The New Life Mission

Sermones

Tema 12: La fe del credo de los Apóstoles

•Sermón sobre el Espíritu Santo 7:El Espíritu Santo  Descendió sobre los Gentiles 

(Hechos 10:44-48)
Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?
Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.
 
 
Los acontecimientos bíblicos que rodean a Cornelio proporcionan la respuesta a la cuestión de que sí o no guardando la ley es que uno recibe el Espíritu Santo. Nos demuestra que los que recibieron el Espíritu Santo de Dios no lo recibieron guardando la ley, sino creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu.

Que el Espíritu Santo descendió en Cornelio y su casa nos demuestra que este fenómeno también está relacionado con su fe en el bautismo y la sangre de Jesús. Como tal, la fe que puede permitir a todas las personas del mundo recibir el Espíritu Santo es solo la fe que permite a estas personas recibir la remisión de sus pecados. Hechos 11:17 también dice, “Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo”. Por la fe de Pedro, recibir del Espíritu Santo y recibir la remisión del pecado era lo mismo. Por lo tanto, la ampliamente difundida creencia en el Cristianismo de hoy, de que la fe que permite a las personas recibir el Espíritu Santo se puede lograr con rezos de arrepentimiento, es una creencia profundamente falsa y totalmente engañosa. Es solamente creyendo en el evangelio del agua y del Espíritu que recibimos el Espíritu Santo. 
Viendo al Espíritu Santo descender sobre Cornelio y su familia, Pedro dijo, “¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?” (Hechos 11:17). Esto significa que el Espíritu Santo viene a nosotros como resultado de creer en el bautismo de Jesús y en la preciosa sangre de la Cruz.

Hechos 2:39, “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Ahora, a las personas del mundo entero se les ha permitido recibir el regalo del Espíritu Santo escuchando el evangelio del agua y del Espíritu.