The New Life Mission

Sermones

Tema 13: Evangelio de Mateo

[Capítulo 26-4] < Mateo 26, 26-28 > La sangre de la Nueva Alianza

< Mateo 26, 26-28 >
«Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.»
 

El pan y el vino que hemos recibido hoy
 
El señor estableció dos ceremonias en Su Iglesia. La primera es la ceremonia del bautismo para los que han recibido la remisión de los pecados, y la segunda es la Sagrada Comunión que se originó en el pasaje de las Escrituras de hoy.
El Señor les dio a Sus discípulos la Gran Comisión antes de Su ascensión: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén» (Mateo 28, 19-20). Aquí podemos ver que el Señor nos ha pedido que bauticemos a los nacidos de nuevo por creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. La ceremonia del bautismo es una ceremonia que confiesa la fe de un santo que ha recibido la remisión de sus pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Esta es la confesión de fe que se presenta ante Dios y la Iglesia: «El Señor tomó todos mis pecados cuando fue bautizado de esta manera y los borró al derramar Su sangre al morir en la Cruz.»
La Sagrada Comunión se estableció para conmemorar al Señor y la obra de salvación del Señor, quien vino al mundo encarnado en un hombre y nos dio vida. El pan y el vino que hemos recibido hoy conmemoran el cuerpo y la vida del Señor que nos dio para eliminar los pecados de todos los pecadores. Por tanto, el Señor nos ordenó que compartiésemos la Sagrada Comunión para recordarle. Del mismo modo, el Señor nos habló del bautismo y de la Sagrada Comunión. Para poder eliminar nuestros pecados, el Señor vino al mundo, entregó Su cuerpo para ser bautizado, derramó Su cuerpo, murió y dijo que sabía que había eliminado todos los pecados. 
El que hayamos comido el pan significa que hemos puesto nuestra fe en esta Verdad firmemente. El Señor dice en Juan 6 que quien coma de ese pan, recibirá la vida eterna. Esto significa que todo el que crea que Jesús entregó Su cuerpo, recibe la vida eterna. El que Jesús entregase Su cuerpo para nosotros significa que se encargó de todos nuestros pecados al ser bautizado, entregar Su cuerpo que había recibido todos nuestros pecados, y morir en nuestro lugar. Jesús nos salvó de nuestros pecados al entregar Su cuerpo de esta manera. Debemos saber y grabar en nuestros corazones para la eternidad por fe que Jesús recibió los pecados del mundo a través de Su bautismo y cargó con los pecados hasta la Cruz, donde eliminó nuestros pecados al morir en nuestro lugar. 
¿Creen que Jesús entregó Su cuerpo? Si es así, deben saber que el que Jesús viniese al mundo encarnado en un hombre tenía el objetivo de cargar con todos los pecados del mundo. Para eliminar nuestros pecados, Jesús entregó Su cuerpo voluntariamente por nosotros. Deben saber esto y creer en esto correctamente, para poder recibir el pan y el vino de la Sagrada Comunión. Cuando este pan entra en nuestros cuerpos, lo digerimos y se convierte en parte esencial de nuestros cuerpos, si creemos que Jesús se encargó de nuestros pecados con Su cuerpo, este fe en la Verdad se convertirá en parte de nuestros corazones, y los pecados desaparecerán por completo de nuestros corazones. 
 

Si Jesús no hubiese entregado Su sangre y cuerpo, nadie podría recibir la remisión de los pecados
 
Hermanos y hermanas, si Jesús no hubiese entregado Su cuerpo y sangre, o si no hubiese derramado Su sangre, no podríamos haber recibido la remisión de nuestros pecados. Como entregó Su cuerpo perfecto y sin mancha y se encargó de nuestros pecados, hemos recibido la remisión de los pecados a través de Su sangre y agua. El Señor aceptó la transferencia de nuestros pecados, fue juzgado, y entregó Su cuerpo para eliminar nuestros pecados por completo, y por tanto no tenemos pecados por fe en Jesucristo. Por tanto, debemos recordar que, cuando recibimos el pan y el vino de la Comunión, recibimos la salvación a través de estos dos ministerios de Jesús. Debemos predicar a todo el mundo el Evangelio del agua, la sangre y el Espíritu que es la Verdad del pan y el vino de la Última Cena. 
Dios nos hizo una promesa diciendo: «Eliminaré vuestros pecados al venir al mundo encarnado en un hombre.» Dios hizo esta promesa por Su Palabra en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, Jesús vino al mundo encarnado en un hombre para cumplir la promesa que hizo en el Antiguo Testamento. Jesús tomó sobre Sí mismo todos nuestros pecados al ser bautizado a los 30 años, y cuando tenía 33 pagó por todos nuestros pecados al derramar Su sangre y morir en la Cruz. Así que debemos vivir sabiendo y creyendo en este Evangelio del agua y el Espíritu, y debemos proclamarlo. Debemos creer que Jesucristo tomó todos nuestros pecados al ser bautizado en el río Jordán para salvarnos, y derramó Su sangre en la Cruz para darnos vida. Yo creo que debemos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo porque estamos muy agradecidos porque Jesús eliminó nuestros pecados. ¿Lo entienden?
¿Por qué nos dio Jesús el pan y el vino? En las iglesias cristianas que se han convertido en una religión falsa, creen solo en la sangre de Jesús, pero el Señor también nos entregó Su cuerpo. Debemos conocer la razón por la que Jesús entregó Su cuerpo. El Señor nos entregó Su cuerpo, que había recibido el bautismo, para cargar con todos nuestros pecados. Debemos recordarlo. Jesús entregó Su cuerpo por nosotros, fue bautizado, cargó con todos nuestros pecados hasta la Cruz y fue juzgado en Su cuerpo por nosotros. Debemos saber que entregó la sangre de Su vida tan valiosa para redimirnos de nuestros pecados. Debemos creer que nos salvó al entregar Su cuerpo y Su vida. Debemos proclamar por todo el mundo el hecho de que Jesús nos salvó a través de Su bautismo y derramamiento de sangre. Debemos llegar a saber que: «Jesús fue bautizado, fue a la Cruz y fue clavado a ella, y allí derramó Su sangre. Cuando la sangre de Jesús cayó en el suelo, nos dio nueva vida.» Estoy muy agradecido por haber recibido vida nueva a través de nuestra fe. 
Damos gracias a Dios. No podemos dar suficientes gracias a Dios por Su amor y gracia. ¿Quiénes somos nosotros para que el Señor hiciese esto por nosotros? Es correcto que la gente viva así, vuelva al polvo y pague el precio del pecado en el fuego eterno por sus pecados. Aún así Dios envió a Su Hijo al mundo porque nos ama. Jesús vino al mundo, fue bautizado, derramó Su sangre y murió para eliminar todos nuestros pecados para hacernos hijos de Dios. Estoy muy agradecido porque Dios nos ama tanto. Estamos muy agradecidos porque hemos recibido la salvación a través del amor de Dios. 
 

No hay nada tan dulce y refrescante como el Evangelio del agua y el Espíritu
 
No tengo palabras para expresar lo agradecido que estoy cuando pienso en las almas que han recibido la remisión de los pecados a través de este campamento de discípulos. Estoy contento y alegre como si acabase de recibir la remisión de los pecados. Del mismo modo en que los que han recibido la remisión de los pecados hace tiempo están contentos por ver a los hermanos y hermanas que acaban de nacer de nuevo, Dios mira a los que acaban de nacer de nuevo y se siente satisfecho. Doy gracias por el amor y la salvación de Dios que podemos recibir a través de Su amor. 
¿Pueden levantar la mano los que hayan pasado por la clase del Evangelio en este campamento, por favor? Hermanos y hermanas, han recibido la remisión de los pecados, ¿verdad? Sí, han recibido la salvación a través del amor de Dios, Su salvación y su fe en el Evangelio del agua y el Espíritu que Él cumplió. Alabamos a Dios. Todos los que hayan recibido la remisión de los pecados recientemente deben proclamar el Evangelio que nos ha salvado a través del agua y la sangre. Espero que nunca ignoren el bautismo de Jesucristo ni Su sangre. Como no pueden ser salvados si le quitan un elemento, ya sea el bautismo o la sangre de Jesús, espero que crean en el Evangelio del agua y el Espíritu y los prediquen sin añadir o sustraer nada hasta que el Señor venga. 
Esta mañana como estaba de buen humor y mi mente estaba despejada, he ido a dar un paseo y he sentido una vez más el amor de Dios Padre que nos ha dado todas estas cosas como regalos. Al salvarnos a todos los pecadores que no podían dejar de pecar, Dios Padre nos hizo Hijos Suyos, y junto con todos los paisajes preciosos, nos ha dado nuevos corazones, nuevos objetivos y mentalidades que están claros como el rocío. Esta mañana estaba muy agradecido a Dios por habernos dado esta salvación y este amor. 
Nuestros Señor, quien ha eliminado nuestros pecados, está lleno de amor y yo le estoy tan agradecido que, cuando oro a Dios Padre, todo lo que puedo decir es: «Gracias, Señor.» Estoy muy agradecido. Como Dios nos ha salvado a través del Evangelio del agua y el Espíritu por Su amor y consideración, hemos recibido la salvación por fe. Si no fuese por el amor de Dios, ¿cómo podríamos recibir la salvación? Siempre somos imperfectos y no podemos evitar seguir viviendo en pecado. Cometemos pecados a través de nuestros pensamientos, en nuestros corazones y en nuestras acciones, pero como Jesús nos ha salvado al ser bautizado y derramar Su sangre hasta morir, hemos podido ser salvados. 
Hermanos y hermanas, podemos ir al Cielo. ¿Creen que van a ir al Cielo? Como Jesús nos salvó a través de Su agua y Su sangre por el amor de Dios, podemos ir al Cielo al ser salvados a través de la fe. Creo que muchas más almas recibirán esta valiosa y bella remisión de los pecados en el campamento de discípulos de invierno. Si tienen a alguien a quien quieran mucho, deben predicarle el Evangelio del agua y el Espíritu. Por favor, guíen a sus familias carnales. En este mundo, que es tan poco valioso como un espejismo, ¿en qué podemos confiar? En la Iglesia de Dios escuchamos la Palabra del Evangelio del agua y el Espíritu, aprendemos por fe sobre el amor de Dios, sobre el poder, conocimiento y sabiduría, y creo que confiar en estas cosas es el aspecto que da más paz y felicidad en nuestras vidas. Es muy bueno escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu en la Iglesia de Dios, donde podemos encontrar la Palabra de Dios espiritual. 
No tengo palabras para describir lo benditos que estamos porque hemos podido escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu en este campamento. ¿No es maravilloso que podamos escuchar el Evangelio del agua y el Espíritu durante cuatro días enteros y podamos decir que no tenemos pecados por fe? No hay nada tan dulce y refrescante que el Evangelio del agua y el Espíritu. El Evangelio del agua y el Espíritu es la Palabra del Cielo que la gente no ha podido escuchar hasta ahora, el camino de la vida, y la Verdad eterna inamovible. 
Hermanos y hermanas, aunque nuestros cuerpos se hayan afligido en el campamento, ha sido una buena oportunidad para escuchar la Palabra del Evangelio y para no tener pecados por fe. Los que han creído en el Evangelio del agua y el Espíritu han recibido el mayor regalo del mundo. Espero que no despreciemos este regalo tan valioso que Dios nos ha dado. Espero que no se tomen a Dios a la ligera. Dios nos ha hecho Hijos Suyos al darnos la vida de Su Hijo, que es más valiosa que Su propia vida. Como el Espíritu está en los corazones de los que no tienen pecados y son el pueblo de Dios al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu, sé que no van a burlarse de Dios. Espero que consideren que el Evangelio del agua y el Espíritu es valioso y que lo aprecien para siempre. 
Dentro de dos días iremos a Yanbian. Mi corazón tiembla cuando pienso que podremos predicar el Evangelio del agua y el Espíritu a nuestra gente en Yanbian (China). Nuestro Dios amó a toda la humanidad. Si la gente no lo sabe y lo ignora, se me romperá el corazón. Como solo podemos ser nosotros los que amamos el Evangelio del agua y el Espíritu, que es el amor de Dios, lo predicaremos por todo el mundo, y ahora vamos a predicarlo en Yanbian. Por tanto, esta vez, dos parejas de trabajadores, equipadas con el Evangelio del agua y el Espíritu, entrarán en Yanbian para proclamar este Evangelio. Espero que ustedes también oren por esta obra de Dios. 
Hay hermanos entre los justos nacidos de nuevo que están recibiendo la llamada de la nación y alistándose en el ejército. ¡Escuchen, hermanos que se están alistando! Por favor, crean que están alistándose al ejército como los misioneros como el centurión Cornelius que aceptó al Señor (Hechos 10). Están entrando en el ejército como misioneros de la misión de Cornelius. ¿Lo entienden? Los que no podamos obrar con ustedes en el ejército, oraremos para que los soldados de su alrededor reciban la salvación.
 

Todos somos misioneros
 
Este lunes, dos parejas de trabajadores entrarán en Yanbian, y el hermano Choi entrará en el campamento militar. Las parejas de trabajadores que van a Yanbian vivirán allí durante un mes y luego volverán. Poco después volverán a Yanbian a realizar esta actividad misionera una vez más. 
Hermanos y hermanas, no podemos olvidar que, vayamos donde vayamos, seremos misioneros que predican el Evangelio del agua y el Espíritu a las almas de ese lugar. Somos misioneros, todos nosotros somos misioneros. ¿Creen en esto? Ya seamos viejos o jóvenes, estudiantes o trabajadores, amas de casa, jubilados, o desempleados, los nacidos de nuevo al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu son misioneros que predican el Evangelio por todo el mundo. 
Jesús nos pidió que, los que somos Sus discípulos, hiciésemos discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar todas las cosas que nos ha ordenado. Jesús nos pidió que proclamásemos este Evangelio del agua y el Espíritu a todo el mundo. Creo que se convierten en hijos de Dios que conocen Su voluntad y la siguen. 
Lleven a sus familias al siguiente campamento de discípulos para que puedan recibir la remisión de los pecados. También oro porque otras almas de este país y de fuera vengan al campamento. Espero que vivamos como obreros valiosos de Dios que predican y proclaman el Evangelio del agua y el Espíritu hasta que todo el mundo lo conozca.