The New Life Mission

Sermones

Tema 16: Evangelio de Juan

[Capítulo 6-4] < Juan 6:16-40 > Trabaja por la Comida que Permanece para Vida Eterna

< Juan 6:16-40 >
“Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban. El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús. Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”
 
 
A través del pasaje de las escrituras de hoy de Juan 6:16-40, me gustaría hablarles a ustedes acerca del pan de vida. Antes de este pasaje, el Señor alimentó a más de 5,000 personas solo con bendecir cinco panes, y dos pescados, y todavía quedaron doce canastas. Mientras Jesús sanaba a mucha gente enferma durante el tiempo en la tierra, multitudes le seguían a Él. Dicho de otra manera, Jesús ahora teniia un club de fans.
Con Su club de fans creciendo, Jesús fue el verdadero superestrella de la época. Él tenía incontables fans, desde niños hasta ancianos, hombres y mujeres por igual. Las multitudes le seguían a Él por todos lados ya que podía abstener comida para alimentar su carne, y también porque querían ser sanados de sus enfermedades. Así que de Su compasión hacia ellos, el Señor sanó sus enfermedades y les dio comida para comer. Es por eso que mucha gente seguía a Jesús.
Un día, Sus discípulos navegaban a Capernaum delante de Él. Él estaba orando en la montaña en ese momento con la intención de encontrarse con Sus discípulos en Capernaum después. Mientras los discípulos navegaban, una tormenta cayó sobre ellos amenazándolos, pero mientras Jesús caminaba hacia ellos sobre las aguas y los protegía de la tormenta, ellos pudieron llegar a su destino con seguridad.
Mientras tanto, la gente buscaba a Jesús pero no podían encontrarlo, ya que no se habían dado cuenta que Él había cruzado a Capernaum. Así que preguntaron y le buscaron a Él. Cuando lo encontraron, le dijeron que lo habían estado buscando, y dijeron, “Rabí, ¿Dónde estabas? ¿Cuándo llegaste aquí?” Entonces Jesús les dijo cosas espirituales.
Escrito está en Juan 6:26-27: “De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”
Jesús sabía que la gente que le seguía por todos lados venía buscándolo nuevamente para encontrar comida para su carne, así que Él les dijo, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece.” Nuestro Señor vino a este mundo como el Hijo de Dios encarnado a semejanza de hombre, y le dijo a la gente que Él personalmente les daría comida imperecedera. Así que el Señor les dijo que no trabajaran por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, y les dijo que Él Mismo les daría esta comida imperecedera. Y refiriéndose a Sí Mismo, Jesús dijo que Dios Padre había puesto Su sello sobre Él, el Hijo de Dios. En otras palabras, Jesús les dijo que Dios Padre había decidido dar el pan de vida eterna a todos, pero únicamente por medio del Señor.
 
 
A los Cristianos de Hoy que Solo Buscan Bendiciones Carnales
 
La gente de esa época estaba intrigada por lo que decía Jesús, ya que estaban más interesados en el pan para la carne. Pensaron que el Señor tendría compasión de ellos y nuevamente bendeciría algún alimento para alimentarlos con pescados y pan, pero el Señor les dijo que trabajaran por la comida de vida eterna. Así que pudieron evitar decepcionarse. Aún más, Jesús dijo que Él Mismo les daría el pan que permanece para vida eterna, así que la gente que le seguía por todos lados no pudieron resistir pedirle a Él mas detalles. Así que le preguntaron a Jesús, “Señor, Tú nos dijiste que trabajáramos por la comida que permanece para vida eterna, pero entonces ¿Qué debemos hacer para realizar la obra de Dios?” entonces el Señor les respondió, “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”
El Señor dijo que creer en Él a quién Dios envió es la obra de Dios. En otras palabras, ya que Jesús fue enviado a esta tierra por Dios Padre, y ya que Él es Quién ha borrado los pecados de la gente y les ha dado vida eterna, Jesús dijo que la obra de Dios es creer en Aquel enviado por Él. Creer en Él a quién Dios ha enviado es la obra de Dios. Sin embargo, aquellos que escuchaban lo que Jesús estaba diciendo estaban intrigados por Su dicho, ya que Jesús les dijo que trabajaran por la comida que permanece para vida eterna, y es por ello que le preguntaron que deberían hacer. Jesús dijo que creer en Él a Quién Dios envió es Su obra.
Nuestro Señor sinceramente quería que la gente obtuviera el pan de vida eternal al creer en Él. Así que el señor dijo explícitamente, “Si ustedes creen en Mí, recibirán vida eterna. Yo he venido para darles el pan de vida eterna.” Entonces toda la multitud le preguntó al unísono: “Entonces, ¿Qué señal realizaras para que creamos en Ti? ¿Qué es lo que Tú haces en esta tierra? ¿Qué haces Tú para que podamos ver y creer? ¿Cuáles son las señales y los milagros que Tú vas a realizar? Como todos sabemos, nuestros padres comieron el mana en el desierto, ya que escrito está, ‘Él les dio pan del cielo para comer.’ ¿Puedes hacer tales cosas? Tú dice que creer en Él quien Dios ha enviado del Cielo es la obra de Dios, pero entonces ¿puedes realmente realizar tales obras milagrosas?”
Así que nuestro Señor les dijo, “De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan 6:32-33). Dicho de otra manera, “No fue Moisés quién les dio el pan del Cielo. Moisés solamente les dio el pan para su carne. Dios dio el mana cuando Moisés oró, pero ese fue el pan de la carne. Solo Mi Padre les da el verdadero pan del Cielo, y el pan de Dios es Él quien viene del Cielo y da vida a este mundo.” Esto significa que Jesús Mismo es el pan vivo del Cielo, el cual envió Dios Padre para dar vida a la gente. Jesús dijo que Él era el pan de vida eterna.
Entonces la gente le pregunto a Jesús, “entonces danos de este pan siempre.” El Señor dijo, “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35). Nadie más que nuestro señor es el pan de vida. Así hoy, me gustaría hablarles acerca de este pan de vida. Jesús dijo que Él Mismo es el pan de vida. Ya que Jesús es el pan de vida, Él nos está diciendo que comamos el pan de vida por fe. Si usted come la carne de Jesús y bebe Su sangre creyendo e el evangelio del agua y el Espíritu, entonces usted recibirá la remisión de sus pecados y la vida eterna. Es por ello que el Señor dijo, “El que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás.” Jesús dijo todas estas cosas en referencia a Sí Mismo.
 
 
El Cuerpo de Jesús Ha Llegado a Ser el Pan de Vida para Nosotros
 
De lo que podeos darnos cuenta ahora es que Jesús ha llegado a ser el pan de vida para nosotros. El señor es el verdadero pan de vida. Jesús es el verdadero pan de vida el cual, cuando comemos Su carne, nos permite obtener verdadera vida. El que Él se haya descrito a Sí Mismo como este pan significa que Él vino a esta tierra encarnado en semejanza de hombre, aceptó todos los pecados de la humanidad sobre Su cuerpo al recibir Su bautismo de Juan el bautista, y lavó todos nuestros pecados. Así que nuestro Señor estaba diciendo que Él limpió nuestros pecados al ser bautizado, y eso porque Él también llevó la condenación de nuestros pecados, Él se ha convertido en nuestro Salvador.
El Señor dijo que É les el pan de vida. Jesús ha llegado a ser el pan de vida para todos nosotros. Todos los que comieron maná murieron, y todo el que tomó el elixir de la vida en este mundo también falleció. Sin embargo, el Señor ha liberado del pecado y de la muerte a todos aquellos que creen que Él vino a esta tierra encarnado en semejanza de hombre, fue bautizado por Juan el Bautista para tomar sobre Sí Mismo nuestros pecados, los lavó todos en la Cruz. Jesús es el Señor quién ha dado verdadera vida a ti y a mí al ser crucificado y al derramar Su sangre sobre la Cruz, llevando la condenación por nuestros pecados en lugar nuestro, y levantándose de entre los muertos. Por lo tanto, los creyentes de hoy en el evangelio del agua y el Espíritu han recibido nueva, vida eterna, y han obtenido el agua de la vida eterna para nunca tener sed eternamente. El Señor nos habló del evangelio del agua y el Espíritu.
En Juan capitulo seis, el Señor realizó el milagro de los cinco panes y dos pescados, alimentando a más de 5,000 personas. Él alimentó a toda esta gente solamente con cinco panes de cebada y dos pequeños peces, y así Él salvo sus vidas físicas. Este milagro es la sombra de cómo todos en todo el mundo son salvos del pecado al creer en el evangelio del agua y el Espíritu el cual ahora tiene y cree la Iglesia de Dios. Ahora cualquiera que crea en el evangelio del agua y el Espíritu recibirá vida eterna verdadera. El evangelio del agua y el Espíritu es de Jesucristo quién es el verdadero pan de vida. Nuestro Señor nos ha salvado de una vez y para siempre al venir a esta tierra ser bautizado por Juan el Bautista, morir en la Cruz, y al levantarse de entre los muertos.
En la actualidad la gente puede ahora recibir vida eternal al creer en Cristo Jesús quién ha llegado a ser el verdadero pan de vida. Muchos Cristianos en la actualidad están convencidos de que han llegado a ser verdadero pueblo de Dios solo porque han visto señales y milagros falsos, y han sido sanados de enfermedades de su carne. Pero esta fe es seriamente defectuosa. Piensan que su prosperidad y éxito se deben totalmente a su fe en Jesús, y por esta razón, están convencidos que el Señor les ha hecho Sus hijos y les ha dado vida eterna. Tales creencias están desviadas.
El señor dijo en Juan 6:37, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Entonces, ¿quiénes son estas personas a las cuales Dios verdaderamente les envía a Jesucristo? Son aquellos que siguen lo que es eterno y espiritual, en lugar de lo que es carnal y perecedero. Sin embargo aunque nuestro Señor ha venido a esta tierra como el verdadero pan de vida, mucha gente aún permanece incapaz de obtener verdadera vida eterna, ya que ni conocen a Jesús ni creen en Él correctamente. Existe mucha gente que cree en vano en Jesús de esta manera.
Sin embargo, Dios Padre envía al Señor a aquellos que ciertamente son pobres de espíritu, y que buscan las cosas espirituales en lugar de las cosas carnales. Dios no guía al Señor a aquellos que están obsesionados con las riquezas materiales o con la fama de este mundo. Dios guía a aquellos que verdaderamente se lamentan por sus pecados ante Él, que saben que están destinados al infierno debido a estos pecados, y que sean ser remitidos de ellos ante Dios. Jesús dijo, “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí” ¿A quienes les envía a Jesús Dios Padre? No son aquellos que solamente buscan las cosas terrenales. Ni son aquellos que siguen a Jesús solo para obtener algún beneficio material de Él. Son aquellos que desean romper la el muro del pecado que los separa de Dios, para ser lavados de sus pecados, para recibir la remisión del pecado de parte de Dios, y que vengan ante Su presencia. Tal es la gente a quiénes Dios les envía a nuestro Señor.
Dios envía a Su Hijo a aquella gente que anhela las bendiciones de lo alto. Tal gente que verdaderamente anhela resolver el problema de los pecados y recibir las bendiciones dadas por Dios ciertamente pueden acercarse al Señor; están agradecidos y se regocijan por el hecho de que el Señor ha lavado nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista cuando Él vino a esta tierra; y ellos valoran esto principalmente. Esta gente no tiene su corazón puesto en las cosas del mundo una vez que reciben la remisión de los pecados, sino que, ellos siempre están agradecidos con el Señor y se regocijan porque Él ha borrado sus pecados con la Verdad del evangelio del agua y el Espíritu, que los ha convertido en hijos y en trabajadores de Dios, y que ël les ha permitido entrar en el Reino de Dios y vivir ahí.
Nunca debemos seguir a Jesús por ningún otro motivo, por tratar de hacerse rico, manejar un carro lujoso o llegar a ser famoso. No debemos creer en Jesús y seguirle solamente como un asunto religioso. Eso es extremadamente equivocado.
Compañeros creyentes, el fino de este mundo llegará muy pronto. No importa si crees esto o no, la destrucción llegará con certeza. Si vives un poquito más, veras esto con tus ojos, serás testigo de todo en la TV, y lo sentirás realmente. Lo que hay en esta tierra realmente no es nada. Tales cosas como la fama, la riqueza, los hijos, y aún tu mismo no son tan significativas. Lo que es más importante que estas cosas es que tienes que lavar los pecados que están en tu corazón ante Dios. Dios Padre dijo que Él lavaría nuestros pecados por medio de Su Hijo. Debido a esta promesa, el Señor dijo que Él se convertiría en el pan de vida para nosotros. Jesucristo, el verdadero pan que descendió del Cielo, tomó tus pecados y los míos al ser bautizado y llevó la condenación del pecado al ser crucificado, y al levantarse de entre los muertos. Así Él nos ha dado verdadera vida eterna.
Compañeros creyentes, aunque parezca absurdo decir que todo en este mundo no significa nada, si lo comparas con las bendiciones que han hecho posible el ser remitido de los pecados de tu corazón, te conviertes en gente libre de pecado, te conviertes en hijo de Dios, y entras y vives por siempre en Su Reino, entonces todo lo que hay en este mundo ciertamente no es nada. ¿Qué es la existencia humana ante Dios? Todos los seres humanos fueron hechos de polvo, nacieron por causa de Dios, y a Él volverán. Hay una canción en Coreas que dice así: “♫La vida es un viaje, ¿de donde venimos y a donde vamos? ♪En este viaje rodando como las nubes, que no haya nada que nos detenga.♫” Como dice esta canción, la vida es como un viaje. Mientras que un viajero va por tierra extraña y regresa a casa al final de su viaje, todos estamos aquí en este mundo durante un corto tiempo, y eventualmente todos regresaremos a Dios. Toda nuestra vida, la tuya y la mía por igual, son así ante Dios.
Sin embargo, este mundo esta lleno con muchísima gente que se aferra solamente a las cosas del mundo y busca la comida que perecerá, pensando que vivirán por siempre sobre esta tierra. Desde que el Señor dijo, “Yo les dará el pan de vida,” y se describió a Sí Mismo como el pan de vida para este mundo, tales personas aceptaron este pasaje simplemente en términos carnales, pensando entre ellos mismos, “Yo deseo que pudiera comer de este pan.”
Debemos darnos cuenta que este pan no es otra cosa que la sangre de Jesús y Su sangre. La carne y la sangre de Jesús es el pan de vida, el pan de vida eterna, el pan vivo, y el pan de la remisión del pecado. Fue para enseñar y hablar de esta lección por lo que Jesús alimentó a innumerables personas al realizar el milagro de los cinco panes y los dos pescados. Fue para enseñar esto por lo que Él personalmente intervino en tales eventos históricos y realizó señales. Así que finalmente, Jesús estaba diciendo que Él es el pan de vida, y que Él nos lo daría a todos nosotros. Y Él lo hizo para cumplir la voluntad del Padre. Los versículos 38-39 dicen, “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” Jesús es el pan de vida.
Yo creo que la mayoría de los Cristianos que profesan creer en Jesús en la actualidad son demasiado tontos. Al igual que la gente mencionada en el pasaje de la Escritura de hoy, aún en la actualidad, buscan el pan de la carne en lugar del pan de vida eterna. Jesús le dijo a la gente que se reuniera alrededor de Él y que deberían pedir el pan que descendió del Cielo. Sin embargo a pesar de esto, ellos solo pedían el pan terrenal. Habiendo probado el pan carnal a través del milagro de los cinco panes y los dos pescados, ellos continuaron pidiendo tal pan.
Compañeros creyentes, cuando creemos en Jesús, esto es, cuando realmente queremos creer en Él, debemos reconocer y creer en Jesús como nuestro Salvador con el propósito de llegar a ser hijos de Dios y entrar en Su Reino y disfrutar vida eterna. Al final, cualquiera que quiere creer en Jesús como el Salvador debe hacerlo para ser lavado de todos los pecados de su corazón. Usted también debería creer en Jesús por tales propósitos como lo es el llegar a ser hijos de Dios y entrar en Su Reino y vivir para siempre. Si por otro lado usted cree en Jesús solo para obtener y comer el pan de la carne, entonces tu crees en Jesús solamente como un asunto religioso, y su fe es solo un asunto defectuoso.
El Señor dijo, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí” (Juan 6:37). ¿Qué clase de gente son aquellos a quienes el Padre les ha enviado a Jesucristo? Son aquellos que buscan las cosas del Cielo. Ahora estamos teniendo una reunión de avivamiento. Entre los asistentes, aquellos que buscan las cosas del Cielo no salen decepcionados de esta reunión de avivamiento. En contraste, aquellos que buscan las cosas terrenales ni siquiera se acercan aquí. Piensan que si creen en Jesús, ganaran un auto de lujo, se harán ricos, sanaran de toda enfermedad, compraran una casa, encontraran un buen marido o una buena esposa, o lograran grande éxito empresarial. Esta es la clase de Jesús al que siguen. Todos ellos siguen una vida de fe defectuosa. Tales personas no pueden venir a la Iglesia de Dios aún si quisieran. Aún si desean ir a la Iglesia de Dios, Dios Padre no los envía ahí. Aquellos que buscan las cosas terrenales no pueden siquiera tener un encuentro con el Señor.
Tales personas son aquellos que dicen tener pecado aún cuando creen en Jesús. Estos Cristianos, ellos mismos saben que serán condenados por Dios por sus pecados. Todo mundo sabe si hay o no pecado en su corazón. La gente sabe que encarara la condenación por el pecado de parte de Dios. Nosotros mismos debemos darnos cuenta si realmente queremos creer en Jesús quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu como nuestro Salvador, o si buscamos creer en Él por otras razones carnales. ¿Tu mismo sabes si buscas las cosas de la carne, o ignoras esto? Claro que sabes. Tu mismo sabes muy bien si buscas cosas espirituales o cosas carnales. Tomo mundo se puede conocer a si mismo. Si solo piensas un poquito mas profundamente puedes conocerte a ti mismo.
Debido a que todos tienen un cuerpo y un alma, si alguien esta atrapado en su propia carne, es lo suficientemente capaz de racionalizarlo por si mismo. Sin embargo, creemos en Jesús para recibir la remisión del pecado en nuestro corazón, para llegar a ser hijos de Dios y gente libre del pecado, y para entrar y vivir en Su Reino. Usted nunca debería creer en Jesús solamente para obtener alguna clase de bendición terrenal, como si usted anhelara las bendiciones terrenales mientras profesa el Budismo, algunos espíritus de la montaña, Confucionismo o Chamanismo. Si esta es la razón por la que cree en Jesús sería mejor que creyera en algo diferente al Cristianismo.
Jesús es el Salvador que nos ha rescatado de los pecados del mundo. La Biblia dice, “porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Esto significa que Jesús es el Salvador que nos rescata de los pecados del mundo, no es alguien que nos hará materialmente ricos y carnalmente prósperos y saludables. La Biblia dice, “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).
Compañeros creyentes, el Señor nos conoce a todos demasiado bien. Él sabe todo acerca de cómo todos vivimos en este mundo solo momentáneamente como la mosca de un día y luego regresaremos a Él. Así que mientras aún vivimos en esta tierra, todos debemos buscar y obtener el pan de vida eterna que no perece, y todos deben comer este pan y lavar los pecados de su corazón, pero ¿cómo puede usted lavar sus pecados? Para encontrar la respuesta a esta pregunta, usted solo debe pensar con pureza en cuanto a como puede reconciliarse con Dios, sin agregar nada más como la fama o el dinero a su relación con Dios.
Para que nosotros lleguemos a Dios, seamos aprobados por Él, y ser hechos totalmente íntegros ante Su presencia, ¿qué debemos hacer? Debemos recibir la remisión del pecado. Entonces, ¿podemos ser lavados de nuestros pecados si nos esforzamos duramente por nosotros mismos? No, esto no es posible. ¿Qué debemos hacer entonces? El Señor dijo que Él nos daría el pan de vida. En otras palabras, Jesucristo quién vino como el Hijo de Dios nos da la remisión de nuestros pecados, vida eterna, y la bendición de convertirse en hijo de Dios. Por lo tanto usted debe comer el verdadero pan que vino del Cielo por fe.
 
 
El Pan Que Descendió del Cielo Para Nuestra Remisión del Pecado es Jesucristo
 
¿Qué hizo Jesucristo por ti y por mi cuando Él vino a esta tierra? Nos alimentó con el pan del Cielo, Jesús tomó sobre Sí Mismo nuestros pecados al ser bautizado por Juan el Bautista. Él cargó tus pecados y los míos al ser bautizado por Juan el Bautista. Fue para convertirse en el verdadero pan de vida por ti y por mi cuando Jesús recibió el bautismo sobre Su propio cuerpo. Así al recibir este bautismo dado por Juan el Bautista, Jesús cargó nuestros pecados y los llevó, y Él fue crucificado y derramó Su sangre sobre la Cruz. Y tres días después de haber sido crucificado a muerte, Él se levantó de entre los muertos.
El Señor esta diciendo, “Yo descendí del Cielo por ti, Yo tomé sobre Mí Mismo tus pecados al ser bautizado, Yo fui crucificado a muerte y derrame Mi sangre para ser condenado por estos pecados, y Yo me levanté de entre los muertos para darte vida eterna.” Debemos creer en este Jesucristo quién llevó todos los pecados de la humanidad al ser bautizado por Juan el Bautista; quién fue condenado por estos pecados al derramar Su sangre sobre la Cruz; y quién nos dio vida eterna y la remisión del pecado al levantarse de entre los muertos. Sin duda debemos creer en el evangelio del agua y el Espíritu, y en Jesucristo. Solo entonces podemos realmente recibir la remisión del pecado y obtener la vida eterna.
Ni más ni menos que esto es comer por fe el verdadero pan que descendió del Cielo. Tal fue el mismísimo milagro que Jesús mostró sobre esta tierra. Ni más ni menos que esto es un milagro. La gente le preguntaba a Jesús, “Moisés nos dio el maná del cielo, y nuestros ancestros lo comieron. Entonces, ¿qué señal harás para que creamos en Ti?”
¿Cual es la evidencia que nos permite creer en el Señor como nuestro Verdadero Salvador? ¿Cuál es el verdadero milagro? El mismísimo hecho de que el Señor nos ha salvado al venir a esta tierra encarnado en semejanza de hombre, siendo bautizado a la edad de 30, al morir en la Cruz, y al levantarse de entre los muertos-ni más ni menos que esto constituye un milagro. Sin embargo aunque la Verdad es claramente visible, la gente aún no puede creerla.
Confió en que no solo sepas que el Señor simplemente fue crucificado a muerte cuando Él vino a esta tierra. Jesús tomó sobre Sí Mismo tus pecados y los míos de una vez y para siempre todo al ser bautizado por Juan el Bautista. Debemos de creer en este hecho. Solo entonces llegamos a ser justificados ya que tus pecados y los míos son borrados. Si la gente solo cree en la sangre de la Cruz aún después de mostrarles este hecho, entonces ¿creen en Jesús correctamente? Intentan ser lavados de sus pecados ofreciendo oraciones de arrepentimiento, y cada día solo piden las cosas de la carne, diciendo al Señor, “¡Dame más y más!”
Debemos comer el pan que descendió del Cielo por fe. Si el pan desciende del Cielo, la gente solamente debe comerlo por fe. Si usted intenta ser salvo ofreciéndole algo a Dios, entonces usted esta seriamente equivocado. El pan de esta tierra se llenara de hongos y se pudrirá en un día o dos. Solo se requiere de unos cuantos días para que el pan de este mundo comience a oler mal. En contraste, el pan que descendió del Cielo es eterno, ya que es Jesús mismo. Este pan nunca se descompone ni le salen hongos. Él es el Dios eternamente vivo. Él es el Dios Salvador quién ha borrado nuestros pecados eternamente. Él es quién nos ha dado verdadera vida. Debemos comer el pan que descendió del Cielo creyéndolo con nuestro corazón. Debemos comer el pan de vida de todo corazón creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu, en vez de creer en una fe falsa creada por nosotros mismos. Esto significa que no debemos tratar de hacer el pan de vida nosotros mismos.
 
 
¿Qué Es lo que Tú y Yo Realmente Necesitamos Ahora?
 
¿Acaso no necesitamos la fe que nos permite lavar los pecados de nuestro corazón, llegar a ser gente libre de pecado, convertirnos en hijos de Dios, recibir vida eterna, y preparar nuestro brillante futuro para el siguiente mundo? Necesitamos esta clase de fe para prepararnos para el siguiente mundo. Existe un proverbio en Corea que dice, “Es mejor vivir en este mundo que en el siguiente, aunque estés lleno de estiércol.” Sin embargo, solo aquellos que no creen en el siguiente mundo estarán de acuerdo con este dicho. Sin importar como vivamos en este mundo, nuestras vidas presentes son efímeras. Tuvimos una buena comida hoy, pero esto, también, es momentáneo. La comida de la carne es tal que no importa que tan bien comas, todo pasa en un día.
De lo que debemos darnos cuenta es que las cosas terrenales son pasajeras. Debemos comer por fe el pan que descendió del Cielo. No debemos tratar de comer el pan de vida comprado con nuestras obras meritorias. Ni demos tratar de comprar el pan de vida con dinero. El pan que descendió del Cielo es el pan que nunca perece, y que lava el pecado. Quien coma este pan recibirá vida eterna. Sin embargo a pesar de esto, muchos Cristianos en la actualidad tratan de recibir la remisión del pecado ofreciendo oraciones de arrepentimiento. Muchísima gente no conoce le precioso del evangelio del agua y el Espíritu.
Jesús dijo en una de Sus parábolas que cuando un mercader encontró una perla invaluable, vendió todo lo que tenía y compró esa perla. Compañeros creyentes, al igual que este mercader, debemos de asirnos de la Verdad del evangelio aunque tengamos que sacrificar todo en nuestras vidas. Debemos creer en la sorprendente Verdad de la salvación, que Jesucristo, el verdadero pan de vida que descendió del Cielo, nos ha salvado del pecado al venir a esta tierra, ser bautizado por Juan el Bautista, muriendo sobre la Cruz, y levantándose de entre los muertos. ¿No es esta la fe que vale la pena tener y defender? ¡Claro que si!
Debido a que el pan de vida que descendió del Cielo es el más preciado pan, aquellos de nosotros que lo hemos comido podemos sonreír y dar gracias a Dios siempre. Nosotros que creemos en el evangelio del agua y el Espíritu podemos vivir una vida espiritual todo el tiempo. Siempre podemos sonreír. Aún en nuestro sufrimiento, podemos mostrar seguridad, y aunque no tengamos nada en este mundo, aún así podemos encontrar verdadera satisfacción. Somos capaces de estar verdaderamente contentos en ambos, en espíritu y físicamente. Y todo se debe a Jesús por lo que tenemos un gozo y una satisfacción genuina.
Hoy, entre aquellos que han tenido un encuentro con el Señor, existe alguna gente que no pone toda su fe sobre Jesús. Si deseamos recibir de Dios la remisión del pecado, ser lavados de nuestros pecados, y tener la fe para entrar al Cielo al creer en el evangelio del agua y el Espíritu que el Señor nos ha dado, entonces debemos vender todo lo que tenemos para apostar, nuestro todo, en Jesucristo. Para hacer eso, debemos hacer a un lado toda la fe defectuosa que hemos estado acumulando hasta ahora. Debemos darnos cuenta, “Lo que he aprendido hasta ahora no es nada. Esa clase de conocimiento es como basura.”
Existe una gran diferencia entre el evangelio del agua y el Espíritu y lo que puedas haber aprendido hasta ahora. Pero, ¿es tu conocimiento comparable al evangelio del agua y el Espíritu? Cualquier fe defectuosa aparte del evangelio del agua y el Espíritu no vale nada comparado con el conocimiento de la Verdad. ¿Qué hay que comparar? Tal conocimiento desaparecerá totalmente, y se hará corrupto con el paso del tiempo.
Nuestro Señor vino a esta tierra para convertirse en el pan de vida para nosotros. Y al ser bautizado por Juan el Bautista, Él cargó nuestros pecados, y Él los lavó de una vez y para siempre. Se debe a que Jesús tomó sobre Sí Mismo todos nuestros pecados de una vez y para siempre al ser bautizado por lo que los pecados de tu corazón y del mío han sido lavados, y es así como aquellos que creen en este evangelio del agua y el Espíritu han llegado a obtener el lavado de sus pecados.
Entonces, ¿y tú? ¿Han sido lavados los pecados de tu corazón? Compañeros creyentes, no debemos creer en Jesucristo de acuerdo a nuestros propios pensamientos, sino que debemos creer en Él por medio del evangelio del agua y el Espíritu. Solo entonces nuestra fe es correcta a los ojos de Dios. Solo entonces Dios Padre nos dice, “Estas calificado para creer en Mi Hijo.” Es sobre tales personas sobre quienes Dios trae la lluvia del evangelio del agua y el Espíritu y nos da Sus bendiciones. Son aquellos que tienen hambre de justicia, que son pobres de espíritu, y que se duelen por sus pecados por lo que Dios les da el evangelio del agua y el Espíritu. Para todos los demás, Dios Padre dice que no están calificados para creer en Su Hijo.
Jesús hizo esto por una sola razón que darnos vida eterna a ti y a mí. El Señor dijo, “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” (Juan 6:39).
Compañeros creyentes, es una maravillosa bendición que creamos en el Señor como nuestro Salvador, y creemos en Jesucristo quién vino por el evangelio del agua y el Espíritu. ¿Porqué podríamos cambiar a Jesús? ¿Piensas que hay algo más precioso que Jesús? Cuando tenemos a Jesús de nuestro lado quien se convertido en el pan de vida, ¿dependeremos en algo de este mundo? Al convertirse en el pan de vida para nosotros, Jesús nos ha dado a ti y a mí la remisión del pecado y la vida eterna. Ahora Él está diciendo que cualquiera que coma Su carne y beba Su sangre tendrá su futuro garantizado. Él esta diciendo, “Yo he preparado todo para ti en el Cielo.” Realmente debemos entender a Jesucristo quién se ha convertido en nuestro pan de vida, y debemos creer en ël de todo corazón. Por fe, debemos comer a Jesús como el verdadero pan de vida.
Existe mucha gente viviendo en esta época. Pero, ¿cuantos llegan realmente a creer en Jesús quién es nuestro Salvador y nuestro verdadero pan de vida? No hay muchos. En Corea solamente, innumerables personas profesan creer en Jesús, y sin embargo pocos de ellos van al Señor para recibir vida eterna de Él.
Cuando se trata de creer en Jesús, lo más importante es la remisión del pecado. Es a partir de ahí que comienza nuestra fe, y solo entonces podemos recibir todas las bendiciones espirituales que pertenecen al Cielo. Sin embargo, los lideres Cristianos de hoy han hecho a un lado el tema más importante, la vida eterna, y en vez de eso dan lecciones carnales, diciendo, “Jesús multiplico el pan y los pescados. Él es el Señor que nos permite prosperar. Si seguimos al Señor, no faltara nada. Si somos fieles al Señor, la fiesta de la prosperidad nunca termina. Amén. ¡Aleluya!”
El Señor ha llegado a ser el verdadero pan de salvación para nosotros. Este eje debe ser el eje central de nuestra fe. Por ti y para mí, y para borrar tus pecados y los míos, al ser bautizado Jesús tomó sobre Sí Mismo nuestros pecados, derramó Su sangre sobre la Cruz, se levantó de entre los muertos, y por lo tanto se ha convertido en nuestro Salvador. El Señor lo ha hecho todo, para que podamos alcanzar nuestra salvación si solamente conocemos esta Verdad y la creemos. Ese es el mensaje central del cual el Señor nos habla hoy por medio del pasaje de la Escritura.
En Juan capitulo seis, Jesús nos dijo que comiéramos Su carne y bebiésemos Su sangre. Me expandí con más detalle en este tema en otro volumen titulado “Come Mi carne y Bebe Mi Sangre.” Al igual que lo dijo el señor, “Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” todos aquellos que se acerquen al Señor para recibir la remisión del pecado ciertamente la obtendrán. Pero aquellos que se acercan al Señor por cualquier otro propósito serán desechados.
Compañeros creyentes, aunque la fe espiritual y la fe carnal puedan parecer similares en su apariencia externa, existe una gran diferencia. Aún si todos los Cristianos pereciese que creen en Jesús externamente, el propósito de la fe orientada espiritualmente fundamentalmente es distinta a un fe orientada carnalmente, y por lo tanto existe una tremenda diferencia entre estas dos clases de fe.
No importa como, debemos conocer y creer en Jesucristo quién constituye el verdadero pan de vida que descendió del Cielo. Y también debemos darnos cuenta y creer que debido a que Él nos ha dado nueva vida, nuestras almas y nuestros cuerpos serán resucitados para vivir con el Señor por siempre. En estos tiempos en que la Gran Tribulación es inminente, aquellos que creen en esto sirven al evangelio por fe y viven cada día en esperanza. Yo doy toda mi gratitud a Dios, ya que yo creo que ciertamente seré resucitado en el último día y viviré por siempre.

Todo el que cree en el evangelio del agua y el Espíritu ha obtenido verdadera vida eternal y ha recibido la remisión del pecado. Yo doy gracias al Señor por darnos pan espiritual, para que vivamos por siempre. Amén.