The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 3-5] (Juan 3:16) ¿Realmente Conoces el Amor de Dios?

(Juan 3:16)
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
 

Debido a que creemos en Dios, quién nos ama a todos, vivimos felizmente. Aún hoy, estamos trabajando para Dios mientras le servimos y predicamos el evangelio del agua y el Espíritu. Si no hubiésemos conocido el amor de Dios, no tendríamos elección sino solamente el vivir vidas oscuras y vacías. No podríamos difundir el evangelio del agua y el Espíritu con gozo. Sin conocer el amor de Dios, sería muy difícil para nosotros trabajar para Él.
Mientras leemos la Palabra de Dios, ¿de que nos percatamos? Nos damos cuenta que Dios nos ama, y debido a que lo sabemos, podemos llevar nuestras vidas energéticamente cada día confiando en este amor. Nuestros corazones sobreabundan con gozo ya que el amor de Dios esta en nuestro corazón. Debido a que el amor de Dios para con los justos es tan grande, nosotros mismos, quienes hemos sido vestidos con este amor, también tenemos corazones amorosos para todos los pecadores.
Dios tiene un corazón amoroso para nosotros. El Apóstol Juan proclamó, “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Hemos llegado a amar a Dios debido a que hemos recibido Su amor por medio de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Debido a que ahora amamos a Dios, también podemos difundir este amor a otros. Si realmente no conocemos el amor de Dios, no solamente seriamos incapaces de ser salvos de este pecaminoso mundo, pero además seriamos incapaces de ganar la vida eterna. Cuando creemos en el evangelio del agua y la sangre, el mismísimo fruto del amor de Dios, podemos recibir la remisión de nuestros pecados y difundir Su amor de la salvación también a otros.
León Tolstoi, un gigante de la literatura Rusa, nos dejo una historia famosa titulada, “¿Porque Viven los Hombres?” ¿Porque viven los hombres? Es por el amor de Dios por lo que todos nosotros vivimos. Dios tiene un corazón lleno de amor para con nosotros, y de hecho, Él realizó este amor a través del evangelio del agua y el Espíritu, y por siempre nos lo ha concedido a nosotros.
Te pregunto nuevamente. ¿Porqué vive nuestra alma? Es por el amor de Dios por lo que viven nuestras almas. ¿Por qué clase de fuerza predicamos el evangelio del agua y el Espíritu y servimos al Señor? Es por la fuerza del amor de Dios por lo que servimos y predicamos el evangelio del agua y el Espíritu. Tal vida solo es posible debido al amor de Dios. No se debe a la existencia de la Verdad por lo que lo decimos, sino se debe a que hemos sido vestidos con este amor de la Verdad por lo que somos capaces de amar.
 

De Tal manera Amó Dios al Mundo

Veamos Juan 3:14-16, un pasaje que nos es muy familiar, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Si no hubiera estado este pasaje de Juan 3:14-16, no hubiésemos conocido Su amor y la gracia de salvación totalmente, y aún aquellos que ya han sido salvados por el agua y el Espíritu pudieran haber concluido que era insignificante creer en Jesús.
Cuando Dios nos hizo, lo hizo con un propósito de Su amor. Él nos consideró los objetos de Su amor. Cuando Dios nos creó, nos creó para podernos amar verdaderamente. Mientras que es verdad que los ángeles también son seres espirituales., ellos fueron meramente creados para servir al santo Dios. Ellos no son el pueblo de Dios.
Los seres humanos somos hechos distintos de los ángeles. Fuimos creados como los objetos del amor de Dios. Si los ángeles fueron hechos como sujetos que alaban a Dios y sirven a Sus hijos, tú y yo, esto es, todos los seres humanos, fuimos hechos como objetos sobre quiénes Dios derramó Su amor. De forma simple, los ángeles fueron creados para ser usados por Dios, pero la humanidad claramente fue creada para disfrutar la gloria con Dios. Cuando tenemos niños, los tomamos como nuestra propia carne y sangre, queremos amarlos y apreciarlos-Dios nos hizo de este modo.
Es por la gracia de Dios por lo que vivimos completamente salvos de nuestros pecados. Para todos y para cualquiera, Dios ha dado Su amor incondicional que salva a los creyentes de todos los pecados. Nuestro Señor nos esta diciendo, “¿Crees que Yo te amo? Debido a que te amo, Yo fui bautizado y Yo derrame Mí sangre sobre la Cruz hasta la muerte. Luego Yo me levante de entre los muertos y de este modo te he salvado. Amándote con el evangelio del agua y el Espíritu, Yo te he hecho Mi hijo propio.” Debido a que hemos recibido el amor de Dios al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, vivimos una vida que sirve a Su evangelio, no importan las dificultades que podamos encontrar, permanecemos ante todas por fe y continuamos sirviendo al evangelio diligentemente.
Ahora, tú y yo, todos nosotros, vivimos al colocar nuestra fe en el amor de Dios. La fuerza para que nosotros abracemos el martirio atrevidamente ante Dios también viene por nuestra fe en el hecho de que el Señor nos ama. También estamos determinados a predicar el evangelio del agua y el Espíritu hasta el fin de este mundo ya que sabemos y creemos que Él nos ama. Se debe a que creemos en el amor de Dios por lo que podemos vivir en Su Iglesia hasta el fin de la era. El Señor da testimonio de Su amor hacia nosotros con el evangelio del agua y el Espíritu.
El verdadero amor de Dios está totalmente revelado en el evangelio de la Verdad, el evangelio del agua y el Espíritu que nos salva de los pecados del mundo. También se debe al amor de Dios por lo que son sostenidas nuestras relaciones y confiamos los unos en los otros y nos apreciamos los unos a los otros. Es igual que el papel  de las bandas y las cuerdas que combinan cada pilar en una fuerte estructura para la cerca del Tabernáculo (Éxodo 27:17-19). Aunque individualmente somos débiles, podemos realizar la obra de Dios con bravura en unión con los otros santos de Su Iglesia ya que hemos guardado el amor de Dios en nuestro corazón. Por medio de nuestra propia fuerza, es imposible que hagamos algo espiritual o que sirvamos al Señor solo se debe al amor del Señor por lo que podemos hacer cualquier cosa.
Se debe a que creemos en el amor de Dios por lo que servimos al Señor con gozo. Se debe a que el evangelio del agua y el Espíritu que conozco es el evangelio de la Verdad y demasiado precioso como para guardármelo yo mismo, por eso voy y los predico por todo el mundo, para que sea esparcido en todas partes. Si no conocemos el amor de Dios, lo consideraremos como una clase de obligación o como una cadena impuesta en nosotros, y estaremos muy lejos de estar agradecidos. Entonces no seremos capaces de hacer nada para Dios, no importa lo precioso y valioso del trabajo que Él nos haya encomendado. Si no tenemos deseos, ¿cómo puede Dios apresurarnos a aceptar Su amor? Puedes llevar un caballo al agua, pero no puedes obligarlo a beber. De igual modo, si no creemos en el amor de Dios y lo rechazamos, entonces Dios nunca podrá salvarnos. Es debido a nuestro amor por Dios por lo que hacemos Su obra; nuestro sentido de servicio, solo, nunca podrá hacer esto posible.
Solo se debe a que hemos recibido el amor de Dios que sobre abunda por lo que ahora podemos compartir este amor unos con otros. Entonces, nuestra tarea es apoyar y amonestarnos los unos a los otros con el amor de Dios para que lo entendamos todos. Debido a que Dios nos ha dado vida nueva, nuestra vida le pertenece a Él. Es el amor de Dios el que nos ha liberado de nuestros pecados. Es Dios Mismo quién nos ha salvado al darnos Su agua y sangre. Por lo tanto, Él nos ha hecho Su pueblo y nos ha permitido entrar al Reino del Cielo. Y ahora que Él nos ha hecho Sus colaboradores, estamos muy agradecidos con Él más allá de cualquier palabra. Todas estas cosas nos han sido permitidas por el amor de Dios.
 

El Amor de Dios es Manifestado por Jesús, Quién fue Bautizado por Juan y Quién Derramó Su Sangre por Nosotros

En Juan 1:29, escrito esta, “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Juan el bautista bautizó a Jesús en el Río Jordán. Y al día siguiente de Su bautismo, Juan dio testimonio a la gente, diciendo, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Claramente esto se debe a que Juan el Bautista en persona había pasado todos los pecados del mundo sobre Jesucristo por medio de Su bautismo, y él podía dar testimonio de esta Verdad. Ciertamente Jesús era el Cordero de Dios quién quitó los pecados del mundo. Cuando el Hijo de Dios vino a esta tierra, Él cargó todos los pecados de este mundo al ser bautizado por Juan el Bautista, y después cargando los pecados del mundo hasta la Cruz.
Juan el Bautista da testimonio una vez más, “El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios” (Juan 1:35-36). “El Cordero de Dios” mencionado aquí significa que Jesús llegaría a ser el sacrificio por todos los pecadores de este mundo al ser bautizado por Juan el Bautista a favor de ellos y después derramó Su sangre sobre la Cruz. Jesús puede ser representado como el Cordero de Dios debido a que Él aceptó todos los pecados del mundo por medio de Su bautismo de Juan, y los cargaría hasta la Cruz.
 
 
Aproximadamente Hace 2,000 Años, Jesús Borró los Pecados del Mundo por Medio del Bautismo que Él Recibió de Juan y por Su Sangre Derramada Sobre la Cruz

Mientras escribo este libro, es 2004-2005. Menciono esto para subrayar el hecho de que ahora han sido 2,005 años desde la venida de Jesucristo. El calendario Gregoriano esta basado en esta fecha en que Jesucristo vino a esta tierra, marcando el periodo después de Su cumpleaños como D.C., y antes de Su nacimiento como A.C. Por lo tanto, la Historia esta dividida en estos dos periodos, antes y después del nacimiento de Jesucristo, basado en el año en que Él vino a este mundo, y ahora más de 2,000 años han pasado desde Su venida.
En el 30 D.C., Jesucristo aceptó todos los pecados mundanos de la humanidad por medio de Su bautismo por Juan el bautista. Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se aproximaba. Entonces, testificó, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Esto significó que, “Jesús cargó todos tus pecados. No importa que clase de pecado hayas podido cometer, el Hijo de Dios los tomó todos. Ahora, cualquiera que crea en Él es un hombre justificado.” Para todos aquellos que creen en el evangelio del agua y el Espíritu, Dios ha dado el regalo de nacer nuevamente, el regalo de la remisión del pecado.
Enviado por Dios Padre, Jesús tomó todos los pecados del mundo, los tuyos y los míos por igual. Después de pasar todos los pecados de este mundo a Jesús por medio del bautismo que Juan el bautista le dio a Él, entonces, Juan testificó con respecto a Jesús para que todos creyeran en Jesús como su Salvador. Juan 1:7 afirma, “Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.” Si no hubiese habido un testimonio de Juan el bautista, ningún Cristiano en este mundo hubiese sabido cómo Jesús recibió los pecados del mundo. La Biblia lo pone claro que Jesús murió sobre la Cruz debido al bautismo que Él recibió de Juan. Juan el bautista estaba dando testimonio de que Jesús tomó los pecados del mundo cuando Jesús fue bautizado por él, y que Jesús en persona cargaría estos pecados hasta la Cruz.
Han sido más de 2,000 años desde que Jesucristo vino, y no sabemos cuantos días le quedan a este mundo. Como dijo el Señor, “Yo soy el Alfa y la Omega,” (Apocalipsis 1:8), hay un fin de este mundo con seguridad. Al venir a esta tierra hace más de 2,000 años, Jesucristo tomó todos los pecados de la humanidad, esto es, “los pecados del mundo,” y los cargó hasta la Cruz. Desde el tiempo en que Él fue bautizado, le tomo tres años ir a la cruz. Durante esos tres años posteriores a Su bautismo, Jesús predicó el evangelio, y después de los tres años, Él fue crucificado y derramó Su sangre hasta la muerte.
“El mundo” en el pasaje de “los pecados del mundo” no solo se refiere al planeta tierra, sino que se refiere a cada ser humano que en ella haya vivido, a ti y a mí. Y debido a que Dios es el Ser eterno, Él puede ver a través del mundo pasado, el mundo presente y el mundo futuro de un vistazo, y Él puede borrar los pecados del mundo en dimensiones infinitas. Debido a que Jesús dijo que Él ya había lavado todos los pecados del mundo por medio de Su bautismo y de Su derramamiento de sangre sobre la Cruz, todos los seres humanos, ya sean del pasado, el futuro o el presente, han sido liberados de todos sus pecados.
 

Apliquemos “los Pecados del Mundo” a Nosotros Mismos

Juan 1:29 afirma, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Tú y yo nacimos en este mundo y ahora proseguimos con nuestras vidas, han pasado alrededor de 2,000 años desde que Jesús cargó los pecados del mundo. Vivimos nuestras vidas limitados por las dimensiones del tiempo pero Dios no.
Estamos cometiendo pecados mientras vivimos nuestras vidas en esta tierra dentro de la dimensión del tiempo que Él creó. El tiempo desde que nacimos de los vientres de nuestras madres hasta ahora, entonces, ¿pertenece al mundo o no? Ciertamente pertenece al mundo. Una vez que nacemos, mientras que los bebes crecen hasta su niñez para cumplir uno, dos y tres años, ¿continúan cometiendo pecados o no? Lo hacen. En lugar de separar pecado original de los pecados personales, considerémoslos juntos. ¿Cometimos o no pecados en nuestra niñez, cuando teníamos de 1 a 10 años? claro que si.
Pero Jesús ya ha borrado todos estos pecados con el evangelio del agua y el Espíritu. Todos los pecados que habíamos cometido en este periodo fueron pasados a Jesús cuando Él fue bautizado. ¿Qué me dicen de su adolescencia? ¿Cometieron pecados en la adolescencia, cuando tenían 11-20 años? Claro que si. Fueron estos pecados pasados también hace más de 2,000 años, ¿o no fueron pasados? Ciertamente todos fueron pasados. Todos los pecados de este mundo fueron puestos sobre Jesús durante Su bautismo. Jesús tomó todos los pecados que hemos cometido y que cometeremos desde el día en que nacimos hasta el día de nuestra muerte. Entonces, ¿todavía tenemos pecado o no? No existe pecado en nuestro corazón. Jesús ya ha hecho un pago adelantado por todos los pecados del mundo de antemano los eliminó todos.
¿Cuanto tiempo vivimos? Digamos aquí que la mayoría de nosotros viviremos hasta los 70 años. Si asumimos que ahora tenemos 20 años, y pensamos todos los pecados que cometeremos durante los 50 años de lo que nos queda de vida, ¿cuanto pesarían estos pecados? Si de algún modo pudieses pesar tus pecados, serían tan pesados que necesitarías cientos de camiones de volteo para cargarlos. Si acaso, tus pecados serian aun más pesados, pero nunca más ligeros. Sin importar si es con tus obras o con tu corazón como cometes estos pecados, aun así serian increíblemente pesados.
A través de Su bautismo, Jesús tomó todos los pecados de este mundo de una vez por todas. Definitivamente Jesús cargó y quitó todos los pecados del mundo. Si dijésemos que Jesús solamente tomó nuestro pecado original, y no los pecados personales, entonces terminaríamos en el infierno a pesar de creer en Jesús. ¿Cuántos pecados cometemos mientras vivimos en este mundo? ¿Están incluidos en los pecados del mundo o no? Claro, todos pertenecen a los pecados del mundo. También cometiste pecado cuando estabas entre 21-30 años. Estos pecados, también, son los pecados que son cometidos en el mundo. Y Jesús también los quitó todos.
Digamos que tenemos 50 años ahora. ¿Expío o no Jesús todos los pecados que hemos cometido en el mundo hasta ahora? ¡Claro que sí! ¿Qué hay de los pecados que serán cometidos por nuestros hijos mientras crecen en el futuro? Todos esos pecados fueron pasados sobre Jesús cuando Él fue bautizado por Juan el Bautista. Él es el mismo Jesús que borró todos los pecados de la humanidad.
Por medio de este hombre, el representante de la humanidad, el Salvador fue bautizado, y por medio de Su bautismo Él tomó sobre Sí Mismo todos los pecados de la humanidad, todos los pecados de la humanidad muriendo sobre la Cruz, ÉL liberó a todos de las ataduras del pecado. El Señor, en otras palabras, ha expiado todos nuestros pecados. Para realizar tan enorme misión, Dios necesitaba enviar al siervo apropiado que prepararía Su camino y ciertamente jugó un gran papel al pasar todos los pecados del mundo sobre Jesús. Puesto de otro modo, el Señor necesitaba un representante de toda la humanidad que impusiera sus manos sobre Su cabeza. Es por ello que Dios Padre envío a Juan el Bautista antes de Jesús, y dijo en Mateo 3:15, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia,” ordenándole a Juan el Bautista que lo bautizara. Entonces Jesús Mismo vino a esta tierra y fue bautizado por este siervo de Dios, Juan el Bautista.
Compañeros creyentes, se debe a que Juan el Bautista ha pasado los pecados del mundo sobre Jesús por medio de Su bautismo por lo que somos salvos al creer en este Jesucristo. ¿Tú y yo tenemos pecado o no? No tenemos pecado. ¿Fueron nuestros pecados pasados sobre Jesús por medio de Su bautismo? Ciertamente fueron pasados.
Debido a que Jesús expío todos los pecados del mundo por medio de Su bautismo, entonces, ¿quién puede afirmar que aún hay pecado en este mundo? Por lo tanto, todos nosotros podemos ser salvos cuando creemos en el centro de nuestro corazón lo que Juan el Bautista y Jesús hicieron por nosotros. Al ser bautizado, Jesús aceptó todos los pecados del mundo que todos y cada uno de nosotros cometimos y cometeremos hasta el día de la muerte, y Él cargó estos pecados del mundo hasta la Cruz y derramó Su sangre por nosotros para pagar por ellos. Al hacer todas estas cosas, Él ha borrado todos nuestros pecados.
He vivido poco más de medio siglo. En retrospectiva, he llevado una vida muy variada e interesante. Estoy seguro que entre ustedes hay muchos que han vivido toda clase de altas y bajas en sus vidas. Existe mucha gente aparte de mí que han tenido vidas difíciles. Todas estas vidas son como la vida de un día de la mosca ante Dios.
Queridos creyentes, ¿cómo puede la gente entender el evangelio del Cielo en que Jesús ha realizado por medio de Su bautismo y sangre? Tomemos a la mosca de un día por ejemplo. ¿Cuántas horas hay en la vida de la mosca de un día? Aproximadamente 24 horas. Las moscas de un día se dice que solo viven un día, así que solo es un día la totalidad de la vida de una mosca de un día. Desde Luego que algunas moscas de un día no viven más de un día, pero el nombre mismo esencialmente captura su efímera existencia.
Para el tiempo en que las moscas de un día viven 12 horas de las 24 horas que tienen, esto es la mitad de la totalidad de su vida, ¿Cuántas historias tendrían para contarnos? Para el tiempo en que viven la tercera parte del tiempo total de sus vidas, sería alrededor de las 6 de la tarde, y a la caída de la noche sería el fin. Digamos que estas moscas de un día se juntaran a esa hora. Ya estarían encarando el fin. Aquellas que lleguen a las 24 horas ciertamente han durado mucho tiempo; algunas habrán muerto a las 20 horas, diciendo, “Yo iré primero,” mientras otras puede que duren una hora más.
Podemos imaginar que conversaran de los viejos tiempos con sus amigos con retrospección hacia su niñez aunque a los ojos humanos todo esto habrá pasado en la mañana. Cuando mueran, probablemente piensen que las cosas pequeñas, las cosas insignificantes que han experimentado en un día tomaron lugar durante el largo tiempo de sus vidas. Pero, ¿cómo es cuando las observamos? Desde nuestra perspectiva, como seres humanos que vivimos durante 70 u 80 años en promedio, ¿no parecerían triviales las vidas de estas moscas de un día para nosotros? Si de algún modo pudiésemos escuchar su conversación, parecería risible. Sin embargo, ante Dios, nosotros mismos somos precisamente como estas moscas de un día.
Dios es el Ser Eterno. Él existía aun antes de crear el tiempo. Al existir en este tiempo eterno Dios nos esta observando. Desde Su eterna dimensión del tiempo, Él Mismo vino a esta tierra a nuestra dimensión temporal, tomó todos los pecados de la humanidad, todos los pecados del mundo, y sobre el tiempo de Su muerte sobre la Cruz, Él declaró, “Consumado es.” Entonces Él se levanto de entre los muertos en tres días, y ascendió al Cielo, el mundo eterno. Ahora Él habita en el tiempo eterno y nos esta observando a nosotros los humanos.
Tomemos el ejemplo de la vida de un hombre. Este hombre piensa, “Tan solo tengo 30 años, y ya he cometido muchos pecados, es horroroso y horrible, asi que, ¿Cómo podría ser perdonado?” Pero nuestro Señor, quién esta habitando en el tiempo eterno, le dice, “¿Bromeas? ¿Supones que Yo solamente tomé los pecados que cometiste hasta que cumpliste 30 años? ¿Piensas que es todo lo que tomé? ¡No! Yo tomé todos los pecados del mundo. ¿Puedes ver esto ahora? Por medio de Mi bautismo, Yo acepté sobre Mí cuerpo todos los pecados de cada ser humano que haya vivido y que viva en este mundo, desde Adán el primer hombre hasta el último hombre que viva hasta el fin de los tiempos, de tus hijos y las generaciones después de ellos.”
Habitando en Su tiempo eterno, nuestro Señor así nos esta diciendo. Él nos dice, “Yo ya he expiado todos tus pecados y también todos los pecados del mundo.”
 

Jesús ha Realizado Completamente el Evangelio del Agua y el Espíritu que Salva a los Pecadores del Mundo de Todos sus Pecados

Vayamos a Juan 19:17-20. “Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín.”
Jesús fue crucificado en una colina llamada Gólgota. De acuerdo a la Escritura, Él fue crucificado a las 9 a.m., y agonizó por 6 horas sobre la Cruz. Cuando Él estaba a punto de morir, dijo, “¡Tengo sed!” Entonces, la gente remojo una esponja con vinagre, la puso en un hisopo, y la acerco a Su Boca. Después de beber el vinagre, Él dijo, “¡Consumado es!” y murió (Juan 19:28-30). Y Jesucristo se levantó de entre los muertos en tres días y ascendió al Cielo. Al hacer todas estas cosas, Él completó toda la salvación de la humanidad.
 

“La Imposición de Manos” (Pasar Pecado) en el Antiguo Testamento Fue una Sombra del Bautismo de Jesús en el Nuevo Testamento

Hebreos 10:1-9 afirma, “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.”
Escrito esta que la Ley es una representación de las cosas buenas que vendrían. Los animales del sacrificio del Antiguo Testamento, ovejas y chivos, que aceptaron el pecado con la imposición de las manos y que fueron muertos, eran una predicción de que Jesucristo vendría a esta tierra a expiar nuestros pecados del mismo modo, y a borrarlos con Su muerte. Toda la gente de fe en el Antiguo Testamento, como David e Isaías, creían en la venida del Cristo Salvador teniendo fe en la salvación de Dios a través del sistema de sacrificios escrito en la Palabra de Dios. La Palabra del Antiguo testamento predijo que el Salvador vendría, tomaría los pecados del mundo al ser bautizado de este modo por Juan, y que moriría por nosotros en la Cruz. La gente del tiempo del Antiguo Testamento creía esto, y eran salvados por fe. Es por ello que el sistema de sacrificios en la Ley es una predicción de las buenas cosas que vendrían.
Sin embargo, la Biblia dice que estos sacrificios ofrecidos de acuerdo a la Ley nunca pueden purificarnos totalmente. Realizar cada día sacrificios siempre que pecamos involucra el traer animales, pasar nuestros pecados imponiéndole las manos y degollándolo, y hacer esto otra vez mañana, no puede perfeccionarnos. Es por ello el Hijo de Dios, Aquel que es perfecto, eterno y sin pecado, Él Mismo vino a la tierra.
Al venir a esta tierra, Él dijo, “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último” (Hebreos 10:5-9).
El evangelio del agua y el Espíritu que Dios completó es la Verdad que dice Jesucristo el Cordero de Dios fue bautizado y crucificado a muerte para hacernos libres del pecado perfectamente. Por lo tanto, no podemos ser salvos por medio de la Ley, pero creyendo en el bautismo y la sangre de Jesús podemos ser salvos. De acuerdo al sistema establecido por Dios de la Palabra del Antiguo Testamento, únicamente creyendo que Jesucristo tomó todos nuestros pecados de este modo, podemos verdaderamente recibir la remisión de nuestros pecados.
Vayamos a Hebreos 10:10. “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”
¿Has sido santificado o no? Con toda certeza. ¿Qué significa “esa voluntad” aquí? Era que Dios Padre enviara a Su Hijo, para pasar todos los pecados del mundo a Su Hijo, para juzgar a este Hijo de una vez y para siempre, y de esta manera liberarnos de todos los pecados del mundo-esta fue la voluntad de Dios Padre. Compañeros creyentes, debido a que Jesucristo ofreció Su cuerpo una vez por todos para salvarnos, ahora hemos sido santificados. Debido a que Jesucristo tomó todos nuestros pecados de una vez por todas, y debido a que Él fue sacrificado, ahora hemos llegado a ser libres del pecado.
Como dice la Biblia, una vez nacido, esta determinado que muramos una vez, y encarar el juicio después de esto (Hebreos 9:27). Pero en lugar de nuestra muerte, Jesucristo, habiendo puesto todos nuestros pecados sobre Su propio cuerpo, vicariamente murió por nosotros una vez. Si alguien viniera y pagara todas las deudas que he tenido toda mi vida, y continuara hacia el futuro, ¿debería algo? No. Precisamente de esta manera, nuestro Señor ha pagado toda la deuda por nuestros pecados cuando Él vino a esta tierra. Por lo tanto nuestro Señor nos salvo a todos nosotros los que en Él creemos de todos los pecados del mundo, para que tú y yo no seamos condenados ni haya muerte. La imposición de manos del Antiguo Testamento fue un símbolo de Su bautismo.
 

Hemos Sido Salvados Creyendo en Jesús de Acuerdo a la Palabra Escrita de las Escrituras

Cuando se trata de creer en Jesucristo, alguna gente argumenta que necesitamos algún tipo de evidencia científica para tener una fe concreta. Pero la Palabra de Dios misma es mucho más precisa y lógica que cualquier ciencia secular. En el Antiguo Testamento, escrito está en detalle acerca de la ofrenda de los sacrificios que eran dados para la remisión del pecado. Estos sacrificios requerían que la gente de Israel trajera multitud de animales y sacrificarlos cada vez que pecaban, en contraste, Jesús con Su cuerpo ofreció un sacrificio eterno por el pecado para morir en la Cruz (Hebreos 10:12)
¿Aún crees, a pesar de esto, que de algún modo seas lavado de tus pecados cada día ofreciendo oraciones de arrepentimiento cada vez que cometes pecado? Si aún tuviésemos que ofrecer tales oraciones de arrepentimiento cada día, regresaríamos a la era del Antiguo testamento. ¿Quién podría ser justificado al jamás cometer ningún pecado hasta el día de su muerte o confesando todos estos pecados perfectamente incluyendo los pecados cometidos por accidente? ¿Quién podría recibir la remisión del pecado de este modo? ¿Quién sería capaz de no cometer ningún pecado y quién podría ser lavado de sus pecados ofreciendo oraciones de arrepentimiento? Cuando existen muchísimos pecados que hemos cometido, ¿cómo podríamos arrepentirnos de todos ellos? Somos seres de tal modo que los pecados cometidos en la mañana son totalmente olvidados en la noche, los pecados de la tarde son pasados trivialmente, y todos los pecados comunes también son olvidados en corto tiempo, así que, decir que podemos lavar nuestros pecados por oraciones de arrepentimiento sencillamente es ilógico. 
Como esta escrito, “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10), Jesucristo ofreció Su cuerpo de una sola vez. Y debido a esto, ahora hemos sido santificados de una vez por todas. Nuestra santificación ha sido alcanzada en un instante, no durante un periodo extendido de tiempo o por una serie de pasos. La afirmación de que de algún modo somos gradual e incrementalmente santificados no es nada más que una mentira de Satanás. Nuestro Señor ha borrado todos nuestros pecados de una vez por todas con el evangelio del agua y el Espíritu.
Hebreos 10:11-18 afirma, “Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.”
¿Acaso Dios dijo que teníamos que ofrecer algún sacrifico por nuestros pecados? ¡No! ¿Qué quiere decir la frase, “remisión de estos”? Es la Palabra escrita en las Escrituras proclamando que Dios ha borrado el pecado mismo, cualquier y todos los pecados del mundo.
Si Juan el bautista no hubiese bautizado a Jesús, ¿podríamos haber recibido la remisión del pecado? Por otro lado, aún si Dios había establecido al representante de la humanidad en Juan el Bautista, si Jesús no hubiese recibido el bautismo de este hombre, y por lo tanto, no hubiese tomado los pecados del mundo, entonces, ¿podría haber borrado nuestros pecados? No. La ley de Dios es la ley de la justicia. Es equitativa y justa. Si Dios dice solo con palabras, “Yo soy el Salvador. Yo he perdonado todos tus pecados. Yo soy tú Mesías,” esto por si mismo no significa que nuestra salvación es completa. Él tuvo que tomar realmente todos nuestros pecados. ¿Por qué Jesús vino encarnado en hombre? Fue precisamente para cargar todos nuestros pecados por medio de Su bautismo, para eliminar todos los pecados que cometemos en ambos, nuestra carne y nuestro corazón (ya que Él los conocía), y para borrarlos con Su derramamiento de sangre, por eso vino a esta tierra encarnado igual que nosotros.
Compañeros creyentes, si Jesucristo no hubiese sido bautizado por Juan el bautista, nuestros pecados no hubiesen podido ser totalmente expiados. Y si Jesús hubiese muerto en la Cruz sin tomar primeramente nuestros pecados sobre Sí Mismo, Su muerte hubiese sido totalmente en vano. Esta muerte hubiese sido inútil y completamente irrelevante para nosotros. Es por ello que Jesús vino a esta tierra encarnado, silenciosamente vivió una vida hasta los 30, y entonces fue bautizado. Entonces, Él vivió tres años de Su vida pública desde Su bautismo hasta Su muerte sobre la Cruz.
Su bautismo fue el principio de Su vida pública. Al decir a Juan el Bautista, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15), Jesús fue entonces bautizado. Fue en este momento donde el pasaje de Juan 1:29 –“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”-fue cumplido.
Debido a que Jesús aceptó todos nuestros pecados al ser bautizado, y debido a que todos estos pecados nuestros, todos y cada pecado de la humanidad, fueron totalmente pasados sobre el cuerpo de Jesús, Dios Padre Mismo volteo Sus ojos cuando Su Hijo murió sobre la Cruz. Aún Dios Padre no pudo soportar ver a Su propio Hijo muriendo, pero debido a que Él no escogió salvar a Su Hijo quién ahora estaba cargando todos los pecados del mundo con Su muerte segura, el Padre no pudo evitar dejarle a Él morir. Es por ello que la oscuridad había descendido sobre la tierra durante tres horas antes de que Jesús diera Su último aliento, ya que Dios bahía vuelto Su rostro. En el clímax de Su agonía de muerte, Jesús Mismo gritó, “Elí, Elí, ¿lama sabactani?” esto es, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:45-46) Jesús cargaba los pecados del mundo en nuestro lugar, y fue castigado y condenado sobre la Cruz por nosotros. Es así cómo Él nos ha salvado a ti y a mí. ¿Puedes captar esto? ¿Crees ahora?
Si Jesús no hubiese sido bautizado por Juan el Bautista, y si Él no hubiese aceptado los pecados del mundo, no hubiese sido condenado. No existía razón para que Jesucristo muriera sobre la Cruz si no hubiese tomado nuestros pecados de parte de Juan el bautista, quién era el representante de toda la humanidad preparado por Dios.
Es por ello, cuando se habla de Juan el bautista, Jesús dijo, “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están” (Mateo 11:7-8), y agregó, “Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta” (Mateo 11:9). Jesús también declaró, “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él,” y Él continuó diciendo, “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:11-12).
En todas estas cosas, Jesús nos está diciendo que fue debido a que Juan el bautista pasó todos los pecados sobre Sí Mismo por lo que pudieron ser borrados. Tú y yo, habiendo ahora visto el bautismo dado a Jesús y habiendo escuchado el testimonio de Juan el bautista, hemos llegado a creer en la Palabra de la remisión del pecado que Jesús realizó por nosotros. Es así por lo que llegamos a ser gente justificada sin pecado. Por lo tanto, ahora podemos Llamar a Dios, Padre Dios.
Escrito está, “Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado” (Hebreos 10:18). No existe más pecado en nuestro corazón. Si nuestra deuda esta totalmente pagada, ¿aún tenemos deuda? Por ejemplo, digamos aquí que un padre amaba la bebida, así que se endeudo enormemente en cada cantina del pueblo. Pero su hijo se hizo rico e hizo pagos por adelantado por la bebida que tanto amaba su padre, y aún pagó por todas las bebidas que su padre se bebería en todo el lapso de su vida. Si es así, ¿quedaría una deuda por pagar al padre, aun si continuara bebiendo toda su vida? ¡No debería nada! Desde luego, este es solo un ejemplo, pero al igual que esta ilustración, nuestro Dios puso todos los pecados sobre Jesús, para que Él pudiera salvarnos. Además, Jesús no solamente tomó los pecados de la totalidad de nuestra vida, sino que Él tomó todos los pecados del mundo sin excepción. Todos nuestros pecados fueron pasados sobre Jesucristo cuando Él fue bautizado. Ahora todos ellos pertenecen a Jesús. Es por eso que todo aquel que crea en esto es salvo de todos sus pecados. Se debe a que Jesús fue bautizado por ti cuando Él vino a esta tierra por lo que recibes la remisión de tus pecados cuando crees esto.
El planeta tierra ha estado aquí mucho antes de que naciéramos. No es como si hubiese llegado a existir después de nuestra existencia. Jesucristo, quién ha borrado nuestros pecados, ya ha expiado todos nuestros pecados mucho antes de que tú y yo naciéramos. Jesús expió todos y cada pecado que todos los desobedientes pecadores de este mundo han cometido. Compañeros santos, se debe a que los pecados del mundo fueron todos pasados sobre Jesús por lo que ahora llegamos a ser libres del pecado, al creer en este Jesús quién llegó a ser la propiciación por todos nuestros pecados.
Compañeros creyentes, entonces, ¿aún tienes pecado? Claro que no. Entonces, te podrías preguntar, ¿y los pecados de mañana? Todos los pecados que cometerás mañana también serán expiados por Jesús. Dios Mismo, por Su parte, tomó todos y cada pecado del mundo, y Él llevó toda la condenación del pecado debido a los pecados que Él puso sobre Sí Mismo.
Introduciendo el bautismo que Jesús recibió de Juan, el Evangelio de Marcos comienza diciendo, “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (Marcos 1:1). Esto significa que la Verdad implicada en el bautismo de Jesús son las mismísimas buenas noticias para todos. Dios nos dice, “Yo he expiado todos tus pecados. Yo soy tú Salvador. Yo he expiado todos tus pecados de este modo.” ¿Cual es el evangelio de la Verdad? Es ‘euaggelion’ o las buenas noticias. La palabra Griega para “evangelio” es “euaggelion.” Y Dios nos esta preguntando si creemos o no en este evangelio (euaggelion), estas gozosas noticias que Su Hijo Jesús nos ha traído.
Sin embargo muchísima gente en este mundo, solo un pequeño número realmente ha contestado, diciendo, “Sí, creo como Tú dices. Sí, Señor, creo lo que Tú has hecho. Ahora que he escuchado la Verdad, es tan sencillo, y sin embargo todo ese tiempo no lo había sabido.” Son aquellos que creen de este modo a quienes Dios aprueba, diciéndoles, “Estas en lo cierto. Tú eres el pueblo justo como Abraham.”
Sin embargo, la mayoría de la gente solo dice, “no lo creo, Señor. Este evangelio es algo extraño que nunca he escuchado.” Así que cuando el Señor les dijo, “¿oh, si? Entonces, ¿He borrado o no tus pecados?” ellos dijeron, “Bueno, si y no. Tomaste mi pecado original, pero Tú no tomaste mis pecados personales.” Siendo apedreados con tales mal interpretaciones, Jesús les dijo a ellos, “Si, ¡eres tan inteligente que no necesitas aprender de Mí!” A tales personas, hasta Jesús ya no tendría palabras para ellos.
Esta gente será arrojada en el infierno por rehusarse a creer que Jesús borró todos sus pecados por Su amor es un castigo que ellos darán por las deudas de sus pecados. Como tal, esto solo es su justo castigo, no es algo que merece compasión o simpatía. Queridos creyentes, no es porque alguien comete muchos pecados, ni por la severidad de esos pecados, por lo que uno es arrojado al infierno. Se debe a que uno no cree que Jesús haya expiado todos los pecados por lo que uno es arrojado al infierno. Pero cualquiera que cree en el bautismo de Jesús y en la Cruz, entonces podrá alcanzar el Reino del Cielo recibiendo su salvación.
Si Jesús no hubiese puesto los pecados sobre Sí Mismo al ser bautizado por Juan el bautista, entonces nuestra fe en Él también sería en vano. El bautismo de Jesús es mencionado muchas veces en las Epístolas Paulinas. Por ejemplo, Gálatas 3:27 dice, “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.” Aquí, ser “bautizado en Cristo” significa venir a Jesucristo para ser unido con Él creyendo en Su bautismo. Significa que todos nuestros pecados fueron puestos sobre Jesús por medio de las manos de Juan el Bautista, y esto, en concreto, significa que todos nuestros pecados fueron pasados a Él. Por lo tanto, cuando Él murió, también nosotros morimos. Y cuando Él resucitó de entre los muertos, nosotros, también, fuimos resucitados.
Romanos 6:3 dice, “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” Nuevamente, Romanos 6:10 dice, “Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive” ; y Juan 1:12 dice, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Mientras estos pasajes muestran que para todos aquellos que aceptan en sus corazones lo que Dios ha hecho por ellos, Él los ha confirmado como Sus hijos propios.
En Colosenses 1:13-14, escrito esta, “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” ¡Aleluya!
Dios nos ha liberado de en medio de todos nuestros pecados por medio del agua y la sangre, el evangelio del agua y el Espíritu, y Él ha hecho que nazcamos de nuevo de todos nuestros pecados. Yo alabo a Dios por salvarnos a todos. ¡Aleluya!