The New Life Mission

Sermones

Tema 13: Evangelio de Mateo

[Capítulo 24-6] < Mateo 24, 29-31 > Reconozcan la venida de la tribulación y defiendan su fe

< Mateo 24, 29-31 >
«E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria».
 

En el pasaje de las Escrituras de hoy leemos las siguientes palabras: «E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días». Este versículo nos dice que habrá una gran tribulación en la tierra. Habrá desastres naturales como pestes, guerras y terremotos y otras calamidades que serán causadas por el hombre. Estas cosas aparecen en las Escrituras como la tribulación. Dice que el sol se oscurecerá inmediatamente después de la tribulación. Deberíamos pensar en esto sabiendo que ocurrirá al final de los días. No podemos pasarlo por alto ya que debemos aplicarlo a nuestras vidas. 
El sol se oscurecerá inmediatamente después de la tribulación. ¡Qué terrible será cuando el sol se oscurezca! ¿Han imaginado una vez el mundo a oscuras? ¿No sería terrible que el sol se oscureciera y el mundo estuviera a oscuras durante el día, cuando el sol debería brillar? Pero esto es exactamente lo que ocurrirá después de la tribulación. Está escrito: «Y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas». Dice que en ese tiempo, la luna, las estrellas y las potencias del cielo serán conmovidas, y se caerán del cielo y no darán más luz. Al mismo tiempo el sol se oscurecerá. Entonces el mundo se convertirá en un lugar oscuro. Por muchos generadores eléctricos que haya, no habrá luz suficiente para alumbrar al mundo. Entonces toda la civilización humana se arruinará y el mundo entero estará a oscuras, como el sol, la luna y las estrellas. 
Sinceramente me da mucho miedo pensar en este mundo después de la tribulación. ¿Pueden imaginarse las estrellas cayendo del cielo como misiles celestiales? ¿Han visto la película Deep Impact? La catástrofe será mayor si las estrellas se caen del cielo. El mundo temblará, ¿no les da miedo? ¿Creen que esto ocurrirá de verdad? Sí. Esto ocurrirá en la tierra después de la tribulación. 
Entonces, ¿cuándo ocurrirá esta tribulación? Las Escrituras nos dicen que el principio de la tribulación es cuando empiezan las hambrunas, los terremotos y las guerras, y cuando las naciones se levantan contra las naciones. ¿Qué pasará cuando empiece la tribulación? Al principio de la tribulación Satanás estará muy activo y engañará a mucha gente. Estará en guerra con los verdaderos creyentes, por tanto las Escrituras dicen que Dios enviará las calamidades del cielo de las siete trompetas y las siete copas, llenas de las siete plagas. Dicen que Dios enviará estas calamidades. Un tercio de los árboles se quemarán. Una montaña grande prendida en fuego será arrojada al mar, y entonces un tercio del mar se convertirá en sangre, un tercio de los barcos será destruido, y un tercio de todas las criaturas vivientes del mar morirá (Apocalipsis 8, 7-8). Entonces caerá granizo del cielo sobre la gente, y cada granizo pesará un talento (Apocalipsis 16, 21). Estos desastres son solo parte de las siete calamidades que vendrán. Satanás estará en contra de la gente aunque ocurran estas cosas.
El sol se oscurecerá después de que hayan pasado todas estas calamidades. Esto significa que el sol se hará completamente oscuro. Sería menos horrible si el sol se volviese oscuro gradualmente. Pero ¡qué horrible será cuando todo se vuelva oscuro de repente! ¿No les da miedo cuando la electricidad se va en sus casas de repente? El que el sol se vuelva oscuro y las estrellas se caigan y las potencias de los cielos se conmuevan, significa que todo el universo creado por Dios será conmovido, y que estará en el caos absoluto mientras todos los cuerpos celestiales se salgan de sus órbitas y se choquen los unos con los otros. 
Durante este tiempo, la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el Cielo (Mateo 24, 30). ¿No les dará miedo ver cómo las estrellas del cielo se chocan las unas con las otras haciendo ruidos tremendos que nunca han oído antes? Pero, desafortunadamente, no habrá suficiente electricidad, ¿no les da miedo esto? Este pasaje dice que la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo, lo que significa que el Señor aparecerá entonces. Está escrito: «Y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria». La gente de diferentes tribus del mundo tendrá tanto miedo que palidecerá cuando vea al Señor del Juicio con gran poder y gloria. Las Escrituras dicen que llorarán y se lamentarán cuando vean la señal de la venida del Señor. 
Mateo 24, 31 dice que cuando venga el Señor, enviará a Sus ángeles con el sonido de una trompeta y reunirá a Sus elegidos de los cuatro vientos, desde una parte del cielo a la otra. El Señor vendrá en una nube con gran poder y gloria, y enviará a los ángeles con el sonido de una trompeta para reunir a Sus elegidos de todos los rincones de la tierra. Esto es lo que significa el éxtasis. Es el suceso que tendrá lugar cuando el Señor recoja a los creyentes. 
Por eso considero que los nacidos de nuevo son gente muy valiosa. Pienso y creo que la obra de compartir el Evangelio para la salvación de las almas es también valiosa. Debemos estar orgullosos de la obra que hacemos en el Señor y debemos tratarnos los unos a los otros como personas especiales en Cristo, porque estas cosas sucederán en el mundo y el Señor vendrá con gran poder y gloria. Nuestro Señor vendrá de esta manera y nosotros somos gente valiosa de Dios que vivirá con el Señor eternamente después de ser recogida por Él. 
Por tanto, mientras vivimos en este mundo, debemos cuidar los unos de los otros. Debemos vivir con fe en que viviremos con el Señor en el Reino Milenario y el Reino eterno de los Cielo después del éxtasis. Mi deseo es que todos los que han recibido la remisión de los pecados cuiden los unos de los otros, se ayuden en el Señor y vivan sabiendo que son hijos de Dios. 
A veces tengo estos pensamientos en mi mente. El Señor vendrá cuando el universo entero, el cielo, la Vía Láctea, y la tierra sean destruidos. ¿Qué hará el Señor con este mundo en ruinas? ¿Empezará un nuevo proyecto para reconstruirlo para que podamos vivir en él durante mil años? No, no va a suceder así. El Señor dice lo siguiente en el libro del Apocalipsis: «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21, 5). Cuando dice estas palabras, no quiere decir que reconstruirá el mundo confiando en los recursos humanos y la tecnología. 
Puede que pensemos: «Nunca podremos reconstruir este mundo si el universo queda destruido», pero yo sé que el Señor, quien ha creado todo en este universo, puede crear otro mundo. El Señor puede recrear este universo si todo queda destruido. El Señor hará el universo y el mundo nuevos. También pienso que el Señor puede crear otro mundo en un planeta nuevo y que nos hará vivir allí. Pero de cualquier manera, creo que el poder del Señor nos permitirá gobernar en el mundo con Él como reyes durante mil años, y después viviremos para siempre felices en el Reino de los Cielos. 
Cuando nos observamos a nosotros mismos, y la obra que estamos haciendo, estoy convencido de que estamos haciendo Su obra. Seremos elevados cuando las señales de la venida del Señor aparezcan después de la tribulación. El Señor dijo que primero resucitaría a los creyentes que duermen en las tumbas, y después enviaría a Sus ángeles para recoger a todos los nacidos de nuevo de cada rincón del mundo. Todos los nacidos de nuevo, vivos o muertos, serán transformados y elevados al cielo cuando venga el Señor, y nuestros cuerpos serán cuerpos espirituales que no se deteriorarán ni envejecerán. 
La Palabra del Apocalipsis dice que Dios escogerá a 144.000 israelitas, 12.000 de cada una de las doce tribus, y los salvará poniendo un sello en sus frentes. El libro del Apocalipsis dice que una multitud innumerable vestida de blanco se presentará ante el Señor y le dará gloria. Juan el Apóstol, quien escribió el libro del Apocalipsis, le preguntó al Señor quién era esa gente de blanco, y el Señor contestó que eran los que saldrán de la tribulación. Esto significa que en el final de los tiempos el Señor salvará a mucha gente. 
Durante este tiempo, los que han recibido la salvación al creer en la remisión del Señor, quien ha borrado todos nuestros pecados, resistirán y desobedecerán al Anticristo y serán martirizados. Esto significa que, durante la tribulación, mucha gente creerá en el Señor como su Salvador y en la salvación a través del agua y la sangre, aunque sus vidas estén en juego. Entonces el Señor transformará a los que todavía vivan y hayan recibido la salvación del Señor. Las Escrituras declaran que el Señor los elevará, los protegerá, transformará sus cuerpos en cuerpos celestiales que no se deteriorarán, y les hará gloriosos y felices para siempre. Creo en esto. 
Durante este tiempo muchas personas creerán en el Evangelio que estamos predicando ahora. Durante la tribulación los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu defenderán su fe con sus vidas, y muchos serán mártires por su fe. Sé que habrá un gran número de personas que recibirá la verdadera salvación al final. Por eso todos somos valiosos. Todos nosotros hemos recibido la auténtica salvación y servimos al Señor en esta iglesia nacida de nuevo. Por eso cuidamos los unos de los otros, nos apoyamos, nos damos fuerzas para servir al Señor, y vivimos juntos como una familia ante Dios. 
De hecho todos los que han recibido la remisión de los pecados son una misma familia en Dios. Es una bendición vivir como una familia y apoyarse y ayudarse con amor hasta el día en que vuelva el Señor. Creo que tenemos que amarnos antes de que vuelva el Señor. Por eso debemos mirar en la Iglesia y ver si alguien necesita algo, si hay almas que necesitan la remisión de los pecados, o si alguien está pasando por alguna dificultad porque no nos hemos ocupado de ellos adecuadamente. Debemos visitarnos y cuidarnos los unos a los otros y apoyarnos con fe. 
La Palabra de Dios se cumplirá. Trágicamente, la gente que no cree en esto es muy ignorante. La Palabra de Dios se cumplirá. Lo he visto muchas veces, y lo estoy viviendo ahora. En mi corazón, a veces maldigo a los que retan a este precioso Evangelio diciendo: «Están acumulando las maldiciones de Dios sobre sus cabezas. Van a ser maldecidos. Dios les va a aplastar y se presentarán ante el Señor tan humildes como pordioseros que no tienen nada». Hay muchos casos en los que las cosas pasarán tal y como yo lo pensaba. He visto cómo esto les ha ocurrido y me he dado cuenta de que Dios me maldecirá si le reto también. 
Todos los que no hayan nacido de nuevo tendrán que enfrentarse a esta realidad al final. Cuando la gente que no ha nacido de nuevo va en contra de la Iglesia de Dios, y los nacidos de nuevo los maldicen en sus corazones, la maldición caerá sobre esta gente que se ha levantado contra la Iglesia de Dios. Dios hizo a Abraham una fuente de bendiciones. Le dijo: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12, 3). La gente debería reconocer a los nacidos de nuevo y ser amable con ellos si quiere ser bendecida. La gente recibe las mayores bendiciones cuando recibe la remisión de los pecados, cuando los nacidos de nuevo comparten el Evangelio con ella. Si los justos quisieran enviar a los no creyentes al infierno, todo lo que tendrían que hacer es dejarles en paz y no predicarles el Evangelio. 
No tienen que hacer nada más. Ocurre así. Por muy inteligentes o ricos que sean, si no han nacido de nuevo, si los justos los maldicen, serán malditos. Lo que debemos recordar es que los nacidos de nuevo no pueden hacer las cosas sin fundamentos, pero si alguien se convierte en enemigo de los nacidos de nuevo y les hace daño, los nacidos de nuevo pueden maldecir. Hay pruebas de que esto es verdad, ya que algunas personas han muerto como resultado de una maldición. 
Hace unos años el abuelo de una de nuestras hermanas fue perseguido y se le prohibió ir a la Iglesia de Dios. Así que esta hermana oró en su corazón: «Por favor, Dios, llévate a mi abuelo ya que no quiere aceptar el verdadero Evangelio y sigue persiguiéndome», y así ocurrió. Hace mucho tiempo, había un hermano que fue a servir en el ejército, y había un soldado mayor que él que le maltrataba. Lo pasó tan mal que me preguntó una vez: «Pastor, ¿debería denunciarle para que lo metan en la cárcel? Siempre está maltratándome, y le podría enviar a la cárcel si pongo una denuncia». Yo le dije: «No tienes que hacer eso. Si de verdad te molesta, ora a Dios y Él utilizará otros medios para mandarlo a la cárcel». Después de un tiempo me llamó diciendo: «Pastor, ese hombre ha ido a la cárcel». Yo le dije: «¿Por qué estás tan contento?». Él contestó: «No es que esté muy contento, pero ha ido a la cárcel de todas maneras». Dios está de lado de los justos. Dios actúa si los malvados intentan hacer daño a los justos. 
Sinceramente, los justos siguen dando cosas buenas al mundo. Le dan mucho a la gente del mundo. ¿Y la gente que no ha nacido de nuevo o es malvada? Esta gente toma prestadas cosas de los justos, pero nunca se las devuelven. En vez de eso, se pelean con los nacidos de nuevo. Por eso vivo por el Señor y le sirvo aunque yo sea insuficiente. Puedo hacer esto porque creo que el Señor cuida de mí a pesar de todas mis insuficiencias. Cuando alguien va contra nosotros, nos hace cosas terribles, pero todo lo que tenemos que hacer es orar a Dios y maldecirlos: «Estáis malditos. Vais a ir al infierno de todas formas y lo perderéis todo en este mundo. Veo cómo vivís y sé que esto os ocurrirá». Entonces damos testimonio de cómo el Señor les quitará todo lo que tengan, a veces incluso sus vidas, y la verdad es que solo tengo que orar. Como somos testigos de estas cosas, podemos vivir confiando en Dios. Podemos tener coraje y compartir el Evangelio confiando en que Dios escucha nuestras oraciones. 
Somos los justos y el pueblo de Dios, y los que creemos en este Evangelio y lo compartimos con otras personas, estamos benditos. En primer lugar, después de haber recibido la remisión de los pecados, puede parecer que esta bendición no es muy grande, pero la verdad es que es una bendición maravillosa. ¿Cuánta gente ha escuchado esta Palabra de Verdad, este Evangelio de salvación, que nos dice que Dios ha borrado nuestros pecados? Entre todas las noticias maravillosas que han escuchado en sus vidas, ¿cuáles pueden ser mejores que estas? No hay mejores noticias que Jesús vino al mundo, tomó nuestros pecados al ser bautizado y nos ha salvado al ser clavado en la Cruz, derramar Su sangre y recibir el castigo por nuestros pecados. En este mundo no he escuchado mejores noticias que estas. 
Una vez estábamos destinados a ir al infierno por nuestros pecados. Pero el Señor vino al mundo, nos salvó a través del agua y la sangre, y nos hizo justos al borrar nuestros pecados. ¿Cómo de valiosos somos? La Biblia dice: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Juan 1, 12-13). ¿No es maravilloso? Para los que creen sinceramente en que Jesús fue bautizado, derramó Su sangre y así borró nuestros pecados y se convirtió en nuestro Salvador, Él ha recibido el juicio en su lugar. Como resultado de esto hemos recibido la autoridad de ser llamados hijos de Dios. Estos son los que han aceptado a Jesús y Su salvación. 
¡Qué gran bendición es ser hijo de Dios! Cuando los que no son hijos de Dios retan a los hijos de Dios, tienen que tener mucho cuidado, porque al final serán destruidos. Irán al infierno y experimentarán el infierno en este mundo. Cuando una persona justa ha sufrido a manos de alguien que no cree y hace alarde de su poder y fortuna, causando miseria al justo, cuyo corazón ha sufrido, este puede maldecir a otra persona: «Maldito seas. Te quedarás sin dinero y serán un mendigo durante el resto de tu vida». Y ese será el fin de ese pecador. Una persona justa puede decir estas cosas sin pensarlas dos veces, pero Dios Padre escucha los deseos de Sus hijos y los cumple. Por tanto, los que han sido malditos por los justos, serán destruidos. 
Esto demuestra lo benditos que somos como hijos de Dios. ¡Qué gran bendición es ser un hijo de Dios! Pero ser hijo de Dios no lo es todo. Ser un hijo de Dios sin tener la autoridad de un hijo de Dios no vale para nada, pero nosotros sí que tenemos la autoridad de los hijos de Dios. ¿Acaso un hijo no disfruta de la autoridad de su padre en su lugar? ¿Acaso el hijo no hereda su autoridad? Nosotros somos iguales que este ejemplo. No subestimen la salvación que han recibido. Deben darse cuenta de la gran autoridad que han recibido a través de la salvación. Por eso nunca nos sometemos a este mundo. Oramos a Dios con deseos en nuestros corazones, y servimos y seguimos al Evangelio por fe. El Señor nos llevará por un camino virtuoso si vivimos por esta fe. 
El mundo se está unificando cada vez más. Un representante del FMI (Fondo Monetario Internacional) anunció recientemente que incrementaría el valor del dólar americano. La bolsa estadounidense recibió un golpe bajo y después se produjo una gran caída en los valores. Las declaraciones de una sola persona crearon el caos, y la bolsa se colapsó. Por supuesto esto llevó inmediatamente a que los valores del mercado coreano cayesen aún más, lo que confirma el dicho «cuando los Estados Unidos tosen, Japón coge una gripe grave, y Corea del Sur una neumonía». En estos tiempos el mundo está interconectado. Corea se arruinaría casi automáticamente si la bolsa de Estados Unidos sufriera una caída. Los cambios circunstanciales en las superpotencias siempre tienen repercusiones en el mundo entero, aunque no haya cambios muy radicales en las superpotencias. El mundo ahora es como un solo organismo que tiene una relación de conexión y de sincronización. 
Hay muchos cambios en el clima y otros fenómenos que están ocurriendo por todo el mundo últimamente. Cuando hay un cambio drástico en el clima, no debemos descuidarnos y decir: «Bueno, ha habido un cambio en las condiciones climáticas. No pasa nada». Pero saben muy bien que un fenómeno climático desastroso en un país puede tener un gran impacto económico en otro país y puede conllevar muchos problemas. Ahora vivimos en tiempos precarios. Ese es el período de tiempo de antes de la tribulación. Debemos saber que el mundo no está en paz siempre. Ahora está en una situación al borde del caos. Las calamidades naturales no solo ocurrirán en la tierra, sino que también fuera de la atmósfera, resultando en pérdidas de satélites y otro equipamiento electrónico. Este mundo tendrá que pasar por la tribulación de repente. 
También habrá guerras por todos lados. La gente se levantará contra la gente. Sin querer un país podría disparar un misil de destrucción masiva contra otro país, y ese país no se quedaría de brazos cruzados. Respondería de la misma manera y habría una guerra. Los Estados Unidos están desarrollando estaciones espaciales fuera de la atmósfera terrestre equipadas con láser que pueden disparar misiles dentro del espacio aéreo de un país que haya disparado un misil. Aunque los Estados Unidos están haciendo esto, el problema es que el mundo no se mueve de acuerdo con los planes de este país. Por eso el mundo entero está nervioso por China. Este país tiene mucha población y no hay nada que hacer contra la medida del número de recursos humanos, que básicamente dice: «Intentad aniquilarnos si podéis». China se convertirá en un país con gran poder en el fin de los tiempos. Ahora ya estamos experimentando la influencia de China en la comunidad global. Nadie sabe cómo será el mundo en el futuro. 
El mundo en la actualidad está integrado a través de Internet, mediante el que la gente puede acceder a un gran número de información, y puede ir a cualquier sitio en el mundo. La comunicación se puede establecer con cualquier parte del mundo y se pueden visitar los Estados Unidos en cualquier momento utilizando Internet. Esto es maravilloso porque no se necesita demasiado dinero para acceder a tal cantidad de información y conocimiento. 
Los coreanos que viven en Estados Unidos pueden comunicarse cara a cara con sus familias en Corea utilizando la pantalla del ordenador y una cámara Web. Además se pueden enviar cientos de páginas en un segundo utilizando un formato comprimido de archivos. El traductor de chino de nuestros libros en china envió la versión china de nuestro primer libro a través del correo electrónico en formato comprimido. ¿No es maravilloso que podamos descomprimir el archivo, imprimirlo, y leerlo? ¿No creen que costaría mucho dinero tener que enviar el libro por correo postal? Pero simplemente basta con comprimir el archivo en China y darle al botón “enviar”, y lo recibimos en cuestión de segundos aquí en Corea, sentados delante del ordenador. Así es el mundo en el que vivimos, y está cambiando a un paso acelerado. 
El mundo ha cambiado mucho. Este mundo estará pasado de moda pronto. Vivimos en un mundo en el que 100.000 piratas informáticos son más útiles que un millón de soldados. Los piratas informáticos llegan a los archivos de los ordenadores de la gente, destruyen sus sistemas y les roban información. Son como espías o como una guerrilla que actúa en el ciberespacio. Hoy en día se puede hacer casi todo a través de un ordenador. Así es como algunas personas sin escrúpulos utilizan sus ordenadores para piratear sistemas informáticos de bancos, conseguir contraseñas de cuentas, y transferir dinero en sus propias cuentas. Se sientan delante de un ordenador y transfieren los fondos de otras personas a sus cuentas. 
Como hoy en día se utilizan más las tarjetas de crédito que el efectivo, deben tener cuidado con ellas. Deben tener cuidado de donde las usan y no deben prestárselas a nadie. Hace poco fui a una exposición de productos de pequeñas empresas en Chuncheon City. Quería comprar un producto en particular, y el vendedor insistió en que pagase con mi tarjeta de crédito. Yo quería pagar en efectivo, pero el vendedor quería que utilizase mi tarjeta de crédito. Dijo que me haría un descuento si utilizaba mi tarjeta de crédito. Así son las cosas hoy en día. Pero no confío en esta gente. ¿Cómo sé que no van a hacer una copia de mi tarjeta y la van a utilizar de manera ilegal? No puedo evitar actuar así aunque parezca un poco cínico. Dudo mucho de algunas personas o cosas. Pienso: «Prefiero no darle la tarjeta de crédito. ¿Por qué no quiere mi efectivo? Normalmente es mejor para un vendedor recibir efectivo. ¿Por qué quiere mi tarjeta? Supongo que recibirá algún incentivo de la compañía de la tarjeta de crédito, y por eso no querrá que le pague en efectivo». Así están las cosas en nuestros tiempos. 
Espero que entiendan que estamos a las puertas de la gran tribulación. Quiero compartir el Evangelio con el mundo entero y la gente de nuestro alrededor porque no sabemos cuándo empezará la tribulación exactamente. Todavía podremos compartir el Evangelio cuando ocurran los desastres naturales, las guerras y los terremotos, pero no podremos hacerlo en la misma medida en la que lo hacemos ahora. ¿Cómo pueden compartir el Evangelio libremente en la tribulación? ¿Cómo podremos trabajar por Internet, reunirnos para adorar y escuchar la Palabra de Dios, publicar libros y compartir el pan? ¿Cómo podremos hacer estas cosas? No podremos hacer estas cosas en esos tiempos. Por eso estamos compartiendo el Evangelio ahora. Estamos compartiendo el Evangelio con todo nuestro corazón aunque nos falte mucho. Aunque no pueda salvar al mundo de la tribulación con poderes supernaturales como Superman, puedo compartir el Evangelio para salvar a muchas personas de sus pecados, y esto es mucho más valioso. 
Estamos trabajando duro para compartir el Evangelio tan rápido como podamos. Por eso estamos publicando libros y distribuyéndolos por Internet. No tenemos mucha capacidad para hacer más, así que seguimos publicando libros y distribuyéndolos a la gente para que los lea y crea en Jesús. Sinceramente estos libros son como bombas nucleares espirituales. Al principio la gente no se los toma en serio, cuando sigue leyéndolos, empiezan a ver que Jesús borró sus pecados de cierta manera, y luego cree y recibe la remisión de los pecados. Algunos lectores no creen en nuestros libros inmediatamente, pero cuando la tribulación caiga sobre este mundo, se darán cuenta de la Verdad diciendo: «No hay otra esperanza que recibir la salvación de Dios» y creerán en la Palabra de Dios. Durante la tribulación los corazones de muchas personas estarán bien preparados para la cosecha. La gente que no tiene esperanza no puede evitar esperar la salvación de Dios. En este mundo sin esperanza, lo único a lo que podemos aferrarnos es la fe en la salvación de Dios. Esta es la mayor esperanza, la última esperanza y la más definitiva. No hay nada que se pueda comparar con esta esperanza. 
¿Cuánta gente creen que recibirá la remisión de los pecados? Dios dijo: «Juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro», y estos escogidos son los que creen en el Evangelio del agua y el Espíritu como nosotros. Él se llevará a los creyentes del mundo y aplastará a los que no crean en este Evangelio. Dios aplastará a los que no crean, los matará y los resucitará para arrojarlos al fuego eterno. El final para ellos es el infierno.
Los que retan a Dios, el Creador, se enfrentarán a la ira de Dios tal y como lo ha dejado claro en las Escrituras. Dios enseñará Su ira a los que no crean en Él. Cuando una persona va en contra de otra, lo peor que puede pasar es que la mate. Pero cuando alguien reta al Señor Dios, al Creador, esa persona será arrojada al fuego eterno. Este es el juicio justo de Dios. Está bien retarnos los unos a los otros, pero una persona acabará en el infierno si no cree en y se rebela contra Él, quien creó el universo entero. Dios le enseñará lo rebelde que ha sido y cómo le ha retado. 2 Tesalonicenses 1 dice: «En llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo». La gente no está excluida del juicio solo porque no crea en Dios por ignorancia. ¿Creen que esto apaciguará a Dios?
Leamos 2 Tesalonicenses 1, 6-8 juntos en voz alta: «Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo».
Este pasaje de las Escrituras dice que habrá un castigo eterno de destrucción para los que no conozcan a Dios. Estas personas son como las bestias que perecen (Salmos 49, 20). Han visto que Dios existe y que es un Dios Omnipotente, el Creador del universo, con tan solo mirar Su creación (Romanos 1, 20), y saben que la gente no podrá escapar del juicio con tan solo decir que no creyeron porque no conocían a Dios. La gente será juzgada por no creer. Un estudiante que no sabe las respuestas de un examen por no haber estudiado, suspende. De la misma manera, Dios se deshará de una persona que no cree que Dios viniese por el agua y la sangre. Esto significa que Dios enviará a esa persona al infierno, la arrojará al fuego y avivará las llamas (Marcos 9, 49). Habrá muchas personas así en el final de los tiempos. 
La obra que Jesús ha cumplido en este mundo es el Evangelio, que significa buenas noticias. El Evangelio tiene el poder de quitar los pecados de una sola vez. La palabra poder en griego es dunamis y en español la palabra dinamita viene de esta raíz griega. Nuestro Señor ha cargado con todos los pecados del mundo a través del bautismo y nos ha salvado al ser juzgado en la Cruz en nuestro lugar. ¡Qué buenas noticias, y qué poderosas, como la dinamita! ¿Acaso nuestros pecados no desaparecieron cuando escuchamos el Evangelio y creímos en él? Jesús ha tomado todos nuestros pecados a través de Su bautismo y ha sido juzgado por esos pecados. Todos los pecados del mundo han sido transferidos a Jesús. Por tanto, como resultado de esta obra justa, ya no tenemos pecados. 
El poder del Evangelio es como el poder de la dinamita. Teníamos muchos pecados en nuestros corazones, pero fueron borrados a través de este Evangelio maravilloso. El Evangelio tiene este poder. El Evangelio del agua y el Espíritu tiene este poder de ser el verdadero Evangelio ortodoxo. Al nacer de nuevo de esta forma, vamos al cielo y nos convertimos en hijos de Dios que reciben esta autoridad al ser obedientes y creer en este Evangelio. Con esta autoridad celestial como hijos legítimos de Dios, reinaremos en este mundo.
Por tanto, nacer de nuevo al creer en este Evangelio del agua y el Espíritu que Dios nos dio, es una gran bendición. Aunque no parezca una gran bendición según los criterios humanos, no hay mayor bendición si consideramos que la Palabra de Dios es la Verdad absoluta. Nadie ha recibido mayor bendición que esta, aunque tengamos que sufrir mucho en la vida y no podamos hacer muchas cosas que la gente del mundo disfruta. Aún así estamos benditos. No hay nadie que haya recibido mayor bendición que nosotros, aunque muramos ahora. Hemos recibido una gracia maravillosa. Por eso siempre estamos contentos en nuestros corazones. Aunque parezcamos pasados de moda y seamos un grupo pequeño, hemos recibido gran autoridad y bendiciones de Dios. Somos así. 
Por eso la gente que ha recibido la remisión de los pecados no debe compararse con los demás como hace la gente del mundo. No deben odiarse, sino que deben amarse los unos a los otros y ayudarse cuando puedan. Debemos ayudarnos los unos a los otros, compartirlo todo y vivir como un cuerpo de Cristo hasta el día en que vuelva el Señor. Ni uno solo de nosotros debe caerse en su camino de la fe. El Apóstol Pablo dijo: «Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Tesalonicenses 4, 18). Yo también les pido que se alienten los unos a los otros. Debemos darnos cuenta de que estamos benditos. Debemos cuidar los unos de los otros y servir al Evangelio al darnos cuenta de que no nos queda mucho tiempo. 
Si compartimos el Evangelio hasta que ya no podamos hacerlo más, la tribulación se hará aparente. Cuando el período de la tribulación esté a punto de acabar, el sol se oscurecerá y la luna no dará luz, las estrellas se caerán del cielo, y los poderes del cielo serán sacudidos. Entonces vendrá el Señor. Las señales de la venida del Señor aparecerán en el cielo. El Señor aparecerá en medio de las nubes con el sonido de la trompeta del arcángel cuando descienda con Sus ángeles del Cielo. Nunca ha habido nada parecido a esta escena que ocurrirá en el futuro. La entrada triunfante del emperador romano no podrá compararse con este evento, ni la visita del jefe de un estado a otro país, escoltado por la guardia de honor. Veremos al Rey poderoso, santo y majestuoso aparecer ante la creación como Dios, el Creador, de manera muy diferente a la primera vez que vino al mundo. 
Seremos testigos de esta maravillosa escena cuando el Señor venga por segunda vez. El Señor vendrá y por eso debemos vivir por fe, cuidando los unos de los otros, y al final seremos elevados con el Señor cuando vuelva. Después de este suceso el mundo será destruido. 
El libro del Apocalipsis dice que el Señor aplastará a los que rechacen el amor del Señor y los que desafíen este Evangelio porque estará lleno de ira. Como está escrito: «Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios» (Apocalipsis 14, 20). Este versículo nos dice que el Señor aplastará a los que no crean en Él y tiene otro significado, que la ira del Señor ha llegado a Su límite. 
El Creador está tan enfadado con Sus criaturas que va a aplastarlas. Esto es lo que ocurrirá en la tribulación. No solo será Satanás quien persiga a la gente, sino que Dios también causará la tribulación. Durante este período de tiempo Dios arrojará Su ira sobre Satanás y los que no crean en Él. Sin embargo, yo creo que Dios acortará los días de la tribulación y dará Sus bendiciones a los justos. Debemos orar y confiar en que Dios nos dará esta gracia. También debemos confiar en que Dios nos dará Su gracia incluso durante estas circunstancias tan terribles. 
Queridos hermanos, vivan sus vidas por fe, porque no saben cómo cambiará este mundo en el futuro, ¿verdad? Como este mundo está cambiando tan rápidamente, no piensen que va a cambiar en cualquier dirección. Todas las cosas del futuro se cumplirán de acuerdo con la Palabra de Dios. 
En el futuro cercano, los diferentes pueblos y tribus de este mundo establecerán una organización importante. ¿Saben qué tipo de organización será? Esta organización poseerá gran poder para unificar el mundo e insistirá en el bienestar de los ciudadanos. En la actualidad estamos viviendo una campaña global para la protección de los derechos humanos. 
Esta campaña proclama que todo lo que hacemos debe ser por el pueblo y que debemos proteger los derechos humanos. La mayor prioridad es la gente y por la gente. Esto suena muy bonito, pero quien solo piensa en la gente se está levantando contra Dios. Si este movimiento por la humanidad se organiza y es reconocido mundialmente, habrá otra campaña liderada por cierto individuo que desafiará a Dios con su falso poder. Y finalmente quien no cumpla los principios de esta organización será destruido. 
Ahora estamos viendo este tipo de movimiento que tiene lugar por todo el mundo. Estos movimientos se han manifestado en el pasado en la unificación religiosa por todo el mundo. Las religiones del mundo, es decir el budismo, el catolicismo, el judaísmo y el cristianismo están haciendo grandes esfuerzos para unificarse. 
Hay un templo budista cerca de la casa del diacono Lee, y durante las pasadas navidades, el templo puso una pancarta que decía: «Feliz cumpleaños, Jesús». Cuando pasamos por el templo budista, vimos la pancarta y todos nos quedamos muy sorprendidos. Además, el pasado abril, una iglesia puso una pancarta en la parte delantera del edificio que decía: «Celebrad la venida de Buda». ¿Cómo puede estar pasando esto? Puede parecer que es bueno que las diferentes religiones tengan buenas relaciones. Pero debemos darnos cuenta de que este es el plan malvado de Satanás. ¿Qué hacen los seres humanos cuando se reúnen? Se vuelven contra su Creador Dios. 
En Salmos 2, 4 leemos: «El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos». Dios se sienta y se ríe de la gente que se une para desafiarle en el nombre de servir a la humanidad. Este gesto parece altruista, pero es una manera de pensar que da miedo. ¿Quién se va a oponer a la idea de establecer una organización que sirva a la humanidad? Todo el mundo estará contento con esta organización y la apoyará. ¿Quién se opondrá a ella cuando la gente diga que quien no beneficia a la humanidad es su enemigo? La organización será buena si sirve a la humanidad y respeta a Dios. Pero si el mundo se unifica y está gobernado por una organización que solo sirve a los humanos, esta organización tendrá demasiada autoridad y acabará desafiando a Dios. 
La gente estará convencida y dirá que es buena para la humanidad, pero en realidad se estará levantando contra Dios. Aunque debemos creer en Dios, si solo atendemos a las necesidades humanas, la gente dirá: «No importa que la gente crea en el budismo, islam o confucianismo. Dejémosles en paz. Pueden hacer lo que quieran. ¿Por qué insistís tanto en que debemos creer en una religión en particular? ¿Por qué debemos creer todos en un solo Dios? Esto es una persecución de los derechos humanos. Es estar en contra de su protección» y como resultado de esto perseguirán a los que crean en Dios. 
El movimiento por los derechos humanos prevalecerá durante el fin de los tiempos. Este tipo de movimientos es horrible. Me entran escalofríos cuando pienso en esto. Por eso pienso: «¡Vaya! Este es un movimiento enorme y es solo posible en esta era». Si fuese así, ¿no hubieron otros movimientos similares en el siglo pasado? Sí, hubieron campañas a favor de los derechos humanos antes. Pero afortunadamente quedaron contenidos en países aislados. Pero ahora esta campaña es mundial. ¿Sabían que la campaña de protección medioambiental está extendida por todo el mundo? Los movimientos de protección de los derechos humanos están ocurriendo por todo el mundo. De alguna manera parecen buenos, pero no lo son. Si todo el mundo une su poder y crea un mundo que solo sirva a los humanos, el mundo será una poderosa herramienta para Satanás contra Dios. Cuando esto suceda, Dios aplastará este mundo y matará a todo el mundo con granizo que caerá del cielo, o con agua y fuego. 
Como estos signos son cada vez más evidentes en nuestro mundo, les digo esto de antemano porque estamos caminando hacia un tiempo en que los humanos lucharán contra Dios. No podremos parar esta tendencia. Por tanto no debemos malgastar nuestros esfuerzos intentando evitar que el mundo se levante contra Dios. Debemos hacer lo que se espera de nosotros. ¿Creen que estas cosas ocurrirán? Quizás haya alguien que piense que esto solo ocurrirá dependiendo de la conmoción que creemos. 
Debemos ser fieles a la Gran Comisión del Señor, que consiste en predicar el Evangelio por todo el mundo. Podremos compartir este Evangelio con la mitad del mundo a finales de este año si somos fieles a esta tarea. Según mi evaluación de este año, estoy convencido de que esto podrá conseguirse. Los que hacen todo lo que pueden en su tarea no crean conmoción. Esta gente hace su trabajo tranquilamente y no parece nada. Pero al final veremos cuánto trabajo se ha hecho. Todo esto se debe a que han trabajado a un paso bastante razonable y han conseguido buenos resultados. 
Creemos que todo se cumplirá en el mundo tal y como lo dice la Palabra de Dios. Creo de todo corazón que los últimos días no están lejos. Por tanto, debemos tener disciplina y dedicar lo que nos queda de vida a predicar el Evangelio, porque las Escrituras declaran: el Día del Señor vendrá como un ladrón en la noche.