The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 1-9] < Juan 1:19-42 > ¿Quién es Juan el Bautista?

< Juan 1:19-42 >
“Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor,
Como dijo el profeta Isaías.
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.
Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis?
Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús.
Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).”
 
 
A través del pasaje de la Escritura de hoy, especialmente en los versículos del 20 al 31 Juan el Bautista dio testimonio de sí mismo y de Jesús. Antes de bautizar a Jesús, Juan el bautista dio testimonio, “Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado” (Juan 1:26-27). También dijo que su ministerio era revelar quién era Jesucristo para Israel diciendo, “Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.”
Para dar testimonio que Jesucristo verdaderamente era el Mesías, el Salvador a quién toda la gente de Israel había estado esperando, Juan el Bautista dio a la gente el bautismo del arrepentimiento, y también bautizó a Jesús en el Río Jordán. Después de darle el bautismo a Jesús, también dio testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios, diciendo, “Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Juan 1:33-34).
En realidad, Juan el Bautista sabía acerca de Jesús desde el principio. Cuando los sacerdotes y los Levitas se hallaban provocando una discusión con él, Juan el Bautista dio testimonio de Jesucristo. Testificó que “Jesucristo, es el Salvador que todo el pueblo de Israel había estado esperando, y que Él es el salvador de toda la humanidad.” Además, les dio testimonio acerca de Jesucristo diciendo, “Habiendo visto al Espíritu descendiendo sobre Su cabeza, supe que Él es el Hijo de Dios.”
Pero, entre los fariseos, no había uno que pudiera entender las cosas que Juan el Bautista estaba predicando. Se debe a que fundamentalmente esta gente pensaba que Jesús ni era el Hijo de Dios ni el Mesías. Sin embargo, ya sea que creyesen o no, el testimonio de Juan acerca de Jesús continuaba. Al día siguiente del bautismo de Jesús, mientras Juan el Bautista se hallaba parado ahí con dos de sus discípulos, al ver pasar a Jesús, dio testimonio diciendo, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Su narración era verdadera ya que él había transferido todo los pecados de la raza humana al bautizar a Jesucristo. Cuando Jesús vino a Juan para ser bautizado, Juan estaba perdido al principio no sabiendo que hacer. Pero, Jesús le ordenó, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” (Mateo 3:15). Y entonces Juan impuso ambas manos sobre la cabeza de Jesús para pasar todos los pecados del mundo de acuerdo a Su orden. Entonces, testificó a Jesucristo como el Salvador de la raza humana quién había tomado los pecados del mundo. Esto significa que él es el siervo de Dios que pasó los pecados del mundo a Jesucristo. Por medio de este testimonio dado por Juan el Bautista, hemos llegado a saber que Jesús es el Cordero de Dios que ha tomado todos los pecados del mundo.
Como tal, Juan el Bautista dio testimonio de Jesús y Su ministerio para nosotros así cono a él mismo. Cuando Juan el Bautista estuvo dispuesto a dar testimonio de Jesús, sucedió que Él iba a pasar junto a Juan el bautista, quién estaba parado con dos de sus discípulos. Entonces, les dio testimonio diciendo, “He aquí el Cordero de Dios” (Juan 1:29). Dio testimonio de que este hombre, Jesucristo, es precisamente el Cordero de Dios. Debido a su testimonio, dos de los discípulos de Juan el Bautista lo siguieron a Él y se convirtieron en discípulos de Jesús.
Después de eso, Andrés trajo a Jesús a su hermano Pedro, y Pedro también llegó a ser discípulo de Jesús. Al día siguiente, Jesús se encontró con Felipe quién también llegó a ser uno de Sus discípulos, entonces Felipe fue con Natanael y dijo, “Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” Y Natanael le dijo, “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” Felipe le pidió a Natanael “Ven y ve” (Juan 1:45-46).
Mientras Natanael se acercaba a Él, Jesús le habló, “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Juan 1:47) Natanael se sorprendió al oír estas palabras. Dijo, “Bueno, ¿quien sabrá lo que hay dentro de mí? ¿De dónde me conoces? Verdaderamente eres el Hijo de Dios. Y, eres el rey de Israel.” Entonces, Jesús le dijo, “De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Juan 1:51).
Así, Juan el Apóstol continuo diciendo que Jesús era el Mesías Salvador, como estaba escrito por los profetas del Antiguo Testamento. Debido a que Dios hizo que el Salvador de la raza humana naciera del cuerpo de una mujer y además, debido a que le había enviado a nosotros como promesa, Jesucristo era más que suficiente para ser proclamado como el Salvador de la raza humana, el Hijo de Dios, y el Creador que hizo todo el universo y todo lo que en el hay. Jesucristo es el Hijo de Dios y el Salvador de la raza humana.
Por lo tanto, aún si no tenemos nada más en nuestro corazón, tiene que estar la fe de creer en el bautismo que Jesucristo recibió de Juan el bautista y la sangre de la Cruz. Aún si no tenemos ningún material, poder o prestigio de este mundo, debemos tener la fe de creer en el bautismo que Jesús ha recibido y Su sangre derramada sobre la Cruz. ¿Por qué es esto así? Es porque creyendo que Jesucristo recibió el bautismo de Juan el Bautista y que derramó Su sangre, obtenemos la fe que trae verdadera limpieza de nuestros pecados.
Cuando nuestro Señor vino a esta tierra, Él nació en un establo y descanso en un pesebre del establo, pero ¿por qué nació ahí? Fue porque no había lugar para hospedarse, ya que había muchos invitados en los hoteles y en las posadas en donde la gente normalmente come y duerme. Esto significa que si la gente guarda muchas cosas en sus corazones, ciertamente les falta espacio para recibir a Jesús. Jesús tiene que estar centrado en el centro del corazón de todos, pero la gente normalmente llena sus corazones con las cosas de este mundo. Por lo tanto, no tienen lugar en su corazón para invitar a Jesús a permanecer ahí.
Queridos compañeros creyentes, ¿piensan que podemos estar bien sin Jesús en nuestra alma? Si tenemos algunas necesidades de la vida, podemos continuar viviendo en este mundo sobre un nivel básico. Sin embargo, si no tuvimos la fe de creer en el bautismo que Jesucristo ha recibido y en la sangre derramada por tu vida, así como por la mía, ¿qué pasaría? Si este fuese el caso, tu vida, al igual que la mía sería nada. Aún si tenemos todo lo que es necesario para nuestra carne, nuestra alma se marchitara y morirá si no tenemos fe en el bautismo que Jesús recibió y en la sangre que Él ha derramado sobre la Cruz.
Jesucristo es Dios, el Hijo de Dios, el Creador de todas las cosas en el universo y nuestro Salvador. Él ha salvado de los pecados mundanos a aquellos de nosotros que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu al tomar nuestros pecados de una vez por todas por recibir el bautismo, ir a la Cruz y morir vicariamente sobre la Cruz. Jesús es nuestro Salvador quién ha llevado los pecados del mundo. Debemos continuar viviendo por fe abrazados de Jesucristo quién vino por el agua y el Espíritu a nuestros corazones. Aún si tú y yo no tenemos nada más, debemos seguir viviendo con una sola Persona en nuestro corazón, Jesús. Si continuamos viviendo nuestras vidas con Jesucristo en nuestros corazones, entonces Él proveerá las cosas que nos faltan. Al igual que nuestro Señor hizo obras milagrosas en la boda de Caná, Él te proveerá con la Palabra de la verdad y otras cosas que necesites para vivir. Pero, si continuas viviendo sin el Señor dentro de tu corazón, Él no podrá ayudarte cuando estés en tiempo de necesidad.
Por lo tanto, a través del trabajo de Juan el Bautista, debemos aprender como debemos vivir por fe ante Dios, y también como creer en Jesucristo. Aunque estamos viviendo en este mundo en decadencia y complejo, debemos continuar viviendo con fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Debemos saber que clase de vida es sabia y bendecida para vivir ante Dios. Dios desea que vivamos con el evangelio del agua y el Espíritu en el centro de nuestro corazón.
A través del testimonio de Juan el Bautista, ahora tú y yo podemos creer que Jesús se ha convertido en nuestro Salvador al completar el evangelio del agua y el Espíritu. Si fuésemos a desechar el papel de Juan el bautista y su ministerio, ¿hubiésemos podido conocer el gran secreto de la salvación escondido en el evangelio del agua y el Espíritu? ¿Hubiésemos visto alguna vez a Jesús con nuestros ojos carnales? ¿Eres capaz de ver con tus ojos carnales a Jesús tomando tus pecados de una vez por todas al recibir el bautismo? No podemos ver esto físicamente. Sin embargo, por la Palabra escrita de Dios, podemos ver totalmente que Jesús es nuestro Salvador.
Leamos el Evangelio de Juan capitulo 1 versículos 6 y 7: “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.”
Con estas palabras, Juan el Bautista da testimonio de la verdad de que Jesús es nuestro Salvador. La Biblia predijo que Juan el Bautista sería quién daría testimonio de Jesús apropiadamente. La gente de la actualidad que cree en Jesús como el Salvador pueden encontrar la verdadera salvación a través del ministerio de Juan el Bautista y de la narración del bautismo que Jesús recibió de este como esta escrito en las Escrituras. Y así, debemos creer en el hecho de que el Señor nos ha remitido de todos los pecados por el evangelio del agua y el Espíritu.
Desafortunadamente, la mayoría de la gente no se ha dado cuenta del poder del bautismo de Jesús y Su sangre. Vemos gente esforzándose y jactándose de su propia justicia, sin conocer el significado de Jesús recibiendo el bautismo de Juan el bautista. Solo tratan de elevar su propia justicia. Algunas veces, con Jesús como pretexto, tratan de elevar aún más su propia justicia. Por lo tanto, se apartan de Dios aún cuando profesan a Jesús como su Salvador.
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él” (Juan 1:6-7).
Dios Padre envió a un siervo que diera testimonio de Su Hijo Jesús ya que es Aquel quién salvaría a todos los pecadores, y ese siervo era Juan el bautista. Juan el Bautista era el testigo de la salvación quién daría testimonio de Jesús como Salvador. Nosotros, que hemos recibido el testimonio de Juan el Bautista, somos los discípulos de Jesús que tenemos que dar testimonio a otros de que Jesús es el Salvador quién vino a este mundo por el evangelio del agua y el Espíritu.
Sin embargo, mucha gente aún dice que Juan el bautista fue una falla. La razón es que interpretan mal el contexto y el significado de Mateo 11:2-3, concluyendo que Juan el Bautista dudaba que Jesús fuese el Mesías. ¿Realmente Juan dudó de Jesús cuando envío sus discípulos a Él? No, absolutamente no. Juan el Bautista estaba ansioso de enviar sus discípulos a Jesús, y dijo, “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30), y ciertamente envió a sus discípulos a Jesús de uno por uno. Entonces, ¿Quiénes eran aquellos que aún permanecieron a lado de él hasta que termino su ministerio? Eran los seguidores que se negaban a creer su testimonio acerca de Jesús hasta el final.
Si fuésemos a desechar e testimonio del bautismo que Juan el Bautista la dio a Jesús, ¿cómo podríamos darnos cuenta de la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu? sin la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, ¿cómo podríamos creer en Jesús como nuestro Salvador? si vamos a creer en el evangelio del agua y el espíritu, primero debemos creer que Juan el bautista es el siervo de Dios al que se le prometió anteceder al Mesías en el Antiguo Testamento. Con esta fe, podemos creer en todo el testimonio de Juan elBautista. Solo entonces podremos creer en el Salvador viendo el bautismo de Jesús, la muerte vicaria de Jesús sobre la Cruz, y la resurrección del Señor.
Queridos compañeros creyentes, si los llamados siervos de Dios rechazan el testimonio de Juan el bautista y de Jesús, sus seguidores no serán capaces de conocer el evangelio del agua y el Espíritu. Observamos que ciertos ministros de la actualidad tratan de realizar sus propios objetivos vaciando los bolsillos de los miembros de su iglesia. Tales lugares donde la gente se reúne no deberían considerarse iglesias verdaderas. Esta gente no conoce el verdadero ministerio de Juan el Bautista o el de Jesús. Así, ¿cómo pueden saber de la Verdad del evangelio del agua y el espíritu? estos ministerios de la actualidad son mentira si no creen y si no dan testimonio de la verdad de que Jesús ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu.
Tenemos que saber bien acerca de Juan el Bautista. En Mateo 11:11, dice, “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista.” Verdaderamente, Elías, de quién se profetizó en el Antiguo Testamento que vendría de nuevo antes del Señor, es Juan el bautista en la era del Nuevo Testamento (Malaquías 4:1-3, Mateo 11:14). Esto se debe a que Juan el Bautista completó la misión de Elías del Antiguo Testamento. Ese siervo fiel de Dios fue Juan el Bautista, y tenía un corazón de siervo verdadero ante Dios. Juan el bautista, el siervo de Dios, realizó la buena obra de bautizar a Jesús, esto es, el trabajo que Jesús tenía que realizar para salvar a los pecadores por el evangelio del agua y el Espíritu (Mateo 3:13-17).
Leamos juntos el Evangelio de Juan capitulo 1 versículos del 9 al 11. “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.”
La Luz verdadera, esto es, viniendo al mundo la luz que resplandece sobre cada hombre se refiere a Jesús. Se dice que Jesús es el Dios verdadero, quién vino a este mundo en semejanza humana, y Él es la verdadera Luz de la salvación. Estas palabras, “la Luz verdadera,” significan que Jesús es Dios, Jesús es el Dios de la salvación, Jesús es el Amo de la vida, y Jesús es el Salvador que nos ha salvado de los pecados del mundo.
Juan el Apóstol continua testificando, “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:9-10). Este universo fue hecho por Jesús. Este universo no fue creado por medio de seres humanos. No parece natural, contrario a lo que afirman los evolucionistas. Nunca llegó a existir este universo de una manera evolutiva.
El pueblo de Israel no creía en Jesús como Dios, como el Hijo de Dios o como el Mesías que vino por el agua y el Espíritu. Desde luego, no es el caso que no todos creyeran, pero mucha gente no creyó en Jesucristo como su Salvador. Así, Dios los abandono durante algún tiempo ya que no creyeron en el Salvador de la raza humana. Y debido a sus pecados, fueron puestos a muerte, y tuvieron que vivir en agonía como huérfanos internacionales durante casi dos mil años. Capturados por Alemanes Nazis, millones de Judíos murieron en cámaras de gas. Se debe a una sola razón y es que no creyeron en que Jesús fuera el Mesías, y también Dios.
Debido a que no creyeron o conocieron le verdadera identidad de Jesús, no solamente no aceptaron a Jesús, sino que además los capturaron y lo entregaron a los soldados Romanos para crucificarlo. Además, gritaban crucifíquenle. “¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! Él dice que es Dios. ¡Tal hombre debe ser crucificado! En ese tiempo, cuando Pilato, el gobernador de los Judíos, juzgó a Jesús, no encontró ninguna culpa en Jesús. Aún así, la gente gritaba fuertemente que le crucificaran a Él. Mientras la multitud gritaba esas palabras, el gobernador Pilato se lavó las manos y dijo, “Inocente soy yo de la sangre de este justo” (Mateo 27:24). Pilato quiso decir, “No tengo otra opción que crucificar a este Jesús inocente, pero obstinadamente ustedes piden Su crucifixión.” Debido a que la gente de Israel, en una voz más fuerte pidió la muerte de Jesús, y dijeron, “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos,” (Mateo 27:25) recibieron las consecuencias de sus acciones en el futuro.
De acuerdo a estas palabras, la tierra de Israel fue totalmente quemada y la gente fue vendida como esclavos el 70 D.C. por Tito, el GeneralRomano. Aunque resistieron al Imperio Romano e iniciaron movimientos de independencia durante esos días, sin importar la edad o el sexo. También, destruyó completamente todos los edificios del Templo de Dios, y hasta cavó y esparció las bases del Templo. Al hacer eso, destruyó la fe de todos los Israelitas y eliminó cada ritual que alguna vez realizaron. Además, esparció a la gente de Israel por todo el mundo Mediterráneo. Y es por ello que los Judíos han vivido esparcidos por todo el mundo.
Debido a su pecado de oponerse a Dios y de no creer en Jesús como Dios y como su Salvador, sufrieron masacres por parte del ejercito Nazi, y han vivido miserablemente, esparcidos por todo el mundo. Esto se debe al pecado cometido al no aceptar a Jesucristo, quién es la verdadera vida, como su Salvador. Aún ahora, aquellos que no acepten la Luz verdadera sufrirán las mismas consecuencias.
Aún entre Cristianos, existen aquellos que han sido arruinados. ¿Por qué ha pasado esto? Fundamentalmente fue porque no creyeron en Jesús quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu. También, han sufrido tal explotación y verdaderamente han caído en una fe ciega ya que no creyeron en el testimonio dado por Juan el Bautista, y profesaron que Juan el Bautista falló. Lo más importante, han sufrido porque no creyeron en Jesús como el verdadero Salvador quién borró nuestros pecados completamente con el evangelio del agua y la sangre.
Debemos creer que Jesús es el verdadero Dios, el verdadero Salvador, y Aquel que nos da verdadera vida. Ciertamente debemos saber y creer que el número de Salvadores de los pecadores en este universo es solamente uno, Jesús. No importa cuan grande y competente una persona pueda ser, esa persona nunca será capaz de salvar a nadie de todos sus pecados. No importa cuan santo pueda ser un pastor, sin el evangelio del agua y el Espíritu, el pastor no puede salvar ni a una sola persona del pecado. Usted puede recibir la salvación solamente creyendo en Jesús quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu. Y usted puede creer esta Verdad solo cuando acepte el testimonio de Juan el Bautista hacia Jesucristo. Significa que no hay otro camino para la salvación, excepto por medio del evangelio del agua y el Espíritu.
Leamos el Evangelio de Juan capitulo 1 versículo 12. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Jesús ha salvado a aquellos que creen en Él, que Él vino a esta tierra en semejanza de hombre, tomó todos los pecados de la raza humana de una sola vez por medio del bautismo recibido de Juan, derramó toda Su sangre y teniendo ambas manos y ambos pies clavados a la Cruz, dio Su vida por nosotros como juicio por nuestros pecados. Para aquellos de nosotros que creemos en Jesús, Dios nos dio el derecho de convertirnos en Sus hijos. Pero tienes que poner atención a estas palabras, “Mas a todos los que le recibieron.” Quien sea que acepte a Jesús y crea en Él con gratitud puede ser un hijo de Dios gratuitamente, pero si alguien no lo hace, esa persona será condenada.
El que puedas escuchar la Palabra de Dios es algo verdaderamente grandioso. Es una gran bendición ante Dios que puedas escuchar la Palabra de Dios en esta hora del servicio. Existen grandes y diferentes tesoros dentro de la Palabra de la Biblia. La Palabra de Dios es tan maravillosa que nada se le compara. Aún las obras maestras como las obras de Shakespeare de Inglaterra no se le comparan. Cuando estamos ansiosos por escuchar Su Palabra con un corazón creyente, estas escrituras de la Biblia pueden llenar nuestros oídos, nuestros pensamientos, nuestras almas y aún nuestros cuerpos. Sin embargo, al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, existe esta provisión, ‘solo aquellos que le reciben a Él.’
Entonces, ¿que significa recibir, esto es, aceptar a Jesucristo quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu? para nosotros significa creer y aceptar en nuestro corazón que Jesús es Dios, el Creador, el Salvador que nos ha salvado de los pecados, y el Cordero quién ha recibido y tomado el juicio por causa de nuestros pecados. Nuestro Señor da el derecho de ser hijo de Dios a aquellos que aceptan la salvación de Jesús creyendo en la Palabra de la Verdad, la cual dice que nuestro Señor ha venido a esta tierra y nos salvó por el agua y la sangre. Aquellos que reciben el evangelio de Dios del agua y el Espíritu lleno con las bendiciones de la remisión de todos los pecados y otros tesoros celestiales.
La palabra, ‘Jesús,’ significa ‘Salvador.’ Para aquellos que realmente creen la Verdad de que Jesús nos ha salvado, nuestro Señor dio el derecho de llegar a ser de los hijos de Dios. Al creer en el nombre de Jesús, uno es capaz de recibir el derecho de llegar a ser un hijo de Dios.
Ahora, leamos el Evangelio de Juan, capitulo 1 versículo 12 y 13. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
Queridos compañeros creyentes, mucha gente piensa que uno recibirá incondicionalmente la salvación si la persona cree de algún modo en Jesús. Se toman fuerte del pasaje Bíblico, “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Otros creen que serán salvos si creen en las doctrinas de la denominación, y aún otros discuten que si dependen en las doctrinas de la predestinación de Calvino uno no puede tener convicción de su propia salvación hasta que la persona esté delante de Dios.
Pero, escrito esta, “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Lo que la gente dice no es importante. Lo que la Biblia dice es importante.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). La Palabra misma es Dios. Si creemos en la Palabra de Dios ante Dios, recibimos salvación. Quiero decir que la Palabra misma es Dios, y por lo tanto, si creemos en ella como esta escrita, se nos permite recibir la salvación de los pecados ante Dios. La gente que ha recibido salvación no nace de la voluntad de un humano. Y, solo aquellos que creen en la Verdad de la salvación que fue hablada por Dios pueden recibir salvación. Nacer de la voluntad humana significa tratar de nacer de nuevo dependiendo de la propia denominación de uno o provocando la voluntad de la carne o de las emociones propias de uno.
Ciertos sentimientos del pelo erizado, el hablar lenguas y las vibraciones del cuerpo, son todas cosas que obtienes cuando oras, y son ejemplos de emociones humanas. No recibimos salvación por los deseos de la carne ni por el linaje. Nunca es el caso que lleguemos a la salvación por nuestro propio acuerdo simplemente porque somos pastores o somos hijos de un pastor. No importa la posición, clase, género o edad, la salvación es algo individual, y no importa quién seas, tienes que aceptar la Palabra de Dios para recibir la verdadera salvación. Solo aquellos que creen en el hecho que Jesús es Dios, el Hijo de Dios, y su Salvador y que Jesús los ha salvado por el agua y la sangre, reciben el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
En la actualidad el Cristianismo se mueve en dirección de provocar la voluntad de la carne. La gente de hoy que no cree en el evangelio del agua y el Espíritu son así. Así, la hora del servicio se vuelve muy ruidosa. Esta gente, que habla en lenguas, solo molesta los oídos de los demás. ¿Qué trata de hacer con el regalo de las lenguas y las habilidades que reciben de Dios? Tratan de hacer dinero o de exaltarse a sí mismos. Es por ello, en este día y era, que debemos esparcir el evangelio del agua y el Espíritu en el idioma de la gente de cada nación.
Si uno se convierte en pastor, diacono o anciano, sin el evangelio del agua y el Espíritu, esa es la situación donde una persona habrá creído en Jesús de acuerdo a los deseos de la carne. Se enorgullecen de sus obligaciones y pretenden haber recibido la remisión del pecado sin conocer la Verdad del evangelio. Aún si tu hijo fuese ordenado, no podría recibir salvación sin el conocimiento del evangelio del agua y el Espíritu. Es absolutamente inútil llevar una vida de fe sin primero haber recibido la remisión de los pecados creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Nuestra Verdad real solo viene del evangelio del agua y el Espíritu.
La salvación que Dios nos da no es la voluntad de la carne ni de la voluntad del hombre, ni de la sangre. Es solo por la fe de creer en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el cual es la Verdad de Dios. ¿Está tu fe basada sobre el evangelio del agua y el Espíritu? estas escrituras de la Biblia testifican que el evangelio del agua y el Espíritu es el único evangelio original. La Verdad grabada en la Biblia afirma que Jesucristo ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu y esta Verdad no ha cambiado en miles de años.
Se dice que 90% de los científicos mas reconocidos en la historia del mundo moderno creen que estos escritos de la Biblia son la palabra de Dios. Puede que conozcas a Isaac Newton, uno de los grandes científicos de la historia mundial, él era un fiel creyente de la Biblia. Si uno desea ser un hombre de éxito o un hombre de valor, la persona tiene que conocer y aceptar la Palabra de Dios, ya que es la Verdad en sí misma y nos da sabiduría y discernimiento (Proverbios 1:2). Solo por medio de la Palabra de la Palabra de Dios, podemos escuchar la voz de Dios y conocer Su voluntad, y también, podemos conocer y creer en el Salvador quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu.
Veamos Juan 1:14. Dice, “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
El hecho que la Palabra fue hecha carne significa que Dios quién nos creó, vino a este mundo como un ser humano. Y significa que toda la gente sobre esta tierra puede tener un encuentro con Jesús por medio de la Palabra de Dios. Al ver a Jesús, Juan, quién le había visto y tocado a Él con sus ojos y manos (1 Juan 1:1), dijo que Él estaba lleno de gracia y verdad. Significa que podemos ver la gloria de Dios por medio de Jesús, quién es la encarnación de la gloria de Dios. Podemos ver la gloria de Dios por medio de Jesús. A través de las escrituras de la Biblia, podemos ver como Jesús nos ha salvado de los pecados, y vemos que Él nos ha salvado al recibir el bautismo de Juan, entonces vicariamente murió sobre la Cruz, y finalmente resucitó de entre los muertos. Podemos ver cuan justa y llena de amor es la gracia de Dios. Jesucristo es el Amo del amor quién nos ha salvado incondicionalmente de los pecados. Por medio de Jesús, Dios nos ha mostrado toda la gloria de Su poder divino y cuan justo y misericordioso es Él. Jesucristo estaba lleno de gracia y de verdad.
Hemos llegado a recibir salvación de todos los pecados creyendo en el regalo de salvación de Jesucristo, quién ha venido por el agua y el Espíritu. Es verdad que nuestro Señor nos ha salvado de los pecados es el más grande regalo en el mundo. Al igual que la palabra ‘gracia’ significa ser agradecido, la gracia de la salvación es un regalo que Dios nos dio sin ningún costo. Jesucristo nos ha salvado de los pecados del mundo de una vez por todas al nacer en esta tierra, al recibir el bautismo de Juan el Bautista, al derramar Su sangre y al resucitar de entre los muertos. Esta es la gracia de la salvación de Dios. Dios nos ha dado a ti y a mí el regalo de la salvación de los pecados del mundo, lo cual nos permite nacer de nuevo. Al difundir el evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo, Dios nos ha otorgado Su gracia de la salvación a todas las criaturas vivientes.
El evangelio del agua y el Espíritu es la única Verdad de salvación en este mundo. Esta Verdad cubre al mundo con salvación y la llena con la gracia de Dios. Esta Verdad de salvación, la cual no nos ha dejado en lo más mínimo con ansiedades, es algo que fue realizado de acuerdo a las promesas del Antiguo Testamento. Y, ha permitido a todo el que cree en su corazón en Jesucristo, quién ha venido por el evangelio del agua y el Espíritu, recibir total salvación de todos los pecados. Después de creer en este evangelio del agua y el Espíritu, no existe un interés de volver a ser pecadores nuevamente debido a nuestras debilidades. Si realmente creemos en la Palabra de este evangelio del agua y el Espíritu, somos bendecidos al recibir total salvación por medio de Jesucristo y de Su Verdad. A través de esta Verdad, no solo llegamos a ser hijos de Dios, sino además, somos totalmente justificados. Y, podemos recibir Sus abundantes bendiciones.
Veamos Juan capitulo 1 versículo 16. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” Ustedes los que creen en el evangelio del agua y el Espíritu están ahora completos en Jesús, y no deben tener sed espiritual. Jesús es tu Salvador. Jesús es el Hijo de Dios. Jesús es el Creador del universo y de todo lo que hay en el. ¿Acaso Aquel que totalmente ha construido el universo le faltaría algo? Jesús, nuestro Salvador quién vino a salvarnos de nuestros pecados, es Aquel que ha creado todo el mundo visible e invisible; humanos, animales, plantas, ángeles y todos los seres espirituales.
“Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:16). Toda la Biblia habla acerca del Mesías llamado Jesús. En la Biblia, gran parte del ministerio de Jesús es descrito, pero solo un poco se muestra acerca del ministerio de Dios Padre, así como del Espíritu Santo. Es seguro que la gente obtiene la salvación del pecado por medio de Jesús, el Salvador, y debido a esto, la Biblia pone una importancia relativa sobre Jesucristo. Se dice que, por medio de Jesús, Dios Padre hizo todas las creaciones y nos salvó a ti y a mí de los pecados del mundo. Debido a que Jesús es el Dios Omnipotente, fue suficiente para Él salvar a los humanos de los pecados. Recibir salvación de los pecados del mundo es el regalo dado a nosotros por Jesús.
Ahora, veamos el Evangelio de Juan capitulo 1 versículo 17. “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” La Ley que Dios dio a la raza humana fue dada por medio de Moisés. Pero, la verdadera Vida, el verdadero Camino, y la verdadera Verdad de salvación vino a través de Jesucristo. Él dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). El verdadero Camino para nuestra salvación vino por medio de Jesucristo.
Por medio de Moisés, la Ley de Dios entró a este mundo, pero Moisés no podía salvarnos con esa Ley. La Ley nos muestra cuan lejos están nuestras acciones y cuan tremendos pecadores somos. Sin embargo, Jesucristo vino a esta tierra con la Verdad, la verdadera salvación, y con la Vida. La razón por la que Jesucristo vino a esta tierra fue para salvarte a ti y a mí, y ciertamente Él nos salvó. Escrito está que la ley fue dada por medio de Moisés, pero la verdad vino por medio de Jesucristo. No existe otro Salvador verdadero, excepto Jesús. A excepción de Dios, no puede haber nadie más que verdaderamente sea el Salvador de la raza humana. No puede existir nadie más.
En el futuro, nuestro mundo estará en una situación en donde las políticas hostiles prevalecerán contra el Cristianismo. Si eso pasa, la gente que cree en Jesús estará bajo tremenda persecución. Aún así, el hecho de que solo Jesús es el Dios de la salvación y el único verdadero Salvador y eso no cambiara, y por lo tanto nuestra fe será inamovible. Aún así, algunas “autoridades Cristianas” dicen que hay salvación en otras religiones, pero en realidad son lobos y ladrones, que solo explotan por dinero a sus seguidores. Solo Jesús nos ha salvado a ti y a mí de nuestros pecados y de los pecados de toda la humanidad. ¿Crees que solo Jesús es nuestro verdadero Salvador?
Solo debemos creer en el único y soberano Dios, Jesús, y en Su Palabra. Cuando predicamos un sermón, debemos llevar la Palabra hablada por Jesús. La gente habla de cómo es Sócrates, de cómo es Hegel, de cómo es Kant o de lo que dijo Confucio u otro. Pero, ¿acaso estas figuras tienen algo que ver con tú salvación? No, absolutamente no. Si es posible, es mejor no hablar de esas cosas a la hora del sermón. Esta hora del sermón es un tiempo para predicar la Palabra de Dios, y sería inútil y aún sería perverso predicar cualquier otra cosa aparte de la Palabra de Dios. Si otros fuesen a predicar palabras o desearan escuchar palabras en contra de la Palabra de Dios dentro de la Iglesia de Dios, esta gente estaría en contra de Dios, y se convertirían en enemigos de Dios.
Hemos recibido salvación creyendo en Jesús. Y mucha gente que aún no ha recibido salvación de escuchar y creer en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, nuestros pensamientos y corazones se limpian solamente cuando creemos en la Palabra de Dios. Si fuésemos a interpretar la Palabra de Dios desde una perspectiva mundana, no habría ningún beneficio en lo más mínimo. Los humanos pueden tolerar las palabras de la gente, pero cuando las vemos en conexión con nuestra alma, tales pensamientos humanos simplemente no podemos tolerarlos. Se debe a que los pensamientos humanos pueden bloquear o degradar las Palabras de Jesús.
Queridos compañeros creyentes, aunque cambiemos, el evangelio del agua y el Espíritu dado por Jesús nunca cambiara. Jesús es el Salvador absoluto, y la Palabra hablada por Jesús permanecerá por siempre hasta el fin del mundo. El Señor dijo, “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18). Y por esta razón, debemos creer en la Palabra de Dios, y creer y difundir la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Además, debemos apreciar esta Palabra del agua y el Espíritu dentro de nuestro corazón.

No debemos guardar ni un solo pedazo del trapo sucio, el cual es el pensamiento humano, dentro de nuestra cabeza y corazón. Hemos recibido salvación creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu y en la verdad de que Jesús es el verdadero Salvador y que Jesús es el Dios verdadero. Creemos que Jesús es el verdadero Dios y el verdadero Salvador. Debemos continuar creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu hasta que nos encontremos con el Señor.