The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 3-7] < Juan 3:14-21 > Nuestro Señor Vino a Este Mundo para Salvarnos de los Pecados del Mundo

< Juan 3:14-21 >
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
 
 
¿Que había en la mente de Dios Padre cuando nos envío a Su Hijo Unigénito? En Su mente estaba Su profundo amor por todos nosotros. No puede haber ninguna duda respecto a que Dios Padre nos ama. Nadie daría a su hijo amado por alguien a quien odia. Se debe que Dios Padre nos amó de tal manera que dio a Su amado Hijo Unigénito.
Mientras medito sobre la Palabra en la Biblia, pienso profundamente acerca de como debe haberse sentido Dios cuando envió al mundo a Su Hijo. Y a través de la palabra de Dios, llegue a darme cuenta cuan grande es Su amor por nosotros, y las palabras no pueden agradecerle este amor. Si Dios no tuviese en Su corazón por nosotros, ¿cómo el Mismo Señor vino a la tierra y realizo Su obra de salvación? Si É no nos hubiera amado, ¿Qué significado tendría Su acto sacrificial? Fundamentalmente se debe a que Dios nos ama por lo que la obra de salvación que Él realizó puede tocar nuestro corazón, y nosotros estamos enormemente agradecidos con Él. El mismísimo hecho de que existe amor por nosotros en Su corazón nos conlleva a darle gracias con mayor profundidad. Y también podemos experimentar el amor de Dios en toda Su profundidad.
Juan 3:16 describe muy bien el amor especial de Dios por nosotros. Debido a que Dios Padre nos ama, nos dio a Jesús, Su Hijo Unigénito. Y Dios reveló Su amor por nosotros no solamente con palabras, sino que Él nos mostró este amor con Sus propias acciones. Ve por usted mismo la clase de amor que Dios nos ha dado. Jesús aceptó todos nuestros pecados por medio del bautismo que recibió de Juan el Bautista, y por ser crucificado, terminó con la condenación de los pecados de este mundo. Y se levantó de entre los muertos en tres días, ascendió al Reino del Cielo, y nos prometió que regresaría nuevamente a esta tierra. El que hayamos recibido este amor tan sorprendentemente – el amor con el cual Dios padre nos dio a Su Hijo – esta tan abrumador que las palabras no pueden expresar nuestra gratitud. La obra de la salvación del evangelio del agua y el Espíritu fue iniciada por Dios quién nos ama. Se debe a que verdaderamente Dios nos amó por lo que envío a Su Hijo Unigénito, pasó nuestros pecados sobre este Hijo, lo crucifico, y lo resucitó; y Dios Padre lo enviara de nuevo a esta tierra en Su segunda venida.
 
 
¿Qué es Verdaderamente Valioso para los Seres Humanos?
 
¿Qué es lo más valioso para los seres humanos? No es el dinero, ni la fama, ni el poder. Los que más se necesita y es más valioso para la humanidad es la vida eterna y el amor de Dios. Si hemos aceptado el amor de Dios en nuestro corazón, podemos perseverar y permanecer en medio de cualquier tribulación, y también podemos esperar por Él. Y en este amor podemos disfrutar un reposo verdadero, recibir nuevas fuerzas y paz. ¿De dónde fluyen estas bendiciones? Todas fluyen de un Dios que nos ama.
Es habitando en este amor de Dios por lo que todos estamos viviendo en fe y en paz. Cuando estamos cansados y agotados en nuestras luchas, somos fortalecidos por el amor de Dios. Puesto de otra manera, es Su amor el que nos fortalece más en todo momento, ambos tiempos, felicidad y tristezas. Es el amor de Dios el que nos ha establecido en el corazón del Señor nos ha hecho habitar en el. Es cuando sabemos y creemos que Dios nos ama abundantemente por lo que nuestro corazón puede recibir fuerza nueva mientras continuamos viviendo. La fuente de la fortaleza que nos permite continuar viviendo espiritualmente en este mundo es este amor de Dios Padre por nosotros. Debido a que Dios nos ama, recibimos la fuerza para continuar día tras día, hoy y mañana, y es por esta fortaleza por lo que realmente continuamos con nuestras vidas.
Si Dios no tuviese amor por nosotros en Su corazón, nuestra vida misma sería inexistente. Si Dios volviese Su rostro de nosotros o no tuviese interés en nosotros, esto en si mismo sería nuestra muerte espiritual. Si nos aferramos a alguien que no está interesado en lo absoluto en nosotros, y cuyo corazón nos ha abandonado completamente, entonces nuestro corazón perdería toda su fuerza. Mientras continuamos con nuestras vidas, nunca debemos olvidar que Dios nos hizo, nos ha salvado de todos nuestros pecados, y siempre nos protege. Si alguna vez sintiésemos que Dios nos ha abandonado, entonces terminaríamos como un papalote cuya cuerda se ha roto. Se debe a que creemos en el amor de Dios por lo que también nosotros tenemos fe en Él. Nuestras vidas de fe dependen totalmente de si hemos o no recibido el amor de Dios por nosotros. Se debe a que sabemos y creemos que básicamente Dios tiene un corazón amoroso hacia nosotros por lo que continuamos con nuestras vidas confiando y siguiéndolo a Él. Es creyendo en Su amor por lo que estamos viviendo en este mundo día tras día. Desde el mismísimo hecho por el que estamos viviendo espiritualmente en este mundo, podemos darnos cuenta de cuanto nos ama Dios. El amor de Dios que se encuentra en Su corazón es lo que nos permite vivir espiritualmente. El que ahora estemos viviendo por el amor de Dios es en si mismo la prueba misma de que Él nos ama abundantemente con todo Su corazón. Y aquellos que saben y creen en esto son los que verdaderamente son felices.
 
 
Vivimos Alimentandonos del Amoroso Corazón de Dios
 
Es gracias al amor de Dios por lo que disfrutamos todos Sus beneficios en nuestra vida. Se debe al amoroso corazón de Dios Padre por lo que ahora vivimos. ¿Lo crees? Y nuestro Señor, con Su amoroso corazón por nosotros, también nos guardó como a la niña de Sus ojos. Somos muy amados por Dios en nuestras vidas.
¿Existe algo excelente en tus habilidades? Puede que tengas algunos meritos y ganes poder a través de ellos, pero esto jamás podrá satisfacer el vacío existente en tu alma. Probablemente hubo tiempos como este en que te sentiste muy vacío y carente de significado. En algunas cosas, podríamos decir que fue cuando nuestras vidas carecían de algo especial y estaban simplemente sin esperanza y agotadísimas, entonces fuimos salvados por medio del evangelio del agua y el Espíritu que Dios nos dio. Cuando estaos cansados y agotadísimos por nuestros pecados, y cuando estábamos exhaustos con un vacío que nunca era llenado a pesar de lo diligentemente que hayamos vivido, nuestro Señor llegó a encontrarnos con el evangelio del agua y el Espíritu. Este evangelio del agua y el Espíritu fue la luz de la salvación de Jesús, quién tomó todos nuestros pecados, vacíos, lagrimas, deficiencias, debilidades e iniquidades.
Cuando realmente pensamos en la razón por la cual vivimos, no podemos negar el hecho de que se debe al amor del Señor por lo que estamos vivos. Se debe a que sabemos y creemos que Jesús también tiene amor en Su corazón por nosotros. No importa que buenas obras hagamos ante Dios, y no importa cuanto nos bendiga Él materialmente, nos de salud y todo aquello que es bueno, sien Su esencia no tuviese un corazón amoroso hacia nosotros, todas estas cosas no serían mas que materiales que desaparecerían. Aquellos que han recibido la remisión del pecado y espiritualmente han llegado a ser hijos de Dios, no se contentan simplemente con cosas materiales que son parte del amor de Dios.
Es el amoroso corazón de Dios Padre del cal hemos obtenido la fuerza para continuar con nuestras vidas. La razón por la cual Dios nos dio a Su Hijo Unigénito se debe también al corazón amoroso que Él tiene por nosotros. Dios nos amó de tal manera que Él dio a Su Hijo Unigénito por nosotros, para que no muriéramos. Y Dios nos amó tanto que no solamente dio a Su Hijo Unigénito, sino que además completó la obra que salva a todas las almas.
Por medio del pasaje Bíblico de hoy, podemos ver y apreciar el corazón de Dios hacia nosotros. Para reiterar lo que Dios hizo por nosotros debido a que nos amó, sabemos que ël nos hizo porque nos ama, y también envió a Su Hijo Unigénito para salvarnos; y sabemos que Jesús, Dios mismo, dio Su propio cuerpo y se sacrificó a Sí Mismo porque Él nos amó. Cuando recibimos una carta, no solamente leemos lo está escrito ahí, sino que leemos el mismísimo corazón del escritor que esta escondido en sus palabras, y es el corazón lo que nos agrada, atrae nuestra gratitud y lo que nos mueve. De igual modo, es cuando vemos el corazón de amor de Dios enterrado y sostenido en Su Palabra lo que nos inspira. Cuando leemos la Biblia, todos nos podemos dar cuenta que Dios nos amó de tal manera que envió a Su Hijo Unigénito Jesús. Dios Padre, nuestro Señor, Dios Espíritu Santo todos nos amaron intensamente. Nuestros corazones se han derretido ante el abundante amor de Dios, y por medio del evangelio del agua y el Espíritu, hemos llegado a ser libres de pecado y estamos viviendo nuestras vidas con Dios como Sus propios hijos.
 
 
¡El Señor No Vino para Condenarnos!
 
Escrito está en Juan 3:17-18, “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Quien crea en este amor de Dios es salvo por aceptar y creer en todos los ministerios del Hijo Jesús a quién Dios Padre envió para liberarnos de nuestros pecados. Sin embargo, aquel que no sabe que Dios Padre tiene un corazón amoroso no puede aceptar a Jesús. Y esta persona no puede aceptar la salvación verdadera que Jesús realizo por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Aquel que no crea en el corazón de Dios Padre no puede creer en Jesús. Solo cuando creemos que Dios padre nos ama con Su corazón podemos aceptar todas estas cosas que Jesús, quien Dios envió para salvarnos, y solo entonces pueden aquellos que así creen ser salvos.
Jesús continuo diciendo en los versículos 19-21 del pasaje de la Escritura de hoy, “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
Dicho de otra manera, básicamente se debe a que Dios nos ama por lo que nos ha salvado. Debemos creer que Dios nos ha amado siempre, antes y después de haber sido salvados. Si no conocemos este amor, entonces estamos destinados a traicionar al Señor, y nuestra fe esta destinada a tropezar, dios nos ha hecho, a quienes podemos ser salvos por medio del evangelio del agua y el Espíritu, Sus hijos propios, y como resultado ahora Él puede otorgar libremente sobre todos nosotros todas Sus bendiciones y gracia. Compañeros creyentes, ¿creen en este amor de Dios?
Escrito esta, “porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6). Si tomas una aproximación literal a la Palabra de Dios, puede ser que piense que la Biblia dice muchas cosas extrañas, ya que en algunos lugares dice, “Ciertamente morirás,” y en otros lados dice, “Ciertamente vivirás.” Sin embargo, cuando tomamos el corazón de Dios escondida en la letra, podemos también saber el porque Él dice esto. Es de importancia crítica que nosotros conozcamos el amoroso corazón de Dios.
Entre nuestros hermanos y hermanas, y entre los siervos de Dios al igual que Sus santos, debemos ser capaces de apreciar los corazones unos de otros. Si no apreciamos los corazones los unos de los otros, y nuestra s relaciones son solamente hipócritas y vacías, entonces es obvio que seremos agradados cuando escuchamos halagos, y nos odiaremos unos a otros si lo que oímos aunque sea ligeramente decepcionante o desagradable. Cuando Dios Mismo vino a esta tierra y voluntariamente llegó a ser nuestra propiciación al ser bautizado y al sangrar a muerte, y cuando Él nos amó así y aún continua amándonos de ese modo, si alguien no puede creer esto, o mal interpreta o entiende mal esto, entonces esta fe no puede ser la fe correcta. Si no plantamos el amor de Dios en el centro de nuestro corazón, los pensamientos carnales aparecerán, haciéndonos pensar que Dios nos odia, nos rechaza y nos desprecia, y finalmente terminaremos alejándonos de Él. Por lo tanto, tenemos que conocer el corazón de Dios, tenemos que conocer los corazones unos de otros como Sus santos, y tenemos que conocer los corazones de Sus siervos. Cuando de este modo apreciamos los corazones los unos de los otros, podemos tener verdadera comunión y amarnos unos a los otros, nueva esperanza y nueva fortaleza brotara, y nuevas bendiciones nos serán concedidas desde lo alto.
¿Cuando se desesperan en este mundo los no salvos? Se desesperan cuando desconocen que Dios les ama. Esta es la única gran razón por la que permanecen sin salvación. Jesús fue bautizado y murió por nosotros debido al deseo de Su corazón por Sus hijos para que fuesen libres de sus pecados, para que terminara su separación de Dios y llegasen a ser uno con Dios; se debe a que la gente no aprecia este corazón por lo que las puertas de sus corazones permanecen cerradas incapaces de creer, así son incapaces de rendirse y ser salvos. En contraste, cualquiera que sabe que Jehová Dios les ama, y cree en el evangelio del agua y el Espíritu, puede creer y aceptar todo lo que Dios le ha ordenado creer.
 
 
Es Sumamente Importante para Nosotros Conocer el Corazón de Dios
 
Dios ama a todos aquellos que han nacido de Nuevo al creer en el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Creen ustedes esto mis compañeros creyentes? ¿Lo saben? Porque Dios amó de tal manera ala humanidad que vino a esta tierra en semejanza humana, fue bautizado por Juan el Bautista, y derramó Su sangre sobre la Cruz. ¿Podríamos darle la espalda a este amor de Jesús, quién nos ha dado el evangelio del agua y el Espíritu para salvar a toda la humanidad de todos sus pecados, y decir que no lo conocemos? Si no te das cuenta de este amor, no puedes ser salvo, y tu vida misma permanecerá en la miseria, y solo te esperará la muerte. Y todos aquellos que han sido salvados por creer en el evangelio del agua y el Espíritu deben apreciar y entender el amor de Dios aún con mayor profundidad una vez que son salvos. Es cuando saben y creen en el corazón de Dios que ellos pueden pregonar el evangelio en obediencia y en unidad con la Palabra de Dios, y ellos podrán esperar todas las promesas del Señor que se realizarán.
Los hermanos y hermanas nacidos de Nuevo de fe deben confiar en el corazón los unos de los otros. Además, debe existir verdadero amor en las relaciones entre los siervos de Dios y en sus hermanos y hermanas de la fe. El amor que existe entre los nacidos de nuevo es tal que mientras que es posible que no se agraden temporalmente los unos a los otros, no puede existir verdadero odio en lo profundo de su corazón. Ellos solo reprenden lo erróneo del corazón, sus hechos y pensamientos que evita que reciban las bendiciones de Dios, y ellos solo tienen lastima y compasión por aquellos cuya fe es débil y pequeña-esto es todo lo que hay en sus corazones; ellos fundamentalmente no almacenan ningún odio. Aquellos que han nacido de nuevo por el agua y el Espíritu conocen el verdadero amor de Dios, ya que han sido redimidos de sus muchas iniquidades, y por lo tanto no almacenan fundamentalmente ningún rencor o intento de mal por los demás; sin embargo, ya que es posible para ellos el ser atraídos por su carne momentáneamente, y de vez en vez cometer tales errores, es imperativo que recuerden el corazón de Dios, se den cuenta de la profundidad de su remisión del pecado, y planten el amor de Dios en sus corazón aún con mayor profundidad.
Desde luego, pueden existir algunos casos de conflicto aún en la Iglesia de Dios. Se debe a que no apreciamos el corazón los unos de los otros por lo que se levantan malos entendidos por lo que hay celos y contiendas. Nuestra verdadera, maravillosa relación que tenemos unos con otros desaparecerá entonces y seremos incapaces de servir al evangelio unidos unos con otros. En casos como este, tenemos que compartir la comunión para resolver los problemas con conversando con una mente amplia en Cristo. Trata de oír en lugar de insistir en tu justicia, ya que escrito está, “todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19). Debemos alcanzar una solución de acuerdo a lo que le agrada al Señor en vez de tratar de satisfacer a cada lado desde una perspectiva humana.
dios es amor. Escrito está en la Biblia, “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). Debido a que Dios nos amó, nos ha salvado por medio del evangelio del agua y el Espíritu, y como el Espíritu Santo, ha venido de todos los que han aceptado este amor de Dios por fe. Ya que Jesús ha venido ahora a nosotros y habita en nosotros por el Espíritu Santo, mientras que nosotros los nacidos de nuevo odiamos la injusticia y el pecado, no odiamos a la gente misma. Tales corazones están claramente en los santos y en los siervos de Dios quienes han nacido de nuevo del agua y el Espíritu. También sabemos muy bien que esto es precisamente porque el amor de Dios esta en nuestro corazón.
¿Cuál es la verdad indispensable que debemos saber para vivir nuestras vidas? Tenemos que saber que Dios tiene un corazón amoroso por nosotros. Es cuando te das cuenta de que puedes encontrar la energía y el gozo para continuar con tu vida de fe. A menos que reconozcamos esta verdad, y si en vez de eso nosotros solo vemos nuestras circunstancias en términos carnales, entonces no podemos tener nada de fe, y todo se vuelve cansado e irritante para nosotros.
Dios nos ama eternamente con todo Su corazón. Se debe a que al menos esto es definitivo por lo que continuamos con nuestras vidas de fe con felicidad y con esperanza. Se debe a que Dios Padre tiene un corazón amoroso hacia nosotros por lo que vivimos nuestras vidas de fe en gozo. Si Dios Padre no tuviese en Su corazón amor por nosotros, ni hubiésemos sido salvos, ni podríamos vivir nuestras preciosas vidas por Su obra de justicia. El amor de nuestro Señor es revelado totalmente en el evangelio del agua y el Espíritu. Nos ha liberado y nos ha transformado de nuestro destino que nos tenía condenados a vivir semejante a una bestia.
Hoy, el que podamos vivir nuestra fe como hijos de Dios, servir y seguirlo a Él, vienen juntos cuando nos reunimos así, y predicamos el evangelio al mundo, todo se debe a que creemos que en el corazón de Dios Padre, existe un amor inamovible hacia nosotros. Se debe a este amor de Dios Padre por lo que ahora estamos vivos, y por ellos continuamos con nuestras vidas. En los días que vienen también, gracias al amor de Dios Padre, continuaremos viviendo nuestra fe por siempre. Mientras vivimos, nunca debemos olvidar que nuestra propia existencia y nuestra propia salvación se deben al amor que se encuentra en el corazón de Dios Padre por nosotros, y debemos recordar que se debe a que Él tiene este corazón amoroso por lo que hemos recibido la remisión de nuestros pecados. Y no es nuevo para nosotros que la misma existencia de este mundo y el Reino de Dios están por este amoroso corazón amoroso de Dios Padre por nosotros, nosotros mismos, y la Verdad misma, también existe todo gracias a este amor. Por lo tanto, estamos agradecidos diariamente por el hecho de que estamos viviendo en el amor de Dios Padre. Demos, entonces, gracias por el amor de Dios dado a nosotros libremente. Unámonos juntos en este amor de Dios como justos que han recibido la remisión del pecado. Y vivamos nuestras vidas dando gloria al Señor hasta el días en que el evangelio del agua y el Espíritu este esparcido por el mundo entero.
 
 
¡Dios Nos Amó Muchísimo!
 
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16-17). Este pasaje nos dice el propósito de Dios para enviarnos a Su Hijo Jesús. Nuestra existencia era tal que no podíamos hacer otra cosa que cometer pecado, y estábamos destinados a ir al infierno por nuestros pecados. Sin embargo a pesar de esto, Jesús, cuyo nombre significa Salvador, nos amó de tal manera que nos salvó de los pecados del mundo. Al creer en Jesús, no solamente somos salvos de nuestros pecados, sino además somos salvos del juicio de Dios, así como de las trampas y opresiones del Demonio. Y también somos libres de la maldición de la Ley.
“Sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17). Es a través de Jesús por lo que hemos sido salvados de nuestros pecados. Y la palabra “mundo” aquí se refiere a toda la raza humana. Hablando entendiblemente, este mundo nos incluye a ti y a mi. El evangelio del agua y el Espíritu es la salvación que libera a toda la gente de este mundo, como tú y yo, del pecado y de toda condenación. Jesús vino a este mundo para salvarnos de toda maldición y de la opresión del Demonio. Él no vino a condenar, al contrario, Él vino para salvarnos de todos nuestros pecados, como está escrito, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Jesús Mismo dijo que era enviado a esta tierra para salvar al mundo del pecado. No es el mundo en su sentido físico lo que nuestro Señor ha salvado, sino que Él ha salvado a los seres humanos, quienes fueron creados a semejanza de la imagen de Dios, de los pecados del mundo.
Habiendo creado a toda la raza humana, Dios les ordenó gobernar sobre todas las cosas sobre este planeta. Y al decir este mundo. Él se refirió a la gente como tú y yo, y en particular, Él habló acerca de ti y de mí quienes conocemos a Jesús correctamente y creemos en Él correctamente. Y al decirnos cuanto nos amó Dios y como Él nos ha salvado, nos dijo como amó al mundo por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Nos amó tanto que nos salvó de toda la maldición, destrucción y condenación de pecado haciendo que Él Mismo se diese a Sí mismo como nuestra propiación. Ciertamente Dios nos ha salvado perfectamente por medio del evangelio del agua y el Espíritu.
¿De que estado de pecado hemos sido salvados? Estoy preguntando, en otras palabras, acerca del estado en el cual toda la gente en este mundo, incluyéndonos a ti y a mí aquí, han sido salvos de todos sus pecados. ¿De que estado nos ha salvado Dios? Somos tan insuficientes, débiles, y tan llenos de errores que estamos destinados a pecar hasta el día en que morimos, y no podemos evitar ir al infierno por estos pecados. Este es precisamente nuestro estado del cual Dios nos ha salvado. Al enviarnos a Su Hijo, Dios nos ha salvado de todos nuestros pecados por medio del evangelio del agua y el Espíritu. ¿Puedes ahora ver el amor de Dios, que no ama muchísimo?
Tú y yo cometemos innumerables pecados durante nuestro tiempo de vida, como niebla espesa y nubes oscuras, y sin embargo debido a que Dios nos amó a gente así, Él nos liberó de todos nuestros pecados al enviar a Su Hijo Unigénito Jesús. Dios Padre pasó los pecados que colgaban como nubes espesas sobre nosotros la humanidad, condenó a Su Hijo en lugar de nosotros, y la hacer eso, nos ha salvado de la condenación y de las maldiciones del pecado a todos nosotros que creemos en Él. Por lo tanto, con la frase, “Dios amó de tal manera al mundo,” podemos medir cuanto nos ha amado Dios.
Debemos recordar esta Palabra, Dios nos amó de tal manera que envío a Su Hijo Unigénito, y ha salvado a la gente de todo el mundo de todos sus pecados, de la condenación y de la destrucción, y de las maldiciones del Demonio y las maldiciones de la Ley. Así que como podemos olvidar este pasaje, “Porque de tal manera amó Dios al mundo,” cuando significa que Dios nos amó y nos salvó con mucha más fuerza y abundancia que los pecados que cometimos. Y ya que la razón por la que podemos vivir nuestras vidas se debe a que Dios envió a Su Hijo Unigénito a esta tierra para que no pereciéramos por nuestros pecados, ¿Cómo podemos ignorarlo y pretender que no nos hemos dado cuenta?
Verdaderamente, nuestro Señor no vino a esta tierra para condenar al mundo. Jesús no vino para condenar nuestras malas acciones, sino a salvarnos, a quienes habíamos caído en pecados y debilidades, de todas las maldiciones. Debemos conocer este amor de Dios. Fue para salvarnos de nuestros pecados por loque Jesús el Hijo de Dios vino a esta tierra, no para condenarnos por nuestros pecados, ni para juzgarnos por nuestras equivocaciones, sino precisamente lo contrario, para resolver el problema de nuestros pecados. Este Jesús, quién vino a esta tierra para tomar nuestros pecados, ser condenado en lugar nuestro, y salvarnos de nuestros pecados, verdaderamente nos amó a todos.
¿No es esto, por encima de todas las cosas, el verdadero amor de Dios? Antes de este amor ágape, antes de que este amor genuino del Dios omnipotente quién amó al débil incondicionalmente, ¿Qué más podríamos necesitar? Que Él deseaba salvarnos a cualquier costo, solo porque nos amó de tal manera y éramos el objeto de Su amor, que nos amó simplemente porque Él nos amó, este amor verdadero no tiene condiciones más allá que el amor mismo, es el mismísimo amor de Dios. Para amar incondicionalmente, y para amar sin recompensa, solo esto es el mismísimo amor ágape con el cual nos ama Dios.
Compañeros creyentes, el amor no debe tener condiciones, y el amor debe ser puro. Sin embargo el amor que se encuentra en las relaciones humanas es condicionado sin excepción. Solo el amor de Dios es incondicional. Aún el amor entre padres e hijos, el cual admiramos más, aún es condicionado en algunos aspectos. Desde luego, comparado a la amistad o al amor romántico entre sexos opuestos, el amor de padres es de algún modo mayor y más profundo, pero comparado con el amor de que Dios tiene por nosotros, quién creó el universo e hizo a la humanidad en medio de todo, no es nada.
Dios creó a la humanidad con el propósito de convertirnos en Su pueblo. Debido a que Dios nos hizo a Su semejanza con amor desde el principio, Dios otorgó Su amor incondicional a nosotros, ya que somos muy amados por Él. Es por ello que es más claro que el agua que Dios nos ha salvado, y por lo que es tan certero que Él vino a esta tierra con el propósito de salvarnos. Es tan sorprendente el que nuestro Señor vino a salvarnos, y es tan maravilloso que Él nos haya salvado a ti y a mí por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Si te pones en Sus zapatos, y realmente te pones a pensar acerca de cómo tienes que pagar cualquier precio y soportar cualquier cosa para amar a alguien, entonces te darás cuenta de cuan grande es el amor de Dios.
Compañeros creyentes, cuando alguien ama a otra persona, esta actúa sobre su amor, no porque le sea demandado, sino simplemente porque ama, ya que no hay temor en el amor. No todos nosotros somos capaces de amar 100% de esta manera, pero la humanidad no está completamente incapacitada de esta clase de amor, y así algunos de sus aspectos aún pueden ser encontrados. A veces, cuando tal amor se encuentra, es visto por nosotros como un amor maravilloso, pero cuando te das cuenta del amor de Dios, realmente podemos entender cuan maravilloso y perfecto es este amor.
Debido a que Dios es perfecto, Él es capaz de tener un amor perfecto. De hecho, solo Dios nos puede amar perfectamente, ya que Él es diferente a nosotros los humanos. Una de las muchas diferencias entre Dios y nosotros los seres humanos es que Él no tiene ninguna insuficiencia, una vez que Él ha decidido amarnos, Él puede amarnos con una perfección total. Mientras que nosotros podemos desviarnos, podemos traicionarlo a Él, y podemos decepcionar Su corazón, Dios aún nos ama perfectamente, y esta libre de cualquier insuficiencia, ya que Dios Mismo es perfecto. Dios, por lo tanto, nos ama perfectamente. El que Él haya borrado todos nuestros pecados de una vez por todas al enviarnos a Su Hijo es precisamente el perfecto amor de Dios.
No existe nada que Dios no pueda hacer, y este Dios nos ama a todos. El que Dios amó al mundo de tal manera significa que Dios exactamente que nos amó a ti y a mí. ¿Todos ustedes saben eso, que Dios nos ama? Por casualidad, ¿existe alguien que no sepa que Dios le ama? Ciertamente existe gente así. Compañeros creyentes, antes de encontrarnos con Jesús, no rabiamos cuanto nos ama Dios. Pero una vez que conocimos el amor de Dios y que nosotros mismos le amamos a Él, todos pudimos pensar acerca de esto y darnos cuenta de nuestro ser real, y entendimos porque nos habíamos sentido miserables todo el tiempo. La razón real para esto se debe a que no habíamos respondido al amor de Dios.
Escrito está en la Biblia, “Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos” (Cantares 8:6). Compañeros creyentes, Dios nos ama perfectamente para que aceptemos Su amor con gratitud. Pero si rechazamos este amor, Su amor se convierte en odio y se vuelve extremadamente cruel. Dios nos ha amado a todos. Él aún nos ama. Nuestro Dios nos amó de tal manera que nos ha salvado a todos. Es solo que algunos de nosotros no nos damos cuenta de esto por nuestro lado.
Mientras que Dios aún nos ama ahora, Él está tocando a la puerta de tu corazón, diciendo, “Te amo. Te ame. Te amo muchísimo. ¿Has hecho algo malo? ¿Te molesta tu conciencia? ¿Tienes algo que te condena? Yo tome todas esas cosas sobre Mí Mismo, y Yo fui condenado en tu lugar. ¿Está perturbado tu corazón? ¿Qué lo perturba tanto? También Yo quite las mismísimas causas de tales perturbaciones. ¿Te das cuenta que tea amo? Te amo de tal manera que hice posible que tu corazón este verdaderamente gozoso y feliz. Si aún estas sufriendo y no tienes gozo, a pesar de lo que he hecho por ti, entonces seguramente no conoces la Verdad. Realmente Yo deseo que conozcas la Verdad.”
Juan 3:18 dice, “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Examinemos únicamente este pasaje ahora. Aquí “Él” se refiere a Jesús. Esto significa que cualquiera que cree en Jesús no es condenado, sin importar las malas acciones que pueda haber cometido y la cantidad de pecados que pueda haber cometido en este mundo. La razón para esto es que Jesús es su Salvador, y cree que Jesús ha borrado todos sus pecados; por lo tanto, no es condenado. Sin embargo, Jesús también dijo aquí que aquel que no cree ya esta condenado, ya que no ha creído en el nombre del Hijo Unigénito de Dios.
En otras palabras, alguna gente es condenada ya que cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. ¿Cuál es el nombre de este Hijo Unigénito de Dios? Es Jesús. Ya que aquí se dice que es condenado porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios, claramente, el nombre de te Hijo Unigénito no es igual al nombre de ningún ser humano. En ningún lado dice que alguien es condenado porque no cree en el nombre de Juan Pérez o de Juana Pérez. Ni es condenado por no creer en el nombre del presidente de su país. ¿Por no creer en cual nombre, entonces, dijo aquí Jesús que alguien es condenado? Él dijo que se debe a que no creen en el nombre del Hijo Unigénito de Dios por lo que alguien es condenado.
¿Que, entonces, es tan significativo acerca del nombre del Hijo Unigénito de Dios que seriamos condenados si no creemos en este nombre? En el nombre del Hijo Unigénito de Dios, esto es, en el nombre de Jesús, esta la autoridad de Dios. Cuando Dios Padre envío a Su Hijo a esta tierra, Él ordenó que el nombre del Hijo debería ser Jesús. El nombre Jesús significa “el Salvador,” como esta escrito, “porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). En el nombre de Jesús, existe el poder para salvarnos de todos nuestros pecados.
El nombre “Jesús” significa que É les Aquel que salvará a Su pueblo de todos sus pecados, este nombre por lo tanto es un nombre muy poderoso. Es el mismísimo nombre que puede liberar sin fallas a los pecadores. El nombre ‘Jesús’ significa que Él salvará a Su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21), y así, Jesús es el Dios Todopoderoso de la salvación, y el Salvador de toda la humanidad. Por lo tanto, no cree en el nombre de Jesús es no creer en el mismísimo Salvador y es por ello que son condenados.
 
 
Jesús es el Único Salvador
 
Dios dijo que solo existe un nombre bajo el Cielo que puede salvarnos (Hechos 4:12). Esto significa que cualquiera bajo el Cielo puede ser salvo únicamente si cree en este Jesús, y que cualquiera que no cree en Jesús no puede ser salvo. No importa quién, si alguien desea ser salvo de sus pecados y ser libre de esta vanidad, vacío, destrucción y vida de maldición, debe creer únicamente en Jesús, y debe creer que es solo este Jesús el que lo ha salvado. Puesto de otro modo, podemos ser salvos únicamente si creemos en el nombre de Jesús y nos damos cuenta de, “¡Jesús el Dios Todopoderoso verdaderamente es mi Salvador! ¡Él me ha salvado! ¡Él me ha salvado totalmente al darme Su perfecto amor! ¡Así es como Él me ha salvado!” Por otro lado, si alguien no cree en Jesús, entonces ya esta lleno de pecado. Cualquiera que no crea esta lleno de pecado, y por lo tanto está condenado. Jesús usó aquí la palabra “condenado”, y esta palabra se usa cuando alguien es hallado culpado y sentenciado. Y se debe a que alguien no cree en Jesús por lo que es condenado por su pecaminosidad.
Nosotros los humanos somos todos parecidos. Todos nacimos igual en este mundo, igual cometemos pecados todos los días, todos luchamos igualmente para satisfacer las necesidades de casa, ropa y para alimentarnos, eventualmente todos nosotros perecemos y regresamos al polvo. Sin embargo, aunque todos los seres humanos cometen pecado por igual, existen aquellos que tienen pecado, y existen aquellos que no tienen pecado. Como esta escrito, “No hay justo, ni aún uno” (Romanos 3:10), todos cometemos pecado, pero aún existen aquellos que han llegado a ser justos creyendo en Jesús.
Al mismo tiempo, sin embargo, aún cuando los Cristianos creen en Jesús, algunos son salvos de todos sus pecados y otros no. Esto se debe a que los últimos, aunque invocan el nombre del Hijo Unigénito, realmente no conocen ni creen en la salvación que Jesús leas ha traído. Es por ello que muchos Cristianos que no creen en la Verdad aún retienen sus pecados en sus corazones, aunque todos ellos invocan el nombre de Jesús.
Los pecados en os corazones de la gente están escritos en las tablas de sus corazones (Jeremías 17:1). Es por eso que están condenados por sus pecados, como dice la Biblia, “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Debido a que la deuda debe ser pagada solo con la vida misma, los pecadores deben ser sentenciados a muerte eterna-esto es, deben sufrir la segunda muerte. En otras palabras, los pecadores deben ser arrojados en el infierno. Esto lo que significa el pasaje de de la Escritura de hoy, “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).
Jesús el Hijo de Dios es el Dios único y verdadero. Existen toda clase de criaturas en el universo, pero Jesús no es una criatura. Solamente Él es el Hijo Unigénito de Dios, y solamente Él es el Señor de la creación quién hizo el universo y todo lo que en el hay, incluyéndonos a ti y a mí. Él es el creador. Usamos esta palabra “Creador” para referirnos a un Ser divino que creó el mundo, y este Creador nos otro que Jesús.
Nosotros, las criaturas quién Jesús nuestro Creador hizo, fueron engañadas por Satanás y llegaron a tener pecado. Para salvarnos, este Creador Jesús vino entonces intencionalmente como hombre. Aunque Jesús podía vencer a Satanás con Su poder totalmente, debido a que Él es el Dios de la Verdad y el justo y equitativo Dios, Él aceptó los pecados de Sus amados por medio de Su bautismo, fue condenado vicariamente en su lugar, y así los ha salvado con una perfección total. Jesús es el Dios quién murió por nosotros en manos de Sus enemigos.
La población de todo este mundo es de más de 6 billones. Aparte de los 6 billones de gente que viven ahora en esta época, ¿Cuánta gente ha vivido y ha fallecido antes? Ya que debe haber habido muchos más de 6 billones de gente que nacieron y murieron desde el principio hasta ahora, llegue yo a preguntarme en donde había sido sepultada esta gente. Un gran número de personas nacieron y murieron una y otra vez, y la mayoría de los muertos fueron sepultados bajo tierra, pero solamente vemos unas cuantas tumbas, ya sea en cementerios públicos o privados. En algún momento yo estaba muy intrigado por esto.
Mis queridos creyentes, una vez nacidos, debemos ponernos el amor de Dios, ser salvos, llegar a ser justos, y vivir felizmente sobre esta tierra, y cuando pasemos al siguiente mundo, debemos vivir felizmente en el maravilloso Reino del Cielo. Sin embargo, la incontable cantidad de gente que ha nacido y que ha muerto en este mundo aún carga muchos pecados en sus corazones. Aún los llamados “Cristianos” aún tienen pecado a pesar de que alegan creer en Dios. Y en Su Hijo Jesús. ¿Por qué sufren la muerte por sus pecados estos Cristianos, aunque insisten que creen en Jesús como Salvador quién los ha liberado de todos sus pecados? Esto es todo un acertijo.
El hecho de están torturados por sus pecados, aunque Jesús, quién ha salvado a la humanidad esta disponible para ellos, se debe a que realmente no creen en el nombre del Hijo Unigénito. Toda esta gente debe creer en el único Salvador quién vino para salvar a la humanidad y ha completado Su perfecta salvación. Cualquiera que cree en el único salvador, Jesús el Todopoderoso quién vino para salvar a la humanidad al eliminar todos sus pecados, ya no tienen ningún pecado. Jesús fue bautizado para aceptar los pecados del mundo, fue crucificado y condenado sobre la Cruz en lugar de los seres humanos, y pagó la deuda del pecado por ellos. Tal gente que cree en este Jesús ahora es libre del pecado, ya que todos sus pecados fueron pasados sobre Jesús; ya que Jesús cargó toda su condenación; y aunque claramente nacieron en este mundo como pecadores, ahora han llegado a ser los justos libres de pecado.
Sin embargo, también Dios lo puso claro que aquellos que no creen en el nombre del Hijo Unigénito-esto es, en Jesús quién ha borrado perfectamente todos nuestros pecados- permanecen llenos de pecado, y ya están condenados. Cualquiera que tiene pecado en su corazón ya está condenado para destrucción por pecador. Aún si alguien cree en Jesús, si aún tiene pecado en su corazón, entonces, ya esta determinado por Dios que será maldecido en el infierno. Es por ello que está mal retener el pecado aun cuando alguien profesa creer en Jesús. Se debe a que esta persona no cree en el poder del nombre de Jesús por lo que aún tiene todos sus pecados intactos. Por lo tanto, todos nosotros debemos estar absolutamente seguros de creer en Jesús como nuestro Salvador.
Compañeros creyentes, ¿creen ustedes que Jesús tomó todos sus pecados y los borró todos por medio de Su bautismo? Mientras vives tu vida en este mundo, ¿cuantos pecados cometes? ¿Tu vida tiene alguna satisfacción? ¿No es verdad que nunca está satisfecho, sin importar lo que hagas? Aún mientras bebes, cantas y bailas por ahí, ¿no es acaso verdad que solo permanece la tristeza en tu corazón? Los pecadores no pueden hallar satisfacción en sus corazones. A menos que realmente creamos en el poderoso nombre del Hijo Unigénito y tengamos un encuentro con Jesús quién ha borrado todos nuestros pecados, no tenemos ninguna satisfacción; nuestros corazones permanecen vacíos y nuestros pensamientos son todos confusos; y cuando miramos el cielo, es hermoso y limpio, pero cuando miramos nuestros corazones y obras, no podemos levantar nuestro rostro debido a la vergüenza. Cuando vemos los brillantes ojos de los niños y oímos sus voces inocentes, son tan limpios que contrastan aún más agudamente en nuestros sucios corazones.
Ningún picador tiene satisfacción en su vida. Es por ello que todos deben creer en Jesús. El nombre de Jesús el Hijo Unigénito es tan grande y tan poderoso que Él ha borrado sus pecados. Si oímos esto, aprendemos y entendemos a través de la Palabra, entonces nos ponemos el amor de Dios, nos convertimos en Su pueblo libre del pecado y no somos condenados; nos convertimos en justos; y, mientras vivimos en esta tierra, hay mucha paz, gozo y felicidad en nuestro corazón.
¿Por casualidad has vivido tu vida todo este tiempo en vano, incapaz de tener un encuentro con Jesús? Aún ahora, no es muy tarde. Veamos Juan 3:19. “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Aquí Dios nos dice porque los pecadores tienen pecado. Su condenación se debe al hecho de que aunque la luz vino al mundo, ellos amaron las tinieblas en lugar de la luz, y sus obras eran malas. Dios es la luz. El atributo más importante de todas las luces, ya sea que estemos hablando de la luz solar, la luz de las estrellas, una luz eléctrica, o aún el resplandor de una luciérnaga, es que iluminan para erradicar la oscuridad. Es la Verdad la que es la luz verdadera. La luz verdadera es que Dios nos ha salvado. La salvación de Dios es la luz verdadera que ha resplandecido brillantemente en las almas que estaban en la oscuridad por nuestros pecados. El Hijo Unigénito Jesús realmente tomó nuestros pecados, realmente fue condenado por nuestros pecados, y realmente nos ha salvado de nuestros pecados.
 
 
¿No Ignoraste la Voluntad de Jesús?
 
Entonces, ¿porque los humanos aún tienen pecado? ¿Por qué están los humanos tan maldecidos? ¿Por qué sus vidas son tan miserables? ¿Por qué la vida es tan dura y por que no hay satisfacción en sus corazones? ¿Por qué la vida no es lo debería ser, porque no podemos vivir como seres humanos, y por que hay vidas tan tristes y solitarias? Todo se debe a que nos estamos escondiendo de Jesús, aunque Jesús, quien es la luz, vino a este mundo y nos ha salvado?
¿Que es lo que Dios está diciendo a los humanos? “nacidos como pecadores, y pecando hasta el día de la muerte – esto es quién tú eres. Por lo tanto son pecadores. Pero Yo vine a salvarte, porque tuve compasión de ti. Yo tome tus pecados de este modo, así Yo fui condenado por ustedes y así borré todos los pecados. Cree en Mí y se salvo. Si crees en Mí, te convertirás en Mí hijo; y si crees en Mí, sus corazones serán libres de pecado.” La vida es tan miserable precisamente porque la gente no cree en esta Palabra de la Verdad que nuestro Jesús habló, ya que tienen temor de que sus pecados sean revelados.
Es por ello que debemos rendirnos ante esta Palabra hablada por Dios. Cuando la Palabra nos desnuda y revela realmente quienes somos, aquellos que reconocen esto son salvados por Dios. Y aún cuando Dios les lance todo tipo de insultos, diciéndoles, “ustedes cometieron toda clase de pecados ya que nacieron en pecado, estaban sucios, vergonzosos seres humanos,” aún así lo reconocen, admiten, Si, Señor, soy un necio y un tonto. Si el Señor dice, “Ustedes son semilla de hacedores de maldad,” entonces debemos responder de la siguiente manera: “Sí, Tú tienes razón. Mi semilla es tal que solo puedo hacer lo malo. Como he heredado tales semillas de hacedores de maldad de mis padres, todo lo que hago es malo. Y a través de toda mi vida, he sido un hipócrita. Solo estoy pretendiendo ser bueno, cuando en realidad no puedo para nada hacer algo bueno. En cada oportunidad, robo, en cada oportunidad, peco, en cada oportunidad, se manifiesta mi semilla de maldad, en cada oportunidad, cometo actos egoístas.” Como nos dice la Biblia en Marcos que existen doce clases de pecado en el corazón humano, ciertamente existen muchos pecados en el corazón de la humanidad. En este pasaje de Marcos 7:21-22, Dios dijo, “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.”
¿Tienes o no tal corazón? Claro que si. Tú y yo por igual nacimos con un corazón así. ¿Se debe a que somos enseñados a cometer obras perversas, por lo que somos así? No, claro que no. Acaso te dijeron en la primaria, “¡eres muy simpático! Cuando crezcas deberías ser un ladrón” cuando continuaste en secundaria te enseñaron, “¡Eres tan lindo! Cuando crezcas deberías ser un estafador” contrario a eso, probablemente escuchaste a tus maestros innumerables veces decirte, “Naciste en esta tierra con un propósito especial. Debes crecer para realizar todo tu potencial y contribuir a esta sociedad.” Estoy seguro que todos ustedes oyeron esto una y otra vez.
Tu abuelos también te dijeron, “Crece para que seas un pilar de esta nación.” Aunque mucho te dijeron y te pidieron una y otra vez que reconvirtieras en un pilar de tu nación, ¿en que te convertiste realmente? Todos crecimos con tales enseñanzas. Todos fuimos enseñados en ambos, la educación pública y le educación familiar, que construyéramos un carácter y creciéramos para ser buenas personas. Hasta cuando nos graduamos de la universidad u otras escuelas, siempre fuimos educados para llegar a ser la clase de gente que ayuda a otros. Cuando todo el aprendizaje terminó, y estabas a punto de casarte, se te dijo, “¡Se paciente! Se amable con tu esposa, se amable con tus parientes. Soporta todas las cosas, y solo entonces podrás realmente crear una familia. La paciencia es la única virtud que puede salvar tu matrimonio.” ¿Cuántas veces se te dijeron tales enseñanzas?
Todos fuimos enseñados a ser virtuosos, pacientes y buenas personas, pero ¿realmente cual fue el resultado? ¿Simplemente cuantos pecados hemos cometido? Cuando éramos jóvenes, no cometíamos muchos pecados, simplemente porque muchas de estas obras malas estaban más allá de nuestra inmadurez, pero una vez que crecimos, ¿no desarrollamos nuestras propias habilidades heredadas, y acaso no, hemos tomado un reinado libre para cometer toda clase de pecado? Tomamos dinero de las bolsas de nuestras madres para comprar galletas; tomamos el dinero que se suponía era para pagar la escuela y nos lo gastamos en nosotros: hicimos todo lo posible para hacer miserables a nuestros padres, como si su felicidad fuese nuestra propia miseria: y cuando nuestros padres pasaron todos esos obstáculos para mandarnos a la escuela, desde los primeros años hasta la universidad, todo para educarnos, hicimos exactamente todo lo que se nos dijo que no hiciéramos. Sabíamos muy bien que se suponía que debíamos vivir virtuosamente, pero aún así continuamos pecando, tanto, que deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos siempre que vemos el claro, cielo azul. Es precisamente así como son nuestras vidas.
En otras palabras, Dios nos está diciendo, “Eres malo. Cometes pecado todo el tiempo. Estas tan chueco. Mereces ir al infierno.” Cuando Dios dice eso, debemos admitirlo y pedir Su misericordia, diciéndole, “Si, Señor, tienes la razón. Es así como soy, desde el principio mismo. ¿Acaso Tú me dejaras así?” Entonces Dios nos traerá buenas noticias, diciéndonos, “Yo tuve tanta compasión por ti que envíe a Mi Hijo. Debido a que Yo deseo salvarte por medio de Mi Hijo, lo envíe a esta tierra para liberarte.”
Existen dos cosas que Dios nos está diciendo aquí. Primero que nada, Él nos esta hablando acerca de nuestros pecados. Nos explica la clase de semilla que somos, las clases de pecado y los muchos pecados que cometemos, como morimos, y a donde somos condenados por Dios después de nuestra muerte. Segundo, Dios nos dice, “Yo envíe a Mí Hijo a esta tierra. Para salvarte de tus pecados, Yo envíe a Mi Hijo, y Yo pase tus pecados sobre Él e hice que cargara estos pecados del mundo. Y por hacer que Él cargara los pecados del mundo y murió sobre la Cruz, y poniendo la condenación que era para ti sobre Mi Hijo, Yo te he librado del pecado. Todos ustedes, por lo tanto, ¡deben creer en Mi Hijo y ser salvos!”
Sin embargo, los malos no aceptan esto. No importa como se les diga, “Cree en Jesús; Él ha borrado tus pecados con el evangelio del agua y el Espíritu,” Rehúsan creer, y, además, dicen, “Prefiero creer en mis propios puños.” Pero es tan necio e inútil levantar sus puños que solamente son del tamaño de un tomate, enrollarse las mangas, rechazar a Dios y en vez de eso confiar en su propia fuerza.
Los humanos somos seres tan débiles. No importa cuan grande y fuerte alguien pueda ser, una vez que le da un resfriado común, es fácilmente derrumbado. Se debe a que Dios nos conoce bien por lo que dijo, “Debido a que serán arrojados al infierno si tienen pecado, Yo pasé todos tus pecados sobre Mí Hijo, e hice que É fuese condenado en lugar tuyo. Si crees en este Hijo Mío, serás salvo y serás justificado. Ahora Yo no condenare a cualquiera de ustedes que crea.” A pesar de esto, los seres humanos son tan malos que aún creen en sus propios puños o en las religiones del mundo.
Solo mira a Mike Tyson, el ex campeón mundial de peso completo que fue famoso por sus puños de hierro. E su muy anticipada pelea de regreso contra Evander Holyfield en 1997, Tyson mordió la oreja de Holyfield cuando se encontró apaleado por su oponente. Él se creyó invencible, y cuando descubrió que no era así, se encontró mordiendo la oreja de su oponente, ¿No esto, después de todo, lo que los humanos somos?
Compañeros creyentes, ¿realmente cuan malos somos los seres humanos? Tú y yo también somos de esta clase de gente que morderíamos a otros y los lastimaríamos si estuviésemos acorralados. Nosotros, también, somos malos. Antes de la Palabra hablada por Dios, nunca debemos negar nuestra maldad. ¿Somos ladrones? Ciertamente somos ladrones. ¿Somos asesinos? Ciertamente somos asesinos. Cuando odiamos a alguien, ¿que pensamos acerca de esa persona? ¿Le deseas lo mejor? No, claro que no. es probable que interiormente pensemos, “Deseo que se tropiece y caiga en algún lugar y muera de una herida cerebral. O que cundo vaya manejando, tal ves su carro caiga de un barranco y muera en llamas.”
Cuando la maldad se levanta en nuestro corazón, ¿Qué ocurre? Si agitas el drenaje, toda clase de porquería se remueve; de igual modo, cuando la maldad de la humanidad se agita aún por lo más mínimo, toda clase de pecado se revuelve, cuando finalmente regresaos a la cordura, ocultamos nuestra maldad con nuestra bondad, pretendiendo ser quienes no somos. Cuando la persona a la que hemos injuriado a sus espaldas hace un momento aparece ante nosotros, cambiamos nuestros colores inmediatamente, y, pretendiendo ser amigables, tímidamente decimos, “¿Cómo has estado?” cuando observamos a los niños en la escuela dominical, vemos que aún ellos son así: se toman de nosotros somos ligeramente amables con ellos, y sin embargo se alejan rápidamente si decimos algo aunque sea ligeramente desagradable para ellos. Los seres humanos somos así de malos.
Cuando eras joven, ¿sabias que eras malo? ¿Probablemente ni cuenta te habías dado, verdad? Un famoso poeta Coreano escribió que el deseaba no tener ni una mancha de vergüenza cuando miraba al cielo. ¿No viviste con este anhelo también? Es más, probablemente pensabas que vivías virtuosamente, y pensabas de ti mismo que eras una buena persona. Pero, ¿qué pasó mientras crecías? ¿Qué virtud, si hubo alguna, pudiste encontrar en ti mismo? Es pura ignorancia la que dice que la naturaleza humana es esencialmente humana. Lejos de eso, no hay nada bueno en nosotros, y es solamente nuestra naturaleza humana básica que es excesivamente mala. Cuando estamos muy hambrientos, y no hay nada más que comer, los seres humanos aún estarían dispuestos a comerse a sus propios hijos (2 Reyes 6:26-29).
No hay límite par alas atrocidades humanas. Solo ve lo que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Toda clase de atrocidades innombrables fueron cometidas, desde el genocidio de 6 millones de Judíos hasta todo tipo de experimentos que fueron realizados con los vivos. Incontable gente fue torturada, cortada y asesinada tan solo por su raza, solo porque eran diferentes a sus agresores. Y la raza humana no es mejor aún en la actualidad. Estas atrocidades continúan ocurriendo interminables en muchos rincones del mundo.
¿Piensas que las mujeres son distintas a los hombres, que son dóciles corderos? Contrario a eso, las mujeres, también, son tan malas como los hombres. Hace mucho, no había dado cuenta de eso, hasta el punto en que cuando veía alas niñas en la escuela, pensaba yo mismo, “Ellas parecen tan inocentes y puras, sin embargo porque soy tan sucio? La gente como yo no debería estar en este mundo. Debería irme a una montaña para ser un monje y separarme de la sociedad.” Sin embargo, en el camino, eventualmente llegue a darme cuenta que las mujeres eran tan malas como los hombres. Las había admirado simplemente porque no me había dado cuenta de este hecho. Solo observa lo que ocurre cuando las mujeres pelean. Se jalan el cabello unas a otras, se patean, y se maldicen unas a otras como si no hubiese un mañana. No existe género o diferencia de edad para la maldad humana; hombres y mujeres, los jóvenes y viejos por igual, claramente somos malos.
Ya que la Palabra de Dios, debemos reconocerla con un sí y creerla. Dios nos creó, y por lo tanto, Él sabe todo acerca de la clase de semilla que somos. Para que nosotros nos levantemos y discutamos contra Él y nos rehusemos a aceptar Su Palabra diciéndole no a Él-esto no es otra cosa que maldad. De hecho, la razón por la cual la gente no puede recibir la remisión del pecado, ni ser bendecido, ni convertirse en justo, se debe todo a que ellos se esconden a si mismos, ya que temen que sus pecados y maldades sean reveladas, y debi a que intencionalmente no escuchan la Palabra de Dios y en vez de eso la ignoran, es precisamente por lo que no pueden ser sanados de la maldad de sus corazones.
Cuando un doctor diagnostica la enfermedad de su paciente y le prescribe un medicamento, el paciente debe seguir la prescripción si desea sanar. Si el doctor es bueno, el paciente debe escuchar y seguir lo que el doctor dice; si el paciente no escucha al doctor, simplemente no puede ser sanado. De igual modo, se deseamos ser sanados de la enfermedad del pecado en nuestro corazón, debemos venir ante Jesús, y debemos ser sanados creyendo en la Verdad del evangelio, el evangelio del agua y el Espíritu que nos ha dado Jesús.
 
 
¿Practicas y Crees la Verdad?
 
Juan 3:21 dice, “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” Dicho de otro modo, Dios sabe todo de nosotros. Este pasaje, en donde Dios dijo que aquel que practica la verdad viene a la luz, es la verdad real. Ya que Dios Mismo. Quién nos creó y sabe todo acerca de nosotros, dijo eso, solo puede ser la verdad infalible. Dios nos dijo que Él nos salvaría al enviar a Su Hijo Unigénito y al pasar nuestros pecados sobre Él; Dios nos dijo que Él daría el Cielo a todos aquellos que creen en Él; Dios nos dijo todo acerca del siguiente mundo y que el presente mundo se revelaría; y Dios nos dijo lo que ocurriría a Sus creyentes y que ocurriría a los incrédulos.
Previamente, en el versículo 20, escrito está, “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz” (Juan 3:20). Realmente debemos reconocer la Palabra hablada de Dios y seguirla. Cualquiera que ame a Dios debe reconocerlo a Él. Dios dijo que ciertamente creó el universo, nos hizo a ti y a mí, y también reina en el siguiente mundo. Cuando oímos Su Palabra, si solo asentimos con la cabeza y la aceptamos, entonces recibiremos la remisión de nuestros pecados, en donde Dios borrará todos nuestros pecados. Al igual que creemos que Dios creó el universo para bendecirnos, es Dios quién trae felicidad a nuestras vidas. Siempre que oímos Su Palabra, no hay nada más que nosotros hagamos que decir “Sí.”
“Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3:21). Aquellos que han recibido la remisión de sus pecados no tienen nada más que hacer que decir si a la Palabra de la Verdad de Dios y creerla. “Padre, Tú Palabra es la Verdad, y así como Tú lo señalaste, es de hecho quién yo soy. Y para mí, quién así estaba destinado al infierno, enviaste a Tú Hijo Unigénito, y me has salvado al condenar a Tú Hijo. Ahora ya no hay más pecados del mundo, ya que Jesús los quitó todos. Así Tú me has salvado. Y ya que Jesús quitó todos mis pecados, ahora yo soy libre de pecado. ¡Yo creo, Señor!” esto es todo lo que podemos decir. Todo lo que Dios da gratuitamente, no tenemos otra opción que recibirlo con gratitud. Eso es todo lo que debemos hacer ante Él.
Si yo les contara que cuando era niño, seguía a mi madre a todos lados y me ocupaba de la cocina, ¿acaso no tomarías mis palabras como verdaderas y me creerías, ya que no viste esto? Si me conoces como un hombre honesto que solamente puede decir lo que es verdad, tendrías aún mayores razones para creerlo ya que en algún momento lavar los platos era algo cotidiano para mi, luego rápidamente me movía a la estufa en donde mi madre lavaba el arroz, luego barría el patio mientras mi madre trapeaba el piso, y era todo un hombre de familia. Deje de hacer estas cosas cuando mis padres fallecieron, pero me gustaba tanto cocinar y limpiar que durante mucho tiempo, hice muchas actividades caseras, tanto que sentía que era mi llamado. Así que yo se como se sienten las mujeres, yo se muy bien como se sienten cuando la casa esta limpiecita y pulcra desde abajo hasta arriba, cuando han terminado hasta de limpiar el trapo. Es muy posible que aquel que limpio el cuarto sea más feliz que aquel entra en el cuarto limpiado. Desde luego, si ella hubiese limpiado el cuarto por alguien que ama, y el es feliz en el cuarto, entonces será aún más feliz.
Me gusta mucho hacer estas cosas, pero ahora simplemente no tengo el tiempo para hacerlas. Si no estuviese pregonando el evangelio, esto es lo que me gustaría estar haciendo. Aún me gusta preparar comida para mis conocidos. Soy muy bueno para hacer estas cosas. ¿Parece difícil de creer? Hace mucho, ciertamente hice todas estas cosas. Pero ya que ustedes no me vieron haciéndolo, todo lo que pueden hacer es creerlo. Lo que tus ojos han visto es fácil creer. Lo que no se ha visto es difícil de creer, pero sabes quien soy, entonces creerías mis palabras, aunque realmente nunca viste lo que hice.
Para creer en el evangelio por medio del cual Dios ha borrado tus pecados es también parecido. ¿Viste a Jesús realmente aceptar todos tus pecados cuando Él fue bautizado? Fue el servicio divino de Jesús aceptar todos nuestros pecados y ponerlos sobre Sí Mismo. Él cargó todos nuestros pecados y fue condenado por ellos es el mismísimo amor incondicional que Él tuvo por nosotros. Pero ¿vimos esto? No, solo esta escrito en la Biblia. Es lo que Dios nos ha hablado, entonces, ¿es todo solamente una mentira o es la Verdad? Es la Verdad. Cuando Dios nos ha dicho que creamos, ¿es correcto dudar Su Palabra solo porque no lo vimos? ¡Absolutamente no!
Ya que la Palabra de Dios es toda verdad, el que no lo hayamos visto con nuestros ojos significa que tenemos menos opción de no creer. ¿Vimos cuando Dios creó el universo y todas las cosas en el? Se debe a que no vimos esto por lo que a través de 40 hombres de fe y un rango de 1,600 años, Dios escribió esta Palabra, diciendo, “En el principio Dios creó los cielos y la tierra,” y Él la ha preservado hasta este día para que podamos leerla. No hay nada más que podamos hacer más que creer.
Si Dios nos dice que somos malos, solo debemos creerlo, o de tro modo, ¿como podríamos darnos cuenta de esto? Si piensas, “en realidad, pienso que soy un poquito bueno,” esto es verdaderamente un pensamiento tonto. En vez de eso debes creer, “La Palabra de Dios verdaderamente es cierta. No hay nada en mí más que maldad.” Se debe a que creemos en Dios por lo que somos salvos al creer verdaderamente, “Yo era de esta clase de semilla desde el principio, pero el Señor me ha salvado por medio del evangelio del agua y el Espíritu.” Compañeros creyentes, ¿realmente creen en Dios? Crees en Él, les ruego a todos. No hay nada más que hacer que creer en Su Palabra. ¿No es para ti verdad el evangelio del agua y el Espíritu? Desde luego que lo es.
¿Que te dice la gente del mundo? Todos te dicen que vivas virtuosamente. ¿Qué me dices de los falsos pastores que tratan de desfalcarte en el nombre de Jesús? Te sientan y te dicen que no cometas pecado. Esto, compañeros creyentes, es lo que dicen los ladrones y los estafadores. ¿Pecamos porque realmente deseamos pecar? ¿Ya no cometemos pecado solo porque se nos dice que no pequemos? No, cometemos pecado siempre que nuestras circunstancias lo permitan, porque fundamentalmente nuestros corazones desean pecar; si alguien comete pecado porque se le dice que lo cometa, y no comete pecado porque se le dice que no lo cometa, entonces no es humano.
Por nuestras insuficiencias, ¿cuantos pecados cometemos con nuestro corazón, nuestra mente y nuestras obras, aún cuando no nos damos cuenta? Sería maravilloso si pudiésemos de alguna manera controlar todas estas cosas, pero ya que solamente somos humanos, siempre somos insuficientes, e incapaces de controlarnos a nosotros mismos, pecamos todo el tiempo. Precisamente porque Dios sabe muy bien que no podemos evitar pecar, Él nos esta diciendo que seamos salvos creyendo en Su Hijo Jesús. Es por ello que debemos obtener la salvación creyendo en Jesús con todo nuestro corazón. ¿Entiendes ahora?
Terminemos nuestra discusión aquí por hoy, pero si el Señor me lo permite, continuare compartiendo este pasaje de la Escritura en detalle. Hemos sido salvados por creer en Jesús, el único Salvador de la humanidad. Doy toda mi gratitud al Señor quién nos ha salvado de todos nuestros pecados por medio del evangelio del agua y el Espíritu.
¡Aleluya!