The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 1-2] < Juan 1:12-18 > Debemos Nacer de Dios

< Juan 1:12-18 >
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
 
 
Tenemos que creer en Jesucristo nuestro Salvador, quien vino por la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, para recibir la salvación de todos nuestros pecados. Juan 1:10 dice, “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” Aquí, la frase “En el mundo estaba” implica que Jesucristo ciertamente existió en este mundo. El Señor es el Creador de este mundo. Así, el Creador de este mundo vino a las criaturas. Él las creó y vivió juntamente entre ellas. Sin embargo, todos en este mundo, ni siquiera los Judíos le reconocieron a Él como el Salvador.
Jesús fue el Dios quién nos habló de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Jesucristo estuvo en este mundo, el cual fue creado por Él. Sin embargo, no lo conocimos a Él como el Señor y el Salvador. Aún ahora, Jesucristo ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu al mundo que Él Mismo ha creado, pero existe más gente que rechaza a Jesús que la que lo acepta como su Salvador. Mucha gente de este mundo ni supo ni reconoció que Jesús es Dios Creador del universo y el Salvador, quien ha expiado todos sus pecados. Deben darse cuenta de cuan indiferentes e ignorantes son de Jesús hasta ahora, y deben volverse a Él creyendo en el propio evangelio de la Verdad del agua y el Espíritu.
 
 
¿Porqué Vino Jesús a Este Mundo en Semejanza de Hombre?
 
Jesucristo vino a este mundo a liberar a los pecadores de todos sus pecados al recibir totalmente el juicio por todos los pecados de la humanidad a través de Su bautismo, Él se hizo un ser humano para liberar a toda la humanidad de todos sus pecados. Entonces, ¿realmente fue posible que Jesucristo llegara a ser una criatura mortal? Fue posible ya que Jesucristo el verdadero Dios vino como un ser humano. Así, Jesucristo fue el Dios de la Misericordia así como el Hijo de Dios. Debido a que mucho nos amó a Sus propios humanos creados, Él vino a este mundo como el Salvador de acuerdo a la voluntad de Su Padre. Jesucristo vino a expiar todos los pecados de la humanidad los cuales nos había separado de Dios Padre. Jesucristo necesariamente tuvo que convertirse en ser humano para liberar a los pecadores de todos sus pecados. Él vino a toda la humanidad como un ser humano a través del cuerpo de la Virgen María tal como lo prometió.
Así, muchísima gente en estos días pronuncian palabras de incredulidad. La gente duda de cómo una virgen pudo dar a luz a un bebe. Aún así, Dios vino a este mundo como un ser humano como fue prometido a través del profeta Isaías hace más o menos 2700 años atrás. Citando a Isaías 7:14, Mateo 1:23 dice, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Jesucristo vino a este mundo a través del cuerpo de una virgen así como fue prometido.
Científicamente hablando, la pregunta es como puede una virgen dar a luz sin atravesar el proceso natural. Si usted me preguntara si es posible, yo respondería, “No.” Sin embargo, es posible ya que fundamentalmente Jesús es Dios. Él tenía tal poder y autoridad absolutos. ¿Porqué haría eso Él? Era necesario ya que el hombre había sido engañado por Satanás el Demonio, y todos habíamos caído profundamente en el pecado. Específicamente para liberarnos de todos los pecados del mundo, el Señor tuvo que venir en semejanza de hombre igual que nosotros a través del cuerpo de una virgen.
¿Entiendes el mensaje que estoy tratando de darte? Si pensamos desde nuestra perspectiva carnal, lo que estoy diciendo no tiene ningún sentido. Sin embargo, Dios esta hablando a través de la Palabra de la Biblia ya que “Él estaba en el mundo” y que “la gente no lo acepto a Él cuando Él estaba en el mundo.” Así, solo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu es posible tal entendimiento.
 
 
¿Cómo Dios Mismo se Revela a Nosotros?
 
¿Cómo Dios Mismo se revela a nosotros? Él se revela a Sí Mismo a través de Su Palabra. Dios existe en la Santa Trinidad de Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Podemos encontrarnos con Dios solo cuando creemos en nuestro corazón Su Palabra, la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu.
Repetidamente Dios nos dice que la Palabra grabada en la Biblia es la mismísima Palabra de Dios. Entonces, ¿que quiere decir con “Dios es Espíritu (Juan 4:24)”? decir que Dios es Espíritu significa que Dios no es un ser material. Y también la Biblia dice, “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.” (Habacuc 2:20). Tenemos que escucharlo a Él en silencio cuando Él nos habla, ya que Él siempre habla la Verdad. Aunque es difícil para nosotros creer que Dios es Espíritu, no es difícil saber quien es Dios una vez que conocemos y creemos en Jesucristo quien vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Mientras nuestro corazón se vuelve hacia a Dios a través de la palabra de Dios, todos nuestros problemas de pecado se resuelven por nuestra fe en la Palabra de la Verdad.
Dios se ha aparecido a toda la gente a través de Su Palabra. Todos los 66 Libros individuales de la Santa Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamentos de la Biblia son la mismísima Palabra de Dios. Así, si creemos en el amor de Dios creyendo primero en el evangelio del agua y el Espíritu, llegamos a tener un encuentro con Dios. A partir de aquí, esta Palabra de la Biblia es la mismísima Palabra de Dios. El hecho más misterioso y maravilloso es que todos nuestros pecados pueden ser borrados y podemos llegar a ser el pueblo de Dios cuando creemos con nuestro corazón en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Verdaderamente somos guiados hacia Dios cuando creemos en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, la cual es la mismísima Palabra de Dios. Verdaderamente, al tener fe en la Palabra de Dios significa vivir con la fe de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad de Dios.
 
 
Cuando Creemos en Nuestro Corazón el Evangelio el Agua y el Espíritu, el Cual Está Grabado en la Palabra de Dios, Nos convertimos en el Propio Pueblo de Dios en ese Mismo Instante.
 
Tenemos que aceptar la Palabra de Dios en nuestro corazón. Juan 1:11-13 del pasaje de la Escritura de hoy dice, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
Tenemos que creer en Jesús como nuestro Salvador: Tenemos que creer que Jesús vino a este mundo a través de la virgen, nacido para liberarnos de todos nuestros pecados; que Él tomó todos nuestros pecados al recibir el bautismo en el Río Jordán a la edad de treinta; que Él llevó nuestros pecados hasta la Cruz en donde Él fue crucificado y abandonado hasta morir; y que Él se levantó de entre los muertos y ascendió al Cielo y ahora se sienta a la diestra del trono de Dios Padre. Dios ha dado a aquellos, que aceptan en su corazón que Jesús recibió el bautismo y derramó Su sangre para que nosotros los pecadores pudiéramos ser liberados de todos nuestros pecados, y tener el poder y la autoridad de llegar a ser hijos de Dios.
Dios desea hablarnos toda la Palabra a través de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Nosotros quienes meramente somos criaturas podemos nacer de nuevo como hijos de Dios cuando aceptamos el evangelio del agua y el Espíritu, por el cual fueron borrados todos nuestros pecados. El amor de Dios hacia nosotros esta comprimido en la Palabra de Dios. Así, simultáneamente aceptamos la Palabra escrita de Dios con el evangelio del agua y el Espíritu. Al creer en la Palabra de Dios, verdaderamente podemos experimentar la remisión del pecado así como la vida eterna.
La Biblia en su totalidad no es entendida fácilmente por aquellos que creen en Cristo como Salvador personal. Sin embargo, a través de la Palabra de Dios podemos entender quienes somos como seres humanos, de donde venimos y eventualmente a donde iremos. Debemos conocer el amor de Dios a través del evangelio del agua y el Espíritu, ya que el amor de Dios se revela en la Verdad de este evangelio. Si esta escrito que Dios nos creó a nosotros los humanos con polvo, debemos saberlo y creerlo. De acuerdo a la Palabra escrita de Dios, el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en sus fosas nasales el aliento de vida; y el hombre se convirtió en un ser viviente (Génesis 2:7). También, la Palabra escrita de Dios dice que, cuando morimos, regresaremos al polvo. También está escrito en la Biblia que los humanos son pecadores nacidos con pecados innatos. También dice que Dios nos resucitara a todos nosotros en los últimos días.
Aunque somos creados del polvo, es totalmente por la gracia de Dios por lo que podemos convertirnos en hijos de Dios y que nuestros nombres entren en Su libro familiar. Todo esto es posible porque hemos conocido a Dios, y todos nuestros pecados han sido lavados por nuestra fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual nos lo dio el Hijo de Dios. Queridos compañeros creyentes, ¿crees y estás agradecido porque Jesús vino a este mundo para expiar mis pecados así como los tuyos? ¿Crees que Jesús no solamente tomó nuestros pecados sino los pecados de toda la humanidad cuando Él recibió el bautismo en el Río Jordán? ¿Crees que Jesús cargó los pecados hasta la Cruz y que vicariamente recibió todo el juicio que correspondía por ellos? Creyendo de tal modo en el evangelio del agua y el Espíritu, nuestros nombres son agregados en el libro familiar de Dios. Cuando tú y yo creemos en el Dios Creador quien vino a este mundo como el Salvador de todos los pecadores quien derramó agua y sangre para liberarnos de todos nuestros pecados, tenemos la capacidad de aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal. Así, recibimos el poder y la autoridad para ser transformados de simples criaturas en hijos de Dios solo para aquellos que han recibido la remisión del pecado y llegar a ser justos.
Queridos compañeros creyentes, ¿has recibido la remisión del pecado? ¿Te has convertido en hijo de Dios al ser lavado de todos tus pecados? Aquellos que han llegado a ser hijos de Dios en realidad no tienen pecado en su corazón. Si una persona acepta a Jesucristo como el Salvador personal y acepta la Palabra de Dios como está grabada, se llega a experimentar que todos los pecados son purgados. Así, debido a que hemos llegado a ser justos y santos, nuestros nombres han sido agregados al libro familiar de Dios.
 
 
¿Creer en Jesús Cómo Salvador Personal es lo Mismo que Creer en la Verdad? ¿O es Creer en una Religión Mundana?
 
Lo que creemos es la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu y no en una religión mundana. Debido a que Jesús es el Salvador quién nos liberó de todos los pecados del mundo, nos ponemos el amor de Dios creyendo en Él con todo nuestro corazón. El evangelio hablado por Dios del agua y el Espíritu, el cual trae la remisión del pecado, es la Verdad definitiva de la salvación. También es el evangelio de Dios justo y puro que vuelve nuestro corazón tan blanco como la nieve.
Jesús verdaderamente nos ha salvado al venir a nosotros a través del agua y el Espíritu Santo. Creer en Jesús equivale a creer en Dios Padre. Creer en Jesús como verdadero Salvador personal solo es posible cuando alguien cree en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad que nos libera de todos nuestros pecados. Creer en Jesús es el camino a la remisión del pecado y a la vida eterna. La historia del Cristianismo no es hecha por hombres, sino que es hecha por Dios. El Cristianismo es el fruto del amor de Dios. De Su amor y providencia, Dios planeo y ejecuto la salvación de toda la humanidad. Los Cristianos son gente que cree y que sigue a Jesús. Cuando decimos que creemos en Jesús, estamos confesando a Jesús como el Dios verdadero y la vida eterna (1 Juan 5:20). Por nuestra confesión de fe, obtenemos la vida eterna, esto es, somos transferidos de muerte a vida nueva. Decir que creemos en el Hijo de Dios es creer en Jesús como Salvador nuestro, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu.
La diferencia entre fe y religión ante Dios es como se sigue. La fe profesa que Dios ha borrado todos nuestros pecados, mientras que la religión descansa en el corazón de la gente que hizo su propio dios de sus pensamientos y cree en ello. Esta es la diferencia entre un hombre de fe y un religioso.
Una persona puede recibir la salvación de todos sus pecados y obtener el derecho de convertirse en hijo de Dios creyendo en la Palabra viva de Dios, el evangelio del agua y el Espíritu. La verdadera fe de la salvación no proviene de los pensamientos propios de uno sino de la fe en el evangelio del agua y el Espíritu, de la cual testifica la Palabra de Dios. Cada Palabra en la Escritura es la Palabra escrita de Dios. Creer en el evangelio del agua y el Espíritu es el único camino de obtener la verdadera vida.
Una persona llega a ser hijo de Dios no de la carne o de la sangre ni aún de la voluntad humana sino únicamente a través de la fe en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios. Los creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu reciben el derecho y la bendición de convertirse en hijos de Dios. No llegamos a ser hijos de Dios a través de nuestra herencia biológica sino a través de la fe en la Palabra escrita de Dios. Nuevamente, no es a través de la emoción humana por lo que llegamos a ser hijos de Dios sino únicamente a través de la Palabra de Dios. A partir de aquí, aquellos que son nacidos de Dios son aquellos que nacen por el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios. Al igual que los cielos y la tierra fueron creados a través de la Palabra de Dios, somos creados de nuevo a través de nuestra fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios. Al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, somos regenerados en hijos de Dios.
Si la gente fuese únicamente a heredar a través de su herencia biológica, naturalmente solo los hijos de rey se convertirían en reyes. Si fuésemos a determinar tales cosas a través del linaje, esto tendría un sentido perfecto. Esto puede funcionar en el mundo terrenal, pero convertirse en hijo de Dios es un asunto completamente diferente. Cualquiera que cree en la Palabra hablada por Dios del evangelio del agua y el Espíritu puede convertirse en hijo de Dios. No hay forma de convertirse en hijo de Dios y que se reconozca de su propia fe sin primero creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
No Podemos Llegar a Ser Hijos de Dios por Medio de un Pedigrí, ni Por la Voluntad de la Carne
 
El linaje familiar es meramente de la carne y no puede llegar a ser herencia de Dios. Así, es imposible llegar a ser hijo de Dios a través de un pedigrí. No importa si una persona pertenece a una buena familia consistente de hombres de fe. Si aún tiene pecado en su corazón a pesar de de creer en Jesús como su Salvador, no se puede decir que esa persona crea en el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cómo puede una persona profesar estar sin pecado cuando esa persona claramente tiene pecado en su corazón? Si una persona afirma estar sin pecado a pesar de los pecados de su corazón, esa persona estaría mintiendo delante de Dios. Sin importar si una persona profesa creer en Jesús, aquellos que tienen pecado continúan siendo pecadores. Y la paga del pecado es muerte. Un pecador no puede ir al Cielo para estar con el Señor debido a sus pecados.
Tú y yo hemos llegado a ser los hijos de Dios a través de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu, y no a través de un linaje especifico. Recibimos la remisión del pecado por la fe en el evangelio del agua y el Espíritu, y que la Verdad de este evangelio es la mismísima Verdad de la salvación. El evangelio del agua y el Espíritu es verdaderamente una Verdad sorprendente la cual borra todos los pecados de toda la gente.
Alguna gente profesa haber recibido su salvación ya que se sienten seguros emocionalmente seguros de su salvación. Pero, este no es el caso. Ni somos hechos hijos de Dios porque alguna gente reconozca nuestra fe. No hemos recibido la remisión del pecado a través de la llenura de las emociones ni a través de la voluntad humana, sino únicamente a través de nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu, no llegamos a ser hijos de Dios convirtiéndonos en buenos teólogos. No somos hechos el pueblo de Dios creyendo en las señales y en las maravillas de Dios. Y todas estas son falsas formas de la fe que son creadas por gente espiritualmente ciegas.
Los religiosos mundanos crean su propia salvación. Ellos tratan de crear su lugar de descanso como ministros Cristianos sin primeramente recibir la remisión del pecado por el evangelio del agua y el Espíritu. Piensan que deben convertir a sus propios hijos en pastores. Así, existen muchos que envían a sus hijos llenos de pecado al seminario para entrenarlos como pastores. No podemos hacer siervos de Dios a través de la pura voluntad humana. ¿Por qué, entonces, están enviando a sus hijos no calificados, que no conocen el evangelio del agua y el Espíritu, a seminarios? Aún así, los padres se enorgullecen cuando sus hijos van a seminarios en contra de su propia voluntad y de algún modo llegan a ser pastores. Los padres dicen orgullosamente, “Mi hijo es un pastor.” Sin embargo, eso no es algo de lo cual puedan estar orgullosos.
Una persona no llega a ser hijo de Dios o un siervo de Dios por voluntad humana sino únicamente a través de la fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Pero la realidad es muy distinta de esta verdad. Es por ello que existen tantos falsos pastores en este mundo. Así, todos tienen que conocer y creer en su corazón la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de la Verdad de Dios, y recibir la remisión del pecado para llegar a ser el propio pueblo de Dios. Al hacer eso, deben recibir a Jesucristo como su verdadero Salvador personal, quien vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces podrán llegar a ser hijos de Dios y trabajadores Suyos.
 
 
¿Somos Convertidos en Justos Únicamente por Creer en la Verdad del Agua, la Sangre y el Espíritu Santo?
 
Solo aquellos que creen en Jesús como su Salvador y aceptan en su corazón el evangelio del agua y el Espíritu directamente pueden convertirse en hijos de Dios y ser lavados completamente de todos sus pecados. ¿Es posible que una persona acepte a Jesús como Salvador sin primero conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu? Es absolutamente imposible. ¿Cómo podemos creer en Jesús como nuestro Salvador personal si no conocemos la Verdad correcta del evangelio del agua y el Espíritu?
¿Que clase de fe nos permite aceptar a Jesús como Salvador? Solo es posible cuando creemos en nuestro corazón la Verdad del evangelio, la Palabra de Dios. Podemos aceptar al Salvador verdaderamente y saber que el evangelio del agua y el Espíritu es Verdad por nuestra fe en la Palabra de Dios. ¿Por qué es así? Se debe a que la Palabra de Dios es la Verdad misma.
Cada ser humano es un pecador desde su nacimiento: Al venir a este mundo, nacen con los 12 pecados (Marcos 7:20-23). Desafortunadamente así, la gente no puede evitar pecar contra Dios durante toda su vida. Somos pecadores con pecados tan negros como un cuervo. Así, nuestro Señor ha tomado todos los pecados de este mundo-incluyendo aquellos que ya han sido cometidos y los que cometeremos durante el total de nuestras vidas, los pecados y las obras de nuestro corazón-sobre Sí Mismo de una vez por todas al recibir el bautismo de Juan el bautista en el Río Jordán. Él llevó aquellos pecados hasta la Cruz, recibiendo vicariamente el juicio conforme a nuestros pecados. Así Él borró todos nuestros pecados de una sola vez, ha tomado el juicio por nuestros pecados Él mismo, y nos ha dado la remisión del pecado en vez de lo otro.
Nuestra fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu nos da la mismísima remisión de todos nuestros pecados. También, por esta fe, recibimos una vida nueva de parte del Dios vivo y eterno. Esto es, llegamos a nacer de Dios. Conociendo y creyendo en nuestro corazón el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios, hemos llegado a nacer de Dios.
En este mundo, la expresión “nacer de Nuevo” fácilmente se encuentra en boca de todos. Aún nuestros congresistas dicen el dicho, “Yo he nacido de nuevo,” “Lo intento todo para nacer de nuevo.” Sin embargo, verdaderamente nacer de nuevo no se parece en nada a esto. Es un concepto espiritual que implica que un pecador llega a ser justo al recibir la remisión del pecado.
En el Cristianismo de hoy, existen muchos que afirman que han nacido de Nuevo de todos sus pecados a través de sus propias acciones o de su habilidad. Sin embargo, el problema es que existen muchos entre ellos que cree que se tienen que experimentar con señales y milagros para nacer de nuevo. Algunos otros aún piensan que uno tiene que hacer muchas obras de caridad. Esto es verdaderamente tonto, ya que Dios claramente dice que nacemos, no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni por la voluntad humana, sino de Dios (Juan 1:13).
Dios ha creado el universo y todo en el. Dios nos ha creado para que muramos una vez espiritualmente y que nazcamos de nuevo por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Y Él recreara todo una vez mas en Su día (Apocalipsis 21:5). La Verdad real de nacer de nuevo es que Dios ha hecho una forma de transformar pecadores imperfectos en justos perfectos.
Cuando Dios creó a nosotros los humanos, Él nos creó imperfectos para que pudiéramos ser engañados por Satanás el Demonio. A partir de aquí, nosotros la humanidad caímos en pecado. Los corazones de la humanidad estaban empapados con pecado. Así, los humanos llegaron a ser pecadores que no pueden evitar pecar durante todas sus vidas.
Sin embargo, Dios Padre nos amó de tal manera que envió a Su Hijo como la propiciación por Su amor. Cuando Jesucristo vino a este mundo, Él recibió el bautismo de Juan el Bautista en el Río Jordán para tomar todos los pecados del mundo. Él nos liberó de todos nuestros pecados, muerte y condenación al morir vicariamente sobre la Cruz. Hemos nacido de nuevo creyendo en Jesucristo, quién ha realizado tan justas obras, es nuestro Señor y Salvador personal.
Dios describe por toda la Biblia como nacemos de Nuevo por nuestra fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
Cuando dice “Y aquel Verbo fue hecho carne,” ¿quién este Verbo? Dice que fue Jesús, quién también es Dios. ¿En que se convirtió Dios? Él se hizo carne humana. Dios se convirtió en una criatura. ¿Porqué Dios hizo una cosa así? Fundamentalmente se debe al amor de Dios por la humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo” (Juan 3:16), Dios ha venido en semejanza de hombre para liberarnos de todos los pecados del mundo.
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Hemos visto la Gloria de Dios en Jesucristo. Hemos visto y experimentado el amor de Dios a través de Jesucristo quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Dios es tan santo que Él odia tanto el pecado que Él estaba con deseos de enviar a Su Hijo, nuestro Señor, a este mundo, quién recibió el bautismo de Juan el Bautista por el cual todos los pecados de la humanidad fueron trasferidos sobre Sí Mismo. También, Dios hizo que Su Hijo recibiera el juicio de acuerdo a todos nuestros pecados al ser crucificado hasta Su muerte sobre la Cruz. Ahí está el regalo de la salvación, el cual es el amor de Dios.
Jesús, el único Hijo glorioso de Dios, vino a este mundo y tomó todos nuestros pecados al recibir el bautismo de Juan el Bautista en el Río Jordán para expiar todos los pecados de Sus criaturas. La Palabra del evangelio del agua y el Espíritu es la Palabra de Dios, es equivalente a creer en Dios como nuestro Señor personal. La palabra “gracia” en la frase “lleno de gracia y Verdad” significa el regalo de Dios. Dios nos ha dado el regalo de la salvación abundantemente para que podamos llegar a ser Sus Hijos sin fallas. Ya que Dios nos ha liberado de todos nuestros pecados por Sus actos de salvación por Su abundante amor, debemos recibir la remisión del pecado creyendo en Sus justos actos con nuestro corazón.
Nuestra fe en la Palabra escrita de Dios nos permite conocer la salvación verdadera. La fe verdadera en el evangelio del agua y el Espíritu establece su base en la Palabra de Jesucristo. Hemos llegado a ser justos al creer en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. Verdaderamente éramos pecadores perversos antes de que creyéramos en Jesucristo, quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, el Hijo de Dios es la mismísima Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros, y cuya gloria es la gloria del Hijo Unigénito de Dios, lleno de gracia y de Verdad. Él nos ha hecho justos totalmente. Además, Dios nos ha dado abundantes regalos a quienes creemos en el evangelio del agua y el Espíritu: Él nos ha dado el regalo de llegar a ser Sus hijos.
Dios nos está hablando ahora. Dios nos ha dado la gracia de llegar a ser hijos de Él al venir a este mundo en semejanza de hombre. Así, no solamente es de palabra sino ciertamente por el evangelio del agua y el Espíritu, por lo que Dios nos ha hecho por derecho Sus hijos para que vivamos con Él felizmente por la eternidad.
 
 
¿Cuál es la Gracia de la Salvación Dada por Dios a Nosotros?
 
Dios nos dice la Verdad de la salvación. “Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:15-16).
¿Cómo puede alguien en este mundo conocer el hecho de que Jesucristo tomó todos los pecados del mundo al recibir el bautismo de Juan el Bautista? Cada persona tiene la capacidad de saber esto por el testimonio de Juan el Bautista de que todos nuestros pecados fueron transferidos a Jesucristo a través del bautismo y que todos nuestros pecados se expiaron de una vez por todas por el derramamiento de sangre sobre la Cruz. El pasaje de la Escritura de hoy dice, “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.”
Aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu han sido emancipados de todos sus pecados y han llegado a ser justo de inmediato. Esto vino como el regalo de salvación aparte de la gracia y de la Verdad dada por el Señor. El Señor de gracia sobre gracia no solamente nos liberó de todos nuestros pecados sino que además nos bendijo en cuerpo y en espíritu para que tengamos una vida en bendición. Mientras que le decimos a Dios Padre “Abba Padre,” nosotros los creyentes en el evangelio del agua y el Espíritu hemos llegado a ser los hijos de Dios. Por lo tanto, nosotros también llamamos al Padre de Jesús “Dios nuestro Padre.” Entonces, ¿Qué ganan los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu delante de Dios? Reciben los derechos completos de hijos, al igual que Jesús. Esta es la mismísima gracia de Dios, la gracia sobre gracia. El libro de Romanos menciona a Jesucristo como el Primer Hijo de Dios.
Aún desde el momento en que Dios creó el universo y todo lo que en el hay, la intención de Dios al crear a los humanos fue la de adoptarlos como Sus hijos. Este fue el propósito de Dios para crear a los humanos. En Génesis dice que Dios creó a los humanos a Su propia imagen. Génesis 1:27-28 dice, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”
También, si vemos Génesis 1:26, dice, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.” El Señor usa la palabra “Su” cuando creó a los humanos. Por lo tanto, Dios es el Dios de la Santa Trinidad. Esto es, Dios Padre, Dios Hijo y el Espíritu santo, estos tres son uno y lo mismo es Dios hacia nosotros. El Dios Trino hizo a los humanos a “Su” imagen, en “Su” semejanza. En esta palabra “Su” esta incluido Dios Padre, Dios Hijo y el Espíritu santo. Este Dios Trino es Dios para todos nosotros. Dios ha creado el universo y todo lo que en el hay en 5 días, y en el sexto día Dios creó a los humanos.
Antes en el principio, todo el universo estaba oscuro. En un mundo lleno de oscuridad, Dios creó y permitió que la luz llegara a este mundo. La primera obra de Dios fue permitir a la luz brillar en la oscuridad. Esto fue para dar a cada humano la nueva vida en Jesucristo. En el primer día, la luz fue creada cuando Dios dijo, “Hágase la luz.”
¿Que hizo Dios en el Segundo día? Él hizo el firmamento, y dividió las aguas que estaban bajo el firmamento. ¿Qué hizo Dios en el tercer día? Él dijo, “Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra.” Y fue así. En el día cuarto, Dios creo dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para gobernar el día, y la lumbrera menor. En el quinto día, Dios creó las aves en el aire y los peces bajo el mar. En el sexto día, Dios nos creó a los humanos. 
Dios hizo el universo y todo lo que hay en el durante los primeros cinco días y en el sexto día dijo, “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Así, Dios creó a los humanos a Su imagen, ambos varón y hembra.
¿Porque creó Dios a los humanos? La razón es como sigue. Dios tuvo la intención de que los humanos vivieran con Él. Y Él deseaba compartir el amor con los humanos y ser alabado por ellos. Este es el propósito de Dios al crear a los humanos para que eventualmente llegaran a ser hijos de Dios al ser liberados de todos sus pecados a través del evangelio del agua y el Espíritu. Aparte de otras criaturas, Dios creó a los humanos exactamente en Su imagen para este propósito. Dios tiene la intención de adoptar a los humanos como Sus hijos propios, y por esta razón Él ha hecho que nazcamos en este mundo a través de nuestros padres. Nos damos cuenta que Dios nos ha creado a Su imagen para adoptarnos como Sus hijos, ya que si fuésemos a vivir nuestras vidas sin ningún significado, viviríamos peores vidas que los animales.
Así, cada ser humano nace en este mundo llorando. Cada ser humano ama la vida eterna, la cual solo pertenece a Dios. Dios le ha dado a cada ser humano el anhelo por la vida eterna (Eclesiastés 3:11). Y Dios ha dado Su Reino eterno a aquellos que han recibido la remisión del pecado. Debido a que Dios ha dado a aquellos a los que Él ama el eterno Reino de Dios, también nosotros anhelamos Su Reino. ¿Por qué es esto? Se debe a que hemos recibido el Reino eterno. Fundamentalmente Dios nos ha hecho tales seres. Así, aunque vivimos en este mundo durante 60 o 70 años, cada ser humano tiene el anhelo en su corazón por el Reino eterno. Así, todos anhelamos el eterno Reino de Dios. Todos instintivamente anhelamos el hogar eterno durante nuestras vidas.
Mientras Dios vive en la eternidad, también somos seres que existimos eternamente. A partir de aquí, cuando una persona muere, su espíritu se dirige hacia arriba hasta Dios para ser juzgado por Él (Eclesiastés 3:21). Es por ello solamente necesitamos creer en el evangelio del agua y el Espíritu mientras vivimos en este mundo. Dios determinó enviar a Su Hijo a este mundo para borrar todos los pecados de la totalidad de la humanidad de una vez por todas al hacer que Jesús recibiera el bautismo. Para aquellos que creen en esta Verdad, Dios los ha sellado como hijos Suyos.
Por lo tanto, podemos cumplir la voluntad de Dios cuando creemos en el evangelio del agua y el Espíritu. Por esa razón, después de que caímos en el pecado, Dios nos ha creado a Su imagen y nos ha dado el evangelio del agua y el Espíritu. Por lo tanto, Dios nos amonesta para que creamos en Su propósito al crearnos. Se nos dice que creamos que Dios es nuestro Creador y que Dios mora en nosotros, liberándonos de todos nuestros pecados por el evangelio del agua y el Espíritu. Y Jesucristo es el Dios verdadero que nos liberó de todos nuestros pecados.
 
 
Solo Creyendo en la Palabra de Dios Podemos Llegar a Ser Hijos de Dios
 
A través de la Palabra escrita de Dios, Él nos habla de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu y nos da el regalo de la salvación a los creyentes. Todos los pecadores llegan a saber que son pecadores a través de la Palabra de Dios. A través de la Palabra, también reconocen su necesidad y son liberados de todos sus pecados por su fe en el evangelio dado por el Señor del agua y el Espíritu.
Lo que tenemos que conocer primero que nada es la función de la Ley de Dios. ¿A través de quién nos fue dada la Ley de Dios? Fue hecho a través de Moisés. ¿A través de quién fue cumplida la salvación dada por Dios a la humanidad? Fue hecho a través de Jesús. Se nos permite conocer el evangelio del agua y el Espíritu a través de la Palabra escrita de Dios. Y al creer en la Verdad del evangelio, recibimos la reemisión del pecado y la vida eterna. Recibimos la salvación a través de la Palabra de nuestro Señor.
El pasaje de la Escritura de Juan 1:17-18 dice, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
Dios dice, “La Ley fue dada por medio de Moisés.” Dios por medio de Su gracia ha dado a la gente la salvación para llegar a ser los propios hijos de Dios. La salvación vino por medio del Hijo de Dios, Jesucristo. Jesús ha borrado todos nuestros pecados al darnos el evangelio del agua y el Espíritu. Cualquiera que crea en el evangelio del agua y el Espíritu fue hecho sin pecado – ni siquiera un solo pecado – y también es hecho hijo de Dios.
Sin embargo, Dios primero dio Su Ley a Moisés. Puesto de otra manera, la Ley fue traída a este mundo por medio de Moisés. A través de esa Palabra de la Ley, fuimos convictos de nuestros pecados y nos dimos cuenta de ellos. Cuando admitimos que éramos tan graves pecadores, Dios nos permitió encontrar la Verdad del evangelio: Recibimos la bendición de la salvación de todos nuestros pecados creyendo en el bautismo que Jesús recibió y en la sangre que Jesús derramó. Ahora podemos llegar a ser hijos de Dios cuando recibimos la remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual nos ha dado Jesús. A través de la Verdad de este evangelio, Dios nos ha adoptado como Sus hijos. Así, esta escrito que la Ley fue dada a nosotros a través de Moisés, mientras que la gracia y la Verdad de Dios vino a través de Jesucristo.
Lo que tenemos que saber es que cualquiera que haya visto a Jesús, el Hijo Unigénito de Dios, también ha visto a Dios. También, quienquiera que cree en el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor ya ha recibido el regalo de la salvación del Señor.
Dios continúa diciendo lo siguiente. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Podemos ver a Dios cuando recibimos la remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Aunque dice que nadie ha visto a Dios, el Hijo de Dios Jesús que está en el seno de Dios Padre ha revelado la clase de persona que es Dios. El evangelio del agua y el Espíritu revela quién es Jesús. Dios ha declarado que Jesús ha borrado todos nuestros pecados por el evangelio del agua y el Espíritu y que Él es el Hijo de Dios. Al venir en semejanza de hombre, Dios nos ha mostrado la remisión del pecado por medio de Su bautismo y derramamiento de sangre.
Por lo tanto, nosotros los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu podemos declarar quién es Dios de la siguiente manera: Dios es Salvador, Creador, Amor, Dios de Justicia, Santo y Verdad. Dios también es nuestro Salvador quién nos ha concedido la remisión del pecado. Dios es nuestra bendición. Dios es el Señor quién nos concedido el regalo de la salvación. Para nosotros Dios es Trino. Él es el Dios que vino a nosotros en semejanza de carne humana, por agua y por la sangre.
Dios se ha revelado a Sí Mismo ya que Él es el Dios de amor y Él es quién nos ha concedido la remisión del pecado y la vida eterna. Dios nos ha revelado que Él odia el pecado. Así, Él ha borrado todos los pecados del mundo de una vez por todas con el evangelio del agua y el Espíritu.
Fundamentalmente, la gente que nació en este mundo no nació como hijos de Dios. Sin embargo, Él nos ha dado el regalo de la salvación para que llegáramos a ser Sus hijos a través del evangelio del agua y el Espíritu. Aunque no había nadie que hubiese visto a Dios, ciertamente hemos llegado a ser hijos de Dios, capaces de llamar al más santísimo Dios “Abba Padre,” por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu. Es por medio de Jesús el Hijo de Dios así como por Dios Padre y al igual que por medio del evangelio del agua y el Espíritu por lo que podemos recibir la remisión del pecado. Hemos encontrado el evangelio del agua y el Espíritu por medio de Jesús. Y a través de la Palabra de Dios, hemos llegado a saber la clase de persona que es Dios. A través del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios, hemos encontrado a Dios y hemos escuchado Su voz, y hemos podido llegar a ser hijos de Dios al recibir la remisión de nuestros pecados.
Dios nos ha dicho que aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu recibirán gracia y Verdad en abundancia. La Escritura dice que Dios nos ha amado tanto que Él nos ha liberado de todos los pecados del mundo. Ciertamente Dios ha venido a todos una vez por el evangelio del agua y el Espíritu. Todos los pecados y las iniquidades que cometemos con nuestros cuerpos y corazones fueron transferidos a Jesús cuando Él recibió el bautismo de Juan el Bautista en el Río Jordán, y después todos estos pecados fueron borrados completamente. Cada Palabra de Dios es la Palabra de la Verdad. Por lo tanto, los creyentes en la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu reciben la remisión de todos sus pecados de una vez por todas por medio de su fe y son adoptados como hijos de Dios para vivir felizmente por la eternidad en Su Reino eterno.
Mis amados santos, por medio de la Iglesia de Dios, en lugar del conocimiento humano tienes que aprender y creer la Verdad de Dios para recibir la vida eternal. Solo entonces todos los problemas de nuestras vidas y los problemas por los pecados se encargan de ellos completamente. La realidad de todas nuestras vidas es como un acertijo o como una bola de cuerdas enredadas. Él único que puede desenredar los complicados problemas del pecado en nuestras vidas es Jesús Mismo. Debemos obtener la fe en el evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad de la salvación para cada uno de nosotros. La Verdad de Dios es la Palabra del agua y el Espíritu.
No sabemos de donde venimos ni a donde vamos. Aún así, al darse cuenta del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Palabra de Dios, sabemos que el Señor ha borrado todos nuestros pecados y que Él nos ha liberado de todos nuestros pecados. Al creer estas verdades en nuestro corazón, entramos en las bendiciones que Dios nos ha concedido. Por esta fe en el verdadero evangelio, hemos llegado a conocer el propósito para el cual nacimos en este mundo y el porque estamos viviendo en este mundo ahora.
Mis amados compañeros creyentes, debemos escuchar la Palabra de Dios hablada a nosotros por Dios cada vez que tenemos una reunión en la iglesia de Dios. Al hacer eso, verdaderamente habremos entrado en la totalidad de la gracia de Dios, y también habremos recibido el regalo de la salvación dado por el Señor en el evangelio del agua y el Espíritu, todos nuestros enmarañados problemas se resuelven. Es por ello que debemos recibir la gracia de la Verdad de Dios por el evangelio del agua y el Espíritu. Y entonces iremos al Reino de Dios después de que terminemos de vivir en este mundo.
Dios nos está invitando en el evangelio del agua y el Espíritu diciendo, “Ven a la Verdad del agua y el Espíritu.” Jesucristo es el Señor de la Verdad quien vino por el evangelio del agua y el Espíritu. Y el Señor ha dado abundante gracia de salvación al igual que la gracia del evangelio del agua y el Espíritu.

Yo doy gracias al Señor por liberarnos de todos los pecados del mundo y por Su amor. Todos nosotros debemos llegar a nacer de nuevo de Dios por nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu.