The New Life Mission

Sermones

Tema 22: Evangelio de Lucas

[Capítulo 11-3] < Lucas 11, 42-54 > ¡Ay de vosotros, fariseos espirituales!

< Lucas 11, 42-54 >
«Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben. Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. ¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle».
 
 
¿Quién recibirá la ira de Dios?
 
La era en la que estamos viviendo ahora es el fin del mundo. ¿Lo sabían? Podemos decir que esta era es como el último tren que sale de la estación. Cuando miramos los corazones de la gente de hoy en día, todo lo que el Señor ha profetizado está ocurriendo tal y como lo dijo. Desde una perspectiva histórica y también desde el punto de vista bíblico, podemos ver que estamos en el fin del mundo. Es muy difícil encontrar un corazón puro entre la gente porque estamos en el fin de los tiempos y los fenómenos del fin de los tiempos se están manifestando en todas partes más que antes. Por tanto, Satanás, el Diablo, ha cubierto el mundo con tanta oscuridad que la Verdad se considera una mentira y lo real se considera irreal. 
Piensen en hace tiempo, hace dos o tres décadas. En aquel entonces, cuando una iglesia nueva se plantaba en una región, los diáconos, ancianos y laicos de las iglesias vecinas iban a la iglesia y decían algo para animar a los miembros de la nueva iglesia: «Que Dios bendiga vuestra obra. ¿Hay algo que podamos hacer para ayudaros a plantar esta iglesia?». Sin embargo, ¿qué ocurre hoy en día? La gente no quiere que se plante una iglesia nueva en su vecindario. Cuando ven que alguien entra en un seminario teológico piensan: «Esa es una universidad a la que van los que no quieren ir a la universidad o cuando sus negocios han fracasado. Cuando terminan el seminario y se convierten en pastores, la iglesia les paga: les dan un coche, una casa, paga el colegio de sus hijos, paga sus viajes, los libros y otras cosas». En realidad, las iglesias de este mundo son iguales que las empresas de este mundo. Pero ahora la gente no quiere que se planten iglesias nuevas. Pero hay algo que deben saber. No saben que la Iglesia de Dios está en este mundo. 
Durante nuestra reunión de resurgimiento espiritual, una hermana que recibió la remisión de sus pecados confesó su fe. ¿Saben lo que dijo? Dijo que creía en Jesús y le seguía fielmente, pero que se quedó un poco defraudada después de creer en Jesús durante mucho tiempo. Dijo que pensaba que Dios había muerto o la había abandonado. Por tanto, tenía envidia de las personas que parecían creer en Jesús con lealtad. Pero, por otro lado, también pensaba: «Acabarán como yo al final. ¿En qué cosas somos diferentes? Yo solía hacer todas las cosas que hacen esas personas, como expulsar demonios, hablar en lenguas, curar a los enfermos mediante la imposición de manos, etc.». Estaba diciendo que todos seremos como ella al final por mucho que creamos. Esa hermana confesó que no era fácil creer en Jesús. Pero este problema no se debe a que estemos viviendo en tiempos difíciles. La gente cree en Jesús y después se queda descontenta en esta era. Estamos viviendo en el final de los tiempos. 
Por tanto, no piensen que es raro experimentar este tipo de dificultades. En esta era la Verdad no se tiene en cuenta y es perseguida por las mentiras. Hace dos décadas las cosas no eran así. Solo hace dos décadas las cosas eran diferentes. En aquel entonces, cuando alguien predicaba la Verdad, la gente pensaba: «¿Es cierto esto?» e intentaba encontrar pruebas de la Verdad en la Palabra de Dios. Incluso entre los pastores, se respondían con mucho entusiasmo diciendo: «¡Vaya! Esto es verdad. Está predicando la Verdad correcta». Sin embargo, los corazones que reciben la Verdad han desaparecido y Satanás está obrando. Ahora la gente que cree y sigue la justicia de Jesús se considera anormal. Este fenómeno es característico del fin de los tiempos de los que habló Dios. 
 
 
«Babilonia la Grande ha caído, ha caído»
 
En la Palabra de las Escrituras del Libro de Apocalipsis, Dios habló de la destrucción del mundo. Cuando leemos la Palabra, vemos cómo los mercaderes espirituales del mundo se lamentarán en aquel entonces, porque han acumulado su riqueza al estafar en el nombre de Jesús. Pero cuando Dios dice que les quitará esa riqueza durante Su juicio al final de los tiempos, la gente que haga negocios en la comunidad cristiana de este mundo estará avergonzada. 
¿Qué pasará en este mundo si Dios destruye el mundo como dijo que haría? Hay muchos rascacielos, incluyendo los apartamentos en la zona metropolitana de Seúl, ¿verdad? Se vendrán abajo con un terremoto. Si Dios agita la tierra una sola vez, los rascacielos y los edificios se vendrán abajo y el infierno llegará enseguida. Esto significa que el mundo se puede convertir en un infierno enseguida. 
¿Cómo nos mira el Señor durante estos momentos? El Señor ama a los que le aman aún más, mientras que odia a los que le odian aún más. Nosotros estamos viviendo en un mundo así. Es un mundo en el que la gente que sigue al Señor le seguirá hasta el final, y la gente que se levanta contra Él, se levantará contra Él hasta el final. Así es. La gente que se levanta contra la justicia del Señor lo hace sin saber lo que está haciendo ahora. 
Lucas 11:42 dice: «Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello». ¿Qué dice este pasaje de los fariseos? Dice: «Mas ¡ay de vosotros, fariseos!». Esto significa que el juicio de Dios está preparado para ellos. ¿Creen que no habrá juicio en este mundo? Habrá un juicio. Un juicio para todos. Las Escrituras dicen: «Y como está determinado que los hombres mueran una vez, después viene el juicio» (Hebreos 9, 27). Hay un juicio para el mundo entero, el juicio de Dios para todos nosotros. ¿Quién estará sujeto a este juicio especialmente? Las Escrituras dicen: «¡ay de vosotros fariseos!». Esto significa que habrá un juicio de justicia de Dios para los fariseos espirituales. 
 
 
Los fariseos son hipócritas que parecen sabios por fuera
 
Los fariseos espirituales creen que Jesucristo vino a este mundo y creen en Su resurrección. También creen en los ángeles, la vida eterna después de la muerte, el Cielo y el infierno, y también intentan creer en la Palabra de Dios tal y como está escrita. Sin embargo, hay una cosa en la que no creen. No creen en la justicia de Jesucristo. Hay gente que cree en todo lo escrito en las Escrituras excepto en una cosa. Estas personas se han convertido en fariseos espirituales. 
¿Qué dijo nuestro Dios a esos fariseos? Les dijo: «¡Ay de vosotros fariseos!». ¿Qué significa esto? Significa que la ira de Dios descenderá sobre nosotros como en los fariseos. El juicio del Señor caerá sobre ellos solo una vez. No dos veces. El Señor acabará con ellos con un solo juicio. El Señor los arrojará al fuego eterno y dirá: «Fuego, quemaos para siempre. Arded eternamente. Y vosotros fariseos, sufrid eternamente en ese fuego». Esto es cierto. Hay solo una ira de Dios, un juicio de Dios, para los fariseos espirituales. 
Entonces, ¿qué tipo de gente son los fariseos espirituales de hoy en día? Son personas que no creen que Jesucristo es su Salvador que borró sus pecados para siempre por el Evangelio del agua y el Espíritu, aunque creen en Dios; son gente que no cree en la perfecta redención del Señor; gente que cree en Dios aunque tiene pecados en sus corazones. Así son los fariseos espirituales. Los fariseos antiguos y modernos son iguales. ¿Creen que los fariseos antiguos eran diferentes? No. Quiero que sepan que los fariseos de antiguo eran más santos y más rectos que los fariseos modernos. Los fariseos del pasado ni se acercaban a las cosas sucias, ni las querían mirar. Pero, ¿cómo son los fariseos espirituales de hoy en día? No solo desean hacer cosas sucias, sino que van a lugares sucios sin vergüenza. 
Tienen dos cosas en común: los dos grupos van en contra de la justicia de Jesucristo. Los fariseos del pasado no creyeron en Jesús como su Salvador. Se levantaron contra Jesús y lo entregaron para que fuese crucificado, y muchos fariseos de esta era no creen en la justicia de Jesús aunque digan creer en Él. Intentan perseguir a los hijos de Dios que se han convertido en justos al recibir la remisión de los pecados en el Evangelio del agua y el Espíritu. 
Nos odian a los justos. Sin embargo, Dios les dice a los fariseos de esta era: «Odiad a Mis hijos mientras estéis en este mundo, pero pronto recibiréis Mi ira». Todos los fariseos espirituales en las comunidades cristianas de hoy en día deben arrepentirse y volver al Evangelio del agua y el Espíritu. Si hay pecado en nuestros corazones, la penitencia adecuada es arrepentirse ante Dios y estar sin pecado al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Los fariseos espirituales deben arrepentirse así. 
Ahora vamos a ver cómo vivieron sus vidas espirituales los fariseos. «Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello». ¿Qué dice esto? Los fariseos sirvieron al Señor con cosas materiales. Los fariseos de aquel entonces eran muy estrictos. El diezmo de menta y ruda y toda hortaliza es un diezmo de cosas materiales. Le entregaban estas cosas a Dios. Esto significa que tomaban una décima parte de todas estas cosas materiales y se las daban a Dios diciendo: «Esto es de Dios. Esto también es de Dios». Eran muy estrictos. También observaban el Sabbath estrictamente. Designaron un día explícitamente y lo observaron. «Un día de la semana es de Dios». No sé cómo eran sus corazones, pero por fuera eran muy fieles. Sin embargo, ¿qué dijo Dios? Dijo: «Hacen estas cosas bien, pero ignoran la justicia y el amor de Dios». 
¿Qué es la justicia de Dios? Es el Evangelio del agua y el Espíritu. Es el amor de Dios a través de Su Iglesia, que el Señor nos ha salvado al venir a este mundo, al ser bautizado por Juan el Bautista, derramar Su sangre en la Cruz, y resucitar de entre los muertos. Así se cumplieron todas las profecías de las Escrituras como fueron dictadas por la verdadera justicia de Dios. Sin embargo, los fariseos espirituales no creyeron en el amor de la justicia de Dios. Por eso nuestro Señor reprendió la hipocresía de estos fariseos. 
En aquel entonces, un fariseo le pidió a Jesús que comiese con él, y Jesús accedió. Sin embargo, los fariseos pensaron que era extraño que Jesús no se lavase las manos antes de comer. Estos fariseos reprendieron a Jesús por no lavarse las manos antes de comer. Si una persona invita a un huésped a su casa a comer, el huésped es quien decide lavarse las manos o no, pero no sé por qué los fariseos intentaron juzgarle con sus propios criterios. En realidad, Jesús no les hizo nada malo a los fariseos, pero fue criticado por ellos por no lavarse las manos antes de comer. Estos fariseos estaban llenos de criticismo. 
Por tanto, nuestro Señor les dijo a los fariseos: «¿Por qué criticáis las cosas externas? ¡Ay de vosotros fariseos! Limpiáis los vasos y los platos por fuera, pero vuestro interior está lleno de avaricia y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que lo hizo limpio por fuera no lo hizo también limpio por dentro? Pero si dais limosna de lo que tenéis todo está limpio». Si hubiesen amado a Dios no habrían criticado al Señor por no haberse lavado las manos. Sí, son los fariseos ante el Señor. 
¿Qué tipo de gente son los fariseos de hoy en día? Los fariseos de hoy en día evalúan a las iglesias según los edificios que tienen y juzgan los sermones predicados en la Iglesia de Dios sin mirar el contenido. Causan disputas acerca de cosas superficiales. No miran las cosas que tienen que mirar y solo tienen en cuenta las cosas que no deberían. Hablan de cómo un pastor no es educado, o guapo o de si hay suficientes sillas en la iglesia. 
Una persona a la que le gusta su cara no hace mucho por cuidarla. La gente que tiene un conocimiento de la Verdad exacto dentro de sí misma no cuida su apariencia exterior. Pero, ¿qué hacen los fariseos? Prestan demasiada atención a las cosas exteriores porque no conocían la justicia de Dios. Tienen demasiado interés en cosas exteriores como la denominación a la que pertenecen, como los fariseos de tiempos de Jesús que discutían porque no se habían lavado las manos. Por tanto, parecen demasiado contenciosos a los ojos de los que creen en la justicia de Dios. 
Jesús miró a los fariseos y dijo: «Mas ¡ay de vosotros, fariseos!». Nuestro Señor vio lo que los fariseos hicieron y dijo que la ira descendería sobre ellos. Los fariseos de hoy en día son iguales. Deben ser mejores por dentro, pero solo hablan de sus denominaciones y del tamaño de sus iglesias aunque no tengan nada dentro, aunque no tengan la seguridad de recibir la remisión de los pecados, y aunque estén llenos de pecados. No entiendo por qué están tan preocupados por los demás cuando no son más que la versión moderna de los fariseos. Así son los fariseos espirituales. 
La gente que no conoce el Evangelio del agua y el Espíritu y no cree en él, no ha recibido la salvación de los pecados. No tenemos que preocuparnos por las mentiras de esos pecadores. En realidad deberíamos tener pena por ellos. Somos personas justas gracias a que hemos creído en la justicia de Dios. Pero, ¿qué pueden solucionar los pecadores al preocuparse por otras personas todos los días? ¿Deberíamos preocuparnos solamente por las almas de otras personas si nuestras almas están a punto de quemarse en el infierno? Primero hay que apagar el fuego que está a punto de caer sobre uno mismo; el problema de nuestros pecados no puede resolverse preocupándose. Esto es lo que nos dice el Señor. Nos lo dijo de manera clara y explícita. Esta Palabra de nuestro Dios está diciendo que todos los pecadores no pueden escapar del juicio del fuego de Dios. 
Sin embargo, sabemos que: «Decid lo que queráis mientras podáis, pero iréis al fuego que nunca se apaga». No quiero que vayan al fuego. Sin embargo, serán juzgados con la justicia de Dios si no reciben el Evangelio del agua y el Espíritu. Deben arrepentirse de su maldad y volver a Dios. Serán destruidos si no se arrepienten de su maldad. No queremos que reciban el juicio de Dios. En mi corazón, quiero que todo el mundo reciba la salvación al recibir el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero yo dejo que Dios haga lo que quiera con ellos si siguen haciendo el mal a las personas justas con su fe incorrecta, a pesar de haber recibido la remisión de los pecados y al no conocer la justicia de Dios. 
Pero yo no soy el único que piensa así. Dios, el Espíritu Santo, dentro de nosotros, está esperando para juzgarles. «Mas ¡ay de vosotros, fariseos!» significa que Dios está esperando juzgarles. Por muy misericordioso que sea Dios, pagará a todos los que no acepten Su misericordia y la rechacen al estar del lado de Satanás hasta el final. El amor es más fuerte que la muerte, pero la envidia es brutal (Cantar de Cantares 8, 6). El amor es más fuerte que la muerte. El Señor fue bautizado por Juan el Bautista y fue clavado en la Cruz por Su amor por nosotros. Así es como pudo salvarnos a los que creemos en la justicia de Dios. Pero, ¿qué otra cosa es más fuerte que la muerte? La envidia. La envidia es más fuerte que el Hades y se enciende como el fuego. La envidia es más fuerte que el oscuro Hades. 
Los fariseos insultaron a nuestro Señor sin cesar cuando vino al mundo. Todos los santos de este mundo sufren los insultos de los fariseos también. Como dice la Palabra de Dios, la envidia de los fariseos es tan cruel como la tumba. Dice: «Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama». Pero, ¿qué dijo Dios acerca de los fariseos? Dijo que les daría Su juicio para siempre de manera perfecta. 
Así es. Nuestro Dios de justicia dijo que juzgaría a Satanás y lo arrojaría al fuego del infierno para siempre. Está diciendo que Dios juzgará a Satanás eternamente por levantarse contra la voluntad de Dios, y a los que están de lado de Satanás. Nuestro Señor fue bautizado por Juan el Bautista y entregó Su vida para salvarnos del pecado porque nos amó tanto. Si el Amor de nuestro Señor es más fuerte que la muerte, el juicio del Señor es más fuerte que nuestra muerte. Como Su amor es tan perfecto, Su ira también es perfecta. Nuestro Señor está hablando de esto en el pasaje de las Escrituras. Por eso tengo compasión por las almas e intento guiarlas con la correcta fe. Pero entrego las almas de los que se levantan contra la justicia de Dios hasta el final al juicio de Dios. Les digo: «Ay de vosotros, fariseos. Seguid siendo así continuamente, pero algún día seréis juzgados. Aunque penséis que podéis vivir para siempre mientras estéis vivos, un día os encontraréis con el Señor. Lo lamentaréis para siempre por decir que no creéis en la justicia de Dios». 
 
 
¿Por qué los fariseos no intentan entender ni amar la justicia de Dios?
 
No aman a Dios aunque digan que le aman. Los fariseos espirituales no buscan la gloria que viene de Dios. Solo buscan la gloria que viene de los seres humanos. Es cierto. Los fariseos siempre buscaban la gloria de los seres humanos. Jesús dijo en Juan 6: «¿Cómo podéis creer si buscáis el honor de otras personas y no el honor que viene de Dios?». ¿Cómo puede esta gente creer en la justicia de Dios? Debería creer en Dios entendiendo lo que Dios dijo de la justicia de Dios. Pero piensan más en lo que la gente dice, en las doctrinas de su denominación, en las denominaciones más populares, etc. Por tanto, no entienden la justicia de Dios de la que hablan las Escrituras. ¿Cómo puede esta gente saber qué es la justicia y el amor de Dios y creer en estas dos cosas? No pueden creer porque no tienen conocimiento. Estas personas no pueden conocer la justicia de Dios porque no tienen el corazón que ama a Dios. La gente que tiene un corazón que ama a Dios dice amén y cree en la Palabra de la justicia de Dios en sus corazones diga lo que diga la gente si la Palabra de Dios dice que la justicia de Dios es correcta. Diga lo que diga su denominación, la gente que busca la gloria de Dios se une a la justicia de Dios y une sus corazones y cree en Dios con la gente que cree en la justicia de Dios. 
¿Pero qué dicen estos fariseos espirituales? Insisten en que su denominación es ortodoxa. El budismo se refiere al infierno de esta manera. Dice que el infierno es un lugar donde se le saca la lengua a la gente y se clava a las personas con clavos cuando hacen algo malo. Este es el infierno del que habla el budismo. No sé si el Señor hará cosas así o no pero los fariseos definitivamente sufrirán mucho más que si se les cortasen la lengua. El Señor nos ha dado este gran amor al entregar Su vida, y cuando fue bautizado por Juan el Bautista y entregó Su cuerpo en la Cruz para salvarnos de los pecados del mundo. ¿Cómo no van a aceptar el amor de Dios exactamente como es y decir: «El Señor tomó el pecado original, pero no los pecados personales y somos pecadores»? Dios les dice a estas personas: «De acuerdo. Vosotros lo habéis dicho. ¿Así que no respetáis Mi amor y Mi justicia? Venid. Creed en Mi amor que está en el Evangelio del agua y el Espíritu. Conocedlo y creed en él. Sin embargo, os mostraré Mi ira si lo rechazáis hasta el final y si os convertís en siervos de Satanás y seguís persiguiendo a Mi gente. ¡Ángeles! Llevad a esta persona y a la paja al fuego que nunca se apaga». Como hay cielos y tierra, también hay infierno y Cielo al final. 
Los fariseos de estos días identifican el cristianismo ortodoxo con las cuatro grandes denominaciones o las cinco grandes denominaciones. ¿Pero cómo son espiritualmente? Siguen supersticiones. Han convertido el cristianismo en una religión supersticiosa. Por tanto, plantan el chamanismo en los corazones de los cristianos creyentes. Deben leer nuestros libros sobre el Evangelio del agua y el Espíritu. Tanto los pastores como los fariseos deben leerlos. Nos miran y dicen que no tenemos ninguna base para estas afirmaciones, pero nosotros predicamos el Evangelio del agua y el Espíritu correctamente basándonos en las Escrituras. Ni siquiera intentamos establecer nuestra propia denominación y solo queremos que la gente del mundo conozca el Evangelio del agua y el Espíritu. Queremos beneficiarles y hacerles obreros de la justicia de Dios. Esta es nuestra meta. Pero algunas personas dicen que nuestra fe no es la fe que cree en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero cuando les pedimos que prediquen un sermón sobre el Evangelio del agua y el Espíritu, no hay nadie que lo haga. Los ministros de hoy en día predican sermones con intereses carnales. La gente piensa en cómo puede recibir las bendiciones en este mundo, cómo vivir mejor, cómo mejorar sus negocios y cómo evitar una catástrofe. 
Había un hombre con el que compartí la palabra durante un tiempo. Tiene una tienda pequeña y yo estaba contento de que viniese al culto de los domingos frecuentemente incluso antes de que yo compartiese el Evangelio con él. Pero todo lo que le importaba era que su negocio fuera bien desde que empezó a creer en Jesús. Muchas personas intentan encontrar una conexión entre creer en Jesús y tener un negocio. Pero encuentran una conexión entre su fe y sus bendiciones físicas. Por ejemplo, dicen: «Seréis ricos si creéis en Jesús. Prosperaréis si creéis en Jesús». Los fariseos espirituales dicen que todo irá bien si se cree en Jesús. Simplemente dicen: «Debéis venir a una denominación ortodoxa si queréis ser ricos. Si creéis en una herejía seréis malditos». Esto es incorrecto. 
¿Por qué no predican que los santos sufrirán por vivir por la justicia del Señor y por fe y que esos santos están bendecidos por eso? ¿Por qué creer que es una herejía creer en el Evangelio del agua y el Espíritu? Estas denominaciones ortodoxas engañan a los cristianos con cosas materiales y abusan de su poder, ¿no es así? Estas personas ignorantes engañan a las ovejas de Dios y no les dicen que van a ser destruidas, aunque están destinadas a ser destruidas, y aunque están muriendo por el pecado que hay en sus corazones. Simplemente dicen: «Quiero intentar ser rico. Quiero ofrecer oraciones de arrepentimiento por tus pecados. Entonces, los pecados desaparecerán». 
Quiero que Dios haga que la gente que diga estas cosas entienda el Evangelio del agua y el Espíritu tan pronto como sea posible. Quiero que vuelvan al Evangelio del agua y el Espíritu. Quiero que vuelvan tan pronto como sea posible. Todas estas almas deberían ser tomadas de un solo arrebato, con una azada como aparece en el Libro del Apocalipsis, capítulo 14. Dios levanta a las almas que se ahogan en aguas profundas. No hay nada que esconder ante la presencia de Dios. Incluso los cadáveres serán restaurados. Dios devolverá a todos los cadáveres a la vida y después juzgará a los que creen y a los que no creen. 
Quiero que el Día del Juicio del que habla el Libro del Apocalipsis 20 venga pronto. Pero ocurrirá según la voluntad de Dios y lo único que debemos hacer es predicar el Evangelio del agua y el Espíritu. Somos felices porque tenemos algo importante que hacer porque creemos en el juicio de Dios. Fundamentalmente hablando, ¿cómo de injusto sería que Dios no juzgase a las personas que no creen en la justicia de Dios? La gente de fe que murió perseguida por el mundo o martirizada diría ante la presencia de Dios: «Dios, ¿cuándo juzgarás a los que se levantaron contra nuestra fe? ¿Cuándo los juzgarás?». También nosotros somos perseguidos por los que viven en este mundo. Sin embargo, los nacidos de nuevo pueden encontrar descanso, porque saben que el juicio de justicia de Dios caerá sobre los que les persiguen. ¿Es cierto o no? Lo que los siervos de la justicia de Dios están esperando es la predicación del Evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo. 
 
 
La gente que ama el Evangelio del agua y el Espíritu odia la injusticia
 
Lo que está mal está mal, y lo que está bien está bien. Simplemente creer en la Verdad a medias no es tener fe. Por supuesto, quiero que todo el mundo crea en el Evangelio del agua y el Espíritu. Pero sé que está bien que una persona que no se ha arrepentido de creer incorrectamente y que se levante contra la justicia de Dios vaya al infierno. Estas personas merecen recibir el juicio de Dios. Por eso debemos decir: «Señor, Tu juicio es muy perfecto y adecuado». Pero la misericordia de Dios obra antes que la justicia de Dios. Todo lo que el Señor hace es correcto. Sin embargo, el Señor lo deja pasar hasta el final y acaba juzgando a las almas que no se arrepienten. Los fariseos de este mundo entienden claramente que el juicio del Señor es horrible. 
Debemos tener compasión de las almas que no conocen la justicia de Dios ahora porque sabemos lo terrible que será el juicio de Dios. Como nosotros sabemos lo horrible que será el juicio, debemos tener compasión de las almas y predicar el Evangelio del agua y el Espíritu del Señor con la fe que cree en la justicia del Señor. ¿Lo entienden? 
A los fariseos les gustaba ser recibidos en los lugares altos de las sinagogas y mercados. Sus apariencias eran de personas sabias. Los que se han convertido en fariseos espirituales en esta era son peores. También parecen sabios y quieren ser recibidos en los lugares altos en las iglesias y mercados. Hacen amistades y comparten posiciones altas. Les gusta ir a lugares importantes y ser personas respetadas. 
Los fariseos eran iguales durante los tiempos del Señor. Los fariseos se asociaban entre ellos y ocupaban todas las posiciones privilegiadas. Les gusta ser recibidos en el mercado. Les gusta crear organizaciones como la organización mundial de la oración, misiones y otras cosas. Ocupan las posiciones privilegiadas y son presidentes, vicepresidentes, secretarios generales, y ocupan puestos en la junta directiva de estas organizaciones. Los otros fariseos que no pueden ocupar una de esas posiciones, se reúnen y crean otra organización. Hay muchos títulos de organizaciones y sus nombres no tienen descripción. Además, ocupan posiciones en todas las organizaciones cristianas. Por tanto, cuando organizan una conferencia, son los que la organizan, y son el presidente, vicepresidente, representante de oración, predicador, etc. 
Estos lugares no tienen nada que ver con la Iglesia de Dios. Son lugares donde los pastores se reúnen por su propio beneficio. Los predicadores no pueden predicar en esos lugares si no pertenecen a la organización de predicadores de resurgimiento, y no dejan que una persona se una a la organización si no paga la cuota. Esto es muy raro. Como los fariseos del pasado, a los fariseos modernos les gusta ser recibidos en los mercados y prefieren las posiciones altas. Parecen personas fieles por fuera. Quiero decir que parecen ser fieles a Dios porque llegan a posiciones altas en el cristianismo y parecen hacer la obra justa de Dios. Mientras que los fariseos parecen ser siervos fieles de Dios, ¿qué parecen los justos? Parecen personas que no son fieles ante Dios. ¡Qué contradicción!
Sin embargo, nuestro Señor dijo claramente que juzgaría a los fariseos. Entonces debe haber personas que prediquen esta Palabra hoy en día. Pero la gente no habla de estas cosas fácilmente. Debemos decir correctamente: «¿Qué queréis decir con tradición? Predicar la Palabra de Dios correcta y exactamente corrigiendo los errores ante la Palabra es la correcta tradición». Al Señor le gusta la gente que complace Su corazón. El Señor vive en nuestros corazones como el Espíritu y como la Palabra porque el Señor ha ascendido a los Cielos. El Señor no tiene boca ni pies. Por eso está buscando a personas que hablen por Él. Está buscando a personas que prediquen la justicia de Dios sin reservas a los fariseos. 
¿Qué haría el Señor si estuviese en este mundo ahora? Creo que reuniría a la gente que creyese en el Evangelio del agua y el Espíritu y lo predicase y lo predicaría con esas personas. Creo que el Señor no dejaría en paz a los fariseos espirituales. Iría por todo el mundo expulsándolos del cristianismo con un látigo. El Señor no se quedaría de brazos cruzados. 
¿Qué dijo Jesús acerca de los fariseos? Dijo que eran como tumbas que no se veían. Parecían tan leales y tan fieles que eran como tumbas que no se veían. ¿Qué es una tumba que no se ve? Es una tumba muy bien hecha. ¿Normalmente cómo son las tumbas de los países occidentales? Entierran a los muertos en el suelo y ponen una lápida encima. Es una tumba, pero no parece una tumba. ¡Qué bonitos son los cementerios de las películas occidentales! Una tumba debe parecer una tumba, pero estas tumbas son muy bonitas. 
Los fariseos son bellos por fuera. Parecen fieles a Dios en todas las cosas; parecen que son los únicos fieles; parece que reconozcan a Dios en todo y que sean los únicos que aman a Dios. Sin embargo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben». 
Tenemos una reunión de resurgimiento espiritual en la Iglesia de Seúl, pero no se acabará con la reunión. Cuando una reunión de resurgimiento va bien, su influencia dura semanas. Muchas almas siguen viniendo a la Iglesia para recibir la remisión de los pecados. Un ministerio que permite que los corazones de la gente sean limpiados de sus pecados realiza una verdadera evangelización. 
Sin embargo, ¿cómo son los misioneros como los fariseos? Cuando les preguntan si tienen pecados, ellos contestan que sí. 
Entonces la conversación sigue así: 
Les preguntamos: «¿Eliminó Jesús todos sus pecados o no?». 
Entonces contestan: «Tomó mis pecados, pero todavía tengo pecados personales».
«Entonces, ¿tienen pecados en sus corazones?».
«Sí». 
«¿Cómo pueden dar testimonio si tienen pecados?».
«Pero, aún así iremos al cielo porque creemos en Jesús y tenemos confianza en nuestra salvación». 
«Entonces, ¿están diciendo que van al Cielo aunque tengan pecados? ¿Sí o no? Esto es muy raro». 
No solo los evangelistas mormones, sino todos los misioneros como los fariseos de cada denominación y de todos los países son así. Los misioneros de las iglesias consideradas ortodoxas de los Estados Unidos dicen cosas así cuando vienen a Corea. Están produciendo personas religiosas que creen en Jesús. Por eso hay una iglesia en Seúl llamada la Iglesia Religiosa. Seguramente todos conocen el nombre del pastor principal de esa iglesia. 
¿Es el cristianismo una religión? Deben saber la diferencia entre religión y fe. ¿Cómo puede ser el cristianismo una religión? La religión es un sistema de creencias en el que creen los humanos y que sigue a un dios sin saber lo que el Señor ha hecho. No sé cómo pueden decir estas cosas cuando dicen creer en el Señor. Los misioneros que vinieron a Corea de otros países son iguales. ¿Han oído hablar de los cristianos coreanos que se están peleando en el extranjero? ¿Por qué discuten? Se pelean por los miembros de sus iglesias. Son como los fariseos. Aunque se comporten así, siguen ocupando los altos cargos en las comunidades cristianas. Ocurre como en tiempos de Jesucristo. ¿Acaso la iglesia presbiteriana, baptista, la iglesia de la santidad, metodista o del Evangelio completo no son herejes? Sí lo son. 
Entonces, ¿qué es la herejía según Dios? Todo cristiano que tenga pecado en su corazón ante la presencia de Dios es hereje. Pero las personas que no son parte de una denominación y parecen ser nada, las personas que parecen seguir al Señor con dificultades, son los hijos de Dios y Su pueblo. Los fariseos de aquel entonces mataban a la gente de Dios. Los falsos profetas mataban a los siervos de Dios. Lo mismo ocurre hoy en día. Por eso el Señor dijo: «De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros». Entonces, ¿qué significa esto? Significa que es peor en esta era. 
Antiguamente, solían matar a algún profeta de vez en cuando. Pero, ahora están construyendo muchas tumbas para los siervos de Dios. Están acumulando las tumbas. Las Escrituras dicen: «De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis». 
Los fariseos tienen la clave del conocimiento. Saber que quien crea en Jesús puede ser salvado. El que tengan la clave del conocimiento significa que la gente puede ser justa si cree en Jesús. ¿Pero cómo es la realidad? Lo saben, pero no creen. Dicen las cosas correctas cuando predican. Dicen que Jesús quitó todos los pecados del mundo. Sin embargo, solo predican con sus mentes. Por eso el Señor dijo: «Porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis». Como dice la palabra, no creen en la Verdad e impiden que la gente crea en ella. ¿Lo entienden? Los fariseos del pasado son como los fariseos de hoy en día. 
Es bueno que una persona que ha sido atormentada por sus pecados conozca a alguien que cree en Jesús de verdad y que crea en Jesús, reciba la remisión de los pecados y la vida eterna al convertirse en una persona justa y creer en la justicia de Dios. Es bueno que todos sus pecados desaparezcan de su corazón a través de la justicia de Dios, y es bueno que esa persona se convierta en hija de Jesús. Es bueno que esa persona crea en Jesús y tenga paz en su corazón; es bueno que no tenga pecados en su corazón y no reciba el juicio. Entonces, ¿por qué el cristiano ortodoxo es aquel que tiene pecados aún después de creer en Jesús? Estar sin pecados después de creer en Jesús es la fe ortodoxa. ¿Por qué dicen que la fe ortodoxa es la que tiene pecados después de creer en Jesús? Los fariseos son los que no saben que no tienen pecados si creen en Jesús, pero no pueden dejar que otras personas crean en la Verdad cuando la encuentran y ni ellos mismos creen. Dios miró a esos fariseos y les dijo: «¡Ay de vosotros, fariseos!». Esto significa que los fariseos recibirán la ira de Dios. Cuando vemos a personas que siguen a los fariseos, debemos ayudarles a escapar. Debemos sacarles de esa oscuridad. Debemos cambiar su conocimiento erróneo. Todas las personas que siguen las doctrinas cristianas son como los fariseos. 
¿Quién son los saduceos comparados con los fariseos? Los recolectores de impuestos. La gente puede dividirse en tres grupos. Los fariseos son los que no creen en Dios e impiden que otras personas crean en la Palabra aunque tengan conocimiento. Los saduceos no creen en absoluto. Hay personas que no creen en la Palabra e intentan conseguir poder político en el mundo. Estas personas utilizan el cristianismo como una religión para conseguir poder político. Intentan controlar al público con la religión y utilizarla para llegar al poder. Estos saduceos son como los fariseos. 
Sin embargo, los recolectores de impuestos, los verdaderos pecadores quieren seguir al Señor y Su justicia. Una persona que ha recibido la remisión de los pecados, una persona que sigue al Señor después de recibir la remisión de los pecados no es un fariseo. La gente que se decora por fuera y dice creer, pero no se niega a sí misma ante Dios, la gente que no deja sus ideas de lado y no cree en el Señor de corazón, es como los fariseos. 
Los que intentan usar al Señor para conseguir poder en este mundo son como los saduceos. La gente que está agradecida al Señor por haber borrado sus pecados, la gente que cree en Jesús y sigue el camino de la fe, el camino de la justicia, es justa. Solo los justos han sido aprobados por Dios. 
Queridos hermanos, el Señor dijo que habría ira en este mundo muy pronto, aunque vivamos en este mundo así. Como ese día está muy cerca, debemos poner nuestros esfuerzos en salvar a los que podrían recibir la ira de Dios hasta que llegue ese día, aunque no sepamos cuándo será ese día. Debemos creer en Dios. Debemos tener compasión por las almas ante Dios. 
Pero hay algo que debemos recordar. Debemos mostrar misericordia a los que la merecen, y debemos luchar contra los que lo merecen. No debemos ser como las hojas que se vuelan con el viento. Debemos luchar contra las personas que se enfrentan a Dios aunque conozcan la Verdad. Debemos luchar sin interés. No hablen con ellos. No luchen con fuerza física o armas. Ignoren a estas personas. Así es como debemos luchar. Eso da más miedo. 
Debemos tener compasión por las almas perdidas y orar por ellas. Debemos guiarlas para recibir la remisión de los pecados como nosotros y debemos orar para que compartan la Verdad de la fe que está dentro de nosotros con fe. Queridos santos, hoy hemos estudiado cómo los fariseos recibirán la ira. El Señor dijo: «¡Ay de vosotros, fariseos!».
La ira de Dios les espera a los fariseos. ¿Creen en esto? No se sientan defraudados porque estén sufriendo ahora y el mundo no les trate bien. Jesús regresará pronto. Sé que el Señor limpiará sus lágrimas pronto, nos recompensará, nos aprobará y nos ayudará si creemos en el Señor y le seguimos. Aunque parezca que no seamos como los ángeles ahora, seremos considerados incluso mayores que los ángeles. Sé que seremos compensados por la persecución que hemos sufrido por el Señor. 
Le doy gracias a Dios.