The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 4-2] < Juan 4:10-24 > ¿En que Encuentra Satisfacción Nuestro Corazón?

< Juan 4:10-24 >
“Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
 
 
En el pasaje de hoy de la Biblia, vemos a una mujer Samaritana que no tenía satisfacción en su corazón. Esta mujer Samaritana había tenido cinco maridos aparte del actual, y sin embargo ella no estaba satisfecha. En su corazón, ella estaba vacía y espiritualmente sedienta, y avergonzada aún ante la gente de este mundo. Ya que estaba viviendo escondida, ella necesitaba el agua de la vida eterna que solo el Señor puede dar.
Cuando Jesús estaba sentado cerca del pozo, la mujer Samaritana llegó ahí para extraer agua. Para tener comunión con ella, Jesús comenzó a platicar con ella, pidiéndole, “Dame de beber.” La mujer estaba sorprendida por esto, ya que un hombre Judío le estaba pidiendo a ella una bebida, aunque ella era una mujer Samaritana en desgracia. Esto se debe a que en ese tiempo, los samaritanos eran despreciados por los Judíos. Sus ancestros eran originalmente Israelitas, pero de sangre mixta, como resultado de las muchas invasiones que Israel había sufrido, así que eran despreciados por los Judíos, aunque parcialmente compartían la misma sangre. Así que cuando un hombre joven Judío le pedía a una mujer samaritana una bebida a pesar de esto, ella no podía evitar pensar que se estaba burlando de ella.
Así que ella dijo, “Ustedes el pueblo Judío desprecia muchísimo a los Samaritanos. Entonces, ¿Cómo es que Tú, siendo Judío, me pides de beber?” La mujer Samaritana le preguntó a Jesús como podía pedirle a ella de beber siendo Él Judío y ella Samaritana. Jesús le dijo, “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva” (Juan 4:10). Entonces la mujer dijo, “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?” (Juan 4:11). Esta mujer simplemente no podía entender lo que Jesús le estaba diciendo. Sin embargo, como Jesús le dijo a ella, “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:13-14), la mujer dijo, “Señor, dame esa agua,” y entonces nuestro Señor le dijo, “Ve, llama a tu marido, y ven acá.” Ella inmediatamente le dijo, “No tengo marido.” Entonces Jesús dijo, “Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.” La mujer estaba impactada por esto, así que le respondió, “¿Cómo Tú sabes todo acerca de mí? Me parece que Tú eres profeta.”
El pozo del cual esta mujer estaba sacando agua era el pozo que sus antecesores habían cavado y bebido de el, y la montaña donde esta mujer adoraba era el Monte Gerizim en donde sus antecesores habían adorado. En términos de su línea de fe, esta mujer era alguien que estaba orgullosa de lo ortodoxo de sus antecesores. Es por ello que está mujer levantó lo ortodoxo de su religión ante Jesús. ¿Qué le dijo a Él? Ella dijo, “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4:20). Esta mujer consideraba muy importante el lugar de adoración. En otras palabras, ella estaba discutiendo acerca del lugar donde se debe adorar, esto es, en donde se hallaba el lugar de adoración más ortodoxo.
Pero Jesús le dijo a ella, “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24). Aunque quería ser aprobada por Jesús por su religiosidad ortodoxa, Él le dijo, “Dios busca a aquellos que le adoran en espíritu y verdad.”
 
 
¿Qué debemos hacer y en Que Debemos Creer Para Ser Lavados de Nuestros Pecados?
 
Cuando Jesús encontró a la mujer, era aproximadamente la hora sexta en tiempo Judío (Juan 4:6). En tiempo contemporáneo, eran las 12 en punto, esto es, medio día. En la tierra de Palestina, este tiempo del día es tan extremadamente caluroso que todo el mundo se toma la siesta. La mujer había ido al pozo para sacar agua en esa hora tratando de evitar los ojos curiosos de los demás. Ella estaba tan avergonzada de si misma que aún para saciar la sed de su carne, tenía que mantenerse lejos de ellos. Para saciar la sed de su alma, ella había vivido con cinco esposos aparte del actual, pero aún así no tenía satisfacción. Nuestro Señor había ido ahí para encontrarse con esta mujer cuyo corazón no encontraba satisfacción. Y Él le enseñó la razón real por la que su vida no tenía satisfacción, y resolvió este problema de ella dándole solución.
Ella había dependido en la línea religiosa y tradicional de fe de su comunidad ciegamente y en vano. Sin embargo, cuando Jesús le dijo exactamente su pasado y su presente, esta mujer pudo darse cuenta que el Hombre que estaba hablando con ella era el Mesías, esto es, el Salvador Jesús mencionado en el Antiguo Testamento. Hoy, los Cristianos que no han tenido un encuentro con Jesús están predispuestos a depender en sus respectivas denominaciones glorificándolas. Sin embargo, ninguna denominación Cristiana de este mundo es Dios Mismo; más aún, ninguna de ellas puede traer vida verdadera. La gente prueba diferentes denominaciones tratando de recibir vida verdadera para sus almas, pero coexiste ninguna denominación en este mundo que traiga vida verdadera. Solo la Palabra de Dios trae vida verdadera a la humanidad. Mientras que la gente puede afirmar que su propia denominación es la mejor, ellos no pueden afirmar que la denominación en si misma ha resuelto y ha lavado el problema del pecado en el corazón de cada individuo, o que ha capacitado sus corazones para ser remitidos de sus pecados, o ha hecho posible que ellos reciban el verdadero lavado de sus pecados.
Ninguna religión en este mundo puede resolver el problema del pecado ni siquiera para un solo hombre. Los Cristianos de la actualidad están viviendo vidas de fe sectarias y religiosas que no creen realmente en la Palabra de Jesús, sino que en lugar de eso ellos creen en sus propios pensamientos, y es por ello que fallan en sus vidas de fe. Se debe a que solo están predicando sus propias enseñanzas y doctrinas denominacionales por lo que son incapaces de resolver el problema del pecado en sus corazones y continúan viviendo como pecadores, no importa cuantas veces escuchen tales enseñanzas. Puesto de otra manera, estos religiosos son incapaces de ser lavados de sus pecados, y sus corazones continúan sedientos, ya que no creen en el evangelio del agua y el Espíritu.
La mujer samaritana le dijo honestamente a Jesús que ella no tenía marido. Ciertamente, la mujer no tenía un verdadero marido. El que ella no tuviese un esposo real no significa solamente que ella no tuviese un marido en términos carnales, sino que ella no había tenido un encuentro con el Salvador verdadero en términos espirituales. En otras palabras, no existía un Salvador verdadero que satisficiese su corazón.
Toda la gente que vive en este mundo esta buscando placer solamente, tratando de encontrar verdadera satisfacción para sus corazones, así que todos buscan los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16). Pero no pueden encontrar verdadera satisfacción en las cosas del mundo. ¿Puede alguien satisfacerse al buscar las cosas de la carne? ¡No! Cuando nos encontramos con escenarios hermosos o seguimos los deseos de la carne, podemos encontrar satisfacción por un breve momento. Pero nuestros corazones no pueden ser satisfacerse verdaderamente por estas cosas. Solamente en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Dios nuestros corazones pueden encintra satisfacción. Es solo a través de la fe en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Jesús con lo que el corazón de todos puede encontrar verdadera satisfacción. Es por ello que todos aquellos que no creen en este evangelio continúan sintiéndose sedientos en su corazón.
Si los corazones de las personas estuvieran refrescados, gozosos y felices siendo dueños de las cosas del mundo, no tendrían necesidad de buscar a Jesús. A menos que conozcan a Jesús y laven sus pecados colocando su fe en el evangelio del agua y el Espíritu, sus vidas están destinadas a estar vacías. No importa cuna rico alguien pueda ser y cuan ideales sus circunstancias, si tiene pecado en su corazón, entonces su corazón no puede satisfacerse con nada más de este mundo sino un vació total. Mis compañeros creyentes, mientras que cualquiera que tiene pecado no puede tener paz verdadera, si recibe la remisión de sus pecados, entonces puede obtener esta paz verdadera. Debes darte cuenta aquí que la mujer Samaritana no tenía satisfacción verdadera, aunque había vivido con cinco hombres, buscando y disfrutando la lujuria de la carne, el orgullo de la vida, el deseo de los ojos, riqueza, fama y placeres y el esplendor de la carne. Pero toda la gente que vive en este mundo, sin importar cuan cansados, tristes y tormentosas puedan ser sus vidas, aún pueden recibir la remisión del pecado y el verdadero gozo si encuentran el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor. Quienquiera que cree en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu dado por nuestro Señor pueden verdadera satisfacción en su corazón.
Mucha gente trata de encontrar satisfacción en las cosas de la carne. Pero ninguna satisfacción puede ser obtenida de las cosas de este mundo. Al pensar que su falta de satisfacción se deriva de su falta de posesiones materiales, buscan y llegan a poseer cosas materiales, pero descubren que aún no pueden satisfacerse con estas cosas. Es solo creyendo en la Palabra de la Verdad del agua y el Espíritu dada por el Señor por lo que todos pueden adquirir verdadera satisfacción. Lo que resuelve el problema del pecado en el corazón de la gente es la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Para todos, si han resuelto los problemas de pecado en sus corazones, entonces puede tener verdadera satisfacción en su corazón y obtener un gozo verdadero, aún si tiene pocas posesiones materiales y sus circunstancias están lejos de lo ideal. Sin embargo, por otro lado, so no tiene un encuentro con el Señor, y así es incapaz de recibir la verdadera remisión del pecado en su corazón, entonces no hay verdadera satisfacción. Se debe a que la gente no tiene satisfacción en su corazón por lo que van de un lado a otro de una religión a otra, o de esta denominación a otra. La gente de este mundo intenta todo para encontrar satisfacción, desde ir a clubes nocturnos hasta acumular riqueza, pero a través de tales esfuerzos sus corazones no pueden obtener verdadera satisfacción. Si usted no ha recibido le verdadera remisión del pecado en su corazón creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, usted nunca obtendrá satisfacción verdadera de las cosas de este mundo.
Para que todos encuentren la verdadera satisfacción en su corazón, debe creer en el evangelio del agua y el Espíritu y recibir la remisión del pecado en su corazón. Si usted cree en el evangelio del agua y el Espíritu, puedes reconocer quien es Jesús, lo que la remisión del pecado es, y como Él ha borrado tus pecados; usted puede experimentar la verdadera satisfacción que realmente ha borrado sus pecados; y usted puede disfrutar del verdadero gozo. Sin creer en este verdadero evangelio, todo lo demás es completamente inútil, no importa con cuanto fervor pueda usted orar a Dios, llamar Su Nombre, hacer toda clase de cosas, ayunar todo el tiempo, o descansar como un tronco en éxtasis.
Aún si has hablado en lenguas, si has visto visiones, o has tenido un encuentro con Jesús en tus sueños, esto no significa que realmente te has encontrado con Jesús. Cualquiera que tenga pecado en su corazón todavía no ha tenido un encuentro con Jesús. Si hay pecado en tu corazón, no estas en Cristo, ya que la Biblia dice, “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Tu falta de satisfacción aunque profesas creer en Jesús se debe a que no tienes fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando a alguna gente se le pregunta, “¿Cómo va tu vida?” responde, “Bueno, estoy con vida, pero solo porque no me he muerto.” Cuando les preguntas, “¿Qué haces para vivir?” simplemente dicen, “Nada. Yo solo vivo”; cuando les preguntas, “¿Por qué vives?” dicen, “Porque no estoy muerto”, y cuando les preguntas, “¿Por qué comes?” responden, “Pues para no morirme. Como porque la comida esta ahí.” La mayoría de la gente ciertamente está viviendo vidas carentes de significado.
Compañeros creyentes, a menos que tengamos en nuestro corazón el evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor, tampoco puede haber satisfacción para nosotros. Cuando nuestra carne se canse, se molesta y se estresa, es natural que nos quejemos de la tribulación. Sin embargo, aún podemos estar satisfechos, ya que el Señor ha resuelto el problema del pecado en nuestro corazón a través del evangelio del agua y el Espíritu. Todos nuestros problemas carnales son de poca importancia, ya que podemos vencerlos por fe. Por el contrario, aún si tales problemas superficiales son todos resueltos, si fallamos en resolver el problema de nuestros pecados y continuamos sedientos, no puede existir ninguna satisfacción.
Todos los filósofos de este mundo se han hecho esta pregunta: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a donde voy?” Pero ellos, también, fallaron en encontrar una solución para estos problemas de la vida antes de morir. La gente famosa que ustedes conocen todos trataron de resolver estos problemas de quien soy, don están y hacia donde se dirigen, pero al final, se fueron al siguiente mundo sin resolver ninguno de estos problemas, ni siquiera el problema de los pecados.
¿Te conoces a ti mismo? Necesitas darte cuenta que eres un ser humano creado a la imagen de Dios. Los seres humanos pueden vivir como hijos de Dios solo cuando sus corazones son lavados del pecado al creer en el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Cómo podemos nosotros simples mortales entrar en el Reino del Cielo? Es solo naciendo de nuevo por el agua y el Espíritu por lo que la gente puede entrar en el Cielo (Juan 3:5). Para todos, sin importar quién, es solo cuando recibe la remisión de sus pecados creyendo con sus corazón en el evangelio del agua y el Espíritu por lo que se puede entrar en el Reino del Cielo. Tu corazón está vacío y confuso ya que aún hay pecado en él. Aquellos que son de mente carnal dicen que todo lo que necesitan resolver es el problema del vestido, del alimento y de casa para si mismos, pero ellos deben darse cuenta con precisión que aún permanece el problema de sus almas aún cuando se llenen estas necesidades básicas.
Yo mismo anhelaba ser lavado de los pecados de mi corazón más que poseer la riqueza y el esplendor de la vida, ya que anteriormente, yo estaba perdido espiritualmente. Antes de que encontrara el evangelio del agua y el Espíritu, la vida era muy dura para mí ya que no tenía una satisfacción real. Mi mayor y único deseo era resolver el problema del pecado en mi corazón. Por lo tanto, yo anhelaba con todo mi corazón conocer la Verdad que resolvería este problema del pecado. En ese entonces, realmente yo era como la mujer Samaritana. Cuando yo me desperté en la mañana y vi el sol, yo estaba avergonzado de mi mismo, y me sentí deprimido. Al igual que Job en la Biblia, yo solía desear que no el sol no saliera. Yo deseaba que el mundo fuese oscuro.
Así es como yo estaba, y así al igual que esta mujer Samaritana, encontré al Señor y llegue a conocer el evangelio del agua y el Espíritu. Entonces cada pregunta que tenía acerca del ministerio del Señor fue respondida de una vez por todas. Llegue a entender todas las obras de la salvación que el Señor realizó por mí: Porque el Señor fue bautizado; como Él tomó los pecados del mundo; como Él murió sobre la Cruz, se levantó de entre los muertos y ascendió al Cielo; y lo que pasara cuando Él vuelva nuevamente.
Desde que me di cuenta de la gravedad de todos los pecados en mi corazón, yo busque la Verdad de nacer de nuevo, y desde entonces yo llegue a conocer la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, he encontrado satisfacción, aún cuando no soy un bebedor, ni canto, ni bailo. Y llegue a darme cuenta que mi corazón no podía tener satisfacción con las cosas carnales. Aún me puedo enojar en ocasiones, pero no importa cuán cansado pueda estar ahora, mi nueva naturaleza no puede ser comparada con mi vieja naturaleza antes de nacer de nuevo. Ni los sufrimientos que encaré antes de nacer de nuevo pueden ser comparados con mis sufrimientos actuales. Desde que nací de nuevo al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, no importa cuán cansado pueda estar, solo se debe a la debilidad de mi carne por lo que me canso; no se debe más a que estoy preocupado por el infierno. Es por ello que siempre me regocijo en mi vida. Exhorto a todos ustedes a aceptar también por fe la verdadera remisión del pecado en sus corazones.
Existen innumerables Iglesias que nuestros ojos ven. Pero podemos darnos cuenta que la mayoría de ellas no pertenecen a la Iglesia de Dios. Para que nosotros discernamos esto, necesitamos ver si el predicador de cualquier iglesia ha recibido la remisión del pecado o no delante del Señor. Solo cuando este es alguien que resolvió su problema del pecado delante de Dios, entonces se convierte en un verdadero siervo de Dios quien puede resolver el problema del pecado en los corazones de la congregación. Aquellos que predican la Palabra de Dios sin resolver su propio problema del pecado ni son siervos de Dios, ni son Su pueblo. Solo porque usted asista a una mega iglesia de este mundo, esto no significa que usted pueda realmente encontrar el evangelio del agua y el Espíritu. Lo que usted necesita saber es que solo las iglesias que predican el evangelio del agua y el Espíritu pertenecen a la verdadera Iglesia de Dios.
Mucha gente ahora está tratando de resolver el problema del pecado aunque asisten a Iglesias donde no hay evangelio del agua y el Espíritu. Desde luego, nosotros tratamos de entregarles el verdadero evangelio del agua y el Espíritu aún a ellos. Sin embargo, deben darse cuenta que debido a su fe es una fe ética, es difícil para ellos encontrar el verdadero evangelio del agua y el Espíritu. En la actualidad, alguna s personas creen literalmente que cuando son golpeados en su mejilla derecha, ellos deben poner la otra. ¿Quién podría vivir así, cuando todos los seres humanos son fundamentalmente montones de pecado? Después de todo, ¿no es por ello que Jesús vino por nosotros? Como Cristiano que profesa creer en Jesús, usted debe preguntarse a si mismo si no es usted tal persona cuyas creencias son únicamente orientadas éticamente. Esta gente es incapaz de encontrar el evangelio del agua y el Espíritu precisamente porque tratan de actuar como si fueran mejores que Jesús. Yo digo esto ya que a través de tal fe moral, es difícil encontrar al Señor quién vino por el agua y el Espíritu. Usted primeramente debe reconocer su naturaleza pecaminosa tal como es, ya que solo los pecadores pueden encontrar este evangelio del agua y el Espíritu.
Todos deben dares cuenta que deben ser lavados de todos sus pecados y nacer de Nuevo creyendo en la Palabra del agua y el Espíritu. En la actualidad los Cristianos que profesan creer en Jesús y aún permanecen reteniendo sus pecados se encuentran viviendo sus vidas de fe ante Dios solo éticamente. Si el problema del pecado no se resuelve en sus corazones aún cuando han asistido a la iglesia y han dado ofrendas todo el tiempo, entonces ellos deben encontrar el evangelio del agua y el Espíritu y creerlo. A menos que hagan esto, ellos serán defraudados espiritualmente.
Cuando usted viene a la Iglesia de Dios y desea dar ofrendas, usted primero debe recibir la remisión del pecado en su corazón creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu antes de dar ofrendas. Cuando ofrendamos a Dios, realmente debemos darlas desde la libertad de nuestra voluntad. Cada aspecto de nuestras vidas de fe debe ser guida totalmente por Dios. Debemos vivir nuestra fe de todo corazón, colocando nuestra fe en la Palabra del agua y el Espíritu.
Cuando uno trata de nacer de Nuevo de todos sus pecados, ¿puede ser logrado por hacer algo por si mismo? Usted no debe pensar así. ¿Cómo puede alguien ser lavado de sus pecados por medio de sus propios actos virtuosos? Si alguien trata de nacer de nuevo por medio de sus obras, entonces tal es un Fariseo y un impostor. Yo exhorto a todos a nacer de nuevo verdaderamente de todos sus pecados creyendo en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu que el Señor Jesús nos ha dado. Encuentra la Verdad, que Jesús ha resuelto el problema de sus pecados de una vez por todas por medio del agua, la sangre y el Espíritu. Crea en esta Palabra del evangelio y nazca de nuevo de todos sus pecados. Confirma con la Palabra de la Verdad como Jesús ha borrado todos sus pecados, y nazca de nuevo creyéndolo. El evangelio del agua y el Espíritu del cual habla la Biblia, nada más que esto es la mismísima Palabra de la Verdad para nacer de nuevo.
Compañeros creyentes, el hecho de que muchos Cristianos creen que deben santificarse atendiendo a la iglesia, dejando de fumar y de beber, y no pecando, significa que han caído en sus propios pensamientos sin base. Tener tal noción tan horripilante es simplemente construir doctrinas Cristianas una a una. La creencia de que alguien puede alcanzar la santificación gradualmente no cometiendo pecado no es más que un truco de Satanás. El hecho de que muchos Cristianos se sienten calmadamente y expresen amén y aleluya durante el servicio de adoración, y sin embargo una vez que salen de la iglesia viven vidas completamente diferentes que se desvían de la Palabra de Dios, se debe a que todavía no han nacido por el agua y el Espíritu. No es por vivir una vida de santificación por lo que uno puede ser libre de sus pecados. El único camino para nacer verdaderamente de nuevo de nuestros pecados es el de creer que Jesús ha borrado todos nuestros pecados por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Absolutamente no se debe a que vivan vidas virtuosas por lo que alguien puede ser libre del pecado.
Los ricos en su propia justicia jamás podrán entrar al Cielo. Es más difícil para un rico entrar en el Reino de los Cielos que para un camello atravesar por el ojo de una aguja. Es imposible para cualquiera nacer de nuevo de sus pecados por medio de sus propios actos virtuosos. Es por ello que el Señor dijo, “Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.” (Mateo 19:26). Debemos darnos cuenta que es nuestro Señor quién ha borrado nuestros pecados por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Usted debe saber como Dios ha borrado sus pecados. Usted debe tener una fe verdadera creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. Al creer en este evangelio del agua y el Espíritu, yo he sido liberado de todos mis pecados. ¿También tú has sido liberado del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu? Si ciertamente has sido libre del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, entonces ciertamente usted es una persona feliz, si importar cuán difícil pueda ser la vida.
En la Palabra de Dios que leemos hoy, aparece una mujer Samaritana. Cuando Jesús le pidió a esta mujer algo de beber, la mujer Samaritana estaba sorprendida ya que no era común que un Judío se asociara con ningún Samaritano. Así que ella preguntó, “¿Cómo es posible que Tú me pidas, a una mujer Samaritana, algo de beber cuando Tú eres Judío?” pero Jesús le dijo a ella, “Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.” Así que mientras conversaba con Jesús, eventualmente ella legó a reconocer que Él era el verdadero Salvador. Ciertamente, Jesús verdaderamente es el Salvador de toda la humanidad. Debido a que muchos miles de años antes, Dios había prometido a la humanidad que Él enviaría al Salvador a todos los hombres, y este Salvador no es nadie más que Jesús. La mujer Samaritana del pasaje de la Escritura de hoy no reconocía a Jesús al principio, pero después ella llegó a darse cuenta que Él era el Salvador.
Compañeros creyentes, ¿quién es Aquel que nos da verdadera agua de vida eternal? ¿Quién es Aquel que verdaderamente clama nuestros sedientos corazones por siempre? ¿No es nuestro Señor Jesucristo? ¿Has sido salvado por medio del evangelio del agua y el Espíritu que Él nos ha dado? Nuestro Señor es el Salvador quién nos ha liberado de todos los pecados de este mundo por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Él quién nos ha dado el agua viva a nosotros quienes vivimos en este planeta no es un hombre sino el Salvador de la humanidad. Jesús es el Salvador quién verdaderamente a satisfecho la sed de nuestro corazón y ha resuelto ambos, nuestros problemas carnales y espirituales. Nuestro Señor no nos dio vida eterna por medio de lo material de este mundo. Al vivir en mundo semejante a un desierto, todos nosotros salimos a buscar a Jesús para tomar el agua viva, ya que estábamos espiritualmente sedientos, y en ese tiempo, Jesús se encontró con nosotros por medio del evangelio del agua y el Espíritu.
Cuando nos hallábamos luchando con la tribulación en este mundo, y cuando nuestros corazones necesitaban la salvación de Dios, lo que nos era absolutamente indispensable era el evangelio del agua y el Espíritu. Solo nuestro Señor resolvió el problema de todos nuestros pecados por medo del evangelio del agua y el Espíritu, y solo Él nos dio verdadera vida. Cuando nos hallábamos exhaustos y no teníamos satisfacción debido a nuestros pecados, cuando estábamos luchando en este mundo semejante a un desierto debido a nuestros pecados, y cuando estábamos muriendo debido a los múltiples problemas por el pecado, nuestro Señor nos dio, por medio de la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, el agua viva que hizo que nunca más tuviésemos sed. Nuestro Señor llegó a ser nuestros Maestro del agua viva que hizo que nunca más tuviésemos sed.
¿Es un ser humano el que lavó nuestros pecados? ¿Fue algo material? ¿Fueron las doctrinas humanas de este mundo? ¡No! Solamente es Jesús quién ha resuelto todos los problemas en nuestras vidas, y solamente Él es el verdadero Salvador quién nos ha dado el evangelio del agua y el Espíritu. Se debe a que solo Jesús es el verdadero Salvador para nosotros ya que Él dejó Su gloria y vino a esta tierra, puso todos nuestros pecados sobre Su propio cuerpo por medio de Su bautismo, y fue crucificado para derramar Su sangre, y de esa manera nos ha salvado. Él se ha convertido en el Dios Pastor quién nos da todas las bendiciones que necesitamos para vivir en este mundo, quién nos fortalece cuando nuestro corazón está atribulado y cansado, y quién resuelve todos los problemas de nuestros corazones.
Por medio del evangelio del agua y el Espíritu, Jesús ha resuelto el problema del pecado que era imposible que lo resolviésemos nosotros mismos, y nos dio vida eterna. Nuestros Señor es el Dios quién ha hecho posible que tú y yo, quienes creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, que bebamos la verdadera agua de vida eterna. Nuestro Señor nos ha permitido obtener la remisión del pecado y la vida eterna, bienaventurados los creyentes del evangelio del agua y el Espíritu por convertirse en hijos de Dios, y llenó todas nuestras necesidades para continuar con nuestras vidas en este mundo. Verdaderamente, el regalo de salvación que Dios nos ha dado es demasiado grande y ancho como para entenderlo.
Por lo tanto y una vez más llegamos a pensar en nuestro Señor. Si no tuviésemos al Señor, ¿Cómo hubiésemos vivido en este mundo semejante a un desierto? Si no hubiese sido por nuestro Señor, hace mucho tiempo que hubiésemos muerto de sed espiritual en este mundo. Todos estábamos destinados a vivir nuestras vidas sedientos y sin ninguna satisfacción si no fuese por nuestro Señor.
Sabiendo totalmente lo que nos hace falta mientras vivimos en este mundo, nuestro Señor ha suplido nuestras necesidades siempre que oramos a Él. Dios siempre nos ha bendecido, a quienes vivimos en este mundo que asemeja a un desierto. Y Él no solo ha resuelto el problema de nuestros pecados, sino también muchos otros problemas. Necesitamos pedirle a Él la gracia de todas estas bendiciones, y necesitamos vivir por fe. Es cuando nuestros corazones la piden a Dios de Su gracia por lo que finalmente probamos la profundidad de Su gracia.
¿Desea ahora tu corazón pedirle a Dios Su ayuda? Al igual que es por la gracia del Señor por lo que estamos vivos ahora, también es por esta gracia del Señor por lo que podemos seguir con nuestras vidas. Al igual que nuestro Señor dio agua viva a la mujer Samaritana y resolvió todos sus problemas, yo creo que Dios nos dará y nos revestirá con todas las bendiciones que necesitamos para vivir en este mundo, y yo le doy gracias a Él con mi fe.
Jesús le dijo a esta mujer, “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” La mujer le dijo a Él, “Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacar la” (Juan 4:15). Esta mujer estaba tan avergonzada de sí misma que no se atrevía a salir durante el día. Pero ella necesitaba agua cada día. Así que tenía que ir a sacar agua bajo el quemante sol, cuando todos los demás estaban descansando. Dado esto, ¿cuán agotada debió haber estado su vida? Ya que no podía vivir sin agua para cocinar, o para lavar o para bañarse, ella tenía que ir al pozo cada día. Sin embargo la mujer Samaritana solamente podía sacar agua bajo el quemante sol. ¿Así que cuan feliz debió haberse sentido cuando el Señor le dijo que Él le daría una fuente de agua para vida eterna? La mujer le pregunto a Jesús, “Si existe tal agua, dámela una sola vez.”
Compañeros creyentes, nosotros, también, bebemos cada día, pero aún así tenemos sed una y otra vez. Si existe esta clase de agua que calmaría nuestra sed para siempre e hiciese que nunca tuviésemos sed solo bebiéndola una vez, ¿acaso no le rogarías a Él que nos diese de esa agua? Jesús le dijo a la mujer, “Ve, llama á tu marido, y ven acá” (Juan 4:16). Entonces la mujer respondió, “No tengo marido” (Juan 4:17). Entonces dirigiéndose a ella, Jesús le dijo, “Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido” (Juan 4:18). Entonces la mujer dijo, “¡Eso es realmente cierto! ¿Cómo Tú sabes que yo soy esa mujer? ¡Señor! ¡Ahora me doy cuenta que Tú eres un profeta!” esta mujer ahora pensó que Jesús era un profeta, la clase que sabe lo que pasó antes y lo que pasará después. Así que al principio la mujer pensó que Jesús era uno de esos profetas, pero mientras continúo platicando con Él, ella llegó a darse cuenta que Jesús ciertamente era el Mesías.
¿Es una nimiedad que esta mujer haya vivido con no menos de seis hombres hasta ese momento? Tal vez no sea algo importante, pero Corea, probablemente impondría un nuevo record. Los Coreanos ordinarios no cambian de esposo con esta frecuencia. El problema para esta mujer era que su propia conciencia estaba atada por sus enormes pecados. Pero Jesús dijo estas cosas ya que Él no solo quería exponer todos sus problemas por el pecado, sino que deseaba solucionarlos también.
De la Palabra de las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, llegamos a saber quién es el Salvador. Llegamos a darnos que el Cordero del sacrificio mencionado en el Antiguo Testamento es Jesús, y que al venir a esta tierra y ser bautizado por Juan el Bautista, Jesús tomó todos los pecados, no solamente de esta mujer, sino todos los pecados del mundo. ¿Por qué medio nuestro Señor resolvió los problemas del pecado de la humanidad? Él resolvió todos nuestros problemas por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Compañeros creyentes, ¿Por qué no podíamos ser bendecidos por Dios antes sino vivir en maldición? Se debía a los pecados que estaban en nuestro corazón. Había una barrera de pecado entre Dios y nosotros, y es por ello que vivíamos bajo maldición. No había otras barreras entre Dios y nosotros, sino que era la barrera del pecado que nos había separado de Él.
Cuando nuestro Señor vino a esta tierra, Él resolvió este problema de nuestros pecados de una vez y para siempre. ¿Cómo lo resolvió? Nuestro Señor resolvió el problema de todos nuestros pecados y de la condenación al ser bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán, tomando los pecados de este mundo de una vez por todas, cargándolos hasta la Cruz y derramando Su sangre sobre ella, y levantándose de entre los muertos. Mientras continuamos con nuestras vidas, debemos escuchar y creer en la palabra de la vida eterna, ya que nuestro Señor ha resuelto todos nuestros problemas del pecado. Es por medio de nuestra fe en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu por lo que podemos disfrutar vida eterna y obtener verdadera felicidad.
Compañeros creyentes, al igual que nuestro Señor le dio a esta mujer la remisión del pecado y el agua de la vida eterna, así también él nos la ha dado a nosotros. Esta mujer había tenido no menos de cinco esposos, sin incluir al hombre que ahora se encontraba viviendo con ella sin estar legalmente casada. ¿Por qué esta mujer estuvo con tantos esposos? Lo hizo porque estaba tratando de encontrar su felicidad por medio de su esposo. Al igual que ella, la gente trata de encontrar la felicidad en los lugares equivocados, pensando que serán felices si tienen mucho dinero, fama, poder, conocimiento o diversión. Espiritualmente hablando, debemos darnos cuenta que nosotros, también, hemos vivido con cinco esposos. Todos hemos perseguido estas cosas mientras pecamos hasta que encontremos al verdadero Novio, Jesús. No podíamos evitar cometer pecado hasta el día en el que morimos, y estábamos destinados al infierno por los pecados que habíamos cometido. A pesar de esto, nuestro Señor ha resuelto el problema de todos nuestros pecados por medio de Su bautismo y Su sangre sobre la Cruz. Así qué, ¿cuán agradecidos y endeudados estamos por esto? Debido a que el Señor es Todopoderoso y debido a que Él nos ama, Él ha resuelto todos nuestros problemas de pecado, sin dejar ninguno atrás.
Si no fuese por el Señor, ¿como podríamos saciar nuestra sed para siempre? Ya que nuestro Señor ha resuelto el problema del pecado en nuestros corazones, ahora la sed de nuestros corazones puede ser saciada totalmente creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
En General, Cuando la Gente Admite Sus Pecados, Tienden A Admitir Solamente Los Pecados Expuestos Exteriormente
 
Por lo general, la gente considera solamente los pecados que se exponen externamente como pecados, y no consideran lo que cometen en sus corazones como pecados. Así que se esfuerzan mucho por no cometer ningún pecado con sus actos, pero todos están destinados a continuar pecando. La ley de este mundo señala solamente los pecados que la gente comete con sus actos, y castiga solamente estos pecados revelados. Pero la Ley de Dios señala ambos los expuestos y los pecados ocultos, y la condenación sigue a todos los pecados. Aquellos que no conocen la Ley de Dios o que no la reconocen apropiadamente frecuentemente afirman, “Yo no tengo pecado.” Lo que es aún peor es que aún aquellos que asisten a la iglesia, existen muchos que no reconocen los pecados en sus corazones. Por lo tanto piensan que no serán condenados por sus pecados. El problema es que existe mucha gente así.
Nadie puede evitar cometer innumerables pecados una y otra vez mientras se vive en este mundo. Debes darte cuenta que aquellos que parecen muy justos en sus actos de hecho están cometiendo más pecados que la mujer Samaritana. Por un lado no todos actúan como ladrones en sus actos, aún así roban innumerables ocasiones con sus pensamientos y en sus corazones. Aunque la gente no haya cometido asesinato con sus actos, en sus pensamientos y en sus corazones, han matado a muchos. La realidad es que a innumerables personas no se les facilita admitirse a sí mismos como pecadores, y no saben que ellos también serán condenados por sus pecados.
Sin embargo, debido a que Dios ve todo el interior del corazón humano, Él dice que existen pecados incontables en ellos. Es por eso que Él dijo, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” (Jeremías 17:9-10).
La gente que aún no ha nacido de Nuevo necesita arar los campos de sus corazones detenidamente y conocer los pecados que están profundamente escondidos. Deben darse cuenta que hay demasiados pecados en sus corazones, y que Dios los condenara por todos estos pecados. Cuando así reconozcan claramente que han estado destinados al infierno como condenación por sus pecados, podrán darse cuenta de la necesidad de creer en el evangelio del agua y el Espíritu.
 
 
La Función de la Ley Dada por Dios
 
La Ley que Dios nos dio ara nuestros corazones, expone los pecados que estaban ahí, además, se convierte en nuestro tutor que nos guía al Salvador. Así que la Biblia dice en Romanos 3:20, “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.”
En la Ley de Dios, existen 613 estatutos y mandamientos acerca de qué hacer y qué no hacer. Esta Ley de Dios requiere perfección de todos nosotros. Así que la Ley de Dios puede ser encontrada solo cuando la guardamos en su totalidad, al 100%. El guardar solo el 10, 50, el 80% de la Ley es fallar en guardarla. Si alguien rompía la ley de Dios aún una sola vez en la totalidad de su vida, entonces significaba que se había fallado en guardarla. La Biblia dice, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley” (Santiago 2:10-11). Como se afirma aquí, si fallamos en guardar un solo punto de la Ley, entonces somos culpables de todo. Romper un solo mandamiento de la Ley, en otras palabras, es romper toda la Ley.
Entonces, ¿acaso no rompemos la Ley solo en unas ocasiones en nuestro tiempo de vida? No, no somos así realmente. Debido a que nuestra naturaleza básica es pecadora, no podemos evitar romper la Ley repetidamente en innumerables ocasiones. El séptimo mandamiento de los Diez Mandamientos dice, “No cometerás adulterio.” ¿Somos capaces de guardar este mandamiento de Dios? Para que nosotros guardemos este mandamiento de Dios, siempre que veamos a una mujer, tampoco debemos tener ningún pensamiento lujurioso en nuestro corazón. Pero, ¿somos capaces de esto, de tampoco cometer pecado en nuestro corazón? Jesús dijo, “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:27-28). Esto significa que siempre que veamos a una mujer y la deseemos, en realidad estamos rompiendo el séptimo mandamiento contra el adulterio. Romper los mandamientos de Dios es pecar, y la condenación por esto es la destrucción.
Cada vez que vemos a una mujer con nuestros ojos y la deseamos, estamos acumulando pecado uno tras otro. Si usted es fiel, sabrá que el adulterio es perverso, y usted tratara de no cometer este pecado. Mucha gente aborrece el adulterio como suciedad, y desprecian a aquellos que lo cometen. Pero realmente, ¿no cometemos todos adulterios? Entre más nos acordamos de este mandamiento, más nos danos cuenta que lo estamos cometiendo. Aún más, entre más tratamos de guardar el mandamiento, más nos damos cuenta que simplemente somos incapaces de hacerlo. Dado el hecho de que el adulterio esta en nosotros, ¿no es el caso que no podemos evitar tener pensamientos lujuriosos cuando vemos a una mujer? El mandamiento contra el adulterio por lo tanto nos enseña que la inmoralidad sexual es un pecado, y que cometemos fornicación en innumerables ocasiones. Como tal, la Ley nos despierta al hecho de que simplemente somos incapaces de guardar los mandamientos de Dios.
Escrito está, “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23). Así, los mandamientos de Dios nos enseñan acerca de las doce clases de pecado que existen dentro de nosotros, y la Ley también nos enseña que rompemos todos los estatutos de la Ley de Dios rutinariamente cada día. Todos y cada uno de los pecados especificados por la Ley, además, hablan de la condenación del pecado. Absolutamente no puede existir ninguna duda que ciertamente somos montones de pecados que dejan detrás un rastro pecaminoso que nos enviaría al infierno. Dolorosamente debemos reconocer este hecho, y a través de la Ley de Dios debemos ver claramente que ciertamente somos pecadores.
 
 
Todos los Seres Humanos Están Confundidos, No Se Conocen a Sí Mismos
 
Se dice que olvidar es solamente muy humano. Mucha gente vive en el engaño, olvidándose que son pecadores acumulando innumerables pecados ante Dios, y pensando de sí mismos, “Yo no soy tan malo”, “Creo que soy muy decente”, “Soy mejor que los demás”, “Por lo menos no soy una prostituta”, “Yo no soy un asesino”, “Yo no soy un ladrón”, y cosas similares. Habiendo de esta manera olvidado que la condenación eterna del infierno les espera, obsesionados por satisfacer sus deseos hedonistas antes de ser muy viejos.
Si le dijeras a una dama de sociedad, “Espiritualmente hablando, usted es una prostituta”, ¿lo admitiría voluntariamente? Si le dijera a un caballero muy digno, “Hablando espiritualmente, usted ha cometido innumerables adulterios”, ¿reconocería esto honestamente? Lejos de eso, serían enormemente ofendidos y se disgustarían con usted. Protestarían ferozmente, diciendo, “¿De qué demonios está usted hablando?” ¿Cómo respondería s usted estuviese en sus zapatos? Si usted conociese la Ley correctamente, usted admitiría esto diciéndoles, “Si usted tiene razón. No me gusta admitirlo, pero ante los ojos de Dios, yo soy igual que una prostituta.” Si, por otro lado, usted no conociese la Ley de Dios apropiadamente, entonces usted se enfurecería y se molestaría, y les diría, “¡Yo no soy como esa prostituta!”
Verdaderamente, necesitamos ser capaces de vernos espiritualmente como prostitutas ante Dios. Cuando vemos Lucas capitulo siete, vemos a una mujer pecadora, una ex prostituta que fue con Jesús sabiendo muy bien que tenía muchísimos pecados, y de hecho fue remitida de todos sus pecados. ¿Por qué fue esta mujer con Jesús? Esta mujer sabía que era una infame pecadora en su pueblo, y qué era una pecadora tremenda ante Dios. Es por eso que fue ante Jesús a pesar de su vergüenza. Aunque la mujer no dijo con sus palabras quien era ella, ella admitió ante Jesús que ella era una tremenda pecadora, y que Jesús era Quién la salvaría de todos sus pecados. Así que Jesús conociendo el corazón de esta mujer, le dijo, “Tu fe te ha salvado, vé en paz” (Lucas 7:50).
Cuando la mujer se encontró con Jesús, quién vino a esta tierra por ella y la salvo no solamente de su pecado de adulterio sino por todos los pecados que había cometido ante Dios, ella estaba llena de gozo. Es por eso que ella lloró ante los pies de Jesús, mojo estos pies con sus lagrimas, las secó con su cabello, los besó y derramó perfume sobre ellos. El cuarto estaba lleno con la fragancia de este perfume. Ella hizo estas cosas porque quería alabar la salvación de Jesús por todo el mundo por medio de estos actos de fe. Todas sus obras fueron para la propagación del evangelio del agua y el Espíritu por todo el mundo entero. Así que Jesús la felicitó por su fe, diciéndole, “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella” (Marcos 14:9).
 
 
¿Cómo Era Nuestra Verdadera Naturaleza Ante el Señor?
 
Ante Dios, expresamente hemos sido semillas corruptas de pecado. ¿O no era así? Cada día, hemos dejado un rastro de lujuriosos pecados, y hemos estado atados a la condenación por Dios. ¿O no era esto cierto? No puede existir de ninguna manera una disputa en cuanto a que básicamente éramos semillas corruptas e infames pecadores.
Sin embargo, algunas personas se conocen a sí mismos, pero otras no. A lo que aquí necesitamos ponerle atención particular es al hecho de que mientras la ex prostituta se encontró con Jesús y recibió la remisión de sus pecados, los fariseos no fueron capaces de ser lavados de sus pecados, aunque estaban sentados en la mesa con el Salvador. Realmente necesitamos enfocarnos en las consecuencias de estas dos clases de conciencia de pecado en la gente. Por medio de la Ley de Dios, debemos darnos cuenta de cuán grandes pecadores habíamos sido todos ante Dios. Usted debe darse cuenta que solo aquellos cuyo campo del corazón están cuidadosamente arados, y que saben que son totalmente montones de pecados ante Dios, son capaces de llegar ante el evangelio del agua y el Espíritu y ser limpiados de todos sus pecados.
¿Eres capaz de guardar la Ley de Dios a la perfección con tus acciones? Nunca podrás guardarla a la perfección. Debemos darnos cuenta que simplemente somos incapaces de guardar la Ley de Dios, y que hemos sido pecadores que no podían evitar pecar debido a la naturaleza pecaminosa heredada de nuestros antecesores. ¿Eras un pecador total o parcial ante Dios? Todos hemos sido totalmente pecadores que no podíamos resolver el problema de nuestros pecados por nosotros mismos. ¿Admites que ante Dios, todos nosotros éramos grandes pecadores, destinados a la condenación del infierno por nuestros pecados? Si admites esto, debes ir por fe ante Jesús quién vino por el agua y el Espíritu, y creer en la Verdad de que el Señor nos ha salvado de todos nuestros pecados. Toda la humanidad en todo el mundo debe creer en Jesús como su Salvador y ser salvo de todos sus pecados.
Compañeros creyentes, debido a que existe adulterio en nuestro corazón, básicamente somos incapaces de no cometer fornicación, y debido a que tenemos deseos asesinos en nuestro corazón como nuestra naturaleza elemental, no podemos evitar cometer homicidio en nuestro corazón. Se debe a que todos los seres humanos tienen ambición por lo que no pueden evitar robar, y se debe a que tienen corazones engañosos por lo que no pueden evitar mentir. Todos nosotros estamos destinados a cometer pecado cada día, ya que tenemos doce clases de pecados en nuestro corazón. Por lo tanto, cuando nos vemos reflejados en la Ley de Dios, todos podemos darnos cuenta que ciertamente estamos destinados a romper la Ley de Dios cada día.
Compañeros creyentes, somos incapaces de guardar un solo estatuto de la ley de Dios. Nuestras vidas son tales que estamos destinados todos a romper cada estatuto de la Ley repetida e incesantemente durante toda nuestra vida. Dado esto, entonces ¿cómo podeos discutir acerca de la totalidad de pecados ante Dios, son pocos o muchos? ¿Quién podría lanzar una piedra contra la mujer que fue atrapada en el mismísimo caso de adulterio? Nadia que tenga pecado podría jamás hacer esto. Cuando hemos cometido innumerables, tan espesos como las nubes del cielo, ¿cómo es posible que usted no sea condenado por sus pecados? Cualquiera que tiene pecado no puede escapar su destino, solo llorar tristemente como un pájaro solitario y lamentarse como una oveja perdida por el resto de su vida. Pero, ¿podría ser salvo al hacer esto? Todos nosotros debemos darnos cuenta que donde no existe la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu, no puede haber remisión de pecados.
 
 
¡Los Pecados que Están Escritos en las Tablas del Corazón de Todos!
 
Entonces, ¿dónde están escritos todos los pecados que comete la gente? La Biblia dice, “El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares” (Jeremías 17:1). Los pecados de todos están escritos en las tablas de sus corazones y en los cuernos de sus altares. Aquí, los cuernos de sus altares se refiere al Libro de las Obras, esto es, los Libros del Juicio escritos en Apocalipsis 20, los cuales son abiertos frente a Dios. Esto significa que Dios graba todos nuestros pecados, sin importar si nos acordamos de ellos o no, si estamos consientes de ellos o no. Nos está diciendo que debemos quitar todos nuestros pecados escritos en las tablas de nuestros corazones y en el Libro de las Obras, y que debemos recibir la remisión de nuestros pecados. Si aún queda pecado en usted, aún el más pequeñito, entonces de acuerdo a este pecado, usted llevara la condenación del pecado.
Entonces, ¿cómo podemos lavar todos los pecados escritos en las tablas de nuestros corazones cometidos en nuestras vidas? Escrito está, “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor” (Jeremías 2:22). En otras palabras, de ningún modo ningún jabón de ninguna enseñanza religiosa, ni ninguna oración de arrepentimiento pidiendo perdón podrá jamás lavar sus pecados. Existe un himno que dice,
“♫¡El Llanto no me salvara!
Aunque mi rostro este bañado de lagrimas,♪
♫Eso no quitara mis temores,
¡No podrá lavar los pecados de años!♪
♫El llanto no me salvará.”
Compañeros creyentes, ustedes deben dares cuenta que nunca podrán lavar sus pecados simplemente por llorar por sus pecados, derramando esas lagrimas y pidiéndole a Dios que los perdone. El detenerse a simplemente rogarle a Jesús que perdone sus pecados es como ponerse un vestido de hipocresía. ¿No es este el caso?
Entonces, ¿cómo puede usted ser remitido de todos sus pecados y ser salvo de ellos? Primero que nada, debemos recordar que somos tremendos pecadores que serán condenados por Dios por nuestros pecados, y debemos reconocer la Palabra de Dios. Debemos admitir nuestros pecados, confesando, “Señor, estoy destinado al infierno por mis pecados. Soy totalmente un montón de pecados. A menos que Tú me salves, no puedo evitar ser arrojado al infierno”, y luego creer en el evangelio del agua y el Espíritu de todo corazón. Tenemos que confesar, “Señor, desde el día en que nací hasta el día en que muera, no podré evitar pecar en mis pensamientos y en mis actos. Por favor sálvame de todos mis pecados. He quebrantado toda Tú Ley.” Así, después de admitirlo nosotros mismos, entonces debemos escuchar y creer en el evangelio del bautismo, la sangre, y el Espíritu que nos ha dado Jesús. Es cuando hacemos esto que podemos ser remitidos de todos nuestros pecados que hemos cometido desde el día en que nacimos y que continuaremos cometiendo hasta el día de la muerte.
Hasta la que la mujer Samaritana se encontró con Jesús, no había profeta que satisficiera la sed de su alma. Así que ella siempre se había sentido sedienta en su corazón. Incapaz de encontrarse con este Señor, mas sin embargo estaba tratando de encontrar satisfacción, así que ella se interesó en las artes, la música, el alcohol o en los placeres. Al igual que esta mujer Samaritana, todos en este mundo va tras los deseos de la carne, el deseo de los ojos y la vanagloria de la vida. Debido a que la gente no conoce el evangelio del agua y el Espíritu, sus corazones están vacios y así aún hoy en la actualidad, no han tenido un encuentro con los siervos de Dios que les pueden resolver este problema con el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Puede tú espíritu estar verdaderamente satisfecho cuando va tras las cosas de este mundo? ¿Puede alguno encontrar verdadera satisfacción de la gente de este mundo o de sus hermosos escenarios? Las cosas terrenales pueden traerles satisfacción temporal, pero ninguno de ellos puede salvar eternamente su alma de sus pecados.
Para todos, es cuando nos encontramos y creemos en la Palabra del evangelio del agua y el Espíritu dado por el Señor por lo que a partir de ahí, se llega a experimentar por sí mismo como fluye el agua viva al igual que un río en su corazón, y es capaz de recibir todas las bendiciones de Dios. Sin embargo a pesar de esto, mucha gente aún no ha escuchado la palabra del evangelio del agua y el Espíritu. Sin embargo, usted, debe creer con su corazón en el evangelio del agua y el Espíritu, acerca de la remisión del pecado que el Señor le ha dado, y de esta manera recibir el regalo del Espíritu Santo.
La mujer Samaritana había tratado de hallar satisfacción de parte de sus esposos terrenales, pero no existía una satisfacción real para ella. No se debía a que no tuviese suficientes posesiones materiales por lo que no tenía satisfacción. Al igual que esta mujer, usted, también, no encontró el verdadero significado de la vida antes de llegar a conocer a Jesús, el Maestro del evangelio del agua y el Espíritu.
En Corea, existe una canción llamada “Caza de Ballenas.” La letra dice más o menos así: “♪Aunque bebo, aunque canto, aunque danzo; ♫Mi corazón solo esta lleno de tristeza♫” existe otra canción popular Coreana llamada “Vagabundo,” y esta canción dice, “♫La vida es un viaje; de donde vino o adonde va, ♪Yo no lo sé. Solo flota sin dirección. ♪En este viaje que pasa sin dar fruto, mientras pasa, no tengamos afectos, ni nada que nos ate. ♪La vida es un viaje; ¿de dónde viene, a donde va?”
Si no nos encontramos con Jesús quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu, entonces nuestras vidas no podrán hallar satisfacción, no importa como bebamos, cantemos y dancemos, al igual que estas canciones del mundo. La existencia de todos es como la de un viajero que permanece e este mundo por un corto tiempo solo para desaparecer. ¿De dónde vinieron todos estos viajeros y hacia donde se dirigen? Innumerables personas ciertamente se encuentran flotando sin dirección hacia su propia destrucción mientras que pasa el tiempo.
La Biblia dice, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Ninguna vida llega a nada a menos que la gente reciba la remisión del pecado creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu dado por Jesús. Todos los filósofos de este mundo han luchado todas sus vidas con estas preguntas básicas acerca de la vida: “¿Quién y qué soy? ¿De dónde vengo y a donde voy?” sin embargo todos mueren incapaces de encontrar de encontrar la respuesta hasta el final. Aunque estos filósofos trataron de resolver este problema, intentando descubrir de donde habían venido y hacia donde iban, aún así ellos murieron sin resolver al final este problema. Usted, sin embargo, debe resolver su problema del pecado conociendo y creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, y venir delante de la presencia de Dios. Al creer en el evangelio del agua y el Espíritu, usted debe resolver su problema de pecado ante Dios, recibir el Espíritu Santo, y encontrar el camino para entrar al Reino del Cielo.
Todos fuimos creados a semejanza de Dios. Por lo tanto, todos deben ser lavados de todos los pecados en sus corazones, y también todos deben recibir el Espíritu Santo como regalo de la remisión del pecado. Solo cuando la gente sabe esto puede vivir en las bendiciones de Dios. Es por el evangelio del agua y el Espíritu por lo cual puedes descubrir si eres una persona justificada o un pecador.
Su corazón está vacío solo porque hay pecado morando en el. Rodos dicen que todo está bien si simplemente puede alimentarse, vestirse y proveerse casa para sí mismo, pero la realidad es que aún cuando estas necesidades básicas se llenan, el alma de los seres humanos aún está estéril, ya que aún está bajo maldición debido a sus pecados. Pero cuando usted cree en el evangelio del agua y el Espíritu, todos sus pecados desaparecerán de su corazón, y usted será lleno de dicha. Por lo tanto, usted debe encontrarse con el Señor por medio del evangelio del agua y el Espíritu. ¿No deberías hacer esto? Busca el evangelio del agua y el Espíritu. Y encuéntrate con tú Salvador creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu. ¡Pon a un lado todas tus creencias erróneas del pasado y cree de nuevo apropiadamente en la Verdad real!
Si usted aún no ha sido salvo de todos sus pecados y aún continúa viviendo como el más miserable de todos, y a pesar de esto aún continua pensando de sí mismo que cree en Dios apropiadamente, entonces usted simplemente está en un error. Si, en vez de afirmar que sirve a Dios, usted aún no ha resuelto los pecados de su corazón y aún no ha recibido al espíritu santo como regalo, entonces usted debe darse cuenta que ahora esta parado ante las puertas de la muerte. De casualidad, ¿no es usted un Cristiano así? ¿No desea encontrarse con Jesús por medio del evangelio del agua y el Espíritu? Entonces conozca el evangelio del agua y el Espíritu impreso en las Escrituras, confírmelo con sus ojos del corazón, y crea en este evangelio verdadero.
Usted debe ser remitido de sus pecados, recibir el Espíritu santo, y nacer de nuevo. Pero usted no debe intentar lograr esto por sí mismo por medio de sus obras. Si usted es tal persona, entonces es claro que usted es ciertamente un necio que construyó su caso sobre la arena. ¿Cómo puede alguien nacer de nuevo de todos sus pecados por medio de sus propias obras virtuosas? El que usted trate de ser salvo de sus pecados por medio de sus obras no es más que el resultado de sus propios pensamientos. Además, aquellos que lo impulsan a hacer esto no son pastores verdaderos. No son más que los siervos del infierno que guían a la gente a la destrucción, ya que son incapaces de predicar el evangelio del agua y el Espíritu que lava los pecados de la gente.
En la actualidad, existen algunas iglesias que aprobaran a cualquiera como justo si deja de fumar, no bebe, trata de no cometer pecado, y vive virtuosamente. Sin embargo, tales lugares que solo enseña ética Cristiana no son de la Iglesia de Dios. La Iglesia de Dios es en donde se enseña el evangelio del agua y el Espíritu, para que la gente, cuyas obras son insuficientes, reciban la remisión de sus pecados, y es donde se les permite nacer de Nuevo. La Iglesia de Dios no es un lugar que enseñe hipocresía. La verdadera Iglesia de Dios es el lugar en donde Sus siervos predican la palabra de Dios y el evangelio del agua y el Espíritu a los de demás, así haciendo posible que usted reciba la remisión de sus pecados.
¿Aún cree usted que todo este bien solamente asistiendo a la iglesia, sin conocer el evangelio del agua y el Espíritu? ¿Solamente cree usted en las doctrinas del Cristianismo, y pretende ser humilde cuando realmente no tiene fe? Muchos Cristianos se sientan en las iglesias y expresan amen y aleluya sin cesar, pero cualquiera que tenga pecado en su corazón no puede ser un santo de Dios. Aquellos que creen así no son más que falsos Cristianos. Van en camino de perdición, caminando por el camino ancho.
¿Han sido sus pecados borrados de una vez por todas creyendo en el bautismo que Jesús recibió de Juan el Bautista y por la sangre que Él derramó sobre la Cruz? ¿Y has recibido también el regalo del espíritu santo? Solo el evangelio del agua y el Espíritu puede hacerle libre de todos sus pecados y que nazca de nuevo, como está escrito, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Exhorto a todos a escuchar atentamente y a aprender el evangelio del agua y el Espíritu.
Pregúntate tú mismo si realmente conoces y crees en el evangelio del agua y el Espíritu. Para ser lavado de tus pecados ahora, cree en el evangelio. Usted, también, será remitido de sus pecados y recibirá vida eterna por medio de este evangelio del agua y el Espíritu dado por Jesús.
Ahora es el momento en que usted encuentre y conozca a Jesús por medio del evangelio del agua y el Espíritu, si usted cree ahora en este evangelio verdadero, seguramente recibirá la remisión eterna del pecado.

Yo oro a Dios que por medio del evangelio del agua y el espíritu, Él le bendiga para que beba del agua viva.