en miniatura del Tabernáculo. ¿Por qué se lo pedí? Porque los cuatro colores aparecen en la puerta del Tabernáculo mostrando la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Así que quería dar testimonio de los ministerios que Jesús había llevado a cabo para salvarnos de todos nuestros pecados, usando estos cuatro colores.
Está escrito en la Biblia que Jesús ha venido a este mundo por el Evangelio del agua y el Espíritu (1 Juan 5, 3-7). Jesús nos estaba mostrando la Verdad de la eterna salvación a través de los cuatro colores en la puerta del Tabernáculo. Dicho de otra manera, podríamos entender definitivamente nuestra salvación al reconocer los ministerios de Jesús manifestados en los cuatro colores en la puerta del Tabernáculo.
¿Qué significa cada color? El hilo azul es la verdad que implica el bautismo que Jesús recibió de Juan, a través del cual cargó con todos los pecados del mundo de una vez por todas. El hilo púrpura implica la Verdad de que Jesús es el Rey de reyes y el Hijo de Dios. El escarlata manifiesta la verdad de que gracias a que Jesús cargó con todos los pecados de la humanidad al recibir el bautismo de Juan, se sacrificó por nuestros pecados y derramó Su sangre en la Cruz. El lino muestra la verdad de que Jesús borró todos nuestros pecados y a través del hilo azul, púrpura y escarlata. Así nos dimos cuenta de que Dios ha revelado Su verdadera salvación del Evangelio del agua y el Espíritu a través de estos cuatro colores que se encuentran en la puerta del Tabernáculo. Ahora la gente puede conocer y recibir la remisión de los pecados mediante el Evangelio del agua y el Espíritu que estamos predicando.
De ahora en adelante mucha gente podrá conocer la verdadera salvación a través de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo hay un sin fin de cristianos que sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu, insisten en que pueden recibir la remisión de los pecados ofreciendo oraciones de penitencia. Aunque llaman a Jesús su Salvador, tienen su propia fe que confía en las oraciones de penitencia. Sin embargo su fe se caerá, puesto que no está basada en la Palabra de Dios. Son gente que da más importancia a lo que dicen los teólogos famosos que a la Palabra de Dios. Esta gente intenta satisfacer sus deseos carnales confiando en las enseñanzas de los líderes cristianos.
Sin embargo estas enseñanzas no tienen nada que ver con el Evangelio del agua y el Espíritu y por tanto están vacías. Todos nosotros debemos conocer el Evangelio del agua y el Espíritu. También debemos reconocer que la fe de los que creen en las oraciones de penitencia como la manera de borrar sus pecados es falsa. Sin conocer la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, se engañan a sí mismo creyendo en la doctrina del arrepentimiento que se inventaron.
 

Pablo expuso el Evangelio en el que creía

En Gálatas 2, 2 se dice que el Apóstol Pablo fue a Jerusalén y expuso el Evangelio en el que creía a la gente. Pablo lo hizo porque había gente que creía en sus propias doctrinas en vez de en el Evangelio del agua y el Espíritu en el que creía Pablo.
Había gente que intentaba usar la Palabra de Dios como objeto de disputa. Debemos tener cuidado al exponer el Evangelio del agua y el Espíritu a los famosos líderes del cristianismo. Esta gente tiene poder en la comunidad cristiana. Debemos escuchar con cuidado ya que sus palabras tienen doble sentido. El Señor nos advirtió: «Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.» (Mateo 16, 6). Pero desafortunadamente este fermento sigue existiendo en el cristianismo de hoy en día. Debemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. Debemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu para ganar almas y sacar el fermento. Sólo entonces los pecadores pueden recibir la remisión de los pecados al escuchar y creer en el verdadero Evangelio.
La gente de todo el mundo será capaz de entender lo que el Evangelio del agua y el Espíritu es cuando lea mis libros sobre el Tabernáculo. En estos libros, hablo de cómo Dios reveló Su verdadera salvación a través del hilo azul, púrpura, escarlata y lino usados en el Tabernáculo. Intenté incluir ilustraciones del Tabernáculo y sus instrumentos para explicar la autenticidad de la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, ya que puede resultar más difícil de entender sólo con palabras. Deben saber que la verdad escondida en el hilo azul, púrpura, escarlata y lino auguraba el Evangelio del agua y el Espíritu. También deben reconocer que este verdadero Evangelio nos muestra cómo se consigue la remisión de los pecados.
La gente que más preocupaba al Apóstol Pablo cuando predicaba el Evangelio del agua y el Espíritu era la que tenía la fe de la autosatisfacción. Esta gente creía en la circuncisión de la carne. Apoyaban esta circuncisión más que la Palabra de Dios y creían en ella.
Todos los hombres judíos de aquellos tiempos tenían que ser circuncidados porque eran descendientes de Abraham. La circuncisión era una ley consuetudinaria del judaísmo. Sin embargo debemos recordar que esta es la época del Nuevo Testamento y la edad de proclamar el Evangelio del agua y el Espíritu, no la época de la circuncisión. El Apóstol Pablo avisó a los defensores de la circuncisión de que su fe era incorrecta. Ellos despreciaban la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu mientras que se aferraban a la circuncisión de la carne.
En realidad son el falso rebaño que entró en la Iglesia de Dios secretamente para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús. Por eso circuncidaban a los creyentes que eran salvados de sus pecados. Intentaron cumplir sus deseos físicos quitándoles la libertad a los que habían recibido la remisión de los pecados. Así que Pablo dijo: « y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,a los cuales ni por un momento accedimos a someternos,para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. » (Gálatas 2, 4-5).
La fe de los defensores de la circuncisión era así: creían en Jesús como su Salvador, pero creían que si uno no se circuncidaba, no podía formar parte del pueblo de Dios o de los descendientes de Abraham. Los crédulos de las iglesias de Galacia les dieron la bienvenida. Debemos saber que incluso ahora, los que tienen fe legalista se consideran buenos maestros dentro de la Iglesia.
Pero la fe del Apóstol Pablo, que predicaba el Evangelio del agua y el Espíritu, era así: creía tanto en el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista y Su sangre en la Cruz. Él predicó sólo el Evangelio de Verdad para que la verdad del Evangelio continuara con los creyentes de Galacia.
Él declaró que los que parecían ser alguien, no eran nada para él. Hay mucha gente que todavía se aferra a su fe legalista. A esta gente le gusta enseñar la doctrina del arrepentimiento y no ayudan mucho a los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Por eso el Apóstol Pablo les pidió a los creyentes de Galacia que conocieran en profundidad el Evangelio del agua y el Espíritu. También dijo que los creyentes deberían tener cuidado del falso rebaño que venía a la Iglesia de Dios sin fe en el Evangelio del agua y el Espíritu.
 

En la Iglesia Primitiva, los creyentes de Galacia creyeron que tenían que ser circuncidados en la carne

La fe en la doctrina del arrepentimiento es equivalente a la fe errónea de los defensores de la circuncisión de la Iglesia Primitiva porque la primera es una doctrina inventada por el fermento malvado que proviene de las ideas humanas. Debemos conocer esta contradicción presente en las oraciones de penitencia.
Sólo podemos borrar nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu con nuestros corazones puros. Debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, tal y como es. No debemos añadirle nada, ni quitarle. Sin embargo, como los del Antiguo Testamento que creían en la circuncisión, los cristianos de hoy en día tienen una fe muy equivocada que defiende que uno puede borrar sus pecados ofreciendo oraciones de penitencia.
Por tanto debemos conocer el valioso Evangelio del agua y el Espíritu de salvación y predicarlo a la gente. Lo que la Iglesia de Dios debe hacer es propagar el Evangelio de Verdad. Debemos ayudar a los cristianos que han sido engañados y que siguen aferrándose a la doctrina del arrepentimiento, para que puedan ser salvados de sus pecados. Por eso debemos predicar el verdadero Evangelio por todo el mundo. Ahora es hora de que ustedes conozcan y crean en el Evangelio del agua y el Espíritu, especialmente si no conocen la Biblia porque no conocen el Evangelio de Verdad.
Incluso nosotros, los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu, recibimos más mal que bien de los que tienen fe legalista. Los legalistas no pueden dar ninguna ayuda espiritual a la gente que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado. La fe de los cristianos de hoy que intentan borrar sus pecados a través de las oraciones de penitencia es la misma que la de los defensores de la Iglesia Primitiva, que sólo llevaron confusión a mucha gente.
La doctrina del arrepentimiento no deriva de la Biblia. Es un dogma equivocado que proviene de los seres humanos. Quien crea en Jesús sin conocer la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu no puede evitar convertirse en un defensor de la circuncisión. Vemos a gente que se queda atrapada en el marco de una doctrina teóricamente cristiana tras conocer las oraciones de penitencia. Por ejemplo, los teólogos de la liberación interpretan la Biblia de la siguiente manera: «Como Moisés liberó a los israelitas cuando estaban esclavizados por el Faraón egipcio, los líderes cristianos deben también liberar a los oprimidos de sus condiciones miserables». ¡Qué tontería!
Si alguien no conoce el Evangelio de Verdad, no puede hacer otra cosa que aceptar doctrinas religiosas que considere favorables. Incluso en tiempos del Apóstol Pablo, los defensores de la circuncisión estaban ocupados tratando de demostrar su propia bondad según la Ley en vez de aceptar al Hijo de Dios como su Salvador. En esta época los famosos líderes cristianos hacen hincapié en las oraciones de penitencia, que son un equivalente de la circuncisión de la carne. Sólo conocen la Ley de Dios, pero no conocen a Jesucristo como el verdadero Salvador que vino a este mundo por el Evangelio del agua y el Espíritu. Se levantan contra la Verdad cuando se encuentran con el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero es imperativo que crean en Jesús como su Salvador que vino a este mundo y nos salvó a todo el mundo del pecado al darnos la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu.
El Apóstol Pablo nos avisó de que nos mantuviéramos alejados de la fe de los defensores de la circuncisión. Debemos conocer las implicaciones de este aviso. Lo más importante es que alcancemos la Verdad de la salvación al conocer el Evangelio del agua y el Espíritu manifestado en la Biblia. El mero conocimiento no sirve de nada si no pertenece al Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos ser los evangelistas que lleven a los pecadores a Dios con la fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu.
No hace falta admirar a los líderes cristianos si no creen en Jesucristo que vino por el Evangelio del agua y el Espíritu. Les pregunto: «¿Conocen de verdad el Evangelio del agua y el Espíritu? ¿Es el Evangelio del agua y el Espíritu en lo que creéis? ¿O sólo creéis en la sangre derramada en la Cruz y en las oraciones de penitencia?». Ahora debemos decidirnos a propagar el Evangelio del agua y el Espíritu a más gente.
 

Incluso los líderes cristianos no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu

Les voy a contar un incidente que me ocurrió hace poco.
Hace poco, un conocido misionario me visitó. Era el tipo de persona que no conocía la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Yo le pregunté: «¿Qué puedo hacer por usted?» y él me contestó que tenía algo que decirme. Me dijo que había oído algunas cosas malas sobre el Evangelio que estaba predicando. Así que le propuse leer la Palabra junto para resolver su duda. Así es como empezamos un debate bíblico.
Primero sacó el tema diciendo: «¿Cómo puede usted decir que no hay pecado en su corazón?». Así que dice que había llegado a estar sin pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Entonces el insistió en que mi fe estaba equivocada, citando 1 Juan 1, 9: « Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. ». Entonces dijo: «¿Cómo puede una persona decir que no tiene pecados si la Biblia nos insta a confesarlos? ¿No dijo Dios que nos perdonaría si los confesábamos?».
Así que le contesté citando otro pasaje de las Escrituras: «Sí, Dios dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Entonces, ¿significa esto que Dios nos perdona poco a poco, de una forma más progresiva, cuando le pedimos perdón? ¿O dice que borrará todos nuestros pecados, incluso los confesados, si confesamos nuestros pecados creyendo en la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu, ya que el Evangelio del agua y el Espíritu ha borrado todos nuestros pecados?». Le dije que sólo los que tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu pueden confesarse ante Dios correctamente, porque tienen confianza en la Verdad de que el Señor ha borrado todos sus pecados de una vez por todas con el Evangelio del agua y el Espíritu.
Entonces me contestó: «Entonces, ¿por qué dijo el Apóstol Pablo que él era el peor de los pecadores?». Yo le contesté: «No debería interpretar este pasaje de la Biblia sin considerar su contexto. Cuando Pablo dijo: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” (1 Timoteo 1, 15), lo decía pensando en su pasado, cuando cometía pecados como el peor de los pecadores y además levantándose contra el Señor Jesús debido a su ignorancia. Lo dijo porque estaba agradecido a Dios por salvarle del pecado y hacerle uno de Sus obreros. Pablo decía esto pensando en su pasado y dando gracias a Dios». Le dije al misionero que Pablo era el peor de los pecadores porque se acordaba de su comportamiento contra Jesús en el pasado.
Estuvimos debatiendo durante unas dos horas. Intentó ir contra Dios pero no pudo ganar contra la Palabra de Verdad. El verdadero ganador de esta discusión fue el que creía en el Evangelio del agua y el Espíritu. Contesté sus preguntas a través de la Palabra de Dios y no pudo evitar ver su ignorancia a medida que transcurría el debate. Él dijo que me consideraba un hereje por los rumores que había oído de mí, pero que ahora no pensaba lo mismo. Este era también un líder de una misión internacional famosa.
Hay muchos líderes cristianos que no conocen el Evangelio del agua y el Espíritu. No quieren rendirse ante el Evangelio del agua y el Espíritu porque son muy famosos dentro de la comunidad cristiana. Creen que su fe legalista es correcta. Pero todo eso es una tontería. Sus mentes están llenas de malentendidos espirituales porque no han conocido todavía a los verdaderos siervos de Dios que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo deben recibir la remisión de sus pecados al aceptar el Evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cómo pueden ustedes enseñar a otros si todavía tienen pecados en sus corazones? Nosotros somos los que pueden llevar el mensaje del Evangelio del agua y el Espíritu incluso a la gente de renombre entre la comunidad cristiana. No tenemos ninguna razón por la que tener miedo de la gente que conoce y se levanta contra el Evangelio del agua y el Espíritu. Sólo son famosos fuera del Evangelio del agua y el Espíritu que nuestro Señor nos ha dado. Por muy famosos que sean, deben rendirse ante Dios y el Evangelio del agua y el Espíritu cuanto antes porque su orgullo no vale de nada ante el juicio justo de Dios por sus pecados. No estoy diciendo que yo sea mejor que ellos, sino que les estoy diciendo la verdad: la fe legalista dominante del cristianismo de hoy en día está equivocada. Los líderes de esta fe no son la luz del mundo, debido a que desconocen el poder del Evangelio del agua y el Espíritu. Por esta razón la fe cristiana de hoy en día no tiene influencia sobre la sociedad.
No nos han aportado nada espiritualmente, y como Pablo dijo, los famosos que parecían ser alguien, no le aportaban nada. Sólo nos aportan confusión. Por eso el Apóstol Pablo testificó que la fe legalista estaba equivocada. El Apóstol Pablo quería llevar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. No se sometió a los que tenían una fe legalista, sino que les expuso el verdadero Evangelio.
El Apóstol Pablo declaró el Evangelio de salvación a la gente de su tiempo. Al mismo tiempo, culpó a los que tenían una fe legalista en la circuncisión de la carne. Algunos de ustedes pueden pensar: «¿Por qué era necesario llevar el Evangelio del agua y el Espíritu a los que ya creían en Jesús como su Salvador?». Sin embargo, el problema de las iglesias de Galacia era que muchos creyentes de la Iglesia Primitiva tenían fe en la circuncisión de la carne. Esta fe era muy diferente a la fe de Pablo. Sin embargo, deben reconocer que sólo los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu son los hijos de Dios. La gente que se aferraba a la circuncisión era similar a los que hoy en día dicen que pueden borrar sus pecados a través de las oraciones de penitencia.
El Apóstol Pablo era una persona que había conocido a Jesús y se había convertido en Su discípulo. Era un hombre culto con un conocimiento profundo de las Escrituras del Antiguo Testamento. Probablemente fuera uno de los apóstoles más cultos, porque fue educado por Gamaliel, el gran Rabbi. Dicho de otra manera, era un especialista en la Ley de Dios y por tanto conocía muy bien los efectos negativos de la circuncisión de la carne. Por eso podía explicar a los gentiles la relación entre la fe legalista y la fe en el Evangelio del agua y el Espíritu.
Pablo indicó que el problema de los creyentes de Galacia era que daban demasiada importancia a la circuncisión de la carne y a la observancia de determinados días y meses. Este era el típico fenómeno de la fe legalista. Al igual que los defensores de la circuncisión, los cristianos de hoy en día no reconocen que las oraciones de penitencia no son la fe correcta. Sin embargo ahora sabemos lo malo que es tener una fe legalista como la de la doctrina del arrepentimiento.
La Biblia dice que la fe legalista empezó a propagarse en las iglesias de Jerusalén y en las de Galacia, entre la gente que pensaba que tenían que cumplir la ley de la circuncisión de la carne y el Sabbath. El día del Sabbath empieza en el ocaso del viernes hasta el ocaso del sábado. Se les consideraba buenos creyentes cuando cumplían los estatutos del día del Sabbath. No sólo tenían que observar el Sabbath, sino también otras fiestas anuales del Antiguo Testamento.
Sin embargo Pablo no nos enseñó una fe legalista. En el segundo capítulo de Gálatas, hay una parte en la que Pablo reprende a Pedro por tener una fe legalista.
Incluso ahora mismo, los israelitas creen que deben ser circuncidados para poder ser descendientes de Abraham y del pueblo de Dios. Por eso siguen haciendo circuncisiones. Este es el contexto de la fe legalista. Los legalistas daban más importancia a las fiestas anuales ceremoniales del Antiguo Testamento y pensaban que los gentiles conversos también debían ser circuncidados y observar el Sabbath, así como otras fiestas, tales como la fiesta del pan sin levadura, fiesta de las semanas y la fiesta de los tabernáculos. Esto hizo que los creyentes de la Iglesia Primitiva perdieran el Evangelio de Verdad, la esencia de la salvación. Por eso, el Apóstol Pablo pensó que la fe legalista sería un gran obstáculo para el avance del Evangelio del agua y el Espíritu.
¿Qué ganó la Iglesia Primitiva de Jerusalén al concentrarse en los mandamientos y las ceremonias? Tal y como el Apóstol Pablo sospechó, sólo les hizo perder el Evangelio del agua y el Espíritu. Él intentó corregir su fe legalista, pero no pudo hacer nada porque muchos creyentes de la Iglesia Primitiva se aferraban a esa fe. Pablo siempre deseó que la Verdad del Evangelio continuara con ellos. Pero lo que tanto le preocupaba ha ocurrido en las iglesias de este mundo. En el cristianismo de hoy, la fe legalista prevalece, mientras que la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu se evapora.
Por tanto debemos creer en el Evangelio del agua y el Espíritu y predicar este Evangelio que nos salva de todos los pecados. El Apóstol Pablo compartió hermandad en la fe en privado con los que tenían fama, para que el avance del Evangelio no se interrumpiera. Esta consideración es esencial para la obra de Dios. También debemos hacer caso omiso a los legalistas por miedo a que nuestra predicación del Evangelio del agua y el Espíritu sea en vano. Debemos recordar que la doctrina del arrepentimiento es algo inventado por los humanos y es la fuente de la fe falsa. 
Todas las doctrinas cristianas, que son diferentes al Evangelio del agua y el Espíritu, sólo confunden las mentes de la gente. Por eso todos ustedes deben saber que es mejor no aprender las doctrinas cristianas falsas. Debemos aprender la Palabra de Dios correctamente de aquellos que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu. Así recibimos una gran satisfacción en nuestras almas. Debemos recordar que al creer en las doctrinas cristianas inventadas por el hombre harán daño a nuestras almas. 
Mucha gente vive sin conocer el Evangelio del agua y el Espíritu. Si lo hubieran conocido y creído en el correctamente, hubieran recibido la remisión de los pecados. Debemos dejar de lado la fe legalista que hemos aprendido cuando conozcamos la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. ¿No es difícil tirar una cosa inútil en casa aunque vaya a entrar una cosa más nueva y provechosa? De la misma manera debemos desechar el conocimiento erróneo y aprender el conocimiento correcto que pertenece a la Verdad del Evangelio del agua y el Espíritu. Debemos saber cuánta gente ha sido maldecida por Dios debido a su fe legalista.
Cuando el Apóstol Pablo visitó la iglesia de Jerusalén, concluyó: «Dios les ha confiado a los apóstoles de la Iglesia de Jerusalén la tarea de predicar el Evangelio a los judíos, mientras que a mí y a Tito nos ha enviado a los gentiles». Era más adecuado que Pedro, Jacob y Juan llevaran el Evangelio a los discípulos ya que ellos eran judíos. Por eso Pablo concluyó que estaba bien que ellos llevaran el Evangelio a los judíos y que Pablo y sus discípulos lo llevaran a los gentiles.
Los que creemos en el Evangelio del agua y el Espíritu podemos corregir la fe legalista de la gente que cree en las oraciones de penitencia. ¿Podemos cambiar la cultura de Israel? Es imposible. Sin embargo, está bien que crean en el Evangelio del agua y el Espíritu- Nosotros tenemos que limitarnos a propagar el mensaje del Evangelio del agua y el Espíritu, sin tener en cuenta su cultura. Ellos recibirán la remisión de sus pecados si creen en Jesús a través del Evangelio del agua y el Espíritu. Una vez reciban la remisión de los pecados, todo lo que tenemos que hacer es llevarles a vivir por la fe mediante la hermandad y dejar de lado las cosas dañinas de su fe individual.
Me gustaría concluir este sermón.
Los que no creen en el Evangelio del agua y el Espíritu no tienen nada que ofrecernos, por muy famosos que sean. Debemos vivir una vida de fe creyendo en este verdadero Evangelio. Además, recuerden que sólo los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu y lo predican son los verdaderos discípulos de Jesucristo. Debemos respetar a los que sirven al Evangelio de Verdad, que dice que Jesús ha borrado todos nuestros pecados con Su bautismo y Su sangre derramada en la Cruz. Debemos descartar a los que tienen fe legalista, pero respetar y creer en lo que dicen los que tienen fe en el Evangelio del agua y el Espíritu en cualquier situación y posición.